Disclaimer: Assassination Classroom no me pertenece & tampoco la asombrosa portada que se ve~. Todo es sin fines de lucro(8).
Hey! Otro tema a la orden y en algo-como-en-hora (?).
»Aclaración&Advertencia: Conjunto de viñetas/OneShots sobre BL, sin conexión y variando por lo que toque en el día~. Como era de prever, sólo algo de dulce OoC por el momento uwo.
Y sin nada más con que retrasarlos... ¡A Leer!
#11;
Family matters.
El problema no era que el director le encontrara con alguien, independientemente de que fuera chico o chica; el problema radicaba en que era su padre quien le había encontrado, ni más ni menos, con el chico más problemático de la Clase E, y no precisamente en el mejor momento posible para presentaciones formales.
Asano Gakuhō había regresado a la casa después de terminar de discutir algunas cosas con Koro-sensei, por lo que Asano Gakushū —al no ser consciente del tema gubernamental de por medio— había estado seguro de que él no aparecería hasta dentro de unas horas más… horas que le habrían servido para arreglar todo el desastre causado con Karma antes de que se alcanzase a ver.
—Asano-kun, ¿puedes explicarme qué es lo que está pasando?
Tan rápido como su cuerpo se lo permitió tras escuchar ese tono superficialmente cordial, se alejó del pelirrojo para poder ponerse de pie a un lado del sofá en el que estuvieron recostados hasta la interrupción. Por más tenso que estuviera, trataba de calmarse concentrándose en que el Akabane era el que peor estaba de los dos, en cualquier sentido posible.
—Limpiaremos esto lo antes posible —comentó con la mayor seguridad que podía aparentar bajo la estricta mirada de su sonriente padre—, no tiene de qué preocuparse.
—Aunque podría hacer más ruido cuando llega, ¿sabe? —soltó relajadamente Karma, terminando de cerrarse la camisa y arreglarse los pantalones para ponerse a un lado del rubio sin importarle, realmente, la gravedad de lo que acababa de pasar—. Eso nos ahorraría este tipo de… problemas.
De inmediato, el presidente del consejo estudiantil se volteó hacia él, demostrando tener las mejores intenciones de asesinarlo con sólo endurecer la mandíbula y dedicarle un breve vistazo por el rabillo del ojo.
— ¿Puede ser más específico, Akabane-san? —pidió el Asano mayor, trasmitiendo de todo menos amabilidad al verle con la misma mueca de antes.
No era necesario que Gakushū le advirtiese nada; Karma estaba más que familiarizado con ese tipo de exhibiciones de cortesía falsa, y sacarle provecho al presionar algunos aspectos era… gratificante, además de curioso de ver, demasiado para dejarle pasar.
—Creo que lo que se imagina que estábamos haciendo es bastante "específico"…, director —terminó por decir, en parte, por el indisimulado codazo que el rubio le regaló.
—Yo no me imaginé nada. —El que luciese tan tranquilo al hablar era la peor señal que el par podía encontrarse, sólo que uno lo disimulaba con el semblante serio y el otro mantenía su despreocupada sonrisa como cara de póker—. Pero ninguno de los dos ha respondido mi pregunta inicial —recordó, ésta vez dejando entrever el peligro latente que delataba su filosa mirada violácea.
Gakushū fue el único en tragar saliva, buscando cualquier tipo de escapatoria tan de prisa como nunca lo había hecho. Karma, por su parte, mantenía las manos escondidas dentro de los bolsillos de la chaqueta y el mentón en alto, impasible y orgulloso.
—Contestaría, pero le preguntó a su hijo. —Lavarse las manos no sólo era lo mejor que podía hacer; hacer que el rubio enfrentara a su padre (mientras él se limitaba a ver) era lo mejor.
Estando en otra situación, el de la Clase A no hubiera reprimido las terribles ganas de golpear al de ojos dorados hasta que se le pasase lo idiota que era. Así que sólo podía maldecir por lo bajo, tratar de matarlo con la mirada y confiar en que la venganza sería una de las mejores cuando se diese el momento.
— ¿Y bien, Asano-kun? Sigo esperando.
Resignado, el nombrado rodó los ojos aunque, antes de alcanzar a hablar, una fugaz, maliciosa y arriesgada idea cruzó por su cabeza.
—Akabane trató ser el dominante y volvió a fallar rotundamente —resumió ágilmente después de envolver su cuello con un brazo—. Las cosas desacomodadas y las que terminaron en el suelo (o rotas) fueron antes de que llegáramos a ese punto.
«En el que nos interrumpió» faltó decir, pero ese era el trabajo que Karma no cumplió por estar tan avergonzado que se sentía incapaz de poder burlarse del director con su típica picardía altiva.
—Ya veo —soltó Gakuhō al cabo de unos segundos, volviendo a alzar el rostro después de suspirar cansinamente—. Aunque creí que sabías la diferencia entre un sofá y una cama, Gakushū.
—Asano-kun es exhibicionista.
— ¡Maldita sea, Akabane!
— ¿Qué? Es la verdad —se defendió caprichosamente, queriendo que el rubio se sintiera tan apenado como él hace unos cuantos minutos—. Tu lugar menos favorito debe ser una aburrida cama… a menos de que estés deprimido y esté lloviendo —agregó al voltear a verle, con los brazos cruzado detrás de la nuca y mostrándole la lengua, aunque el rubio estuviera mirando algún punto muerto entre los muebles y el pasillo.
—No voy a seguir hablando de esto frente a mi padre —dictó, ignorando el ligero sonrojo que empezaba a acumularse en sus mejillas.
—De hecho —la voz del castaño volvió a hacerse presente. No obstante, en vez de sonar pretenciosa, casi se podía percibir genuina y simpática tras la pequeña risa que dejó escapar ante la conversación—, así será.
— ¡¿Qué?!
—Y tu novio tampoco podrá escapar de eso.
— ¿Novio? —coreándolo al unísono, el par de estudiantes se miró, gruñó, se sonrojó y se perdió en la conversación, también todo a la vez.
—Llamaría a un amigo para que hiciera el trabajo, pero todo indica que ustedes dos necesitan recibir una clase particular sobre educación sexual —explicó, notándose serio pese al ligero cambio que se sentía en el ambiente.
Y aunque por «amigo» era relativamente obvio que Gakuhō se refería a Koro-sensei, Karma no sabía si era peor recibir un sermón camuflado por parte del director/padre de su rival/novio, o del pulpo sinvergüenza que se encargaba de enseñarles cuando no se jactaba de que nadie podía matarlo. En cambio, Gakushū… no podía hacer ni pensar mucho; para él, esa rara aceptación y reacción de su padre no podía augurar nada bueno.
Y lo comprobó, de una rara forma al día siguiente: cuando lo primero que ambos recibieron al coincidir en el edificio principal fueron miles de felicitaciones de parte de todos los estudiantes enterados.
Todo pareció tener sentido, al menos en la mente del principal involucrado; ese tipo de presión extra debería dar resultados positivos en alguien tan competente como lo era el líder de la Clase A, ¿no?
Lo único malo en el plan del mayor era que ese reconocimiento estaba lejos de molestarle o agobiarle —gracias a las libertades que tendría para tratar con Karma— y que… tampoco había sido un plan hecho adrede; realmente el director estaba satisfecho con que su hijo «se entretuviese como alguien de su edad», aún cuando estuviese alguien como Akabane Karma de por medio… y, por supuesto, tomando los cuidados necesarios por cualquier cosa. Pero decírselo directamente sólo haría que el testarudo rubio siguiese en negación.
—Así que, aún si está molesto conmigo, todos salimos ganando —explicó desde su lugar en la oficina—, ¿no lo cree, Koro-sensei?
—Sin duda ha aprendido mucho, Asano-san.
Hey de nuevo! Creo que es de los finales más 'forzados' que he sentido... pero era eso o excederme hasta quién sabe dónde (?), y eso que el director se me hace bastante rarito de escribir 9v9...
Como siempre, espero que haya gustado uvu y, mañana, ¡nuevo tema con alta probabilidad de ser absurdo~!
Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! ¡Grazie siempre por leer~!
