Hola, aquí les dejo el capítulo de la semana esperando que sea de su agrado, recuerden que no hay nada que ame más que todos sus reviews :3
Disclaimer: Los personajes y la obra Fairy Tail pertenecen a Hiro Mashima
Aclaraciones:
*Universo Alterno
*OoC
*Lenguaje y acciones explícitas
*Hay diálogos tanto en inglés como en francés...no sé de francés así que pedí algo de ayuda, por favor si alguno ve un error en estos, avísenme para corregirlo :B
*Al final contestaré los reviews de los invitados
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Capítulo 11
"Un amor internacional"
–Despierta ya- le escuchó susurrar tras lo que le pareció apenas unos segundos.
Abrió los ojos lentamente para encontrarse con la ancha espalda de Gray frente a ella mientras se inclinaba a pagar al conductor para después salir del vehículo y sostener la puerta hasta que ella lo imitó.
– ¿En dónde están?- miró a su alrededor contemplando la transitada calle, el sol comenzaba a descender por el horizonte y al levantar la vista su pregunta se respondió sola.
–Dijiste que habías salido para ver la Torre Eiffel, ¿no?
La gran estructura se podía vislumbrar por detrás de los edificios frente a ellos y Juvia no pudo más que sonreír emocionada, habían pasado tres años desde la última vez que estuvo en ese lugar y estaba segura de que nunca se cansaría de ver tan magnífica obra.
Se pasó el bolso por su hombro y miró a ambos lados dispuesta a cruzar la calle en dirección a la atracción. Una mano la retuvo por la suya impidiéndole avanzar.
– ¿A dónde vas?
–A ver la Torre- inclinó la cabeza para expresar su confusión.
–Sí, pero no por allí- le señaló el restaurante frente a ambos.
–Pero...- sin darle tiempo a decir nada más la guió hasta el lujoso lugar. Intercambió un par de palabras con el hombre que los recibió y ambos fueron escoltados a un elevador que los condujo a la terraza.
–Para que ir con todos los turistas cuando podemos tener asientos en primera fila.
Juvia no respondió, frente a ella se extendía la vista más hermosa que hubiese visto en toda su vida. El sol ya se había escondido en el horizonte brindándole un tono rojizo al cielo y justo delante de la mesa a la que los llevaron se podía observar la Torre siendo iluminada para cuando la noche terminase de desplegar su manto. Como complemento ideal la decoración orgánica de la terraza enmarcaba la escena confiriéndole un aspecto de cuento encantado.
–Gray-sama, esto es extraordinario- se sentó en la silla que el encargado le ofreció y el pelinegro hizo lo propio quedando frente a ella.
–Así es siempre todo lo que yo hago, nena.- afirmó al tiempo que les entregaban la carta y él ordenaba una botella de vino.
–Juvia jamás había visto algo parecido.
–Tampoco es como si vinieses mucho a París según parece.
–Juvia sólo estuvo aquí en su luna de miel, pero nunca en un lugar tan hermoso.
–Pues debió ser un completo desperdicio ya que dada nuestra situación dudo mucho que aprovechasen el tiempo de una mejor forma, ¿o en ese entonces era diferente?
–Ella no hablará al respecto.
–Bonne nuit, je m'appelle Kim- una voz femenina interrumpió –Je peux prendre votre commande?
Por supuesto fue Gray quien respondió con animadas palabras de las cuales la peliazul no entendió ni una sola. Sintiéndose como un cuadro en la pared desvió la vista hacia el paisaje mientras rememoraba su anterior viaje a esa misma ciudad.
–Monsieur?- el pelinegro se había distraído contemplando el repentino cambio de ánimo de su acompañante.
–I'm really sorry but I'm not very good in French, Is it ok if we talk in English?- Juvia se sorprendió al poder entender lo último que él había dicho.
–Of course, but if you excuse my boldness I want to tell you that your French is really good.
–Well, thanks for the compliment.- respondió con una sonrisa pícara. Juvia se aclaró la garganta para hacerse notar.
–Do you have any specials?- dijo feliz de poder seguir la conversación.
–We're going to order Merluza al beurre blanc.- dijo el pelinegro antes de que la mesera pudiese responder la pregunta.
–And for the lady?
–The same- declaró dedicándole una sonrisa arrogante a la peliazul, quien tan sólo recargó la barbilla en las manos y le devolvió el gesto con dulzura tras dejar la carta a un lado.
–Ok, I'll be back with your orden in few minutes.
En cuanto la empleada se hubo retirado la botella de vino fue traída y Juvia se limitó a observar fijamente al hombre frente a ella. Le causaba cierta gracia y curiosidad la forma en la que se conducía, es decir, en un momento tenía el encantador gesto de hablar en un idioma que ella pudiera entender y al minuto siguiente volvía a ignorar sus opiniones.
Sin desearlo su mente volvió a compararlo con Lyon, durante su luna de miel su esposo se había comportado a la inversa que el pelinegro, él se había ocupado de todo lo que implicase hablar con alguien pero siempre consultaba su punto de vista o deseos.
– ¿Y a Juvia le gustará la cena?- inquirió con la misma sonrisa.
–Quizá, aunque ya deberías confiar más en mis gustos que en los tuyos- el personal se retiró y ambos quedaron solos, bajo la tenue luz de las velas y lámparas de gas. –Brindemos- dijo tomando su copa de vino y ofreciéndole la otra a ella.
– ¿Cuál es el motivo?- levantó la copa imitando el gesto de él.
–Brindemos por la suprema estupidez de tu esposo, dejando sola a una mujer como tú en una de las ciudades más románticas del mundo. Gracias a eso puedo tenerte en mi cama.- ella dejo el recipiente inmóvil pero Gray estiró más la mano para hacer sonar el brindis.
–Eso no fue nada amable, Gray-sama.- le puso mala cara.
–No buscaba serlo.- se llevó la copa a los labios y degustó un largo sorbo mientras ella se limitaba a mantener su expresión –Si esperas que ofrezca una disculpa a lo que dije puedes mejor irlo olvidando. Es lo que pienso y muy seguramente la realidad.
– ¿Suele ser siempre tan cruel con todos o lo hace sólo con Juvia y Lyon-sama?
–Dependerá de la persona a la que le preguntes.- se hizo el silencio mientras servían la comida –Pero si lo prefieres cambiemos de tema. ¿Cómo es posible que si no es tu primera vez aquí no sepas nada del idioma?
–Bueno, Juvia no lo necesitó especialmente, Lyon-sama siempre se encargó de todo porque él lo habla bien, así como Gray-sama.
–Francés y al menos otros cinco idiomas, si no ha perdido práctica.- dio un largo trago a su copa y luego sonrió –Recuerdo que Ul nos golpeaba en la cabeza con el diccionario si no pasábamos algún examen...a decir verdad lo hacía con todas las materias, quizás por eso nunca reprobé física.
– ¿Ul, la madre de Lyon-sama?, ¿Gray-sama estudió con él?
–Sí, la madre de Ultear solía cuidar de mí y por desgracia tenía que pasar tiempo con Lyon.
– ¿Puede Juvia saber la razón?- inquirió guiada por la curiosidad al percatarse de una nota de melancolía en su voz.
Gray parpadeó un par de veces y endureciendo el gesto se acomodó en su silla.
–No- llevó un poco de comida a su boca. Ella quedó ligeramente ofuscada por su repentino cambio de humor –No es importante para lo que nos atañe.
–A Juvia le gustaría conocerlo un poco más...
– ¿Y para qué?- no levantó la voz y desvió la vista a la noche que ya se estaba instalando –Lo que de verdad debería interesarnos es la hora en la que sale tu esposo, el hotel en el que me quedo no está muy lejos de aquí- ella suspiró sintiéndose como si le hubiesen dado un portazo en la cara.
–Juvia quiere disfrutar de esto un poco más, es como un sueño.- insistió consciente de que su incómoda condición mensual le impediría complacer sus caprichos.
–Podrás pedirle a Lyon que te traiga en otro momento, pero nosotros deberíamos aprovechar mejor el tiempo del que disponemos. ¿Lo acompañarás a todas las cedes o sólo era cosa de París?
–Como ya había dicho Juvia planea asistir a todas a las que su esposo asista y si Gray-sama irá también entonces tendrán más tiempo. Por ahora podrán disfrutar de éste momento- pasó su mano sobre la de él y con un dedo acarició el dorso de ésta.
Sus miradas se encontraron y por primera vez ella sintió que esos ojos no estaban construidos de plata sólida sino más bien eran un cielo encapotado y tormentoso pero traspasable.
– ¿Te lo estás guardando para tu esposo?, ¿quieres hacérselo con las luces de la ciudad de fondo?, ¡vaya cliché!- utilizó un tono arrogante y frío al tiempo que apartaba su mano de la de ella –Había llegado a pensar que te producía un cierto placer perverso el que él entrara en ti sin saber que horas antes otro hubiese tomado tu cuerpo y horas después volviese a hacer lo mismo.
Lo siguiente que pasó fue que tenía encima el contenido de la copa que le había dado.
– ¡Ya basta!, ¡Juvia le ha hablado antes sobre esa actitud suya pero no piensa permitir que cruce la línea!- su voz subió casi dos tonos mientras decía esto –¡Puede que para usted Juvia actúe como una, pero no es ninguna puta!
Con gesto socarrón Gray se llevó la servilleta del servicio al rostro para limpiarse el vino. La mujer frente a él comenzó a rebuscar en su bolso y a él le pareció que su ceño fruncido en completa molestia era encantador e incluso un tanto risible.
Ella sacó algunos billetes de su cartera y los dejó sobre la mesa.
–Puede buscar a Juvia cuando aprenda a comportarse.- se levantó de mal humor.
–Estás siendo infantil, siéntate.
–No, Juvia se irá ahora mismo y no precisamente a lo que usted cree.
Sin más salió del lugar deteniéndose a mirar atrás únicamente cuando cruzó la puerta frontal del restaurante. No lo vio ir tras ella. Siguió su camino hacia la concurrida calle e hizo todo lo posible por detener un taxi, cuando finalmente obtuvo uno lo abordó sin más demora.
Tartamudeó un par de palabras inteligibles -aún en inglés- tratando de darle las instrucciones para llegar a su hotel pero lo único que pareció lograr fue hacerle entender el nombre.
La puerta del vehículo se abrió repentinamente dando paso a una alborotada cabellera negra, el chofer se sobresaltó y dijo algo que ella no entendió pero estuvo segura era una pregunta. Gray respondió enseguida y luego dirigió la vista hacia ella.
–Tranquilízate, sólo quiero asegurarme de que no termines en la Antártida- volvió a intercambiar palabras con el conductor y ella resignada se recostó en el asiento. De un momento a otro le tomó la mano y la atrajo en su dirección para susurrar en su oído –Te veré en Londres, pero esta vez usa uno de esos vestidos que me encantan- y antes de que ella respondiese salió del taxi cerrando la puerta y dejando algo sobre su palma.
El vehículo comenzó su avance y ella pudo ver sobre su mano el dinero que había dejado sobre la mesa y una pequeña nota.
"No es por tus servicios"
No supo si molestarse o sonreír pero su rostro inevitablemente hizo lo segundo.
La siguiente sede fue en Inglaterra y Juvia sintiéndose más segura en una ciudad ya conocida paseó toda la mañana, recorriendo los lugares que solía frecuentar junto con Meredy durante la temporada en que Metallicana tuvo que instalarse allí.
Gray no tardó en encontrarla y de nuevo ganó sus sonrisas a base de comentarios ingeniosos y caricias nada apropiadas. Aunque el pelinegro había pasado su adolescencia en dicho país se calló para dejarse guiar por ella cual turista ingenuo. Su recompensa, escoltarla hasta la habitación de su sofisticado hotel.
No llevaba un vestido como él le había pedido, en su lugar usaba una falda azul rey de vuelo amplio que se cerraba justo debajo del busto combinada con una femenina blusa blanca, un reglamentario abrigo negro y unas medias del mismo color que no llegaban ni a la mitad de sus muslos y las cuales fueron la única prenda que le dejó puesta antes de hacerla suya contra el gran ventanal que actuaba como pared frontal de su cuarto.
–Gray-sama- se quejó en un ronroneo cuando le dio vuelta y oprimió sus pechos contra el frío cristal –Esto es vergonzoso...alguien afuera...podrían...
Su voz se perdió en un suspiro y el pelinegro dejó escapar una risa.
– ¿No me digas que jamás lo has hecho mientras alguien observa?- el rostro de Juvia no se puso más rojo porque el espectro de color se lo impedía.
–N-no- pegó su espalda al desnudo torso de él –¿G-Gray-sama sí?- el aludido respondió con un sonido afirmativo entre risas y ella abrió los ojos sorprendida.
–Se le conoce como juventud, nena.- dio un paso atrás llevándola con él para que sus voluptuosos senos quedaran lo suficientemente despegados del vidrio para que pudiese acariciarlos con sus manos –Pero nunca es tarde, alegrémosle el día a algún afortunado que note nuestra presencia.
Dirigió la otra mano a su intimidad y hundió en ella un par de dedos. Juvia gimió con fuerza y recargó todo su peso en el musculoso torso, sus pechos eran estrujados, masajeados e incluso pellizcados mientras ella sentía que rozaba el cielo con las yemas de los dedos.
–He decidido concederte tu tercera condición, me comportaré mejor contigo pero a cambio debes darme algo.
–Tiene...el cuerpo...de Juvia- reclinó la cabeza hacia atrás y él le entregó sus labios con desespero.
–Quiero algo más- susurró contra sus labios y ella tan sólo asintió para que volviesen sobre los suyos. –Esa forma que tienes de llamarme...me vuelve loco- presionó su parte baja contra él para que pudiese percibir cómo su miembro cobraba vida.
–Gray-sama...Gray-sama...Gray-sama- empezó a gemir para complacerlo.
–No es únicamente eso- continuó entre risas –No quiero que lo llames así a él ni a nadie más, al menos en mi presencia. Cuando salgas de aquí puedes hacer y decir lo que quieras, pero mientras estés en mis brazos seré tu único "Gray-sama"- movió sus manos con mayor apremio para reforzar sus palabras –A cambio vigilaré mi comportamiento y te haré mía cuantas veces desees, me parece justo.
–Pe...Pero...debe cumplir su palabra.
–Por supuesto. Ahora vamos, bríndale a tu público el exquisito placer de ver tu rostro mientras te corres en mi mano.
–Gray-sama, esto es muy vergonzoso, Juvia no...- pero se sintió llegar al orgasmo de una forma deliciosa.
–Esa es mi chica- la levantó en brazos para llevarla a la cama aprovechando que sus ojos aún estaban perdidos en el placer y su cuerpo no era más que una masa sin fuerzas recorrida por ligeros estremecimientos.
La colocó boca abajo y tomó sus caderas para levantarle el trasero hasta que sus rodillas estuvieron apoyadas en el colchón.
–Tienes un trasero tan perfecto- le dio una pequeña nalgada para disfrutar de su firmeza. Juvia curveó ligeramente la espalda sorprendida de lo placentero que ese acto había resultado –No tienes ni idea de cuantas veces he deseado entrar en él y no estoy dispuesto a esperar más- separó sus glúteos y dispuso a subir a la cama para acomodarse mejor.
– ¡No...no, espere Gray-sama!- se apresuró a decir al sentir el duro miembro demasiado cerca de esa entrada intacta. –Juvia jamás ha tenido sexo anal antes ella...ella aún es...
– ¿Es broma?- inquirió al ver su intento de penetración frustrado, Juvia negó con la cabeza y él pudo ver algo de miedo en sus ojos azules. Y bueno tenía razones para estar así, después de todo de esa forma no le resultaría especialmente placentero...a ella –Tch, ¿qué demonios es lo que hacía Lyon en la cama contigo? ¿Leerte para dormir?
-Ahh...- pero no la dejó responder al introducir los dedos en su húmedo sexo para después sacarlos totalmente empapados en fluidos al tiempo que comenzaba a manosearla.
–Lo haré de todas formas.
Tras asegurarse que sus rodillas estuviesen lo suficientemente separadas para brindarle el apoyo necesario sondeó su pequeña entrada arrancándole sonidos nada inocentes, introdujo uno a uno los lubricados dedos para comenzar a dilatarla. Con cada movimiento y nueva intromisión un fuerte jadeo escapaba de los labios de la peliazul al mismo tiempo que sus uñas se enterraban en las sábanas.
–Relájate, si estás tensa no podrás disfrutarlo- y para ayudarla a hacer caso de sus palabras llevó la mano libre a sus erectos pezones –Creo que más de una vez te he probado mi capacidad para darte placer, así que trata de no pensar demasiado.
Juvia soltó todo el aire de sus pulmones y dejó de apretar los dedos permitiendo que las caricias poco a lograran relajar su cuerpo. La intromisión de los largos dedos masculinos era ligeramente incómoda y dolorosa, ella trato de no pensar en que eso sólo era el preludio de algo aun más grande.
–Gray-sama, por favor sea gentil con Juvia- su voz impregnada de nerviosismo sonó más inocente que nunca.
–Ahora entraré en ti, muñeca, así que trata de estar lo más calmada posible y verás que eventualmente las sensaciones irán mejorando.- lo vio buscar su cartera en los bolsillos de su pantalón y de ésta sacó un condón
– ¿Gray-sama va a...?
–Para esta ocasión será lo mejor, el lubricante facilitará la penetración.
Se colocó el preservativo y tras retirar los dedos se introdujo lento y pausadamente para causarle el menor dolor posible, aun así la sintió crisparse bajo sus manos. Una vez entró en su totalidad retrocedió de la misma forma para adoptar un ritmo cadencioso y en un intento por distraerla se inclinó hasta pegar sus labios a su espalda y recorrer la blanca piel con besos al tiempo que sus manos la acariciaban con mayor gentileza que nunca antes.
Deslizó los labios hasta la suave concavidad que se formaba en su espalda baja y succionó con fuerza de su piel acompañándola de una ligera mordida.
– ¡Ahh!, ¡Gray-sama, eso dejará una marca!- trató de removerse para apartarlo pero sólo logró que la unión resultara más incómoda. -¡Ay, Gray-sama, espere!
–Lo sé, será tu turno de morir de calor, porque una de las sedes será en Sudamérica.
La experiencia le recordó a su noche de bodas o al menos hasta que el dolor finalmente cedió a base del placer que las expertas manos le brindaron.
– ¿Qué hora es?- preguntó ella cuando cayó totalmente exhausta y satisfecha sobre la cama, se percató que el cielo a través de la ventana se había tornado obscuro.
–Apenas son las 7- besó su cuello pero estando tan cansado como ella no intentó nada más.
–Es tarde, Juvia debe irse
–Aún es temprano. Todavía no deberán salir.
–Pero Juvia debe volver antes que Lyon-sa...que Lyon para tomar un baño y cambiarse.- giró para que ambos se vieran de frente y sonrió ampliamente –¿Gray-sama seguirá asistiendo a las conferencias?
–Ahora más que nunca no me las perdería. Sobre todo para saber la excusa que darás para usar más ropa de la debida en el trópico, es más, no me molestaría dejarte algunas otras marcas para asegurarme. En cuanto a los rasguños que acabas de hacerme, debo agradecer que no me permitan sacarme la camisa en las oficinas.
–Ni Juvia se perdería a Gray-sama siendo más amable, hoy fue muy bueno con ella.
Gray no se reunió con el resto de sus colegas de Fairy Tail hasta el siguiente día cuando abordaba su vuelo con destino a Venecia.
–Mocoso no te pedí que vinieras para que recorras las ciudades a tus anchas. Ayer no te paraste para nada en las oficinas centrales.
–Lo sé, debía ocuparme de algunos asuntos personales y perdí la noción del tiempo.- se acomodó en su asiento –No volverá a pasar, sabes que nunca te quedaré mal, viejo, pero es que me aburro a muerte con toda esa palabrería. Aunque suene como ese idiota de las llamas, sabes que soy más una persona de acción que de palabras.
El pequeño hombre asintió y no se mencionó más del tema.
En los siguientes días el pelinegro terminaba lo más pronto posible sus ocupaciones para encontrarse con Juvia y recorrer un poco la ciudad antes de acabar en la cama haciendo el amor apasionada y apresuradamente de modo que ella pudiese volver a tiempo para recibir –por fortuna- a un muy cansado Lyon.
Aunque el pelinegro estaba consciente de que Venecia era más llamativa por la noche no tuvo más opción que hacer un recorrido diurno. Se besaron apasionadamente bajo el Puente Rialto y la tomó en la comodidad y libertad de su apartamento.
En Dinamarca se las arregló para encontrar un conjunto de intrincadas calles desiertas en las cuales tuvieron un adelanto de lo que más tarde consumarían en la privacidad de su habitación.
Y finalmente en una calurosa ciudad del trópico americano Juvia rechazó una y otra vez sus propuestas de encuentro debido a que para su mala suerte no fue el único en poder evadir reuniones y Lyon pasó el día entero monopolizándola.
Fue hasta la media noche que le respondió la llamada entre susurros.
–Tenga piedad de Juvia, Gray-sama- suplicó apenas conectó la llamada –Lyon está en la habitación de al lado, Juvia no puede quedarse en el baño hablando con usted...aunque diga cosas tan eróticas como las que escribió- casi sintió la sangre subir a su rostro.
–No eran sólo palabras, ven y te lo demuestro.- la peliazul se mordió el labio inferior y entreabrió la puerta del baño para observar al hombre que dormía pacíficamente.
–Juvia no puede...
– ¿De nuevo interrumpí algo?
–No, Lyon está durmiendo, es por eso que Juvia no puede salir ni estar aquí hablando.
–Todavía mejor, déjalo ahí y ven a buscarme. El que se duerme pierde.
–Juvia no...
–No lo pienses sólo hazlo, estoy seguro de que tú también lo quieres.- podía escuchar un cierto bullicio al otro lado de la línea –Este lugar es para gozarlo y no para ir a la cama temprano, al menos no para dormir, ¿resulta tan difícil elegir entre dos noches totalmente opuestas?
Se frotó el rostro con la mano libre y volvió a asomar la cabeza por la puerta. Trataba de pensarlo a detenimiento pero no tuvo que considerarlo demasiado porque su mente le arrojó la respuesta enseguida más clara que un lago en primavera.
– ¿Sigues allí?
–S-sí Gray-sama, ¿en dónde lo verá?- se escuchó la risa complacida del pelinegro.
–Baja que aquí estoy esperando- y colgó.
Juvia abrió los ojos todo lo que pudo y levantándose de un salto se arregló lo más rápido y silenciosamente que le fue posible.
Dejó una pequeña nota diciendo que había salido a tomar aire, en caso de que el peliblanco despertase antes de su regreso.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el lobby lo primero que sus ojos fijaron fue la conocida silueta masculina recostada sobre una de las columnas. Se movió hacia ella con una gran sonrisa en los labios.
–Tomaste la mejor decisión del día.
–Juvia sólo tiene unos momentos.
–No, muñeca- la rodeó con sus brazos para jugar con los pliegues de la corta falda que llevaba –Tenemos toda la noche.- la apoyó contra su cuerpo y se acercó a su oído –Te voy a enseñar lo que es la buena vida, de todo lo que te pierdes al retirarte con el sol.
– ¿Cómo?, ¿pero no iremos a la habitación de Gray-sama?
–Tengo algo mejor en mente.- acarició su espalda por sobre la chalina transparente que la cubría –Sólo he venido aquí una vez cuando era muy joven y la pasé tan bien que me gustaría revivirlo. Pero antes quítate esto.
Debido al inusual calor del lugar la peliazul vestía una pequeña falda de holanes y un top a juego debajo de la traslúcida chalina que el Fullbuster ya levantaba por encima de su cabeza.
–P-pero Gray-sama...la marca...en la espalda de Juvia...
–Estás conmigo ahora no importa ocultarlo.- se sacó la ligera camisa que llevaba –En compensación yo haré lo mismo.
Salieron a las concurridas calles que a pesar de la hora parecían más vivas que antes.
Caminaron hasta lo que parecía ser la plaza principal. Juvia no sabía bien que ocurría en ese lugar tan bullicioso pero irremediablemente se le venía a la mente la palabra carnaval. Había música sonando desde quién sabe dónde y gente por todos lados, ya fuese comprando en los diversos puestos del lugar, bailando en la pequeña explanada o simplemente recorriendo el lugar.
Tan entretenida estaba contemplando el lugar que cuando menos se dio cuenta Gray ya le ofrecía un vaso de plástico mientras apuraba el contenido de otro idéntico.
–Tenemos suerte y venimos a divertirnos, preciosa.- apenas lo escuchó decir cuando vio indecisión en sus ojos.
"Debes vivir más" "La vida se te escapará sin que te des cuenta"
Las palabras de sus dos mejores amigos resonaron en su cabeza y tras observar la radiante sonrisa de su acompañante tomó el vaso e imitando las acciones de él bebió rápidamente el contenido sin detenerse a pensarlo más.
Era alcohol, de eso podía estar más que segura pero mezclado con algo más que le confería un sabor entre amargo y ligeramente dulce. Le gustó, le gustó casi tanto como ver lo poco que Gray se percataba de las indecentes miradas que más de una mujer le dirigía por concentrarse en admirarla a ella ya su piel expuesta, porque ese sueño de hombre sería sólo para ella -al menos por aquella noche-, y como queriendo recalcar dicha afirmación se paró de puntillas para unir sus labios y enredar sus lánguidos dedos en el alborotado cabello negro.
Se aseguró de besarle con el suficiente ardor y pasión para que él ciñese su cintura con mayor fuerza y bajando la mano descaradamente la levantase unos centímetros del suelo para profundizar el contacto.
–Hueles a sexo- exhaló muy cerca de su rostro –Aún no te he hecho nada y es obvio que ya estás más que excitada.
–Lleve a Juvia a su hotel.- él rió contra su oído.
–No, y ya deja de tentarme de esa forma. Tendrás que esperar un poco más, me gusta aquí.
–Que cruel, y pensar que Juvia tenía planeado probar algo nuevo.
Gray volvió a besarla pero esta vez mordió sus labios antes de alejarse.
–No puede haber caído con mejor amante, eres muy entusiasta.
Bebieron mientras recorrían el lugar y ella escuchaba con toda atención lo que él le susurraba al oído acerca de la ciudad, las costumbres y alguno que otro chiste ocasional.
–Gray-sama, la música es maravillosa. Juvia desearía poder moverse como todas esas personas
–Ven conmigo y te mostraré lo fácil que es bailar cuando tu compañero sabe lo que hace.
La llevó hasta la multitud y la sostuvo por las caderas para hacer que se moviese a su ritmo.
–Escucha y sólo déjate llevar, que la música te guíe.- dejó que poco a poco fuese encontrando el ritmo.
– ¿Así?- observando a las otras parejas le dio la espalda y echó la cadera hacia atrás, rosándose contra él.
–Eso depende de lo que quieras lograr.
–Gray-sama sabe perfectamente lo que Juvia desea lograr.- más pegada –Ella puede sentirlo justo ahora.
–Eres muy buena, ¿qué esperabas?
– ¿Nos vamos ahora?- el pelinegro la hizo girar con suavidad
–Tengo una mejor idea- sin separarla demasiado de él logró que ambos se apartasen de la multitud lo suficiente para llegar al extremo menos iluminado –Aquí es perfecto, ¿no lo crees?
– ¿A qué se refiere?- lo sintió deslizar los labios más indecorosamente sobre su piel hasta llegar a su prominente escote. Se sobresaltó al darse cuenta de lo que había querido decir, de lo que quería hacer –Oh no, ¡definitivamente no! Gray-sama- lo alejó ligeramente pero él sonrió malicioso antes de acortarle el espacio y capturarla entre sus brazos –Juvia ya no lo hará en lugares públicos, no después de lo que pasó la última vez.
– ¿La última vez dices?, pero según recuerdo estar contigo lo convirtió en un gran baile- paseó la punta de su nariz por el húmedo cuello de ella.
–Gray-sama sabe que se refiere a la vez que lo hicieron en Fairy Tail- se tuvo que sostener de sus hombros para que sus piernas no le fallaran, estaba tan cercas y con cada roce de sus manos se sentía a desfallecer de deseo.
–No era un lugar público, era una muy privada bodega.- levantó la cabeza tan sólo para besarla. –Además es la última noche de nuestro viaje.
– ¿Cómo?- no intentó esconder su sorpresa –Pero aun falta una semana para volver. Irán a Portugal, Alemania y Croccus.
–Yo no.
– ¿Por qué?, ¿volverá a Magnolia?- pudo ver como sus ojos se oscurecían –¿Ocurre algo?
–Jamás voy a Portugal- su mirada era intensa, pesada –Ustedes tampoco irán...¿no?- Juvia se encogió de hombros confundida, no entendía por qué su expresión se había ensombrecido de la nada –¿Lyon viajará a Portugal?
–Juvia no lo sabe, ella cree que sí pero nunca preguntó.- al verlo tan ofuscado comenzó a frotarle los hombros intentando que se relajase –¿Ocurre algo?, puede contarle a Juvia.
–Olvídalo.
–Pero...
– ¡Olvídalo!, concéntrate sólo en el ahora y no te resistas más a mí- sus manos recuperaron terreno sobre el fino cuerpo.
Juvia decidió que no era prudente insistir en el asunto, el pelinegro hablaba ligeramente barrido y siendo la última noche hasta regresar a la ciudad prefería que las cosas no terminaran en una discusión.
–Si los descubren aquí ambos podrían terminar en la cárcel por comportamiento inapropiado- Gray dejó escapar una gran carcajada debido a que inesperadamente ella sonaba muy tranquila, estaba a nada de ceder. –Juvia habla enserio, para usted no será gran cosa ya que viene solo pero dígale a Juvia cómo podría explicar a su esposo dicha situación...en especial estando ambos involucrados, se armaría un escándalo.
–Creo que podría arreglármelas con Lyon. ¿Quién piensas que está mejor?- se alejó un par de pasos de ella y comenzó a contraer los músculos de su pecho y brazos para exhibirlos.
La peliazul no pudo evitar reír con ganas al ver las poses acompañadas de expresiones graciosas que hacía, era evidente que estaba muy ebrio.
Se mordió el labio superior y tuvo que juntar las piernas para contener el reconfortante cosquilleo que la invadía.
–Definitivamente Gray-sama es más sexy, más fuerte, más guapo...pero Juvia nunca permitiría que le hiciera a algo a Lyon.
El pelinegro detuvo su actuación para volver a acercarse a ella con un aspecto ligeramente más amedrentador. Posó sus brazos a cada lado de la azulada cabeza y se inclinó hasta quedar a escasos milímetros de ella.
– ¿Por qué?
–Porque Juvia no podría permitirlo de ninguna manera- terminó con la distancia y lo besó con dulzura –Pero Gray-sama no debe pensar en eso, por ahora deberíamos irnos ya que ha bebido demasiado.
–O tú lo has hecho muy poco- hablaba separándose únicamente lo necesario para que las palabras saliesen de sus labios –No pienso irme hasta que seas mía.
–Lo será pero no aquí- sentía como sus alientos se mezclaban y eso le encantó.
–Aquí, ahora- por primera vez no sonó para nada arrogante, fue suave como terciopelo –Por favor- clavó sus ojos suplicantes en ella.
Juvia no pudo resistirse más y tomándolo por la cintura lo llevó hasta las sombras para enredar sus brazos en su cuello y besarle. Gray sonrió satisfecho al comprobar que su plan había funcionado, en tan sólo unas semanas logró descubrir de qué forma conseguir lo que quisiera de ella. Con suavidad le hizo darle la espalda, la estrechó más contra él, deslizó una de sus manos por su cadera y con la otra levantó su falda.
–Con cuidado, Gray-sama, que nadie se dé cuenta.
–Tranquila tan sólo yo te veo.
.
– ¿Juvia?- la puerta se abrió y la peliazul asomó la cabeza de la regadera.
–Aquí, Lyon-sama- el hombre sonrió al verla por primera vez en el día. Tenía jabón en el cabello y las mejillas ligeramente encendidas –No fue su intención despertarlo, sólo quería tomar un baño.
– ¿A las 6 de la mañana?- arqueó una ceja y se pasó la mano por el alborotado cabello –¿Está todo bien, cielo?
–Ahm...Juvia no podía dormir- era una excusa tonta pero ¿qué otra cosa podía decir, que acababa de llegar después de estar fuera toda la noche?
–Bueno, entonces al menos déjame entrar contigo.
– ¿A la ducha?
–Sí- sólo llevaba puestos unos bóxers así que no tardó en quedar desnudo frente a ella.
–Juvia no demorará en terminar, si Lyon-sama prefiere...
–No seas cruel. Tenme compasión, el calor me despertó. Es temprano pero no estoy acostumbrado a este tipo de clima, recuerda que yo pasé casi 10 años en Inglaterra.
– ¡Lyon-sama creció en Inglaterra!- se dio una palmada en la frente al haber olvidado ese detalle. –Y Gray-sama compartió su infancia con Lyon-sama, entonces...- lo último lo dijo entre dientes de forma inaudible.
– ¿Cómo dices?- inquirió al tiempo que corría por completo el cancel de la regadera y entraba bajo el agua con ella.
–Nada- se apresuró a decir.
–Has actuado de forma extraña estos días, si no te conociera diría que me escondes algo- apartó los mojados cabellos de su rostro y besó su mejilla seguido de su cuello.
–N-No, espere, se hará tarde.
–Shh, es temprano.
–P-Pero, ¿no deben tomar un vuelo a Portugal?- en cuanto escuchó esas palabras detuvo el camino de besos.
–Olvidé mencionarlo, nos saltaremos ese destino- para no desperdiciar más agua y poner un poco de distancia entre ambos, la peliazul se enjuagó el jabón del cuerpo y cabellera –Tenía planeado que nos quedásemos aquí otro día e ir directo a Alemania antes de regresar a Croccus y finalmente volver a Magnolia.
A Juvia le pareció que la misma sombra que había visto en el rostro del pelinegro aparecía ahora en su esposo y la curiosidad creció en su interior.
– ¿Por qué?
–Ninguna razón en específico, sólo es que no me gusta ir a Portugal- evitó su mirada –¿Por qué te cubres de esa manera?, te he visto desnuda más de una vez, de igual forma que tú a mí.- dijo al ver que mantenía una mano sobre sus pechos y la otra en su intimidad, al tiempo que retrocedía lo más que el pequeño espacio le permitía.
–Ah...es que Juvia siente algo de vergüenza- Lyon rió ante su tierna expresión y acarició su mejilla para después besarla con dulzura.
A menos de una hora de haber tenido sexo con el Fullbuster lo último que quería la peliazul era tener intimidad con otro, así que pensaba una forma de evitar la situación mientras los labios de su esposo se movían suavemente sobre los suyos.
–Juvia no se siente bien, Lyon-sama- dijo contra su boca. De inmediato él se apartó para llevar las manos a su frente y rostro. –Quizá se trate del clima, a Juvia no le agrada demasiado el calor.
–Lo siento, fui desconsiderado otra vez.
–No, es culpa de Ju...
La silenció con un dedo, cerró las llaves del agua para después tomar una toalla y envolver el cuerpo de su esposa.
Lyon no volvió a intentar nada el resto del día, pero en cambio estuvo muy pendiente de ella, preocupado porque su malestar pudiera deberse a los recientes viajes de un día para otro.
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Los relámpagos iluminaban el cielo nocturno de Magnolia. Era más de la una de la mañana cuando Gray abrió la puerta de su casa y arrojó su maleta hacia el interior de la estancia sin detenerse a ver en donde caía.
Las luces estaban encendidas pero no había nadie y la única voz que se escuchaba provenía de la habitación. Cerró de un golpe, se quitó la empapada chamarra y avanzó en esa dirección.
Ultear sostenía el teléfono entre la cabeza y el hombro mientras revisaba un montón de hojas y hablaba enérgicamente. Escuchó un portazo y al levantar la vista se encontró con su pelinegro esposo empapado hasta los huesos y con cara de pocos amigos. Algo encajó en su mente al recordar el día que era.
–Revisa lo que te envié, continuaremos mañana.- colgó y rápidamente se puso en pie –Santo cielo, Gray lo olvidé. Discúlpame.
–Pude notarlo, ¡te esperé por dos malditas horas! Intenté llamar pero la línea estaba ocupada
–Querido, estás chorreando.
– ¡La fila para los taxis era enorme, acabé tomando un transporte que me dejó a más de 4 cuadras de aquí!, así que sí, estoy completamente mojado porque afuera está lloviendo como para dos años.
–No es para tanto, ven y toma un baño caliente.
–No me molestes, que no quiero decirte algo de lo que después me arrepienta.
Empezó a quitarse la ropa mojada dejándola en una esquina del cuarto.
– ¡Gray, estás mojando el piso!
Él la ignoró por completo y cuando estuvo totalmente desnudo se dirigió al baño para tomar una toalla. Se puso una pantaloneta limpios y entró a la cama.
La pelinegra resignada había llevado las empapadas prendas hasta la bañera para evitar que continuaran mojando la duela.
Gray mantenía el ceño fruncido mientras de mala gana conectaba su celular al cargador.
– ¿Seguirás molesto por mucho tiempo?, ya te dije que lo sentía.
–Déjame en paz Ultear, tengo derecho a estar de malas.
–Fue mi culpa, lo acepto. Pero no quiero que estés así- se sentó a su lado y trató de acurrucarse en su pecho. Estaba helado. –Te eché de menos.
–Puedo ver que estabas contando los minutos para que volviese.- no la apartó pero tampoco la estrechó en sus brazos.
–No seas cruel y permíteme compensártelo- se hincó frente a él y se quitó la fina bata de seda color durazno, quedando únicamente en el delicado y corto camisón a juego. Pasó sus piernas a cada lado del musculoso cuerpo –Disfruta todo lo que quieras.
Por instinto las manos de Gray viajaron a la estrecha cintura para sostenerla. En cualquier otra ocasión no abría dudado un sólo instante en recostarla en las almohadas para desvestirla pero en ese momento se encontró más pensativo que activo. Y finalmente decidió que no estaba de humor.
–Tengo mucho sueño- la bajó de sí y decidido a dormir haló las sábanas.
Dicho comportamiento le resultó bastante raro a Ultear pero lo atribuyó a lo ocurrido y conociendo su terquedad decidió no insistir.
– ¿Fue un buen viaje?- cuestionó mientras llevaba su bata al tocador.
–Sí, estuvo bien.
– ¿No preguntarás como estuvieron mis semanas?- inquirió después de un rato. Gray se movió para quedar boca arriba y suspiró.
–Supongo que ocupada.
–Pues algo, Jellal tuvo que salir por no sé qué asunto personal y quedé a cargo de todo- empezó a hablar mientras se sentaba frente a su tocador para atar su largo cabello negro –Además de que estuve pidiendo un montón de comida a domicilio, creo que tendré que empezar a ir al gimnasio contigo o me pondré gorda y fea- Gray mantenía la vista clavada en el techo intentando mantener los ojos abiertos, había pensado que sería fácil evitar el Jet-lag pero al parecer estaba equivocado –Llegaron un par de paquetes para ti pero no parece nada importante así que pensé que mañana...
–Ultear- la interrumpió cuando sintió que sus párpados pesaban una tonelada –Ya basta por hoy, te lo suplico.
–Lo siento- susurró poco antes de apagar la luz.
El pelinegro sonrió al notar que esa noche ya se había disculpado más veces que en todo el año. Se acomodó de costado y con ese pensamiento cerró finalmente los ojos, al menos hasta que sintió un par de manos sobre su hombro y el fino rostro de su esposa a escasos centímetros de su oído.
–Gray- su aliento cálido le erizó la piel debido a que él todavía no entraba en calor –Hay algo importante que debo decirte, aun no te duermas.
–Si lo que quieres es hacer que me vaya a pasar la noche al sillón, entonces estás a punto de lograrlo, querida.
–No...- se interrumpió como buscando la forma de decirlo –Hace uno o dos días recibí una llamada de tu padre, viene a Magnolia.- eso bastó para acabar de despertar al pelinegro.
– ¿Qué?- se incorporó rápidamente y encendió la lámpara sobre su mesita de noche –¿Por qué? ¿Qué mierda quiere aquí?
–Ah, no lo dijo. Sólo que esperaba poder vernos y eso.
–Pues ya puedes ir mandándolo al carajo si vuelve a llamar, mejor aún, me das ese privilegio a mí.
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En Alemania hubo dos días de conferencias por la mañana y cenas importantes por la noche, durante ninguno de los cuales pudo encontrarse con Gray, quien al parecer verdaderamente había vuelto a Magnolia.
Para cuando estuvieron en Croccus Lyon la notaba cada vez más distraída y perdida en sus cavilaciones como si el resto del mundo fuese una mala película. Mas sin embargo no la cuestionó y por el contrario le dio su espacio, temiendo que pudiese estar molesto por verse abandonada. Él le había prometido que si lo acompañaba pasarían más tiempo juntos, pero en lugar de llevarla a la cama como a le habría gustado se encontraba llegando por la noche a una habitación con una mujer apenas despierta. No entendía que podía dejarla tan exhausta para dormir tan profundamente, no indagó más pero se juró que al volver a su rutina diaria pasaría más tiempo con ella para darle la atención que merecía.
Por otra parte lo que ocupaba de forma irremediable la mente de la peliazul eran unos penetrantes ojos del gris más profundo, no podía deshacerse de la añoranza de sus manos sobre su piel ni de la sensación que su voz provocaba en ella. Lo extrañaba, esa era la verdad. Lo extrañaba en todos los sentidos que era posible extrañar a alguien. Ya no se trataba de simple deseo, no en esa ocasión al menos.
Como toda niña cuando era pequeña siempre soñó con un caballero de brillante armadura pero al crecer y formar una vida se dio cuenta que no todo era un cuento de hadas, es decir, tenía a su noble caballero sin embargo -al no vivirlo- había acabado por creer que el edén no existía...y estaba bien, aprendió a sobrellevar su realidad, pero entonces ¿por qué a esas alturas el sádicamente caprichoso ser supremo que controlaba su destino le ponía en frente a un apuesto y galante hombre que convertía todo en una explosión de sensaciones?
Había pasado una semana entera desde la última vez que probó sus labios y no había recibido ningún mensaje, llamada o siquiera noticia de él. No quería decir que lo necesitase pero odiaba la sensación que la incertidumbre le provocaba.
Y como si fuese poco todo lo que veía evocaba su imagen, el borrascoso cielo alemán le recordó la profundidad de sus ojos, la noche sin luna le parecía exactamente del mismo tono azabache que sus alborotados cabellos, cada risa que escuchaba a la lejanía le recordaba su tono socarrón. ¡Maldita su suerte que no le permitía estar tranquila unos días!
A petición de ella tomaron el último tren a Magnolia por la noche. Lyon estaba completamente agotado así que aún sin querer calló rendido a los pocos minutos de haber empezado el trayecto, mientras ella se entretenía con su retomado cuaderno de bocetos, específicamente en la última página que había utilizado para plasmar lo mejor que su memoria le permitía el recuerdo de París.
Trató de cerrar los ojos para unirse a Lyon en la inconsciencia pero enseguida era invadida por los recuerdos de sus encuentros o bien de las pocas palabras amables que le dedicó durante esos días, con cada uno de los cuales su pecho palpitaba aún más rápido.
Fue así que finalmente con la cabeza de su durmiente esposo sobre el regazo y con la vista fija en la infinita obscuridad no vio más remedio que poner en palabras lo que su pecho le gritaba, se estaba enamorando de Gray Fullbuster.
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Sheli Uchiha hola,
Me esfuerzo por ponerle un poco de emoción y ya pronto verás un algo más de drama.
Creo que todos los autores de fanfics hacemos lo más posible por evitar el OoC y tus palabras me hacen realmente feliz.
Gracias por leer y comentar :D!
Lymar Vastya: hola,
Jaja lo he pensado y quien mejor que Natsu que lo conoce tanto para molestar a Gray X3. ¿A qué te refieres con lo que pasó al final?, él sí buscaba a otra persona si es lo que preguntas y si te refieres a esa otra persona...sí lo aclararé un poco más adelante.
Sha veo por donde quieres que vaya el fic, traviesita ( ͡° ͜ʖ ͡°) jaja de acuerdo intentaré hacer algo así (pero me temo que sólo vi la película y no leí el libro XP jaja).
Juvia obvio será súper tierna ya que de otra forma no sería ella pero ya veremos que hago con Gray ya que no quiero que se le lance encima en cuanto la vea XD.
No tienes que agradecer, me alaga que pienses en mí para pedirlo y por ahora estoy entretenida pensando el nombre...soy mala para eso.
Gracias por leer y comentar :D!
