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Entre festejos y nacimientos...
Agosto le dio paso a Septiembre y con ello el cambio de clima fue muy visible, pronto estarían en otoño y el clima seco se sentía. La mañana del 22 de Septiembre fue algo templada pero afuera los vientos eran algo fuertes.
El reloj marcaba las 9:00 AM, un chico de gafas y ojos color esmeralda despertó con dulces besos y cantos de Feliz cumpleaños a la ojimiel, que entre adormilada pudo ver que también su pequeña hija tarareaba los cánticos de su padre, y aplaudía con sus pequeñas manitas.
¡Feliz cumpleaños, dormilona!-le decía con una sonrisa, el chico.
¡Gracias! –sin querer se le escapó un bostezo, y soltó una risita con emoción.
Dile felicidades a mami, Lily -le decía aún sonriendo, mientras la acercaba para que le diese un beso a Her.
¡Mami!-sólo esa palabra salida de los labios de la pequeña Lily bastaba para que por los ojos miel de la castaña rodaran lágrimas de alegría.
Ella recibía gustosa el beso y le abrazaba, la pequeña se acomodaba a lado de ella.
Y bien señora flojita, el desayuno le espera -le decía Harry que en ese instante le acercaba una mesilla con varios alimentos como cereal, leche, fruta y jugo.
¡Ay, ya me estoy empezando a acostumbrar a tus mimos, así que no te quejes si después de que nazca James siga esperando las mismas atenciones, eh! -comentaba ésta mientras se sentaba en la cama y comenzaba a comer.
Claro que lo seguiré haciendo… pero lo dudo mucho, si James no nos dejará dormir mucho menos creo que te deje comer en la cama -le miraba con una sonrisa traviesa.
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En tanto en la mansión Malfoy... los rayos del sol entraban por los cristales de la ventana de la habitación y se proyectaban en el rostro de un joven de ojos grises que con ellos despertaba susurrando como siempre el nombre de la castaña, quien estaba cumpliendo 24 años ese día; al voltear se encontró solo en la cama lo que indicaba que Pansy no había dormido con él esa noche. Como casi siempre, pues la noche anterior habían vuelto a pelear porque él le mencionó el tema del divorcio y ella le sorprendió con la noticia de que esperaba un nuevo hijo. La noticia le había impactado tanto que en vez de sentirse alegre como sería lo más normal en un caso así, por el contrario el rubio se sintió más atado a la chica, y al no poder seguir discutiendo pues se sintió bastante desconcertado ya que no se esperaba para nada esa noticia; se encerró en su habitación y ella se marchó ofendida y frustrada a su habitual refugio en la habitación alterna a la de Diego.
El rubio se incorporó y dejando escapar lágrimas de sus grises ojos pensó mientras estas recorrían sus mejillas.
-"Hoy cumples años Jane, y no podré estar contigo una vez más... Y nunca lo estaré de nuevo como aquel cumpleaños en el que cumpliste 20. Ambos hemos puesto y creado barreras que nos separan... ¡Oh Jane, tú debes estar próxima a dar a luz y yo tendré un nuevo hijo en unos meses! ¿Por qué la vida se empeña en separarnos?, ¡¿por qué tendré que ser tan estúpido como para haberte perdido y darme por vencido tan fácilmente?!-saliendo de su ensimismamiento se incorporó decidido a enfrentar lo que le esperaba a partir de ese día.
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En el departamento de los Weasley una chica rubia tarareaba una canción de festejo mientras adornaba la sala con globos, serpentinas y otros adornos que decían frases como ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!, ¡FELICIDADES! y ¡HAPPY BABY SHOWER!
¡Ay ya no aguanto las ansias por ver el rostro de Herms al ver la sorpresa de que aparte de su cumpleaños le festejaré un Baby Shower al estilo muggle con un toque mágico, que lo hace más divertido! -exclamaba con emoción la chica ojiazul, colocando un nuevo adorno en la puerta de la cocina.
¡Sí, yo estoy de acuerdo con que se festeje aquí la fiesta! ¡¡Pero lo que no me hace ni tantita gracia es que nos echarán a nosotros!! -le decía molesto el pelirrojo, mientras le ayudaba pasándole nuevos adornos.
Ay Ronald, no te enojes. Qué no ves que el chiste es que no haya hombres en los Baby Shower -le sonreía alivianada, Luna.
¡Pásame otro y deja de refunfuñar, ok! -continuaba mientras se subía a unos banquitos para poder colocar unos más en la pared.
¡Oye en la despedida de soltera también nos echaron, eso es injusto! -seguía replicando el chico.
Ay ya te expliqué que es sólo fiesta de chicas, ok. Pero no te esponjes tanto, estarán en el festejo del cumpleaños y comerás pastel, querido. Además se mantendrán tan ocupados que ni se fijarán que no están en la fiesta -le contestaba con una sonrisa picarona, la chica de pelo rubio.
Ron ponía cara alegre con sólo escuchar la palabra pastel, pero luego la cambiaba por una de confusión, y preparado para reclamar que Luna le dijese lo del pastel. ¿Tan bien le conocía la ojiazul?
¡Ey! ¿Por qué dices que vamos a estar tan ocupados?, no entiendo… -le cuestionaba confuso.
Porque ustedes cuidarán de los niños mientras nosotras festejamos un rato -le contestaba de manera despreocupada, y deteniéndose a observar su trabajo terminado.
¡Ah... ah...! - Ron iba a reclamar pero parecía haberse quedado sin palabras y volvía a cerrar la boca.
Ya, no te vayas a quejar, eh. Mejor dime, cómo quedó mi obra de arte -exclamaba la chica ante la mirada de asombro del pelirrojo.
¡Muy bien! -apuntaba éste, al no poder quejarse.
¡Así me gusta! -daba un toque con la varita y se hacían invisibles los letreros de Happy Baby Shower - Ahora sólo falta que lleguen los invitados… ¡Ay caray!, iré a ver cómo están mis angelitos, haber sino se han despertado. ¡Espero que no!-decía la chica mientras se dirigía por un pasillo algo pequeño hacia la habitación de los niños, dejando en la sala al quejoso Ron y antes de que ella se alejase mucho le cuestionó.
¿Luna, quienes vendrán? –le veía con cara todavía confundida.
Um…-decía ésta como quien medita el asunto.
Fleur y tu hermano Bill, Percy y Penélope, Susan y Justin, Ernie y Hannah. Tu mamá, la de Herms, los gemelos, Neville y Ginny - respondía mientras contaba con los dedos, tratando de recordar.
¡Y todos ellos traerán a sus hijos! -exclamaba el chico que sonaba más a tono de preocupación que a cuestión.
Pues yo creo que sí -le decía despreocupadamente.
¡LUNA, Te das cuenta! ¿Dónde carambas van a caber todos? El departamento es algo chico para tanta gente, contando ya a Harry y a Herms -le decía éste, angustiado.
Y sí, era verdad, el departamento era algo pequeño; se dividía en sala, comedor, cocina, baño y tres recamaras. Con una pequeña terraza en el balcón de la parte de atrás, la cual compartían las tres habitaciones. Era muy cómodo al decir verdad, y se encontraba en una zona algo normal, de la ciudad de Londres; el perfecto hogar para los Weasley. Las alcobas estaban repartidas en el siguiente orden: la primera en el pasillo era para las visitas, la siguiente pertenecía a Luna y Ron y la del fondo del pasillo era donde dormían los mellizos Roy y Marín. A lado derecho de ella se encontraba una puerta a otro balcón, como un pequeño lugar para sembrar plantas y eso, y después seguía el baño. Todos ellos conectados por un pasillo decorado por una alfombra de color beige, las paredes de todo el departamento eran azul cielo y en las del pasillo había colgadas fotografías de la familia de Ron, de ellos mismos y los pequeños. (Ron y Luna actualmente ganaban bien, su estabilidad económica era regular, ni tan pobres ni tan ricos; vivían en un fraccionamiento muggle ya que tanto Ron como Luna querían estar en más contacto con el mundo no mágico pues se les hacía fascinante. Más a Luna; aparte de que en Londres era difícil encontrar un lugar habitado en su totalidad por magos, afortunadamente el edificio donde ellos vivían tenían por vecinos a otros ex compañeros de Hogwarts. Pero aún así seguían utilizando la magia con normalidad, y se encubrían bien gracias a lo enseñado por Harry y Hermione.)
¡Tranquilo!, ya he pensado en eso. Y pues después de la celebración del cumpleaños, ustedes, los chicos. Se irán con los niños a la casa de Neville, ya le pedí su cooperación. Además sólo está a una cuadra de aquí, relájate Ronnie - le devolvía la mirada despreocupada mientras la de Ron seguía siendo algo tensa, entonces Luna se volvía de espaldas y entraba por una puerta que dividía el pasillo de la sala y se dirigía a la habitación donde ahora tomaban la siesta los mellizos.
A las 2:40 de la tarde sonó el timbre del apartamento, Luna abrió con una sonrisa en el rostro; los primeros en llegar fueron Bill y Fleur con William y París de la mano. Y detrás de ellos entraron Percy, Penélope y la señora Weasley; minutos más tarde arribaron Neville, la mamá de Her, Justin con Susan, Ernie y Hannah, y por último los gemelos y Ginny. Que por cierto estos estaban acompañados por dos chicas muy guapas, una de ellas era Katie Bell la ex cazadora de Gryffindor, quien venía de la mano de Fred. Y otra chica muy bonita, castaña de tez blanca y ojos color violeta. A la cual no conocían y George presentó como Caroline una "amiga", aunque ese cuento no todos lo creyeron.
Estando reunidos todos en la sala, esperaban recibir de un momento a otro a los Potter; Harry ya sabía de la segunda sorpresa así que prometió llevar a la festejada a las 4:00 en punto. En tanto muchos de ellos se enfrascaban en conversaciones, Bill con Percy acerca de su estadía en Londres y eso. Penélope, Fleur con su suegra y la mamá de Hermione charlando sobre el tema de los niños (Sus hijos y los mellizos estaban con ellas).
Hannah con Susan sobre todo el tiempo que pasaron sin verse, Justin con Ernie y Neville sobre el ministerio. Los gemelos muy entretenidos con sus respectivas compañías. Y Luna ayudada por Ron y de mala gana por Ginny, revisaban con detenimiento los últimos detalles de la fiesta.
Bien, Ron tú abrirás la puerta de forma normal como es debido. Pero sin que Hermione sospeche de la otra sorpresa, ¿entiendes? -le decía la rubia de forma imperativa
¡Ey!, Crees que soy de lento aprendizaje o qué -le reclamaba ofendido, con el entrecejo fruncido.
Yo decía -le devolvía la mirada burlona e inocente, la ojiazul.
¡Oye! -pero antes de que él pudiese seguir haciéndose el ofendido Fred le llamó y él le susurró al oído al pasar cerca de la chica - Ya verás más tarde, esta vez te salvó Fred, eh -de forma traviesa y pícara, ella apretó los labios de manera retadora y de complicidad.
¡Luna! -le llamó, esta vez la pelirroja.
¿Esto dónde ira? -le cuestionó mostrándole unas cigüeñas de peluche con un bebé osito en el pico, envuelto en una manta azul cielo. El ave tenía un moño del mismo tono en su cuello; y también señaló una caja que debía contener unos 15 peluches más, idénticos a ese.
Ah Ginny, esos no van a ir en ningún lado -le contestó suprimiendo una risita burlona, debido a que la pelirroja alzó el entrecejo con cara de confusión.
Entonces no entiendo para qué tantos -exclamó ésta a su vez, dudosa.
A ver Ginny, es que estos son los recuerdos que les entregaré más tarde a las invitadas al Baby Shower que le preparé a Her -le aclaraba, pero al ver que la pelirroja seguía confundida continuó explicándole para qué eran con exactitud las cigüeñas.
Mira, son obsequios que les daré a las amigas de Hermione que estarán en el festejo y así recordarán la fecha en que se llevó acabo tal - y le mostró a su cuñada una etiqueta que decía: Recuerdo de mi Baby Shower, Hermione. Gracias por acompañarnos, 22 de septiembre 2003. con letras doradas en tinta gel –estaba atada a la patita de la cigüeña y después le mostró que en el pañalito que contenía el bebé, con letras amarillas tenía bordado el nombre de "Nick James Potter Granger" –al ver esto último la pelirroja frunció más el entrecejo y se mostró un tanto molesta. Luna, que le miraba observó la reacción de su cuñada y se dibujó en su boca una mueca de triunfo; y es que en el fondo Luna no tenía mucha simpatía por la que alguna vez fue su amiga ya que estaba molesta por la actitud de ésta con Hermione.
¡Ah! -exclamó por fin la chica, tratando de disimular su enfado.
Pero... ¿de dónde sacaste esa idea tan loca? -le cuestionaba, aún con la voz molesta.
Tengo amigas muggles sabes... y ellas me dieron la idea de este festejo, pues el mes pasado me invitaron a uno. Y yo no me quedaría con la ganas de festejarle a una amiga embarazada. Además de que Herms se merecía este festejo antes de que nazca James, sino cuándo... lástima que no me enteré antes sino le hubiese organizado uno cuando esperaba a Lily -culminaba entre entusiasmo y lamentación.
¡Sí, qué lástima!-comentaba de manera sarcástica la chica pelirroja.
Ni tanta, porque también mandé hacer unos recuerdos de Lily, mira -y le mostró unas muñequitas hermosas que también eran de peluche, con tutú rosa lo que indicaba era una bailarina de ballet. Tenían los cabellos de estambre de color café atados con una dona color rosa pastel igual que el tutú, y sus ojitos bordados con hilo de seda color verde. Unas chapitas, y en la blusita rosa bordado con letras doradas decía "Lily Potter" y en una etiqueta decía "nací el 31 de julio 2002"
¡Oh! -exclamaba con sorpresa fingida, Ginny.
Muy ingenioso… pero yo opino que son gastos innecesarios, ¿No crees? -continuaba con su tono sarcástico.
¡No, no creo! -negaba la chica rubia. - Al contrario, hice muy bien pues yo soy la madrina de ambos. Además es lo menos que puedo hacer por mi mejor amiga -respondía tajante Luna.
¡Y creo que para Ron nada es suficiente lo que podamos hacer por los hijos de nuestros mejores amigos! -continuaba la ojiazul ante la expresión de enfado de la menor de los Weasley.
¡Ah, sí! -decía entre dientes la chica pelirroja, como si fuese cualquier cosa.
En eso sonaba el timbre del apartamento, inmediatamente todos se quedaban de piedra y reaccionando bruscamente esperaban de pie a la festejada. La mayoría se escondía, Ron abriría como había acordado con Luna y ella estaría en el fondo de la cocina. Her se llevaría una gran sorpresa pues se suponía que sólo festejarían ellos, Ron y Luna.
Ron que estaba a punto de abrir, Luna se fijó que la caprichosa Ginny seguía parada junto a ella entonces la jalaba del cuello de la sudadera y la metía a empujones en la puerta que daba al pasillo de las habitaciones.
Al abrir Ron se encontró con los 3 Potter; Harry iba vestido muy informal, con unos pantalones de mezclilla y una sudadera color verde agua. Sostenía a la pequeña Lily en brazos, quien lucía espléndida. Vestía una batita color rosa pastel con flores bordadas y usaba una diadema de flores a juego con el vestido, mallas blancas y zapatitos blancos también. Y Hermione portaba un vestido muy lindo, color amarillo pastel atado en el medio un listón de un amarillo más fuerte, que le hacía lucir muy tierna con su pancita. El cabello esa ocasión lo llevaba suelto con tenues rizos y una discreta peineta en forma de estrella en el lado derecho, amarilla del mismo tono que el vestido.
¡Pero pasen! -exclamaba Ron, sonriendo disimuladamente.
¡Hola, Ron!-le saludaban ellos, Harry y él se guiñaban un ojo con complicidad. En cuanto entraron en el departamento, primero Her seguida de ellos, Ron cerró la puerta tras de sí y se dirigió con ellos a la sala. Her se sentó y saludó a Luna que estaba tras la barra que dividía la cocina del comedor.
¡Hola, Luna! ¿Y bien, a qué hora nos vamos a festejar? Y como yo soy la del cumple por qué no dejan que yo escoja el lugar. ¿Ese era el plan, no? -exclamaba tomándose las manos y con un tono de broma, pero al ver las caras de los tres algo serias les cuestionó qué les pasaba.
Mira, cariño... -comenzaba el ojiverde.
Este... Herms... ¡Festejaremos aquí! -exclamaron los tres chicos con emoción, ella sólo alcanzaba a verles sorprendida pues en cuestión de segundos varias voces al unísono gritaban -¡Sorpresa! -e inmediatamente después cantaban un feliz cumpleaños. Luna descubría ante su mirada sorprendida, los adornos que había colocado por la fiesta de cumpleaños y los demás se hacían visibles en torno a la sala.
¡Gracias! - atinaba a decir una conmovida y emocionada Hermione.
¡De verdad, son los mejores amigos del mundo! –continuaba, y de sus marrón ojos brotaban lágrimas de alegría. Harry se acercaba a abrazarla, le limpiaba las lagrimillas y le susurraba al oído...
¡Te mereces el mundo entero, nena! -dándole un beso tierno después, Ron hacía un sonido de tos fingida y con una sonrisa le decía a su amigo.
¡Ey tortolito, sus amigos también tenemos derecho a felicitarla, eh! Además tranquilo, la tendrás enterita en la noche -finalizaba con una sonrisa pícara dirigida a su amigo, aquel sólo movía la cabeza con una sonrisa de "Este no cambia".
¡Felicidades Herms, un año más que tendrás que soportarme! -comentaba mientras la abrazaba. Algo en el fondo del corazón del pelirrojo decía que por su amiga sentía sólo cariño y respeto, y tal vez amor... Pero de hermanos.
¡Sí, otro más, verdad! -le decía ella, con una sonrisa sincera.
Detrás de Ron la siguiente en felicitarla fue Luna, y Her aprovechaba para agradecerle la sorpresa.
Descuida, que esto no sólo fue idea mía. También hay que ceder créditos a tu mami que me ayudó en esto -le contestaba con una sonrisa, la chica rubia.
¡¿Mi madre está aquí?! -exclamaba sorprendida la castaña pues por la emoción no había visto a la señora Granger, aparte de que ésta se escondió para salir al último.
¡Mamá! -le veía con emoción, la ojimiel.
¡Mi niña! -soltaba doña Sofía, abrazándole con mucha alegría.
¡Felicidades, chiquita! -decía al soltarla.
¡¿Y mi papá?! -preguntaba, buscándolo con la mirada.
Oh, no pudo venir pero te envía felicitaciones. Hoy precisamente era la convención de odontología en Oxford -se disculpaba la señora.
Por eso, yo lo sabía y creí que estarías con él -le comentaba la chica.
Debería, pero tu amiga me marcó y quedamos de acuerdo en organizarla, mejor. Aunque yo no ayudé en casi nada pues ella ya tenía todo elaborado, yo sólo contribuí con algunos gastitos, pero hasta ahí -continuaba su mamá.
Por eso tu padre no pudo venir, era indispensable su presencia ahora que él es el director de odontología aquí en Londres -finalizaba ella, un tanto orgullosa.
¡Sí, es verdad! -exclamaba Her.
Después de su madre la felicitaban Susan, Hannah, Justín, Ernie, los gemelos, las chicas que los acompañaban. Neville, que para sorpresa de todos era acompañado por una chica algo distraída como él pero bonita; la señora Weasley que chilló con la emoción, Fleur, Bill y sus pequeños. Y por último Ginny, que le abrazó con algo de hipocresía en su felicitación.
En el apogeo del festejo cuando todos estaban ya concentrados en algunas conversaciones propias, Her y Luna charlaban mientras observaban a Ron con sus mellizos y a Harry con Lily.
Sabes Luna, este es sin duda uno de los mejores cumpleaños de mi vida -le decía sonriendo, la chica rubia le devolvía la mirada, también sonriendo.
¡Te lo mereces Herms, eres una gran persona y una gran amiga! Sin duda Harry se ganó el universo contigo -exclamaba sinceramente.
Al contrario, yo me lo gané con él. Con mis hijos, y con amigos tan dulces como tú –continuaba, dándole un abrazo a la ojiazul.
En serio, lamento que en cuanto te conocí me comporté un tanto pesada con mi altanera suficiencia de sabiduría, y algo celosa en cuanto te acercabas a Harry. Pero...
Tranquila Herms, yo admito que me caías mal… primero porque me dejé influenciar sobre la opinión que tenía de ti Ginny. Y segundo, también me causaban ciertos celos saber que tú estabas más cerca de Ronnie -puntualizaba en modo de disculpa, la rubia.
Oye, te das cuenta que ambas nos daba celos estar cerca de nuestros amores platónicos… de esas fechas -le sonreía.
¡Uy sí!-continuaba con una sonrisa de gracia, la ojiazul.
¿Luna, qué opinión tenía Ginny de mí? Supongo que una muy mala… -le cuestionaba la castaña pero al percibir incómoda a la rubia, iba a cambiar el comentario; en eso se escuchaba un golpe como de un pico en la ventana de la cocina. Luna la abría y dejaba entrar una Lechuza muy hermosa, con una elegancia arrogante y fina. Posándose en el alfeizar de la misma "¡¿Falcon?!"- exclamaba con seguridad y duda Hermione.
¡¿Lo conoces?! -le miraba extrañada la chica rubia.
¡Claro, es la lechuza halcón de Draco!-decía entre susurro Her.
¡Oh por Merlín, Draco Malfoy! -le miraba sorprendida.
¡Sí! -le devolvía la mirada desconcertada a la ojiazul.
Pero... ¿pero qué hace aquí...? -continuaba Her, con una mirada muy sorprendida.
Por lo visto te mandaron una nota a ti, porque yo no me llevé jamás con los Malfoy. Y dudo que algunos aquí se lleven con ellos -expresaba Luna, dirigiéndose a la castaña. El ave se acercaba más a Hermione y ella observaba que con una caligrafía muy fina decía "Jane Granger" - la chica tomaba la nota entre dudas y miraba a su amiga. Ella observaba irse al ave y cerrando la ventana ambas dirigían sus miradas nerviosas hacia la sala, donde al parecer nadie se había percatado de los hechos. Harry y Ron seguían jugando con sus hijos, entonces la rubia le decía a Her que le siguiese y ambas se dirigían a la habitación de Luna, por el pasillo cerrando la puerta tras de sí. Una vez que entraron no sin antes de que la chica ojiazul echara una mirada nerviosa para verificar que nadie se hubiese dado cuenta y seguirlas.
¡Qué esperas, ábrela! -le decía a una nerviosa Hermione.
Es que... no estoy segura de querer saber su contenido.
Luna, debo contarte algo... es muy importante para mí contárselo a alguien. Me ha estado carcomiendo todos estos años… Es un sentimiento de culpa enorme - le explicaba la chica ojimiel mientras la otra le miraba con desconcierto.
Se trata de mi pasado, en el cual Draco forma una parte primordial del asunto que te voy a contar...
Luna le miró con intriga y asintiendo con la cabeza le indicó a Hermione que le escucharía, la castaña observó nerviosa a su alrededor y dando un último suspiro se sentó a lado de la rubia en la cama de ésta.
No sé por dónde comenzar, es algo complicado...
¡¿Hay más de lo que ya sé?! –le interrogaba la ojiazul.
Sí -respondía Her.
Tú sólo conoces la mitad de lo que en verdad sucedió, Luna -le miraba tristemente la chica.
Herms, descuida… sea lo que sea está en el pasado.
Eso quisiera yo... que todo se hubiese quedado con el pasado, pero cada vez que recuerdo todo lo que pasó me lleno de remordimientos y confusiones. Pues créelo, estoy confundida respecto a lo que ahora estoy sintiendo.
¡¿Estás arrepentida?! -le miraba con el ceño fruncido.
¡¿Qué?! -le veía sorprendida.
Que si... -repitió Luna.
Sí, escuché bien. Pero... -decía algo asombrada la castaña.
¡Hermione Jane Granger, te conozco bien! Y tú estás nerviosa...
Luna, yo...-comenzaba y unas tenues lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
Oh Herms, ¿qué ocurre? Sabes que puedes confiar en mí -seguía, de manera comprensiva.
Her suspiraba y continuaba con la mirada hacia el piso. - Draco sigue enamorado de mí...
¿Cómo lo sabes?, pensé que...
¿Que me odiaba? -La rubia asentía.
No, qué va… -contestaba sarcástica.
La noche del baile cuando me enojé con Harry por lo de sus celos hacia Víktor, salí al jardín a tomar un poco de aire y despejar mis emociones… entonces sentí una mano en mi hombro pensé que era Harry pero cuando volteé me encontré con la mirada gris de Draco, y ahí me confesó que me seguía queriendo. O al menos dijo que no me odiaba... Trató de besarme pero yo le dejé ahí solo y me sentí tan mal, me sentí como...- pero no pudo continuar gruesas lágrimas ganaban terreno en su bello rostro. - Y entonces a partir de ese día no he vuelto a tener tranquilidad, Luna...
Esa misma noche soñé con la última tarde que pasamos juntos, dos días antes de la boda. Y lo demás ya lo sabes... -finalizaba llorando con amargura, Luna la abrazaba.
Herms, tranquila, eso no te hará bien. Ni a ti, ni al bebé. James se enfadará, eh. Y no queremos que eso pase, ¿verdad? - Her negaba y sonreía levemente.
Así está mejor -le decía incorporándose, la rubia.
Ven, que aún falta algo -le sonreía, saliendo y Hermione le seguía con una cara de curiosidad y sorpresa. Pero para su error dejaba la carta sobre la mesa del escritorio de los Weasley y cierta pelirroja que desde hace rato les escuchaba, entraba una vez que ellas salían y se encontraba con dicho sobre en él. Lo tomaba, al observar la fina caligrafía con el nombre de "Jane Granger" y sólo sabía que existía una persona que le llamaba así, y ese era Malfoy, Draco Malfoy. En su rostro se dibujaba una maliciosa sonrisa.
Abría la carta y leía las palabras escritas en ella, y también podía confirmar que era la letra de Draco, pues ella en alguna ocasión vio la caligrafía del chico en los reportes de la prefectura (Ginny también fue prefecta en su 5° año)
No sé cómo comenzar, tú mejor que nadie me conoce y sabes que nunca fui muy expresivo en palabras escritas. Tampoco sé cómo tomarás estas líneas, pero imagino tu reacción…
Tus ojos marrón que yo tanto añoro deben estar observando estas letras que ahora envidio. Hace mucho tiempo que no sentía lo que sentí este día… sabes, esta mañana sentí tu presencia en mi corazón, quisiese que te enterases de esto Jane. Te amo y te amaré siempre aunque así muriese, y qué más da si mi vida ya quedó reducida a cenizas... Mi cruel realidad es esta, que tú no estarás más junto a mí, y que no serán mis labios los que te despierten. Que tu aroma no esté en mis sábanas y almohadas, que tus ojos nunca volverán a darme una mirada de calidez y de emoción, y que en el fondo presiento nunca fueron así. De cualquier manera mi problema será no olvidarte, sólo quiero terminar esta carta explicándote mis deseos de volver a verte, de engreírte tiernamente, cada minuto del día y amarte eternamente. Recordarte que tú y yo tenemos una plática pendiente que dejamos inconclusa la noche del festín. Yo sé que te detienes al pensar en qué diría Potter si se enterase de eso, o qué diría Pansy. Y realmente a mí no me interesa, ni mucho menos me importa, lo único que quiero es tenerte de nuevo entre mis brazos... Espero tu respuesta, No demores y déjame respirar tu aire Jane. Te estaré esperando hasta el último segundo de mi vida si así lo quieres.
PD: Te envío un regalo, espero y no lo rompas y tampoco dejes olvidadas mis palabras que ahora salen desde lo más profundo de mi ser.
"Feliz cumpleaños, mi dulce amor"
Draco Malfoy
Ginny dobló la hoja con una cara de satisfacción, y un gesto de que algo tramaba.
¡Ay pero qué cursi!-exclamó asqueada.
¿Así que nuestra querida Hermione inspira todo esto en Draco Malfoy?, quién lo diría... Un Malfoy rogando por una sangre sucia, ja-ja-soltaba una risa frívola y dejaba caer del sobre una foto mágica, donde aparecían dos chicos de unos 19 años, besándose. Y él rubio tiernamente acariciaba la mejilla de la castaña que abrazaba.
¡Ay, pero qué lindos! -sonreía sarcástica.
Un momento, aquí dice que se vieron en el festín ¿eh? Así que las cosas se están poniendo a mi favor. -¿Qué pensaría Harry de ver esta carta tan romántica?, y esta linda foto -se decía mientras se ponía su dedo índice sobre el mentón y entrecerraba los ojos, como planeando algo nada bueno.
Veamos, ¿y si de casualidad hacemos una cita con Draco? ¡Sí, eso es Ginny!, eres una genio. Aunque eso ya lo sabías, já -sonreía con triunfo y colocaba con cuidado la carta en su lugar, pero antes hacía una copia idéntica mediante un hechizo y la cerraba para que nadie se diese cuenta.
Tal vez esto me sirva más adelante-se decía por último antes de salir del cuarto ocultando la copia de ella en sus jeans. Para que nadie se percatase de que no se encontraba fingió haber salido del baño y al llegar escuchó que en la puerta de la sala cómo Ron aún reñía por querer quedarse.
¡Esto es una injusticia! -discutía el pecoso.
¡Oh vamos, Ronald! ¡No seas tonto, casi nos arruinas la sorpresa, y ahora eres el único que no quiere irse! -le decía con voz molesta e impaciente entre risas la rubia, mientras le empujaba y cerraba la puerta tras de sí.
¡Bien, ahora a disfrutar de esta sorpresa! -gritaba emocionada la chica y observaba que las presentes ahí la miraban divertidas.
No cabe duda Luna, que tú tienes el control de esta casa-decía entre risueña su concuña Penélope, y una mirada algo divertida de las demás. Hasta de la señora Weasley.
Sí, verdad -les miraba también risueña, aún se escuchaban las refunfuñadas de Ron en el pasillo.
¿Herms, y bien te gustó? -le decía Luna.
Este... realmente no sé qué decir. En serio me han sorprendido, yo no merezco tanto... -exclamaba entrecortadamente, la ojimiel.
Tú te mereces mucho, por favor Herms deja de sentirte así, eh. ¡Y a disfrutar, que esto apenas comienza! -gritaba con bulla y ánimo Luna, mientras la abrazaba y todas las demás comenzaban a seguir con el festejo. Ginny se integraba a la celebración y aparentemente nadie se había percatado de su desaparición. O eso creyó ella, pues cierta rubia la vio salir del pasillo y sospechó algo extraño; pero se encargaría de ese asunto más tarde. Todo en la fiesta parecía marchar sobre ruedas y todas platicaban animadamente de su vida, trabajos etc.
Hermione –le hablaba Susan.
¿Sí?
Hace poco leí un articulo tuyo, publicado en la revista "Boulevard" -continuaba mientras bebía soda de su vaso.
En serio es tan interesante y tan expresiva tu escritura, Hermione -finalizaba Susan.
(Hermione trabaja en una estación de radio como locutora de un programa y en el mundo mágico redacta artículos en la columna de una revista sobre cómo conviven los magos con los muggles ella publicó recientemente un articulo titulado "Los magos viven camuflajeados y los muggles los llaman genios de la ciencia". La castaña estudió comunicación, en una universidad de Oxford)
¡Gracias! -decía algo sonrojada, Her.
De nada, es en serio -repetía Susan.
Bueno chicas, es hora de los regalos, va -decía Luna.
En eso Hermione se ponía pálida y algo tensa, se incorporaba del sillón.
Permiso - decía con una forzada sonrisa, y se dirigía al baño.
¡¿Estás bien, Hermione?! -le cuestionaba algo alarmada Hannah, quien se encontraba a su lado.
Sí -decía ella, algo que no convenció a la rubia señora Macmillan, más sin embargo Hermione se dirigió hacia el pasillo, con la mirada de todas siguiéndole.
¡Nos hablas si te sientes mal! -gritaban todas, y más la angustiada señora Granger.
Sí –contestaba; Luna le seguía no muy convencida, pero en cuanto llegaba Hermione ya había entrado en el baño. Esperó un rato y cuando la ojimiel salía lucía muy pálida y sudaba frío. Sólo atinó a decirle - ¡Harry, el bebé ya viene!- y se desvaneció en los brazos de su amiga rubia.
¡Hermione! -dijo alarmada ésta y comenzó a pedir ayuda, de inmediato varias de las chicas ya estaban ayudándola. La llevaron a la recamara de los Weasley, que era la de enfrente. La señora Granger llamó de inmediato a una ambulancia y en cuanto llegaron los paramédicos, Hermione ya había recobrado el conocimiento y le habían comenzado las contracciones. Luna tomó su mano en la ambulancia, la castaña le dijo que le avisara a Harry, y ella la tranquilizó asintiendo.
¡Tranquilízate, Hermione!-le miró, sonriendo nerviosa.
Eso... inten... to...pero...a...ún... no... pu... edo -le decía entrecortadamente debido a las contracciones más seguidas.
Pronto llegaremos, resiste Herms. ¡Tú puedes! -le animaba, la chica ojimiel sólo asintió, apretó los labios y la mano de su amiga. Sintió detenerse la ambulancia y al levantar la vista vio el letrero de la clínica, respiró profundamente y luego los camilleros la bajaron con cuidado. Ella volvió a cerrar sus ojos pues las contracciones cada vez iban en aumento. Al llegar donde estaban los médicos Luna se separó de ella pues se acercó la señora Granger, y ella aprovecharía para llamar a Harry. Cuando marcó el teléfono del Dpto. de Neville quien contestó fue Ron.
¡Hola! -saludaba el pelirrojo.
Hola, mi amor -decía ella algo apurada pero cordial.
¡¿Luna?! -cuestionaba sorprendido.
¿No?, ¡la vecina! –le respondía con sarcasmo.
Ah pues le diré que su voz es igualita a la de mi esposa -bromeaba.
¿Qué, quieres decirnos que nos extrañan y quieren que vayamos? -seguía bromeando.
Déjate de bromas Ronald, y pásame a Harry -replicaba.
¡¿Para qué?! -le preguntaba un poco extrañado.
¡Luego te explico!, ¡Comunícalo ahora! -decía casi gritando.
Está bien.
¡Harry! -le llamaba, pero el ojiverde ya se había acercado y le miraba asustado. Intercambiaba una mirada con su amigo y recibía la auricular, Ron volvía a donde estaban los demás con los pequeños.
Sí, Luna. ¡Dime qué pasa! -le decía algo tenso.
Tranquilo Harry, parece que te esperabas una llamada fatal -le respondía tratando de no alarmarle.
Mira, lo que sea dímelo ahora. ¡¿Es Hermione, verdad?! ¿Qué sucedió?, ¿dónde está? ¿Qué pasó? -bombardeaba nervioso.
¡Calma, ella estará bien! Más bien, estarán... –culminó.
¡Entonces es verdad lo que yo presentía! -replicaba, Luna asentía con un sonido que sonó a – Umjú.
Espera un segundo... ¿dijiste estarán?
Exacto -le despejaba su duda.
¿Qué quieres decir...? Digo ya va a nacer... -continuaba titubeante.
Sí Harry, estamos en el hospital Santa Lucía. Pero descuida, ahorita se llevaron a Herms a un cuarto ya que las contracciones son seguidas, pero aún no ha entrado en labor... -le explicaba pero parecía que nadie estaba del otro lado pues sólo se escuchó un golpe seco, como de que alguien hubiese caído.
¡¿Harry?! ¡Harry!, ¿hola? ¿Alguien me escucha?- repetía ella angustiada, Ron se acercaba y tomaba la bocina.
¡Luna!
¡¿Ron?!
¡¿Qué le pasó a Harry?! -cuestionaron al mismo tiempo.
¡Eso quiero saber yo!-exclamó el ojiazul.
¿Qué le dijiste, Luna?
Nada más que Herms ya va a dar a luz.
¡Con razón! ¡Pobre, se desmayó! -expresó entre risueño Ron.
¡¿Qué?!
¡En serio!
Mira despiértalo y vengan pronto al hospital Santa Lucía, que tu amigo se convertirá en padre nuevamente en unos minutos, eh –le decía de manera imperativa.
Ok, haré lo que pueda. Te veo, un beso.
Igual, ¡apresúrense! -se despedía, y ambos colgaban.
El pelirrojo trató de despertar a su amigo, pero sus intentos no daban resultado. Neville se acercó y entre los dos le empezaron a llamar, el ojiverde abrió los ojos asustado y algo adormilado.
¡¿Qué paso?!
Te desmayaste, amigo –respondió Ron, disimulando su sonrisa burlona.
¡Hermione! -exclamó incorporándose, luego se quejó pues al caer se había golpeado la cabeza contra el sofá. Se frotó la zona y salió con paso decidido a la puerta, Ron lo alcanzó y avisó a los demás que Her daría a luz, que si podían hacerse cargo de los pequeños, los demás asintieron; y cuando salían en la puerta estaban Hannah, Susan, Penélope, Fleur, Katie, Caroline y la amiga de Neville. Ellas sonrieron y entraron, Ron dijo que se iría más tranquilo y salió corriendo ya que Harry se había adelantado.
¡Ay hombre, tranquilo! -gritó el chico Weasley.
¡Espérame, no sea que vayas a chocar por tus prisas! Así que yo manejaré –refunfuñó.
Una vez en el auto los dos emprendieron el camino a la clínica, Ron algo nervioso sí, pero tratando de tranquilizar a su amigo; y el ojiverde algo tenso, nervioso e ido.
¡Tranquilo, amigo! llegaremos pronto y verás a tu reina y a tu pequeño príncipe –le animó.
¡Ron, yo quiero estar con ella cuando nazca! -fue un grito nervioso lo único que pudo decir antes de volverse a perder en sus emociones.
Ron negó con un gesto y sonrió para sí mismo - ¡Caray, lo que hacen los hijos!-pensó.
El trayecto se hizo eterno para el chico de gafas, y cuando bajaron del auto salió como la misma snitch en pleno vuelo. El pelirrojo le siguió corriendo y al llegar al elevador el ojiazul jadeaba por la carrera, la puerta se cerró y él marcó el botón del piso 9, "Maternidad" - Ron le miraba de soslayo, Harry parecía haber encontrado interés en sus zapatos y los observaba susurrando cosas que sonaban como - Her, bebé espérame y Yo lo sabía - el elevador se detuvo justo frente al piso con el # 9 ambos esperaron a abrirse las puertas, el ojiverde parecía listo para salir corriendo...
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Aquí se queda el capitulo, en el próximo sabrán Qué pasa con el alumbramiento de Hermione, cómo lo toma Harry y cuál es la reacción de la pequeña Lily al tener un nuevo miembro en su familia. Ah, y qué planea Ginny con la carta de Draco.
Se despide su amiga Anyeli Potter Granger.
