Disclaimer:Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer y tampoco la historia me pertenece. Es de BlueSea14. Yo sólo me divierto traduciéndolo (con el permiso de la autora, por supuesto). Pero soy dueña del DVD de New Moon, edición 2 discos y puedo usarlo cuando quiera :)

Hear No Evil: http: // www. fanfiction. net / s / 3595610 / 1 / Hear_No_Evil

N/T: Aquí estoy, puntual como un inglés… u.u / Casi al final del capi, hay un momento BxE bastante intenso. Personalmente, amé traducirlo y espero que lo disfruten tanto como yo :). Feliz lectura!!!



"… En realidad solo estoy pidiendo dejar esto solo,
tú estás a tiempo para el espectáculo…
… He estado de juerga y se nota…"
The Sharpest Lives – My Chemical Romance



Capítulo 10 – Un Día


Forks, Washington – Isabella Marie Swan

Sonó el timbre – largo y fuerte – para el almuerzo. Lo pude oír a través de la mente de Edward. Pero me quedé en mi asiento, tensa, esperando hasta que el último de los humanos se hubieran escurrido hacia los vestuarios antes de respirar de nuevo. Habían estado a mí alrededor, detrás de mí, durante la última media hora durante la orientación para Educación Física.

Edward y yo habíamos tomado nuestros asientos en primera fila, esta vez, en vez de los de atrás. En las últimas tres clases, con escritorios y sillas reales, nos habíamos trasladado a los últimos lugares, muy atrás: era más cómodo para mí volver a estar allí en lugar de en el frente, o en el centro de la habitación.

Las gradas se habían llenado con los estudiantes para toda la media hora, y el profesor apurándose a través de las notas tan rápido como pudo antes de que la campana sonara. Por los toques sutiles, breves en la mano de Edward – a una velocidad demasiado rápida para los ojos humanos pudieran ver – me había enterado de que íbamos a tener que soportar estar sentados en el gimnasio por el resto de la semana.

No será tan malo. Siempre hacen esto en el primer día de clases, Edward me informó cuando me tomó la mano. Me aparté de las gradas, permitiéndole que me llevara con el instructor que estaba junto a la puerta del vestuario de chicos, esperando para hablar con nosotros. Y hoy es un día mínimo ya que es el primer día de clases. Sólo tenemos el almuerzo y dos períodos más para pasar.

Lo sé. Pero fue tan difícil. Podía oír a todos los corazones palpitantes, y yo sólo quería probarla. Sólo un poco. Estaba disgustada conmigo mismo por querer sorber esa tentadora sangre. Tuve que controlarme, controlar mis instintos. Pensando en lo que yo quería no iba a ayudarme.

Lo estás haciendo muy bien hasta ahora. Es aún más notable que tienes bastante control, considerando que fue este verano cuando comenzaste tratando, conscientemente, de no beber sangre humana. Deberías de estar orgullosa de tus esfuerzos. Soltó mi mano y movió un poco delante de mí para hablar con el profesor.

El profesor de Educación Física habló con Edward por un momento, y yo me quedé mirando a un lado. Después de una breve conversación, en la que Edward asintió con la cabeza varias veces y parecía tranquilizar al instructor de algo, el hombre finalmente se hizo a un lado y me señaló en la dirección de los vestuarios de chicas.

Les di a ambos, una sonrisa de despedida mientras me dirigía hacia la puerta, sabiendo que me encontraría con Edward fuera del gimnasio. Tan pronto como mi espalda se volvió hacia ellos, sin embargo, mi sonrisa se deslizó fuera de mi cara y me dispuse a entrar a esa habitación más pequeña al lado de la cámara principal.

Edward y yo habíamos tenido que dividirnos con el fin de entrar al gimnasio, porque nos tuvieron usando sólo la puerta de los vestuarios en vez de los grandes en la parte delantera. Había pasado por esta habitación una vez, y no me gustó mucho. Al abrir la puerta, me deslicé en el interior. Estaba vacío: me sentí aliviada y mi sonrisa comenzó a reaparecer.

Cuando entré, yendo a la clase, las chicas humanas se habían apretujado dentro de la habitación almizcleña. El aire resonaba con las vibraciones que se brotaban de sus labios. Ellos se reían y charlaban, cotorreando como un montón de pequeñas gallinas. Sólo, que eran mucho peores que los disparates de las solteronas. Estas chicas, eran meros niños en este mundo a pesar de que, en el tiempo del que se suponía que venía, fueran considerados adultos, pero ellos actuaban como niños.

No fue demasiado sorprendente que se les consideraban eso, con sus vestidos obscenos y con sus crueldades infantiles hacia los demás. No necesité escuchar para ver cómo algunas chicas se destacaban: las otras chicas, chicas 'bonitas', reunidas en grupos y observé a una persona solitaria, susurrando detrás de sus manos... Era irritante, por decir lo menos.

Después de mis dos primeros períodos de clase, tenía la certeza de que estas mujeres parecían saber que yo era diferente – y no sólo porque era un vampiro. Mi uso del lenguaje de signos no había sido reservado o sutil cuando le dije a Edward que lo vería dentro del gimnasio, fuera de los vestuarios. Y había hecho un punto al hablarle en lenguaje de señas en todas mis clases: mi discapacidad no iba a ser secreto, así que podía hacerla obvia.

Mi historia fabricada fue relatada al personal humano de la escuela – y probablemente iba a extenderse por toda la ciudad de Forks, si las descripciones de los humanos de Alice y Rosalie eran ciertas.

En cualquier caso, le dijeron a la escuela que era otra hermana Cullen, adoptada. Vine de un pequeño pueblo en la costa opuesta – hacia el norte, por supuesto, para explicar mi piel pálida. Y yo había nacido sorda.

Esta era también la teoría en la que había trabajado Carlisle sobre por qué yo era sorda: yo había nacido así. Desde que la transformación en vampiro, afinaba y mejoraba todo lo relacionado con un humano, él teorizó que nací sin una parte vital en mis dos oídos. Después de todo, el veneno de una transformación vampiro no puede afinar o mejorar lo que ni siquiera está allí.

Estaba agradecida de que ninguna de las mujeres humanas hubieran sentido la necesidad de esperar por mí después de que la campana hubiera sonado. Tan acogedores como los saludos de bienvenida, no quería tener que defenderme ante la curiosidad humana y del olor de la sangre, al mismo tiempo. Había oído ya suficientes preguntas de las mentes de la población estudiantil a través de Edward.

Empujando la puerta de los vestuarios, me encontré casualmente con Edward apoyado contra la pared, esperando por mí. Sonriendo ante su presencia, le cogí la mano. ¿Vamos a comer ahora?

Sí, me contestó. La cafetería está por aquí.

El camino hacia el edificio de la cafetería estaba vacío de la mayoría de la población estudiantil de Forks. Cuando llegamos a las puertas, Edward y yo soltamos nuestras manos y él abrió la puerta y me entró, delante de él. Evité asiduamente el encontrarme con los ojos de alguien mientras la mano suave de Edward, en mi hombro, me guiaba en la dirección correcta.

Nos pusimos en la fila del almuerzo y nos movimos a lo largo del mostrador: Edward me empujó delante de él y me obligué. Sólo tomé un par de cosas, sabiendo que no iba a comer mucho. Desde que el día era corto, la hora del almuerzo era también antes de la hora habitual para los humanos. Por lo tanto, no muchos de ellos tenían mucha hambre. Saldríamos con nuestra pequeña cantidad de comida fácilmente hoy.

Cuando me di la vuelta, con mi bandeja equilibrando ligeramente en mis manos, me encontré siendo el centro de atención de muchos ojos. Me dejé revisar las mesas, en busca de los hermanos Cullen. Estaban todos sentados en la misma mesa, en la esquina. Había dos asientos guardados a cada lado de la mesa, uno entre Rosalie y Alice y el otro, entre Emmett y Jasper.

Edward me siguió, detrás de mí, en el camino a la mesa, ofreciendo un apoyo silencioso, incondicional mientras hacía mi camino a través de la habitación. Las vibraciones en el aire se hicieron más suaves a medida que me acercaba, pero podía sentirlas crecer más fuerte cuando habíamos pasado.

Alice sonrió alegremente cuando nos acercamos y levantó las manos para gestualizarme. Siéntate entre Jasper y Emmett, Bella. Ellos estaban sentados en el lado más cercano a la pared, frente al resto de la cafetería. Comprendí en seguida por qué Alice me decía eso: sería más fácil para mí controlarme si estuviera a más distancia de mi 'presa' – no importaba la pequeña cantidad de espacio que fuera realmente.

Asentí con la cabeza para mostrarle que la entendí e caminé alrededor de la mesa. Edward se dirigió hacia el asiento entre Rosalie y Alice. Poniendo mi bandeja sobre la mesa, me deslicé en mi asiento casi al mismo tiempo que Edward.

La reconfortante presencia de Emmett y Jasper en cada lado, me ayudó a sentirme más en control. Ellos me podrían parar si cualquier cosita que causara que mi control se rompiera. Además de la seguridad adicional, sin embargo, su sola presencia era calmante. Me ayudó a saber que todos estaban a mi alrededor, esta gente que ahora es mi familia. Me sentí como si realmente perteneciera.

Rosalie sonrió amablemente y alzó sus manos. ¿Cómo estuvieron tus primeros cuatro períodos de escuela?

Rosalie smiled kindly at me and lifted her hands. How were your first four periods of school?

Bien. Hice una pausa antes de sonreír y añadir: Si tengo que escuchar un chisme más de estos estudiantes, creo que no voy a querer controlar mi sed por más tiempo. No era un tema demasiado sensible como para bromear acerca de él.

Se rieron y sonreí con ellos, incapaz de levantar mi voz a la risa. Supongo que podría ser capaz de hacerlo, teniendo en cuenta que había gritado una vez – esa explosiva primera vez en la que la mano de Edward había tocado la mía –, pero además de esta vez, yo no pensaba que fuera capaz de hablar. Y no sabía cómo, ya sea: lo que mi boca tenía que hacer, lo que mis cuerdas vocales tenían que hacer, nada.

Mis dedos se deslizaron sobre mi comida, apartando el sándwich de pollo que nunca comería, aunque pudiera. No se veía muy apetecible. Dejé que mis ojos siguieran las bocas de los hermanos Cullen, recogiendo las palabras y la conversación general, los vi cambiar de tema en la conversación.

Ellos se aseguraron de incluirme cada vez que estaban discutiendo algo, pero para la mayor parte del almuerzo, fue tranquilo. No había realmente nada de qué hablar aquí. La conversaciones de vampiros, no iban a ser oídas por oídos humanos, y no había ninguna razón para arriesgarse a ser escuchado en la cafetería de una escuela secundaria.

Casualmente, tendí mi mano encima de la mesa para tocar la de Edward, capturando su atención. ¿Cuánto tiempo más queda hasta nuestra próxima clase?

Sólo unos minutos más – ¿estás bien? ¿Es demasiado difícil controlarte a ti misma? Podemos salir de la cafetería si quieres. Sus preocupados ojos color topacio se bloquearon con los míos cuando devolví mi mano.

¿Podemos salir de la cafetería ahora? ¿O tenemos que esperar hasta que todos terminen de comer? Mi sed me estaba volviendo loca aquí. Era como si mi garganta estuviera en llamas, y no había agua para apagarlas – con excepción de todos los cubos repartidos por la habitación.

Podemos irnos. Me aseguró Edward. Como si ya estuviera lista, Alice se puso en pie, me dirigió una sonrisa y tomando su bandeja en sus pequeñas manos. Rosalie miró entre los tres de nosotros, juntó sus cosas, y volvió la cabeza hacia Emmett. Sus labios se movían, y yo los leí por un segundo hasta que entendí que estaba preguntando si Emmett estaba listo para irse.

Nuestra familia se movieron juntos fuera de la habitación, capturando muchos ojos mientras nos íbamos. Era muy consciente de todos esos ojos, y vi cómo los ojos de las chicas se detenían en los chicos Cullen, mientras que los masculinos, seguían a Alice y Rosalie. No cabía duda de que la mayoría de las chicas estaban mirando Edward, sin embargo: ellas sabían que él era "soltero".

Lo que sabía era que Eduardo estaba simplemente sin una pareja. Y eso era algo mucho más grave que cualquier chica humana pudiera esperar a comprender.

Por lo que había recogido acerca Edward, a través de observaciones y el conocimiento íntimo de sus pensamientos, me decía que mis primeras impresiones de él eran mucho más precisas de lo que podía haberme dado cuenta en ese momento. Él era solitario por naturaleza, y sólo por decisión propia.

No me gustaba su aversión a tener una pareja. Sabía que me sentía mucho mejor con la familia Cullen a mi alrededor, y DIos sabía que sentía ese anhelo, ese tirón, de tener a alguien especial en mi vida. Pero Edward se negaba esos sentimientos, se sentía que él estaba mejor solo en el sentido de una verdadera pareja. Y que su familia era todo lo que él necesitaba.

Me hizo sentir triste. Yo estuve sola en el mundo, completamente, por un tiempo muy largo. Comprendí cómo podía estar contento con su familia: sentía que en este momento, la compulsión de encontrar el tipo de amor que yo quería, sólo tomaba alguno. Pero Edward se había estado negando, incluso a comprender lo que había querido por un muy largo tiempo.

Deseé que pudiera ayudarle. Yo ya estaba comenzando a importarle bastante a la familia Cullen, y sabía que me unía a sus filas en cuanto a su preocupación por Edward. Era imposible hacer caso omiso de los pensamientos que a veces aparecía. Por mucho que Edward no fuera el foco central en la vida de su familia, también era cierto que los Cullen pensaban mucho en él.

Él era un miembro importante en su familia. Ellos lo amaban. Lo querían feliz. Por ello, cuando vieron que no lo era, en realidad, era notable. Edward no parecía darse cuenta de que no era su familia tratando de llegar a considerar que su vida amorosa: era su familia preocupada acerca de su bienestar.

Empujando los pensamientos, hasta el fondo de mi mente, me concentré en la próxima asignatura a la que nos dirigíamos con mi mano enroscada en la de Edward. ¿Cuál es nuestra próxima clase?

Biología. El Sr. Banner. Es por aquí, me dijo, señalando discretamente a nuestra izquierda. No tenemos que llegar al salón de clases aún: podemos sentarnos afuera hasta que suene la campana.

Una mesa de picnic estaba a la derecha del camino: Rosalie, Emmett, Alice y Jasper ya se habían ido a su dirección. Edward y yo seguimos a un ritmo más lento. Su mano se separó de la mía para enroscarse alrededor de mi cintura, me impulsó delante de él para tomar asiento junto a Alice. Sacó las piernas arriba, sentándose con las piernas cruzadas sobre la mesa detrás de mí. Jasper se unió a él. Emmett se paró frente a Rosalie, haciendo una pantomima de algo que la hacía reír.

Alice se volvió hacia mí, deseosa de practicar más el lenguaje de signos. De todos los hermanos, a ella le gustaba más gestualizar. ¿Qué piensas de las asignaturas que aprenderás? – me preguntó.

Sonriendo, preparé mi respuesta para ella ...


Cuando la jornada escolar terminó, yo había estado a través de nubes de olor de la sangre humana. Había oído de un centenar de corazones latiendo su propio ritmo en un centenar de pechos. Había oído pensamientos nadar uno detrás de otro a través de mi cabeza, nunca necesité usar de mis oídos, que no trabajaban, para hacerlo. Y he tenido que luchar con mi cuerpo todo el día, tratando de llevar mis instintos bajo control.

Y lo había logrado. Había tenido éxito.

Jubilosa, salté del coche de Esme cuando llegamos a la casa y bailé unos pasos en el jardín del frente, con la sonrisa más amplia de lo que había sentido nunca en mi cara. Podía sentir las vibraciones de la risa cuando Emmett suavemente se deslizó en el lugar de una pareja y comenzó a girarme alrededor en un baile de salón a través del césped.

Alice se rió y preguntó por qué yo estaba feliz, y yo había gestualizado que era porque lo había logrado. Ella sabía lo que quería decir, por supuesto: todos lo sabían. Estaba feliz de que no había matado a nadie. Rodeada por la tentación, sostuve la cabeza alta y desafié a mis propios instintos. Por supuesto, estaba encantada.

Más tarde, Edward se ofreció a acompañarme a una caza rápida. Estuve de acuerdo rápidamente, tomando la recompensa por mi éxito, así como un poco más de fuerza para mañana, donde tendría que mantener las riendas apretadas a mí misma una vez más. Y mañana iba a ser más largo, también…

En el momento en el que tuvimos que correr por el bosque, me estaba hundiendo en la tristeza de nuevo. Cuatro días más, cada uno más largo que el de hoy – ¿cómo iba a ser capaz de controlarme, entonces? Hoy había sido una lucha, y fue un día corto. Sólo podía imaginarme que mañana iba a sentirse igual para mí.

Dos ciervos más tarde, Edward me cogió la mano. ¿Qué te preocupa tanto, Bella? Estabas tan feliz después de la escuela.

Hasta que me acordé que tengo que volver mañana. Y al día siguiente, y así sucesivamente hasta el viernes - y luego hay dos días de libertad de ella antes de tener que volver de nuevo. Quería suspirar mi disgusto, pero el sonido probablemente no podría escapar de mis pulmones – por no hablar de mis labios.

Lo vas a hacer bien, me tranquilizó en voz baja. Su mano comenzó a frotar círculos calmantes en el dorso de la mía. Lo has hecho excepcionalmente bien hoy, y lo vas a hacer mañana absolutamente maravilloso. Sólo tienes que creer en ti misma. Tú puedes hacerlo.

Pero, ¿qué pasa si no puedo? Pregunté con desesperación. ¿Qué pasa si no puedo? No quiero matar a nadie, Edward. Quiero ser buena; quiero ser como tu familia.

Nuestra familia, él me corrigió suavemente. Estábamos caminando uno al lado del otro, ahora, a través del bosque oscureciente. El sol se ocultaba detrás de espesas nubes, y poco a poco se ponía sobre el horizonte, detrás de nosotros.

La familia Cullen, si eso te hace sentir mejor, le dije. La mirada que me dio – en parte preocupada, en parte incrédula – me hizo sentir un poco culpable por ponerme tan separada de su clan. Puedes incluirme en ella si quieres.

¿Tú no te incluyes a ti misma en ella? preguntó, con preocupación en su voz.

Sólo porque soy tan nueva en su forma de vida, y en tu clan, le aseguré.

Sacudiendo su cabeza, él nos detuvo. Parpadeé hacia él, confundida acerca de su acción – hasta que él habló, su voz resonaba en mi mente con una hermosa resonancia. Pero te consideramos una de nosotros, Bella. ¿No puedes ver eso?

La tranquilidad de los bosques que nos rodeaba – totalmente exentos de cualquier otra mente – me permitió el contacto directo con Edward. Sólo él: no había otras distracciones. Y así, veía lo mucho que quería que yo viera que realmente me consideraban "una de ellos". Lo hago. Sólo que no del todo – porque es tan nuevo. Porque es tan diferente de la forma la en que he vivido durante tanto tiempo, creo que sólo hay que acostumbrarse a la idea de tener una familia.

Siempre y cuando tú entiendas que ya te consideran una de nosotros.

Sonreí – y antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba haciendo, estiré una de mis manos a su cara. Cubrí con la palma de mi mano alrededor de su mandíbula, me aseguré de que me estaba mirando a los ojos como le dije en nuestro propio lenguaje silencioso, Por supuesto que lo sé. Ojalá pudiera sinceramente pensar en mí la misma manera. Quiero hacerlo.

Su mano libre cubrió la mía en una aceptación silenciosa. Lo harás. Pronto, lo prometió.

Probablemente. Nuestra conversación terminó ahí, y me encontré incapaz de pensar en nada más que decir. ¿Qué puede uno decir después de eso? Por no hablar de que yo estaba completamente sin esperanzas para llevar una conversación después de tantos años sola.

La diversión brilló en la mente de Edward en mis pensamientos, y cogí un pensamiento a través de su cabeza. Para alguien tan supuestamente "sin esperanzas", sí puede hacer que me interese en lo que tiene que decir. No era algo que significara que quería que lo escuchara, pero lo hice de todos modos.

Avergonzada, solté su mano y bajé los ojos. Realmente yo no quería escuchar sus pensamientos privados. Tan agradable como eran, y tan buenos como me hicieron sentir sobre mí misma cuando estaba pensando en mí... se sentía como si estuviera invadiendo su privacidad.

No me di cuenta que él había tomado mis dos manos entre las suyas hasta que escuché su voz susurrante en mi cabeza de nuevo. Bella, es perfectamente correcto. Tú sabes, por una vez, que es bastante agradable ser el que está siendo espiado en lugar de al revés. He oído tantas cosas, las cuales no estoy destinado a escucharlas que no me molesta que puedas oír todo lo que pienso. Es casi como una especie de venganza cósmica. Irónico.

¿Qué quieres decir? Le pregunté, curiosa.

Sus ojos color topacio brillaron y movió su cuerpo un poco más cerca al mío cuando arrastró los pies ligeramente. Que una persona que acabas de conocer, sea la única persona que puede devolverme mi propia habilidad y la única a la que no dar vuelta a mi propia capacidad de espaldas a mí y la única a la que no puedo escuchar a menos que esté tocando su mano – que es lo que le permite escucharme, para el caso.

Mis labios se dibujaron una sonrisa: eso era muy irónico. Cierto.

Pero no puedo pensar en una persona con la que confíe más mis pensamientos más íntimos.

Esas palabras comenzaron un fuego muy dentro de mi pecho, y me encontré sin palabras. ¡Nunca se habían dirigido a mí con palabras tan dulces! De hecho, parecía casi exóticas – más de lo que acababa de olvidar, la forma en la que mi memoria había sido. No, este sentimiento – y esas palabras – eran completamente nuevos. Extranjeros.

Y de pronto me encontré deseosa de romper el contacto y la proximidad – pero al mismo tiempo, no quería. Quería acercarme. Pensé por un momento, interpretando ese sentimiento.

Si lo tomaba en su contexto, estaba segura de que mi cuerpo quería decir lo que mi mente entendía, me solté de sus manos y mis brazos se envolvieron alrededor suyo en un abrazo totalmente tranquilo. Él se sorprendió, lo sabía, pues su cuerpo se puso rígido por un segundo antes de relajarse contra el mío. Sus brazos se rodearon en un círculo alrededor de mi espalda.

Me alegré de que mis manos no tocaran las suyas, porque entonces, él habría podido escucharme preguntándome acerca de la extraña sensación, nerviosa, en la boca del estómago. Hubiera podido escucharme preguntándome el por qué de que me gustaba tanto este abrazo, ¿por qué estaba tan plenamente consciente de cada centímetro de su cuerpo contra el mío?

No era nada parecido al ansia de un compañero que podía sentir florecer en mis huesos. Esa misma nostalgia que Edward negaba. No, esto era... tenía que ser algo diferente, porque no era el mismo. Sin embargo, se sentía como una especie de ese anhelo familiar.

Fuera lo que fuese, estaba contenta de que Edward no pudiera escuchar mi reflexión. Cuando lo puse en libertad, saqué mis manos de entre nosotros, para poder hablarle en lenguaje de señas, Compitamos de regreso a la casa.

Él se limitó a asentir, con una sonrisa pícara adornando su rostro. Con eso, dio media vuelta y salió corriendo – confiando, a sabiendas, que iba a seguirle muy de cerca en nuestro entorno y asegurándose de que nuestra carrera estaría a salvo. Podría haber pulsado mis manos en el suelo para asegurarse por mí misma, pero decidí poner mi confianza en él.

Mostrándole lo que él me había dicho directamente. Y él sabía lo que estaba haciendo: Lo pude ver en sus ojos a medida que corría entre la gruesa maleza verde. Cuando brotamos de los árboles hacia el pasto de justo antes del muro sur de la casa, tomé mi oportunidad y salté hacia un lado, pescándolo desprevenido.

Sus ojos se agrandaron en sorpresa cuando lo tacleé: una gruesa vibración sonó en el aire, empujando mi cuerpo, y me caí de lado para estar al lado de su cuerpo boca abajo. Volviendo la cabeza hacia un lado, Edward me dirigió una mirada burlona antes de que su mirada se suavizara y se fundiera en diversión.

Me sonrió, dándome una risa silenciosa: ninguna vibración vino de mis labios. ¿Gané?

No, me respondió – recortando su expresión facial. Por supuesto que no, y tú lo sabes.

¿Ah? ¿Lo sé? Levanté una ceja y rodé a mi lado, levantando la parte superior del cuerpo por mis músculos abdominales en lugar de apoyarme a mí misma con un codo. Tomé su mano. ¿Y cómo, exactamente, sé eso?

Porque me tacleaste. Sabías que habías perdido. Otro bufido escapó, sin sonido alguno, de mis labios y tiré la cabeza hacia atrás para dejar salir el sonido de la nada.

Con aire de suficiencia, sacó su mano de la mía, se recostó contra la hierba fresca, húmeda, y me miró a través de sus ojos, entreabiertos e perezosos. Bajé la vista hacia él, teniendo en cuenta lo que quería decir. La luz que emitía la casa, atravesaba suavemente la pared de vidrio, fundiendo sombras alargadas, revocadas, en su rostro. Estaba segura de que la luz revelaba todas las características de mi cara, desde que estaba enfrente suyo.

Edward miró hacia arriba, y una luz de algún tipo entró en los ojos antes de que él me mirara de vuelta. Él gestualizó rápidamente, Acuéstate sobre tu espalda.

Curiosa, me volví y me acosté de manera que mi cuerpo estaba justo al lado del suyo. Mis ojos no querían perder su cara durante un largo minuto hasta que me di cuenta de que no me estaba mirando a mí. En cambio, su mirada se centraba por encima de él.

Siguiendo su ejemplo, vi lo que él quería que yo viera.

Las densas nubes que cubrían el cielo, se habían derretido lentamente por la tarde, y ahora que el sol estaba completamente puesto, el cielo de la oscura noche podía ser visto. Era una noche rara, como Edward me había dicho antes, cuando las omnipresentes nubes se apartaban y permitían que los habitantes de Forks vieran el estrellado cielo nocturno.

Yo había visto las estrellas antes, por supuesto, pero había algo especialmente hermoso en ellas esta noche. O era el hecho de que las nubes se habían roto o el hecho de que yo las miraba con compañía. Yo sospechaba que lo último era lo más exacto.

La mano de Edward tocó la mía. ¿Ves a Polaris?

La Estrella Polar (N/T: es ésa que señala al Norte. Los antiguos egipcios la usaban cuando navegaban para ubicarse (; ). La busqué por un momento, explorando las profundidades infinitas para encontrar la estrella correcta. El cielo estaba completamente despejado, un fenómeno maravilloso que permitía observar las estrellas. Algunos de los libros de Jasper me había dado eran de mitología y de la ciencia de las estrellas, y yo los amaba. Por saber cómo llamar a las manchas brillantes en el cielo, leer historias... fue muy interesante. Me encantaban esos libros.

Finalmente, lo encontré. Allí. Ésta es, ¿no?

Sí, ésta es. Y la que ves, en esa dirección...

Me hundí en el cuidadoso e detallado mapa de las estrellas de Edward, dejando que su voz suave y melódica se moviera sobre mí. Arriba, las estrellas brillaban intensamente. Mi mano estaba en la suya sin apretar, suavemente, que me permitía quitarla en cualquier momento si así lo deseaba.

No quería hacerlo. Quería estar ahí con él hasta que las estrellas hubiera desaparecido del cielo y el amanecer estuviera afirmando el horizonte, lo contrario de la puesta del sol.

Así que lo hice.


Y aquí se acaba el capi u.u pero bueno… la autora es malvada y nos quiere torturar jaja xD. Espero que les haya gustado… no sé ustedes, pero para mí, cada capítulo se me hace más tierno que el anterior *-* Y tan, tan, taaaan, escucho campanas de boda!! Ustedes no? xD

Les confieso que por poco se quedan sin actu porque hasta justo ayer, recibí mi review #111 (o eran 112 los que les pedí?? Ay, no me acuerdo… yo y mi memoria que últimamente es de corto plazo… pero si eran 112… mejor no se quejen xDD) y no tenía este capítulo listo. Para qué les digo? Me faltaba más de la mitad. No, miento. Sólo tenía traducidos dos páginas xDDD pero ayer, como mi mamá se compró una laptop nueva, me regaló la viejita esa que tenía!!! Así que pilas para traducir y logré terminarlo para hoy! Otra cosa por la que por poco no hay actualización es porque ahorita debería de estar estudiando Lenguaje para mi examen de mañana pero en vez de eso… ya saben :)

Así que me van a dejar 130 reviews para compensar si repruebo el examen por su culpa… nah, son mentiras, ya saben que las amo, chicas! jajajaj. De todas maneras, como sufro de insomnio (insomnio por estrés u.u), pues aprovecharé eso para estudiar. Bien, ahora les diré la fecha para la que tendré el capi con 130 rrs: entre el miércoles y el viernes de la otra semana, vale?

Bien, ya os dejo que tengo que estudiar y ya son casi las 10 pm xD

Nos vemos!

The Blue Hour

PD: Alguien conoce un remedio para el insomnio? Jajajaj