Capítulo 11: Decisiones.
HOLA QUERIDOS LECTORES DE FANFIC, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPITULO ANTERIOR TANTO COMO A MI, SI SE HAN FIJADO CADA TÍTULO ESCONDE UNA PEQUEÑA PISTA DE LO QUE TRATARAN LOS CAPÍTULOS QUE EN MI OPINIÓN SE PONDRÁN MAS INTERESANTES A PARTIR DE AHORA, SIN QUERER LLENARLOS MÁS DE EXPECTATIVAS LOS DEJO PARA QUE LEAN Y DISFRUTEN ESTE NUEVO CAPITULO QUE SIN DUDA LES DEJARA MÁS QUE SORPRENDIDOS.
Vientos fuertes soplan llevándose consigo las hojas naranjas de los árboles, el verano se había ido, el otoño ha hecho su gran llegada, trayendo consigo un mensaje de frio a todo el mundo, dando aviso que el invierno se acercaba, no era diferente para los estudiantes de Canterlot High, estas fechas traían mensajes, buenos para algunos, malos para otros, para unos era señal de que se aproximaban las vacaciones, tiempo de relajación y familia, para otros solo les recordaba que solo les quedaba medio año en su querida escuela, de allí cada uno tomarían caminos muy diferentes al de sus compañeros, incluso tal vez la separación total de ellos.
Pero no todo era tristeza, una nueva estación era sinónimo de cambio, las ropas ligeras y cortas se quedarían en los guardarropas una buena temporada, si bien aún no llegaba el verdadero frío era ya hora de desempolvar los abrigos para protegerse del clima, pues según informes se avecinaban heladas a partir de esas fecha, por lo cual tomar precauciones no estaba de más.
Las calles de la ciudad estaban repletas de adornos decorativos festivos de la noche de brujas pasada, los tenderos guardaban sus espantos y los dentistas rebosaban de grandes filas de niños esperando su turno con una de las figuras más temidas para ellos, pero sin más remedio que asistir a él debido al dolor inducido por los excesos de caramelos.
Una multitud de jóvenes se dirigían rumbo a un mismo sitio, la escuela, listos para iniciar otro día más de labores, leer libros y luchar por no quedarse dormidos en clases. Cinco chicas caminaban juntas rumbo a la entrada principal de la escuela, eran el grupo más conocido de toda la escuela, Applejack vestía unos vaqueros y una chamarra azul muy abrigadora junto a su clásico sombrero, Rarity llevaba una falda con medias negras térmicas y botines junto a un sweater blanco con detalles en los bordes con dos cordones que terminaban en dos bolas afelpadas en el cuello y una bufanda de mismo color de su cabello.
Pinkie llevaba una blusa rosa con mangas blancas manga larga con un chaleco azul cielo grueso y un pantalón del mismo color que el chaleco. Fluttershy llevaba un grueso abrigo color verde y un pans amarillo y un gorro del mismo color del sweater y unos guantes rosados y por último la mejor jugadora de futbol de la escuela, Rainbow Dash que simplemente llevaba el uniforme de invierno de la escuela junto a una chaqueta del equipo de futbol con su nombre en la espalda y el logo del mismo equipo.
-Insisto en que deberíamos de olvidar ya lo sucedido – musitaba Fluttershy bastante apenada.
-Fluttershy, esa fue la mejor broma que jamás haya visto – animaba su amiga deportista.
-Aunque debo de admitir que estuve bastante aterrada – afirmaba Rarity.
-Quien diría que nuestra querida Fluttershy podía llegar a dar tanto miedo – decía Applejack tocando con su codo a la amante de los animales.
Fluttershy solo se encogió en si misma totalmente avergonzada, ¿Por qué? Por la celebración del día de brujas que se realizó en la granja de su amiga Applejack la semana pasada, la familia Apple había preparado su hogar como una atracción para recaudar fondos, toda la escuela fue invitada para pasar la noches en la "granja embrujada", siendo un requisito el llevar un disfraz, cabe mencionar que fue todo un gran éxito, todos se la habían pasado de maravilla, pero para nuestro pequeño grupo la historia sería un poco distinta, aunque la diversión fue garantizada al final.
El sonido de una motocicleta acercándose llamó la atención el grupo, al girar hacia un lado todas pudieron ver la clásica motocicleta de Sunset aparcando en el estacionamiento, llevando consigo a dos pasajeros femeninos, la conductora llevaba su ya conocida chaqueta de cuero solo que en esta ocasión llevaba guantes, detrás de ella se encontraba la "líder" de aquel singular grupo, Twilight Sparkle, quien llevaba puesta una chamarra purpura con capucha y unos jeans. Ambas adolescentes bajaron del vehículo y se acercaron al grupo.
-Buenos días chicas – saludó Twilight.
-Hola, Twilight – devolvieron el saludo.
-¿Qué hay? – dijo Sunset.
-Conversábamos sobre lo ocurrido en la fiesta y el susto de muerte que nos dio Fluttershy – respondió alegremente Pinkie Pie.
-Mph, debí haber ido – dijo Sunset con cierto fastidió.
-Te perdiste de la mejor broma de la historia – decía Rainbow mientras le echaba un brazo encima a su amiga de la infancia.
-Aun no entiendo cómo pudiste vestir a un oso como un monstruo del pantano – argumentaba Twilight aun sin creer en la simple respuesta de su amiga más tímida: "solo se lo puse".
-¿Podríamos cambiar de tema?
-Vamos Shy, no seas tímida – decía Rainbow - al final nos la pasamos bien, incluso Spike se la pasó genial, mira haya va, ¡Hey, Spike! – Gritó en dirección al hermano menor de Twilight, el aludido se encontraba con unos amigos pero al escuchar su nombre volteo al grupo de su hermana solo para quedar pálido y voltearse en dirección contraria – aguafiestas.
-Creo que le tomará un poco de tiempo el superar el susto – decía su hermana compadeciéndolo, pues durante la broma el oso disfrazado de monstruo literalmente se había llevado al pobre chico a quien sabe dónde, solamente hasta el final lo volvieron a ver, esto lo sabían por testimonio del propio Spike.
-Pobrecillo – decía Pinkie que de todas tal vez fue la que más se asustó, más aun por el hecho de que ella no podía correr debido a que llevaba patines.
Fluttershy se lamentó en silencio con un sonido de angustia proveniente de su garganta. Por su parte cierta modista no dejaba de mirar en la dirección donde se había ido su ex pareja, lo ocurrido aquella noche fue espantoso pero no todo era verdad, Spike no había sido atacado por el oso, más bien perseguido por este, pero no estaba solo en su huida.
Flashback.
Rarity corría junto a sus amigas huyendo despavoridas de aquella enorme y monstruosa criatura que rugía detrás suyo, lo que se pensaba que sería un recorrido divertido terminó convirtiéndose en una película de terror par el grupo, incluso la propia Rainbow Dash huía mientras gritaba a todo pulmón siendo ella quien lideraba la delantera.
Para desgracia de Rarity el disfraz que traía, un traje de sirena que consistía en una falda larga entubada con una ligera abertura que simulaba la cola de una sirena, una blusa color piel y dos conchas simulando un bikini y un par de sandalias, diablos, la próxima vez que hiciera un disfraz o haría más práctico. Para mala suerte de la modista su disfraz, sumado a la irregularidad del terreno hizo que ella tropezara cayendo fuertemente al suelo.
La adrenalina causada por el miedo la hicieron reincorporarse pero por desgracia la cola quedo atorada con una rama, los fuertes pasos de la bestia se hacían más cercanos, casi pudiendo sentir su fétido aliento, los pensamientos de la diseñadora la guiaban a su fin cuando de repente sintió que alguien la levantaba fuertemente liberando su cola en el proceso, al levantar la mirada esperaba toparse con alguna de sus amigas pero lo que vio fueron dos ojos esmeraldas que la miraban con preocupación, era Spike.
Spike se había percatado de que alguien se había caído, al ver a Rarity en el suelo no lo pensó dos veces para detenerse y correr a socorrerla, no importaba el hecho de que él se había planteado el alejarse de ella, no era tan desgraciado como para dejarla a su suerte y a una muerte segura, pues, a pesar de todo, ella seguía siendo alguien especial para él. Una vez levantada la damisela, Spike, toma su mano y corre tirando de ella apresurando su carrera debido a que la distancia entre ellos y el monstruo era mucho menor que la del resto del grupo que seguían huyendo sin percatarse.
Rarity observaba a Spike con una expresión de asombro, hacia un par de semanas este le había dicho que no quería saber nada más de ella y ahora la rescataba sin dudar en poner su vida en peligro, tal vez lo hacía porque el chico era de buen corazón y lo mismo haría con cualquiera, pero por un momento pudo ver en su mirada una genuina preocupación por ella, como si el hecho de que algo pudiera llegar a pasarle le causaría un enorme pesar y dolor al chico frente a ella, la ruta de sus pensamientos fue detenida abruptamente por el rugido del monstruo detrás suyo, al voltearse se percató con horror que la criatura estaba prácticamente detrás suyo, más pos instinto que por lógica se lanza hacia un lado llevándose a Spike con ella para esquivar el embiste de la bestia que se fue de largo dejándolos atrás.
El movimiento de Rarity fue tan abrupto que Spike perdió el equilibrio, cerrando los ojos para aguantar la caída y poniendo las manos enfrente, pudo sentir como el monstruo pasaba por su lado mientras caía, la cual para su sorpresa, no fue tan dura, de hecho, todo lo contrario, sus manos se hallaban sobre algo suave y firme mientras que el resto de su cuerpo reposaba encima de algo igual de suave, al abrir los ojos se encontró con dos gemas azules que brillaban con fuerza, el aroma, la sensación de su cuerpo sobre el objeto en el que se encontraba acostado, todo indicaba a una sola cosa, estaba encima de Rarity.
Sus rostros a escasos centímetros del otro, sus corazones palpitando en sus pechos con tal furia que el otro lo podía sentir, sus agitadas respiraciones frutos de su huida y el miedo chocaban contra ellos, ambos temblaban esporádicamente sin saber si era por el terror o por el estar pegados entre ellos, los labios de Rarity estaban entre abiertos por la necesidad de recuperar el aire perdido, dejándole a Spike una buena vista de los carnosos y delicados labios de su expareja, las mejillas de Rarity adquirieron un leve rubor y su mirada comunicaba mil y un cosas que el peli verde no sabía descifrar, era la primera vez en mucho tiempo que la veía así de vulnerable, trayéndole el recuerdo de esa primera vez en que ambos se besaron cuando ella había sido devastada moralmente por Discord.
Para sorpresa de Spike no encontraba fuerzas para levantarse y separarse de su ex novia, hacia tanto que no la sentía, tanto que no la tocaba, tanto que no la besaba que la tentación de hacerlo en ese momento era demasiado fuerte, se había prometido olvidarla pero no podía engañarse, no lo hacía y dudaba que algún día lo pudiera hacer, ambos siguieron viéndose en el suelo sin decir nada por un rato más, fue hasta que Spike por fin se percató de aquella suave sensación en sus manos que se separaron, pues, en su caída y descuida posó su dos manos sobre los pechos de Rarity, haciendo que este adquiriera un tono escarlata y se levantara de un brinco mientras se daba la vuelta para que ella no lo viera así y por temor a lo que le pudiera decir o hacer.
Rarity se reincorpora aun en el suelo mientras cruzaba sus brazos sobre sus senos, era la primera vez que Spike la tocaba en una zona tan íntima, pues nunca en su relación habían llegado tan lejos para hacer algo como eso, pues en opinión de Rarity ese tipo de acciones no eran para nada románticas o decentes para hacerle a una dama, sin embargo la sensación de la manos de Spike sobre ella no desaparecía y lejos de parecer reprobatoria para ella le gustó, las manos de Spike habían crecido en todo ese tiempo, aun recordaba a ese dulce niño que le confesó su amor hacía casi un año, preguntándose si de haber accedido a ser más abierta en su relación este no se hubiera ido de su lado.
-Lo siento – la voz de Spike apenas era un hilo, sus orejas aun ardían por la vergüenza.
-N-no te preocupes, fue un accidente – dijo Rarity saliendo de sus pensamientos.
Estaba a punto de ponerse de pie pero el traje le dificultaba el moverse, cuando de repente, Spike, le ayuda automáticamente a levantarse, el chico se maldice por dentro ante ese modo automático en el que se ponía cuando ayudaba a Rarity, desde siempre había tenido una habilidad nata para saber qué era lo que necesitaba y cuando lo necesitaba cada vez que la ayudaba, un gesto que Rarity siempre le fascino y que a Spike le encantaba pues era de ayuda para ella, algunos hábitos no desaparecían rápidamente.
-¿Dónde crees que estemos? – preguntó preocupada Rarity.
-… No lo sé, Sweet Apple Acrees es enorme y las decoraciones no ayudan en nada – respondió Spike mientras observaba la zona alrededor de él.
-Quizás nos encontremos a alguno de los ayudantes que están ayudando en el evento – sugirió Rarity.
-Lo dudo, no escucho nada, puede que estemos algo alejados de las atracciones – decía Spike mientras observaba por donde habían venido – ven, si volemos por nuestro pasos quizás encontremos el camino de vuelta.
A Rarity le asombro esa actitud tan valerosa que el chico estaba demostrando, todo un hombre, un líder, alguien en el quien confiar, aunque claro, él siempre lo había sido, solo que hasta ahora se percataba de ellos. Ambos jóvenes caminaban por el desigual terreno sin decir nada, la oscuridad y el silencio absoluto solo provocaban paranoia en la modista que tenía su cerebro en estado de alerta en caso de que aquella horrenda cosa apareciera.
El sonido de una rama rompiéndose fue suficiente para que Rarity entrará en pánico.
-AAAAAAAHHHHHHHHHHHH – gritó con fuerza mientras se abrazaba con fuerza a Spike.
Spike se quedó inmóvil mientras era abrazado mientras observaba en sus pies una rama partida fruto de la presión su pie sobre ella. Rarity, al darse cuenta de esto y de lo que estaba haciendo se separa apenada del chico.
-Lo siento – se disculpaba apenada por su infantil conducta la modista.
-Descuida, está bien estar asustado, yo lo estoy – admitió el chico.
-Pues no lo pareces, querido.
-Bueno… no es que sea la primera vez que estoy en un sitio tenebroso completamente solo – dijo Spike haciendo memoria de una de sus aventuras que sucedió en el verano.
-¿Te refieres cuando fuiste secuestrado por ese grupo de maleantes? – inquirió Rarity.
-No eran maleantes – corregía Spike – parecían malos y rudos… bueno, si eran rudos pero eran buenas personas.
-Me asusté mucho cuando me lo contaste en aquel mensaje y aun así no pareces perturbado, incluso ahora.
-Cuando vives toda tu vida con una hermana obsesa del control y el orden que se mete en problemas por ayudar a todo el mundo ya nada lo hace.
Ambos rieron por la verdad de las palabras del chico de ojos verdes, era cierto que desde que conoció a Twilight su vida nunca volvió a ser como antes, si bien tenía ciertos altibajos y desventuras el vivir todas aquellas emociones y aventuras, conocer a tantas personas, pero sobre todo el convivir con todas sus amigas bien valía la pena y no lo cambiaría por nada ni nadie.
-Me pregunto dónde estarán las demás – decía Spike mientras miraba a su espalda.
-Con suerte estarán con la abuela Smith y Big mac en la granja, espero.
-Creo reconocer el camino, solo debemos de…
Spike no pudo terminar ya que el rugido del monstruo volvió a escucharse, indicando que se encontraba cerca, ambos apresuraron su marcha, para infortunio de ambos, la oscuridad sumado a su nerviosismo no los dejo ver que junto a ellos había una ladera, Rarity dio un paso pero como estaba cerca de la ladera resbaló, una horrible sensación subió desde su estómago hasta su cabeza, entendiendo al instante que iba a caer, Spike apenas alcanza a reaccionar y abraza a Rarity mientras ambos caían, tratando de poner su cuerpo entre Rarity y la tierra. Los dos se deslizaron por la pendiente aferrados uno al otro, sirviendo el cuerpo de Spike como escudo para la modista.
Una vez concluido el descenso, Spike, comprobó si la chica en sus brazos se encontraba a salvo, su rostro oculto en su pecho, sus manos aferradas a su traje y su cuerpo temblando sobre el suyo, Rarity levanto su mirada encontrándose con la de Spike, sus brazos la rodeaban firme pero delicadamente, protegiéndola de todo, lo sabía, ahora si lo sabía, quería a ese muchacho tan despistado, no, lo amaba, y haría cualquier cosa para tenerlo de vuelta.
Sin vacilación Rarity se puso a su altura quedando rostro con rostro y sin dar ninguna señal une sus labios con los de él como hacía tanto no lo hacía, que importaba que él estuviera viendo a otra persona, él era suyo y solamente suyo, se lo quietaría a la arpía que lo tuviera en sus garras y jamás lo dejaría volver a irse mientras le quedara aire en los pulmones.
Spike solo quedó paralizado por el súbito acto de Rarity, sabía que estaba mal, sumamente mal, él estaba saliendo con Applejack, una de las amigas más cercanas de Rarity, debía serle fiel, valorar ese querer que la rubia le había profesado y devolverlo de esa misma forma, pero aun así no tuvo la fuerza ni la voluntad para detener a Rarity, mil y un maneras de parar aquellos y ninguna valió, sus manos, de forma involuntaria o por instinto, sujetaron la cintura de la diseñadora pegándola más a él.
Lo que empezó como un suave beso terminó por adquirir más intensidad y pasión con cada segundo, cielos, ambos extrañaban sus sesiones de besos, cada roce derramaba anhelo por el otro, como si el separarse provocara una ruptura que jamás se sellaría, las manos de Spike fueron descendiendo lentamente hacia la parte baja de Rarity colocándose en el trasero de ella, era suave y grande, nunca había llegado tan lejos, de hecho, nunca pasaron de los besos, Rarity solo se dejaba ser, quería complacerlo, quería demostrarle que estaba dispuesta a todo. Ambos hubieran continuado de no ser por los fuertes gritos de sus amigas.
-¡AQUÍ VIENE! – gritaba Pinkie rompiendo el momento.
Fin del flashback.
Ninguna de sus amigas los vio, estaban más preocupadas por el oso disfrazado, Rarity pensaba que después de aquello las cosas volverían a ser como antes, pero en su lugar el peli verde se había alejado más y más, ya no se molestaba en disimularlo, lo que más le dolió fue el mensaje que este le mando al día siguiente:
"Lo que pasó estuvo mal, no volverá a repetirse."
A pesar de ser un mensaje ella podía notar la carga emocional de su mensaje, era normal, al principio sintió rabia, se sintió usada por el chico, pero luego recordó algo muy importante, Spike, era una de las personas más fieles y con mejor moral que ninguna que hubiera conocido, para alguien como él el haber besado a otra chica mientras salía con otra debió ser un golpe muy duro para su persona, él siempre fue así de noble cuando estaba con ella, incluso en sus propios ataques de estrés él siempre fue la voz de la razón y un apoyo incondicional a pesar de cualquier sugerencia irracional que ella hiciera, debía darle tiempo de analizar sus propias emociones, después de todo al fin y al cabo seguía siendo casi un niño.
Spike se dirigió a su salón a pasó veloz, desde la noche de brujas, no, desde su beso con Rarity, no había reunido el valor para encarar Applejack, durante todo ese tiempo no había hablado con ella en persona, sus mensajes eran cortos y cortantes, temía el enfrentarla por la principal razón de que si lo hiciera tendría que contarle la verdad, contarle lo que ocurrió realmente, no aquella tontería de que el oso se lo había llevado, sino su beso con una de sus mejores amigas.
No creía poder mentirle, no a ella, y si le decía la verdad lo más probable es que terminaría con una par de dientes menos y desprecio de la vaquera la cual cortaría cualquier laso que tuvieran los dos, esto último ella su principal terror, no quería que Applejack se fuera de su vida no cuando experimentaba por primera vez una felicidad de ser querido con intensidad, sabía que no le quedaba mucho tiempo, lo notó cuando observo al grupo, su intensa mirada sobre él tratando de escudriñar la verdad.
-Que mierda – se dijo a sí mismo el peli verde soltando un suspiro.
Mientras tanto las chicas caminaban por los pasillo sumergidas en su conversación, al dar la vuelta en una esquina se encontraron con un enorme cartel que decía "gran baile de otoño", ya estaban en esa época, la escuela tenía la costumbre de hacer cuatro enormes fiestas a lo largo del año, cada una en representación de cada una de las estaciones del años, primavera, verano, invierno y otoño, pero sin duda el más grande era el de otoño, pues todos los estudiantes vestían de gala para la ocasión, pues era en ese cuando se coronaba al rey y reina de la escuela de ese año, muchas estudiantes se inscribían para ganar la gran corona, pero solo el más popular ganaría, pues a fin de cuentas era un concurso de popularidad, aunque claro, también se encontraba el voto que se daba a los estudiantes que eran escogidos ese mismo baile, el voto sorpresa, donde cualquiera podía ser elegido.
-No puedo creer que el baile este a menos de cinco días – decía entusiasmada la modista.
-Ni yo, he estado trabajando como loca en las decoraciones – decía emocionada la fiestera – todo esta listo y preparado para este sábado, música, luces, bocadillos – Pinkie notó las miradas silenciosas de sus amigas – descuiden esta vez no habrá "sorpresas"…. Me asegure de ello.
El tono de Pinkie, usualmente alegre cambió a uno tétrico y tenebroso al igual que su mirada, desde la "sorpresa de los chocolates", su amiga repostera, había trabajado muy duro en recuperar la confianza de todo el cuerpo estudiantil afectado, haciendo muchos favores y eventos para ayudar a cada uno de los que terminaron alcoholizados por culpa de aquellas terribles golosinas.
-Espero no hallar nada raro en el ponche – decía en tono burlesco Sunset – aunque eso animaría un poco la fiesta, tal vez yo pueda…
-No – dijo secamente Pinkie – me partí el trasero e hice muchos favores para ser la organizadora de este evento, si algo saliera más no sé qué le haría al responsable.
Sunset se sintió totalmente amenazada por las palabras de Pinkie.
-Tranquila, tranquila, era una broma – decía tratando de calmar el humor de la chica de cabellera esponjada.
-Ah, ok – dijo recuperando su usual alegría al hablar.
El grupo miro asombrada la escena, la chica más problemática intimidada por la más fiestera de la escuela, lo que se puede llegar a ver. Durante el resto del día las chicas estuvieron conversando sobre el baile del año pasado, el anterior príncipe fue Flash Sentry y se sospechaba que iba a volver a serlo y, para sorpresa de Sunset que se acababa de enterar, la princesa escogida fue Twilight, de hecho fue allí donde se conocieron por primera vez, aunque claro, ninguno habló con el otro hasta tiempo después, pero sin duda fue allí que empezaron a sentir sentimientos por el otro.
Rarity alegaba que debían reunirse en su casa para poder medirlas y probarles un par de diseños que tenía en mente para todas, como era un baile de gala todas debían usar vestidos largos insistiendo en la importancia de verse espectaculares, pues no está de más decir que la atención de toda la escuela se centraría en ese grupo, en especial con la ex princesa, a regañadientes todas aceptaron, claro, todas menos Sunset que se encontraba reacia en ir, no es que detestara los vestidos o las cosas femeninas, pues en eso Rainbow le ganaba, solamente no quería.
Después de un largo monologo y la ayuda de Twilight, Sunset, aceptó de mala gana el ir, claro, con la condición de que no modelaría.
El grupo se separó tomando rumbo a sus distintos salones, Twilight caminaba a un lado de Sunset imaginándose como se vería ella en un vestido, de seguro no importaba cual se pusiese, se vería espectacular en él, Sunset observó la atención de Twilight sobre ella y adivino la ruta de sus pensamientos.
-¿Piensas en cómo me vería en un vestido? – Sorprendió Sunset a Twilight – supongo que no será tan malo probarme lo que sea que Rarity tenga planeado.
-Pienso que te verías bien – dice Twilight tímidamente – solo te veo usar esa chaqueta todo el tiempo.
-Entonces creo que lo usare, eso sí, te voy a pedir que te aguantes las ganas de quitármelo cuando me veas – dijo en tono lujurioso.
Twilight se sobresalta y mira a su alrededor temiendo que alguien hubiera escuchado a Sunset, para fortuna suya nadie pareció prestarles atención.
-No digas eso aquí – le recriminó Twilight.
-Jajaja, no se estreses Twily – le decía en tono animoso llegando por fin al salón – porque seré yo el que te quite el tuyo – le dijo en un susurro antes de entrar.
Twilight quedó petrificada y colorada en su sitio, esa chica le alteraba demasiado fácil el corazón.
Spike se encontraba divagando durante el descanso, no quería ir al comedor por temor a encontrarse con Applejack o Rarity así que se quedó en su salón mirando el techo mientras jugueteaba con una moneda entre sus dedos, su mente buscaba dar con una solución a su actual calvario, tan absorto estaba que no se percató de la presencia de sus amigos.
-Hey, tierra llamando a Spike – le dijo Buttom moviendo su mano frente a sus ojos.
-¿Eh? Perdón, no los ví – dijo Spike.
-Últimamente estas muy en las nubes – le dijo le Thorax preocupado pasándole una rosquilla - ¿estás bien?
Spike observó a su más reciente amigo, Thorax, un chico de cabello castaño y ojos purpura (me baso en sus astas y ojos de color actuales, no en las que tenía primero) , un año mayor que él midiendo los dos casi lo mismo, el cursaba en un año superior recién transferido de la preparatoria Empire Crystal, de la cual lo expulsaron debido a los antecedentes que tenía su familia, pues no eran exactamente ciudadanos modeles, todo lo contrario al chico, era atento, generoso y bondadoso, pero a pesar de su apariencia él quería, cuando llegara a cursar la preparatoria, inscribirse a la preparatoria Chanleng, pues su más ferviente deseo era lograr un cambio positivo en esa escuela ubicada muy cerca de su hogar.
-Gracias Thorax – decía Spike mientras le daba un mordisco a su dona.
-¿Y? ¿Ya pensaron a quien llevar al baile? – preguntó abruptamente Buttom haciendo que Spike casi se ahogara con su dona.
-Realmente pensaba ir solo – dijo Thorax – aun no conozco a nadie realmente.
-Cállate, media generación quiere pedírtelo pero nadie tiene el valor.
-¿En serio? – preguntó Thorax muy sorprendido y extrañado.
-Lo que es tener carita – decía Buttom con fastidio, pues su nuevo colega era descaradamente apuesto – hubieras seguido con el tinte de cabello a lo menos.
-La escuela no permite que los estudiantes se tiñan el cabello – le refutó el mayor recordando su cabellera verde Neón.
-Déjalo, Thorax, solo está enfadado porque no ha conseguido cita – se burló Spike.
-Déjame en paz, no consigo armarme de valor para pedirle a Sweetie Bell que me acompañe – se lamentaba el fanático de los videojuegos.
-A este ritmo creo llegara la graduación y seguirá sin animarse – atacó Thorax participando en la broma.
Buttom solo palmo su frente con fuerza maldiciéndose a sí mismo por haberles contado a sus "camaradas" su crush con la chica más atractiva de su clase, desde ese día no dejaban de molestarlo con bromas y burlas al respecto. Spike se debatía entre decirle lo que había descubierto cuando fue a la casa de Applebloom sobre Sweetie, pero considero que era algo que no le concernía hablar, mucho menos comentar, pues era algo muy serio y no quería que su amiga y ex cuñada se volviera blanco de burlas si alguien se enteraba de sus "preferencias sexuales", pero no podía evitar preguntarse de quien estaría enamorada ¿De Applebloom o de Scootaloo?
Justo en ese momento aparecen las Crusaders por la puerta.
-Hola chicos – habló con entusiasmo la pelirroja y líder del grupo.
-Hey Applebloom – devolvieron el saludo.
-¿Qué hacen? – preguntó Scootaloo.
-Debatimos sobre a quién llevar como cita al baile – habló honestamente Thorax dejando choqueado a sus dos colegas que le dedicaron un par de miradas asesinas, a veces su amigo podía ser bastante ingenuo.
-Wow, que gran coincidencia, nosotras igual – habló Applebloom – las chicas y yo conversábamos sobre a quién invitar pero como todos los chicos del salón son unos tontos se nos ocurrió hacer una cita triple con ustedes.
El ofrecimiento les cayó de sorpresa al grupo de chicos que se miraban a intervalos asimilando la propuesta dada por la granjera, la idea no era mala, nadie se burlaría de ellos por in solo ellos juntos y de pasó se divertirían, entre más mejor, aunque claro, el que mejor se tomaba aquella proposición era el propio Buttom que quería bailar del regocijo por poder ir al baile con Sweetie, aunque fuera en una extraña cita triple.
Por su parte, Spike, veía bastante nerviosa a la cantante de aquel trio, algo que no le extrañaba pues él conocía su secreto después de todo, el pedirle a ellos que fueran sus parejas de baile debía ser una fachada para poder estar junto a Applebloom o Scootaloo, todo por la tontería que su compañera Diamond Tiara había dicho en clase, solo los perdedores van solos al baile, recordó Spike las palabras de la chica más adinerada de la escuela, cosa que pudo tensos y locos a todos, pues ninguno quería parecer un perdedor ante aquella agresiva y mimada chica que siempre conseguía lo que quería.
-Por mí no hay problema – dijo Spike – ¿Qué hay de ustedes chicos?
-Me parece bien – dijo amablemente Thorax.
-¡Sí!... digo, lo que sea – trato de hacerse el desinteresado Buttom tratando de contener la emoción que le generaba aquella notica.
-Perfecto, entonces está decidido chicos – anunció Applebloom - vamos chicas, debemos buscar eso.
-Sí, eso – corroboró Scootaloo.
-Sí, eso – dijo igualmente Sweetie.
El trio se retiró del salón dejando a unos muy confundidos chicos que se miraban entre ellos llenos de dudas pero al final ninguno dijo nada, cosas de chicas pensaron todos sin decirlo. Por su parte las Crusaders caminaban felices por su victoria, el plan hbaía resultado a la perfección.
-Ok, Crusaders, el plan 3.0 "conseguir emparejar a Spike y a Sweetie comienza" – dijo con entusiasmo la pelirroja.
-Sabes, deberíamos dejar de ponerle nombre a todos los planes – aconsejaba Scootaloo – más aún que es la tercera versión de este plan – recordaba la deportista el 1.0 y el 2.0, todos, un tremendo desastre.
-Se los agradezco mucho, chicas – decía agradecida Sweetie – son las mejores amigas que alguien pudiera tener.
-No hay problema – decía Applebloom con una sonrisa – lo que sea por una Crusader, para cuando ese baile termine puedo asegurarte que el corazón de Spike se abrirá para ti.
-Solo espero que no suceda otra cosa embarazosa como la del otro día – decía con desgano y pocos ánimos la de cabello purpura.
El semblante de Sweetie decayó al recordar el bochornoso incidente en la casa de la pelirroja donde su teléfono casi la delata delante del chico por el cual suspiraba. Hubiera sido más piadoso el haberse tirado del granero, una idea que se le pasó fugazmente por la cabeza por la vergüenza.
-Gracias, Scoots, gracias – se denotaba el sarcasmo en la voz de Sweetie Bell.
Después del colegio las chicas se dirigieron a la casa de la diseñadora, como siempre parecía más una boutique que una casa pues tanto como el exterior como el interior estaban repletas de bellas prendas de todos los colores y estilos, incluso contaba con escaparate para mostrar modelos en maniquís y vestidores, no era para nada inusual que también le funcionara como fuente de trabajo a la modista que todo el tiempo recibía encargos.
Rarity había pasado todo el fin de semana diseñando atuendos para el baile, buscando el que mejor se adaptará a sus compañeras, buscando que se vieran hermosas con sus propios estilos y preferencias, pues cada una era muy distinta a las otras siendo un desafió para la propia modista que aceptaba con gusto, pues, aunque no lo comentara, sus pedidos se triplicaban cada vez que el grupo hacia alguna presentación usando algo diseñado por ella, no es que le interesara el dinero, ayudaba pero su principal objetivo era darse a conocer, pues realmente no es que cobrara mucho por atuendo, de hecho cobraba lo justo llegando al grado de generoso.
-Por última vez, no llevare nada pomposo – decía irritada la de cabello multi colores.
-Es que te verías tan adorable – decía Rarity mientras le hacía dos coletas altas a la deportista delante de un espejo.
-No quiero parecer empalagosa – decía de mal humor Rainbow mientras apartaba las manos de Rarity de su cabello.
-Lo sé, cariño, lo que tú quieres es parecer atractiva, como una adulta, todo para encantar a tu príncipe de colores amarillo y azul – decía melodramáticamente la de cabello índigo.
Rainbow se sonrojó al instante.
-A veces de detesto.
Mientras las dos amigas aun debatían sobre que llevaría puesto Rainbow Dash, el resto, se probaba diferentes accesorios dados por la anfitriona del lugar, entre ellos se encontraba una no muy fanática a los accesorios, Twilight, no es que no fueran bellos, lo eran, pero se sentía cohibida cada vez que usaba alguno pues siempre entraba en dudas si sería apropiado llevar unos u otros. Justo en ese momento una cálida mano se posa en sus hombros.
-¿Problemas para escoger alguno? – Preguntó Sunset, a lo cual Twilight asintió – pruébate estos.
Sunset le entregó unos pendientes a Twilight, eran plateados y terminaban con una estrella violeta de seis puntas, aquellas dos piedras tintineaban leves chispas de luz cada vez que la luz chocaba contra ellas, eran muy bonitas.
-Combinan con tus ojos, eso sí, no se comparan a su brillo – el tono de voz de Sunset era suave, causando rubor en la chica de ojos violeta.
-Gracias – decía Twilight, Sunset siempre le decía lo bella que era a manera de recordatorio como si fuera una verdad universal, cosa que la fanática de los libros le gustaba, la hacía sentir especial.
-Muy bien chicas, hora de probarse los vestidos – decía Rarity pasándole el conjunto a cada una, todos envuelto perfectamente en cajas.
El grupo se separó y se dirigieron a los vestidores para probarse los atuendos, siendo la única en no entrar la propia Rarity que se quedaría para ver su obra y, para sorpresa de ella, Sunset se quedó a su lado.
-¿No te probaras el vestido? - preguntó Rarity.
-Confió en tus gustos – dijo sin problemas Sunset.
-Yo también querida, pero aun así insisto en que a lo menos veas lo que te tengo preparado – decía con emoción contenida.
Sunset puso los ojos en blanco y abrió la caja que le había dado solo para cerrarla de nuevo.
-De repente me arrepiento de haber aceptado – decía Sunset aun sin salir del asombro de ver su vestido.
-¿No te gustó?
-No, no es eso, es solo que… es muy llamativo.
-El color te sienta querida aprovéchalo – decía con confianza la diseñadora – apuesto que enamoraras a más de uno en el baile cuando te vean.
-Sabes que tengo que mantener una imagen de chica problemática ¿Verdad? – decía en tono bromista la peli fuego.
-Entonces el mejor conjunto que puedes llevar es este, créeme Sunset, te verás literalmente ardiente.
Ambas hubieran seguido platicando de no ser que las cortinas de los vestidores se abrieron develando a las chicas con sus nuevos vestidos.
Rainbow Dash llevaba un vestido largo en color azul marino con un escote strapless que hacia lucir su esbelta figura. En el pecho un prendedor circular dorado sostenía un par de largas mascadas azul cielo que recorrían en forma vertical el frente del vestido, estas continuaban alrededor de su cuello y bajaban por la espalda donde un prendedor dorado en forma de diamante y con alas las sujetaba y al mismo tiempo las separaba en la parte inferior una de la otra dándoles un gran movimiento cada que Rainbow caminaba. Llevaba una coleta alta que hacia lucir los diferentes tonos de su cabello, al frente llevaba un flequillo y un par de delgadas trenzas bicolor a los costados de su rostro eran sujetadas por dos cuentas blancas casi al final de las mismas; un par de aretes circulares dorados y dos brazaletes sencillos plateados en sus muñecas completaban el atuendo. El conjunto la hacía lucir mucho más madura y más bella, quitando por completo cualquier atisbo de la chica deportista.
Fluttershy traía puesto un vestido de dos piezas. El top, amarillo y sin tirantes, tenía un ligero corte de corazón y una escarola verde delineaba la parte superior resaltado más sus encantos. En la espalda llevaba un prendedor ovalado que sujetaba dos largas escarolas amarillas que, al igual que con Rainbow, se ondulaban con el mínimo movimiento. La falda verde en corte A le llegaba por encima de la rodilla. Parecía como si trajera el cabello suelto pero su larga cabellera estaba atada casi al final por una cinta dorada y una tiara de perlas y detalles dorados coronaba su cabeza. En el cuello llevaba un choker color verde. En su brazo derecho lucía un brazalete largo por encima del codo y por último llevaba unas zapatillas estilo griego color hueso. El conjunto le daba un aspecto tierno pero cautivante, su maquillaje ligeramente retocado hacían ver más grandes y atrayentes sus ojos calipso.
El de Pinkie era una vestido corto color vino, ajustado de la cintura para arriba con escote redondo de tirantes muy delgados que se unían en la parte trasera del cuello dejando la espalda descubierta. La parte inferior del vestido constaba de una falda circular de varias capas con mucho vuelo, con cada nueva capa se expandía el volumen de la misma y llegaba hasta tres dedos por encima de la rodilla. Ella optó por mantener su típico peinado ondulado, según dijo, contrastaría genial con su atuendo para el baile... y tenía razón. Ligeramente retocada con maquillaje y usando pendientes azul marino, zapatillas negras sencillas de tacón mediano y brazaletes rojos de listón, lucía mucho más seria y formal, quería dar a entender que podía ser seria con las cosas importantes para ella, pero al mismo tiempo su cabello indicaba que no dejaría de divertirse.
El de Applejack era el más vanguardista, combinar el estilo del campo con un vestido de gala había sido todo un reto para la diseñadora pero al fin pudo dar con la combinación perfecta para su amiga. El vestido, color avellana, era corto y de un estilo country. Su escote de corazón, que levantaba un poco su busto, y el final de la falda eran recorridos por una línea de flequillos color hueso que le daban un aspecto de vestimenta nativa americana. El vestido tenía mangas cortas de hombro descubierto y los accesorios que lo complementaban eran unos guantes largos de los mismos tonos del vestido que terminaban arriba del codo, las zapatillas combinaban con el vestido en los tonos y también llevaban flequillos, y un par de aretes de plumas blancas teñidas de rojo en la punta enmarcaban su rostro. Su cabellera dorada estaba arreglada en una larga trenza sujetada por un broche tubular color plata dejando una porción de cabello libre al final. Rarity estaba más que satisfecha al contemplar a la rubia en su diseño.
Por su parte Rarity ya les había mostrado su vestido, era largo y de color negro, tenía un escote de corazón con tirantes de joyería que se unían detrás del cuello y una larga abertura a un costado de la falda, pero esta abertura no era recta sino que hacía una curva desde el muslo izquierdo hasta la rodilla derecha, lo que daba una generosa vista de sus piernas. En su cintura lucía un cinturón de pedrería de su propia confección, alternaba delgados cilindros plateados y cuentas de jade que se unían justo por encima de la abertura de la falda a un adorno circular donde una gema roja en forma de corazón estaba incrustada, un regalo de Spike, de hecho, se lo había dado como regalo de cumpleaños y ella quedó fascinada con la joya, que si bien no era autentica seguía siendo hermosa. Se había esmerado en adaptar el adorno a su vestido pues quería que el propio chico lo viera en el baile como una señal de su amor por él. De accesorios escogió pulseras anchas color dorado y zapatillas negras de tacón alto. Su peinado era alto, de estilo bailarina, sujetado por palillos para el cabello con pequeños adornos colgantes de cristal. Su flequillo caía ondulante a un lado de su rostro.
Y por último, la que Sunset estaba esperando por ver, Twilight. Su vestido era largo y de color morado con un clásico cuello en V con hombreras lilas estilo alas. Una cinta violeta atada en la cintura con un moño en la espalda era el único complemento que el vestido llevaba, pero cielos, la sencillez le quedaba y la hacía lucir más hermosa. Su cabello permanecía intacto, largo y lacio. Un ligero retoque de maquillaje en los ojos los hacía ver más deslumbrantes. Usaba un par de zapatillas negras, y por supuesto, llevaba consigo los pendientes que Sunset le había dado, la cual no dejaba de verla de arriba abajo, analizándola, imaginándose a ella misma quitándole el vestido en ese momento, pero debía controlarse, no quería armar una escena delante de todas, aunque la idea no era del todo mala.
-Chicas, está mal que yo misma lo diga pero se ven gloriosas – el éxtasis en la voz de Rarity era más que notorio – soberbio, sublime, mi mejor obra hasta ahora.
-Gracias Rarity – decía Fluttershy agradecida con su amiga, realmente esperaba mucho del baile, incluso accedió a que Rarity le hiciera un vestido tan "atrevido" para la ocasión, pues para ella era súper vergonzoso, pero deseaba impresionar a alguien, demostrarle que no era una niña.
-Como siempre, un excelente trabajo – felicitaba Applejack, todo el mundo iría a aquella fiesta y esperaba encontrarse con su querido "novio secreto" y pedirle de una buena vez que mosca le había picado.
-Mmm… está bien – decía fingiendo desinterés Rainbow Dash, pero en realidad no dejaba de verse de reojo al espejo, no parecía ella misma al grado de llevarse una sorpresa al verse, se veía un poco más mayor, los tacones la hacían ver más alta y estilizada, debía admitirlo, aunque sea consigo misma, se veía linda.
-Me encanta – decía Pinkie con alegría mientras daba una vuelta frente a un espejo.
-Un bello vestido – decía Twilight contemplándose igual que su amiga fiestera sin dejar de observar a Sunset, la cual no había dicho nada desde que salió del vestidor, pero podía reconocer esa mirada de depredador que ponía siempre que la veía, como si quisiera devorarle, quitarle el vestido allí mismo en frente de todos y hacerla suya, no sabía si estar preocupada o emocionada, para sorpresa suya.
-¿Tu qué piensas Sunset? – preguntó la de cabello índigo mientras revisaba los vestidos de sus amigas.
-Pienso que de tener ciertos tipos de "gustos" las violaría a todas en este momento – decía Sunset en tono coqueto con fuego en sus ojos y una sonrisa seductora.
Al instante el grupo de chicas miró con seriedad a la peli fuego que seguía sentada en su silla mientras que las contemplaba con una oscura mirada, eso sumado al tono con lo que dijo puso en alerta a más de una y encendió el color en las mejillas de todas, entre las presentes la más estupefacta era Twilight, ella no haría algo como eso… ¿verdad?
A los pocos segundos Sunset empezó a reírse.
-Debieron haber visto sus caras – decía sin dejar de reír – hace falta más que un vestido bonito y lindas caras para que me decidiera por alguna de ustedes – decía en tono bromista.
Las demás no supieron como tomarse la broma de Sunset, ellas bromeaban con sus apariencias, pero de eso a insinuaciones sexuales era cosa nueva, quizás la miembro más reciente del grupo bromeaba así cuando estaba con otras chicas en alguna de sus otras escuelas, así que decidieron dejar el tema allí, claro, salvo Twilight que observaba en silencio a Sunset la cual le lanzó un guiño, si sus amigas supieran.
-Muy bien chicas, hora de quitarse los vestidos, debo de darle los toques finales, se los mandare un día antes, excepto el tuyo Sunset, ese lo termine mucho antes – decía la modista.
-¿Hace cuánto es mucho? – inquirió curiosa la de los ojos turquesa poniendo su vestido empaquetado en una bolsa.
-Mmm… - la diseñadora se llevó un dedo a los labios mientras su miraba se iba hacia arriba mientras hacía memoria – desde que te pedí que fueras mi modelo.
-… ¿Cómo estabas segura que seriamos amigas después de aquello?
-No lo sabía, lo hice únicamente pensando en ti, para que tú y solo tú lo usaras, de haber sido una historia distinta y no estuvieras aquí con nosotras tendría una bella obra de arte en un caja por siempre.
-Ahora tengo curiosidad – dijo la deportista ya cambiada - ¿Cómo es el vestido?
-Tendrán que esperar hasta el baile, nuestra querida Sunset no planea lucirlo hasta entonces – decía para nada contenta con la decisión de su amiga la diseñadora.
-Vamos, déjanos verla – decía Pinkie mientras sacudía a su amiga.
-Lo siento, dulzura, tendrás que esperar – decía Sunset mientras se ponía su chaqueta.
Nos vemos chicas, cuiden sus vestidos –despedía la anfitriona.
-Nos vemos – decían todas para tomar rumbos distintos.
Las únicas que viajaron juntas fueron la pareja/amantes secreta del grupo, Sunset conducía travesando el trafico como la brisa mientras Twilight se sujetaba a ella por detrás, Sunset le había dicho que la dejaría conducir de nuevo su motocicleta cuando Twilight sacara su licencia, por desgracia el cumpleaños de Twilight era hasta el semestre próximo, pasando las vacaciones de invierno y no podría sacar el carnet de conducir hasta entonces, tendría que conformarse con sus clases clandestinas en aquella solitaria carretera, terminando siempre a la sombra de aquel árbol para una apasionada sesión de besos.
Una corriente helada pasó por ella pero apenas la sintió, el propio calor corporal de Sunset era más que suficiente para mantenerla cálida, eso era lo que más le gustaba de abrazarla, más en esa posición, desde que ella le había confesado lo que sentía y sus intenciones con ella siempre pasaba por nuevas experiencias, tanto emocional como físicas, la había llevado a muchos lugares que ella no conocía, cafeterías, pastelerías, librerías, centros científicos, claro, sin olvidar los emocionantes paseos en moto y las salvajes sesiones de sexo, no importaba cuando ni donde, Sunset siempre se encargaba de hacerla vivir cosas nuevas.
Twilight se encontraba adormilada en la cama de Sunset, su dueña se encontraba bajo ella, su cabeza descansaba sobre el pecho desnudo de está, meciéndose con su respiración mientras constaba las palpitaciones de su fuerte corazón, casi todos los días después de la escuela, claro, si no se juntaban con las chicas, Sunset la llevaba a su departamento a tener relaciones sexuales, termino científico que ambas decidieron para darle nombre a lo que hacían, ella era tierna, apasionada, dulce pero se negaba a decir aquel nombre tan "cursi" que la mayoría de las personas le daban a aquella acción. Para ella estaba bien, le gustaba la terminología en todas las cosas, aunque tal vez le gustaba más la práctica y experimentación que hablar de la teoría, al menos en esta ocasión. Sunset pasaba sus dedos por la suave y larga cabellera de Twilight, la cual estaba exhausta, Twilight se decía que de seguir realizando ese tipo de actividades físicas terminaría teniendo la misma condición que Rainbow, sus cuerpos bañados en fluidos, tanto propios como de la otra, su entrecortado y agitado respirar que trataba de recuperarse del agotamiento corporal, ya ni contaba las veces en que lo había hecho, en lo que se refiere a la cama Sunset había demostrado ser incansable o al menos la de ojos violeta no había visto aun.
-¿En qué piensas? – preguntó Sunset.
-En muchas cosas, la escuela, mi familia, mis amigas… nosotras – respondió adormilada.
-No lo pienses mucho, ya te dije, solo disfrútalo, tú, yo, tu sexy trasero – decía en tono lujurioso mientras posicionaba su mano en la retaguardia de Twilight.
-Habló en serio, Sunset – decía Twilight con la sombra de una sonrisa en sus labios – se lo que tú quieres de mí, pero ni yo misma se lo que quiero de mi misma ni de ti, esto que siento, es confuso, apenas puedo procesarlo, me gusta, pero…
Sunset la silencia poniendo su dedo en sus labios.
-Lo sé, sé a lo que me atenía al decirte lo que guardaba con respecto a ti, pensé en las infinitas opciones en las que tú me rechazabas y te alejabas de mí y créeme cuando te digo esto: prefiero un "no sé" qué un "no" y te hago esta promesa, que hare cuanto esté en mi poder para convencerte, no obligarte, eso sería fácil y no quiero hacerlo, quiero que tu decidas, si bien desearía con todo mi ser que siempre te quedaras a mi lado jamás te detendré, decidas lo que decidas.
Twilight asimilaba las palabras de Sunset, su monologo estaba repleto de razón y lógica, así como de aceptación, duda y miedo, era obvio que si ella rechazaba a Sunset al final ninguna de las dos se volvería a hablar por lo que les quedaba de vida, perdería una amiga muy valiosa pero ni ella misma estaba segura de aceptar aquel tipo de relación, a pesar de ser alguien de mente abierta era más una "chica tradicional" como así les llaman, casarse con un buen hombre, tener familia, etc. Era lo que siempre planeo, claro, muy a futuro.
Lo que más le preocupaba era lo que dirían los demás, contaría con el apoyo de su familia y amigos, de eso no tenía duda, podía confiar en ellos, lo que la atormentaba era lo que dirían los demás, no conocía ninguna pareja gay dentro de la escuela, de hecho, no conocía a nadie con preferencias sexuales del mismo género salvo Sunset, aunque afirmar en esos momentos que era cien por cien heterosexual sería algo hipócrita de su parte.
Sunset levanta la barbilla de Twilight para que la viera y le planta un beso fuerte en los labios, un hilo de saliva se forma al separarse y ambas se miran con una mezcla de aprecio y pasión, conocía muy bien los pensamientos de Twilight, para Sunset era como un libro abierto, cada duda, cada pensamiento, cada emoción que la chica en sus brazos tenía en ese momento lo veía a través de sus ojos, la convencería, haría que se diera cuenta, que superar la inseguridad, la indecisión y el miedo, ella estaría allí para ella en los tiempo difíciles así como ella lo estuvo cuando la rescató de aquella fría oscuridad que era su vida, le daría todo, su mente, su cuerpo, su alma, lo que hiciera falta para que ella se quedara, se lo transmitiría con cada caricia, cada abrazo, cada beso, cada vez que la hiciera suya, porque al fin y al cabo ella era de Twilight, ahora y por siempre.
Ambas se recuestan de lado para verse cara a cara con una mano en la mejilla en la otra con una sonrisa en sus labios. Twilight mueve su mano y lo coloca sobre el seno de Sunset como si lo estuviera midiendo para luego dirigirse a su trasero.
-Tú eres la del cuerpo sexy – decía Twilight a punto de caer dormida.
-Y es solo para ti.
Twilight se sumergió en el mundo de los sueños, últimamente soñaba mucho, soñaba con fuego, con una niña de ojos turquesa, ella quemándose a sí misma cuando trataba de tocarla y al final solo vacío. Esto le recordaba al cuento griego de Ícaro, uno puede volar, pero cumplir ese sueño podía costarte caro.
El tan esperado día por fin llegó, filas de autos esperaban su turno para dejar a sus pasajeros en la puerta de aquel baile escolar, muchos acompañados con sus parejas, otros en grupos de amigos que iban a divertirse y de ser posible congeniar con el sexo apuesto si se daba la oportunidad, otros iban solos, pero aun así no se veía ninguna cara larga en ningún joven, después de un estresante infierno de castigos y deberes tanto dentro como fuera de la escuela todos deseaban desahogarse en aquella fiesta que prometía diversión y más.
Algunos jóvenes de la entrada que esperaban a sus acompañantes charlaban entre ellos cuando de pronto aparece una limosina blanca en el aparcamiento, de ella sale el grupo más popular y conocido de toda la escuela, las bautizadas por la población escolar como las "Mane Six", como si de una alfombra roja se tratase las seis amigas salen del vehículo y son asaltadas por las luces intermitentes de los teléfonos de su compañeros que buscaban tomar una foto como si de celebridades de cine se tratasen, con un poco de pena y decisión las seis amigas caminan juntas hacía la entrada, unas gozando más la atención que otras, no hizo falta los aplausos gritos y cumplidos por parte de todo el mundo hacía sus personas, definitivamente era más que segura su aparición en la portada del periódico escolar.
El grupo ya se encontraba acostumbrado al exceso de atención, desde que empezaron a involucrarse en asuntos de la escuela, además de salvarla en varias ocasiones, todo el mundo acudía a ellas cada vez que tenían un problema, volviéndose parte importante de la comunidad estudiantil en casi todas las áreas, pues las habilidades que ellas poseían eran amplias y útiles en muchas áreas pero juntas eran un combinación más potente que la misma receta de leche de chocolate del loco consejero escolar, logrando cumplir y hacer cualquier cosa cada vez que se unían.
Ya dentro el resultado fue el mismo que en el exterior, las amigas fueron elogiadas por sus vestimentas e incluso invitadas a bailar por varios de los presentes, alguno incluso con pareja, para fortuna de ellas la música no se hizo esperar, DJ Pon3 o Vynil como era su nombre, empezó con una rítmica y animada pieza para animar a todos aquellos que aún no se animaba a bailar a pasar a la pista de baile, cosa que el grupo hizo también.
La música era sensacional, la sensación de libertad y euforia invadían el aire, todos danzaban, gritaban y brincaban al ritmo de la música, Twilight se dejó llevar junto a sus amigas, pues con ellas no padecía de vergüenza al bailar, incluso la más tímida del grupo, Fluttershy, bailaba moviendo rítmicamente sus caderas, todas sus preocupaciones y pensamientos fueron reemplazados con la música electrónica que salía fuertemente de las bocinas, al cabo de lo que pudieron ser minutos y horas las chicas deciden ir a por algo de beber y a sentarse, ninguna, salvo Rarity, estaba acostumbrada a usar tacones tiempo, por lo que sus pies exigían descanso.
Una vez servidas de bebidas y aperitivos se ubican en una mesa con vista a la entrada, cerca de la pista de baile y no tan cerca de las bocinas y accesible al ponche y la mesa de aperitivos, un punto en donde todo era accesible y rápido de llegar.
-Caray, Pinkie, esta vez te luciste – decía Applejack impresionada.
-Todo para divertir – decía como si de un lema se trátese la de cabello rosado.
-¿Aun no llega Sunset? – preguntó la deportista buscando a la última del grupo por la pista.
-Solo espero que no se le haya ocurrido venir en su motocicleta, arruinaría por completo el vestido que le hice.
De pronto la imagen de Sunset en vestido encima de su motocicleta montada en su motocicleta se apareció al mismo tiempo en sus mentes, la imagen les sacó una risa a todas, su amiga parecería una agente o espía que escapaba de una fiesta de gala de la base de un súper villano a alta velocidad mientras era perseguida por sus enemigos.
-Parece que somos el centro de atención – decía Rarity en un susurro.
Y en efecto, todas las miradas estaban sobre ellas, una de forma disimulada y otras no tantas, Twilight se alegró de ver entre la multitud a ambas directoras, ambas vestidas de manera formal y pulcra como siempre lo hacían, cerciorándose de que nada pasara y cuidando a los alumnos, al que le sorprendió ver allí fue a Discord, el cual vestía un esmoquin café, con sombre largo, moño rojo y bastón, sin duda como parte de una penitencia por lo ocurrido en la última fiesta en la que estuvo con estudiantes, Twilight no pudo evitar sentir un poco de pena por el maestro.
Fluttershy no había dejado de observar a Discord desde que llegó, la alta figura de su maestro le ayudo mucho a ubicarlo, quería ir y hablar con él pero no hallaba el momento de separarse de sus amigas sin llamar la atención, mucho menos que algún alumno los viera juntos, lo último que quería era causarle más problemas, se preguntaba así misma si la había visto llegar, ¿Qué pensaría de lo que llevaba puesto? ¿La vería linda?
Por su parte otras dos miembros del grupo buscaban a cierto chico de cabellera verde, por lo que supieron de Twilight él se había ido con unos amigos más temprano, Applejack sabía que él se encontraba con su hermanita, la propia Applebloom le había dicho que sus amigas y ellas irían con Spike y unos amigos a los cuales no conocía, esto despertó una alarma en ella y su hermano, su pequeña hermana menor saliendo con chicos, la pelirroja tuvo que explicarles que era solo una salida de amigos sin ninguna otra intención, pero mentirles a los Apple era como esperar que una granada no estallase cuando le quitases el perno, así que después de dar un largo rodeo la menor logró convencerlos a medias de que no tenía intenciones ocultas, ninguno de los mayores aceptaría que ella estuviese interesada en ningún chico, no ahora ni en los próximos cinco años.
Por su parte Rarity escaneaba con la mirada el lugar, pero el ruido, las luces y la multitud le hacían imposible buscar a Spike, en su mente formulaba alguna excusa para separarse de sus amigas e ir a buscarlo. De pronto, Pinkie Pie, que se encontraba a su lado, escupió estrepitosamente su bebida rozando el brazo de la modista.
-¡Pinkie, cuidado; casi arruinas mi vestido! – exclamó la diseñadora mientras se secaba el brazo con una servilleta.
La de los ojos azules le iba a dar un sermón pero es detenida por la mano de una incrédula Pinkie, la cual tenía los ojos y boca abiertos de par en par mientras miraba hacia la entrada. Rarity imitó la acción de su amiga y su reacción fue la misma que la de ella, el resto del grupo imitó la acción en cadena, todas haciendo la misma cara que el restó, la última fue Twilight, la cual estaba dándole la espalda a la entrada, tendiendo que girarse para ver que dejó tan consternadas a sus amigas, su reacción no se hizo esperar, sus ojos se expandieron mientras su boca se abría ligeramente, pues no era para menos decir que la imagen frente a ella no robaba el aliento.
Poco a poco los estudiantes se fueron percatando de una nueva entrada, la atención de todos siguió el mismo efecto que piezas de domino apilados que caían empujando al de en frente, unos con reacciones más sorprendidas que otros, de repente todos dejaron de hacer lo que estuvieran haciendo, si alguien estaba bailando se detenía, si alguien bebía paraba, dioses, incluso la música y la misma DJ pararon la función para quitarse los lentes y ver mejor lo que tenía delante.
Justo en la entrada de encontraba una joven, y no cualquier joven, la más conocida por todos como "la chica nueva" y hasta hace poco la chica más detestada de toda la escuela, no es que sorprendieran de verla allí, no era un secreto que ahora se juntaba con el grupo de las Mane Six, una sorpresa para muchos pero al final aceptada tanto de buena como de mala gana, pero no era su presencia lo que literalmente paró la fiesta, no, fue más como lucía la propia chica que todo el tiempo llevaba su chaqueta encima.
Sunset lucía un vestido que sólo podía ser descrito como glorioso. Era un vestido color oro que cambiaba de tonos entre claros y oscuros, mientras pequeñas chispas resplandecían en la tela, dependiendo de la luz que reflejaba. El vestido de corte sirena de un hombro delineaba su perfecta figura, por debajo de su cintura la falda de holanes muy delgados tomaba amplitud y se teñía de tonos rojizos entre más bajaba. Un diseño de pedrería recubría el hombro y en el costado opuesto de su cintura recreaba un sol igual a su secreto tatuaje. Llevaba su cabello recogido en una coleta alta rizada con un trenzado alrededor de la misma y su fleco caía de lado a un costado de su rostro, donde el hombro estaba descubierto. Sus pendientes de pedrería tenían el mismo diseño del sol en su vestido. La joven llevaba sombra en sus ojos y rímel en sus pestañas haciéndolas ver mucho más grandes y a sus ojos más cautivantes y preciosos.
Fue allí que todos pudieron ver, bueno, en realidad ya lo sabían, que la chica nueva, la problemática y violenta Sunset Shimmer era todo un bombón, cintura delgada, caderas anchas, buena dotación de busto, largas piernas y hermoso rostro, decir que la chica no lucía como una diosa o un demonio de lo sexy era para tildar a loco a cualquiera que quisiera negarlo, era la combinación perfecta de lo que un chico pudiera pedir físicamente, volviéndose al instante la nueva obsesión y fantasía de la mayoría de los chicos y la envidia de las chicas al preguntarse qué clase de Dios esculpiría a una mujer de forma tan injusta.
El grupo de amigas de la recién llegada no era la excepción, era cierto que su amiga peli fuego tenía un cuerpo endemoniadamente sexy, lo habían visto en la playa cuando lucía aquel bikini, pero el verla así de arreglada y vestida daba un nuevo aire a la imagen de Sunset. Rarity esperaba que Sunset luciera fabulosa en el vestido que le hizo, pero su imaginación no hacía justicia para lo que veía, aquella chica había venido a la tierra para ser adorada por los mortales desde un pedestal y ella había tenido el gran honor de hacerle un vestido, Applejack solo miraba boquiabierta a la peli fuego junto con Rainbow, el verla hacía sentir menos a cualquier chica que se comparara con ella sin ninguna duda, Fluttershy se sintió intimidada con la imagen de la peli fuego que opacaba a todos en aquel baile, había llegado para adueñarse del evento y lo hizo con solo pararse en la puerta, Pinkie estaba en las mismas, solo que sus pensamientos iban hacia un lado con sentido sexual.
-¿Sonaría mal si dijera que no me importaría ser violada por Sunset? – preguntó Pinkie repitiendo las palabras que la propia Sunset dijo en broma cuando las vio probándose sus vestidos.
-Debe de ser mi modelo principal en todos mis desfiles – se decía a si misma Rarity pensando en el número de pedidos que tendría después del baile.
-Debe de ser ilegal ser tan hermosa – seguía Rainbow igual de insólita que las anteriores.
-El diablo debe de ser definitivamente mujer – acompañaba Applejack.
-Sin palabras – atinaba Fluttershy encogiéndose de hombros.
La única que se reservó sus comentarios fue Twilight, quien veía entre una mezcla de asombro y envidia a la peli fuego, el maquillaje y el atuendo la hacían lucir un poco más mayor, sexy y hermosa, su semblante emanaba un aire de serenidad y confianza, su mirada ardiente que atravesaba su cuerpo como un cuchillo al rojo vivo a la mantequilla, la sombra de una sonrisa asomándose por sus labios y la seductora mirada en sus ojos, no importaba cuantas veces la viera o como lo hiciera, Sunset siempre demostraba ser más hermosa cada vez que quería.
Por su parte, la recién llegada, contemplaba los asientos de sus amigas, enfocándose particularmente en la chica de ojos violeta que la observaba con fascinación, un resultado que esperaba en contraste al esfuerzo que puso por arreglarse, lo cual, obviamente, había valido la pena. Si bien creó una pequeña conmoción al llegar, el impacto que tuvo su entrada al edificio fue mayor a lo esperado por ella, era como si ninguno hubiera visto a una mujer en su vida, algo que le provocaba risa internamente, pues esos mimos chicos la calumniaban y hablaban a sus espaldas semanas atrás si no es que ahora mismo también.
Un pequeño chico en esmoquin café y cabellera castaña se puso a unos diez pasos frente a ella, de su cuello colgaba una cámara que era sostenida por sus manos temblorosas, era más que obvio que el joven pensaba sacarle una foto y con la pinta que llevaba y la enorme cámara no era difícil imaginarse que trabajaba para el periódico escolar, en circunstancias normales ella se habría negado o fastidiado la foto, pero estaba de buen humor esa noche así que le daría gusto al chico y un pequeño incentivo por el valor que tuvo.
Sunset se coloca semi de perfil con ambas manos en la cadera, su cuello levemente inclinado con su vista fija en la cámara, curva sus labios ligeramente hacía arriba y entre cierra sus ojos para darle una mirada coqueta, era algo raro, pues ella normalmente no sonreía con esa facilidad, debía estar bastante contenta. El flash de la cámara hace presencia al instante, el chico observa la fotografía en la cámara, el momento exacto y perfecto, el joven fotógrafo miró a Sunset que aún no dejaba de sonreír, sin hacer ningún sonido mientras mueve los labios le da un "gracias" a la peli fuego, la cual sólo asiente, el chico corre desapareciendo entre el tumulto, por su parte Sunset se encamina hacia sus amigas a paso tranquilo como si aquello le pasara seguido.
Al momento de caminar el movimiento de la falda asemejaba flamas. El toque culminante era una abertura frontal en la misma, hasta la altura de la rodilla, que dejaba vislumbrar sus piernas en cada paso que daba, esto terminó por cautivar a los pocos que restaban. La música empezó a surgir de las bocinas de nuevo, sacando de su trance a todo el colegiado que desviaron la mirada y continuaron con la fiesta, eso sí, sin dejar de ver de reojo a aquella nueva estudiante que se caía de buena. Sunset llegó ante el grupo situándose en el último asiento disponible entre Rarity y Pinkie, justo en frente de Twilight, cruzando las piernas, visibles a través de la abertura de la falda.
-Chica, tu sí que sabes cómo hacer una entrada – decía Rainbow con asombro.
-Lo que hace un poco de maquillaje – decía disimulando humildad la peli fuego.
-Cariño, debes venir conmigo a la próxima semana de la moda – decía Rarity exaltada – te regalare todo lo que te pongas y más – trataba de convencer la modista.
-Suena tentador, pero no soy modelo.
-Sí, no lo eres, eres un sex-symbol que me hace dudar de mi propia sexualidad – insinuó Pinkie sin quitarle el ojo de encima.
-Por suerte traigo mi descargador – decía Sunset sacando su bastón eléctrico mientras despedía un par de chispas asombrando a las presentes.
-¿De dónde corrales sacaste eso? – preguntaba con asombro la vaquera sin saber en dónde lo tenía guardado con semejante vestido.
-Te ves bien – musitaba Fluttershy encogiéndose en sí misma.
Las chicas continuaron alagando a Sunset por un buen rato más, Twilight solo escuchaba y observaba a sus amigas y lo cercanas que se habían vuelto a Sunset, eso la llenaba de mucha dicha, conocía lo solitaria que era y el ver que ahora su círculo cercano se había ampliado la hacía sonreír, pues ese había sido el objetivo de acercarse a ella, si bien inicio como una petición de su querida directora estaba enormemente agradecida por haber tenido la suerte de conocer a tan increíble e impresionante persona, era lista, bella y de buen corazón, aunque esto último trataba de ocultarlo.
Por su parte dos figuras autoritarias observaban donde se había sentado la recién llegada, Celestia solo podía ver con complacencia como su hija ponía una expresión de alegría en compañía de aquellas increíbles estudiantes que lograron abrir el corazón de su pequeña, entristeciéndose a su vez con el pensamiento de que ella no pudo hacerla feliz de esa manera, hallando consuelo solamente en el hecho de que ahora parecía feliz, aunque no fuera con ella, solo podía contemplar con orgullo en la hermosa joven en la que se había convertido, sintiéndose terrible por no haber formado parte de su crecimiento, esa sería la cruz que cargaría el resto de su vida.
Una mano amigable se posó en su hombro, al voltear se encontrándose con la mirada de consuelo de su hermana menor que le decía con ello que todo estaba bien, eso era un alivio para su corazón, su mirada vuelve a donde su hija deseándole en silencio la mayor de la felicidad y un gran futuro, no importaba si no formaba parte de él.
Por su parte otra mirada se encontraba fija en ella, Discord tuvo que aguantarse las ganas de reír y amenazar a uno que otro chico que le dedicaban una mirada poco grata a la vista de un padre, lucía hermosa y encantadora, estaba orgulloso de ella, aquel pequeño rayo de sol había crecido para convertirse en una estupenda y brillante joven con un prometedor futuro, solo deseaba que no cometiera los mismos errores que él había cometido y sigue cometiendo a pesar de los años, su mirada se fija en la chica de larga cabellera rosada y le da un vuelco en el estómago, camina en dirección a la escuela con la intención de ir a su oficina, descansar un momento y de paso darle un sorbo a su bebida sabor leche con chocolate y ron que guardaba siempre en su escritorio, no es que fuera un bebedor, de hecho rechazaba cualquier estupefaciente que alterara el pensamiento y flujo cerebral, pero deberás necesitaba un trago esa noche.
Su ida no pasa desapercibida por unos ojos calipso que lo siguieron hasta desaparecer tras las puertas que daban al interior de la escuela. Al mismo tiempo dos de las miembros del grupo divisan a su objetivo junto a sus hermanas, era hora de actuar, cada una se formulaba sus propias excusas, siendo Rarity la primera en que iba a hablar pero antes que alguna dijera nada un grupo de chicas rodea a Rarity, todas con admiración en sus ojos.
-Rarity, el vestido es glorioso, quiero que diseñes uno para mí – decía una de las chicas.
-Mi papá te pagara lo que sea si vienes a trabajar en su boutique – decía otra.
Rarity sonrió cortésmente siendo literalmente arrastrada por aquel grupo de jóvenes, mandando sus planes a volar teniendo que aguantarse las ganas de expresar su decepción y exasperación ante aquella situación. En la distracción Applejack aprovecha y se levanta.
-Vuelvo enseguida chicas – dijo Applejack sin agregar nada más debido a su dificultad para poder mentir.
-Yo iré a la mesa de bocadillos y a preguntar si el próximo grupo está listo para tocar – se paró Pinkie de un brinco y del mismo modo se perdió entre la multitud.
-Yo iré con los Wonderbolts – agregó Rainbow – quedamos de tomarnos fotos con los de ultimo año para el recuerdo.
En la mesa quedaron solo Twilight y Sunset, Fluttershy había desaparecido sin que lo hubieran notado nadie, las ventajas de no hacerse notar demasiado, ninguna de las jóvenes decía nada, esperando que alguna empezará a hablar.
-Te ves/ Te ves – dijeron al mismo tiempo deteniéndose al mismo tiempo quedando en silencio otra vez – estás pre…/ estás pre…
Ambas chicas se miraron con los ojos ampliamente abiertos y luego empezaron a reír, hacía tiempo que no les pasaba eso, una sonrisa se quedó impregnada en el rostro de ambas, una sonrisa sincera producto de una alegría verdadera. Sus miradas estaban conectadas por un hilo mágico que le trasmitía los pensamientos de la otra, una llena de agradecimiento y otra con dicha, Twilight aun recordaba la fría y oscura mirada que Sunset tenía empezando aquel año, aun la seguía teniendo en veces pero sus sonrisas habían aumentado significativamente desde que empezaron a ser amigas, multiplicándose aún más desde que la propia Sunset le confesó lo que sentía por ella, la propia Sunset sentía lo mismo, desde que la conoció había experimentado una felicidad que jamás pensó volver a sentir, fue solo un omento, un instante, pero un fugaz pensamiento pasó por su mente.
-"La amo"
Este pensamiento sorprendió y altero mucho a Sunset, decir que estaba enamorada de Twilight le tomó mucho y le costó aún más el decir, pero lejos de llenarla de inquietud esa idea, la idea de que amaba a Twilight, generaba en su corazón una calidez extraña y agradable, como si se hubiera sacado una espina de esté, su resolución instantánea la sorprendió igual que aquel pensamiento, ella amaba a Twilight, la amaba por sobre todas las cosas y moría por decírselo, pero no tenía el valor para hacerlo, ni ella ni Twilight estaban listas.
-Oye, acompáñame un momento – decía Sunset mientras se ponía de pie.
Twilight, obediente, la sigue, Sunset toma disimuladamente su mano y la lleva consigo a la misma puerta en la que Discord había salido, ninguna nota que una mirada las sigue todo el trayecto, mucho menos se dan cuenta que esta misma sigue tras ellas una vez cruzan el umbral.
Spike se encontraba charlando con su amigos, todos vestidos de traje, Thorax llevaba uno negro, Buttom uno marrón y el uno morado que le llegó a pertenecer a su hermano mayor cuando tenía su edad, los tres platicaban animadamente hasta la entrada de Sunset Shimmer, sus amigos observaban boquiabiertos a la amiga de su hermana al grado de que casi se les caía la baba y no era para menor, incluso el quedo embobado con la imagen, fue hasta que un carraspeo fuerte proveniente de sus acompañantes los sacó de su embelesamiento.
Las chicas llevaban lindos vestidos confeccionados por la propia Rarity, Applebloom llevaba uno limos con detalles en un verde más subido, Scootaloo uno sencillo de color anaranjado y Sweetie Bell uno color salmón oscuro con chanele, todas se veían muy lindas a ojos de Spike esa noche. La mirada de las chicas era recriminatoria, los tres agacharon sus cabezas apenados, después de aquello tuvieron que pedir disculpas varias veces y atenderlas durante buen rato para que se les pasará el enojo, la música había vuelto animando un poco la situación, los seis bailaban en círculo, Spike, observaba como su amigo literalmente se le pegaba a Sweetie, una acción demasiado obvia a su parecer y por la expresión de la propia chica podía deducir que no estaba para nada cómoda con la cercanía del gamer.
La canción terminó y al instante empezó a sonar una melodía suave y relajante, clara señal que el contexto había pasado a uno romántico, muchas parejas pasaron de bailar juntos a bailar abrazados, uno muy cerca del otro mientras otros abandonaban la pista para darles espacio o no ser humillados al no tener pareja del sexo opuesto para bailar aquella pieza, Spike estaba a punto de apartarse cuando dos manos lo toman de las muñecas. Al voltear su mirada se encuentra con unos grandes ojos color ver que lo miraban con ilusión.
-Ven, vamos Spike, bailemos – lo jaloneaba Sweetie a la pista apartándose del grupo.
Los demás solo observaron como la cantante se llevaba al peli verde, Thorax con una sonrisa mientras que Buttom con unos celos endemoniados al perder su oportunidad de poder pedirle un baile a su amor platónico, pero no tuvo tiempo de chistear cuando para sorpresa suya, Scootaloo lo arrastra también a otra parte de la pista para bailar con él, curiosamente en dirección opuesta de donde Spike y Sweetie se habían ido.
Thorax se quedó solo con Applebloom, esta ultima le tendió la mano en clara señal de que quería bailar con él, el aceptó de buena gana, ambos empiezan a bailar, Thorax sujetando de la mano de Applebloom mientras la otra se situaba en su cintura mientras que la pelirroja hacía lo propio solo que su mano estaba en el hombro del chico que le saca media cabeza de altura. Ambos danzaban con suavidad, para sorpresa de Applebloom el chico bailaba muy bien, era fácil de seguir, el plan estaba saliendo como tenían predicho, mientras Sweetie bailaba con Spike ella y Scootaloo separaban a los otros dos para darle privacidad, ambas sabían perfectamente de los sentimientos que tenía Buttom por Sweetie por lo que el problema sería él, decidieron quien sería su pareja de baile por la suerte, siendo la deportista quien le tocó distraer al moreno para su infortunio.
Applebloom no le desagradaba Buttom, pero era mucho mejor el haberse quedado con Thorax, el chico era bien parecido, alto y de un grado mayor, realmente solo lo conocía por Spike, nunca antes había hablado con él pero conocía lo galante que era por los cotilleos de sus compañeras de clase, de mirada profunda y sonrisa sincera, debía admitir que era bastante lindo pero no era del todo su tipo, aun así se la estaba pasando increíblemente bien con él, era un muchacho agradable, solo esperaba que ninguno de sus hermanos los viera, pues si no sería el funeral del pobre Thorax, las desventajas de tener dos hermanos sobreprotectores.
-Sabes, si hubieran sido un poco más honestas se hubieran librado de muchos problemas – la voz alegre del chico saco de sus pensamientos a Applebloom.
-¿Qué? – atinó a decir sorprendida.
-Es que era demasiado obvio, más aun cuando nos separaron de esta forma – contestó sin perder ningún atisbo de alegría el de los ojos purpuras.
-No sé de qué estás hablando – se hizo la desentendida la pelirroja.
-Vamos, sé que todo lo hicieron para juntar a Spike con Sweetie Bell – las palabras de Thorax dejaron choqueada a Applebloom – solo hace falta unir los cabos y listo.
-¿Tan obvio es? – preguntó con duda en su voz.
-Más si eres tú misma la que se delata – dijo sonriente Thorax habiendo descubierto a la granjera y a sus amigas.
Applebloom quiso palmearse la frente por tonta, cayó redonda en el juego del amigo de Spike que para sorpresa suya resulto ser muy astuto.
-Eres demasiado listo – dijo con cansancio la pelirroja.
-Nop, solo soy perceptivo, huelo a kilómetros este tipo de cosas, digamos que soy un peculiar fanático de las historias de amor, sobre todo cuando son tan entretenidas.
-Para ser solo una cara bonita demuestras más de lo que eres.
-Me gusta pensar que entiendo a las personas, sus sentimientos, ya saber empático, si todos buscaran entenderse y aceptarse todos serían más felices.
-Suena muy filosófico.
-Solo soy sincero, tal vez tu amiga debería serlo más.
-Es complicado, Spike estuvo mucho tiempo tras de Rarity, la hermana mayor de Sweetie, sería extraño que de repente su la hermana mayor de tu amor platónico se te confesara.
-Es parecido a tu problema – más que pregunta era afirmación por parte del chico.
Applebloom no dijo nada, solo se le quedó mirando con seriedad.
-¿Cuándo empezó a gustarte? – preguntó con curiosidad el chico.
-…
-Oh, ya veo, ellas no lo saben.
-No.
-¿Se los dirás?
-Hace tiempo me hice a la idea de no hacerlo.
-¿Por qué?
-Spike… es un chico tanto peculiar como especial, fue el año pasado cuando me gustó, fue durante poco tiempo realmente, fue cuando me entere de que a Sweetie le empezó a gustar también después del incidente del gimnasio que decidí olvidarme de la idea – dijo con simpleza la pelirroja.
-¿Así de simple?
-No lo fue, pero luego fue más fácil darme cuenta que prefería mil veces olvidarme de aquello que perder a una amiga – Applebloom hizo una pausa – pero sabes que, no me arrepiento, me alegro mucho de no haber dicho nada, mis sentimientos no serios como los de Sweetie y ahora tengo dos grandes amigos que atesoro mucho y hare lo que sea para que ambos sean felices.
Thorax pudo sentir la sinceridad en las palabras de la granjera, sus ojos no reflejaban ni una pizca de duda, si alguna vez estuvo interesada en Spike eso había quedado atrás, a hora solo quedaba la fuerte convicción deber felices a sus dos amigos, eso alegro mucho a Thorax.
-Me alegra oír eso, ojala las cosas fueran tan simples – dijo con un aire gris el chico mientras sus ojos se ensombrecían bajo sus pestañas.
Applebloom estuvo a punto de preguntar del porqué de las palabras del muchacho hasta que un grito proveniente de Buttom captó la atención de ambos y de los de alrededor, el pobre daba brincos en un pie mientras sujetaba el otro con ambas manos mientras Scootaloo le lanzaba una mirada recriminatoria, no era necesario suponer mucho lo que había pasado.
Mientras tanto, apartados del bullicio que creo el grito de pobre chico, Spike y Sweetie bailaban al compás de la música fluida y suave, Spike se sentía confiado, había pedido a su hermano mayor que le enseñase a bailar para impresionar a Rarity si algún día llegara la ocasión, no hace falta mencionar que aquella fantasía nunca se volvió realidad pero gracias a ello era un bailarín más o menos decente. Sweetie no dejaba de mirarlo buscando su mirada, siempre sonriente, como si disfrutara el estar cerca de él, el pasar tiempo con él, el bailar con él, pero lo único en lo que se encontraba concentrado Spike era en buscar a dos chicas en particular, la primera la hermana mayor de la chica con la que bailaba y la otra su actual novia, con ninguna quería encontrarse esa noche por temor a lo que pudiera llegar a decir.
Sweetie notó la tención Spike, el chico parecía esconderse de alguien, seguramente de su hermana mayor, lo último que quería era que su entrometida hermana los interrumpiera en aquel mágico momento que estuvo esperando, poco le veía que la viera junto a su ex, ella había perdido su oportunidad y ahora era la suya, pero ella no quería que Spike se sintiera tenso, quería que el disfrutara de aquel baile como ella lo hacía.
-Eres un gran bailador – dijo la cantante mientras cerraba más la brecha entre ambos.
Spike solo la mira y le sonríe de forma afable.
-Gracias, tú también lo eres – Spike observó en la mirada de Sweetie que ella buscaba que el dijera algo más – te ves muy linda esta noche.
El comentario encendió las mejillas de Sweetie.
-Gracias – musitó débilmente – ¿te diviertes?
-Claro, siempre es divertido estar con amigos – la inocencia era palpable en la voz de Spike.
La respuesta no le gustó mucho a la cantante.
-Sabes, desde hace un tiempo he querido decirte algo – al diablo las sutilezas, lo mejor era ser directas y decirle todo lo que sentía, pues aquel chico era tan despistado como lindo.
-Tranquila, lo sé – dijo con tranquilidad el de los ojos verdes.
Sweetie quedó helada - ¿Lo sabes? – preguntó dudosa.
-Bueno, recientemente lo hice, me di cuenta desde aquel juego en casa de Applebloom.
Sweetie se golpeó mentalmente, obviamente cualquiera empezaría a sospechar después de algo así, después de todo nadie podía ser tan tonto.
-Así que lo sabes – dijo con seriedad meditando sus próximas palabras - ¿y qué piensas respecto a ello?
Spike pensó su respuesta.
-No creo ser nadie para dar mi opinión del tema, después de todo estuve mucho tiempo tras algo que era imposible – se sinceró Spike, no era ningún secreto que estaba enamorado de Rarity desde la primera vez que al vio, solo su relación lo fue.
Sweetie se pega a Spike, tan cerca ella podía sentir los latidos del corazón del chico, su propio corazón martillaba con fuerza contra el pecho de este, sus manos sujetaban el traje morado del chico mientras ocultaba su mirada entre los pliegues de este, sentía mucha vergüenza, sus mejillas ardían con fuerza, era vergonzoso que la viera así. Spike no hizo nada al principio, rodeo con sus brazos a la chica que se aferraba a él y empezó a acariciar su larga y sedosa cabellera, transmitiéndole seguridad y confianza a la cantante.
-Me da mucha vergüenza decirlo – decía de forma tímida aun sin salir de los brazos del chico.
-No lo hagas, no es necesario – decía con voz suave el de ojos verdes.
-Que complicado es el amor.
-El amor siempre lo es.
Sweetie alza su mirada, sus ojos verdes destellaban mientras se encontraban con los esmeralda de Spike, había tanto que quería decir o hacer en ese momento, se sentía feliz, el chico por el cual suspiraba sabía de sus sentimientos por él y no la rechazaba, un gozo tremendo crecía en ella.
-Solo quiero que sepas que siempre puedes contar con mi apoyo, sea cual sea la decisión que tomes.
Las palabras de Spike confundieron a Sweetie, ¿a qué se refería?
-¿Perdón? – preguntaba confundida.
-Sé que es duro, he estado en una situación parecida y contar con alguien es muy difícil, sobre todo si este no entiende lo que sientes – la confusión de Sweetie crecía cada vez más – ya sea que te guste de Applebloom o de Scootaloo yo siempre estaré allí para apoyarte.
Todo el ambiente se rompió como cristal contra la roca, fragmentando en pequeños pedazos la mente de Sweetie dejándola literalmente en blanco y el cuerpo rígido como roca. Tras unos segundos que parecieron eternos, la mente de la chica se reinició como una computadora, procesando todo aquello que Spike le acaba de decir, uniendo los puntos Sweetie se dio cuenta de la perspectiva de Spike sobre ella y sus "sentimientos", que, para infortunio de ella, el atolondrado pensaba que iban dirigidos hacia una de sus amigas, él pensaba que era lesbiana y lo peor era que no le sorprendía, como si enterarse de aquello no le sorprendía pues ya lo esperaba.
El color del rostro de Sweetie pasó por varios matices de rojo, sus orejas ardían de vergüenza y enojo, todo sus cuerpo temblaba y de inconscientemente se empezó a alejar de Spike tomando una buna distancia mientras lo observaba con expresión neutra. Spike solo observo como su pareja se alejaba de él, su rostro no mostraba ninguna emoción, todo lo contrario de sus ojos, los cuales ardían en ira, cosa que alarmó mucho a Spike, sweeite tomó aire y gritó a todo pulmón.
-IDIOTAAAAA – decía Sweetie Bell mientras le tiraba una patada al pobre chico que no vio venir el ataque, impactando de lleno en su entre pierna.
Spike sentía como el alma se le escapaba del cuerpo mientras caía de rodillas, su voz desapareció evitando que pudiera gritar o hacer algún sonido audible en su garganta mientras cubría la zona dañada con ambas manos al mismo tiempo que una lagrima escapaba de sus parpados y recorría su mejilla. La gente alrededor, principalmente los chicos, soltaron un "Uh" en coro mientras hacían una mueca de dolor, algunos se rieron y otros tomaron fotos, Sweetie se fue indignada dando largas y fuertes zancadas para nada femeninas, dejando solo y mal herido al pobre Spike que solo tenía la culpa de ser demasiado ingenuo e inocente.
Spike temblaba esporádicamente en el suelo, preguntándose el porqué de aquella violencia injustificada a su ser y a sus pobres amiguillos, unas manos fuertes lo ayudaron aponerse de pie, aun con los ojos cerrados se levantó a duras penas y tratando de no volver a caer apoyándose en aquellas capaces manos que lo sostenían.
-Gracias – dijo Spike a la persona que lo hubiera ayudado, pero al abrir los ojos el dolor que sentía fue reemplazado por pánico, poniéndose insanamente pálido ante la mirada inquisidora de aquellos enormes ojos color verde, la última persona que deseaba toparse esa noche.
-Pareces estar tomando el gusto de hacer enojar a las chicas – decía con tono neutro la vaquera.
Spike se había quedado sin hablar, por su tono sabía estaba mucho más que molesta, era normal, no le había hablado en días, solo deseaba que aquello no terminara también en violencia física pues de ser así perdería un par de dientes.
-Ven, hay que llevarte a un lugar a descansar.
Había muchos sitios a los cuales pudo llevar a Spike a descansar, pero para decepción del chico la rubia lo llevó a través de la puerta que daba al interior del colegio, lejos de todo el mundo y de testigos.
Discord se hallaba recargado en el respaldo de su silla situada tras su escritorio, era enorme y recortable, en su mano se encontraba un vaso de su "sorpresa de chocolate", la cual, irónicamente a pesar de su nombre, era de color marfil producto de la combinación extraña del alocado maestro, había estado trabajando como nunca en su vida, Celestia lo presionaba muchísimo al grado de volverse una opresora, lo más cercano que Discord había visto a la esclavitud, todo lo había hecho más de fuerza que de gana, pues buscaba compensar de cierta forma sus terribles metidas de pata que se empeñaban en seguir sucediendo cada vez que el sentía que nivelaba la balanza de su jefa.
Pensaba en muchas cosas, más que nada en su actual centro de trabajo, aquella simple escuela con sus simples estudiantes le estaban volviendo loco, recordaba tiempos pasados cuando todo era más sencillo, solo él, su leche con chocolate y el caos, recordaba con añoro esos años en los que torturaba mentalmente a las personas, engañándolas, rompiéndolas, el placer de ver sus rostros que habían perdido el sentido a sus vidas, claro, todo esto solo para sentirse mejor consigo mismo, hacer sentir miserables a los demás compensaba mucho el hecho de que él lo era, bueno, al menos antes.
Ahora tenía muchos amigos nuevos, recuperó a los viejos pero sobre todo se sentía extrañamente feliz con su situación actual, a pesar de todos esos altibajos, las cosas que tuvo que dejar de hacer, todo lo que renunció para volverse maestro de aquella simple escuela, el dar clases, el convivir y reír con estudiantes le llenaban de cierta satisfacción que no sabía explicar, cerró sus ojos y se concentró en sus recién emergentes sentimientos dándose cuenta de que ya no se sentía solo. Sintió un extraño peso sobre sus piernas, no era algo sumamente pesado, de hecho era ligero y suave con un ligero olor a flores silvestres.
Discord abre sus ojos y al instante estos estallan en alarma con lo que vieron, sentada en su regazo y recostada suavemente sobre su pecho se encontraba una de las principales fuentes de sus preocupaciones actuales y desvelos, Fluttershy. La amante de los animales se mantenía quieta en su sitio totalmente relajada, aspiraba el aroma del consejero mientras se dejaba llevar por la sensación de estar tan cerca de él.
Todo lo contrario a la chica en sus piernas Discord se mantenía rígido, debido a su posición y gran altura podía observar hacía abajo y contemplar el rostro de Fluttershy y su ligero escote, Discord comenzó a mirar a otro lado para no enfocarse en lo gemelos de su alumna, incluso él sabía eran enormes y no le apetecía el realizar cualquier acción inapropiada, más de las que ya estaba haciendo, pero lo que más le sorprendía era la osadía de la misma joven, el conocía lo tímida que era pero sus acciones demostraban lo contrario, cosa que lo descolocaba totalmente de su sitio.
-Fluttershy – decía Discord mientras la tomaba de los hombros – ¿puedes moverte un poco? – para infortunio del maestro la chica obedeció, pero al contrario de lo que deseaba solo se acomodó en su sitio, rosando con su trasero el regazo del maestro que solo pudo apretar dientes – es en serio, si alguien nos ve…
-Todos están en la fiesta – decía dulcemente la chica – nadie vendrá.
Las palabras de Fluttershy eran dagas que se clavaban en la piel de Discord, aquella situación estaba terriblemente mal, de ser otra persona sin duda hubiera aceptado las insinuaciones de la menor, pero él no, el solo la veía como a una amiga, pero desde su encuentro en el estacionamiento ambos volvieron a frecuentarse, eso sí, con mayor discreción para no llamar la atención, es sabía que solo estaba incitando a la joven, llenándola de esperanzas e ilusiones al permanecer cerca de ella y ahora eso daba como resultado aquella situación.
Si bien Fluttershy lucía como si todo lo hubiera esto planificado de antemano la verdad era toda la contraria, al entrar en la oficina encontró a Discord meditabundo en su sitio, ella sabía que cuando se ponía en aquel trance no se daba cuenta de nada a su alrededor y, en un impulso de valor que ni ella misma sabía dónde lo había sacado, sin pensarlo mucho se sienta sobre el regazo del maestro, la única razón de llevar aquel vestido tan "llamativo" era para que él la viera, sabía perfectamente que la consideraba tan solo una niña, así que pensó que llevar ropa tan reveladora haría cambiar su manera de verla, que la viera más como mujer que como niña, decepcionándose mucho al no obtener el resultado espero y he allí la razón de su presencia en la oficina de esté, sabiendas que era muy arriesgado el verse, más de aquella manera.
Discord estaba a punto de objetar algo más cuando la perilla de la puerta gira como si alguien tratase de entrar, al instante se prende la alarma tanto en alumna como maestro, Discord, sin hallar otro sitio donde esconder a Fluttershy la coloca dentro del espacio vacío del escritorio donde entra la silla mientras él se inclinaba hacia adelante con dedos entrelazados y los codos sobre la mesa, tomando a su vez rápidamente el vaso con su bebida adulterada y poniéndola rápidamente en el mismo sitio, provocando que esta se derramase sobre sus pantalones y sobre Fluttershy que solo cerro los ojos ante el contacto de aquel viscoso y ardiente liquido en su rostro.
De la puerta entran dos jóvenes muy acaramelados, Discord hace una rápida suposición de lo que ocurría, dos jóvenes calenturientos buscando un espacio vacío para darle rienda suelta a la juventud, para desgracia de ellos habían escogido el peor sitio y momento posible al entrar en la guarida del dragón.
-Buenas noches, jovencitos, ¿disfrutando la velada? – decía con voz siniestra el maestro mientras esbozaba una sonrisa desquiciante.
Ambos jóvenes observan en la oscuridad dos ojos de iris rojos y escleras amarillas que brillaban con intensidad aun en la oscuridad, la pareja se pone pálida mientras un horrendo escalofrió recorre sus vertebras hasta la medula, el maestro contempla lo asustado de los chicos y ríe por lo bajo, sin decir palabra alguna mueve sus labios dándoles un claro mensaje a los chicos: "fuera". Ambos no se lo piensan dos veces antes de salir por piernas abandonando aquel lugar cerrando la puerta detrás de ellos.
Discord suspira aliviado y aprovechando el momento se levanta de su asiento.
-Ay – dice Fluttershy al instante.
Discord mira hacia abajo encontrándose con la pobre chica aun de rodillas, empapada del rostro con su bebida, su maquillaje levemente corrido, los ojos rojos y el cabello atorado en cremallera, peor situación no se imaginaba el pobre concejero, ¿Cómo demonios había pasado aquello? Si alguien llegara a verlos pensaría de inmediato que está obligando a aquella dulce joven a hacer algo que no deseaba.
Encendiendo la lámpara de mesa para alumbrar la habitación, Discord ayuda a poner de pie a Fluttershy y se sitúan frente al escritorio donde la lámpara alumbraba mejor.
-Rápido, apúrate – le decía Discord mientras observaba a la joven batallar con su cabello para liberarse.
-Eso intento – decía dócilmente tratando de desenganchar su mechón.
La puerta se abre haciendo realidad la pesadilla de Discord.
-Discord, flojo haragán vuelve a tu pues… - decía Luna con medio cuerpo dentro de la oficina, deteniéndose en seco con la escena frente a ella.
Fluttershy y Discord observaban estáticos a la subdirectora, su rostro era una mezcla de sorpresa y horror, su boca se encontraba abierta y sus ojos totalmente expandidos, ninguno decía nada, Luna solo se limitaba a ver por turnos a ambos por lo que parecían horas, la escena parecía sacada de una película para adultos, Discord con la bragueta abajo, una jovencita de rodillas y salpicada de algo pegajoso y blanco, su mente se saturo, parpadeo un par de veces y de manera autómata retrocedió, saliendo de la oficina y cerrando la puerta suavemente. Discord se dejó caer sobre el escritorio sosteniéndose en sus brazos, el cabello de Fluttershy quedó libre en un mal momento, estaba muerto, estaba muerto, se decía mentalmente el maestro.
Sunset había llevado a Twilight al salón de música, el único que al parecer no se encontraba bajo llave, una vez dentro la peli fuego cierra la puerta, corre la persiana y enciende una pequeña lámpara situada cerca del piano, alumbrando el aula que se hallaba sumergida en la oscuridad, se acerca a Twilight sacudiendo las caderas, la toma de la cintura y la besa, Twilight responde colocando sus brazos alrededor del cuello de Sunset, el beso fue largo y apasionado obligando a amabas a respirar por la nariz por no querer separarse. Una vez el beso culminó ambas se miran jadeantes y sonrojadas.
-Si no fuera porque tarde mucho en peinarme te haría mía sobre el piano – la propuesta de Sunset no sonaba mal, como si le leyera el pensamiento Sunset rio – te has vuelto muy audaz Twilight.
-Te volviste el centro de atención cuando llegaste – decía en tono bromista la de ojos violeta – se nota que te gusta la atención.
Sunset se contagió del humor de Twilight y volvió a besarla con intensidad sin dejar de sonreír.
-Nos meteremos en problemas si nos descubren – decía Twilight entre los besos de Sunset.
-Se llevaran una grata sorpresa.
-Hablo en serio – Twilight trataba de sonar seria sin éxito.
Sunset para para poder contemplarla a los ojos, su mano acaricia dócilmente la mejilla de Twilight mientras le dedicaba una radiante sonrisa.
-Desde que te conocí lo único que he experimentado es felicidad – le decía Sunset mientras que con su pulgar acariciaba la piel de Twilight – gracias, en serio, muchas gracias.
Sunset se sentía al borde de las lágrimas debido a su enorme dicha, Twilight se siente sobrecogida por las palabras tan dulces y sinceras de ella, quería decirle que no tenía nada que agradecerla, para ella fue todo un placer, además el crédito no era solo suyo, era también del resto de las chicas, cada una aporto de su propio ser para ayudar a Sunset Shimmer, de no ser por ellas incluso la propia Twilight no estría allí mismo, conocerlas a todas ha sido el mayor regalo que le pudo regalar la vida.
Amabas continuaron en el salón de música, entre besos y caricias pudieron haber pasado horas quizás cuando en realidad solo fueron minutos, Sunset decide que es hora de que ambas volvieran a la fiesta, pues sus ausencias no pasarían desapercibidas.
-Creo que ya te tuve demasiado tiempo – le decía Sunset mientras caminaba a la puerta – espera unos cinco minutos antes de irte y no olvides cerrar la puerta.
Sunset desaparece dejando a Twilight sola, a pesar de su intensa sesión de besos sintió frio cuando se marchó, espero los cinco minutos exactos que le había dicho la peli fuego que esperara para salir del salón cerrando con seguro detrás de sí, camino por el largo y oscuro corredor, la escuela, que siempre estaba tan viva durante el día parecía una escenografía de alguna película de terror en esa noche, los sonidos de sus pasos haciendo eco a través de los pasillos, la poca iluminación y la carencia de algún tipo de vida le ponían la piel de gallina, justo al dobla una esquina su alma pega un salto fuera de su cuerpo al encontrarse frente a frente a Flash, el chico vestía una traje negro y corbata azul, se veía muy apuesto esa noche.
Ninguno dijo nada cuando se vieron, simplemente se quedaron viendo uno al otro por varios segundos, Twilight no había hablado con él desde hacía semanas, curiosamente su mente no pensó en él desde que Sunset y ella iniciaron esa extraña "no-relación" suya, pero el verlo allí frente a ella le hicieron recordar buenos tiempo que ambos pasaron en el pasado, su corazón se aceleró al recordar aquella linda cita que él había organizado, lo ilusionada que estaba pero también recordó la terrible sensación que le provoco su decepción al verlo besando a otra chica.
Twilight estaba a punto de darle la vuelta y volver a donde sus amigas pero el guitarrista la toma del codo suavemente evitando que se fuera, ella volteó a verlo, su mirada estaba llena de decisión y ansiedad, quería decirle algo.
-Tenemos que hablar – le dijo en tono serio el chico de cabellera azul.
Spike se encontraba en la cafetería con una pedazo de hielo envuelto en una tela justo en su ingle, el dolor había vuelto una vez ambos cruzaron la puerta y como no se encontraba Zecora no había nadie quien le brindara atención médica, Applejack decidió que lo mejor sería ir a la cocina de la escuela para buscar un poco de hielo, su abuela trabajaba allí de vez en cuando así que conocía bien las instalaciones, siendo lo único que pudo encontrar el hielo que sujetaba el peli verde que tenía una mueca de alivió dibujado en su rostro.
-¿Mejor? – preguntó la rubia sentándose a su lado.
-Un poco – respondió Spike recargando su espalda en la mesa – aún no sé porque Sweetie me pateo ¿Qué rayos le hice?
-A una chica no tienes que hacerle mucho para enfadarla, imagínate si la ignoras – le decía en tono recriminatorio la granjera.
Spike sintió un pinchazo de culpa.
-Lo siento.
-No te disculpes, quiero saber porque – Spike desvió su mirada hacia un lado en dirección contraria de donde estaba sentada su novia – ¿Hice algo malo? – en tono de voz de Applejack reflejaba duda y temor.
Spike la miro a los ojos por primera vez en todo ese tiempo observando algo que lo lleno de pesar y de culpa, los bellos ojos verdes de Applejack denotaban miedo, miedo a alejarlo, miedo a haber cometido un error, lo sabía muy bien porque esa misma mirada tenía Spike cada vez que se veía en el espejo cuando salía con Rarity, el remordimiento de pensar que no eres lo mejor para ese alguien especial, que puede conseguir a alguien mejor, olvidarte y dejarte atrás. Spike se sintió como la mierda al hacerle eso a la pobre vaquera que lo único malo que había hecho fue, posiblemente, quererlo, le debía sinceridad, no importaba que luego sufriera las consecuencias bien merecidas.
-No, no eres tú – Spike tomó aire antes de hablar – AJ, yo… soy un completo idiota, lo siento tanto, deberás.
-¿Qué ocurre? – inquirió preocupada la de los ojos verdes colocando su mano en el hombro del chico.
-Durante la fiesta en la granja cuando nos separamos yo termine junto con Rarity y… la bese – Spike agacho su cabeza ante el asombro en los ojos de Applejack – ya quería decírtelo, deberás, pero no hallaba el valor para hacerlo, tú has sido tan linda conmigo y yo te pagó besándome con otra chica y lo peor… fue que me gusto, parte de mi lo añoraba y creo que lo sigue haciendo, creí superarlo pero me equivoque, Applejack, creo que aún me gusta Rarity.
Spike esperaba cualquier cosa, un grito, un insulto, un golpe, lo que fuera, cualquier cosa se merecía, incluso el desprecio de la rubia, pero para su sorpresa, la acción de ella fue alzarle su rostro, inclinarse hacia él y besarlo, fue un beso largo y dulce, Spike cerró sus ojos disfrutando de aquella sensación, del sabor de los labrios de Applejack y su olor a dulces manzanas, al cabo de unos segundos ella se separó y lo miro con aquella mirada que siempre le daba cuando estaban juntos.
-Si no lo supiera no seguiría aquí tontuelo – las palabras de Applejack sorprendieron a Spike – se lo mucho que quisiste a Rarity, sé que no será fácil que la olvides, lo supe desde que te confesé mis propios sentimientos, se a lo que me atenía, acepte que posiblemente aun la quisieras, pero no me importa, yo sé lo que siento y lo que quiero y lo que quiero es estar junto a ti y tengo toda la confianza de que algún día seré yo la que ocupe esto – la granjera coloca su mano en el pecho del chico justo donde se encuentra el corazón – no dejare de intentarlo y no voy a rendirme – sus palabras estaban llenas de determinación.
-Debo ser el chico con mayor suerte en el mundo – dijo conmovido el peli verde al borde de las lágrimas.
-Ni lo dudes, ser un roba corazones a tan corta edad y no terminar en la horca.
-No recuerdo haber robado ninguno – dijo divertido el chico.
-Lo haces, primero lo hiciste con la chica más bella de la escuela, luego el mío y ahora veo que el de la amiga de Applebloom, Sweetie Bell.
-Wow, espera, que ese ultimó no es cierto, ella esta…
-¿Enamorada de mi hermana o de Scootaloo? ¿Deberás te creíste todo lo que le dijiste? ¿Por qué crees que fue la patada?
Spike pone a trabajar los engranes de su cerebro tratando de darle sentido a las palabras de su pareja, recordaba las palabras de la cantante, su actuar cuando estaban juntos, sus acciones y las miradas que le daba, dando como conclusión la más obvia y rotunda de las respuestas que dejó estático al pobre.
-Oh rayos – decía entre dientes llevándose las manos al rostro.
-Deberás eres tan lento como un caracol en pendiente, dulzura – decía burlona la vaquera.
-¿Cómo no me di cuenta? Cielos santo ¿Qué hare ahora? ¿Qué le digo a Buttom? – el tono del chico reflejaba preocupación.
-Por el momento te recomiendo que nada, galán, si dices algo o haces algo más de uno saldrá lastimado, mi consejo sería que sigas como normalmente vas.
-Gracias… !Auhh! – Exclamó Spike al recibir un puñetazo macizo en el brazo que le retumbo hasta la base del cráneo - ¿Por qué hiciste eso? – decía con dolor el peli verde sobando su brazo.
-Velo como un pequeño recordatorio – le decía mientras le guiñaba un ojo – vuelve a mentirme y veras.
La amenaza fue recibida alto y claro para el peli verde que solo sonreía mostrando su dentadura pues apretaba con fuerza su mandíbula para aminorar el dolor que sentía en su extremidad, definitivamente no le convenía engañar a la vaquera sino quería acabar en el hospital. Applejack se levantó y le tendió la mano al chico, él acepto de buena gana pero de un fuerte tirón terminó pegado junto a ella, la rubia colocó sus brazos alrededor de su cuello y por instinto Spike coloco las suyas en su cadera, a paso lento y sueva ambos comenzaron a realizar un vals silencioso en la oscura cafetería, los orbes verdes de ambos conectados aun en la oscuridad, la música silenciosa que cantaba la noche los acompañaba en su danza, la diferencia de altura y las tacos de Applejack le daban mayor altura pero a pesar de ello ella podía notar que el joven frente a ella seguía creciendo, lo veía cada día más grande y apuesto que el anterior, Spike pensaba de la misma forma, cada vez descubría un nuevo rasgo de la vaquera que la volvía cada vez más bella y hermosa a sus ojos.
Sin decir nada ambos se acercan lentamente acortando la distancia entre ambos, sus labios se rozan levemente antes de besarse, este no era como cualquier otro beso que la pareja se hubiera dado, este era un poco más intenso, sus labios se masajeaban entre ellos con ritmo vivaz, Spike apretó a Applejack contra sí mientras ella enredaba sus dedos en la rebelde cabellera de él reduciendo la distancia a nada entre ambos, perdiéndose en el otro sin sospechar que alguien los escuchaba.
Applebloom se encontraba viendo por el rabillo del ojo por la ventana de la puerta del comedor, durante el baile tanto ella como Scootaloo vieron como Sweetie se dirigía con enfado a una mesa, al ir con la cantante ella les contó lo que había pasado, lo que él le había dicho y la culminación que tuvo aquello con ella dándole una fuerte patada en la entrepierna al peli verde, ambas amigas se estallaron en una carcajada, la pobre de su Sweetie solo infló las mejillas molesta ante la actitud de su mejores amigas, una vez ya calmadas el grupo decidió buscar a Spike para que aclarar el malentendido que surgió y de pasó pedir disculpas por lo de Sweetie, que, analizando un poco la situación, había metido el pie, en más de un sentido, en un agujero al haber reaccionado de esa forma, lo único que quedaba ahora era pedir perdón y esperar lo mejor pues lo que hizo seguramente sería comentado durante toda una semana pues algún indigno tomó una foto justo en ese momento captando de lleno la patada en la entre pierna del pobre Spike y la había subido a la red social de la escuela.
Las tres amigas buscaron por todo el gimnasio sin éxito, uno de los compañeros de ellas les dijo que lo había visto salir por la puerta por lo cual el grupo decidió separarse pues seguramente el pobre había decidido esconderse después de semejante humillación, las crusaders se separaron para cubrir la escuela, Scootaloo revisaría el segundo piso, Sweetie el ala oeste y Applebloom el este, siendo esta ultima la que dio con él, solo que para sorpresa suya no estaba solo, debido a la distancia y la oscuridad poco había oído y visto, parecía que iba acompañado de alguien más, una chica, no alcanzaba oír su voz o ver su rostro pero definitivamente era una chica y… ¡se estaba besando con Spike! ¿Era Rarity? No, era imposible ¿Quién corrales era ella?
Estaba a punto de abrir un poco la puerta y verla mejor cuando unas manos jalan de ella por sus hombros, la arrastra con facilidad y la pone contra los casilleros con rudeza haciendo un ruido sordo contra el metal, y antes que pudiera reaccionar la sujeta de las muñecas contra los casilleros a la altura de los hombros, dejándola inmovilizada e indefensa, el choque no le dolía, fue más por la repentina acción que quedo desorientada, más aun cuando unos ojos purpura refulgían en la oscuridad y la miraban detenidamente a los ojos como si estuviera analizándola, no le tomó mucho darse cuenta de quién era, el amigo de Spike, Thorax.
Applebloom trató de soltarse pero era inútil, el chico, para sorpresa suya, era muy fuerte y eso que ella lo era también, el oficio de su familia le daba extraordinaria condición física y fuerza, no tanta como la monstruosidad que su hermano y hermana poseían pero se defendía, pero aquel chico la sometía con relativa facilidad, la mirada amable del muchacho había desaparecido, una mirada intrigante y seria se hallaba en su lugar, estaba a punto de exigirle que la soltara pero sus palabras nunca salieron de su boca.
Thorax junta sus labios con los de ella plantándole un beso sorpresivo a la peli roja que quedó rígida con el contacto, su joven mente apenas podía procesar lo que estaba pasando a tal punto que no lograba dar con alguna posible solución o acción previa a ello. Ninguno se movía, ni siquiera el propio chico de cabellera castaña quien solo plantaba sus labios sobre Applebloom, después de unos segundos Thorax la libera y se separa de ella.
Ambos se miraban con los ojos bien abiertos, Applebloom igual de roja que las manzanas que cosechaba su familia, sus ojos color naranja tintineaban, Thorax solo pudo describir aquella imagen como tierna, pero poco duro lo tierno pues la pelirroja le lanza tremendo derechazo en la mandíbula que termina derribando al desprevenido chico, Thorax se sobó la quijada adolorido mientras alzaba la vista donde una furiosa y aun roja Applebloom lo miraba con enojo, sin decir nada la joven se va a paso rápido del lugar dejando solo y en el suelo a su ex pareja de baile.
Thorax se reincorpora con dificultad aun resintiendo el golpe, se asoma a la cafetería y observa que se hallaba vacía, una brisa fría recorrió su rostro, los anteriores ocupantes seguramente habían salido por la puerta de emergencia al escuchar el ruido sordo de los casilleros siendo golpeados, esto lo alivio mucho, el secreto de su amigo seguía a salvo a costa de un poco de dolor. Thorax siempre había sido muy… sensible con respecto a esos temas, sentía cosas y decía cosas, lo cual lo metió mucho en problemas en el pasado por su "falta de hombría" como decía su propio hermano, fue gracias a ello que no le tomó mucho descubrir la relación furtiva que compartía su amigo con la granjera mayor, pero, por algún motivo que el desconocía, ambos lo mantenían en secreto.
Él respetaba eso, después de todo son asuntos de ellos dos, por eso al ver que las chicas lo siguieron por la escuela se detonó la alarma, pues momentos antes había visto al peli verde ser sacado del baile por aquella joven rubia de curso mayor, echando manos a la obra recorrió toda la escuela como una brisa, encontrándose con ellos en la cafetería, por desgracia momentos después llegó, por lo que él sabía, la hermana mayor de la acompañante de Spike, y, sin más remedio, tuvo que hacer lo que hizo para que la amiga de Spike no los descubriera.
Recordó la cara de Applebloom, la sorpresa en su rostro y lo agitado de su respiración. Pasó su lengua por sus labios palpando el sabor que quedó en ellos.
-Manzana – dijo Thorax identificando el sabor, seguramente producto del brillo labial que llevaba la chica que omentos antes besó – me debes una grande amigo – dijo con desdén y diversión en su voz mientras se retiraba.
Mientras tanto Applebloom recorría en largos pasos los pasillos vacíos de la escuela hecha una furia, hubiera deseado poder descargarse más contra aquel insolente chico que había osado besarla, deteniéndose en seco paso sus dedos por sus labios recordando la sensación de los de Thorax en ellos, de inmediato sus mejillas adquirieron el color de su cabello mientras sentía que sus ojos lagrimeaban.
-Mi primer beso – decía con pesar la de ojos naranja, le habían robado su primer beso – ese tonto, sino fuera tan lindo le tumbaría todos sus dientes – las propias palabras que dijo la sorprendieron – debo encontrarme con las chicas – se dijo a sí misma para sacar el tema de la cabeza, pues, debido a lo acontecido con Thorax había olvidado por completo el hecho de que Spike tenía un encuentro amoroso con una chica desconocida, debía decírselo a las demás para idear una nueva estrategia, Sweetie tenía una rival.
Flash se encontraba frente a Twilight, después de ser detenida por el chico ella aguardo a que él empezará a hablar, pero el guitarrista parecía tomarse su tiempo para ello, impacientando un poco a Twilight, el enojo que sentía hacia él se había desvanecido hacía tiempo atrás, pero no volvió a dirigirle la palabra, siendo todo lo contrario por parte del chico, pues cada día recibía un nuevo mensaje por parte de esté, incluso un par de canciones que había compuesto, todas muy hermosas y bellas, pero a pesar de ello nunca tuvo la determinación de verlo, más aun con lo que estaba pasando en su vida amorosa, pues Sunset y ella tenían ese algo, raro, extraño pero no era malo, incluso lo mantuvo en secreto de ella, pues no quería que se enterase de los mensajes del chico frente a ella.
-Twilight – empezó a hablar el peli azul – sé que posiblemente me odies y no quieras hablar conmigo, te lastime y soy un completo idiota por haberlo hecho, pero por lo menos déjame hablar contigo una vez más.
-… Cinco minutos.
-Gracias – el alivio en la voz del músico era notoria – Twilight, no he dejado de pensar en ti desde nuestra cita, lo ocurrido en la fiesta fue… no negare que estaba en mis cinco sentidos, la emoción me ganó e hice lo que hice.
-Vaya, yo que pensé que esto sería una disculpa – decía con desgano la amante de los libros al traer de vuelta aquel doloroso recuerdo.
-Y lo es, pero no es una justificación a mis actos, me arrepiento profundamente y haría cualquier cosa por compensarlo.
Twilight sentía la sinceridad en las palabras de Sentry.
-Puede que sea muy tarde – musitó Twilight abrazándose a sí misma.
-Es por Sunset ¿verdad? – Las palabras de Flash dejaron helada a Twilight – sé que ustedes tienen… una rara relación – esto lo dijo con un poco de veneno en su voz – sé que ambas lo ocultan, lo confirme hoy.
-Flash, por favor, no le cuentes a nadie – decía suplicante la de ojos violeta.
-No pienso hacerlo – decía para alivió de Twilight – no sé qué sienta ella por ti pero sé que tu no sientes lo mismo por ella que por mí.
-¿Cómo lo sabes?
-En primer lugar no lo esconderías de todos – argumentó Flash – ¿Tus amigas lo saben? – Twilight negó con la cabeza - ¿Por qué? – preguntó con asombro.
-No lo sé.
-… Conozco esa sensación – empezó Flash llamando la atención de Twilight, sabía que ella era una chica de más lógica y razón que de intuición y sentimentalismo, si quería hacerle entender debía darle una perspectiva nueva de la situación – sientes una extraña emoción que recorre cuando lo haces, sentimientos contradictorios que luchan por sobreponerse al otro, sientes la adrenalina por experimentar lo nuevo, te atrae de una forma casi involuntaria, pero a pesar de cuanto lo experimentes y disfrutes no llegas a entenderlo del todo y muy en el fondo te das cuenta que al final no hayas una respuesta.
-¿Cómo lo…?
-Durante los tiempos que no tocábamos en escenarios mi banda estuvo en muchas fiestas, éramos invitados prácticamente cada noche a una nueva, vi cosas, me ofrecieron cosas, todas nuevas y emocionantes, pero al final nunca las hice – el hizo un pequeña pausa, Twilight deseo que continuara – pero me di cuenta de que a pesar de querer hacerlo en el fondo sabía que sería solo pasajero, que aquello se desvanecería al día siguiente y que no me dejaría nada más que remordimiento, porque al final sabía que si lo hacía me perdería a mí mismo.
Twilight meditaba las palabras de Flash, mucho de lo que él dijo la describía a ella y a sus sentimientos por Sunset, llegando a una revelación muy perturbado ¿Qué era lo que sentía por ella? Definitivamente no solo era amistad, pero, si se ponía a reflexionar, se daba cuenta de que estaba lejos de ser amor, era cierto, las cosas que hacía con Sunset eran emocionantes y gratificantes pero ¿Sería así todo el tiempo?, el guitarrista tenía razón, lo que sentía por ella no era lo mismo que sintió por Flash cuando se dio cuenta de que se había enamorado de él, le había dado mucho en que pensar y debía de meditarlo.
-No se las cosas que hagan tú y Sunset y no quiero saber, pero quiero que pienses, Twilight ¿Es esto lo que quieres? – la voz de Pinkie Pie se hizo escuchar por el megáfono, anunciando que tocaría la banda de Flash – debo irme, aun me gustas Twilight, mucho, pero no te pienso obligar a hacer nada que no desees, pero si aún sientes algo por mí no dudes en venir a verme.
Flash se fue esperando que sus palabras hubieran hecho algún efecto en Twilight, quería mucho a esa chica y verla con otra persona era doloroso, dejó claro su punto y sus sentimientos, lo que pasara sería decisión de la propia Twilight y el, sabiendas que podía rechazarlo, aceptaría el veredicto final de ella, eso es lo que pasa cuando quieres tanto a alguien, pensaba el músico mientras subía al escenario para tocar.
Twilight se quedó allí en su sitio, tenía mucha información que asimilar, le dolía la cabeza mientras una desesperación crecía en su interior producto de no poder hallar respuesta a su problema, la música la sacó de su trance, decidiendo que lo mejor era volver a entrar abrió las puertas y se dirigió a su mesa, encontrado solamente a Sunset que la esperaba pacientemente, al verla esbozó una sonrisa, casi al instante aparecen Pinkie, Rainbow Dash y Rarity.
El grupo conversa sobre cómo iba la fiesta, pero Twilight no escuchaba, hablaba sin hablar, su mente se encontraba lejos en ese momento buscando una especie de iluminación, incluso la caja de votaciones pasó por su mesa sin que ella se diera cuenta realmente, tachando un nombre completamente al azar y depositando su voto en la urna, la música paró y la directora hizo acto de presencia en el escenario.
-Buenas noches estudiantes de CHS, espero que estén disfrutando de esta hermosa velada, ahora, sin más preámbulos pasemos al evento principal del baile: la coronación del rey y la princesa del baile de otoño – los gritos de júbilo se hicieron presentes – el conteo de votos ha terminado, todos escogieron a sus candidatos favoritos – un chico pasó con dos sobres – ustedes los escogieron para este gran honor, he aquí a su nuevo rey – Celestia abre el sobre – después de una reñida contienda el ganador es… ¡Soarin!
Los aplausos, gritos y chiflidos resonaron por todo el lugar mientras el nombrado, aun asombrado, subía al estrado mientras sonreía bobamente y saluda a todo el mundo, Celestia coloco una corona situada en un pedestal sobre la cabeza del deportista y lo felicito.
-Apuesto que desearías haberte postulado – se burlaba Pinkie de su amiga deportista.
-Cállate – decía con vergüenza Rainbow mientras sus mejillas se teñían de rojo.
-Muchas felicidades por ser el elegido, Soarin – decía con efusión la directora – ahora, sin más preámbulos nombremos a la princesa de este año – Celestia abre el sobre y le el contenido poniendo una expresión de total asombro en su rostro, los estudiantes quedaron igual de sorprendidos al ver que su directora impasible podía hacer ese tipo de gesto - ¿Sunset Shimmer? – dijo por el micrófono sin salir de su estado la directora.
La mencionaba se encontraba bebiendo ponche en ese momento y casi se atraganta al escuchar su propio nombre salir de los labios de su madre, miro consternada hacia sus amigas que la miraban de la misma forma, luego al cuerpo estudiantil y luego a Celestia en el estrado ¿Cómo diablos paso eso? Un chico sube al estrado y le susurra algo a la oreja a la directo que lo escucha asintiendo de vez en cuando, recuperando su serenidad volvió a tomar la palabra.
-Al parecer esto fue decido mediante el voto secreto por parte de los estudiantes que escogían a su candidato sorpresa – decía explicando lo sucedido la directora temiendo que muchos tomaran una actitud negativa ante la elección de su princesa.
Pero para sorpresa suya muchos de los estudiantes, en lugar de mostrar desagrado o disgusto empezaron a verse asombrados, realmente muchos de ellos votaron por ella después de verla llegar tan deslumbrantemente, seguramente ninguno pensaba que realmente ganaría pero la idea no les desagradaba. De repente un grupo de alumnos empezó a aplaudir levemente y como una ola se fue propagando hasta que todo el alumnado se unió en una lluvia de estruendosos aplausos. Sunset seguía en su sitio sin salir de su sorpresa, un reflecto la ilumino y todo el mundo comenzó a animarla a pasar, después de darles una mirada insegura a sus amigas estas le sonrieron brindándole ánimos, dando un largo respiro, Sunset, se pone de pie y se dirige hacia el estrado.
Durante el trayecto las personas se hacían a un lado como los mares se abrieron ante moisés, miro hacia arriba y se encontró con la mirada llena de orgullo de su madre adoptiva que la miraba con una gran sonrisa mientras aplaudía de forma elegante por ella, estaba muy orgullosa de su pequeña, un orgullo que Sunset no veía desde que vivió con ella y nunca pensó en volver a ver. Parándose junto a Soarin, Celestia, le coloco la corona, al instante todos empezaron a vitorear su nombre, aquella situación ya había ocurrido en el pasado cuando ganaba algún premio o concurso pero esta vez se sentía diferente, se sentía cálido y emocionante, más que cualquier competencia, más que cualquier victoria, más de lo que ella podía describir.
Sunset miró hacia la mesa donde una tardía Applejack se acaba de unir junto a una ya sin maquillaje Fluttershy, las seis la miraban con orgullo y alegría, las lágrimas amenazaban con salir pero las contuvo no supo cómo, odiaría estropear su maquillaje y verse débil, aunque por un solo instante no le importó, una lagrima fugaz surco su mejilla siendo rápidamente limpiada por ella, eso debía sentirse querida de nuevo, saber que había gente que se preocupaba por ella, observó a Celestia, luego a su hermana, Luna, a Discord, el cual se veía orgulloso por ella, aunque también se observaba algo rígido pero no le dio importancia, contemplo a cada una de sus amigas, Pinkie gritaba su nombre junto con Rainbow, Rarity aplaudía esporádicamente dando leves saltos de alegría, las más modestas fueron Applejack que le levantaba el dedo pulgar y Fluttershy que aplaudía con modestia, por último se encontraba Twilight quien solo la observaba con una sonrisa que ocultaba algo tras ella, demostraba felicidad pero sus ojos revelaban otra cosa, como si alguna clase de revelación hubiera pasado por la mente de la amante de los libros pero de seguro solo era su imaginación.
Twilight contemplaba a Sunset siendo alabada por todo el cuerpo estudiantil, aquella férrea y agresiva chica que se había ganado el desprecio de la escuela ahora era alzada entre ellos como una más, como su princesa, nada le llenaba más de orgullo que verla siendo aceptada por todos y se alegra haber formado parte en la transformación de la peli fuego, pero al mismo tiempo se dio cuenta, más bien tuvo la gran revelación, no amaba a Sunset, no quería de ese modo a Sunset, no gustaba de Sunset, no al menos en el sentido romántico, ahora se daba cuenta de ello, todo lo que sintió en su tiempo con ella fue como Flash había dicho, la emoción de realizar todo eso junto a ella le creaba una sensación increíble de descubrimiento, pero, si lo pensaba, no se veía a sí misma como pareja de Sunset, no podía corresponderle de la forma que ella seguramente deseaba y darse cuenta de ello le dolió, pues solo significaba una sola cosa, debía decirle adiós a ella y posiblemente a su amistad, era lo mejor, para ambas, no tenía sentido estar con alguien que realmente no quieres pues solo saldría dañado uno de los dos.
El baile continuo un par de horas más, muchos estudiantes se empezaron a retirar, Twilight fue la primera de todas, su hermano pasaría por Spike y ella, se despidió de sus amigas con un abrazo siendo la última Sunset, quien sintió algo de frio con el contacto de Twilight, cosa que no le gusto en absoluto. Una vez en el estacionamiento subió al coche de su hermano que se estaciono frente a ella, Spike subió al poco tiempo después, Shining les preguntaba sobre cómo les fue en la velada pero ella no prestaba mucha atención, sacó su teléfono del bolso que llevaba y le mando un mensaje a un número en específico, un número que exhibía una foto de ella y de Sunset juntas, tecleo rápidamente y apagó su teléfono, era duro hacerlo de esa manera, pero no tenía el valor de hacerlo de frente, no después de verla tan feliz esa noche, pero ella debía de enterarse lo más pronto posible, se lo debía, por lo menos eso.
Por su parte Sunset se encontraba en la entrada de la escuela esperando a Discord quien era quien la llevaría a casa pues había llegado en un taxi, seguramente el alocado maestro se demoraba por estar con ambas directivas, su teléfono suena llamando su atención, revisa su teléfono y sonríe al ver que era un mensaje de Twilight, abre el texto y su sonrisa fue desapareciendo siendo reemplazada por una expresión de profundo horror y angustia, no era un mensaje largo ni profundo, no, era una simple palabra, una palabra que sentía que destrozaba algo dentro de ella al punto de sentir las lágrimas salir de nuevo.
"Adiós", era lo único que decía, una sola palabra cargada de mucho significado.
Wow, vaya pedazo de libro me acabo de aventar en este capítulo, merezco un maldito óscar por esto o lo que den para premios en literatura xD, seguramente para este punto la mayoría ya habrá borrado este fic de sus favoritos y de sus follow, es broma, espero. Sé que dije que lo subiría el domingo 15 de octubre pero ese día era mi cumpleaños y no pude trabajar casi nada esa semana, como compensación les traigo 40 páginas de pura sabrosura léxica y un gran manjar leíble para los ojos. Había tantas cosas que quería agregar y al final lo puse todo XD, esta semana no podré escribir nada porque en el pueblo en el que trabajo hay un festival y yo ayudare en una colecta durante estas, aclarando, no soy de pueblo, soy de una ciudad medianamente grande que nadie sabe de su existencia (lol).
Esperando que hayan disfrutado un montón de este capítulo, porque yo disfrute escribiéndolo, espero que continúen con esta hermosa historia, aunque suene mal que yo lo diga, el próximo capítulo se llamara "un fin, un nuevo principio", muchas gracias por leer y nos leemos luego.
Sir Clemens: Yo y mi amiga Jass sí nos merecemos algún premio por diseño de vestuario, o al menos descripción de vestuario. Fue realmente difícil, en especial Sunset, pero estoy muy orgulloso de cómo quedó. Ojala lo hayan disfrutado. Aquí seguiré ayudando en lo que pueda. Bye.
