Disclaimer: Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece.

Nota: Esta trama se procede en una posibilidad de ver a los Santos Dorados vivos, por lo menos posibilidad de existir como pasó en SOG. Espero les divierta. Además quiero aclarar algo, este fic NO es YAOI, respeto los gustos ajenos pero yo no escribo esos géneros.

Agradezco enteramente aquellos que han leído y dejado un comentario, eso sube el ánimo de seguir relatando. También para aquellos que le dieron favorito a este humilde escrito… ¡Y GRACIAS TOTALES! ¡LOS AMO! ¡YA VAMOS FINALIZANDO ESTE CORTO!

Un saludo y abrazo a todos.


Razones


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"No es la apariencia sino la mentalidad"

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Mermó su ira, poco a poco intentó suavizar su expresión sin refutarse a sí mismo en algún error que tal vez cometió y no se dio cuenta. Se calmó, había tomado las armas regadas en el suelo y las guardó dentro de la caja de oro para alistarse a realizar una visita inesperada.

Entrenó más de dos horas para apaciguar ese enojo que le revolvía el estómago. No odiaba los niños, increíblemente poseía el instinto paterno de tomar pequeños de la calle o huérfanos para darles un hogar más cómodo y a gusto, prueba fehaciente eran Shiryu y Sunrei a los que educó y cuidó como si fueran sus propios niños.

A él no le molestó en ninguna manera el asunto de tener un sucesor, de hecho, no comprendió la razón del caso cuando su propia armadura tomó como su nuevo dueño al caballero de bronce, si alguien debía de tener el heredero sería de la descendencia de Shiryu. El asunto que engrandeció el enojo del chino fue que su mejor amigo decidiera ese tema sin consultárselo, ni siquiera tener el atrevimiento de explicar el motivo.

Y aquello fue la razón de que terminara de pie frente al escritorio de un joven Shion.

—Creí que éramos amigos, compañeros de armas, los últimos sobrevivientes de la Guerra Santa del siglo XVIII—refutó el joven Dohko, pegó un golpe sobre el escritorio sin importarle el título superior del antiguo caballero de Aries—. Debiste consultarme tu decisión.

—Hay cosas que no puedo comentarte, por más amigos que seamos.

—Acepto que asuntos concernientes a las decisiones de la señorita Athena sean de sumo secreto—frunció el ceño—, pero no este tipo de cosas.

—De hecho, fue la propia Athena quien me pidió la discreción del caso—explicó el lemuriano sin apartar los ojos de su amigo, tal vez los años pasaron pero él mantenía ese comportamiento tan característico de su persona—; si te molesta la orden puedes dar tus razones a nuestra señora como todos los caballeros que refutaron.

—No me malinterpretes—Dohko tomó asiento frente al peliverde, llevó sus manos hacia sus cabellos—, no tengo problemas en tener algún niño a mi cuidado pero a estas alturas debes ser consciente que el buscarme una mujer sería un poco ridículo.

—Tienes la apariencia de un adolescente. Aprovéchala.

—Muy gracioso, borrego—se cruzó de brazos—. Tú también deberías estar metido en este asunto y no solo los muchachos. ¿Cuál es la razón de obligarlos a tener hijos? Ellos quieren vivir su nueva vida a su manera.

Shion suspiró, de cierta manera también lo había pensado, pero no estaba en él ir en contra de las decisiones de Saori, ella era la que debía de responder cual era la razón principal de todo ese asunto, porque fue ella misma quien le dio la orden comenzar a inducir a los santos de oro que consideraran la idea de poseer hijos, casarse, tener una familia y vivir tal vez como personas normales. Por un momento lo imaginó como un capricho infantil pero la seriedad en que se manifestó le produjo la sensación de que estaba obligado a obedecer.

—Nadie puede obligar a uno en tomar una mujer y casarse—Shion se puso de pie—; no estamos en esos tiempos en que vivimos, tampoco entendimos porque razón el Patriarca Sage casi exigió que por lo menos los caballeros mayores tuvieran descendientes.

—Fue un golpe bastante duro para aquellos que se apartaron de todo contacto fuera del Santuario.

—Solo Leo, tú y yo nos libramos de esto.

—Porque éramos los más jóvenes para tomar ese asunto—Dohko recordó aquella vez en que el antiguo caballero de Cáncer los reunió para ordenarles un trabajo que, a muchos como Géminis, Capricornio y Piscis les costó tal vez la propia vida—, o en tu caso porque hallaste una compañera pero…

Chasqueó la lengua ganándose la mirada casi asesina por parte del hombre que vestía en una túnica oscura. Dohko se encogió de hombros, poco satisfecho y con el ligero dolor en el corazón; existían cosas personales, secretos y comentarios que esa Cámara guardaba celosamente entre sus paredes, y que por prudencia propia era mejor mantener información en un lugar muy recóndito.

—Lo siento, no quería expresarme así.

El caballero de Libra sabía del secreto mejor guardado de su amigo y que, pese a los largos años, esa sensación de angustia seguía abatiendo el alma del lemuriano. También fue una de las razones del porque Shion juró lealtad a Hades, pero para su desdicha nunca halló a esa mujer en el Inframundo.

—Lo mantendremos así—alzó la mano para apaciguarse a sí mismo e intentar calmar esa molestia que parecía nunca tener fin—, es mejor que no lo vuelvas a mencionar.

—Pero él…

—Confío en sus habilidades—interrumpió Shion, no estaba dispuesto oír más palabras reconfortantes—. Esta situación no se podrá solucionar como tú o yo queremos, y no pretendo volver a caer a lo más denigrante.

—No es justo ni para ti, ni para ellos—apoyó las manos sobre el escritorio—; hemos vivido los tres con este secreto por largo tiempo. ¿De verdad pretendes seguir con esto?

—Totalmente.

Mentiroso. Él intentaba ocultar la verdad como cuando uno se pretende tapar el sol con un dedo. ¿A quién quería engañar? Su angustia crecía a cada momento y, el simple hecho de que no encontró ni una solución, ya no tenía recursos para solucionar su problema, sabía que tampoco podía acudir a la Athena de ese tiempo porque temía comentarle una verdad que iba en contra de los protocolos de un Patriarca.

Por otra parte, Dohko solo suspiró al sentir culpable por recordarle la tormenta que parecía no cesar sino más bien aumentar en volumen y para cuando se dieran cuenta todo estaría perdido.

—Bueno, supongo que voy a negarme a buscar una mujer—intentó cambiar el rumbo de la conversación, lo que menos quería era el revocar el pasado que ninguno de los dos estaba listo para tocarlo—. La última vez que intenté buscar una mujer me sentí un depravado.

—Vamos, eres un joven físicamente.

—Pero mi mente pasa los limites—sonrió al ver el rostro sonrojado de Shion—, oye tampoco quiere decir que deba aprovechar mi apariencia para conquistar a niñas. Athena me castraría.

—No lo creo—se sentó al tomar un libro—. Tú no eres como otros hombres, es tu corazón lo que te hace especial—apoyó el mentón sobre sus manos—, ahora que tu vida se ha puesto en marcha en el mismo sentido que cualquier humano puede tener.

—Voy a envejecer más rápido que tú.

—Si sigues renegando lo harás—bromeó sin deshacer la sonrisa—. Aprovecha mi amigo, busca una bella mujer para que tengas una familia. Estoy seguro que tus chicos estarán muy complacidos si saben que su padre les dará hermanos menores

Dohko enarcó una ceja. ¿Acaso su borrego amigo no entendía que prácticamente pasó sus largos años de vida cuidando y educando niños? ¿Cuál iría hacer la diferencia? Aunque era muy probable que Sunrei se alegraría ayudarlo a criar un pequeño, pero la situación radica en la moralidad y las costumbres del chino.

Su apariencia no era una excusa, su mentalidad lo era todo por lo que se le hacía difícil decir que el buscar una mujer sería muy sencillo. Tampoco se sentía un hombre atractivo o coqueto, simplemente un hombre de buen carisma y amable.

—¿Y cómo la voy a buscar?

—¿A dónde van los jóvenes de esta época?

—¿A un bar?

—¿Siempre lo hacen?

Ambos se miraron, las cosas no eran como en su adolescencia y en ese siglo el estilo de vida era distinto al que estaban acostumbrados. Suspiraron a la vez. Definitivamente era un complejo universal todo ese asunto.

—Creo que iré a la villa para tomar algo y pensar—se puso de pie—, y tú me vas acompañar.

—Yo no necesito una mujer en estos momentos.

—Tampoco pretendo que su Ilustrísima se comporte como un chiquillo—se burló—; vamos a beber como en los viejos tiempos.

—Presiento que me quieres sobornar.

El chino solo soltó una carcajada y ladeó la cabeza. Ya vería si con dos copas su mejor amigo diría la misma advertencia. Porque uno de los secretos más íntimos de su borrego compañero recaía con el problema del alcohol.

Y él no era estúpido como para dejar pasar la oportunidad de cambiar su suerte, de buscar una razón de convencerse de que estaba muy viejo para tomar ese trabajo.

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Como aviso especial quiero aclarar algo y que es parte de este capítulo: He publicado un OneShot para los Fans de los gemelos. Es algo reflexivo así que si gustan pueden echarle un vistazo- Baraja.

Así mismo, quiero avisar que estaré subiendo nuevos fics en un foro que se abrió en conjunto con unos amigos. Si eres fan de Saint Seiya y muchas cosas más puedes visitar el FORO PHOENIX (enlace en mi perfil)