Secretos del Pasado
Capitulo 11
"Tu fantasma"
Creí...
Que tu ya eras un cuento viejo,
Que al fin después de tanto tiempo,
Había logrado desprenderte de mi,
Creí...
Que ya se había llevado el viento,
La maldición de tu recuerdo,
Pero me queda claro,
Que no es así.
Rei se encontraba en el recibidor de la casa dando vuelta en sus tacones altos y su vestido ceñido en espera de algo. De repente, Pudo escuchar la marcha de un auto; Se apresuró a caminar a la puerta, donde se estacionó un auto deportivo color azul, de éste bajaron dos hombres de cabello negro, uno más joven que el otro y con los ojos color violeta.
- ¿se puede saber por qué llegan tan tarde?.- Retó la madre del joven.
- Mamá, es que me quedé un rato más con Darien y…
- Raymond. Hazme el favor de irte a descansar a tu habitación. Necesito hablar con el doctor Spencer.
- Mamá. No te pongas así. Es que mi tío Andrew llegó todo cortado y nosotros lo atendimos y…
- Raymond. ¿no me escuchaste acaso? Te estoy diciendo que vallas a tu habitación. AHORA.-Reta la madura mujer a su hijo.
- Mamá…-se sorprendió el joven de escuchar a su madre hablarle así. Jamás lo había hecho y menos por tan poco.
- Ray…anda. Ve a tu habitación. No pasa nada…-Animó el doctor Spencer al jovencito.
- Está bien… buenas noches…
entró el chico a la casa despidiéndose con la mano de Darien, Subió las escaleras acongojado, aun no podía creer que su madre le hubiera levantado la voz y se sentía bastante apenado por lo que sabía que venía a continuación, su madre estallaría contra su doctor favorito y no había podido abogar por él.
Cuando estuvieron ambos adultos a solas Rei abofeteó a Darien mientras éste se llevó la mano a la mejilla enrojecida.
- ¿Me puedes decir en qué demonios estabas pensando? ¡enfermo! Son las ocho de la noche y vas llegando con mi hijo. –Reclamó la mujer de ojos violeta.-¡Tu no sabes cumplir tu palabra!
- Rei…tranquila.-respondió Darien.
- ¿tranquila? Eres un infeliz. Yo no puedo confiar en tu palabra. Por que ni siquiera sabes que es eso.
- Claro que se lo que es tener palabra así que deja de portarte como una Niñita berrinchuda.
- ¿niñita berrinchuda yo? El señor no cumple con su promesa de regresar temprano a Raymond a casa. Sabiendo perfectamente que el está muy mal. Y yo soy la "niñita berrinchuda" eres un…-Rei levantó la mano para intentar abofetear de nueva cuenta a Darien, pero éste la detuvo aprisionando ambas manos de la mujer contra la puerta de la entrada y acercando su rostro al suyo- suéltame…
- No…no voy a soltarte.- Responde con seguridad el hombre de los ojos azules.
- Darien…James puede bajar en cualquier instante y…
- No me interesa James…-Darien besó el lóbulo de la oreja de Rei, bajando por su cuello y su clavícula- me interesas tú…
- Suéltame…-ella sintió su piel erizarse al sentir el aliento de Darien navegar por su cuello- por favor…
- No… no lo voy a hacer…por que tu…Rei Hino eres Muy necia. Y si no te tengo así.-acercó el su cuerpo al de ella hasta no dejar un centímetro de distancia.- jamás me vas a dejar hablar…-Darien bajó sus labios al nacimiento del escote de la mujer que tenía prisionera, sintiendo como su corazón prácticamente se le salía del pecho.- Yo te amo…te he amado siempre…
- Tu…tu me fallaste.- Reclamó ella.
- Y tu saliste huyendo hace dieciocho años de mi vida, sin dejarme decir nada. Sin darme derecho de réplica.- Regresó el en el mismo tono.
- No tenías nada que replicar… me fallaste
- Y he pagado todos estos años por haberte fallado. Pero te amo. Y amo a Raymond y amo a Danielle y jamás haría algo que los dañara, se que estas nerviosa. Se que tienes miedo. Pero si no traje a Raymond inmediatamente es por que preferí que se quedara a mi lado, en el hospital si cualquier cosa pasaba, Ray estaba en el lugar donde podría ser atendido de urgencia. Créeme Rei que siempre que Ray o Danielle estén conmigo, yo cuidaré de ellos como un padre…
- Pero no lo eres…-se apresuró ella a responder.
- Eso no importa…de igual forma veré por ellos…
- Ellos tienen un padre…Darien… y James puede salir en cualquier momento. Vete.-Lanza ella.
- Mientes…Rei Hino…se que James no está en casa.- La encaró el clavando sus pupilas azules en las violeta de ella.-y aun cuando estuviera…no me importaría…
- James es mi esposo…
- Pero no lo amas…-replicó él
- Claro que si. El…es mi esposo….lo amo….-mintió ella.
- Claro que no lo amas…me amas a mi…
- Que alta es su autoestima Doctor Spencer…-dijo Rei mirándolo retadoramente aun con sus manos prisioneras sobre su cabeza.- dicen que el ego de los cardiólogos es inmenso…
- En eso tienes mucha razón, y aun así, tu a quien amas es a mí.-lanzó él esto último besándola apasionadamente, ella intentó poner resistencia, pero cedió poco a poco quitando la tensión de su cuerpo, el soltó suavemente las manos de Rei que se deslizaron por su corto cabello y después por su cuello, los brazos de el bajaron por su cintura presionándola aun con más fuerza hacia sí. Cuando el aire les faltó la soltó suavemente sin dejarla alejarse mucho.- ¿lo ves? Tenía razón…. Me sigues amando…
Rei tardó un par de segundos en volver en sí. Cuando por fin lo hizo empujó a Darien lejos de sí.
- no vuelvas a besarme. Ambos tenemos a alguien a quien guardarle respeto, y al menos yo no le voy a faltar por ti. Buenas noches. Darien…
Rei dio media vuelta sin dejar decir una palabra mas a Darien, estrellando la puerta de la entrada en su cara y subiendo las escaleras sin voltear hacia atrás. Aunque lo negara, no podía engañarse, amaba a Darien, siempre lo había amado. Pero su historia era imposible…
Departamento de Rei Hino en Nueva York (quince años atrás)
Una delgada mujer de larga cabellera negra se encontraba con su computadora portátil, hablando por video conferencia con Lita.
- no puedo creerlo. Rei lo que me cuentas es terrible. ¿qué harás?
- No lo se. Pregunté en recepción y la cuenta va en diez mil dólares. ¡no tengo diez mil dólares! No se que voy a hacer… Ray tiene dos semanas internado, acaban de despedirme de mi trabajo. En una semana debo pagar la renta. El refrigerador está vacío. ¡no se que haré!
- Amiga…te enviaré dinero. No te preocupes- promete la joven de ojos verdes.
- ¿cómo crees? Ustedes tienen tres hijos. Están descapitalizados por la inauguración de las otras dos cafeterías Crown. No puedo aceptarlo.- comenta la joven de pupilas violeta.
- Hablaré con Andrew. Te enviaré algo.-Insiste la alta castaña.- se que te servirá
- Lita…gracias. Pero no puedo…
- Se que no alcanzará para pagar la cuenta del hospital, pero tal vez sirva de algo…en lo que se solucionan las cosas
- ¿cómo van a solucionarse? Le llamé a papá. Tomó mi llamada, pero me dijo que lo resolviera yo sola.
- Ay amiga…¿y has pensado en llamarle a "el"?
- Claro que lo he pensado…pero no puedo...-Confiesa la mujer de ojos violeta.
- Son sus hijos también…se que dijiste que los sacarías adelante sola. Pero esto te sobrepasa…
- No puedo hacerlo…
- Rei…por favor…
(se escuchó el timbre en el departamento de la mujer de ojos amatista) Lita. Debo irme. Alguien toca a la puerta.
- Bien.- Responde de mala gana la mujer de ojos verdes.-me conectaré mañana para hablar contigo ¿de acuerdo?
- Si. Gracias por todo…-La pequeña Mujer en Nueva York apagó su computadora y fue a la puerta del departamento donde encontró a un alto hombre de pelo cano.- papá…¿qué haces aquí?
- Hija…tengo una oferta que hacerte….
- Te escucho…
-000-
A pesar de haber pasado un largo y pesado día le había costado demasiado trabajo poder quedarse dormida. Finalmente después de tomar una taza de leche caliente y contar un centenar de ovejas había conseguido quedarse dormida.
Escuchar la puerta de la habitación abrirse la hizo salir de su trance, aun con los ojos entrecerrados se incorporó en la cama tratando de identificar la figura que se acercaba hacia ella. Talló sus ojos y finalmente pudo distinguir a esa persona, era Darien…
- ¡Darien! ¿qué demonios haces aquí?.- reclamó la delgada mujer.- sal de aquí en éste mismo instante.
- No…no me iré.- confiesa el alto hombre sin detener sus pasos hasta llegar al costado de la cama de aquella mujer.
- ¡James puede venir en cualquier momento!.-intenta asustar la acorralada mujer.
- No lo hará. Lo sabes.- desmiente el seguro hombre.- estamos solos.
- Los chicos pueden venir. Escucharnos. – trata de atemorizar la guapa mujer mientras va notando que aquel hombre que la ponía a temblar se sentaba en la cama.
- Cerré con cuidado. Y no vendrán.- promete Darien a la mujer ante él que respira con dificultad.
- Darien. Vete no debes estar aquí.- suplica ahora la sorprendida mujer.
- No me iré por que se que tu también quieres que esté aquí…
- Eso no es…-Rei intenta desmentir las palabras de aquél guapo hombre pero el coloca su dedo índice sobre sus labios.
- Claro que es cierto. Y tu cuerpo no te deja mentir…
Aquél hombre de corta cabellera del color de la noche abalanzó su cuerpo lentamente sobre la mujer de fuego que se había quedado paralizada ante la sorpresa de tener sobre su cama al amor de su vida, en esa ocasión su mente no pudo luchar más sobre su corazón y terminó cediendo.
Darien besó suavemente los labios de su amada, Rei respondió con la misma suavidad a ese beso tan esperado mientras sus dedos jugaban entre la noche del cabello de Darien. El tomó ese movimiento como una invitación a continuar y dejó que sus manos curiosas recorrieran de nuevo aquel cuerpo que hace tantos años fuera tan suyo.
Aquél beso fue tornándose acalorado y la desesperación no se hizo esperar. Ella dejó de jugar con el perfecto cabello de aquél hombre y lo atrajo más hacia ella jalándolo de la corbata mientras se deshacía de su molesto saco; el la ayudó en su importante misión tirando el saco lejos de la cama y haciendo lo mismo con su camisa y corbata. Dejando su musculoso torso desnudo. Las pupilas amatista de Rei resplandecieron con un brillo especial ¿tal vez lujuria? Darien percibió esa reacción en su añorada diosa de fuego y lanzó un hambriento beso sobre sus labios, sobre su cuello. Un leve gemido se escapó de entre sus labios logrando obtener el mismo brillo pero ésta ocasión en las perfectas pupilas celeste de su amado. Ella abrió con maestría la hebilla de su pantalón, aun después de tantos años recordaba lo que se encontraba debajo de aquélla molesta prenda masculina. El considerado Doctor Spencer ayudó a la guapa mujer con su misiva y se deshizo con maestría de dicha prenda y de lo que se encontraba debajo de ella consiguiendo una sonrisa en Rei que desde hace años añoraba volver a ver, una sonrisa de deseo.
Ella lanzó sus hambrientos labios sobre los de su ahora víctima. Era demasiada su necesidad de "él" para seguir soportándolo, para seguir conteniéndose. Su presa sabía el objetivo de aquella seductora mujer pero intentaba retrazar el momento, no por que no lo deseara con la misma fuerza, sino por que deseaba seguir disfrutando de la desesperación de su "Diosa de fuego" ella no pudo seguir conteniendo sus instintos y tomó el control de la situación tumbando a aquél hombre que tanto deseaba de espaldas sobre la cama. Deshaciéndose de su camisón y mostrando su desnudez a aquél hombre que la contemplaba embelesado. No sabía si era el reflejo de la luz de la luna sobre la piel marfil de Rei o el hambre que tenía de ella. Pero esa noche el podría jurar que la mujer que estaba sobre él no era alguien de éste mundo. Al meno alguien así de perfecto no podía serlo…
Solo estuvo consciente de la humanidad de su "diosa" cuando sintió como su virilidad llenaba el cuerpo de su amada, como se expandía en su interior, como esa feminidad clamaba por él.
Ella sintió después de casi veinte años que en ese momento estaba en el lugar que debía estar. Con la persona que debía estar; esa noche ella se permitió sentir lo que hace muchos años no se permitía: amar.
Y se amaron con intereses, se amaron con necesidad. En ese momento no importaban Serena o James. No importaba nadie más fuera de esa habitación, solo ellos. Solo su amor….
El ruido del despertador la hizo salir de su mundo. Rei Abrió los ojos saltando de la cama y empapada en sudor, notando como en su cama no había rastros de batalla alguna, como las almohadas no olían a ese aroma que ella tan bien recordaba de la noche anterior. Su cerebro le había jugado una mala pasada y todo había sido un sueño, un candente sueño...
-000-
La brisa del mar entraba por el gran ventanal frente a la cama; las luces del alba la hicieron despertar sintiendo como unos fuertes brazos la rodeaban, sonrió y dio media vuelta encontrándose con el rostro de aquel hombre de cabello castaño con el que había decidido pasar un par de días. El despertó al sentir unos enormes ojos azules que la miraban.
- hola James…buenos días
- buenos días.- Dijo casi inentendiblemente aquel fuerte hombre.-…¿descansaste?
- Claro . Caí muerta.
- Es que eres insaciable…-comentó el hombre de ojos negros como la noche.
- Lo se…tu igual. Rei tiene mucha suerte en tener un amante tan bueno como tu en casa.- lanzó la rubia.
- Lo se. –Responde airoso el Hotelero.- Soy fantástico.
- Seguro si Rei se enterara de lo nuestro se moría.- Insistió la mujer de larga cabellera rubia.
- No lo creo… la verdad es que le da igual lo que haga.- Confesó James.
- ¿de verdad?.- Preguntó sorprendida la delgada mujer.
- Así es…
- Que lástima…
- ¿cómo?
- No nada…
- Seguro Darien se moriría si supiera que su mujercita está pasando un fin de semana conmigo.
- También lamento decepcionarte… a mi esposo tampoco le importo. He tenido cientos de amantes en los dieciocho años que tenemos casados.
- ¿y a el no le importa?.- Pregunta el hombre de cabello castaño con interés.
- O no le importa, o es un verdadero tonto y jamás se ha dado cuenta…-Responde ella con verdadera molestia. Así que… creo entonces que no les importamos en lo más mínimo a nuestras parejas.
- Serena… ¿me estas diciendo que desde que te casaste con Darien a el no le ha importado si lo engañas o no?.- Recapacita con los ojos bien abiertos aquél magnate.
- Claro que no. Es mas. Desde que nos casamos a el no le ha interesado tocarme.
- ¿me lo juras?
- Así es. ¿por qué crees que es un cardiólogo reconocido con posgrados y más posgrados? No me soporta. No me tolera.-Confesó con rencor la mujer de las largas coletas.
- ¿y evita tener sexo contigo? Pero si eres fantástica
- Lo se…él se la pierde.-Se alegró la rubia con orgullo.- Imagino que a Rei tampoco le interesa mucho tener sexo contigo ¿verdad?
- En lo más mínimo…creo que no somos del interés de nuestras parejas y hemos fallado en nuestro objetivo
- ¿cómo?
- ¿vas a decirme que me escogiste como amante solo por que si? He visto como detestas a mi esposa.- expresa James con Sinceridad.- se que matarías por que a ella se le rompiera el corazón por que "le robaste a su esposo", fallaste, ella no me ama y tampoco me tolera…creo que no funcionará nuestro plan inicial.
- Creo que no…a pesar de eso podemos pasarla muy bien ¿no?
- Definitivamente si…
Fueron las palabras de la rubia antes de sentarse sobre el regazo de James y descubrir ante el su torso desnudo. El sonrió maliciosamente atrayéndola hacia sí. Definitivamente ese no sería un fin de semana común para ninguno de los dos…
-000-
Rei se encontraba en la cocina de la mansión Hagen sirviéndose una taza de té cuando Danielle bajó por la escalera de servicio con su uniforme escolar.
- buenos días mamá…-saludó la jovencita.
- buenos días.- Respondió Rei bastante seca sin voltear a ver a su hija.
- Mamá…yo…-Dudó Danielle en continuar.
- ¿si?
- Lo lamento…-expresa finalmente la chica.
- ¿cómo?
- Lamento haber causado que la directora te mandara llamar…
- Danielle.- voltea finalmente la madre de la chica a ver los ojos azules de su reflejo.- Eso no es lo importante.
- Perdón mamá. Pero no puedo disculparme por haber golpeado a esa Rini. Es detestable, cada que tiene oportunidad ofende a mis primos, o a mí o a ti…
- ¿cómo dices?.- Pregunta la madre de la chica sorprendida de escuchar esas palabras.
- Esa infeliz de Rini dijo que eras una…bueno…yo no podía dejarla decir eso. ¡por que no es cierto!.-explica la jovencita a su madre.
- ¿y por eso la golpeaste?.-Cuestiona la madura mujer.
- Si…y también por que dijo que se divertiría con Ray y ni Mako ni yo podríamos evitarlo…y me enojé mucho mamá. Esa Rini es una bruja. Como su madre.
- Ay Danielle…-expresó con ternura la mujer de ojos violeta.
- No lamento haberla golpeado. Lo volvería hacer…lamento haberte preocupado. – confiesa con soberbia la chica de ojos azules.- Se que Ray es tu principal preocupación.
- Danielle.- clava Rei sus pupilas amatista con sorpresa en las de su hija.- No…ambos me preocupan, ambos me importan, son la luz de mi vida…
- Pero Ray ocupa todo tu tiempo…-dice con tristeza Danielle.
- Hija…tu sabes el estado de salud de tu hermano, pero no dudes que los quiero igual.
- Lo se mamá….no te preocupes..- Intenta sonreír con amargura la delgada chica.
- Claro que si…mira…¿qué te parece si saliendo del colegio tu y yo tenemos una tarde de chicas?
- Pero mamá. Ray se va a quedar en casa, tu debes cuidarlo y…
- Ray estará bien. Darien le recetó solo que estuviera en reposo y creo que a ti te debo mucho tiempo de convivencia madre e hija.
- ¿de verdad? ¿toda una tarde solo para ti y para mí?
- Claro que sí. Compras, sushi, o tarde de Spa. Lo que tu elijas
- (Danielle abrazó a su madre efusivamente) gracias mamá
- Bien. Ahora te llevaré al colegio
- No…no te preocupes, yo tomaré el autobús.- Dice Danielle tomando su almuerzo y su mochila.
- Odias hacerlo.- Inquiere la madura mujer.
- Lo se. Pero, tengo tiempo, es temprano, además, aun tienes que subirle el desayuno a mi hermano. No te preocupes mamá. Pasaremos toda la tarde juntas… así que…mejor tu cuida a mi hermano que yo me iré sola.
- ¿segura? Si gustas puedo decirle a chofer que te lleve
- No. No. Prefiero ser una chica común. Me iré sola. Adiós.- se despidió Danielle dando un beso en la mejilla a su madre y saliendo corriendo de la cocina.
- Que chica más rara…-Rei tomó la bandeja del desayuno de Raymond y subió las escaleras hasta llegar a la habitación de su hijo, entró encontrándose Raymond revisando una revista médica interesadamente.- valla, estás muy entretenido.
- Mamá. Buenos días. No te escuché entrar.- Saluda el jovencito.
- Lo se.- Ríe Rei mientras coloca la bandeja en la cama del jovencito.- ¿qué lees?
- Una revista médica que me regaló Darien, tiene un artículo sobre las personas con problemas cardiacos, tiene varios casos de personas como yo que han tenido que esperar por un corazón y.- Raymond detuvo su explicación notando algo raro en su madre.-mamá ¿estás bien?
- Si, claro que sí ¿por qué lo preguntas?
- Es que…te veo triste.
- Claro que no…es que me encanta verte así de emocionado con la medicina, hijo.
- Si. Sabes que siempre me ha interesado, pero ahora que Darien me ha mostrado la medicina desde otro lado…me encanta. Ojala y la vida me permita llegar a ser un gran médico. Como Darien.
- Claro que lo serás hijo. Y aun mejor que él…-Promete la guapa mujer.
- ¿de verdad lo crees?.-Pregunta sorprendido el chico de las pupilas moradas.
- Claro que si. Pero no lo serás si no comes tu desayuno…anda.
- Mmhhmm que rico..-Saboreó Raymond.- Mamá ¿no saldrás?
- Iba a ir a ayudar a tu tía con la cafetería mientras iba a cita médica. Pero le llamaré y le diré que no iré.
- Mamá. Tu prometiste apoyarla.-La regaña el pálido chico.- Además. Yo estoy bien.
- Hijo. No me gustaría dejarte solo.
- Por favor mamá. No haré nada tonto. Ve, te servirá para distraerte. Si me siento mal, te llamo y ya.-Anima Raymond.
- ¿seguro?
- Claro que si, anda, vete o llegarás tarde
- Está bien hijo. Pero te llamaré, ten cerca tu celular
- Si mamá. Adiós
- Te quiero
- Yo también. Pero ya vete
La guapa mujer salió de la habitación de su hijo, aun cuando era un chico con una salud muy débil, definitivamente era un chico de alma fuerte. Salió rogándole a la vida con todas sus fuerzas que le permitiera a su hijo vivir un poco más de tiempo, solo el suficiente para que el corazón tan esperado llegara…
-000-
Darien se encontraba en la cochera de su casa viendo a una jovencita de cabello rosado subía sus cosas a su auto convertible, podía observárseles discutir.
- Rini. No me dejes hablando solo.- Regaña el hombre del mechón plateado.
- Papá. Me aburres.- Respondió con irreverencia la alta chica.- Mejor me voy al colegio
- Ya te dije que quiero que me expliques por qué estas golpeada.- Insiste el preocupado padre.
- Ash. No importa.
- ¡Rini!.- levanta Darien la voz a la joven.
- Mira papá. Sigamos nuestra rutina. Tu haces como que te vas a trabajar. Yo como que voy a la escuela y ambos felices ¿contento?
- Rini. ¡no seas grosera!
- Papá. Me aburres. Mejor me voy. Dame dinero.- dice extendiendo su mano abierta al hombre ante ella.- ¿quieres?
- No soy una maquina de dinero.-responde el hombre a su hija.
- Necesito dinero para comer algo en la escuela.-Chantajea la alta joven.
- Bien…-Darien sacó la cartera y le dio un par de billetes a Rini.- aquí esta
- ¿qué pretendes que compre con esto?.- Se queja la joven de ojos color rubí.
- Comida para el almuerzo y nada más. Saliendo te vienes a casa y no necesitarás más.- Explica Darien a la chica con seriedad.
- ¡pero mamá no está! ¿qué pretendes que coma?.- Chilla Rini.
- Mandaré traer comida y comeremos juntos ¿de acuerdo?
- ¡ay! ¡te odio! Adiós.-dijo la chica arrancando el auto.
Darien la miró alejarse; tan parecida a su madre, a veces le parecía muy difícil encontrar algo de él en esa chiquilla malcriada. De repente observó una silueta conocida mirándolo desde unos arbustos.
- Buenos días. Danielle.- Saludó el alto hombre mientras volteaba hacia otro lado, La chica salió sonrojada de entre los arbustos, posiblemente por verse descubierta.
- buenos días
- ¿qué te trae por aquí tan temprano?
- Bueno…yo…
- ¿no tienes que ir al colegio? ¿está todo bien?.-Pregunta preocupado el doctor.- ¿le pasa algo a tu hermano o a tu madre?
- No…. Es que yo…
- (Darien sonrió a la chica que se veía algo nerviosa) bien…creo que tu madre no nos perdonará que llegues tarde. ¿te parece si te llevo al colegio mientras hablamos de lo que tengas que hablar?
- Si…está bien…-Darien abrió la puerta a la chica que subió al auto con una expresión seria en su rostro.
- ¿qué ocurre, bonita?.-jaló de nueva cuenta el doctor la atención de la chica.- ¿qué quieres decirme?
- Es que…no se cómo decirlo…
- Ya se los dije a tu hermano y te lo vuelvo a repetir a ti. Yo soy su amigo y pueden decirme lo que sea. De verdad.
- Es que…yo…
- Anda…- Insistió el guapo doctor sonriendo a la chica.- dilo…
- Yo te vi anoche besando a mi madre…-Lanza finalmente la delgada chica clavando sus inquisitivas orbes celestes en las de Darien.
- ¿qué?.-el carmín se apoderó del rostro del hasta ese momento sereno Doctor.- ¿tu qué?
- Vi que la besaste…y…vi "cómo" la besaste…
- Danielle…yo…lamento que vieras eso…-Se disculpa el Doctor Spencer.
- Darien…tu amas a mi mamá ¿verdad?.- Pregunta directa la jovencita ya con más seguridad.
- Si…siempre la he amado…- responde él sin poder evitar que un suspiro se escape de sus labios.
- ¿desde siempre?.- Insiste ella.
- Si…ya te lo había dicho…Tu madre es el amor de mi vida…
- ¿desde hace cuanto?
- Desde hace muchos años, preciosa…
- ¿más de dieciocho? .- pregunta la jovencita.
-…¿por qué la pregunta?
- Es que…-Duda Danielle si seguir con su interrogatorio.
- ¿qué estás pensado Danielle?
- En que tal vez tu puedas ayudarme…-Responde la chica.
- ¿ayudarte? ¿ayudarte a qué?
- ¿qué tan bien conoces a mamá?
- Bastante bien…aunque, tenía muchos años sin verla…hace dieciocho años desapareció como si la tierra se la hubiera tragado.-Confiesa el alto doctor.
- ¿sabes por qué se fue mi mamá a Manhattan?
- No a ciencia cierta…aunque…lo sospecho…
- ¿por qué?.-Pregunta Danielle con exigencia.
- Nena. No es algo que yo deba hablar contigo.-responde reservado el hombre de ojos azules.
- Me dijiste que eras mi amigo… los amigos se cuentan todo ¿no?.-Acorrala la chica.
- Si…así es… pero. Entiéndeme… no se qué tanto quiera tu madre que sepas de nuestro pasado…
- "nuestro pasado"…eso suena a una historia de amor sin concluir…-deduce ella.
- Pues…
- Darien…solo contéstame algo…cuando mi mamá se fue de Japón…¿ustedes estaban juntos?
- Bueno…tu mamá y yo…te lo dije…íbamos a casarnos.
- ¿y por qué no se casaron?
- …(Darien respiró profundamente) una exnovia apareció en nuestras vidas…
- ¿y regresaste con ella? ¿¡la dejaste por mi mamá!.-Reclamó la joven.
- Ella me dijo que estaba embarazada…me dijo que esperábamos un hijo…
- ¡Y claro! Dejaste a mi mamá por tu "exnovia"
- Danielle…permíteme hablar.
- No…ahora entiendo por que mamá salió huyendo de ti.¡ Tu le fallaste!
- ¡no! Yo no le fallé. Jamás le he fallado a tu madre.-Se defiende el hombre.
- Ahh. ¡Y tu exnovia se embarazó por arte de magia!
- ¡eres igual de obstinada que tu madre!.-Reclama el hombre.
- ¡pues me alegra ser igual a ella! Ya no tengo nada que preguntarte. Y aquí me bajo.
- Danielle. No seas terca, aun no vamos ni a la mitad del camino para tu escuela. Llegarás tarde.
- Prefiero llegar tarde a compartir carro con usted. "Doctor Spencer"
- Danielle…permíteme contarte toda la historia.-Suplica Darien a la chica.
- No gracias. No me interesa. Ya escuché más de lo que necesitaba, ahhh y por cierto. "los rasguñitos" en el rostro de Rini fueron cortesía mía, y le advierto, si ella o su esposa se atreven a insultar de nuevo a mi madre o quererse burlar de mi hermano o de mí, con gusto lo volveré a hacer, no me importa pasar el resto de la preparatoria en detención.
Danielle bajó del auto del doctor Spencer azotando la puerta con rabia y corriendo lejos de él, el doctor no pudo ver cómo los ojos de la chica se llenaban de lágrimas mientras se alejaba, pero Danielle tampoco pudo ver el rostro lleno de tristeza y desolación del hombre que se quedó en el auto. De una manera inexplicable, las palabras de esa niña le habían roto el corazón de la misma manera que las palabras de su madre lo habían hecho hace dieciocho años.
El doctor Spencer sacó su cartera extrayendo aquella vieja fotografía de la que nunca había podido deshacerse, de la que JAMÁS hubiera pensado en deshacerse, esa bella jovencita lo había hecho trasladarse al pasado, dieciocho años atrás y un solo nombre navegaba por su cabeza…
Yo creí...
Que ya eras un asunto olvidado,
Pero por mas que quiera negarlo,
Te sigues adueñando de mi,
Por que al llegar la noche viene tu fantasma,
Se mete en mi cama; y me vuelve a besar,
Y me quita la ropa, me besa en la boca,
Y me roba el aire para respirar,
Por que al llegar la noche viene tu fantasma,
Y sin decirme nada me vuelve a abrazar,
Y me seduce el alma, me moja las ganas,
Que mueren de ganas por volverte amar,
Maldigo a la mañana,
Que rompe con la magia,
Por que al llegar el alba, tu bello fantasma,
también se me va...
-000-
Hola:
Chicas y chicos aquí tienen el capitulo 11 de "Secretos del pasado" Me rehusaba a publicar sin mi compu nueva, pero como tardará su rato me hice a la idea y trabajé desde la "Robotina". ¿qué les pareció el capitulito? tssss y aun faltan cosas por descubirse por que bueno eso de "secretos del pasado" es por que quedan muchos muchos secretos por descubrirse y claro está aun hay MUCHO pasado por escarbar wajajajajjaja.
Madecita: Se que vas a paso lento pero has de llegar a ésta parte algún día. Gracias por leer. Aunque no te daré adelanto del próximo capitulo :P
Dianarr07: Gracias por tus ánimos espero te gustase este pequeño encuentro entre Rei y Darien por que faltan más jejejeje.
Hikaru: Mil gracias por tus ánimos amiga. ¿cómo ves con los sueñitos de nuestra Reicita? Barbara. ¿verdad? Dice que no, dice que no pero bien que quiere o si no ¿por qué sueña esas cosas tan perversas? ehh jajajja. Amiga viene más mucho más por descubrir espero éste capitulito alegre tu día. Yo sigo en obra negra con el próximo fic ;)
Saludos a todos
