SHINNOSUKE

Solo habían pasado algunas horas desde que Kazama se fue y ya me estaba desesperando, obviamente me dolía todo el cuerpo y para colmo tenía todo el tobillo y pie derecho enyesados, no ayudaba para nada el hecho de que soy una persona bastante hiperactiva. Estoy aburrido y extraño a Kazama, ya quiero abrazarlo y besarlo, no me importa si alguien nos ve, quiero recuperar el tiempo perdido.

- Buenas tardes.- dijo una enfermera acercándose a mi.- tiene visitas.-
- Dejelo pasar.- dije apresuradamente pensando que era Kazama.-
- Claro.- dijo la enfermera algo sorprendida por mi reacción y desapareció, yo tenía una sonrisa de oreja a oreja esperando. Luego de unos segundos aparecieron Nene, Masao y Bo, me decepcioné.-
- Ah, son ustedes.- dije con clara decepción que no pasó desapercibida.-
- Bueno perdón por no ser quien esperabas.- dijo Nene finjiendo indignación, yo reí.-
- Me alegro de verlos.- dije con una sonrisa.-

Son ya las 12PM. nos la pasamos hablando sobre los viejos tiempos, lo bien que nos la pasabamos de niños, reímos mucho. De repente se escuchó la puerta abrirse y unos pasos, todos pararon de hablar y voltearon hacia la cortina esperando a la persona que iba a aparecer.

- Shinnosuke, ya vine.- dijo Kazama haciéndose ver, Bo lo miró sorprendido y a Masao se le pusieron los ojos llorosos.-
- ¡KAZAMA!.- dijeron ambos abrazandolo fuertemente mientras Kazama que traía un ramo de rosas rojas lo levantó por encima de su cabeza para que no lo aplastaran, Nene y yo sonreímos por la escena.-
- Masao, Bo, que felicidad verlos de nuevo.- dijo Kazama con una sonrisa.-
- Kazama ¿cuando volviste?.- dijo Masao llorando.-
- Hace mas o menos dos semanas, perdón por no haberles avisado.- se disculpó con ellos.-
- Lo importante es que estás aquí.- dijo Bo con su tranquilidad de siempre.-
- Nene, Shinnosuke, ¿ustedes ya lo sabían?.- dijo Masao secándose las lagrimas.-
- Ah si, perdón por no avisarles, ambos están muy ocupados por su empresa.- dijo Nene.-
- Eso no importa, siempre los amigos son lo mas importante.- dijo Bo y todos le dimos la razón, Kazama se sentó en un banquito que había libre y nos pusimos a hablar otra vez, le hicieron muchas preguntas al peliazul que él gustoso respondió con arrogancia.-
- Y ¿para quién son esas rosas Kazama?.- dijo Nene con una sonrisa traviesa provocando un sonrojo en Kazama.-
- Ah eh... s-son para mi madre.- dijo nervioso, yo sonreí igual que Nene y entrelacé los dedos de mis manos.-
- Ay Tooru~ no seas tímido, sabes perfectamente que esas rosas son para mi~.- dije meloso y le guiñé el ojo, Kazama se puso rojo como tomate que hasta podría jurar que se podía freír un huevo en su cara.-
- ¡C-Calla, no es cierto!.- dijo enojado por verse descubierto.-
- Ah ¿eso es verdad?.- dijo Masao con curiosidad.-
- ¡Que no!.- gritó Kazama al verse acorralado.-
- Ay vamos Kazama, relájate.- dije con simpleza provocando que él me mirara de mala manera.- Todos saben que tenemos una relación especial, que somos mas que amigos... vamos~ que no te de pena.- dije mientras me divertía con las reacciones del ojiazul.-
- Ay que pesado eres.- dijo enojado y lanzó el ramo de flores en mi regazo.- Ahí tienes tus malditas rosas, yo me largo.- se dirigió a la puerta y se fue a pesar de los intentos de Masao y Nene por detenerlo.-
- Ese Kazama, nada le costaba confesarlo.- dijo Nene para luego suspirar.- los hombres son estúpidos.- yo reí por lo sucedido.-

Nene me ayudó a dejar el ramo en un florero, estaba algo deshecho porque Kazama me lo había lanzado pero nada que Nene no pudiera arreglar. Hablamos unos minutos más y luego todos tuvieron que irse así que me quedé solo otra vez, miré por la ventana aburrido, es horrible estar en un hospital sin poder moverte. Esto será largo.

TOORU

Ese estúpido dejándome en vergüenza así enfrente de todos, ni sé porque acepté ser novio de semejante imbecil. Caminé enojado por las calles de Kasukabe dirigiéndome a casa, al llegar azoté la puerta detrás de mi y me dirigí a mi cuarto, quería estar solo, mamá había salido a hacer unos tramites desde la mañana así que tardaría en regresar, sin embargo Daiki estaba en casa, específicamente estudiando en mi escritorio.

- Ah, Kazama-kun, hola.- dijo Daiki.- ¿cómo te fue en tu visita?.-
- Muy bien.- dije hastiado tirándome boca arriba en mi cama, Daiki me volteó a ver.-
- Vaya, ¿qué te sucedio? en la mañana se te veía feliz y ahora parece que hubieras visto a tu peor enemigo.- dijo Daiki en un tono divertido para animarme lo cual no funciono.-
- Tal vez tengas razón, ese estúpido de Shinnosuke jamás cambia.- dije enojado y el pecoso se acercó a mi sentándose en el borde de la cama.-
- ¿Ese estúpido?¿Pues que te hizo ahora?.- dijo Daiki con curiosidad.-
- Nada importante, solo sus tonterías de siempre...- dije cansado del tema, el pecoso puso sus manos a cada lado de mi cabeza, estaba encima de mi.-
- Me pregunto porque te gusta tanto él si te hace enojar.- dijo provocando que yo me sonrojara.-
- ¡A mi no me gusta!.- le negué.-
- Kazama-kun...- dijo poniéndose serio de repente, me dio un escalofrío verlo así.-... si tuviera la suerte que tiene ese tipo yo si te cuidaría, jamás te haría enojar y haría lo que sea por ti.- yo me sorprendí por sus palabras... eso significa...-
- Tú...¿sientes algo por mi?.- pregunté y al instante Daiki se lanzó a por mis labios, me besó furiosamente mientras yo trataba de quitármelo de encima, pasó unos segundos que se me hicieron eternos hasta que por fin pude empujarlo quedando ambos sentados en la cama.- ¡¿Qué te pasa?! Si tienes algo que decirme solo hazlo.-
- ¿No es obvio, Kazama-kun? Tu me gustas desde el primer momento en que te vi.- me confesó dejándome boquiabierto.-
- Y-Yo... no sé que decirte Daiki.- suspiré.- a mi me gusta otra persona...-
- Si lo sé, te gusta Shinnosuke...- dijo él a lo cual yo lo negué.-
- ¡Ya te dije que él no me gusta!.- sentí como el color subió a mis mejillas.-
- Eres un cabeza dura, se te nota a kilómetros.- dijo con resignación para luego tomarme de los hombros abrazándome.- si tu me das una oportunidad puedo hacer que lo olvides para siempre.- yo lo miré confundido, él solo acercó sus labios a los míos volviendo a besarme, yo forcejeé con él otra vez.-
- ¡Así no se consigue nada, Daiki! Agh porque todos son unas putas bestias.- le grité mas que molesto por su comportamiento, jamás imaginé que Daiki fuera así, él comenzó a toquetearme.-
- Haré que lo olvides, déjame hacerte mío.- dijo él con una mirada que no reconocí, parecía otra persona totalmente distinta. No perdí el tiempo dialogando con él y solo le di una fuerte y sonora cachetada para que me soltara. Salí corriendo de ahí, no quería verlo, yo creí que era mi amigo pero... al parecer no...-

Corrí y corrí, no sé como llegué al hospital donde estaba Shinnosuke, decidí calmarme, estaba agitado además de tener lagrimas en mis ojos que me ocupé de limpiar con mis manos, ya cuando estuve más tranquilo entré al hospital preguntando si podía ver a Shin otra vez, la enfermera accedió por lo que me dirigí al ascensor, para luego ir a la puerta "65" del segundo piso. Toqué la puerta, escuché un "adelante" de parte de él, abrí y me dirigí hacia su cama, lo vi con una gran sonrisa de estúpido, de esas que tanto odio y me gusta de él, sin darme cuenta me sonrojé.

- ¡Kazama! Te estaba esperando.- dijo Shinnosuke.- siéntate.- obedecí desconfiado por su cara de imbécil y me senté en un banquito al lado de la cama.-
- ¿Cómo te sientes?.- pregunté con algo de vergüenza mientras miraba en dirección a las rosas encima de su buró que yo le había dado.-
- Muy bien porque Tooru está a mi lado.- dijo melosamente tomando mi mano.-
- No seas tonto, estoy hablando enserio.- dije sonrojado y soltando su agarre, él hizo un puchero.-
- Pues, estoy aburrido y los moretones aun duelen un poco.- dijo y suspiró.- mis vacaciones se fueron a la basura con este hueso roto.- un aura deprimente lo rodeó.-
- ¡Ay vamos, hombre! No te deprimas, seguro hay muchas formas de divertirse aunque tengas el hueso roto.- le dije con una sonrisa amistosa y él me miró de manera extraña, me dio un escalofrío.-
- Kazama, pillín, ya estás pensando en cosas sucias.- me dijo empujándome suave con una mirada insinuante.-
- Yo no he pensado nada raro, ¡tú eres el de la mente cochina!.- le grité sonrojado, pero al segundo después se escuchó mi estomago rugiendo, no había comido desde la mañana, me toqué la barriga con vergüenza.-
- Kazama es tan adorable.- dijo riendo Shinnosuke.-
- Tonto, no es nada... solo salí apurado de casa.- evité mirarlo a los ojos, Shin se quedó extrañamente callado.- ¿Qué sucede?.-
- Ah, nada.- rio un poco.- solo me estaba preguntando... ¿Dónde aprendiste a defenderte así? Me salvaste y además saliste sin ningún rasguño.- volteé a verlo y él me miraba con curiosidad.-
- Eso... aprendí defensa personal... mis padres creyeron que era necesario ya que empecé a vivir solo con mi tía, creyeron que cualquier cosa me podía pasar y al llegar a Tokio me inscribieron en una clase.- dije jugando con mis dedos por el nerviosismo.-
- Ya veo... me sorprendiste, Kazama.- tomó mi mano, yo me dejé.- gracias por venir, aunque fuera a través de una trampa, estoy feliz de que llegaras a ayudarme.- besó el dorso de mi mano, yo solo pude sonreír con un gran sonrojo en mis mejillas.-
- De nada, Shinnosuke.-

CONTINUARÁ...