-Aristóteles decía- susurró Kyon, en un titubeo, mirando a Haruhi, que con la respiración entrecortada trataba de ocultar el rostro - que… que la Idea… la Idea proviene de los sentidos…
Ante tal declaración, Haruhi levantó el rostro para mirar sus ojos castaños, Kyon la sostuvo por la cintura, llevando ambas manos hasta ahí. Cuando apretó su pecho contra el suyo ambos sintieron el calor que desprendían sus cuerpos, y el rostro de Kyon se calentó a tal grado que le costó continuar.
-Entonces –dijo Haruhi- no puedo tener la idea correcta de Kyon, de ti… hasta sentirte. –Reflexionó sabiamente.
-Hasta sentirme- anotó con voz grave Kyon, a pesar de que pensaba que el comentario venía de más, trató de componerlo mencionando:- y yo, no tendré la Idea correcta de Haruhi, hasta conocer su 'forma' y su 'materia'.
-Oh, Kyon, mejor cállate. –Lo reprendió Haruhi. A quién le parecía que hablar de filosofía en tal momento no era la mejor idea, pese a su naturaleza excéntrica.
Llevándole la contraria al pensamiento racional de Kyon, ella lo empujó suavemente sobre su cama, en donde antes, a un lado, se encontraban de pie murmurando. Tal era la oscuridad, que Kyon no lograba distinguir los rasgos de Haruhi, él entonces, estiró su brazo, para prender la lámpara de noche que Haruhi tenía a lado.
-No, no…- lo detuvo ella, tomando su muñeca para impedirlo- piensa que… así estaremos como ciegos. Y únicamente podrás sentirme.- La voz de Haruhi era tambaleante, insegura… tan ajena a ella, pero aún así, lograba articular lo que deseaba decir con claridad.
-Pero yo quiero verte –Se opuso Kyon, y un segundo después pensó que qué idiota había sonado, y que seguro ella pensaría que es un pesado.
Pero a ella no pareció importarle realmente, y se limitó a besarlo en los labios. Kyon pensó, que no había sensación más dulce que esa, y que besar su boca, era como probar un postre delicioso. Kyon la abrazó con fuerza, y se dio la vuelta en la cama, se quitó los zapatos con los pies y abrazó sus piernas con las suyas. Haruhi se rió.
-Estamos enredados.
-Eso quería lograr- Dijo Kyon, encima de ella. Por primera vez, Haruhi se dio cuenta de lo grande que era su cuerpo en comparación al suyo, se sentía pequeña. Lo miró a los ojos en la oscuridad, y se dio cuenta de que apenas podía vislumbrarlo. Aún así, estaba muy segura y muy a gusto. Abrió sus piernas un poco, y Kyon se acomodó entre ellas. Aún conservaba la ropa puesta, pero lo atacaba una excitación muy grande. Con cuidado, llevó sus manos hasta su blusa, y desabrochó los seis botones que tenía, Haruhi lo miraba conteniendo la respiración bajo su pecho, sosteniéndose de sus hombros firmes.
-Quiero tener una Idea de tus pechos- dijo Kyon.
Haruhi estaba avergonzada, pero se rió al notar que al parecer Kyon no olvidaría los postulados de Aristóteles durante esa noche. Entonces, sabiendo que por sí mismo no se atrevería, tomó su mano, hasta llevarla a uno de sus pechos que se asomaba entre el sostén blanco a medio quitar. Los sentidos de Kyon se agudizaron, y no pudo quitar la mirada de los ojos marrones, que le parecían brillar, de Haruhi, mientras acariciaba su cuerpo desnudo con su mano. Ella, para entonces, se había desentendido del mundo, y le costaba sostenerle la mirada al chico sobre ella, por que lo que quería era cerrar los ojos un momento. Así lo hizo, inclinando su cabeza hacia atrás y a Kyon le pareció preciso besar su cuello, apretando sus labios contra su piel que temblaba. Cuando corrió a besar su boca, ella apenas siente que respira, y abraza su espalda, sintiendo los músculos tensarse por su tacto ansioso, extendiendo sus dedos para abarcarlo completo, por que no quiere que se valla. Kyon siente mucho calor, y se siente mareado cuando su lengua encuentra la de Haruhi en un beso que va lento y sugestivo y, siente entonces, que su cuerpo responde primitivo, como por instinto, cuando con un movimiento firme se aprieta contra Haruhi y ella suelta un gemido de sorpresa que hace separar sus labios de los suyos. Toda Haruhi desprende una sensualidad de la que no parece estar conciente, pero que le evita pensar con claridad a él. Ya no quiere estar más tiempo separado de ella, y Haruhi siente su desesperación entre sus piernas. Desabrocha con sus manos temblorosas su pantalón y ella se deshace de su falda, en esos momentos los segundos son tortuosos. Sus piernas tiemblan, pero el promete con la mirada que no va a lastimarla.
-Te quiero mucho. –Dice Kyon, por que le parece sensato decirlo, y por que su pecho se oprime con fuerza ante cada caricia suya.
-Yo no. –Respondió Haruhi, por que sabe que lo que siente por él es más grande que querer.
-Vale, ya entiendo. –Dijo él riendo y le tomó la cara con las manos, como si fuera un bebé, dándole besos breves en los labios. Ella le correspondió, hasta que sus besos se convirtieron en suaves caricias con la lengua sobre su cuello y sus pechos.
Sin saber muy bien cómo, la mano de Kyon llegó hasta el vientre de Haruhi, provocándole escalofríos y cosquillas, trazando círculos en su ombligo, y descendió, hasta alcanzar la humedad de su entrepierna, Haruhi gimió, pero no lo detuvo, y él apretó su mano contra ella y ella se abrazó a él por el cuello. Kyon pensó que esa era la verdadera forma de Haruhi y que no quería dejar de sentirla, cerró los ojos con fuerza, cuando Haruhi correspondió las caricias en su cuerpo, tocando más allá del camino de bello que descendía por su vientre.
Es entonces cuando cualquier pensamiento sensato desaparece y se ve obligado a esconder su rostro en su cuello, por que arde. Siente que todo su cuerpo arde, y que sus acciones dependen de la voluntad de Haruhi.
Se siente sin cordura cuando logra unir su cuerpo al de Haruhi, que tiembla como una hoja. El dolor inicial no se ha ido, pero ha sido amortiguado por los besos dulces que Kyon le ha dado. No puede pensar en nada que no sea él. Y siente calor, mucho calor. Sus temblores van aumentando conforme Kyon aumenta el ritmo, y Haruhi piensa que la sensación y el sonido de su piel contra la suya es lo más maravilloso.
Unos minutos más tarde, Kyon siente que su cuerpo ha sido demolido, mientras mira a Haruhi jadear cada vez más a compasadamente. Ella lo abraza como una niña, escondiéndose en su pecho, que se encuentra perlado por el sudor. Aún cuando siente los músculos inservibles, él la aprieta contra sí, y le besa el cabello que le llega a su nariz.
-La Idea de Haruhi es mejor de lo que pensaba. -Comenta Kyon, y Haruhi no puede evitar golpearlo.
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Chan chan chán! Es la primera vez que escribo algo así :) qué opinan?, mientras lo hacía me sentía nerviosa y medio tensa, y a lo mejor por eso no salió como esperaba. Las ideas de Aristóteles sobre las Ideas, valga la redundancia, habla de cómo él pensaba lo contrario a Platón sobre las mismas, decía que no se podía tener la Idea de algo que no ha sido captado por los sentidos, o sea que no hay ideas innatas.
Si lo leen, me dicen qué les pareció, me gustaría saberlo para pensar si seguir escribiendo este tipo de temas o no, jojujijuji. ¡Feliz año 2015! Y Navidad atrasada!
-Aidea
