Capítulo 11

Londres, unos días después…

Hermione estaba fascinada. Había comenzado subrayando, pero pronto se dio cuenta de que el informe remitido desde Madrid no tenía desperdicio. Por ejemplo, ella solamente había sabido hasta entonces de la transmisión de la licantropía por mordisco del hombre-lobo transformado. Pero claro, tenía toda su lógica que hubiera otras, porque so pena de incurrir en un problema sin solución tenía que haberlas, formas originarias que no precisaban de alguien ya infectado. Y ahí estaban las maldiciones e intoxicaciones lupinas. Y el hecho de que, según la Primera Regla de la Magia de los Magos Ibéricos, todo hechizo debe tener un contra hechizo, suponía un luminoso rayo de esperanza para encontrar una cura.

Pero sin duda, el punto esencial era la concepción de los licántropos. Según la legislación ibérica, un licántropo era una persona con una enfermedad mágica crónica. No era un maldito, ni un ente, ni una criatura mágica. Era un ser humano. Hermione sintió un estremecimiento y tuvo que releer dos veces el párrafo que explicaba las dos teorías que habían existido desde siempre y cómo la que en Inglaterra resultaba impensable había prosperado en otros lugares. Los días iban a resultarle muy largos hasta el ansiado momento de la partida.

Madrid, unos días después…

-¿Qué tal te ha ido el día? – Lucrecia preguntó a su nueva amiga mientras se agachaba para besarle ambas mejillas.

-Bastante bien. En el Ministerio están muy satisfechos con el informe.

-Creí que era exclusivamente para remitirlo a Inglaterra.

-Copia de cualquier documento oficial queda en el Archivo general para uso de quién lo necesite. Y resulta que mi jefa lo había leído y lo comentó a algunas personas, de manera que ahora es relativamente conocido.

-¿Crees que servirá para concienciar a la gente de que lo que reclamamos es justo?

-Eso espero. De todas formas también quiero convencer a Cecilia para que asista a una transformación. Si ella lo ve con sus propios ojos, estoy segura de que acabará moviendo algunos hilos.

-¿Tanto poder tiene tu jefa?

-Creo que si. Lo que ocurre es que ni ella misma se da cuenta.

-¿Y eso?

-Porque Cecilia es así. Ella es competente y seria, pero también una idealista. Pero háblame de ti, ¿cómo te ha ido a ti el día?

-Como siempre. En realidad, el trabajo acaba siendo monótono. La señora Granger ha hecho una reserva.

-Estupendo. Una imagen vale mas que mil palabras, y si te ve en el hotel…

-¿Se lo has dicho?

-No, claro que no. Sin tu consentimiento no iba a hacerlo.

-Gracias. Todavía no he pensado si es mejor que lo sepa antes o después de verme en mi trabajo.

-Hay tiempo para pensarlo.

-¡Escucha! ¿Te apetece una peli?

-Me encantaría. ¿Qué hay en la cartelera?

-Ahora miramos.

-Después podemos ir a tomar algo.

-Hamburguesa del Hollywood.

-Poco hecha, supongo.

-¡Prácticamente cruda!

Madrid, Magisterium de Magia (1), hora del recreo.

-Yo si entiendo a tu madre.- Dijo el chico mientras se subía la cremallera del forro polar.- Por mucha medida de seguridad, siempre hay riesgo de que alguno se desmadre.

-Pero hay mucha gente alrededor con experiencia para controlarlos si eso pasa.- Insistía la chica.- ¡Mierda! ¡Qué frío hace!

-Babe (2), estamos en noviembre. Demasiado bueno está saliendo el otoño este año.

-Para mi gusto, hace demasiado frío.

-Eres una exagerada.

-Vale, soy una exagerada. Y mi madre mas.

-No lo es. Ella no quiere que te pase nada.

-¡No me va a pasar nada! Lo que pasa es que no quiere que los vea haciendo el amor. ¡Y soy de magia antigua! ¡Ella misma me lo explicó todo! ¡Todo! ¡Es una hipócrita!

El chico siguió caminando sin levantar la vista del suelo. El era de primera generación, así que todavía aquel asunto de la magia antigua lo confundía un poco. Dio una patada a un montón de hojas secas de plátanos de paseo antes de atreverse a continuar hablando.

-Babe… ¿Tu sabes algo de licántropos?

-Claro.

-Vale. ¿Qué es lo que sabes?

-Pues que se transforman en hombres lobo la noche de plenitud de la luna…

-Es doloroso, y si no se han tomado la poción matalobos pierden la noción de su persona y se comportan peor que los lobos de verdad porque han sufrido mucho durante la transformación. Y si te muerden en ese estado, te transmiten su condición.

-Si, es un riesgo. Pero en realidad es como una enfermedad crónica…como… como el que es diabético… o el que tiene que tomar sintrón…

-¿Qué es eso de Sintrón?

-Es una cosa que toman las personas que han tenido ictus cerebrales para controlar la espesura de la sangre, creo.

-¿Eso te lo ha contado tu tío, el que es médico (3)?

-No. Lo he leído en el periódico.

-Una fuente que no tiene nada de científica.

-Divulgativa. Y no te metas con los periodistas, porque mi abuela es una de ellas (4).

-Babe… ¿Sabías que las mujeres licántropas no pueden tener hijos?

-¿Se vuelven estériles?

-No. Un feto no soporta la transformación. Tienen horribles abortos.

Isabel se detuvo en seco, muda. Cumpliría trece años el próximo 14 de febrero, una fecha que odiaba porque todo el mundo hacía bromitas con aquello de haber nacido el día de los enamorados. Estaba en pleno proceso adolescente y se cuestionaba todo y a todos. Especialmente a su madre. Como la mayor de cuatro hermanos que era y como digna hija de Cecilia, tenía un poso de madurez ligeramente por encima de la media de su edad por el que se daba perfecta cuenta de que sus padres estaban bastante absorbidos por sus hermanos y por ella misma, así que proclamaba a los cuatro vientos que cuando fuera adulta ni se casaría ni sería madre. Pero en el fondo, debajo de la fachada protestona y cuestionante, había un proyecto de mujer con altas dosis de feminidad. Isabel tenía un acusado instinto maternal oculto bajo las capas adolescentes. Aquella información suministrada por Pablo le pareció una cosa espantosa.

-¿Babe?

-¿Qué?

-¿Por qué ya no tienes tantos mensajitos en el móvil? Antes pitaba constantemente.

-Por nada.

-Vale…

xXxXxXx

1.-Magisterium de Magia es una escuela de magia. Los niños ibéricos empiezan a estudiar magia a partir de los siete años, simultáneamente con el colegio muggle.

2.-Babe es el apodo de Isabel, la hija mayor de Cecilia. Se lo puso su hermano Alberto, que tardó mucho en hablar correctamente, e hizo fortuna entre sus hermanos. Ella lo odia porque recuerda a Babe, el Cerdito Valiente. Su amigo Pablo también se ha aficionado a usarlo. Ella todavía no sabe por qué se lo consiente.

3.-La hermana de Cecilia está casada con un muggle italiano que es neurocirujano pediátrico.

4.-La madre de Cecilia es periodista económica de El Mago de las Finanzas, algo parecido al Financial Times…

Y recuerdo que existe una encuesta activa en el profile para quien quiera contestar. Bsos