Al fin! Aleluya!

Cuanto keria subir este capitulo! Ademas, tenia problemas con Word, k no me dejaba subirlo pork el cap era un docx y tenia k ser doc ( pero lo subi.. jeje

Lo lamento x haberlos hecho esperar... de veritas

Y como siempre, nada de esto es mío. Es de JK Rowling y Warner Bros

Disfruta la Lectura!


Capítulo 11: Bienvenidos a mi tortura amigos

Luego de bajarse del tren, Harry, Ron y Hermione se acercaron rápidamente para poder evitar sorpresas… ya que Ron y Hermione habían mandado cartas a sus padres explicándoles que se iban con Harry; y para evitar quejas, se pusieron la capa para volverse invisible, donde además llevaban sus maletas a un lado.

- ¿Y tus tíos Harry? – dijo Ron, que miraba hacia todos lados

- Ronald, deja de golpearme – dijo Hermione que se echaba para atrás para que este no la golpeara con la cabeza – Están ahí, don ciego. ¿Vamos para allá? – miró a Harry, donde sintió un cosquilleo

- Sí, pero primero saquémonos la capa, será extraño que los muggles nos vean aparecer de la nada – Luego de eso, los tres se dirigieron donde los Dursleys, que miraron con su típica cara a Harry, pero sorprendidos que Ron y Hermione lo acompañaban.

- ¿Quiénes son éstos? – dijo tío Vernon

- Son Ronald Weasley y Hermione Granger. Van a vivir con nosotros hasta que me valla de la casa – dijo Harry, sin rodeos

En un principio, Tío Vernon quedó mirando a Hermione, y luego a Ron. De repente, abrió sus ojos hasta que parecían platos, donde dijo:

- ¡Tú¡Tu eres el chico que ayudó a éste muchacho a escapar de su castigo cuando tenía 12 años! – Yo no soy – dijo Ron, mirando a Tío Vernon, que lo miraba con reproche. Se podía armar una perfecta guerra si Harry no interviene y coge a Ron por el brazo.

- Miren, ellos dos van a vivir en la casa hasta que me valla. Y otra cosa, podemos hacer magia. – dijo Harry, que empezó a coger sus cosas. Los otros dos lo imitaron, donde Hermione se percató que Tío Vernon le iba a decir algo a Ron, pero Tía Petunia lo cogió del brazo, negó con su cabeza y le dijo algo a su esposo y a su hijo, que se puso muy nervioso. Luego Hermione se apuró y salió de la estación, donde llegó con Ron y Harry.

- ¡Bien hecho Ronald! Tu tacto es impresionante – dijo Hermione, un poco enojada

- Lo siento, pero me provocó… Harry¿cuál agta es el de los muggles? –

- Es auto Ron, y disimula, recuerda que hay muggles por todos lados… - le advirtió Hermione

- Es ése azul… vengan – dijo Harry, que llevó sus cosas hasta el auto, donde abrió el auto y empezó a guardad las cosas de los tres, dejando a sus mascotas afuera, donde las llevarían en sus regazos.

-Muy bien, ustedes tres, apresúrense. Lleven todo a la pieza de Potter. Luego ordenan. Tengo que decirles algunas "cosas" – dijo Tío Vernon, que se bajó muy enfadado del auto.

Los tres miraron como se iban los otros, donde Harry de la nada reaccionó y empezó a sacar las cosas del maletero, hasta que Ron dijo:

- ¿Te acuerdas que yo y Hermione podemos hacer magia? –

- Verdad… - dijo el ojiverde luego de un rato

- Yo puedo llevar estas cosas arriba… aún me acuerdo de tu pieza – dijo Ron

- Entonces te vemos – dijeron ambos, que fueron hasta el living, mientras Ron, sin disimular, llevaba las maletas hasta arriba. Gracias a Merlín, no había nadie mirando, pensó Hermione.

Al entrar a la casa, Hermione se dio cuenta enseguida de que sólo había fotos de los Dursleys, lo que disimulaba que Harry estuviera o existiera en ésa casa. Pero antes de que siguiera mirando, se dio cuenta que Tío Vernon los llevaba a la Salita de Estar.

- Quiero que me oigan. Al pelirrojo no lo espero. Van a haber tres reglas que obedecerán de ahora en adelante: Nada de esa palabra con "M" en ésta casa. Nada de molestar o levantar sospechas a los vecinos y deben trabajar y ayudarnos.

Y antes de que Harry o Hermione abrieran la boca para protestar, Tío Vernon los mandó al cuarto de Harry.

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- ¿Qué¿Sin magia? – dijo Ron, pálido

- Ya lo oíste cien veces mínimo, Ron – dijo Harry, sentado en una cama.

Ya habían colocado todas las cosas de los tres. Hermione logró que se hiciera un camarote donde dormirían Harry y Ron (Ron arriba y Harry abajo) y la cama de Hermione, al otro lado. Cuando subieron Harry y Hermione, Ron estaba sacando sus cosas con la varita y tenía todo "casi" listo, a no ser de los comics que tenía en el suelo.

- Pero Harry, llevó siglos esperando a usar magia fuera de Hogwarts y ahora… - dijo Ron, pero Hermione lo interrumpió:

-Y puedes esperar más Ron. Estamos donde hay millones de muggles vigilando. No nos podemos arriesgar – dijo Hermione

- Además, será por poco tiempo, Ron. Solo un mes o hasta que nos vallamos de aquí – dijo Harry, que estaba apoyado en su escritorio.

Ron los miró a los dos con cara de "me están tomando el pelo", pero luego de paró, caminó hacia le ventana y miró a unos vecinos muggles (niños) jugar a la pelota. Se rindió y dijo:

- Está bien. Solo porque estoy de buen humor y esta es la casa de Harry. Pero, antes¿podemos utilizar la magia para ordenar? – dijo poniendo la cara de un niño pequeño.

Harry empezó a reír, mientras Hermione sonreía, al ver todo ése show. "Total, pensó, no será tan malo esto"

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Al otro día, era más o menos las 9 de la mañana cuando los tres despertaron súbitamente de sus camas. Harry y Ron, por el susto, se pegaron con el camarote del otro y la pared respectivamente, y Hermione se levantó enseguida para saber quien era. Tomó su varita, pero de repente, en vez de ruidos de cosas rotas, se oyó:

- ¡Muy bien, ustedes tres! Levántense, tienen mucho que hacer –

- ¿Quién es? – dijo Ron, medio soñoliento

- Es mi tía. Siempre me levanta a ésta hora. – explicó Harry, que se agachó para ver por debajo de un orificio de la puerta (ésa que le pusieron cuando fue Dobby a la casa) y vio los zapatos de su tía.

- Valla¿siempre te despierta así Harry? – dijo Hermione, que ya había bajado su varita y veía como Harry se paraba. Pequeño cosquilleo de parte de la castaña.

- Sí, pero por lo menos ya no golpea la puerta con un sartén – dijo Harry

Carcajadas. Luego, silencio. Para romper el hielo, Ron dijo:

- ¿Nos tenemos que levantar ahora, Harry¿No puede ser a las diez? –

- Sí Ron, lo siento, pero mis tíos siempre me despiertan para que podamos hacer las cosas diarias –

- Ronald, eres un flojo. Se me había olvidado eso de que cuesta levantarte a… - dijo Hermione, pero antes que continuara, Tía Petunia entró bruscamente a la pieza, dejó una bandeja con tres vasos de leche, tres potes de cereales, una nota que le pasó a Harry y dijo rápidamente:

- Ahí están lo que deberán hacer. Todos los días lo harán o les cambiaremos la lista. También sale los horarios de comida. – Y sin despedirse, salió prácticamente corriendo de la habitación.

Los tres se quedaron mirando sus determinados platos de comida, y se sentaron alrededor de ellas. Antes de eso, Harry se quedó mirando la lista, donde dijo:

- Bueno… vamos a tener mucho que hacer – dijo Harry, que le pasó la lista a Ron, que quedó con la boca abierta que casi le llega al suelo y luego se la pasó a Hermione, que leyó:

Horario Comida: 9:00, 13:00, 21:00

Trabajos de Hoy:

Limpiar el hall, cocina, SU habitación (todos los días), cortar el pasto, replantar, cortar los arbustos para que queden esféricos, lavar el auto, regar

- ¿Miraste¡Todo eso vamos a tener que hacer! – dijo Ron

- No tendremos otra que hacerlos Ronald. Es mejor no pelear ahora – dijo Hermione - ¿Cierto, Harry? –

Pero Harry no contestaba. Miraba la ventana, donde miró unas lechuzas que se acercaban hacia ellos. Harry abrió la ventana y eran tres: Errol, la lechuza de Ron y una lechuza que tenía atado un pequeño rábano en una de sus patas.

Ésa lechuza de aproximaba a Hermione. Tenía carta, que la castaña sacó con rapidez y la abrió. Era una carta de Luna, que decía:

Querida Hermione:

En primer lugar soy Luna. Te estoy escribiendo para decirte que quería saber de ti y comunicarte que yo estoy muy bien en mi casa.

También siento que nuestro tema quedó inconcluso (mi miraano me lo dijo ésta mañana) y quería solo decirte que me tal vez, sólo es un tal vez, que me pueda gustar el chico del que estuvimos hablando (el de que antes te gustaba). No lo sé, pero cada vez que canto "A … vamos a coronar" pienso en él y me sonrojo sin motivo alguno. Ojala sea fiebre.

Me gustaría que mantuviéramos contacto, Hermione.

Se despide,

Luna

Sonriendo, Hermione se paró y guardó su carta. Antes que alguno de los dos (Ron y Harry) le preguntaran de quien era la carta, se oyó un ¡Bajen y hagan las cosas!

- Muy bien, tenemos que apurarnos – dijo Hermione, que miró a Ron

- Si, tienes razón – dijo Harry, y antes de pararse y irse, dijo: -Bienvenidos a mi tortura, amigos -