Jack no le había dejado levantarse en dos días de la cama, lo había hecho todo por él, incluso, aunque no lo iba a reconocer, Ianto empezaba a pensar que el café preparado por el capitán no estaba nada mal. Le estaba cuidando como no lo había hecho nadie con él en toda su vida y eso no lo iba negar, le hacía sentir realmente especial, como si Jack empezara a aceptar realmente el termino pareja con él.

Cada dos horas, Jack entraba en el dormitorio, aunque entremedias hubiera estado en la base y comprobaba que la fiebre le estaba bajando, se sentaba a su lado, le ofrecía una taza de café y hablaban durante un buen rato, hasta que al final, Ianto se quedaba traspuesto otra vez.

Se despertó de nuevo, ya no estaba seguro si había pasado un día o más o tan sólo había estado dormitando cinco minutos. Estaba sólo, aunque escuchaba ruidos en el resto del apartamento. Se quedó acurrucado entre la ropa de la cama, sintiéndose casi completamente bien, por primera vez en varios días, escuchando lo que ocurría fuera.

Nunca hubiera pensado marcharse del pequeño apartamento que había comprando al llegar a Cardiff, para irse a una casa enorme en las afueras de la ciudad y mucho menos con Jack y mucho menos, porque el capitán y él hubieran formado una verdadera familia, por no hablar de tener un hijo. Ianto sonrió, por fin tenía una auténtica familia.

Unos pasos se acercaron a la puerta y no tuvo que pensar mucho para saber que se trataba de Jack, lo escuchó hablar con Tim, que por lo que oía, ya se encontraba bien y tenía ganas de recuperar el tiempo perdido jugando, con todo lo que sus padres le habían comprando desde que estaba con ellos.

"Vale, pero solo cinco minutos." Ianto no podía creer que Jack se estuviera comportando como un verdadero padre, aunque al fin y al cabo eso era en lo que el capitán se había convertido en los últimos meses. "No me mires así, además te encanta la hora del baño."

"¿Podré jugar con el barquito?"

"Claro que si campeón."

Un momento más tarde, Jack abrió la puerta del dormitorio y la cerró tras él para poder tener un momento de intimidad con Ianto. El joven agente sonrió a Jack al verlo y se incorporó en la cama, al mismo tiempo que alargaba la mano hacia el capitán.

"¿Dónde vas? Vamos vuelve a la cama." Jack se sentó a su lado en la cama y tan sólo tuvo que empujarlo un poco para hacer que volviera a tumbarse, pero antes, acomodó las almohadas tras su espalda.

Ianto rodeó su cuello con ambas manos y atrajo a Jack para darle un beso.

"Veo que te encuentras mucho mejor." Como llevaba haciendo durante los dos últimos días, Jack tocó su frente y sonrió por fin. "La fiebre casi ha desaparecido. Mañana estarás como nuevo y yo se de alguien que va a estar muy contento cuando se lo diga." Se tumbó a su lado en la cama y esperó a que Ianto se acomodara sobre su pecho. "Tim ha estado muy preocupado por ti y ha prometido portarse bien para que no vuelvas a caer enfermo."

"Adoro a ese niño." Ianto bajó la mirada apesandumbrado.

"Eh, ¿Qué ocurre? ¿te encuentras mal otra vez?"

"No, no es eso. es sólo que… Tim está con nosotros porque matamos a su madre. Si no me hubiera atacado, Tim se hubiera convertido en una criatura como ella y tal vez en un futuro le hubiéramos…" Sin poder terminar lo que estaba a punto de decir, Ianto se estremeció, la sola imagen de hacerle daño a su hijo, le destrozaba.

"Pero eso no va a pasar y nunca vamos a permitir que nadie le haga daño a nuestro hijo. Tim va a ser la personita más importante de nuestras vidas y vamos a cuidar de él con todas nuestras fuerzas."

"Lo se, pero aún así, me da miedo Jack. Y si alguien que se dedique a algo parecido a nosotros lo ve y se da cuenta de lo que es. Al fin y al cabo no es completamente humano."

Jack se recostó sobre el muchacho y le besó en los labios de forma apasionadamente, haciendo que olvidara ese posible futuro que ninguno de los dos deseaban que se hiciera realidad nunca. Ianto suspiró y rodeó el cuerpo de Jack, los dos días anteriores habían sido de los peores de su vida, pero ahora se sentía bien, se sentía amado y sentía que su pequeña familia podía ser realmente feliz durante mucho tiempo.

"¿Recuerdas lo que dijiste hace dos noches? No se si fue la fiebre la que habló por ti." Ianto lo miró sin saber de lo que estaba hablando. "Pero dijiste que querías que Tim y yo conociéramos a tu familia."

Pese a que el cuarto estaba en completa penumbra, pues la luz no le sentaba nada bien a Ianto en su estado, Jack pudo ver que su joven amante palidecía de repente, como si la enfermedad que había tenido durante los últimos días hubiera vuelto de nuevo y repentinamente a su cuerpo.

"¿Ianto estás bien?"

Sin que Jack pudiera evitarlo, Ianto se enderezó y se quedó sentado en la cama, abrazado a sus propias piernas. El capitán también se sentó, a su lado y rodeó su cuerpo con un brazo.

"¿Qué ocurre? No quería hacerte sentir mal, además no hace falta que vayamos a verlos ya si no quieres. Pero no se, lo he pensado y ahora que estamos juntos y que tenemos a Tim, tal vez, sea momento de que tu hermana lo sepa."

"Eso ya lo se, Jack, no creas no he pensando en eso desde que Tim está en nuestras vidas. Pero cada vez que lo hago, veo a mi padre y me escuchó a mi mismo diciendo porque me fui de casa, porque no volví a verle, ni siquiera en su funeral."

"Ianto…"

"Deje tirada a mi hermana y siempre me he sentido mal por eso desde entonces, hecho de menos a mis sobrinos y me encantaría que conocieran a su primo." Los dos sonrieron, al imaginar la escena de los tres niños jugando juntos.

"Tal vez sea un buen momento para remediarlo. Tu hermana te quiere, no hace falta que me lo digas para saberlo y si le presentas a su sobrino estará encantada. Vamos, date una oportunidad a ti mismo, después de todo lo que hemos pasado últimamente, te lo mereces." Le besó en la mejilla y lo rodeó entre sus brazos, escuchándole suspirar aliviado.

"Mañana me parece un buen día, un domingo perfecto para reunir a la familia. Pero tendremos que pensar que les vamos a decir sobre la procedencia de Tim, porque decirle a Rhianon que nuestro hijo es huérfano de una madre alienígena, igual no es buena idea."

Jack se tumbó frente a él y entrelazó sus dedos con los de Ianto, mientras con la otra mano le hacía cosquillas bajo el pantalón. "Hace menos de un mes que hemos adoptado oficialmente a Tim y que yo sepa tiene nuestros apellidos, así que al fin y al cabo, Tim era un huerfano al que queríamos adoptar."

"¿Y que pasa con nosotros?"

Con un movimiento rápido, Ianto se tumbó sobre Jack y atrapó los dos brazos del capitán apretándolos contra la cama. Después de dos días sin hacer ni un solo esfuerzo, se sentía lleno de energía y con ganas de comerse el mundo o al menos de pasar un buen rato con Jack.

"¿Qué pasa con nosotros de que?"

"¿Cuánto llevamos con Tim, dos, tres meses? Antes de su llegada nos lo pasábamos bien, nos acostábamos cuando queríamos y digamos que yo no me preocupaba de tus salidas nocturas cuando me quedaba dormido, pero desde que Tim está con nosotros, he visto que te comportas de una forma completamente distinta conmigo."

"Creo que no te sigo." Dijo Jack, mostrando su sonrisa más pícara, pues obviamente que era a lo que su compañero se refería. No hizo ninguna fuerza para soltarse y dejó que Ianto jugara con él, le besara el cuello, se apoderara de sus labios y se sentara sobre él para controlar su cuerpo.

"Vamos Jack, no te gusta decir que somos una pareja o que soy tu novio, pero te comportas como tal. ¿Qué le vas a decir a mi hermana cuando la conozcas? Hola soy el jefe de tu hermano, el que se acuesta con él, ese hombre con el que vive y con el tiene la custodia de Tim."

Jack se echó a reír al escuchar la imitación que Ianto acababa de hacer de él, definitivamente el muchacho lo conocía perfectamente y conocía todos sus gestos y movimientos.

"¿Quieres que lo diga verdad?"

Ianto asintió. Jack trató de incorporarse, pero Ianto que ya disponía de toda su fuerza completamente recuperada, echó todo su peso sobre el capitán y le impidió moverse, con una amplia sonrisa, una que Jack adoraba ver, pues nadie excepto él cuando estaba a solas con Ianto, en un restaurante y sobretodo charlando en la cama, podía verla.

"¿Quieres que diga que eres mi novio/compañero?"

"Y…"

"Y que ¿te quiero estaría bien?" Ianto volvió a asentir con un gesto infantil y encantador que Jack no pudo resistir, liberó los brazos, se incorporó y sujetando a Ianto le besó apasionadamente. "Pues si Ianto Jones te quiero y no sabes las ganas que tengo de empezar a cotillear con tu hermana sobre ti. Seguro que tiene un montón de cosas interesantes que contarme de cuando eras un crío."

"Jack…"

"Es lo que hacen las parejas. Mira ahora tengo unos cuñados y tu hermana conoce todo ese mundo que tu nunca me has querido contar. Seguro que incluso tiene fotos tuyas de cuando eras un bebé. Tim también querrá verlas."

"Jack por favor, mi hermana no sabe que estoy contigo, ni siquiera sabe que estoy con un hombre y ya es bastante difícil de explicar que no soy gay, que no me gustan los hombres, que tan sólo estas tu en mi vida y que no me he sentido atraído nunca por ningún otro hombre, como para que quieras comportarte como el novio perfecto de golpe."

Al terminar de hablar, Ianto se dio cuenta que Jack se había quedado completamente cayado, mirándole con una amplia sonrisa en el rostro y la mano entrelazada con la suya.

"¿Qué pasa? He dicho algo…"

"Has dicho mucho más de lo que nunca hubiera esperado oírte Ianto. ¿Así que no hay ningún otro hombre en tu vida? No te gustan los hombres, tan sólo me quieres a mi." Ianto se ruborizó, no se había dado cuenta mientras hablaba de lo que realmente estaba diciendo. "Si no me equivoco acabas de decir que no hay otra persona en tu vida y me gustaría entender que quieres pasar mucho tiempo conmigo." Ianto asintió.

"¿Y que te parece?" Algo preocupado por lo que Jack pudiera llegar a contestar, Ianto se tumbó a su lado.

"Papá ¿es la hora del baño ya?" Los dos miraron hacia la puerta al escuchar la voz de Tim afuera. El momento de tranquilidad se había terminado.

"Me parece que tu hermana va a estar encantada con la familia que va a conocer. Duerme un poco, quiero que la fiebre desaparezca definitivamente, mañana va a ser un gran día para ti." Jack se levantó y fue hacia la puerta. "Por cierto, que sepas, que yo también te quiero."

Sin esperar la contestación de Ianto, que nunca hubiera llegado, pues el muchacho se había quedado petrificado ante la confesión de Jack, el capitán salió del dormitorio, para encontrarse con su hijo corriendo hacia él y lanzándose a sus brazos.