CAPITULO 11 RECORDANDO EL PASADO
Tommy, Eriol y Syaoran me miraron con los ojos muy abiertos. Luego miraron a Meiling y finalmente a Lien. Sin duda no se esperaban esa respuesta. Sabía perfectamente lo confundidos que se debían de encontrar en estos momentos. Sonreí cuando vi que Meiling y Lien estaban cogidos de la mano.
- ¿Cómo...- empezó a decir Eriol – Cuándo...? - casi, casi le podía oír cómo pensaba.
- Si no quieres decir nada más...es comprensible, Sakura...no tienes por qué dar explicaciones de nada...- dijo Syaoran.
- No – le corté – Está bien...no pasa nada. Cuando Meiling empezó a salir con Lien se lo conté, así que todo está bien...eso no es un problema para nosotros...Fue hace mucho, yo tenía dieciséis años...- me encogí de hombros.
- ¿Y cómo es que yo no me enteré de esto? - preguntó Tomoyo con el ceño fruncido.
- Fue en mi época difícil, Tomoyo – chasqueó la lengua al recordar – Ya sabes...cuando reuní el valor necesario para contártelo ya había pasado algún tiempo, ya no tenía sentido sacar el tema a relucir así que lo dejé estar. No fue nada serio...
- ¿Cómo que no fue nada serio? ¡Te follaste a mi hermano! Tenía derecho a saberlo – dijo indignada.
-Tommy– se rió Lien – Fue un momento de debilidad para ambos...ya está. Yo por aquel entonces también estaba jodido por lo de...por lo de quien tú ya sabes...Se puede decir que nos ayudamos mutuamente a olvidar nuestros problemas – dijo encogiendo los hombros.
- Está bien...mira, creo que es mejor que pasemos a la siguiente persona – dijo Tomoyo– Es que...pensándolo bien, no quiero saber nada más. ¡Ugh! Dios mío...mi hermano se ha follado a mis dos mejores amigas – no pude evitar reírme por la forma en que Tomoyo lo dijo.
El juego evidentemente siguió, aunque noté a Syaoran algo confundido. Y no era de extrañar. Hacía un par de minutos que había confesado que el chico con el que había perdido la virginidad había sido con el novio de su hermana. Sin duda tendría que hablar con él para aclararle todo. No quería que pensase mal de mí.
De todas formas seguimos con la fiesta y he de decir que hubo momentos épicos como por ejemplo cuando a Lienle tocó atrevimiento y tuvo que salir a la calle vestido de colegiala – con faldita de cuadros y tablas y dos coletitas incluídas – o como cuando Tomoyo tuvo que besar al perro de Eriol el cual (dicho por el mismo Eriol) no ha sido bañado ya hace 2 meses. La pobre estuvo más de quince minutos cepillándose los dientes...
Eran las cuatro de la mañana cuando todos nos retiramos a dormir algo perjudicado. Meling se había quedado dormida sobre el hombro de Lien– aún con la falda de tablas puesta - Tomoyo bizqueaba para no dormirse y Eriol aún seguía en calzoncillos y agarrado a la botella de vodka...increíblemente el que menos moco iba era Syaoran, que se había estado librando de la botella. Lo que hubiera dado yo por verle un poco "contento". Bueno, es una idea que me puedo apuntar para un futuro...
Tras despertar a Meiling sacudiéndola por los hombros, me llevó hasta la habitación de invitados en el tercer piso, justo al lado de la de Syaoran según me dijo ella mientras bostezaba como un hipopótamo. Cuando me dejó a solas me metí en el baño, me cepillé los dientes y me puse un camisón. Al otro lado podía oir a Syaoran trasteando, luego oí el agua correr. Mmm, ¿se estaría duchando? Cállate, mente pervertida. Ugh...Me tumbé en la cama y rodé varias veces en un intento por encontrar la posturita para dormir...pero de nada me servía.. Me sentía acalorada y además los ardores de estómago me estaban matando. Puñetero vodka de los cojones...
Salí de la cama y bajé hasta la cocina sin encender las luces para no despertar a nadie. Sólo esperaba que Ieran guardara en algún lugar un par de sobres de manzanilla – o tres - para calmarme el estómago. Estuve un rato rebuscando por los armarios y por los cajones y nada. Suspiré frustrada mientras me sentaba en una de las banquetas. Ahora no podría dormir.
- ¿Qué buscas?
Tuve que llevarme una mano al pecho por el tremendo susto que me llevé. En la puerta se encontraba Syaoran en pijama. Parpadeé rápidamente cuando le vi. No se por qué, pero al imaginarme a Syaoran en prendas de dormir me le imaginaba con el típico pijama de rayas de abuelo y con las mangas largas y con zapatillas de felpa. Nada de eso. Llevaba un pantalón largo y suelto y una camiseta blanca de manga corta que se adaptaba a su cuerpo. Guau. He de decir que Syaoran perdía mucho con la ropa que llevaba normalmente a diario. En realidad tenía muy buen cuerpo, estaba tonificado y estaba fuerte sin llegar a lo excesivo...Juro que en la penumbra pude ver las lineas de los abdominales...¿abdominales? Oh, Dios...Si que estaba borracha...
- ¿Sakura? - me llamó de nuevo. Sí, quizás me quedé demasiado tiempo mirándole. Eso es de mala educación, Sakura. Y si, vale, eres una salidilla, pero ante todo eres educada.
- Sí – alcé la mirada hasta su cara – Esto...Eh...manzanilla, ¿sabes si tu madre tiene manzanilla por aquí?
Sin decir nada se acercó a un armario – sí, el único que no había mirado – y sacó dos bolsitas de un paquete. Tras las gafas se le apreciaban los ojos cansados y su pelo estaba ligeramente despeinado dándole una expresión ligeramente diferente a la cara. Fue hasta la vitrocerámica y puso a calentar agua. Me la sirvió en un vaso y metió las bolsitas de manzanilla.
- ¿Azúcar? - asentí. Me tendió la taza.
- Gracias...¿no puedes dormir?
- No – dijo sentándose a mi lado.
-Syaoran– suspiré – Me gustaría contarte lo de Lien...
- No...No tienes por qué hacerlo – me cortó – Es tu vida y yo no te juzgo por nada, Sakura. Yo no necesito que me expliques nada.
- Pero yo quiero contártelo...no quiero que tu también pienses mal de mi...
- ¿Por qué iba a pensar mal de ti? - preguntó extrañado – Eso pasó hace mucho, ¿verdad, Sakura? - asentí - De todos modos quiero decirte que si quieres hablar...soy todo oídos...siempre que quieras – sonreí sinceramente.
Esperé a que Syaoran se preparara un café y fuimos al salón. Nos sentamos en el sofá con nuestras respectivas tazas en las manos. La mirada de Syaoran se desvió hasta mi atuendo para luego mirarme a los ojos.
- ¿Tienes frío? - desvié la mirada hacia mi escote. Tenía los pezones tan endurecidos que se me marcaban bajo la fina tela. Rodé los ojos.
- No, no tengo frío...- suspiré, ahora no venía a cuento decirle que la visión del contorno de su cuerpo había me había causado estragos...Sakura, a lo que ibas – Lo que te voy a contar...es complicado.
- Tu empieza...creo que podré seguirte – me sonrió sinceramente.
- A ver...en el instituto yo era una chica normalita tirando a insegura. No tenía ningún amigo o amiga en especial...por lo general iba bastante a mi bola, encerrada en mis libros y mis cosas. No llamaba la atención de nadie, excepto de Rika– Syaoran abrió los ojos sorprendido de que Rika entrara en la historia – Sí, Rika y yo íbamos juntas al instituto. Se reía de mí con sus amigas por lo sosita que era, palabras textuales. Eran tonterías, pero para alguien tan inseguro como yo...En fin, lo único que logré fue encerrarme más en mi misma con cada broma pesada que me gastaban. Gracias a Dios un buen día aparecieron los Daidoji.
Por entonces yo tenía quince años. Ellos hicieron caso omiso de las palabras hirientes de Rika y se hicieron amigos míos. Nos volvimos inseparables y, gracias a la mala leche de Tomoyo, Rika dejó de meterse conmigo...hasta ahí todo bien... Durante el curso siguiente entró un chico nuevo. Setsu Minami. Dios...era el sueño de cualquier niña...Era alto, con piel blanca y fina como si fuera de porcelana y un par de años mayor que yo. Su pelo era negro y brillante, sujeto en una coleta. Y esa pedazo de moto...cuando me quise dar cuenta caí rendida a sus pies.
Sorprendentemente él pareció estar interesado en mi. Salí unas cuantas veces con él, todo era perfecto, me trataba de maravilla. Con él me di mi primer beso – sonreí amargamente – Todo iba genial, hasta que un día nos tuvimos que quedar después de clases para hacer un trabajo...y nos quedamos encerrados accidentalmente en una de las clases. Yo me puse histérica. Tengo claustrofobia – le expliqué – Así que me sentó en una silla mientras él me acariciaba la cabeza...nada fuera de lo normal. Sólo me calmé cuando oímos un "click" y la puerta milagrosamente se abrió...Al día siguiente empezó a circular cierto rumor en el que se decía que yo le había comido la polla a Set Minami en un salón de clases –Syaoran frunció el ceño – No me creí los rumores hasta que lo vi con mis propios ojos unas fotos de ese momento. Yo estaba sentada...él me agarraba de la cabeza...mientras se notaba que movía las caderas. Desde el ángulo que tomaron las fotos parecía que se la estaba comiendo. Todos vieron las malditas fotos y empezaron a llamarme chupa pollas, guarra...en fin, todo lo imaginable. Aquello llegó incluso a manos de mis padres – Syaoran puso cara de horror.
- Ugh...¿y qué dijeron? - me preguntó Syaoran.
- Nada, absolutamente nada. Mi madre se limitó a llevarme al médico para que me recetaran anticonceptivos. Según ellos era algo normal que descubriera los placeres de la carne – dicho por ellos – Lo único que le importaba a mi madre era que yo me cuidara...así que hizo caso omiso de mis quejas. Ese montaje era una farsa y yo estaba siendo insultada. Mis padres se lo creyeron igual que los demás, aunque al menos no lo juzgaron. Intenté hablar con Setsu, pedirle que le dijera a todo el mundo que eso era mentira, pero me esquivaba completamente. Días después me enteré de que todo había sido dirigido por Rika, y de la peor manera. Los vi, a ella y a Set en el aparcamiento del instituto. Ví como ella le daba un puñado de billetes...había sido una apuesta...Lo peor de todo fue que después de eso vi como se montaba en la misma moto que yo con una guapisima morena...llevaba saliendo con ella seis meses. Me la había estado pegando todo el tiempo por un puñado de billetes.
- ¿Pero por qué? - dijo Syaoran agarrando su tasa con fuerza.
- Aún sigo sin saberlo, Syaoran. No me cabe en la cabeza que una chica de dieciseis años liara todo aquello solo para hundirme en mi miseria...Hacerme creer que era correspondida por el chico que me gustaba para después reirse de mi...Los Daidoji se pusieron de mi parte, de hecho Tommy casi le parte la boca a Set un día que le vio con su preciosa novia...gracias a Lien la sangre no llegó al río –Syaoran sonrió levemente – Pasé unas semanas muy deprimidas. Los insultos descendieron en cuanto encontraron un cotilleo mejor, pero nunca desaparecieron por completo.
Me sentía traicionada por el chico que me había empezado a gustar, creí que él tenía sentimientos hacía mi...Me sentí como una estúpida, así que decidí que era hora de cambiar. Tomoyo, Lien y yo empezamos a salir por la noches, empecé a tontear con los chicos, ya sabes...un beso, un roce...sabía lo que ellos querían de mi, pero nunca me atrevía llegar a nada más con nadie y por eso me llamaban calienta pollas...Lien un día vino a verme a mi casa, estaba llorando en mi habitación de rabia y de frustración porque no encontraba mi lugar...me consoló y me calmó. Me dio palabras de ánimo y me dijo que yo no era digna de andar con esos tipos que solo me querían para una cosa. No sé muy bien cómo llegamos a ese punto, pero ese día me acosté con él. Sólo puedo recordarlo como algo bonito...me alegré de que él fuera el primero, ¿sabes? Fue cuidadoso conmigo, algo así como perfecto, obviando la falta de sentimientos, además solo fue esa vez. Por esa época Lien estaba intentado tener algo con Ikari Ling, una chica que nunca se le mereció...
- ¿Así que no sentías nada por Lien?
- No, no si hablamos de amor. Yo le quería y le quiero...pero como un amigo. Me resultaba atractivo, pero nunca le he querido en ese sentido...A partir de ahí decidí que nunca nadie jugaría con mis sentimientos de nuevo...decidí huir del amor como de la peste y me convertí en lo que soy...Me estaban insultando sin motivo, así que des di uno...
- ¿Y cómo se enteró mi hermana de que su mejor amiga y su novio se...acostaron?
- Se lo dije yo. No quería que esa historia se interpusiera entre nosotras, tu hermana me empezó a caer realmente bien. Simplemente fui sincera y Meiling se lo tomó bien, como algo que pasó hace mucho tiempo – Syaoran asintió con la cabeza.
- Creo que Lien te quiere del mismo modo en que quiere a Tomoyo.
- Sí, totalmente – sonreí – Es como el hermano que nunca tuve.
Syaoran sonrió y me miró fijamente. Su historia y la mía tenían más puntos en común de los que en un principio podía parecer, de eso se acababa de enterar él. Éramos muy parecidos en el fondo...y yo le estaba ayudando a parecerse a mi yo actual. Estuvimos unos minutos en silencio, un silencio del que disfruté en su compañía. Hasta que me sobresalté al sentir su mano sobre la mía.
- ¿Saku?
- Dime...
- Cuenta conmigo para destrozar a Rika.
No lo pude evitar, simplemente me incliné sobre él y le di el abrazo más fuerte que pude ofrecerle. Syaoran se estaba convirtiendo en un verdadero amigo...y de los mejores...
Bueno, al final sabemos un adelanto de lo que pasó con Rika pero aún faltan saber los motivos...¿Qué os ha parecido la confesión de Saku? ¿Y la reacción de Syao?
Un agradecimiento especial a:
Chiwanko
Maru-chan1296
Daryis-san
Alice-Vampiirithap-Cullen
Y a todas las personas que que se toman la molestia de dejarme un RyR se los agradezco muchooooooooooooo
Y Bienvenida a Fanfiction espero te guste la historia tanto como me gusto a mi..!
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
¿Cómo? ¿Verle a Sakura los pech...las tetas? Pfff, mátame. Pues claro que quiero.
- Si tu quieres...- dije fingiendo una indiferencia que para nada sentía.
- Pues quítame la camiseta tú – me pidió con sensualidad.
Jur, jur...Hice lo que me pidió. Tras conseguir quitarle la prenda sin dejarla calva en el intento noté que mi pantalón se estrechaba aún más. Era lo más jodidamente pecaminoso que jamás me había imaginado. Sakura desnuda de cintura para arriba y con su pelo cayéndole por los lados hasta la cintura. El pequeño aro del pezón tenía una minúscula bola de color azul. Jesús, me dieron ganas de chuparlo, ¿cómo sería?...
