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Cuando Juvia abrió los ojos, no encontró diferencia entre tenerlos abiertos o cerrados.
El lugar en el que se encontraba era completamente negro, sin distinción entre paredes, techo o suelo. Aquello era la nada, y Juvia se sentía flotar en medio de aquella masa oscura y opresiva, que la dejaba sin aliento.
Intentó girar, y mirar a su alrededor, pero se sintió pesada y atada por aquella oscuridad de manos y piernas. Se revolvió, intentando soltarse, pero lo único que hizo fue cansarse en vano.
Después de lo que a ella le pareció la eternidad de forcejeo, dejó relajar sus músculos y dejarse llevar por la oscuridad, como el que se deja llevar por la corriente de un río.

-Parece que ya te has relajado –repuso una voz alterada que envolvió la oscuridad en la que Juvia se encontraba sumergida.

La joven dio un bote y se mantuvo en silencio, esperando a que la voz volviese a hablar.

-¿No vas a decir nada? –insistió la voz.

Pero ella siguió en silencio.

-Deberías darte cuenta de la situación en la que estás –repuso la voz, mostrando molestia-. Ahora mismo no eres tú la que la controlas. Y eso no es algo que te guste, ¿verdad? –añadió con sorna.

Juvia hizo un ruido de molesta apenas audible. Era cierto que ella siempre intentaba manejar sus actos e intentaba que las cosas fuesen como ella quería.

-Ahora estás en mis manos –dijo la voz-. Y no solo tú…

Juvia recordó lo que había pasado momentos antes en la habitación de los ordenadores. Un quejido, un golpe y ella sobre el suelo sin sentido.

-Si quieres salir de aquí sin que nada os pase a ninguno de los dos, tendrás que jugar conmigo. ¿Qué me dices? Será divertido.

Juvia se imaginó una sonrisa plagada de afilados dientes cuando escuchó aquella última frase. Giró sobre sí misma, intentando averiguar el origen de la voz.

-Mi paciencia tiene un límite. Y si la colmas, pagarás las consecuencias –se detuvo unos segundos antes de continuar-. Pero sé que a ti no te importa lo que te pueda pasar. Por eso quiero advertirte de que tengo algo preciado para ti, y que será él quien pague las consecuencias de tus malos actos.

"Shuusei" pensó.

La voz se rió en una larga y demente carcajada.

-Tu psycho se ha alterado. Parece que realmente es preciado para ti…

Juvia se mordió el labio inferior con fuerza, intentando controlar los impulsos que le gritaban al oído que encontrase a aquel canalla y le volase la tapa de los sesos con la Dominator.

"La Dominator".

Juvia se llevó la mano al cinturón, pero el lugar que solía ocupar su arma estaba ahora vacío.

-No te preocupes por tu arma. Aquí no te hará falta.

Aquel tipejo ya estaba empezando a tocarle las narices a Juvia. ¿Cómo era posible que supiera todo lo que ella pensaba?

La estaba observando desde algún lugar…

-Bueno, ¿qué me dices? ¿Comenzamos?

-¿Tengo alguna otra opción? –repuso ella, ya cansada y deseando salir de allí.

-Así me gusta. Bueno, en ese caso…

La oscuridad que rodeaba a Juvia se disolvió por completo, dejándola suavemente sobre la irregular superficie de un camino de piedra colonizado por la hierba que aparecía entre las rocas. Juvia cerró los ojos, cegada por la intensa luminosidad del sol en aquel lugar. Parpadeó varias veces y se llevó una mano a la frente para utilizarla como visera y poder ver con mayor claridad el lugar en el que se encontraba.
Aquel lugar parecía ser unas antiguas ruinas casi inexploradas. El campo, ya dominado por la naturaleza, tenía desperdigados lo que parecían ser algunas construcciones pequeñas y realizadas en roca.
Juvia comenzó a caminar a través de ellas, hasta que llegó a una con la entrada cerrada por una débil malla de hierro. Se acercó a ella y posó sus dedos sobre ella, dejándolos introducirse por los huecos que formaban las hebras de hierro unidas entre ellas. Cuando Juvia estuvo al lado de la verja, con la nariz rozando la fría superficie del hierro, escuchó un suave "clack" y la puerta se abrió suavemente con sus dedos aún enganchados entre los hierros que la formaban.

Supuso que aquello era el juego de aquel maníaco, pero no pudo resistirse y negarse a entrar. Su vida estaba en sus manos, y no solo su vida. También la de Shu.

Empujó aún más la puerta para poder ella entrar al interior, pero se encontró una sala pequeña, de suelo de arena y paredes de piedra, y sin techo. Pero delante de ella había unas escaleras que descendían a otra estancia bajo tierra.
Juvia suspiró y se dirigió a las escaleras, mientras se imaginaba a aquel hombre mirándola desde dios sabe dónde, jugando con ella y manipulándola a su antojo. Comenzó a bajarlas, adentrándose junto con las escaleras en la oscuridad que había bajo aquella pequeña estancia. Bajó lentamente por la escalera que le pareció interminable y, cuando llegó al último escalón, las antorchas a ambos lados del largo pasillo que se extendía delante de las escaleras se encendieron, indicándole a la joven el camino a seguir.

Estuvo caminando durante varios minutos sin más compañía que el sonido de sus pisadas sobre la arena del suelo, cuando la voz volvió a sonar desde el extremo del pasillo que se extendía delante de Juvia.

-Siempre me han gustado los juegos de exploración. ¿A ti no? Avanzar sin saber qué tesoros o trampas encontraras… Es algo que me engancha y me obliga a seguir jugando.

Juvia ignoró las palabras del hombre y siguió caminando.

-Y además ahora puedo ser yo mismo el que crea los niveles. Es algo maravilloso. Me preguntó con qué empezaré…

El silencio volvió a reinar en el lugar. Pero no tardó en ser roto, varios minutos después por aquella voz.

-¡Ah! ¡Me acabo de acordar! Qué falta de educación por mi parte. No me he presentado. Soy Looking for Revenge, aunque la gente me llama simplemente Revenge. Acotaciones que surgen en los foros…

Juvia se detuvo, helada al escuchar aquel nombre. Estaba hablando con el hombre que había planeado todo, los robos, la creación de aquel juego y el secuestro de los reclusos.
Revenge siguió hablando a la espalda de Juvia mientras ella intentaba poner en orden sus ideas. Revenge había secuestrado a los reclusos para conectarlos a su juego. Pero para crear aquel juego necesitaba mucho material, por lo que creó el foro, para que todos los inconformistas de la sociedad hicieran el trabajo sucio por él, y entonces él solo tendría que recoger el material y crear su jueguecito. Luego ofreció a algunos de los usuarios del foro, entre los que estaban ellos, Nezumi, el entrar en su juego y probarlo. Allí pudieron elegir uno de los reclusos secuestrados, y jugar con él en el nivel que ellos mismos pudieron crear. Era la decisión de los creadores del nivel si el recluso moría, o si solo querían jugar con él, haciéndole sufrir, seguramente por venganza y despecho.

Un juego que pudiese matar… ¿Podía ser eso cierto? Ellos mataron desde la oficina a uno de los reclusos. Bueno, le dieron el cuchillo, y él decidió quitarse la vida. Cuando descubrieron su cuerpo real en aquella sala descubrieron que había muerto de la misma manera que el avatar del juego.

-Vamos, sigue avanzando. Si te quedas parada nunca llegarás al final del nivel –repuso la voz, un poco molesta.

-¿Este nivel lo has creado tú? –repuso ella, mirando a su alrededor.

-Claro, y es mucho más complejo que otros que han creado los otros jugadores, como vosotros, Nezumi. Vaya manera más aburrida de terminar con el juego… ¿Cómo se os ocurre darle un arma para que se mate él mismo?

Les habían descubierto. Revenge se había dado cuenta de la presencia de la policía en el foro y en el juego.

-No pongas esa cara de susto Juvia. No fue muy difícil descubriros. Me parece recordar que vuestra primera única reunión fue la de la redada de los guardias. Qué mala suerte. Normalmente suele ser más divertido. Puede que me hubieses descubierto antes si hubieses visto la entrega del material.

Aquel hombre sabía mucho más de lo que Juvia había supuesto. Había sido él el que les había mantenido vigilados en todo momento, y habría sido muy fácil para él haber manipulado a toda su Unidad.
Entonces Juvia se dio cuenta de otra cosa más.

"Estoy jodida" pensó mientras se llevaba una mano a la frente. "Incluso sabe quién soy…Está claro que es él el que nos controla a nosotros".

Entonces a la espalda de Juvia se escuchó un fuerte estruendo. La joven se quedó parada, mirando detrás de ella, intentando descubrir qué había sido aquel ruido. Entonces vio que una gran roca se dirigía al lugar en el que ella estaba parada, rodando sobre sí misma a una gran velocidad. Juvia, tras soltar un taco, comenzó a correr, intentando poner la mayor distancia posible entre la roca y ella. Pero cada vez la tenía más cerca. Estaba a punto de ser alcanzada, cuando vio una habitación al lado izquierdo del pasillo. Giró y entró en el momento justo en que la roca pasaba rozando sus talones. Juvia se detuvo, ya a salvo en la nueva sala, mientras escuchaba la roca seguir rodando por el pasillo. Mientras la joven intentaba recuperar el aliento, apoyada sobre sus rodillas, la voz volvió a hablar.

-Será mejor que no me tengas aburrido esperando a que te decidas a continuar. Tus pausas te pueden salir muy caras.

Juvia miró una vez más a su espalda antes de seguir caminando. Atravesó la sala rápidamente, pero a un par de pasos por delante de la puerta notó un saliente en el suelo, por lo que lo saltó sin problemas para entrar en la siguiente sala. Pero un ruido metálico se escuchó bajo los pies. Juvia saltó hacia delante y rodó hasta la habitación de delante. Aún en el suelo se giró y vio que, en el lugar dónde había estado parada hacía unos segundos había ahora un gran número de lanzas que salían del suelo, reunidas en un punto común, donde habría estado su cuerpo si ella no se hubiera movido lo suficientemente rápido.

-No es divertido si esquivas las trampas –se quejó la voz.

"Encima infantil…"

Juvia pasó a la siguiente sala, pero en cuanto puso un pie en ella sintió que el suelo temblaba. La baldosa sobre la que estaba ella situada se movió y comenzó a caer, con Juvia aún sobre ella. La joven estiró los brazos y se agarró a la baldosa de delante, sintiendo como la nada se extendía bajo sus pies. Hizo fuerza con los brazos y se alzó, pero antes de que pudiera ponerse en pie, la baldosa sobre la que estaba comenzó a temblar. Juvia rodó hacia un lado mientras veía la baldosa caer y comenzaba a notar el temblor, extendiéndose por toda la sala. Se puso de pie de un salto y fue saltando de baldosa en baldosa hasta la pared de enfrente, con otra puerta abierta hacia otra sala.
Tras varios saltos más fue capaz de alcanzarla, pero al otro lado no había una sala parecida a todas por las que acababa de pasar. Aquel lugar no tenía la amarillenta luz que tenían las demás, sino que estaba bañada en un tono azulado, proveniente de un agujero que había en lo alto del techo. Juvia avanzó por la nueva estancia, pero se encontró con que estaba cortada justo a la mitad, con un profundo e infinito precipicio extendiéndose bajo ella.

-No hay salida –informó la joven.

-Fíjate mejor.

Juvia caminó lentamente hacia el borde y se detuvo cuando la parte delantera de sus pies se quedaron sin terreno para pisar. Miró hacia abajo y vio el agua correr a incontables metros de distancia.

-Adelante –le invitó Revenge.

Juvia tragó mientras escuchaba el correr feroz del agua bajo sus pies. Se preguntó por las posibilidades que tendría de sobrevivir a una caída así, pero si no lo hacía, daba igual lo que hiciera, correría la misma suerte que si saltaba al agua y no salía ilesa, y no solo ella, Shuusei también.

Dejó escapar un largo suspiro antes de cerrar los ojos y saltar a los fieros remolinos del río que corría por el interior de aquella cavidad subterránea.