Por fin el tan esperado capitulo once :D -se escuchan fanfarrias a lo lejos-. Me disculpo, se suponia que este tardaria menos que el ultimo y termino demorando aun mas, la universidad de verdad demanda mucho y quiero darle tiempo a cada cosa que me importa, por eso quise aprovechar este dia que tuve la tarde libre para poderselos traer, ojala les guste mucho, ya que este viene con un poco de drama extra ;)


Era ya la cuarta noche consecutiva en que Misaki no había podido dormir nada. Amplias ojeras podían verse bajo sus antes vividos ojos verdes, los cuales habían perdido su brillo de siempre y ahora solo mostraban un profundo vacío, el vacío de su corazón y de su alma al ya no tener a su amante con el luego de perderlo tan trágicamente.

Su hermano había intentado en vano ayudarlo durante semanas, pero el pobre chico no mostraba dar señales de hacer siquiera el esfuerzo de oírlo, lo que hacia que Takahiro se sintiera como si le estuviera hablando a una pared, a una roca, a cualquier cosa, pero no a su hermanito, el cual ya estaría gritándole que dejara de tratarlo como a un niño, pero no ahora, solo se quedaba ahí sentado abrazando sus piernas mientras que oía la angustiada voz de su hermano, quien también se notaba no había podido descansar bien debido a su preocupación por el.

Las visitas de Takahiro fueron haciéndose menos frecuentes, y una vez cumplidos los primeros cuatro meses ya se habían detenido por completo, pero no porque el quisiera dejar a su hermanito a su suerte, sino porque debía pensar en su esposa e hijo, quienes también lo necesitaban, así que con el corazón destrozado fue que debió dar su brazo a torcer y dejar que Misaki enfrentara el solo su dolor, pero no sin primero pedirle que si necesitara algo de el no dudara en llamarlo. Sin decir nada mas se fue, dejándolo sentado al lado de ese enorme oso de felpa que Usagi solía llamar Suzuki-san.

Misaki había recibido ya muchas cartas de la universidad, informándole que si no se presentaba pronto deberían expulsarlo, pero al chico no le importaba nada, de hecho ni siquiera las había abierto, ya que con solo mirarlas y no ver la letra de Usagi-san en ninguna parte las había tirado en cualquier lugar, para volver al sillón donde estaba antes y sentarse a esperar alguna carta que viniera desde el campo de batalla. Parecía haber olvidado por completo que nunca mas iban a llegar, no desde esa horrenda llamada que lo había cambiado todo para siempre, pero algo le impedía perder la esperanza de recibir alguna.

Cumplida ya una semana completa Misaki seguía igual, tenia miedo de dormir pensando en que pudiera tener alguna pesadilla, o peor, algún sueño donde apareciera Akihiko y que al despertar debiera ver otra vez muertas sus esperanzas de volverlo a ver, así que decidió dejar de dormir por completo luego de meses de pesadillas y tormentos en la noche.

No entendía como era posible, pero de algún modo siempre encontraba nuevas lágrimas que derramar por su conejo. En un mismo día debía cambiarse de camiseta dos o tres veces porque siempre acababan empapadas por el llanto del chico, pero apenas se secaban las volvía a usar al otro día, de hecho hacia mucho no lavaba la ropa, los platos sucios se amontonaban en el fregadero, ya no había electricidad, agua o gas por las cuentas impagas, ya que Misaki no había ido a trabajar en mucho tiempo, así que habían optado por despedirlo aun a pesar de las constantes insistencias de Aikawa, pero hasta ella debía admitir que Misaki no estaba en condiciones de trabajar y debían buscarle ya un reemplazo, así que no hubo mas remedio.

En resumen, el antes hermoso y amplio penthouse de Akihiko ahora podía fácilmente compararse con una choza abandonada de lo mal que se le veía, y Misaki… bueno, mejor ni hablar de su estado, pero si había que describirlo en una palabra, quizá deplorable le quedaría pequeño.

Misaki pasaba muchas horas sentado en ese mismo sitio, no levantándose mas para que para comer algo, quizá ir al baño, pero nada mas. Quien lo viera podría notar de inmediato que no estaba nada de bien en ningún sentido, ni físico, ni emocional, no podría decirse quisiera si aun conservaba algo de cordura, pero nadie lo podía decir con seguridad, ya que nadie lo visitaba, pero no porque nadie quisiera, sino porque el propio Misaki se había encerrado, así si alguien golpeaba la puerta preguntando por el, podría saber solo por la voz que se trataba de Akihiko, pero hasta ahora nada había pasado, ni pasaría tampoco.

El silencio del lugar fue roto abruptamente por un ruido, un sollozo proveniente de la garganta de Misaki, el cual luego fue seguido por varios más fuertes y después por un llanto de angustia muy agudo. Eran quizás los primeros sonidos que salían de su boca desde que había dejado de hablar por completo, ya que sin nadie con quien hacerlo no le veía ningún sentido.

Las lagrimas caían como torrentes por sus mejillas, seguidas por gritos cada vez mas fuertes y desesperados, como si alguien estuviera siendo asesinado y Misaki estuviera pidiendo ayuda, pero no era así, mas bien el era quien estaba muriendo, muriendo de dolor lenta y dolorosamente, y aun pese a no tener fuerzas para casi nada por la falta de alimento, puso un pie en el piso, luego el otro, y de a poco se levanto. Sus llantos cesaron de pronto, como si hubiera perdido de nuevo la voz que acababa de recuperar. Levanto sus ojos sin vida y los fijo en una cosa brillante en la cocina, la cual brillaba gracias a un poco de luz que entraba desde una pequeña abertura en una ventana cercana.

Lentamente debido a la poca fuerza en su cuerpo se fue acercando a la cosa brillante, y cuando pudo dejar de ver borroso a causa de sus lagrimas, pudo darse cuenta de que era algo largo y afilado, un cuchillo, el cual recordó apenas lo vio que era el que mas le gustaba usar para cocinar para el y para… ahí fue cuando el dolor lo invadió de nuevo.

Estiro una mano para sujetar con ella el mango de madera, usando toda la fuerza que le quedaba en ese único y simple ejercicio, tanta que incluso creyó desmayarse, pero como pudo se mantuvo de pie, no quería perder su oportunidad, no ahora que había encontrado una cura para su dolor y su tragedia en ese simple y mundano objeto.

Tomo el cuchillo y se vio reflejado a si mismo en la hoja de metal. Si no tuviera los ojos tan cansados por la falta de sueño y horas de solo llorar hubiera visto que su rostro lucia mas como el de un anciano que había pasado por una vida de trabajo duro y tristezas que la de un estudiante universitario de tan solo veinte años.

Volvió a bajar el cuchillo, para que la hoja ahora hiciera contacto con su muñeca, pero no, eso quizá no hubiera bastado, dolería y seria muy lento, así que la saco de ahí y la subió de nuevo, esta vez hacia su cuello. Si, eso era perfecto, quizá dolería al comienzo pero pasaría en un momento. Haciendo lo más posible porque su mano no temblara cerro fuertemente los ojos y sintió la hoja cortar su piel y lo que había debajo, para luego sentir un liquido tibio recorrer su pecho. Pasaron los segundos y el líquido no paraba de fluir de la herida, provocando que el pobre chico empezara a sentirse mareado y desorientado, además se estaba poniendo muy pálido, mucho más de lo que estaba luego de meses sin salir.

El cuchillo, ahora lleno de ese mismo liquido rojo cayo sonoramente al piso, Misaki hizo lo mismo un momento después, y con la vista muy borrosa y los ojos cansados se quedo allí, esperando a que toda la vida se fuera por esa profunda herida en su cuello, la cual sabia curaría la que había en su corazón. Un instante más, y todo habría pasado. No sabia que pasaría cuando lo encontraran, pero por fin haría caso del consejo de Akihiko y pensaría en el, en nadie mas.

Una última lagrima cayo por su mejilla, pero esta vez acompañada por una sincera y pequeña sonrisa. Por fin su dolor ya no existía.

Misaki: U-Usagi-san… perdón por no… ser fuerte… nos veremos… pronto… y entonces… entonces podrás regañarme cuanto quieras…

Cerró los ojos por última vez en su vida, rodeado por un charco enorme de sangre pero feliz de poder volver a ver a su amante.

Al día siguiente de su conversación con Takechi, Akihiko se despertó muerto de miedo y gritando a todo pulmón, como si acabara de ver a un monstruo, y de hecho así había sido, había visto a su peor miedo a la cara, el cual era que algo le fuera a pasar a Misaki y el no pudiera estar ahí para impedirlo. Era por mucho la pesadilla mas horrible que hubiera podido esperar, y por primera vez en su vida se quedo sentado en su cama, o mas bien en la camilla de la enfermería, agarrando su cabeza con fuerza y con los ojos muy cerrados, sudando frío y temblando como una hoja, ya que su garganta no daba para mas gritos como esos.

Era terrible, de verdad hubiera preferido que su último sueño hubiera sido verdad, que Misaki lo hubiera reemplazado por una chica, que pudiera ser feliz con alguien mas, hubiera preferido cualquier cosa antes que eso llegara a pasar. Lo que fuera.

Takechi había ido esa mañana a ver como se encontraban los demás heridos cuando los gritos desesperados de Akihiko lo habían alertado de que algo muy malo había pasado, así que le pidió a un compañero que lo reemplazara y fue corriendo a la tienda de campaña que estaba a solo unos metros para ver que había pasado, y cuando llego se encontró con el pobre escritor llorando como un niño tras su pesadilla. Normalmente Akihiko no se hubiera permitido semejante cosa delante de nadie más que de Misaki, pero estaba tan asustado y tan híper ventilado que se olvido de su orgullo y simplemente se permitió llorar. Debieron pasar unos minutos antes de que Takechi considerara que Akihiko estaba lo bastante bien como para decir algo.

Takechi: Usami-san… creo que no hace falta preguntar que paso, pero… esas pesadillas ya están empezando a ser preocupantes, quizá seria bueno que llamemos al psicólogo o algo… ¿no le…?

Akihiko (con los nervios destrozados): N-No… No, no quiero hablar con nadie… todo lo que necesito es irme de aquí lo antes posible –se destapa los ojos y lo mira-. ¿Pudieron hacer algo con las comunicaciones?

Takechi: Me temo que todavía no, pero créame que hacemos lo posible, solo sea paciente

Akihiko (furioso): ¿¡Paciente!? ¡¿Me piden que sea paciente?! ¡¿Esperan que me quede acostado sin hacer nada mientras que mi pobre Misaki esta en casa quizá al borde del suicidio por creer que estoy muerto?! ¡No servirá de nada que me hayan salvado si llego a casa y me encuentro con algo así, porque yo me iré con el, ¿entendiste?! –empieza a llorar de nuevo-

Takechi no sabia que decir, Akihiko estaba demasiado alterado y lo conveniente era dejar que se desahogara, cosa que tardo eternos minutos en suceder, pero el enfermero no se movió, solo se quedo ahí de pie hasta que el pobre escritor estaba mas sereno y sus lagrimas por fin dejaron de caer, para ser reemplazadas solo con gemidos ahogados desde su garganta.

Nadie que hubiera conocido a Akihiko antes hubiera podido creerlo a menos que viera esa escena con sus propios ojos: el escritor de aspecto relajado, sereno y de sonrisa y aspecto impecables capaz de derretir los corazones de cientos de chicas solo con una mirada, reducido a eso, a un mar de lagrimas lleno de angustia, dolor y sufrimiento, todas emociones causadas por una sola, la incertidumbre, ya que no sabia a que debería enfrentarse cuando llegara a casa, solo quería que esa pesadilla acabara de una vez.

Akihiko: -levanta la vista un momento, pero no lo mira- Disculpa por haberte gritado, es que debiste ver la horrenda pesadilla que tuve

Takechi (con voz calmada): -se sienta a su lado- Pero fue solo eso Usami-san, una simple pesadilla, nada le asegura que se hará realidad

Akihiko: ¿Y que tal si se vuelve realidad? No sabría que hacer si eso llegara a suceder… no soportaría algo así luego de meses separados por culpa de esta inútil guerra sin sentido…

Takechi: Lo entiendo, a la fecha ya van mas de dos mil soldados muertos y cinco mil heridos, y el ejercito esta planeando reducir la edad minima para el enlistamiento, se necesitan soldados nuevos y deben llamar a mas gente

Akihiko (asustado y sorprendido): ¿Qué cosa?

Takechi: Lo que escucho, y no solo eso, pretenden llamar también a estudiantes y padres de niños pequeños, solo esta quedando el requisito del historial medico sin enfermedades ni heridas serias, pero de todos modos planean engrosar las líneas del ejercito de cualquier forma. Las mujeres antes podían hacer el servicio voluntariamente, pero están pensando en hacerlo obligatorio también para ellas hasta los sesenta años de edad. A este paso el país quedará vacío, ya que los dos lados piensan implementar las mismas medidas

Akihiko: Pero entonces esos tramposos del lado sur tendrían una ventaja injusta, ellos no han perdido tantos hombres como nosotros

Takechi: No, pero ya ve que piensan hacer cualquier cosa con tal de ganar, de hecho no tardaron en incumplir nuestro acuerdo

Akihiko (desesperado): -vuelve a su posición de antes- ¡No, no, no! ¡Esto es terrible! Misaki podría ser llamado a pelear, y si a mi me hirieron en tan solo un día entonces el… el… Dios mío… -empieza a llorar de nuevo-

Takechi: -lo toma por los hombros- Pero no se ponga así Usami-san, es solo una posibilidad, no hay ninguna confirmación aun de que eso vaya a ocurrir pronto, solo pasaría en el peor de los casos… por favor tenga calma, se lo pido…

Akihiko no pudo siquiera mirarlo para responder algo, ya que se vieron interrumpidos por una tercera persona dentro de la tienda. Era el mensajero del sargento, un soldado de mediana edad tan destacado en el entrenamiento que al inicio de la guerra se le encargo ese puesto, donde debía informar de cualquier cosa trascendente ocurrida en el campo de batalla, y por su aspecto y lo cansado que estaba por llegar corriendo parecía que venia con un anuncio muy serio.

Mensajero (recuperando el aire): Takechi-san… las líneas telefónicas… hemos logrado restaurarlas y están funcionando en su totalidad en este momento

Takechi: -se levanta- ¿Ya les avisaron a las familias de los hombres caídos en combate?

Mensajero: Estamos en eso, pero vamos perdiendo cada vez mas y es difícil ya que nos falta gente que haga las llamadas, casi todos los empleados de oficina están en el campo por falta de soldados

Takechi: De acuerdo, entonces los ayudare –mira a Akihiko-. Usami-san, volveré en un par de horas, prometo no tardarme –trata de irse-

Akihiko: ¡Un minuto! -lo detiene por el brazo- No quiero que regreses si no llamas a Misaki y le dices que fue todo un malentendido, que no estoy muerto y que volveré a casa apenas mis heridas se curen. No te preocupes por mi teléfono, te lo daré si quieres, si deben hacer muchas llamadas yo las pagare, pero no quiero que vuelvas sin que hayas hablado con el ¿esta claro?

Takechi: Si, no se preocupe, Misaki no estará otro día pensando que usted esta muerto. Su teléfono esta registrado así que no es necesario que nos lo de, por favor confíe en nosotros

Akihiko: -lo suelta- De acuerdo, confiare en ustedes

Takechi: -se va con el mensajero-

Akihiko ya estaba un poco mas aliviado, pero aun no del todo. Sabía que Misaki pronto estaría informado de que no estaba muerto y podría volver a casa tranquilo sabiendo que no se encontraría con ninguna escena horrible, pero también temía que quizá llamaran a su casa y fuera quizá demasiado tarde, que quizá la desgracia ya hubiera pasado.

El escritor se hubiera abofeteado a si mismo por pensar en esa clase de cosas de no ser porque aun le dolía la cara. ¿Cómo podía dejar que una pesadilla lo asustara tanto? No estaba confiando en Misaki y eso no estaba bien, tenia que estar seguro de que el chico estaría bien para el momento en que el volviera a casa y que todo lo vivido en ese lugar quedaría como un recuerdo que el estaría feliz de olvidar.

Prefirió pensar en el momento en que regresara, se aseguraría de correr a abrazarlo, con o sin yeso en su pierna, lo tendría sujeto firmemente en sus brazos y lo llenaría de besos hasta que por fin hubiera podido desahogar toda la tristeza y la angustia que llevaba en el corazón, y de ahí nunca mas lo volvería a soltar ni mucho menos a dejar solo.

Con ese pensamiento pudo dormir un poco. Aun era temprano y no había comido nada, pero le hacia falta el descanso mas que ninguna otra cosa por el momento, así que se permitió cerrar los ojos y descansar, y tuvo la fortuna de no tener pesadillas esta vez, aunque en realidad no soñó nada en lo absoluto, pero con eso le bastaba, en tanto no tuviera mas pesadillas.

Horas más tarde, cerca de las cuatro de la tarde, Akihiko se despertó de a poco, ya que creyó oír un ruido como de alguien que llegaba corriendo, y de hecho así fue. Pensó que era Takechi, para decirle que Misaki ya estaba al tanto de que el estaba vivo y bien, pero se sorprendió al ver al mismo mensajero de la mañana, quien no lo dejo preguntarle nada y simplemente habló.

Mensajero: Usami-san… llamamos a su casa para avisarle a su novio y…

Akihiko (con un nudo en el estómago): ¿Y qué pasó? ¡Habla de una vez!

Mensajero: Llamamos a su casa unas veinte veces, pero nadie nos contestó

CONTINUARA…


Por favor no me pregunten de donde salieron semejantes escenas, hasta yo me impresione cuando las escribi O-OU, ademas perdonen lo corto, hare lo posible porque el proximo sea mas largo, por ahora, dejen review ;)