Atchung ... violencia
Capitulo 11
Por un instante sus pulmones agitados aspiraron el pútrido aliento del licántropo, por unos segundos tuvo frente su rostro los amarillentos ojos fijos en ella y el hocico dibujó una muy humana sonrisa burlona. Alcanzó a rodar escapando de las filosas garras que buscaban aferrarse a su brazo.
El cadáver de uno de los presos le sirvió de escudo y pudo levantarse, no era posible usar la magia común contra este rival, debía ser inteligente, ágil y más astuta, sobre todo no hacer gala de sus ya practicadas habilidades élficas. Corrió hasta donde localizo las pesas y cuerdas.
De un salto logró atrapar una de las cuerdas de acero flexible y haciendo uso de la fuerza que la adrenalina le provocó la arrancó del aparato, con velocidad la enrolló en su brazo y ahora se sentía un poco mas segura de poder atrapar al monstruo.
—¿un cordelito niña?— la carcajada sonó como rugido —necesitarás algo más que eso...— cuatro patas chapotearon en el lodo sangriento, esa fracción de segundo fue suficiente para ella, saltó hacia el lado contrario de donde lo escuchara, y como practicara jugando con los chicos Minotauros de su colegio saltando sobre las enormes espaldas evitando el ataque directo, tomo impulso atando la cuerda metálica en el cuello del lobo, rodo encima del peludo lomo y todavía pudo dar una vuelta con su improvisada arma en una de las patas traseras, dio un tirón y el monstruo la arrastro un par de metros, llevándola directamente hasta uno de los aparatos ejercitadores clavados en la tierra, donde aprovecho con mucho esfuerzo sujetarse con una mano que ya sangraba por la fuerza con que su oponente tiraba del cable mientras que con las piernas hacia palanca para detener al enorme Fenrir; el tirón lo confundió un poco, aprovechando ese segundo de confusión en el monstruoso ser Mina ato la cuerda metálica al aparato y de un salto se incorporo, un par de las varillas que él mismo derribo para bajarla del muro le sirvieron como armas, dio un salto con todas sus fuerzas, apunto a uno de los muslos de Greyback y la clavo tan profundo que el hombre lobo soltó un aullido de dolor haciendo gritar débilmente a los heridos aterrorizados. Se levanto y señalo con la varita hacia la ventana de la oficina donde puso en resguardo a los policías –¡finite!— casi de inmediato los confundidos vigilantes se fueron acercando a las ventanas que daban al patio;, tomo otra de las varillas y antes de que Fenrir lograra soltarse pudo clavársela en el costado, aulló de dolor mientras la enterraba con todas sus fuerzas, no podía atravesarla y con una pesa de aproximadamente veinte kilos la golpeo hasta que la varilla toco tierra, se clavo en ella dejando al lobo como mariposa, inmovilizado por un alfiler, con la misma pesa le rompió los huesos de una pierna y lo noqueo pegándole en la nuca con el filo del pesado objeto, no estaba muerto como su padre había ordenado.
Los pocos presos sobrevivientes gemían clamando piedad, la chica debía darse prisa ya que el tiempo estaba por concluir, su primer avada kedabra fue un éxito, con cinco más aniquilo a la población del lugar ante la aterrada mirada de los policías y respirando tranquila señaló a la luna.
– ¡Mosmorde!— la señal de su padre.
— ¡Crucio!— la voz de Bellatrix hizo eco en respuesta, Wilhemina alarmada corrió al sitio donde se encontraba la bruja; un rayo ambarino salía de su varita golpeando en el pecho a quien estaba atado en la silla, no se escuchaba más que un gemido de dolor.
— ¡Déjalo en paz!— reclamo furiosa – ¡repulso!— Bellatrix evito con facilidad el ataque pero tampoco torturaba al encapuchado que mantenía la cabeza gacha, aparentemente perdió el conocimiento – ¡maldita!— aceleró el paso mientras la pelinegra reía burlona, a un paso de poder romperle la nariz una mano fuerte detuvo su puño.
— ¡Wilhemina es suficiente!— la profunda voz de Severus la detuvo.
— ¡maldita psicópata! ¡Ya había terminado…termine justo a tiempo!— aullaba furiosa la chica revolviéndose tratando de zafarse del fuerte agarre de su antiguo tutor; aunque Snape sabia perfectamente que no necesitaba de la varita para soltar una maldición se la arrebato.
— ¡Maldición chiquilla contrólate!— volvió a ordenar mientras Bellatrix la miraba con asco, con odio y los labios torcidos en una sonrisa burlona.
— ¡Pero ella!— grito impotente mientras la bruja ahora reía a carcajadas feliz por verlos pelear a Snape y a ella – ¡desobedeció las ordenes de mi padre! –dio un paso y le quitó a la victima la bolsa de tela que lo cubría, era Erick que había perdido el conocimiento afortunadamente – ¡maldita infeliz!— con renovada furia se lanzo sobre ella, su cuerpo sucio de lodo y sangre resultó muy resbaloso para que Severus la detuviera nuevamente y de un salto se encontraba montada a horcajadas sobre Madame Lestrange, clavando las uñas en su garganta mientras la mujer intentaba soltarse, pataleando y con los ojos desorbitados.
— ¡Mina!— de nuevo grito Snape, la jalo por los hombros derribándola y liberando a la bruja; apenas cayó de espaldas cuando ya buscaba de nuevo levantarse, Nagini se interpuso ahora siseando amenazante, Mina bufo enojada y su atención fue directo a Erick al que desato, le reviso el pulso, la muchacha suspiró aliviada ya que su amigo estaba bien, con odio miro alternativamente a Bellatrix y a Severus y sin soltar al muchacho desapareció para llevar a un lugar seguro a su amigo.
Cuando Snape llegó a su casa en la calle de la Hilandera, Mina ya se había duchado, de nuevo lucia como una chica normal, Erick dormía plácidamente en la cama de la joven, y ella estaba hecha toda una furia dando vueltas como león enjaulado por la sala.
—Muy impresionante— dijo a manera de saludo –pero tu falta de control molestó bastante a tu padre—
—Ya sabes— gruño mirándolo mal.
— ¿que te importa un comino?, si…— se sentó con cansancio masajeando los costados de su cabeza –fue una noche pesada, pero al menos te has ganado el respeto de Fenrir—
— ¿El perro?— volvió a gruñir, estaba realmente furiosa –a mi me interesa la sangre de Bellatrix— resopló sentándome de golpe frente a él – ¿por que la defendiste?— reclamo, lo sentía como afrenta personal, como si prefiriera a esa mujer que a ella.
—te dije que era la mano derecha de tu padre… no tienes que pelear por ese puesto todavía — contesto sin dejar de darse masaje –y te repito, tu falta de control lo molestó mucho—
—Será la mano derecha de dios mismo... ¿pero por que la defendiste?— reclamo insistente.
—Entiende que tenía órdenes— obviamente no tenia ánimos de pelear, su cabeza explotaría de un momento a otro.
—Pero ¡defenderla!— enojada salió del lugar y subió corriendo a su habitación, debía verificar que Erick estuviera bien, lo revisaba cuando escucho voces en la sala y que la llamaban por su nombre, tratando de relajarse regreso encontrándose de nuevo con Bellatrix.
—Vengo por tu noviecito lindo— dijo burlona, aunque Mina orgullosa noto la marca de sus uñas en la blanca y delgada garganta –tu padre ordenó que lo devolviera al lugar de donde lo saque—
— ¡Olvídalo, ni loca voy a dejarlo en tus manos!— resoplo.
— ¡Wilhemina!— de nuevo Severus defendiendo a la que ahora Mina consideraba una invasora.
— ¿¡que!?— Lo miro retadora – ¿y si se le ocurre matarlo? ¿Hacerle algo? ¡Olvídalo!— Apenas vio como Snape dio dos pasos y una fuerte bofetada la tiró al piso, el sabor metálico de la sangre cada vez se le hacía más familiar
— ¡tu padre dio una orden y debes acatarla!— siseo furioso –ve por el muchacho…esta en la primera habitación— señalo a Bellatrix el camino que subió como niña saltando y cantando orgullosa de llevar el caos a esa casa antes tranquila, llena de… de algo que en ese momento ya no se sentía, escuchó como cerró la puerta y luego…nada, subió corriendo y su falso novio ya no se encontraba ahí.
—Las ordenes que da tu padre deben ser obedecidas al instante si quieres vivir— Severus llegó silenciosamente tras de ella mientras preocupada miraba la cama vacía, honestamente intranquila por la vida o seguridad de Erick.
—pero ella…— susurro.
—no le va a hacer nada si tu padre no lo ha ordenado… y no ordenará nada en su contra pues se dio cuenta que por medio de él puede controlarte— contesto con voz cansada –Mina lo mejor es que vayas a dormir ¿quieres? Fue una larga noche— intento tocar su hombro pero la chica se hizo a un lado rápidamente.
—no estoy cansada— no quería que la tocara, de nuevo esos celos, esa maldita sensación de odiarlo por no darle la razón a ella sino a otra mujer –voy a dar un paseo— sacó un bolso de lona donde metió su bañador y una muda de ropa, al mirarse al espejo noto su labio hinchado y sangrante, bruscamente se limpio con la manga de su chamarra–nos vemos mas tarde— susurro y salió de casa, estaba muerta de cansancio pero después de una noche tan violenta, lo que menos quería era dormir, y después de un arranque de celos no quería verlo al menos por unas horas.
Apenas dio dos pasos fuera de la casa y se apareció en las cercanías de un balneario ubicado en la costa, entró y comenzó a cambiarse de ropa, fue cuando noto una televisión encendida en la sala de estar de los vestidores donde el locutor del programa matutino daba las noticias.
"De nuevo después de más de trece años, el terror invade una pequeña comunidad al norte de la capital, cuando hoy en la mañana, guardias apostados en la prisión federal de alta seguridad llamaron a emergencias para dar al país una noticia devastadora; la muerte ronda nuestros hogares y en esta ocasión las primeras victimas son los internos de esta prisión que fueron masacrados de formas inenarrables durante la noche pasada... notificamos a nuestros televidentes que las imágenes que a continuación serán presentadas pueden herir la susceptibilidad de algunos, por lo que les sugerimos discreción." como polilla atraída a la luz se acerco para ver la noticia... los cuerpos apilados unos sobre otros, calcinados, mutilados, cabezas cercenadas... desde el punto de vista de alguien sano de sus facultades mentales la masacre debía ser obra de un monstruo... uno de orejas puntiagudas y cabello rojo.
—que horror— dijo una mujer entrada en los cuarenta años que Mina no sintió ingresar a los vestidores provocándole un susto —a pesar de que por sus actos merecían la muerte...creo que ningún ser humano debe terminar de esa forma— señalo la pantalla... a cuadro la lengua que arrancó era enfocada en primer plano.
— ¿Hace trece años paso lo mismo?— pregunto para distraerla.
—Si... las imágenes como estas eran de todos los días, ¡pero de repente dejo de pasar!— sonrió —creí que ya no se repetiría— suspiro — ¿estas de vacaciones?—
—Unas muy necesarias— contesto tratando de sacar los recuerdos de su mente.
— ¿quieres acompañarme? mis hijos no quisieron venir y no me agrada estar sola— sonrió tímidamente —soy Rachel—
—Mucho gusto— respondió — soy Annie— ¿por que mintió? fue un reflejo, como si al decirle su nombre la fuese a relacionar con la masacre —claro que paso el día contigo, necesito relajarme— y echaron a andar hacia la zona de albercas.
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Hilmychu y Bellisimaw gracias por el mp y el review! Me da mucho gusto saber que les gusta la historia y que se han enganchado, pero sobre todo me da gusto conocer a quien lee mis locuras jeje.
