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Quiero ser padre.
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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.
Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.
Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.
Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.
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Capítulo 10: Un hermano.
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-Papi, ¿Cuándo te vas a casar con Sev?
Sirius se atragantó con su propia saliva y farfulló incoherentemente.
-¿D-Disculpa?
-Que cuando te vas a casar con Severus –repitió Naruto, no quitando sus ojos azules del trabajo que estaba haciendo.
Ambos estaban sentados en el piso de la habitación de Sirius, pintando unos dibujos, recortando revistas y pegando lo que cortaban, porque estaban armando un collage que le habían mandado como tarea del jardín.
-¿Por qué me preguntas eso? –murmuró asustado.
-La maestra Laura dice que la gente que está enamorada debe casarse y vivir juntos.
¡¿Qué?! ¡Muggle entrometida!, pensó aterrado.
-Bien, puede que Snivellus y yo estemos enamorados, pero sería catastrófico si nos casamos y mucho más si vivimos juntos.
Naruto dejó de pintar el elefante de naranja chillón y levantó la mirada, para fruncir el ceño en dirección de su padre.
-¿Por qué?
-Er… es complicado, Naru.
-¿Por qué? –insistió, angostando sus hermosos ojos azules.
Sirius suspiró. ¿Cuándo su hijo se había hecho tan obstinado? ¿Era esto de lo que le habían advertido sus amigos? La cara de: "Quiero una explicación. Ahora" de su hijo se lo decía todo.
-Bien, Severus y yo tenemos personalidades… especiales. No soportamos estar uno cerca del otro más de tres o cuatro horas. –Aunque puede ser más si tenemos sexo salvaje y después nos quedamos dormidos. Aunque estando dormidos no cuenta. –Habría destrucción mundial si es que permanecemos en la misma casa las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.
-Pero cuando él viene a visitarnos o cuando vamos a su casa, estamos todo el día, ¿sí?
-Uh, bien –carraspeó-. Pero en ese tiempo tú estás con nosotros y bien, nos sirves de distracción.
-¿Dis– qué? –Frunció el ceño.
-Distracción. Es decir, que cuando estamos cuidándote de que no te mates accidentalmente con tus raras ideas de jugar, no tenemos tiempo para matarnos nosotros.
-No entiendo –gimoteó Naruto-. Yo quiero que se casen.
-Te dije que no se puede, Naru.
El rubio hizo un puchero y tiró su lápiz anaranjado en el piso, antes de levantarse.
-¡Hey! ¿Adónde crees que vas?
-¡Me voy afuera! ¡Papá es malo! –gritó el niño, antes de salir corriendo de la habitación, dejando a su pasmado padre detrás.
Naruto corrió con todas las fuerzas que sus pequeñas piernas cortas le dieron y fue hasta la sala, donde se topo con Kreacher y cayó al suelo. El viejo elfo resopló y ayudó al niño a levantarse. Sirius no sabía, pero el elfo y Naruto habían entablado una amistad cuando el niño tenía tres años. La razón se debía al retrato que estaba en esa sala.
Era el cuadro de la madre de Sirius, que desde hace poco estaba tapado con una tela, puesto que un cuadro todo negro no quedaba bonito en la sala, así que para taparlo y silenciar a su madre, de paso molestarla, Sirius había mandado a pintar una tela con un león gigante, con el escudo de Gryffindor en el fondo, y eso lo colocó por encima del cuadro, como cortina.
Naruto bufó y corrió la cortina, antes de sentarse en el piso.
Walburga Black miró con los ojos angostados al muchacho y después enarcó una ceja.
-¿Mi hijo díscolo ha vuelto a molestarte, cierto?
Naruto hizo un puchero y asintió, aunque no sabía qué significaba díscolo.
-¡Le pedí que haga algo y él no quiso! –se quejó el pequeño demonio.
-La mente de mi hijo es pequeña, Naruto. Está más allá de él cumplir una simple orden de un muchacho de cinco años. Es por eso que te dije que debes aprender el arte de la persuasión conmigo.
Los ojos azules brillaron con entusiasmo. No entendía ni la mitad de lo que había dicho, pero su inteligencia limitada le decía que su abuela podría decirle cómo convencer a su papá que se casara con Severus.
Ustedes se preguntarán porque Walburga, después de remover cielo y tierra para que su hijo no pudiera adoptar un bebé, al final aceptaba al niño. ¿Cierto? Es que la mujer (o retrato) había llegado a la conclusión de que éste mocoso era el heredero de su familia, quien llevaría el apellido Black y daría nuevas generaciones. Si ella desdeñaba al niño y decidía no hacer caso de él, quien sabe qué clase de muchacho saldría. Uno mucho peor que su hijo el traidor, estaba segura.
No, ella no iba a permitir que el apellido Black se manchara de tal forma.
Entonces, por esas casualidades de la vida, cuando el hechizo de Potter había muerto sin que nadie lo notara, sólo el pequeño Naruto que estaba jugando cerca, ella aprovechó su oportunidad e intentó darle charla al niño. Fue muy difícil al principio. Porque su hijo ya le había metido muchas cosas en la cabeza en su contra, pero ella no era un Slytherin por nada. Con paciencia y evitando que otro adulto se enterara, ella pudo tener cortas conversaciones con el rubio y de a poco le fue enseñando el prestigio de ser un Black. Lastimosamente, siendo un cuadro, ella no podría enseñarle magia, pero para eso estaba Kreacher y los maravillosos libros de su biblioteca. Oh, sí, porque todavía había uno que otro escondido que su hijo y Potter no habían descubierto.
-¿Vas a decirme cómo hacer para que papi se case con Severus?
Walburga se contuvo de no darle una mirada de horror.
-¿Disculpa?
-¡Quiero que papi se case con Severus Snape! –chilló con placer.
La mujer enarcó una ceja.
-¿Snape dices? –Naruto asintió furiosamente-. Snape, Snape… ¿Dónde he escuchado ese apellido antes? –Pensó por unos segundos y después sus ojos se abrieron como platos-. ¡El hijo de Eileen! ¿Un Prince, eh? Parece que mi hijo todavía no ha olvidado lo que le enseñé sobre elegir un buen compañero. –Hizo un gesto de desdén. –Aunque ese niño es un mitad sangre… pero aún así un Prince.
-¿Abuela?
-¿Qué?
-¿Vas a decirme o no? –masculló con impaciencia.
Ella no tuvo tiempo de responder, porque justo en esos momentos se escucharon pasos venir desde la escalera y ella tuvo que susurrarle urgente al niño para que cerrara la cortina. Si era descubierta ahora, todos sus esfuerzos se verían rotos.
-Aquí estás –dijo Sirius, llegando al lado de su hijo que le daba una sonrisa inocente. ¡Esconder sus encuentros con la abuela era tan emocionante! –Tío James se comunicó conmigo y dijo que tío Moony nos espera para comer en su casa.
-Awww~ no quiero ir allá –se quejó el rubio.
-¿Por qué no? ¿No quieres jugar con Draco o Camila?
-Camila está bien, pero Draco es tan pesado, papi –gimoteó-. Él lo único que quiere es leer esos libros tontos.
Sirius rió.
-Bueno, creo que él ha heredado eso de su madre –sonrió, antes de cargar al niño en sus brazos-. Pero anda, Harry también va a estar allá, así que tu y él pueden convencerlo que deje los libros y se ponga a jugar, tal y como hacíamos James y yo con Remus cuando estábamos en Hogwarts.
Naruto puso mala cara, pero no se quejó más.
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En la casa de los Malfoy, Naruto tomó un sorbo de su jugo, mientras veía como Lucas le hacía muecas al nuevo bebé de la casa, Derrick Malfoy, que había nacido hace cinco meses. Si se ponía a pensar, desde bebé él sólo había tenido a Harry para jugar, estaban siempre juntos, pero no era lo mismo. Harry era su primo. Mirando como interactuaban Lucas, Draco, Camila y Derrick, él notaba que no era de la misma manera que eran Harry y él. En casa, Harry a veces se cansaba de Naruto y lo dejaba solo o cuando estaba con sus respectivos padres y salían, el rubio no tenía con quien jugar.
Los niños del tío Remus compartían todo. Si había que visitar a Sev, iban todos juntos, si tenían que ir a comer helado con su papá, iban todos juntos, si había que jugar con Padfoot, jugaban todos juntos. No como Naruto, que jugaba con Padfoot, y Harry con Prongs.
De repente, la idea de que su papi se casara con Severus no era tan buena.
-Reconozco esa cara –dijo una voz a su lado, asuntándolo.
Naruto se giró para mirar y vio que era el lelo Abraxas. Quien estaba enarcando una ceja en su dirección.
-¿Qué? –pidió confundido.
-Tienes la misma cara que recuerdo que un Slytherin tiene antes de llevar a cabo un plan maestro.
-¿Uh?
-Nada –sonrió malicioso-. Sólo que me voy a reír mucho cuando lleves a cabo ese plan que anda rondando tu rubia cabecita.
Rizó el pelo del niño y se levantó. Black iba a ver que el consentir tanto a este niño en algún momento le iba a dar un tiro por la culata.
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*Al día siguiente*
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Naruto Black era un niño con una misión. Se levantó temprano de su cama, fue al baño a hacer sus necesidades y después volvió a ella, después comenzó a pinchar la cara de su papá con un dedo. Por supuesto, su padre y él dormían juntos, aún no había poder en la tierra, ni mágico ni muggle, que pudiera hacer que Sirius deje a Naruto dormir solo en su habitación.
-Papi~
Sirius gimió, se dio vuelta en la cama y masculló algo que sonó como: "Ábrete más, Sev" y siguió roncando. Naruto puso mala cara y se acercó al oído de su padre.
-¡¡¡Papi!!! –chilló a todo pulmón.
El animago pegó un salto en la cama y miró para todos lados. Finalmente, sus ojos grises aterrizaron en el rubio que se enfurruñaba en la cama.
-Hey, Naruto –Miró el reloj, que marcaba las seis y treinta de la mañana. -¿Despierto tan temprano?
-Quiero pedirte algo, papi –dijo Naruto, mirándolo con sus ojitos brillosos.
-¿Qué cosa? –bostezó, volviendo a acostarse en la cama.
-Si es que no vas a casarte con Sev todavía, hay otra cosa que quiero.
Sirius miró esperanzado a su hijo, haría cualquier cosa con tal que la idea del matrimonio saliera de su hermosa cabecita.
-Dime, cielo. Te daré que lo quieras.
-¿Cualquier cosa? –pidió, queriendo estar seguro.
-Lo que sea. Lo juro.
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*Más tarde*
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-¡¿Estás loco?! –exclamó Severus. Sentado en un sillón, James todavía miraba en shock a su mejor amigo-. ¡No puedes dejar manipularte así por un mocoso que apenas te llega a las rodillas!
-¡Hey! ¡Mi hijo ni siquiera sabe que existe tal palabra como manipulación, así que no lo acuses de hacerlo! –defendió enseguida.
-¡Por Salazar! ¿Es que no escuchaste lo que nos dijiste? ¡Acabas de admitir que te vas a ir a aquellas tierras para adoptar otro mocoso, porque Naruto te lo pidió! –gritó, asustando a Harry que venía a pedirle algo a su papá. Viendo la cara enojada de Snape, Harry se dio media vuelta y huyó de la sala. -¡Eso es una locura!
-Espero que ésta sea la única vez que lo diga –murmuró James, saliendo de su sorpresa-. Pero estoy de acuerdo con Snape en esto.
-Awww~ James. ¡Se supone que debes estar de mi lado aquí!
-No puedo, Padfoot. En serio, te escucho y no puedo. Al menos no por los motivos que acabas de decirnos.
-Pues lo voy a hacer, quieran o no. –Se cruzó de brazos.
-No puedes tomar decisiones como éstas a la ligera –gruñó Severus, intentando calmarse.
-¡Es que ustedes no entienden! –Estalló al fin-. ¡Era esto o… o… lo otro!
James y Severus lo miraron sin comprender.
-¿Qué otro? –pidió Potter.
Sirius se ruborizó ligeramente y miró con mortificación a su amante.
-A Naruto se le metió en la cabeza que quería que Severus y yo nos casáramos. –Snape palideció y tropezó como si estuviera a punto de desmayarte. James se puso verde, él parecía a punto de vomitar. –Le dije que sería una catástrofe si Snape y yo nos casábamos, pero él no entendió. Así que hoy me despertó temprano y me dijo que iba a dejar de fastidiarme con el tema de la boda si le conseguía un hermanito.
Severus suspiró y masajeó sus sienes.
-Esto es una mala idea, Black. Una muy mala.
Sirius hizo un puchero.
-Necesito su ayuda. No creo poder criar otro niño desde bebé, además, Naruto me dijo que quiere un hermano mayor, así que pensaba adoptar uno de uno o dos años mayor y…
-¿En serio piensas hacerlo? –preguntó James, con los ojos abiertos con incredulidad.
-Bueno, ya les dije que sí, ¿no? –Frunció el ceño. -¿Por qué son tan tercos?
Esa pregunta dejó a Potter mudo.
-Suficiente –gruñó Severus-. Yo no voy a ser parte de esta locura. Despídeme del niño, me voy.
-¡Hey, Snivellus espera! ¡Necesito tu ayuda dije!
-¡No ayudo a Gryffindors locos, pulgoso! –gritó Severus, mientras se iba, con Sirius detrás de él intentando detenerlo.
James se dejó caer en el sillón que estaba sentado antes y revolvió su pelo en un gesto nervioso.
-¿Qué pasó, papá? ¿Por qué tanto grito?
El animago levantó sus ojos avellanas y miró a Harry con una sonrisa.
-Parece que va a haber un nuevo niño en casa.
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-¿Dónde estamos?
Sirius tomó fuerte la mano de su hijo y miró el mapa que tenía en la mano. En vista de que ninguno de sus amigos lo apoyó en la idea, un poco Remus, pero él no podía salir de casa para acompañarlo, el animago hizo sus maletas y la de su hijo y juntos volaron a los Países Ocultados, en busca de un nuevo miembro para la familia.
-Según mi mapa, esto es el país de la Niebla. Kirigakure no Sato.
Como que su bebé todavía no sabía que era adoptado y el miedo que tenía Sirius de que alguien lo reconociera y quiera arrebatárselo, él eligió un país que estuviera lo suficientemente alejado de Konoha para buscar a su nuevo hijo. De todos los lugares que averiguó, Kiri le pareció el lugar adecuado, puesto que hace poco había tenido algo parecido a un golpe de estado, donde muchas personas habían muerto y había gran cantidad de huérfanos que pedían un padre. El lugar estaba nevoso y hacía bastante frío, pero tanto él como Naruto tenían hechizos calentadores sobre ellos, así que no había problemas.
-¿Dónde vamos a buscar a mi hermano mayor?
-Er – creo que el orfanato sería el primer lugar a mirar.
Sirius miró hacia los costados, buscando alguna persona a quien consultar por la dirección del orfanato, cuando vio a una mujer salir tambaleándose de una tienda. Ella tenía una mirada cansada en su cara y levemente aterrorizada. Los instintos de Black gritaron que se acercara y la ayudara, así que hizo exactamente eso.
-¿Está usted bien, señora? –pidió en japonés, no haciendo caso del ceño fruncido de su hijo. Probablemente ya era tiempo que comenzara a enseñarle la lengua.
La mujer lo miró sorprendida y el Auror pudo ver que tenía un ojo levemente hinchado.
-Y-yo…
-¿Mami?
La niña más hermosa que Sirius ha visto en su vida salió del almacén de donde la mujer acababa de salir, llevando una bolsa con lo que parecían ser verduras. La pequeña estaba escasamente vestida y tenía la mejilla roja, como si hubiera recibido una palmada no hace poco. Sus ojos eran chocolates y su cabello largo hasta los hombros de un color castaño. Pudo escuchar como su hijo jadeaba al ver a tal ángel.
Y a la sorpresa de los dos niños y el adulto, la mujer estalló en llanto.
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*Dos horas más tardes*
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-… y él se ha vuelto un hombre violento, cegado por las ideas de nuestro Kage. ¡Kami-sama! ¡Si él descubre que nuestro Haku heredó mi asqueroso bloodline, no sé lo que será de nosotros! –sollozó la mujer.
Sirius absorbió lentamente toda la información, con cara severa. Según la mujer, su marido era un hombre violento, que hace dos días la había golpeado por no tener la cena lista a la hora. Pero él adoraba a su hijo, que era un niño, así que nunca le puso una mano encima. Sin embargo, esa misma mañana, la mujer había descubierto que su hijo tenía una herencia que lo hacía poder manipular el agua, que era algo que su marido odiaba. Ella le relató culpable que había tenido que abofetear a su hijo y jurar que nunca usaría ese poder, pero ella sabía que algún día el secreto sería revelado y ella temía por la vida de su hijo.
-Oh, ni siquiera sé por qué le estoy contando esto.
-Es una carga muy grande la que usted está llevando –dijo Sirius con voz calmante, acariciando el brazo de la mujer-. A veces es más fácil descargarse con un desconocido que con alguien que se conoce.
La mujer le dio una sonrisa tentativa y luego sorbió su té. Después de que ella comenzara a llorar, inseguro de cómo actuar, él la había guiado a una casa de té cercana, para que pudiera calmarse y contarle qué la tenía así. Naruto y el niño, Haku, estaban jugando cerca, con un par de platillos de dango al lado suyo. Era divertido verlos, porque ninguno entendía lo que decía el otro y se largaban a reír cuando uno decía alguna palabra que le parecía divertida al otro.
Se conocían hace muy poco y a pesar de la barrera del idioma, ambos niños parecían llevarse de maravilla. Sirius sabía que esto no era un encuentro casual.
-¿En realidad teme de que su esposo pudiera hacerle algo malo a su hijo si descubre acerca de ese -¿cómo lo llamó?- bloodline?
-Positivo –suspiró dimitida.
Sirius Black tomó su decisión.
-Déjeme serle sincero, señora –dijo el hombre, con tanta seriedad que ella levantó la mirada con sorpresa-. Vine a este país para ir al orfanato y adoptar un niño. Si desea que su hijo viva y crezca como un hombre de bien… tengo un trato que proponerle.
El trato era obvio, Sirius ofrecía adoptar a Haku con todas las de la ley, ella tendría que firmar y lograr que su marido también lo hiciera, sin que lo notara. Él se llevaría a Haku a Inglaterra y le daría todo lo que ella nunca podría y también le aseguraría una vida larga y llena de amor, a pesar de la falta de sus verdaderos padres. Haku tenía casi siete años y si bien sería duro al principio, él no dudaba que el niño se encariñaría enseguida con él, con Naruto, James, Harry y hasta Severus, olvidando su vida aquí. Aunque él le prometió a ella que traería a Haku para que la visitara, una vez que esté acostumbrado a su vida en Gran Bretaña.
En los dos días que Sirius le dio a la mujer el tiempo para que lo pensara, Naruto y su papá recorrieron la ciudad de Kiri, comprando tonterías para llevar a casa.
A la mañana del tercer día, la mujer apareció sola, diciendo que aceptaba el trato. No perdiendo tiempo, se dirigieron juntos a las autoridades más cercanas y solicitaron papeles para la sucesión de los derechos como padres de Haku a Sirius. Aquello tardó cinco días, pero a la tarde del sexto, la mujer regresó con su hermoso hijo y un paquete donde había las pocas pertenencias que ella empacó para él, sin que su marido lo notara.
-Aquí están los papeles –dijo ella, entregándole los papeles de adopción firmados.
-¿Logró que él los firmara?
-Hai –asintió seria-. Lo engañé, por supuesto.
Sirius le dio una sonrisa triste.
-Es por el bien de Haku, debe recordarse eso.
-Claro –Volvió a asentir, suspirando entrecortado-. ¿Partirán cuanto antes?
-No bien usted salga por la puerta de esta habitación de hotel –aseguró-. ¿Qué con su marido?
-No se preocupe de él, tengo la mentira perfecta para decirle acerca de la desaparición de Haku. Y él no me hará daño, depende demasiado de mí como para enojarse porque dejé que secuestraran a nuestro hijo. –Lo miró con aprensión. –Debe asegurarse de irse cuanto antes, porque si lo encuentran…
-No se preocupe –hizo muecas-. Nadie me va a atrapar. Soy un secuestrador muy eficaz –guiñó un ojo.
A pesar de toda la tensión que llevaba en su cuerpo, ella sonrió.
-Tengo algo que darle también –Rebuscó en su cartera y de ella extrajo un pergamino. –Esto me lo dieron mis padres, antes de morir. Aquí se habla de nuestro bloodline, el Hyotôn. –Suspiró. –Normalmente, no querría que Haku aprendiera sobre él, pero si es que no va a estar aquí… creo que merece saber sobre su herencia.
-Entiendo –dijo Sirius, tomando el pergamino.
-Espero que no sea un problema –susurró-. Porque tendrá que contratar a alguien que sepa de técnicas de shinobi para que le enseñe.
-No se preocupe, usted es su madre y le ha pasado esa herencia. No sería justo de mi parte si no lo dejo aprender de sus raíces.
La mujer asintió.
-Bien, entonces… voy a despedirme. Él no sabe por qué lo traje aquí o por qué empaqué sus mejores ropas y juguetes.
-De acuerdo –asintió y giró para mirar a su hijo, que estaba mostrándole los libros que se había comprado a su nuevo hermano. Su nuevo hermano. Merlín, ilumíname en este nuevo camino que estoy tomando, por favor. –Hey, Naru. Ven que quiero decirte algo.
Su hijo lo miró con curiosidad y, después de darle una sonrisa a Haku, se levantó para ir hacia él. Tomando una respiración profunda, la madre del niño castaño se arrodilló junto a él.
-Haku escucha, haha-chan tiene algo importante que decirte, ¿sí? Escucha bien, porque es muy importante. –Asustado, su hijo asintió, sus ojos muy abiertos. –Este señor, Sirius-sama es mi amigo y siempre me ha invitado a que vaya de visita a su casa –Mordió su labio inferior-, y como yo no puedo ir, te estoy enviando en mi lugar, ¿sí? Y si te gusta mucho la casa de Sirius-sama, puedes quedarte allá, ¿entiendes? Si te gusta dónde vas, tienes mi permiso de quedarte para siempre.
Haku frunció el ceño.
-No quiero irme solo –susurró la suave y hermosa voz del muchacho.
-Hey, hey –intervino Sirius, agachándose también al lado del niño-. Vamos a divertirnos mucho, ¿sabes? En mi casa tengo un montón de cosas y Naruto estará allí.
Naruto no entendía lo que estaban diciendo, pero su papi ya le había explicado que Haku iba a ser su hermano mayor. Las cosas no parecían ir bien, al ver la cara llorosa del otro niño.
-"¿No quieres ser mi hermano? ¡Vamos a divertirnos mucho! ¡Te voy a prestar todos mis juguetes! Aunque –miró a Sirius-, no tanto a papá, ¡pero puedes tener a Sev si quieres!"
Sirius rió nervioso y ante la mirada de incomprensión de la mujer y su hijo, tradujo.
-Naruto dice que va a ser tu mejor amigo y que desea que vengas.
-Pero, mamá.
-Sirius-sama ya me prometió que te va a traer para que me visites, Haku.
-Pero papá –susurró, aterrado-, él es malo.
El corazón de la madre de Haku se rompió el escuchar la voz asustada de su bebé. Lo que menos ella quería era que él se vaya con un cargo de conciencia, porque fue inevitable que él vea la violencia domestica. Sin embargo, era también un alivio que él no quisiera irse sólo por el miedo de lo que pudiera pasarle y no porque quería a su padre. Las cosas iban a ir muy bien si él olvidaba a su padre y aceptaba a Sirius-sama en ese rol.
-Es por eso que quiero que vayas con mi amigo, Haku. Cuando te vayas, mamá va hacer muchas, muchas cosas para que papá sea bueno. Y cuando papá sea muy, muy bueno, Haku-chan va a volver.
Ella evitó decir que sólo sería para una visita, pero el niño no necesitaba decir eso.
-¿Me escribirás?
La mujer y Sirius compartieron una sonrisa. Parecía que el niño estaba cediendo.
-Todas las semanas –aseguró ella.
-Y no se preocupe por eso –agregó Sirius, mirándola-. Va por mi cuenta el pago de todas las cartas que se escriban.
-Gracias, Sirius-san.
-¿Nos acompañas a casa entonces, Haku? –preguntó el animago, extendiendo una mano hacia el muchacho.
El pequeño y hermoso ángel le dio una sonrisa brillante, antes de posar su minúscula mano sobre la grande y callosa de quien sería su nuevo padre.
Detrás de ellos, Naruto chilló y levantó un puño en el aire. Ahora tenía un hermano mayor.
Continuará…
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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-
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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!
Hubo una serie de eventos desafortunados que me llevaron a actualizar recién hoy, y, lastimosamente, no puedo prometer que no volverá a pasar. Una nunca sabe lo que le depara la vida XD
Y, para aquellas que no leen mis drabbles de Naruto, pregunté en ellos si alguien estaría interesada en leer un fic de Twilight-Harry Potter :O Sería un post-Hogwarts y con la pareja Sam Uley/Harry Potter… sí, aunque no lo crean, me siento con las ganas de volver a escribir un Harry de uke (probablemente embarazado también) XD Por eso le elegí esa pareja.
¡¡¡Gracias Ros Potter por betear este fic!!!
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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.
Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)
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Atte: Uko-chan!
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