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Buenas madrugadas(?) Wow traje este capítulo en escasos 11 días... soy genial B) Nah, mentira xD es porque estoy de vacaciones y aparte de mi trabajo en una farmacia no hago nada más xD

Este capítulo tiene un formato algo... diferente, no sé si les guste. Si les gusta bien, si no.… lo siento por ustedes, porque igual el cap ya está escrito así xD las explicaciones de porque el capítulo fue escrito de esta manera están al final. Sin más rodeo los dejo leer, disfruten~

Disclaimer: Hetalia y sus personajes son propiedad de Himapapa, yo sólo soy otra fujoshi loca que disfruta escribiendo cosas yaoi y no obtengo nada con el fic.


Capítulo 11: Más cerca de lo que yo creía.

Estabas más cerca de lo que yo pensaba, estabas a mi lado, dormíamos en la misma cama, desayunábamos juntos, salimos, y aun así jamás imaginé que esa persona que correspondía mis sentimientos de manera adecuada eras tú, tampoco pude deducir que tú eras lo más preciado que me podían quitar, igual que mi propio hermano. Si te arrebataban de mi lado no sólo se llevarían a mi persona amada, también se llevarían una parte de mí, una parte de mi corazón.

POV Alfred

Llegué a casa lo más rápido que pude y corrí hasta el cuarto de mi hermano, creo que el francés pervertido estaba allí con él, pero no me importo mucho, en cuanto vi asomarse a mi hermano lo jale del brazo y lo lleve hasta la cocina, seguro que Arthur ya estaba allí y no quería que escuchara que lo había visto bailar, notaba internamente que los remordimientos ya estaban empezando a aparecer por haber corrido a masturbarme como un adolescente.

Bueno, pues allí estaba yo, explicando todo lo que vi sin muchos detalles a mi hermano menor cuando de pronto y casi sin notarlo me quede callado durante unos segundos, allí fue cuando por fin escuche la adormecida y suave voz del chico somnoliento frente a mí.

- Espera un momento Alfred... ¿Qué hiciste después de saber que baila en el mismo bar en el que trabajas? - Me preguntó Matthew abrazando su tan querido peluche de oso polar y con el desconcierto grabado en el rostro. - Quiero decir, entiendo perfectamente que te hayas sorprendido y todo, pero tuviste que hacer algo después ¿no? ¿No le hablaste o algo? - Yo por supuesto no iba a contarle lo que corrí a hacer después de ver bailar a Arthur, la verdad eso prefiero mantenerlo como mi secreto.

- ¡Ese no es el punto Matt, el problema es que es un stripper! - Pero mi hermano no cambió su cara de no entender cuál era el grave problema, no, claro que no entendía, pero yo sí, porque yo había visto bailar a Arthur, yo sabía que tan bueno era con las caderas, también había presenciado sus sonrisas pervertidas y sus miradas tentadoras, ya conocía lo excitante que resultaba verlo tocándose a sí mismo y el problema de todo esto es que era demasiado sexy y me volvía loco, ok, eso lo podía aceptar...

¡Lo que no me parecía nada y no podía aceptar era que volviera locos a todos los pervertidos que iban al bar a verlo desnudarse!

- Pero Alfred, no me parece malo que sea un stripper, tú mismo te has acostado con muchos strippers, pole dancers e incluso con personas sacadas de prostíbulos, no puedes quejarte de su trabajo si tu consumes de esos mercados - Me dijo Matt tratando de que lo dejase volver a dormir a lado del maldito francés - Además tu trabajas en ese lugar también, lo que convierte tu argumento en algo poco congruente, parte del dinero que ganas es gracias a chicos sacudiendo el trasero para otros. - Dijo desarmándome, mi propio hermano menor estaba desarmando mis argumentos, que horror.

Pero su expresión cambio luego de uno segundos - A no ser... Alfred, ¿Lo que te molesta es que muchos hombres lo vean bailar? Acaso... ¿Quieres que el baile sólo para ti? - Ahora había una sonrisa en su rostro y sus ojos brillaban de burla - Si es así háblalo con él - A continuación, Matthew me sonrió y se levantó de la silla frente a mí, me quede sin palabras, yo sabía que mi hermano era inteligente y hábil, pero no creí que me leería tan fácil, entonces una pregunta escapo de mis labios sin que siquiera me diera cuenta.

- Wait Matt... ¿Soy tan... obvio? - Mi extrañamente canadiense hermano se giró para verme con su tímida, pero confiable sonrisa. - Si te refieres a que se te nota bastante que Arthur te gusta, entonces oui, sí que eres obvio, pero no te preocupes, para el único que no es obvio es para Arthur, así que se lo podrás decir cuando te sientas preparado - Al parecer el pasar más tiempo con Francis lo hacía hablar francés sin darse cuenta, ya que normalmente no lo hacía estando conmigo - Podrás decírselo junto con el hecho de que lo viste hacer strippteasse, porque sé que no le dijiste nada, te conozco - Y acto seguido se fue, dejándome un tanto perplejo.

Pensándolo bien, Arthur si me gustaba, un poco al menos, pero este hecho me parecía bastante curioso, pues lo conocía de hacía unos días y yo soy de la idea de que para que alguien te guste tienes que conocerlo más tiempo, pero al parecer sí, el hecho de que él me gustaba era irrefutable.

Domingo 3:20 a.m.

Daba vueltas en el sillón, por alguna razón no podía dormir, quizás se debiera a que no estaba acostumbrado a dormir en el sillón, o tal vez fuera porque las imágenes de Arthur aún seguían dando vueltas en mi mente. Pero ¿Cómo poder dormir después de ver ese cuerpo y tenerlo a sólo unos pasos de distancia? No sería difícil colarme en mi propia habitación y acostarme a su lado, es decir, todos los días anteriores lo había hecho ¿No? ¿Qué diferencia había?

Bueno, la única diferencia al parecer era que los días pasados no estaba totalmente consciente mientras entraba en su habitación, y si lo estaba igual no tengo recuerdos del momento de entrar y acostarme, pero eso no era problema, valía la pena correr el riesgo para poder estar cerca de el delicioso cuerpo de Arthur y... pensamientos demasiado peligrosos, además intento dormir, lo mejor será que deje de pensar en ese tema.

Un par de minutos después caí en un profundo sueño.

Domingo 12:42 p.m.

Me desperté gracias a un calorcillo en mis partes bajas y la sensación de estar disfrutando del nombrado calor. Mi sorpresa fue enorme al despertar y sentirme más acalorado de lo que debería, pero eso no fue todo, lo peor fue que al despertar, estaba nuevamente en mi cuarto, únicamente en ropa interior, las mantas estaban aventadas hasta el piso dejándome completamente destapado. Estaba acostado de lado, abrazando a Arthur como la mañana anterior, esta vez Arthur me daba la espalda, trague saliva ruidosamente cuando él se removió y su bien formado trasero se frotó contra cierto lugar bastante activo contra el que DEFINITIVAMENTE no se debería de frotar a menos que estuviera esperando a que lo violara mientras duerme, pero obviamente no lo iba a hacer porque soy un héroe y los héroes no violan gente mientras están dormidos, es más, ni siquiera violan gente porque eso es malo, los héroes no hacen esas cosas aunque... claro, si la otra persona está de acuerdo con la situación y te da su consentimiento no es algo malo, pero si te da su consentimiento ya no es una violación así que...

Arthur se movió otra vez y ahora restregándose con más fuerza... muy bien, voy a salir de aquí en este instante... o.… puede que me quede un rato... ¡No! ¡Absolutamente que no!

Domingo 1:23 p.m.

Me estaba secando el pelo después de una larga ducha fría para deshacerme de cierto problema que no pude resolver de otra manera. Estaba secándome el cabello con la mano izquierda mientras con la derecha me cepillaba los dientes, mis lentes estaban sobre el mueble del baño y mis pensamientos más despejados, la ducha me había sentado perfecta, incluso me siento capaz de ver a Arthur a los ojos y no morir de nervios... o tener una erección... Esto pensaba yo cuando tocaron a la puerta del baño. - Hum... ¿Alfred? - Era Arthur llamándome desde afuera.

- ¿Sí Artie? - Usé el corto de su nombre solo porque sabía que le molestaba y estoy seguro que no se lo esperaba pues la respuesta tardo varios segundos de más en llegar. Mientras tanto yo aproveche para enjuagar el cepillo de dientes y colocarlo en su lugar. La respuesta de Arthur fue dura y apresurada, seguro que lo había avergonzado.

- ¡Sólo venía a decirte que la habitación esta libre para que vayas y te vistas a gusto! ¡Oh y pienso hacer el desayuno! - Y lo siguiente que escuche fueron pasos fuertes y apresurados alejándose, me reí de la reacción del inglés, por alguna razón sabía que iba a actuar así y lo había molestado a propósito.

Domingo 3:40 p.m.

Vestía con una camisa de Superman y unos vaqueros azul fuerte, estaba frente al televisor desparramado en el sofá de tres plazas cambiando de canales al azar, buscando algo interesante que ver y Arthur estaba sentado en el sofá individual leyendo un libre de no-se-que que seguramente había sacado de -no-se-donde cuando la puerta de la entrada se abrió para dar paso a cierto francés pervertido con el que por cierto tenía que arreglar cuentas y a mi hermano con el que también tenía que tener una larga charla. Por un lado, no estaba acostumbrado a verlos juntos, por otro lado, agradecía infinitamente el que llegaran y me sacaran del aburrimiento, oh y de paso que hicieran la comida, seguro en media hora tendría hambre y no tenía ganas de preparar algo, en cuanto a la cocina de Arthur... me había quedado claro que era mejor no dejarlo ni tocar la estufa cuando bajé y vi unos muy quemados huevos servidos como "desayuno".

- Nous sommes à la maison - Escuché la tenue voz de mi hermano llegando desde la puerta de la entrada, pero, aunque sorprendentemente lo escuché claramente, no entendí absolutamente nada de lo que dijo, menos con ese acento tan extraño con el que se habla el francés. En cuanto entraron a la sala de estar se lo hice saber a mi hermano y de paso al otro francoparlante que lo acompañaba.

- Matthew, sabes que respeto tus raíces canadienses y con ello tu facilidad y costumbre de hablar en francés, pero también sabes que cuando lo hablas no entiendo ni una pizca de lo que dices -. Inglés, el idioma mundial, ¿Tanto trabajo le costaba decir las cosas en inglés? Escuché a Arthur murmurar un "Al fin, alguien que me apoya" pero no le hice mucho caso cuando vi pasar a mi hermano con varias bolsas de compras en las manos y balbuceando una disculpa.

Pero Francis se reía de... algo, no sé qué - Tenías razón Mattie, uno no puede hablar francés con fluidez en esta casa - Hizo una pausa y luego me miro con gracia - Mon petite dijo "Estamos en casa" -. Reconocí el apelativo de "pequeño" únicamente por el tamaño del café que servían en donde trabajaba Matthew. Oh, pero ignoré la mueca que hizo Arthur al escuchar como Francis llamaba a mi hermano cuando el canadiense sacó una lata de Coca-cola fría y me la dio. Bueno, pues si así iban las cosas creo que lo único que iba a advertirle al francés sería que no se atreviera a lastimar a mi pequeño hermano, porque yo mataba por él, por lo demás yo no tenía problema. Además, desde que el francés estaba en la casa mi hermano se lucía más con las comidas.

Domingo 11:14 p.m.

La cena había sido divertida, era un poco extraño estar 4 personas sentadas a la mesa, pero agradable, Matt estaba lavando los platos y me los pasaba para que los secara, el francés se había ido a dormir temprano pues al parecer había conseguido un trabajo cerca de la cafetería de mi hermano y le había tocado el turno de la mañana que coincidentemente terminaba justo a la hora en la que mi hermano salía de trabajar. Arthur estaba en la sala aún con su misterioso libro, yo iba a aprovechar para platicar con o seriamente. - ¿Así que tú y Francis están saliendo eh? -

A Matthew se le resbaló un plato de las manos haciendo mucho ruido al pegar con otros en el fregadero, un sonrojo cruzó su rostro - P-Pero que cosas dices Al, claro que no - Levanté una ceja divertido ante su respuesta, el empezó a lavar con más fuerza los pobres y nada culpables platos. - Venga Matt, lo vi en tu habitación hoy en la madrugada cuando te fui a buscar, sé que hay algo entre ustedes, no puedes engañarme, recuerda que soy un héroe y tu hermano mayor - Y entonces mi hermano se sonrojó con más fuerza.

- P-Pues aún no somos nada formalmente, pero... él si me gusta y mucho - Me pasó el último plato, cerró la llave del agua y se secó las manos, se giró para verme. - No vayas a ser malo con él, conozco tus celos de hermano mayor y... Alfred puedes llegar a ser demasiado cruel e intimidante - A pesar de todo, me lo decía con una sonrisa. Tenía razón, no había tratado nada bien a sus antiguas conquistas, pero vamos, la mayoría eran cabrones con los que Matt había estado una noche y que luego se ponían a acosarlo, no me podía culpar.

- Soy cruel porque somos demonios Matt, no lo puedo evitar y no hay que ocultarlo, sabes que vas a tener que decírselo algún día y mostrárselo, sobre todo, si no sale corriendo como el resto entonces realmente daré mi aprobación a esa relación, hasta entonces sólo procura usar protección "Mattie" - Reí con ganas por la cara que puso el canadiense cuando dije eso último.

Lunes 11:27 a.m.

Como los domingos el bar no abria, los lunes me podía dar el lujo de levantarme temprano y correr un poco por el parque cercano además de hacer otros tipos de ejercicio, todo transcurría normal hasta el momento. Me había despertado a lado de un dormido Arthur, me había puesto mi ropa de deporte y había hecho mi rutina de ejercicios con bastante normalidad, tal vez demasiada, y es por eso que cuando iba de regreso bastante sudado y con mucha hambre la visita inesperada de un ángel en mi camino fue por demás desconcertante. Era un ángel de figura femenina, se puso frente a mí suspendida en el aire, me miró como evaluándome y luego bajo posando sus descalzos pies en el suelo.

- ¿Tu eres el demonio Alfred? - Preguntó clavando sus ojos color aguamarina en mí. Asentí, la chica era rubia con el cabello corto hasta los hombros, sus facciones eran finas y su piel delicada. - Quiero advertirte que alguien del cielo quiere dañarte, alguien con mucho poder. Ella planea dañarte por medio de aquellos a aquellos a los que quieres, te arrebatará todo lo que aprecias, será mejor que te cuides y que cuides a tus seres queridos -. Su preocupación se notaba claramente en sus bonitos ojos expresivos. En ese momento ella volvió a elevarse, seguro con la clara intención de irse, pero la detuve tomándola por la muñeca.

- Wait! ¿Quién eres tú? ¿Por qué me dices esto? - La confusión se desbordaba en mis pensamientos, para empezar no se a que se refería con "tus seres queridos" lo peor que podía arrebatarme sería a Matt, pero estoy seguro que él podría defenderse sólo. La chica esbozó una tenue sonrisa.

- Mi nombre es Jean, soy un ángel expulsado del cielo por la misma persona que te quiere hacer daño, ella es una persona demasiado egoísta, todo lo que hace es sólo para conseguir lo que quiere, yo me puse entre ella y sus metas, por me expulsó y me quitó a quien más quería haciéndole que me olvidara, ahora eres tú quien se interpone con sus metas y por ello piensa eliminarte, sacarte del tablero, por ello, cuídate Alfred F. Jones - Nada más terminar de pronunciar mi nombre se zafó de mi agarre y desapareció.

En cuanto llegué a la casa me di una ducha para ver si así me despejaba de los extraños pensamientos que inundaban mi mente, pero ni siquiera la tibia agua manando de la regadera me ayudó a procesar toda la información que esa misteriosa chica me había proporcionado, pero no sabía si debía hablarlo con Matthew, podría preocuparse, o por el contrario creer que estaba exagerando demasiado.

Lunes 2:36 p.m.

Estábamos todos en la cocina, Arthur y yo estábamos sentados a la pequeña mesa que allí había viendo como mi hermano y el francés daban vueltas y hacían todo tipo de cosas mientras preparaban la comida, uno cortaba por aquí mientras el otro agregaba sal por allá, me sorprendió verlos trabajar tan bien juntos, no chocaban ni se estorbaban mutuamente, cosa que si pasaba cuando yo trataba de ayudar a Matt en la cocina, por eso mejor nos habíamos dividido los días en los que cada uno cocinaba, pero ellos se complementaban perfectamente mientras platicaban el problema que habían tenido hoy cuando Francis salió y fue a buscar a mi hermano a su trabajo cuando este lo estaba esperando en... no estaba poniendo mucha atención, el increíble aroma de la comida se estaba llevando todos mis pensamientos arrastrándome a un estado hambriento, esperaba que terminaran de cocinar pronto. Pero bueno, la idea principal de la plática es que les había costado encontrarse. Entonces una idea cruzo desde mi cerebro pasando por mi garganta y expresándola sin querer. - ¿Por qué no se llamaron al celular? -.

- ¿Es que no has estado escuchando nada de lo que decíamos? Mon dieu Alfred - Giré la mirada y me encontré con la de mi hermano, la resignación se notaba en sus ojos y en su sonrisa - Francis no tiene celular, tampoco Arthur y dijimos que el miércoles podríamos salir los 4 a buscar unos, ya que tanto Arthur como Francis ahora trabajan y pueden permitirse uno, tu estuviste de acuerdo -. El resumen facilitó mucho el que yo participara en esa conversación, ahora si totalmente atento a lo que los otros 3 decían, Matt ni siquiera me dijo nada por mi poca atención, supongo que ya estará acostumbrado.

En algún punto de la conversación recorrí con la mirada la habitación, percatándome de que Arthur me estaba viendo, jamás sabré porque me veía o que es lo que reflejaban sus ojos, pues en cuanto entendió que lo había sorprendido viéndome desvió su mirada enojado, yo solté una leve risa, ese comportamiento en el de cejas gruesas ya se me estaba haciendo habitual, incluso adorable y lindo.

Lunes 6:47 p.m.

- ¡¿Hoy?! - El grito fue fuerte, sí, pero también lleno de sorpresa - ¡¿También trabajas hoy?! - No me esperaba esa pregunta viniendo del inglés, tenía varias respuestas en mi mente, pero también varias preguntas ¿Nadie le había dicho que el bar abría toda la semana excepto los domingos? Que él solo fuera a menear las caderas 3 días y que le pagaran demasiado bien por ello no quiere decir que mi sueldo sea tan espléndido como lo es por ser un trabajo fácil, desvelarse 5 noches a la semana por 750 dólares. Decidí responder de la única manera que no revelaba que yo sabía lo que Arthur hacía por las noches.

- Como el bar abre de Lunes a Sábado, necesitan un héroe que se encargue de la seguridad del lugar y ese por supuesto soy yo - Y seguido de eso hice un guiño sólo porque quedaba bien con mi frase, pero entonces Arthur me vio desconcertado por unos segundos, luego se sonrojó y desvió la mirada.

- Anda ya lárgate a trabajar - Dijo dándome un pequeño empujón en el pecho, allí estaba de nuevo esa actitud tan extraña, la misma que había demostrado a la hora de la comida, curiosamente cuando el adoptaba ese comportamiento tan cerrado y se molestaba yo quería molestarlo más, era divertido ver todas sus expresiones, así que hice otro comentario por el puro placer de verlo sonrojarse.

- ¿Y no me darás un beso de despedida? - Y entonces el inglés se giró a verme con sus gruesas cejas fruncidas y los brazos cruzados, entendí fácilmente que era momento de mi heroica retirada antes de que el inglés soltara todas las palabrotas que seguro ya estaban pasando por su mente, porque si algo he de reconocer es que el rubio cenizo tenía un vocabulario con el que podría hacer sentir celoso a cualquier marinero del siglo pasado.

Riéndome fuerte comencé a alejarme de la casa mientras Arthur seguía insultando desde el umbral de la entrada, era muy divertido molestarlo, eso seguro.

Martes: 12:07 p.m.

Mi lugar de trabajo era tan aburrido como siempre, ni siquiera la constante entrada o salida de personas hacía las cosas más interesantes. Para perder un poco el tiempo tomé del bolsillo de mi chaqueta un chocolate que había comprado en el camino y me lo empecé a comer, se supone que no debería comer, pero Kiku jamás me ha reprendido porque somos buenos amigos así que no pasa nada.

Unos minutos después de que yo hubiera terminado de comer mi chocolate la puerta se abrió y salió Cody con una sonrisa tan grande que hasta parecía que tuviera brillo propio. - Hola Alfred - No era extraño que el chico viniera a tener charlas muy seguido, pero últimamente estaba viniendo a mi puesto demasiado seguido. - La puerta de acceso al personal del callejón ya terminó de repararse -. Me comentó aún con esa enorme sonrisa. Pero yo presentía que había algo más.

- No creo que eso sea lo único que quieras contarme - Dije alzando una ceja y sonriendo. Bueno, yo soy el gran y heroico Alfred F. Jones y se cuándo uno de mis amigos quiere hablar de algo importante, porque sí, Cody es un amigo, pero dudo que a él un ángel pueda dañarlo, porque es un humano común y corriente.

- Bueno, es que el sábado me fui temprano y... - Lo vi mirar hacia los lados, como si quisiera asegurarse de que no había nadie que lo pudiera escuchar - Me fui con Dylan a su casa y... - Se sonrojó, simplemente se sonrojó, parecía que de pronto su cara hubiese decidido adoptar el color de un semáforo por puro gusto, el menor siguió hablando, pero en tono muy bajo, casi un susurro, por suerte afuera no había ruido alguno y la música del bar estaba amortiguada - Tuvimos sexo... - Dejó de mirarme y bajó la mirada al piso - Pero yo no quiero que sea una relación de sexo casual, quiero algo en serio con él - Y entonces volvió a verme a los ojos - Me siento como una puta barata, apenas habían sido un par de días de que Yao me rechazara y yo voy a meterme con Dylan y... -

- Calla Cody - El chico se me quedó viendo totalmente sorprendido de que lo mandase callar - Escucha bien, tú no eres ninguna puta barata, créeme, conozco ese tipo de putas bastante bien, tampoco eres un chico gay despechado, ¿vale? - Aún seguía viéndome desconcertado, pero ahora al menos estaba sonriendo - Bueno, si eres un chico gay, pero no importa si Yao te había rechazado una hora antes, lo que importa es por qué decidiste acostarte con Dylan - El sonrojo del chico volvió, pero ahora con menos intensidad - Ahora, a él le gustas y jamás dudó en demostrarlo, pero ¿A ti te gusta? -.

Dylan se quedó pensando unos minutos, hasta que suspiró y empezó a hablar de nuevo, ya más tranquilo - Sí, el me gusta, no lo había notado antes porque estaba demasiado concentrado en perseguir a Yao, pero cuando él me dio su completo rechazo y Dylan se acercó a preguntarme que era lo que me estaba entristeciendo tanto, platicando varias veces con él, me di cuenta de que cuando lo veía acercarse y sonreírme de esa manera tan especial todo mi cuerpo se alteraba, mi corazón latía rápido y las palabras siempre me parecían poco adecuadas para responderle, por eso cuando él me invitó a cenar algo en su casa no dude en aceptar - Se calló unos segundos meditando de nuevo lo que iba a decir - Alfred... lo que siento por Dylan es aún más fuerte de lo que sentía por Yao -.

Sonreí abiertamente al escuchar eso, por fin mi amigo iba a dejar de sufrir tanto y empezar a ser querido realmente - Entonces sólo tienes que dejarle en claro a Dylan eso, que realmente lo quieres y que esperas que pueda darse una relación seria entre ustedes, ni siquiera se necesita ser un genio para saber que él te corresponderá como es debido - Dije dándole un pequeño golpe en el brazo - Y eso es por menospreciarte al grado de una puta cualquiera -.

El chico se rio y se giró dispuesto a volver a su lugar de trabajo, pero antes de irse dijo algo que me dejó pensando durante el resto de la noche - Muchas gracias Alfred, espero que tú también encuentres pronto a alguien que corresponda tus sentimientos como es debido, tal vez tu situación sea parecida a la mía, y esa persona esté más cerca de lo que crees -.


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Bueno, ahora sí, la razón del porque escribí este capítulo de esta manera tan... rara es porque necesitaba que los días se fueran rápido, osea... Si Matt y Francis andaban alrededor no se daría nada interesante, incluso ellos mantuvieron la distancia como pudieron apreciar, además me urgía que se viniera la cita del miércoles y pues los bailecitos de Arthur que esta vez Alfred no se pierde por nada xD Como sea, no hay agradecimientos por primera vez TT w TT Bue, lo entiendo, fueron muy pocos días para dejar que varias personas se encontraran esta cosa rara llamada fic, así que pasamos directamente con los (escasos 2) reviews:

Sayonara Distance: ¿Lo ves? No tardé mucho en traer este capítulo, así que es express y calientito just for you :3

diva-akira: Lo siento~ Pero como se agotaron las unidades se canceló el número(?) Jajaja pronto lo tendremos cachondo de nuevo porque ya se viene acción entre estos dos, pero aún no el hard, como sea, que bueno que te gustó el cap anterior y espero que sea lo mismo con este.

Son la 1:20 a.m y yo ya debería estar dormida porque tengo una cita con mi amada Ichigo, así que sin más que decir, me retiro.