Clase 10: Creyendo tener el poder.
Firenze era uno de los centauros que habitaban en el bosque, sus ojos azules resaltaban ante la apariencia sombría de aquel mítico ser, él es de los pocos que ven como amigos a magos y sobretodo educado… al aceptar un ofrecimiento de Dumbledore como maestro de adivinanza (ya que Trelawney fue despedida) provoco la repulsión de algunos de su especie y como consecuencia su expulsión de la manada (y la de Hagrid del bosque) saliendo malherido del lugar.
Tenía respeto a Sebastián, no solo lo había apoyado enfrente de la inquisidora por haberlo llamado "repugnante hibrido" sino que ahora, a pesar de que aquella persona desagradable hacia arder en llamas sus libros y tomaba posesión de su clase en un intento de humillarlo… salía orgulloso y a la vez decidido por apoyar a todos en contra de la voluntad de la señora.
El dia había iniciado y en un incómodo desayuno, todos se retiraban a lo que sería el primer día de Umbridge como profesora.
-Le doy mis mayores respetos…- aquel centauro salía en camino de Sebastián –a pesar de su naturaleza… lo reconozco como digno de estar aquí- se inclinó cortes.
Sebastián estaba sorprendido, aquella criatura que de alguna forma lo había estado evitando, ahora le decía eso, directo en la cara –Gracias…- sonrió elegante, inclinándose con similar cortesía –y me puede decir que tipo de naturaleza...- tenía que aclarar que tanto sabia ese profesor.
Aquellos ojos azules se posaron en los rojos, como todo un centauro decidido y orgulloso –todos en la manada lo sabíamos… desde el momento en que piso este castillo… esa es la razón por la que siempre ellos iban en su contra cuando entraba al bosque… usted es un demonio…- inclino la cabeza, como si fuera lo más obvio del mundo.
El demonio no pudo evitar aquella sonrisa, esa que solo se asomaba cuando veía algo interesante –vaya… supongo que puedo confiar en ti… el mantener todo aquello en secreto- el sabía que personas eran fáciles de manipular y tenía una enfrente.
-Claro que si… Señor Michellis… usted, como ya lo dije… tiene mis respetos- con tono agudo dijo –si los centauros reaccionaron de esa manera al saber lo que era… los humanos tienden a reaccionar peor… sobretodo porque para ellos su mundo no existe- otra evidencia del mundo, ese centauro hablaba con tanta naturalidad que a cualquiera asustaría –si me disculpa… tengo una clase que impartir…- así aquel ser mítico se retiraba, dejando atrás a un demonio meditando por lo dicho.
Sebastián por primera vez se veía inseguro, que tantas personas o criaturas serán capaces de identificarlo con una mirada… bueno podía confiar en la discreción de algunos… y también en que nadie en su sano juicio se acercaría a una manada de centauros… pero y más allá –esto es interesante- murmuro con un brillo en sus ojos, esto se estaba poniendo interesante… muy interesante.
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Umbridge entraba airosa a aquella que sería su primera clase, entregando sus libros autorizados a aquellas pequeñas mentes que deseaba enriquecer con conocimientos necesarios y aprobados por el ministerio.
-Qué demonios es esto…- murmuro Harry irritado, había hojeado su libro y en ninguna parte se veían los encantamientos.
-Esto… es la manera más desesperada de convencernos que el mundo es seguro…- susurro Ron desde la parte de atrás.
Todos se quedaron en silencio, no estaban dispuestos a escuchar cualquier excusa que daría aquella sonriente mujer, se daban por servidos al recordar la noche anterior… y mira que algunas caras sonreían tontamente al recordarlo.
-Esto es una mierda… y mira que para que yo lo reconozca es mucho- Blaise Zabini decía por lo bajo.
-Y vaya que es un buen avance- Theodoro Nott murmuraba con gracia mostrando una sonrisa marca registrada de Slytherin
Draco por su parte se veía sumergido en su mundo, algo en el comenzó a cambiar desde el momento en que su padre vino a la demostración… algo que no entendía y que sabía que empeoraría en el siguiente año.
-Bien mis queridos alumnos…- dijo la mujer en tono encantador (intentaba) –como verán en sus libros… esto es lo adecuado para su educación… así que espero y desechen lo aprendido por aquel hombre…- lo último lo dijo con despecho.
-Disculpe señora Umbridge… pero podría mostrar algo de respeto para NUESTRO jefe de casa…- Hermione como siempre saltaba a la defensiva del inocente (a ella le irritaba que hablaran mal de las personas a sus espaldas) –el siempre habla de usted con respeto… es demasiado pedir que sea reciproca-
Harry, Ron y Neville además de otros Gryffindor la veían como heroína, exigía respeto para su jefe de casa, acaso McGonagall está perdiendo popularidad… porque cuando ella regrese muchos desearan que se quede Michellis.
-Vaya… no solo ayer… sino que ahora también salta a la defensa de ese hombre…- la mancha rosa se acercaba molesta a la castaña –esto se lo hare saber al ministro… causando rebeldías en el alumnado no será tolerado…- dio un respingo y volvió a su escritorio –y soy su profesora…-
-Profesora…- escupió con sarcasmo Harry al levantarse –no somos rebeldes al exigir respeto por nuestro jefe de casa…-
Hay va San Potter y Santa Granger patronos de los inocentes… pensó Draco rodando los ojos, pero él no podía negar ese tipo de espectáculo, se pondría divertido.
-Vaya… vaya… en verdad que ya pudrió a varios de ustedes… bien tendré que ser severa…- la mujer se sentó en su escritorio, mostrando su sonrisa maligna –les quitare 200 puntos a cada uno… Gryffindor… y despídanse de ganar al final del año- dijo triunfal, por su parte los chicos la miraron con odio… todos los chicos.
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Apenas se iba a cumplir una semana desde que Umbridge había tomado el poder en la clase de defensa y ya se sentía poderosa, Sebastián se mantenía al margen y como todo un caballero.
Filch se dedicaba a colgar cuadros con reglas ridículas, pronto llegarían a las 100 (Aquella desagradable pared para Sebastián (opinión del cap 5)), pero aun así, se sentía la opresión en los alumnos, la mujer siempre que pasaba por corredores… con movimiento de la varita… arreglaba corbatas (casi ahorcando estudiantes), separaba novios (alejándolos de manera brusca), separaba amigos (de la misma manera que a los novios) y procuraba que no se juntaran grupos para secretear en los corredores(paranoia de delincuentes)… Dumbledore no se le veía fuera de su oficina y siempre que Harry lo trataba de ver, este lo eludía de manera prodigiosa.
-Vaya… Potter… en verdad que usted es débil…- Snape arrastraba las palabras, no por nada era jefe de las serpientes –si tu padre te viera… se retorcería en su tumba…- y sin piedad apunto al joven con su varita.
El chico se retorcía y veía como algunos de sus preciados recuerdos eran expuestos, su primer abrazo con Hermione y Ron… el baile del año anterior…-BASTA- grito alterado, pero sin miramientos era nuevamente atacado, sus recuerdos iban con Sirius y la familia Wesley.
-Tan débil como el estúpido de su padre…- con sorna murmuro atacándolo despiadadamente –CREA UN MURO… VUELVETE FUERTE…- exigía con severidad al darle una y otra vez, insultando a su padre con tanto desprecio.
-No diga nada de mi padre…- murmuro el chico y en un arranque de ira, le regreso el favor al profesor de pociones y lo que vio no le gusto… su padre muy joven… de su edad… junto a Lupin y Sirius… los tres colgando a Snape y burlándose de el… y de repente vio a su madre… Lily acercándose furiosa a esos tres intentando defender al joven posionista, este no acepto la compasión y simplemente le llamo "Sangre sucia"… este recuerdo lo conmovió y sorprendió, saliendo de su mente en un ataque defensivo del afectado, se dejó caer entre jadeos, apoyándose débilmente de la única silla de la oficina.
Snape mostraba una mirada recrudecida, mirándolo con desprecio agregado-Salga de aquí Potter…- ordeno, aunque su voz se veía imperturbable ahí había un tono… difícil de explicar –FUERA… Y NO VUELVA… POR MI PARTE YA TERMINO SUS CLASES- grito al momento el chico se levantaba y salía del lugar.
Snape se sentía humillado, esas memorias ya no le rondaban en su mente y por culpa de el… volvía a tener ese sentimiento… se sentó en aquella silla y soltó un pequeño gruñido, era oficial… estaba molesto, humillado… y triste.
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Al día siguiente y en Hogsmeade:
-Harry que te sucede… desde ayer te veo raro…- Hermione cuestionaba, el día anterior vio algo alterado al chico –que sucedió con Snape…- con tono seguro murmuro.
-Nada….- dijo simplemente encogiéndose de hombros, prefirió guardar el secreto.
-Es un alivio que ya te zafaras de el… y Hermione vamos no lo presiones… ya tubo suficiente con convivir con el jefe de las serpientes todos los días de clase… y tú lo molestas en un día libre… LIBRE…- dijo al estirarse.
-Bien… en primer lugar… YO SI ME PREOCUPO POR HARRY… y en segundo lugar… NO SUGERI TOMAR LA VISITA PARA RELAJARNO…- ambos chicos la miraron con interrogación, esta suspiro y rodo los ojos –vengan… síganme que llegaremos tarde-
Ambos chicos se miraron, no entendían aquel tono misterioso de su amiga, pero resignados la siguieron, llegando al fin a la cabeza del puerco, donde varios estudiantes esperaban ansiosos al trio dorado.
-Qué significa esto…- dijo un Harry sorprendido, Ron igual que el, miro acusatoriamente a la castaña.
-Esto… son los estudiantes que quieren aprender y reforzar los conocimientos que el profesor Michellis nos entregó…- saco el pequeño libro, que susodicho les había dado la última clase.
-No hay nadie mejor que tu Harry…- Zacharias Smith se dejó ver, en un principio lo había llamado mentiroso, pero ya le había pedido disculpas –dime… que paso aquella noche…- pregunto tímidamente.
Harry apretó sus puños –Si solo vinieron a preguntarme de la muerte de Cedric… es mejor que se vayan…- apretó los dientes, Ron solo le puso su mano en el hombro.
Todos los chicos ahí lo miraron de manera recriminatoria al preguntón, este solo se movió incomodo en su asiento.
-No te enojes Harry…-Luna salía de entre los jóvenes, con unos extraños lentes en forma de estrella –es solo que es normal que tengan dudas… no todos ven la muerte de cerca…- con una confianza aplastante, todos miraron a la chica.
-Tu eres el único que sabe de encantamientos… los has usado para defenderte en estos últimos años…- murmuro Fred parándose a un lado de la rubia, cambiando el tema oscuro por el cual iba la conversación.
-Eres el indicado para encabezar este grupo…- George entraba en conversación, los presentes miraron esperanzados al niño que vivió, este comenzó a sentir una presión ante aquella petición de formar como un tipo de club de defensa.
-Eso es verdad Harry… tú ya has utilizado alguno de ellos…- Ron señalaba el librito que tenía Hermione en sus manos.
-Ustedes no entienden… lo mío fue suerte…- dijo Harry encogiéndose de hombros –el más indicado seria ir con el Profesor Michellis… el estará encantado de ayudarlos…- se quería zafar
-Y enlodar aún más al profesor…- Hermione interrumpía –la señora tiene sus ojos puestos en el… esperando cualquier desliz de su parte…- todos afirmaron con la cabeza –con este libro es más que suficiente… solo necesitamos a alguien que nos corrigiera…nos alentara… y sobretodo fuera nuestro líder- Hermione hablaba como en recital para levantar autoestimas, aunque debía admitir que la última clase del profesor había sido lo suficientemente informática… por lo menos para ella… ¿y para los demás?
Harry se quedó pensativo, es verdad que la profesora buscaba excusas para ir en contra del jefe de casa, soltó un largo suspiro –está bien…- acepto, todos los chicos se miraron cómplices mientras la castaña les daba a firmar un pergamino a todos los presentes… pero entre las sombras había alguien viéndolos…
Y así el lunes, se levantaba el decreto de enseñanza No 68 que prohibía las organizaciones estudiantiles que no fueran aprobadas por la suma Inquisidora, siendo disueltas el Club de Gobstones y los equipos de Quidditch, este último con partidos pendientes por realizar.
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En la sala común Gryffindor:
-Como le hiso esa bruja para enterarse…- Ron estaba más que frustrado y no era para mínimo, a primera hora habían colgado uno de los tantos decretos del día
-Me preocupa Harry…- dijo la chica un poco triste, Harry había explotado en clase y la mancha rosa lo había citado en su oficina para recibir su castigo.
-El estará bien… pero lo más importante es como comenzaremos nuestras reuniones…- Neville interrumpía al dúo.
-Algo se nos ocurrirá…- dijo el pelirrojo quitándole importancia.
-Estamos cerca de vacaciones… debemos pensar en algo rápido… claro no hay que levantar sospechas…- dijo la castaña decidida.
-Pero… ¿está bien?… es obvio que alguien nos traiciono… por algo pusieron esa regla… y las insinuaciones de la profesora…-Neville se veía algo decepcionado, estaba más que dispuesto en unirse al grupo pero con los ojos de la inquisidora encima de ellos.
-Encante el pergamino que les di a firmar… y nadie nos traiciono… te lo aseguro…- Hermione se sentaba en el sillón, a los chicos les ilumino el rostro –bien alguien tiene alguna idea de cómo resolver esto…- miro a los chicos estos negaron con la cabeza.
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En la oficina empalagosa de Umbridge, la puerta sonó pero alguien le dio el paso, una voz conocida y al abrir la puerta, Harry se encontró con los gemelos Wesley y Luna…
-Oh Harry… también te castigaron…- inocentemente la rubia miraba al moreno, los tres se encontraban parados a un lado del escritorio.
-Que hiciste Harry… de seguro fue algo digno de estar aquí…- dijo Fred en burla, mientras el chico se les acercaba.
-Bueno… solo le dije a la profesora que estas clases no ayudaban a ir en contra de Voldemort…- el joven soltó un suspiro, los gemelos rieron a carcajadas mientras la chica le daba una dulce sonrisa –y ustedes… bueno de ustedes no me extraña...- señalo a los gemelos que fingieron una expresión de insulto –y tu Luna…-
-Bueno… yo simplemente creí ver Nargles… pero la señora no me creyó…- la soñadora simplemente suspiro.
-A nosotros…- Fred interrumpió
-Por si te lo preguntabas…- guiño un ojo de complicidad George.
-La verdad no hicimos gran cosa…- el gemelo solo se encogió el hombro, Harry solo los miro con más duda –arrancamos unas hojas de su apreciado libro…-
-Y comenzamos una guerra de papeles… y justo cuando íbamos en el clímax…-
-La señora entro y ambos… le dimos en la cara…- otra vez estallaron en carcajadas.
-Me hubiera gustado ver su expresión…- dijo Luna, ambos gemelos levantaron la palma siendo chocada por la rubia.
Harry trataba de ocultar aquella risa que le provocaba el imaginarse la escena, pero en ese momento alguien abría la puerta, la mancha rosa llegaba a impartir el castigo.
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Se podía sentir ya el frio invierno cerca, en algunos pasillos y salones ya se podía ver los adornos festivos, pero a Sebastián poco le importaba que se acercara esa festividad así que soltó un gran y sonoro suspiro, tapándose la cara de fastidio, fue entonces que un peculiar y conocido aroma lo detuvo en seco…
-Buenas Tardes Jefe…- saludaron los gemelos al salir a su paso, causando una molestia en aquel demonio –ahora que solo es nuestro jefe… es nombrado jefe a secas- completo Fred con una sonrisa.
-Y en que les puedo ayudar…- pregunto con un ligero tono de resignación.
-Bueno… pues venimos a dar el informe de nuestra primera semana con el melocotón rosado…- Fred murmuro
-Melocotón es mucho para ella… que tal sapo rosado…- George miraba con asco al imaginarse tan dulce manjar comparado con ese espia.
-La indignada rosada….- contesto el pelirrojo (Fred).
-De alguna manera el color rosa comienza a perder su encanto…- (George)
-Deberían declararlo un color ofensivo para el mundo mágico desde ahora…- (Fred)
-Confórmate con que lo veten de Hogwarts…- (George)
Sebastián soltó otro suspiro de resignación –y bien…- intervino en aquella extraña discusión gemelar.
-Oh es verdad… que grosero eres George… ignorar al jefe de casa…-
George solo alzo una de sus cejas, pero prefirió no seguirle el juego sino posiblemente olvidarían la presencia de Michellis otra vez –bien como le decíamos… esa mujer está empeñada en enseñarnos lo más teórico de la defensa… es casi como llevar historia del mundo mágico…- rodo los ojos al recordar la aburridísima clase del día.
Fred simplemente se encogió de hombros –y peor… cree que un mundo ignorante es un mundo seguro…- ambos gemelos se tomaron el brazo izquierdo y suspiraron
-Que les hiso… Fred… George…- pregunto Sebastián con tono autoritario ambos chicos se miraron –huelo a sangre…- un tono algo tétrico que los gemelos les hiso sentir escalofríos y sin más se levantaron la manga de su camisa resignados –"No se debe agredir a un miembro del ministerio"- leyó en sus brazos, era muy larga la oración llegándole un poco más allá del codo.
A veces ignoraban su naturaleza, a veces era algo conveniente pero con facilidad podía descubrirlos (sobre todo con sus bromas) -Bueno… no fuimos los únicos…- dijo Fred al taparse rápidamente, la mirada de Sebastián llego a incomodarlo.
-Ah Harry también se lo tatuó en el brazo… aunque a el le toco el no mentir- George se mostraba igual de serio –pero nosotros no veníamos a chismear…- ambos se encogieron de hombros, se sentían como niños que habían sido pillados por sus madres cuando no querían decir algo –solo que luna nos espera…-
-Tenemos mucho que practicar… ¿o no?- el gemelo volvía con su tono habitual.
-Está bien… pero antes… hay que marcarle límites a la señora… no creen- arqueo su ceja, mirando a los chicos que solo tragaron saliva –después de todo… ya le había advertido la primera vez que intento hacer esto…- los gemelos tragaron saliva otra vez, recordaron que algo habían escuchado por parte de Ron en su segundo día de clases.
-Pero jefe… ella lo tiene en la mira…- murmuro George deteniendo al demonio, este soltó un bufido comenzando su caminata de nuevo, ambos chicos se miraron y lo siguieron.
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Fred y George se habían quedado afuera de aquella oficina, pero una presión se sentía proveniente del interior, se escuchaban los reclamos de la señora y la indiferencia del jefe.
-Crees que nos señalaran como cómplices de un homicidio… si lo escuchamos George…-
-No creo… ya sabes cómo es el… o no recuerdas que nadie se dio cuenta lo que paso con los mortifagos, Fred…- contesto, recordando que al despertar de aquella noche nadie se había dado cuenta de esas muertes.
-Cierto… confiemos en que el profesor limpiara la escena del crimen… quedaremos impunes George…- se le iluminaron sus ojos.
-Bien…- Sebastián interrumpía, sacándoles un susto de muerte a ambos, no terminaban de acostumbrarse a esos espantos –vámonos…-
Los chicos se miraron y luego observaron aquella puerta que ahora estaba media abierta, su curiosidad pudo más y al asomarse, vieron a aquella mujer roja de furia y temblando levemente, suspiraron… una de alivio al no ver otro cadáver más… y otra de desilusión, habían deseado en lo más profundo de su corazón que la asesinara y escondiera el cuerpo, y sin más siguieron a su jefe.
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En el bosque oscuro en el lugar de la antigua clase de defensa practica (Michellis), el atardecer comenzaba a teñir el cielo…
-Señorita Luna…- saludo cortes el maestro a aquella soñadora chica, los gemelos se congelaron también a ella le hablaba por su nombre de pila, aunque con respeto a comparación.
-Hola Profesor… o jefe- saludo igual quedándose pensativa.
-jefe…- dijeron en unísono los gemelos al ponerse a un lado de la joven.
-Bien… que te puso a ti…- murmuro, era obvio que aunque quisieran ocultarlo, a la joven también le había tocado un castigo.
Los chicos se miraron enojados, era raro verlos con el ceño fruncido al ver nuevamente aquella oración tatuada en la piel blanca de la rubia… mentalmente los gemelos ya tenían planeado una venganza… para la inquisidora… pero sería para más adelante… solo esperaban a que les llenara de piedritas el costal de rencores… aunque con lo que le hiso a la chica... Había aumentado un buen de peso.
-"Las locas no son bien vistas"- leyó Sebastián, este suspiro y ordeno a los jóvenes que se acercaran y mostraran sus brazos –los jóvenes no deben tener estas estupideces en su piel…- murmuro al momento en que pasaba su mano, ahora sin guante y dejando ver aquella enigmática figura en ella, por encima de esas pieles lastimadas, desapareciendo las marcas –listo…- dijo sin más.
Los tres se miraron los brazos, ya no sentían más ese ardor molesto y miraron al profesor, este simplemente los ignoro… es parte de mis cláusulas de contrato, por lo menos con los que saben de mi naturaleza… pensó como si fuera lo más obvio del mundo, por lo menos de su mundo. Pero aun así se sentía molesto y no sabía por qué.
-Gracias- dijeron los tres chicos haciendo que este les dirigiera una mirada, aquellos estaban con sus caras iluminadas.
Sebastián los miro con cierta duda, otro de sus tantos suspiros y comenzó a reforzar su enseñanza de defensa con esos chicos.
Ellos habían decidido acudir a él, después de todo no suspenderían esos encuentros aunque ya no hubiera lechuzas que perseguir, Fred estaba entusiasmado será que con más practica por fin subiría al árbol entre saltos, George le gustaba esas prácticas también después de todo… ellos eran el autonombrado… escolta del demonio…. Según Luna (ella puso el nombre de ese mini club)
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Fin del capitulo
Bien como verán algunas escenas conocidas se adelantaron y otras se atrasaron… bien el próximo capítulo… la fundación definitiva de ED.
Muchos se preguntaran, será que Sebastián se ha encariñado con el trio oscuro… es algo difícil de saber… aunque sus acciones demuestran que si… no se sabe que piensa en su interior.
Y antes del domingo… algún comentario estamos a sus órdenes (me escuche como oficinista XD)
Por cierto… mi hermana también lee esta historia… es la que me presiona en escribir XD Jajaja los veo si dios quiere (o Sebastián quiere) antes del miércoles.
