De abejas y flores
Un fanfic de Ranma 1/2
Escrito por Unma con la colaboración de Danae
Capítulo 11
Sólo a mi me podía pasar¡Maldición y todos los demonios!
El portador de tan bellos pensamientos no era otro más que Ranma Saotome.
Frío, eso era lo que estaba sintiendo, un frío que calaba más hondo por sus ropas empapadas y el saberse casi al otro lado del país y en la necesidad de algún medio de transporte que le asegurase el regreso a Nerima no ayudaba en nada a mitigar el mal humor de aquella sexy pelirroja que deambulaba por una ruta semidesierta junto a un bosque una mañana de día lluvioso.
No, definitivamente no pinta bien ¡Pervertidos!
Ya habían sido dos camioneros los que se habían puesto 'mimositos'. Dos camioneros que aprenderían que a veces las chicas de apariencia frágil no eran tan desvalidas como pensaban, y un ojo morado y un par de dientes menos les quedarían como recordatorio antes de volver a intentar tal hazaña de nuevo.
Ranma suspiró. Los camioneros quedaban descartados, estaba cansado de lidiar con manos descarriadas y miradas lascivas así que por el momento siguió caminando. A este paso estaría en Nerima en unas dos semanas.
Tampoco es tanto se dijo a si mismo mientras reajustaba un poco su mochila, después de haber vivido a campo abierto por más de diez años, estaba acostumbrado a caminar y no se le hacía pesado, una buena noche de sueño recargaba sus fuerzas para una mañana de arduo camino, sin embargo… allí estaba el problema.
Le había dejado su tienda a Yurika y el prospecto de dormir a la intemperie, bajo una lluvia como aquella, no pintaba nada bien. No podría pegar un ojo en toda la noche.
Sus reservas monetarias estaban al límite, tal vez le alcanzarían para pagarse un par de noches en un motel de mala muerte pero no tendría para nada más, y la comida para un Saotome era importante.
Cierto, le quedaban algunas bayas y frutas secas, pero la comida era difícil de hallar en invierno y más aún la caza. No, lo mejor era conservar el dinero.
Volteó de repente, había escuchado a lo lejos el sonido de un motor…
Otro camión
Suspiró y miró hacia arriba, las gotas inclementes le dieron directo en el rostro. Si, se dijo a si mismo, dadas las circunstancias debía intentarlo nuevamente. Si había peleado con dragones y con un dios, si había visto cosas increíbles en su vida¿Acaso sería mucho pedir¿Acaso sería tan difícil encontrar un camionero célibe que quisiera llevarlo sin mayores pretensiones? Acalló la voz en su mente que le decía que no creyese en imposibles.
Nuevamente se plantó a un lado del camino intentando parecer serio al tiempo que hacía dedo… empezaba a intuir que el sonreír y poner ojitos de cachorro podía estarle dando a los conductores una imagen equivocada.
El camión le hizo señales con sus luces, indicando que le había visto y lentamente se detuvo, Ranma corrió, abrió la puerta del copiloto y sonrió ¡UNA MUJER! Ya tenía que ser que mi suerte no fuera tan perra como hasta ahora ¡
-Gracias- le dijo y se acomodó en el asiento mientras el camión reanudaba su camino. Luego de unos minutos parecía que al fin Ranma iba a tener un viaje tranquilo, cerró los ojos suspirando con contento. La mujer a su lado cambió de emisora, una suave música inundando la cabina.
- Y dime hermosa… ¿No quieres quitarte esa ropa mojada?
Cinco días después...
-Y aquí tienes el postre.
Akane quedó mirando su desayuno, preguntándose si 'eso' no sería mucho. Había una entrada, tres platos de comida con arroz, mariscos, pescado y aves, y un postre de crema. Kasumi se sentó a su lado sonriente, como si el espectáculo de verla comer fuera algo que se debía de observar al menos una vez en la vida.
Las nauseas ahora sólo se le presentaban en la mañana y su apetito había aumentado considerablemente. Estaba ya en el tercer mes de embarazo y tal y como le había predicho el Dr. Tofu, estaba aumentando de peso. Considerando al paso que iba, si seguía así, pronto estaría comiendo más que Ranma. Se estremeció de solo pensarlo, tal vez a los siete meses tendrían que hacerla rodar para moverla de un lado a otro.
-Espero que te guste, hermanita.
-Oye Kasumi. ¿No estarás exagerando? Quiero que en la ecografía salga mi bebe y no mi estómago.
-No te preocupes, te harán una ecografía transvaginal, no una abdominal- Nabiki y Nodoka ingresaban juntas a la cocina, con algunas compras hechas. Akane miró a su hermana media con curiosidad.
-¿Transvaginal?
Akane abrió enormes los ojos y palideció, hasta ese momento había pensado que sería una de esas ecografías que siempre veía en la televisión. Nabiki sonrió al ver la cara de desconcierto de su hermana menor.
-Si, transvaginal, ya sabes, de esas en las que te meten el aparato por allá abajo.
-¡Nabiki!- la reprendió levemente Kasumi, luego tomó la mano de Akane –En esta fase del embarazo es la mas recomendable, para que puedan ver mejor al bebe que aún está muy pequeño.
Akane empezó a removerse en su asiento, la idea no se le hacía nada agradable, se encontraba ligeramente asustada y altamente avergonzada. Aún recordaba su primera visita al ginecólogo, el sonrojo le había durado muchas horas después de llegar a casa.
-¿Va a doler?
-Bueno, yo opino...
-¡Nabiki!
La media de las Tendo se encogió de hombros interrumpiendo lo que iba a decir, después de todo tal vez no sería muy buena idea hablar sobre los atributos de Ranma delante de su madre. ¡Condenada Akane que no le había querido dar detalles¡La fortuna que podía haber logrado de ello!
-No lo creo Akane- le dijo Kasumi –Ya verás que todo saldrá bien.
Mientras tanto, Nodoka sacaba las cosas compradas de las bolsas, finalmente tomó algo y se lo mostró a las hermanas, los ojos de Akane se dirigieron a la caja que sostenía la mujer.
-¿Tía?
-Helado de frambuesa- mostró la caja tentadoramente, pero la llevó al refrigerador y la puso en el congelador –Te tengo dos, uno para cuando termines tu desayuno y el otro para el regreso de la cita
Akane perdió un poco la sonrisa que se le había formado, lo cierto es que la visión del helado le había hecho olvidar momentáneamente lo de la ecografía, de hecho, el helado de frambuesa era uno de los pocos antojos que tenía.
Miró a sus manos y a los platos, en lo que llevaba de la charla inconscientemente había acabado ya con la mitad de platillos que le habían servido, de hecho, en sus palillos ahora sostenía un pedazo de ave.
-¿A que hora es la cita?
Nabiki miró su reloj
-Nueve y cincuenta, tía, aún nos queda una hora.
Se podría decir que en el Furinkan las cosas empezaban a volver a la normalidad. Luego de algunas discusiones con el director, y de cierto poder de convencimiento por parte de Nabiki y Nodoka, el Furinkan aceptó que Akane continuase siendo una alumna regular de sus aulas.
Luego del anuncio de Kodachi, Akane pasó a ser nuevamente el centro de atención de todos los estudiantes, después de todo, no siempre se tiene a una compañera embarazada en clases.
El primer día de su vuelta fue de lejos el peor, las chicas la atosigaron con preguntas sobre su 'experiencia' y tenía todos los ojos puestos en ella. La compañía de sus amigas Sayuri y Yuka fue lo único que la ayudó a poder sobrevivir ese primer día.
Luego de eso los chismes no se hicieron esperar, las habladurías en torno a su persona estuvieron a la orden del día, pero ella se mantuvo firme, guardando silencio en cuanto a su relación con Ranma, simplemente afirmando que él regresaría, que definitivamente volvería.
Los días pasaron y las cosas se fueron tranquilizando, cansados del hermetismo de Akane en torno al aspecto sexual, los comentarios se centraron en su embarazo, buscando aquella imagen maternal de comercial en ella, pero las cosas no podían distar más del ideal.
Akane, a sus tres meses de embarazo, distaba mucho de aquellas mujeres de televisión, con amplios vientres redondeados y mirada angelical. Ella, por el contrario, tenía un vientre liso aún, aunque si uno miraba atentamente, podría vislumbrar una pequeña elevación y sólo aquellas nauseas ocasionales (más esporádicas conforme pasaba el tiempo) y sus cada vez mas frecuentes salidas al baño hacían sentir 'real' dicho embarazo.
Todos los chicos estaban expectantes, esperando ser participes del gran acontecimiento de tener un bebe, pero conforme pasaban los días y sin mayores novedades como las que querían, los adolescentes empezaron a sentirse frustrados.
El adolescente es una criatura particular, alma indómita e impaciente que cree tener el mundo a sus pies y viendo que, no podían acelerar el embarazo de Akane tal y como querían, con el recordatoria de sensei Hinako de 'no molestar a la futura madre', no tuvieron mas remedio que encausar su atención en el otro gran causante del más reciente y sonado suceso acaecido en el Furinkan, Ranma Saotome
Ranma Saotome, artista marcial de renombre, Ranma Saotome el chico que se convierte en chica con el agua fría, Ranma Saotome prometido de la chica mas cotizada del Furinkan, Ranma Saotome, con cuatro hermosas chicas tras él, Ranma Saotome padre del niño que Akane Tendo esperaba, Ranma Saotome desaparecido desde hace más de tres meses.
Si, toda la energía adolescente de la escuela se concentró en una sola persona, persona que no estaba allí para expiar culpas y fue así como Akane se encontró un día defendiendo a su prometido, para gran sorpresa suya, de las múltiples acusaciones que le salieron por doquier, afirmando que volvería pronto y que no era el 'baka pervertido' que todos clamaban ahora.
La horda hentai pasó de ser el flagelo de Akane a ser 'los vengadores de la honra de la inocente doncella', como los proclamó Kuno y las chicas pensaban que Ranma era un redomado desgraciado que había abandonado a su prometida luego de enamorarla y acostarse con ella.
Y Akane, Akane ya no sabía más que hacer porque, sin bien el embarazo no se le notaba aún para el resto de gente, más que cierto era que los cambios que se estaban produciendo en su cuerpo se lo hacían recordar a cada segundo, eso sin contar los cambios de humor que empezaba a padecer. ¡Gracias a Kami por Kuno! Quien hubiera creído que algún día se encontraría agradeciendo su presencia pues, resistente como era él, hacía gran fuente de descargar tensiones. Si, un buen golpe podía iluminar la vida de una chica, excepto, claro, los días en que no podía conseguir que el chico soltara los chocolates que siempre tenía en mano antes de mandarlo a volar por los cielos.
Sería por todo eso que Ranma sintió un clima decididamente hostil el día que finalmente llegó a la Escuela Furinkan buscando a Akane. Si, su sentido de artista marcial se lo decía, esa sensación que siempre aparecía cuando alguna amenaza se cernía, eso, y el que todos lo estuvieran mirando como hienas tras su presa.
Tragando duro y con cierto aire de timidez recorrió con la vista el patio de la escuela, preguntándose que podría estar pasando. Cierto era que había estado fuera por bastante tiempo, pero no era la primera vez, no tenía porque llamar tanto la atención. Conciente como era de si mismo, rápidamente pasó una mirada por todo su cuerpo, si bien estaba un poco más delgado, mal no se veía, de hecho, hasta se había tomado la molestia de pasar a un baño publico a asearse un poco. No, su apariencia no podía ser. Dejando para después el porque de aquellas miradas volvió a concentrarse en su objetivo, Akane, lamentablemente la chica no estaba a la vista y tampoco podía divisar a Ukyo, Yuka ni Sayuri… ni siquiera al par de bobos que eran Daisuke e Hiroshi. ¿Dónde estaban cuando se les necesitaba?.
Bueno, ya que no estaban ellos a la mano, mejor preguntarle a Linna que andaba caminando por allí.
Y si algo lo terminó de convencer de que algo estaba muy pero muy mal fue definitivamente la mirada de Linna. Si Ranma Saotome podía jactarse de una cosa era de saberse atractivo y, que a espaldas de su prometida, muchas de las chicas del Furinkan babeaban por él, Linna era una de ellas, entonces… ¿Porque sintió que la temperatura caía a cero cuando se acercó a ella?
Poniendo su mejor cara y una sonrisa capaz de desarmar a cualquiera preguntó suavemente
-Linna, tanto tiempo… has visto a…
-MALDITO DESGRACIADO ¿COMO PUDISTE?
Ranma se quedó helado. Jamás esperó ser recibido con tal grito, al menos no de otra chica que no fuera Akane.
-¿Huh?
Había quedado aturdido y no sabía bien como reaccionar, el rostro de Linna no presagiaba nada bueno, intentó otro acercamiento.
-Oye… que…
Ranma no llegó a completar la frase, una fuerte vibra lo hizo voltear para encontrarse con un espectáculo que hace mucho tiempo no veía.
Kuno se encontraba frente a él, acompañado de los club de Kendo, Judo, Boxeo, ciclismo (con bicicletas incluidas) golf y hockey, cada quien con sus 'armas' respectivas en alto... lo cual le habría dado una sensación de deja vu de no ser por lo extraño que era verlos acompañados de ollas, sartenes y cucharones, enarbolados por las chicas del club de cocina, quienes al lado de los club de Voley, Gimnasia de combate y el de origami, quienes con filosas tijeras deshacían figuras sospechosamente parecidas a cierto joven de coleta, lucían aún más atemorizantes que los chicos. Esto lo hizo tragar duro, sólo faltaban las antorchas y los perros para completar el cuadro. Si, definitivamente algo estaba muy pero muy mal.
Kuno dio un paso al frente.
-¿Cómo os atrevéis a volver luego de lo que habéis hecho?
Ranma estaba ahora completamente rodeado, en medio de una turba que parecía más que furiosa… hasta le pareció escuchar un aullido.
-No se lo que pasa, pero esta vez no he hecho nada.
Se apresuró a decir, después de todo¿Cómo podría haber hecho algo cuando ni siquiera había estado en Nerima los últimos meses, cierto?
-¡No lo niegues impío, deshonraste al ángel Tendo y la abandonaste!
¿La deshonré¿Qué diablos les dijo Akane?
Y de pronto todo quedó en un segundo plano... los gritos, la horda furiosa que se rifaba el privilegio de ser los primeros en castigar al desgraciado y mil y un improperios que eran gritados a su alrededor.
¿Ella se los contó?
Vergüenza, humillación y rabia, mucha rabia se desbordó por el cuerpo del joven Saotome. Se sentía traicionado, vendido, por ella, por Akane, una de las pocas personas que creía no sería capaz de algo así.
¿Cómo pudo?
Había revelado un secreto, algo que debía de quedar sólo entre ellos dos, algo personal, demasiado íntimo. ¿Era tan necia y tonta para ir ventilándolo por allí¿Qué tenía en la cabeza, piedras? O acaso sería... Sacudió la cabeza como espantando esos pensamientos. ¡No! Akane no usaría eso para amarrarlo, ella no era así, lo pensaría de Shampoo pero no de Akane¿cierto? Y sin embargo...
-¡¡Bellaco, hoy conocerás la justicia de mi espada!!
El grito de Kuno quedó suspendido en el aire, junto con su bokken de madera, detenido en lo alto por la mano de Ranma.
-No se que diablos están pensando de mi o de ella, pero esto es entre Akane y yo¡No les incumbe!
Sin decir más palabras partió en dos el bokken y miró fríamente a toda la turba que le rodeaba.
Kuno miró a Saotome, luego a su bokken y sin prestar más atención lanzó los restos de su espada por detrás de su hombro... el ruido de un impacto y de un grito de dolor se alzaron por atrás.
-No me importa lo que digas, rufián. ¡Tendrás tu castigo y mi diosa Tendo será vengada!
Ranma sonrió y esperó el nuevo ataque de Kuno, quien con manos desnudas se lanzó contra él para luego perderse en la marea humana que se cernió sobre Ranma cuando todo el Furinkan se lanzó sobre él en busca de vengar el honor perdido de Akane Tendo.
-¿Crees que deberíamos decir algo Sayuri?
-Nap, déjale… se lo merece- y sin decir más las dos chicas se alejaron arrastrando tras de si a Hiroshi y Daisuke que resignados no pudieron hacer otra cosa que seguirlas.
Mientras Ranma Saotome peleaba por su vida, en otro lugar de Nerima se abría una puerta por la que salieron las tres hermanas Tendo, acompañadas de Nodoka, rumbo a la cita que tenía Akane con la obstetra.
La cara de susto de la futura madre era innegable y contrastaba en gran manera con la seriedad de Nodoka, la expresión apacible de Kasumi y la feroz sonrisa de Nabiki, si, desde que se había liberado de la responsabilidad que representaba ser la única en velar por la seguridad de su hermana menor, la media de las Tendo había vuelto a ser la chica pícara de siempre.
-Vamos, Akane, será sólo un rato, relájate... y disfrútalo
Nabiki guiñó un ojo a su hermana menor haciendo que Akane se sonrojara. Kasumi intervino.
-Ya, Nabiki, deja de molestar a Akane.
-Pero si es sólo un pequeño examen, Kasumi¡¿Qué de malo puede tener si todo el mundo se lo hace?!
Nodoka, ya cansada de las 'bromas' de Nabiki tomó la mano de la joven y sonrió
-Tienes razón Nabiki, es sólo… un pequeño examen… pensándolo bien¡Creo que ya es hora de que tengas tu primer examen ginecológico! Sacaremos tu cita para mañana.
Pocas veces se vio un cambio tan radical, de la alegría a la seriedad. Nabiki perdió su sonrisa en un segundo, se quedó quieta y soltó la mano de Nodoka
-Pero… ¿Por qué? Estoy sana, no tengo nada raro, no estoy embarazada… ¡NI SIQUIERA LO HE HECHO!
La señora Saotome continuó caminando, inconmovible ante la reacción tan inusual de la media de las Tendo. Las hermanas sabían que aquel silencio solo quería decir que simplemente no había cambiado de decisión. Nabiki bajó la cabeza y continuó su camino.
-¿Ves? Sólo lograste molestar a la tía. – murmuró Kasumi por lo bajo, siendo escuchada por Nodoka que de inmediato hizo un alto
-Tu también iras al examen Kasumi… al igual que tu hermana, ya es hora de que te hagas un control- y continuó caminando al lado de una ahora sonriente Akane. Kasumi sólo dio un suspiro y sin decir más reanudó el paso al lado de una cabizbaja Nabiki.
A pesar de su fachada externa de serenidad imperturbable, Nodoka estaba en profundos pensamientos. Si bien Akane iba a ser madre, Nabiki iba en camino a convertirse en una experta en finanzas, después de todo había mantenido a flote a su familia por años y aunque Kasumi podía aparentar ser un ama de casa perfecta, en el fondo las tres eran aún unas niñas y le parecía que no se estaban tomando las cosas en su verdadera proporción. Akane le había comentado muchas veces su deseo de estudiar en la universidad y luego hacerse cargo del Dojo, pero, con la inminente llegada del bebe, Nodoka sabía que esos planes se hacían muy difíciles. Probablemente perdería el final del año y gran parte del próximo, por lo que la posibilidad de la universidad se hacía más lejana… pero no imposible. Si, muchas jóvenes madres lograban salir adelante y continuar sus estudios, incluyendo los universitarios. ¿Cuál era la clave? Apoyo, simple y llanamente apoyo, y eso Akane tendría a raudales. Ella y Kasumi estarían mas que encantadas de ayudar con el bebe así que, una vez pasado el periodo de lactancia, Akane debería regresar con nuevos ímpetus al estudio, recuperar los cursos perdidos y a su vez asumir la responsabilidad de una familia.
¿Podrían Akane y su hijo sobrellevar todo eso?
Nodoka suspiró y sacudió la cabeza esperando que Ranma regresase pronto.
-¿QUE ES LO QUE SUCEDE AQUÍ, KUNO… RAN… MA?
La profesora Ninomiya Hinako observaba el patio del instituto, ahora convertido en un sanguinolento campo de batalla, donde sólo quedaban en pie dos únicos combatientes.
Bueno, al menos Ranma seguía en pie… sosteniendo a Kuno de las solapas mientras continuaba golpeándole repetidas veces.
Hinako había visto esta escena repetidas veces, pero no en la magnitud de la que presenciaba ahora. Por el lugar se esparcían centenares de cuerpos que yacían inconscientes en el piso. Los chicos estaban completamente noqueados, desparramados por doquier, en especial le impactó aquel que colgaba del asta de la bandera y que tendría un muy doloroso despertar si no se le bajaba pronto… Opss, muy tarde, y ni que decir del impacto que se llevó al ver a las chicas desmayadas, sospechando que debían de haber sido atacadas a sus puntos de presión pues, a diferencia de los chicos, no aparentaban mayor daño físico… Típico de Ranma.
Sin pensarlo dos veces sacó una moneda y se disponía a emplear su consabido ataque en el delincuente juvenil en que se había convertido Ranma, cuando lo vio soltar a Kuno, quien cayó de plano al suelo, para luego seguirle a su vez, cayendo de rodillas completamente agotado.
Ranma había estado muy a punto de perder esta batalla, habían sido demasiados oponentes y mucha la concentración que había tenido que emplear para contener sus golpes y no dañarlos demasiado. Le dolían los dedos de tanto accionar puntos de presión, las manos de tanto golpear, las piernas de tanto patear y la espalda de tanto contorsionarse para evitar los golpes y esquivar todos los objetos que le habían sido lanzados… maldita la hora en que el club de tejido se aunó a la batalla, se las hubiera visto mejor de no tener que esquivar los puntiagudos palitos esos.
Hinako se acercó cautelosa, moneda en mano, dispuesta a emplearla de ser necesario. Ranma giró y cayó en cuenta de la presencia de la maestra.
-Buen… día… no… sabe… dónde… puedo encontrar… a Akane?- preguntó un Ranma jadeante, tratando de normalizar su respiración, buscando aquietar los acelerados latidos de su corazón.
La maestra negó con la cabeza, arrepintiéndose de no haber apostado con Nabiki, cuando la joven predijo lo que ocurriría a la vuelta del joven Saotome.
-Hoy tenía descanso médico, así que supongo que estará en el Dojo.
-¿Descanso médico?
El desconcierto en la voz del joven era evidente. Hinako lo miró de pies a cabeza, intentando descifrar que tanto sabía Saotome
-¿Aún no la has visto?
Ranma negó con la cabeza
-¿Le pasó algo¿Está enferma¿Es grave?- preguntó con verdadera ansiedad, olvidado por completo su propia condición y lo adolorido de su cuerpo.
Hinako sonrió internamente, sería la primera en decirle la noticia… Luego recapacitó, esa noticia le correspondía darla a la joven Tendo y mentalmente se alegró de haber drenado en el camino a aquel delincuente juvenil y encontrarse en su forma adulta, tal vez estando de niña no hubiese podido resistir la tentación… si ya se le hacía difícil en sus actuales circunstancias.
-¿Y¿Está bien?
La pregunta la sacó de sus reflexiones y lo menos que pudo hacer fue tranquilizar un poco al futuro padre.
-Ella está bien, sólo tuvo una indisposición, pero te está esperando para decirte algo muy importante.
Una ola de alivio barrió a Ranma, la cual se disipó rápidamente para dar paso nuevamente a su furia anterior, ahora molesto también consigo mismo por haberse preocupado inútilmente por esa bocona.
-POR SUPUESTO QUE TIENE ALGO QUE DECIRME
Y medio que arrastrándose, medio respingándose de vez en cuando por los dolores que sentía y murmurando en voz baja en contra de 'marimachos chismosas' e 'idiotas metiches' se dirigió a la salida de la escuela, presumiblemente en camino al Dojo Tendo.
Hinako miró la moneda entre sus dedos, y la distante figura del joven decidiendo que, solo por esta vez, le dejaría escapar de clases, después de todo, había un buen motivo.
-Muy bien, pequeña, relájate y así no te molestará mucho.
-Si…
El dudoso tono en la voz de Akane no dejaba lugar a dudas del nerviosismo que estaba sintiendo la chica, la obstetra sonrió, el trabajo con primerizas y adolescentes siempre tenía que ser hecho con mucha paciencia, intentando ganarse la confianza de la paciente. Al lado de Akane, Nodoka tomaba su mano, dando su apoyo a la jovencita, asegurándole con su presencia de que nada malo iba a pasarle.
Las personas en general suelen tener cierto recato y pudor sobre su sexualidad, no por ser un tabú ni algo impropio, sino por el pensamiento de ser algo que se comparte solo con una persona especial. Una ecuación en la que supuestamente no hay cabida para extraños, hipótesis que se viene abajo cuando una tercera persona en nombre de la salud necesita entrar en el medio.
Desde su lugar en la camilla, Akane cerró los ojos, esperando por lo inevitable. Se había mostrado muy tímida al tener que despojarse de sus prendas inferiores y colocarse aquella bata, pero peor había sido tener que subir a aquella camilla para ser cubierta por una simple sábana, con el objetivo de preservar en algo su modestia y luego ser guiada por la obstetra en la posición que debían tener durante el examen. Piernas flexionadas con las plantas de los pies apoyadas en la camilla.
Nabiki y Kasumi tenían la vista fija en el televisor que se hallaba ubicado en un rack frente a Akane, evitando mirar a su hermana. Después de ver el tamaño de la sonda todo comentario y broma al respecto quedó corto en sus gargantas… Eso no tenía el tamaño de un lápiz precisamente…
-Relájate pequeña, lo haremos despacio para que no te moleste.
Akane miró hacia la obstetra, sintiéndose al menos reconfortada en que el examen se lo hiciera una mujer, se habría sentido más incómoda si hubiera sido un hombre.
-Está bien…- respondió con un poco más de seguridad mientras respiraba lentamente buscando relajarse un poco.
-Muy bien, vamos a empezar ahora.
La obstetra se inclinó hacia el extremo de la manta que cubría a Akane para permitirse visibilidad al momento de introducir el aparato. Akane, al sentir la punta de la sonda en contacto con sus labios vaginales pegó un respingo, contrayendo involuntariamente los músculos de la vagina, impidiendo el acceso del dispositivo. La obstetra salió de debajo de la sábana dándole una reconfortante sonrisa a la futura madre.
-Relájate cariño, verás que todo pasa rápido.
Akane asintió desde su posición y volvió a respirar lentamente, esta vez estaba preparada y cuando la sonda hizo contacto con su cuerpo no se asustó demasiado, permitiendo el pasaje del dispositivo.
-Muy bien, ya podemos empezar.
La obstetra sonrió a Akane, ya sólo la mano que sostenía la sonda se encontraba bajo la sábana, la vista de la profesional fija en la pantalla del ecógrafo.
-Muy bien, vamos a ver…
La ecografista movió un poco la sonda, ocasionando cierta incomodidad en Akane quien apretó un poco la mano de Nodoka.
-Espera un poco, Akane, muy pronto podremos… ¡Allí está!- exclamó la ecografista mientras los ojos de las otras cuatro mujeres en la habitación se disparaban hacia la pantalla del televisor que tenían a la vista.
-Si, mírenlo. Mira, Akane, ese es tu bebe.
Los ojos de Akane estaban fijos en la imagen que se proyectaba en la pantalla. De lado quedaron todas las incomodidades que pudiera estar sintiendo. El corazón le latía emocionado de ver aquella imagen que mostraba a un pequeño bebe. La sonda se movió un poco más y Akane sintió una gran punzada al perder de vista la imagen, de inmediato volteó hacia la ecografista que le sonrió tranquilizadoramente.
-No te preocupes, es sólo que tenemos que ver que todo este bien con tu bebe, a veces la imagen se va a perder cuando mueva la sonda.
Akane volvió a ver la pantalla, sus preocupaciones disipadas por las palabras de la profesional.
-Mira, allí podemos ver las piernecitas y los bracitos. Mira como se mueve, es un bebe muy inquieto…
La joven madre contemplaba absorta todos los detalles que seguía nombrando la ecografista. Era cierto, podía ver claramente los miembros del bebe.
-Ahora podemos ver la columna vertebral
-¿Y qué será?
La pregunta de Nabiki la sacó de su ensueño, volteando a ver a sus hermanas y a Nodoka que observaban las imágenes con igual emoción que ella. Akane deseó tener una cámara en ese momento, una foto de Nabiki con esa expresión en el rostro podría valer oro en Nerima.
-Aun no se puede saber, esta muy pequeñito todavía- respondió la ecografista mientras movía un poco mas la sonda.
-Muy bien, ahora tomaré la medida de la cabecita y revisaremos el corazón.
La imagen se congeló mostrando lo que era un círculo y luego dio paso a otra en la que se veía una imagen difusa que mostraba pequeñas onditas.
-¿Qué es eso?- preguntó Akane
-Es el corazón, tenemos que medir el intervalo
La imagen volvió a congelarse mientras la doctora tomaba las medidas.
-¿Quieres oírlo?
Akane asintió y al instante empezó a escuchar el rápido tamborilear del corazón del bebe
-¿No es muy rápido?
-En esta etapa es así, es normal, es un corazón fuerte y activo. Ciento ochenta y seis latidos por minutos, poco a poco irá bajando el ritmo.
La obstetra disfrutaba de este momento como de ningún otro. El primer contacto real entre madre e hijo. El sentimiento reflejado en el rostro de Akane en ese momento era el motivo por el que amaba su trabajo. Otra que notaba esa carita ensoñadora, totalmente maternal, fue Nodoka quien con ternura acomodó un poco el flequillo de Akane.
-¿No estas feliz, cariño?
Akane no podía contestar, las palabras estaban atoradas en su garganta. Quería llorar, reír, hacer mil cosas a la vez…
Sin tan sólo Ranma hubiera estado allí…
-Estúpida marimacho bocona…
El susodicho regresaba lentamente al Dojo… con un dolor en el cuerpo que no sufría hace mucho…
Bueno¿Qué más podría salir mal?
-Disculpe señora… ¿Sabe donde queda el Dojo Tendo?
Los ojos de Ranma se alzaron enfocándose en un muchacho que portaba una bandana amarilla, una enorme mochila y un paraguas rojo… Ambos se quedaron mirando sin poder creerlo…
-¿Ranma?
-¿Ryoga?
-RANMA… ¡¡VAS A MORIR!!
Y Ranma tragó.
Las Tendo y Nodoka al fin regresaron al Dojo. Akane portaba en las manos las impresiones de la ecografía, las que no se cansaba de ver una y otra vez.
-Parece que papa y el tío Genma aún no regresan
Mencionó Kasumi al no encontrar a los dos hombres en su lugar habitual de juego de shogi. Nodoka asintió.
Los dos patriarcas habían sido llamados el día anterior a las afueras de la ciudad a encargarse de un problema concerniente a la aparición de un duende travieso que robaba prendas íntimas femeninas, trabajo al que accedieron por 'persuasión' de Nodoka, después de todo, el bebe necesitaría muchas cosas y cualquier dinero extra sería bueno.
-Akane, cariño, sería bueno que fueras a darte un baño, estoy segura que eso te hará sentir mejor.
Akane asintió y se dirigió presurosa al segundo piso a buscar sus cosas, un remojón en el furo la ayudaría a relajarse luego del examen.
Nodoka sonrió. La obstetra les había indicado que todo estaba bien para la etapa de embarazo de Akane y eso le había causado alivio. Después de la tensión en que había vivido la joven durante los primeros meses, había temido que pudiera haber algún riesgo.
-Vamos, Kasumi, es hora de empezar a preparar el almuerzo.
La mayor de las Tendo asintió y se disponía a seguir a su tía cuando una puerta se abrió y un tipo se hizo presente en la casa. Kasumi, Nodoka y Nabiki lo quedaron mirando.
-¿Alguien pidió un espantapájaros?- Nabiki miró hacia su hermana y a Nodoka, arqueando levemente una ceja.
Ranma, con la ropa hecha jirones, un ojo hinchado, labios partidos y ligeramente sangrantes, con moretones en sus brazos, la mochila de Ryoga sobre el hombro, con p-chan inconsciente de adorno sobre ella y usando su paraguas como muleta se presentaba a puertas del Dojo… tres meses después de su partida.
-Mamá, Kasumi, Nabiki…- nada mejor que tener a una amorosa familia esperando su regreso tras tantos días de penurias… Una amorosa familia que se cuadra frente a ti, rígidas, tal y como haría una corte marcial frente a un condenado.
-Hasta que tienes el valor de volver- el tono de Nodoka era peligrosamente frío, casi tan gélido como su mirada.
-Las ratas siempre vuelven- Nabiki se cruzó de brazos mientras lo estudiaba de pies a cabeza.
-Será el hambre…- casi cae al piso al notar la falta de sonrisa en el rostro de Kasumi ¿Sería que se acercaba el fin del mundo?. Ranma empezaba a sentirse un poco como Genma…
-Pero… ¿y yo que hice?
Nodoka se acercó a él y fue la falta de fuerzas más que el amor de madre que sintiera de Nodoka la que evitó que el joven Saotome saliera corriendo de allí.
-Tú sabes lo que has hecho, toda la manzana, todo el barrio, TODO NERIMA sabe de lo que tú y Akane han hecho.
El ojo derecho de Ranma parpadeaba sin control
-¿Todo… todo Nerima?
-Todo Nerima, Ranma- ahora fue Nabiki la que se le acercó –Todo Nerima.
-Y todo Nerima- Kasumi tomó su posición en la corte –se pregunta… ¿Por qué no cumpliste con tu deber?
Ranma consiguió alejarse un paso, sintiendo que el aire en torno a las tres mujeres se volvía frío, muy frío.
-Quise hacerlo, pero ella se negó… ¿Es mi culpa que la idiota no creyese mi ofrecimiento sincero y verdadero?
La ceja de las tres mujeres se crispó al mismo tiempo y Ranma supo que tal vez no había escogido bien las palabras… a lo mejor hubiera sido mejor decir ¿Es mi culpa que la idiota no creyese el ofrecimiento sincero y verdadero de este humilde servidor? después de todo en las películas eso siempre funcionaba.
Nabiki fue la primera en hablar.
-¿Qué no te creyó qué?- decidió ignorar de momento el adjetivo de 'idiota' puesto a su hermana. Ya se vengaría haciendo ver a Ranma una y otra vez esos videos de partos que había comprado.
Ranma la miró seriamente
-Le ofrecí casamiento
Nabiki sabía más de ese punto que Nodoka y Kasumi… la reina del hielo volvió a ella.
-¿E imagino que se lo pediste románticamente mientras le decías que la amabas no?
Ranma calló, desviando la vista al piso. Nabiki caminó hacia el refrigerador, tomó una botella de jugo le dio un sorbo y se la pasó a Ranma, quien bebió un poco también.
-Al menos espero que encontrases lo que buscabas…
Ranma levantó la cabeza y asintió. Nodoka se acercó a su hijo y al fin lo abrazó.
-¿Qué te pasó?- le preguntó mientras se alejaba levemente, permitiendo al chico un poco de espacio para respirar
Ranma sonrió y respondió la pregunta.
-Parece que defender el honor de Akane se volvió el hobby de la escuela.
Nabiki rió de buena gana… iba a cobrar algunas apuestas…
-Supongo que ganaste…
Ranma se encogió de hombros
-¿Lo dudaste?
Y otras más… Si, otro gran negocio para Nabiki Tendo.
-Y ahora…- Ranma miró a las tres mujeres que tenía frente a él, ahora necesitaba también algunas respuestas -¿Cómo fue que se enteraron todos?
Las mujeres intercambiaron miradas pero se mantuvieron silenciosas, Ranma continuó,
-¿Acaso esa chismosa anduvo de bocazas por allí? Idiota¡¡IDIOTA MARIMACHO!!
La rabia pudo más en él que el temor frente al trío justiciero
-¿Cómo pudo hacerlo? Era un secreto… un secreto entre ella y yo… ¿COMO PUDO?
La reina del hielo sonrió, había estado segura que Ranma ya lo sabía todo… ¿Cómo no hacerlo cuando toda la población de Nerima lo sabía? Y a juzgar por su aspecto, Ranma se había topado con TODA la población de Nerima. Pero conociendo el historial de Ranma… debió suponer que, contra todas las probabilidades, en toda la historia del mundo, él sería el único en no saber lo que debió ser el primero en conocer. Si, definitivamente esas eran el tipo de cosas que le pasaban a Ranma Saotome. Decidió indagar un poco más, esto podía ser divertido…
-Akane fue hoy al médico…
-Lo se
Nabiki midió sus silencios, aparentemente Saotome sabía que su hermana había ido al médico y aún así no sabía el motivo, definitivamente Ranma no podía sumar 1 + 1. En fin, sólo esperaba que su sobrino no heredara la inteligencia de su padre. Era hora de tirar la estocada final, imperceptiblemente le hizo una seña a las otras dos damas.
-Está bien
Ranma sintió cierto alivio en medio del acceso de furia del que era preso.
-No me importa
Nabiki sonrió, era evidente que si le importaba.
-Si tú lo dices así, Saotome… pero aún así algo le pasa a Akane y…
Una oleada repentina de preocupación atravesó nuevamente a Ranma. Fijó su vista en Nabiki
-Pero dado que no te importa…
Nabiki giró, quitándole importancia al asunto. Ranma apretó los puños hasta que sus nudillos se volvieron blancos de la presión
-Aún así creo que deberías subir y preguntárselo. Yo creo que te interesará lo que Akane tiene que decirte
-¿Y quien quiere ver a esa marimacho chismosa?
Nodoka estuvo a punto de intervenir pero Kasumi se le adelantó.
-Subirás esas escaleras y hablaras con mi hermanita… ¿ENTENDIDO?
Ranma asintió y Kasumi le soltó… bueno, a decir verdad fue la ropa de Ranma la que decidió liberar a su dueño, pedazos de la camisa del joven quedaron en las manos de Kasumi al desprenderse la frágil tela que no aguantó otro maltrato. A Ranma ya no le quedaron dudas… estaba viviendo el fin del mundo. Sin decir más palabras y pálido como una sábana subió las escaleras cual sentenciado camino al patíbulo. Nabiki sonrió, mirando a sus acompañantes.
-Mil yenes a que se desmaya cuando se entere…
Akane caminaba nerviosamente por la habitación, mordiéndose una uña, había escuchado los gritos e indudablemente había reconocido la voz de Ranma. Mil emociones recorrían a la chica, pero la predominante era el miedo, miedo de la reacción de Ranma por lo de su embarazo y era este miedo el que le impedía de salir de su habitación y correr a abrazarlo tal y como había imaginado cada vez que soñaba con su reencuentro.
-¡AKANE!
El ruido de la puerta al azotarse contra la pared y el grito de Ranma rompieron sus reflexiones, sus ojos se dispararon automáticamente a su prometido que permanecía en pie frente a ella, barriendo su figura de cabeza a pies. Un instante, sólo basto verlo un instante para que las emociones la anegaran y sin pensarlo dos veces su cuerpo se movió por voluntad propia, cerrando la distancia entre ellos, envolviéndolo en un abrazo.
Ranma reaccionó como siempre hacía cuando se encontraba en una situación así con Akane, su mente quedó en blanco y fue incapaz de pronunciar una palabra, completamente inmóvil, perdido en el momento.
Akane se recreó en la cercanía del chico, en la sensación de calidez que se había esparcido por su cuerpo ante el contacto y se permitió unos momentos más para disfrutarlo, luego, lentamente, se separó un poco para poder verlo mejor, reparando en los detalles que había pasado por alto en el gozo de volver a tenerlo a su lado.
-Ranma… ¿Qué te pasó?
Sus palabras lo trajeron de vuelta y toda la rabia retornó a él en un instante, molesto por este momento de debilidad ante ella. De pronto recordó todo lo pasado, la humillación, la vergüenza, la traición y Ranma abrió los ojos, mucho mucho, posando su fiera mirada en la chica que lo veía con gesto de incomprensión, lo que no hizo mas que azuzar el fuego que lo consumía, verla allí tan tranquila y aparentemente inocente cuando él había pasado por todo un infierno… y sólo por su culpa
-¿Qué qué me pasó¿Qué qué me pasó¡¡Pues vuelvo a la escuela preguntando por ti… y me encuentro que el 'Síndrome Kuno' se ha apoderado de todos!! Todo el mundo me insulta, me llama bellaco, impío… ¡PECADOR¡Casi me matan¿Y sabes porqué¿Sabes porqué?- se cruzó de brazos y la miró de pies a cabeza con una sonrisa desdeñosa -Pues porque alguna bocona chismosa aireó nuestro desliz de aquella vez y seiscientos idiotas subnormales querían lavar tu honor.
Akane quedó estupefacta, mirándolo. Lentamente las palabras hicieron sentido en su mente. ¿Había dicho desliz?. Todo en su interior se contrajo y aquel sentimiento hace mucho dejado de lado empezó a resurgir, rabia, mucha rabia, la que sólo Ranma podía despertar en ella. El sueño de su esperado reencuentro haciéndose añicos bajo las dolorosas palabras de su prometido. Haciendo acopio al poco control que le quedaba logró contenerse, le daría una oportunidad, no quería estropearlo, no cuando lo tenía de vuelta.
-¿Qué dijiste, Ranma?
-¡Lo que oíste, Akane! Ya me enteré de lo que sabe todo el mundo. ¿Cómo pudiste? Felicidades Akane, imagino lo bien que te sentiste para andar por allí contándoselo a todos y pensar que me sentía mal de no haber cumplido contigo… ¡JA¡Con lo mucho que siempre te quejaste de mi, mira lo bien que usaste el hecho de haber estado conmigo!
Akane sintió como si la abofetearan, aquellas palabras no podía estar diciéndolas Ranma, simplemente no podía.
Ya me enteré de lo que sabe todo el mundo
Entonces ya lo sabía y aún así… El mundo de Akane se derrumbó de golpe y empezó a temblar, la desesperación apoderándose de ella. De pronto se sintió vulnerable, indefensa. ¿Cómo podía tratarla así? No era su culpa, no era su maldita culpa que todo hubiera salido así. ¿Acaso no podía verlo?
-¿Entonces que, Ranma?
Preguntó con voz vacía, sin emoción aparente, sus ojos fijos en aquellos azules que reflejaban fuego por fuego lo indómito de sus profundidades.
-¿Entonces que, Akane¿Qué pensaste que obtendrías de todo esto? Porque si yo tengo que decir algo en esto es…
Algo reventó en ella y el sonido de un golpe estalló en la habitación. El rostro de Ranma se ladeó por la fuerza de una bofetada y el rojo de unos dedos quedó impreso en su mejilla. Por el aire cayeron unos pedazos de papel que Akane había estado sosteniendo, los cuales quedaron esparcidos en el piso, a los pies de Ranma.
Akane se dejó caer en su cama, el rostro oculto entre sus manos. Su vida desmoronándose sin que pudiera hacer nada por evitarlo. ¿Qué iba a hacer ahora¿Qué le quedaba?
Ranma la miró, aún dolido. Había regresado con la ilusión de volver a verla y tal vez poder empezar algo con ella, algo real, sólo para encontrarse con una realidad nada agradable. La quería, lo sabía, aún con todo lo pasado y con la evidencia en su contra, la quería, no podía evitarlo y eso era evidente ahora que la tenía allí frente a él. La había extrañado demasiado y a pesar de que se sentía furioso con ella no podía evitar sentirse aliviado de estar de vuelta… Se quedó allí de pie, aturdido por lo ocurrido. El silencio lo envolvió, brevemente posó sus ojos en Akane y luego desvió la mirada, aquel golpe le había hecho volver a tierra y había terminado de drenar la cólera que sentía. Las palabras habían fluido muy fácilmente mientras buscaba descargarse pero ahora no sabía que decir. Sabía que era el momento de hablar en verdad con Akane pero no sabía como empezar. Su vista bajó al suelo, intentando encontrar un punto por el cual empezar y notó aquello que estaba tirado, sin pensarlo se inclinó a recoger aquellas fotos y las quedó mirando, girándolas y buscando encontrarles alguna forma, cualquier cosa que le distrajera y le comprara tiempo antes de abordar el tema que tenía pendiente con su prometida.
Akane seguía quieta en su cama, respirando profundamente, mil y un pensamientos recorriendo su mente. Ranma no la quería, él no quería ni a su bebe ni a ella… y la realidad le cayó de golpe, clareando su mente. Ella si quería a su bebe, aunque él no lo quisiera ella si lo hacía ¡Y al diablo el resto del mundo porque aunque estuviese sola lucharía por su hijo!
Levantó la cabeza y posó la vista en Ranma, notando lo que sostenía en sus manos. Un sentimiento de posesividad y protección la inundó, de un saltó se encontró a su lado y le arrancó las tomas de la ecografía de las manos.
-¡Devuélveme eso, es mío!
Ranma se sobresaltó ante el arrebato de la chica y fijó la mirada en ella. Akane lucía fiera, hermosa, y con un fulgor especial que no sólo era producto de la ira. Había algo más en su aura, algo que no podía entender, que no lograba traslucir.
-¡Lárgate, Ranma! Si eso es lo que crees, entonces vete. NO te necesito, NO te necesitamos
Ranma continuó observándola sin entender, se daba perfecta cuenta que estaba pasando algo por alto pero no sabía que.
-Espera, Akane, yo…
-No quiero saber nada más¡VETE! Yo me encargaré de mi hijo y tú puedes irte cuando quieras. NO ME IMPORTA.
El cerebro de Ranma sólo asimiló una palabra, la cual escapó casi en un jadeo de sus secos labios
-¿Hijo?
Akane escuchó el tono de su voz y desesperadamente peleó por lograr un poco de autocontrol, para no perderse en la rabia que sentía en ese momento. Levemente pudo hacer un reconocimiento de Ranma notando la expresión conmocionada del chico, la vacante mirada en sus ojos, el ligero temblor de sus labios.
-¿Hijo?
Volvió a pronunciar Ranma y sus ojos se clavaron en Akane. Ella no supo bien como reaccionar así que lo único que pudo hacer fue asentir, entendimiento brotando en su interior. ¿Ranma no sabía nada? Aquello volvió a encender una pequeña luz de esperanza en ella, de que tal vez no todo estaba perdido. Lentamente se acercó al chico, tomó una de sus manos entre las suyas y con suavidad la llevó bajó su blusa, posándola sobre su vientre.
-Vamos a tener un bebe, Ranma. Vamos a tener un hijo.
Y los ojos de Ranma se pusieron en blanco.
FIN DEL CAPITULO
Agosto 2007
NOTAS:
Hugo el Unma: Bueno, y volvió el humor, al meno algo. En si este Cáp. era ideal para ello, el rencuentro de Ranma con el resto antes de Akane no podía terminar de otra forma. Y el rencuentro de Akane con Ranma era indudable que terminaría al menos así. Alguien dijo "cuando discutimos, a veces lo hacemos sobre distintas cosas y sin darnos cuenta", eso fue lo que paso entre ellos.
Danae: Juas juas juas, yo quería cortar el cap pero cierta personita no me dejó UU!. En fin, se dio el ansiado reencuentro. A todo esto les comentaré que los hombres siempre se protegen entre si, aún en la ficción. Resulta que cierto compañero mío estaba haciéndome un reencuentro muy suave para Ranma y Akane aludiendo que ya había recibido muchos golpes de parte de su comité de bienvenida, pero vamos, chicas, a que ustedes y yo en el lugar de Akane, y luego de la forma de hablar 'tan dulce' del susodicho este (con todo y que sea Ranma) le hubiéramos atizado mas de un golpe, incluso creo que yo que varios objetos deberían de haber aterrizado en su cabeza. Aun creo que se la dejamos muy suave a Ranma... Ufff, weno, ni modo, igual me encantó la parte sobre 'yo puedo encargarme de mi hijo sola' la chica esta madurando, a que si?
