No serán compañeros... serán amigos
Hermione Granger
-¡Hermione! ¡Qué bueno que estás en casa! –Mi madre corría a mi cuerpo, una vez viéndome dentro de mi nuevo hogar-, ¿te cobró mucho el taxi?
-No me vine en taxi, me vinieron a dejar mis amigos, donde te llamé producto la repentina lluvia-
-¿Viven junto tus amigos? ¿Cómo son? ¿Compañeros de curso? ¿Qué tal tu primer día? ¿De quién es esa ropa y paraguas?...-
-¡Mamá! –Exclamé alarmada, demasiadas preguntas, y la lluvia seguía revoloteando a fuera, los truenos eran menos intensos, pero igual me provocaban espasmos en mi cuerpo.
-Lo siento hija, es que, estoy feliz de que ya tengas amigos en tu primer día… con lo que costó aquella vez…-
-Me voy a bañar, bajo y conversamos, ¿te parece?-
-Claro que sí hija, yo iré a acomodar unas cuantas cosas más de la cocina-
Subí hasta mi habitación. Ni siquiera tenía armada la cama, ayer y posiblemente hoy, dormiría en el colchón directamente. Los muebles estaban desarmados, y mi ropa salía de las cajas. El próximo fin de semana quería pintar las paredes, porque el color púrpura que la decoraba no me gustaba. Una vez realizado mi sueño, me pondría a decorarla como mi ex habitación.
Lo bueno es que tenía un baño propio. Por lo que busqué entre las cajas abiertas un pantalón de algodón, y una polera a juego con el tono azulado de éste, ropa interior y una toalla. Me dirigí a la ducha, me despojé con cuidado de la ropa de Ginny, la dejé encima de una pequeña mesita al lado del papelero, y encendí la llave de agua caliente. Cuando regularicé la temperatura a tibia, metí mi cuerpo al pequeño cuadro y dejé que el agua mojara completamente mi cuerpo.
El mismo recorrer de aquellas tibias aguas me hizo revivir las últimas horas…
No pensé que en mi primer día de clases tendría tantas emociones. No puedo dudar que Harry y Neville son excelentes compañeros de curso, estoy segura que seremos muy buenos amigos en el futuro, sobretodo con Harry, hay una química especial con él. Con Draco también lo creo, a pesar de no conocerle aún. Que decir de Luna y Ginny. La primera es tan estrambótica pero genialmente divertida, sé que al lado de ella cualquier pena se aislará de mi mente, y Ginny, tan madura y decidida, me encanta su manera de ser, y estoy completamente feliz de que sea novia de Harry. Ambos hacen una pareja hermosamente adorable, es una muy buena persona, no piensa en el qué dirán, solo actúa a base de sus emociones y eso me fascina.
Y Ron… ¿Por qué he discutido casi todo el día con él? Estoy segura que si la pelea tendría a otro involucrado o involucrada, jamás me habría ido a encerrar a la biblioteca, aquel personaje habría conocido el "puño de Hermione", y probablemente, habría acabado en inspectoría el primer día de mi existencia en Hogwarts. Solo acudo a la biblioteca cuando me siento nerviosa y herida ¿Cómo un recién conocido me provocó estos sentimientos? ¿Por qué me dolió su indiferencia?
Había aprendido a controlar mis emociones, y lo único que he hecho todo el día a sido rebatirle todos sus estúpidos juegos. Claro que le gano en todo. Puede que él sea un sabelotodo o un creído por su posición social, por su vida perfecta. Eso nunca me había afectado en ninguna persona, ¿por qué él? Además, ¡conoce el miedo que le tengo a los truenos! Me ha visto vulnerable, me he comportado como una tonta delante de él, justo cuando lo comenzaba a tener en la palma de mi mano. Todo el trabajo de la tarde me ha sido en vano. Por culpa de este maldito clima.
Salí de la ducha, vi mi rostro sonrojado en el espejo vaporizado. El agua tibia había calentado mis mejillas…
-¿Herms estás lista? –Gritaba mi madre de la planta baja.
-¡Ya voy! –Le respondía, apresurándome con mi vestimenta. Decidí dejar la toalla bajo mis hombros, así mi cabello se secaba durante la conversación con mi madre. Bajé las escaleras, ella me esperaba sentada en el sillón principal-. Creo que estás muy ansiosa mamá.
Ella me sonrió, y me ofreció un vaso con jugo de naranja.
-Cuéntame TODO –Exigió.
-Verás, fue un día con muchas situaciones…-
-No me interesa, tengo toda la noche para escucharte-
Suspiré, cuando a mi madre le entraba algo en la cabeza, era imposible disuadirla, yo obtuve ese mismo don, o desgracia.
-En lenguaje ya me he destacado, así que no te preocupes, aquí seré igual de inteligente que en mi antiguo colegio, por las calificaciones, algo menos que inquietarme. Las clases son fáciles a seguir –Sé que a ella le interesan mucho mis calificaciones, necesita que obtenga el mejor promedio para asegurarme una beca que me permita estudiar mi carrera a un costo menor-, tengo muchos compañeros y compañeras, pero solo he entablado conversación con un pequeño grupo-
-¿Cómo son?-
-Aquel grupo lo componen cuatro chicos –Percibí el cambio de su expresión facial, pero continué-, llegué a ellos porque uno de éstos no asistió, y su puesto estaba vacío. El se llama Draco, y tiene un hijito el cual está enfermo, por eso no fue al colegio, y puede que no asista hasta la semana entrante. Va a pertenecer al CEAL del colegio y es humanista. El compañero de asiento de él, y mi compañero de asiento de hoy, se llama Neville, es muy sociable y amable, un poco tímido, pero muy caballero. Harry tiene el mismo problema que yo con mi cabello, ¡es tan resuelto! Y es con el que mejor me llevo, calma los ánimos en el grupo, caballeroso, colaborador y el favorito de Snape, el profesor de matemáticas, eso me lo contó Ginny, quien es su novia. Ella es muy especial, es decidida y entusiasta, como su compañera, mejor amiga y novia de Neville, Luna, soñadora y única-
-Captaste todas las características de tus nuevos compañeros Herms-
-Falta otra persona más…-
En ese instante, alguien golpeó la puerta. Mamá y yo nos observamos expectantes. ¿Quién podría ser?
-Quédate ahí Herms, yo abro –Mi madre caminaba sigilosa hacia la puerta, como un felino, agarró durante su trayecto un uslero que yacía en el piso.
-Mamá que exagerada, la calle está iluminada, y además llueve, no creo que un ladrón quiera usurparnos en estas condiciones –Me adelanté y abrí rápidamente el portal-, ¿Diga, señor ladrón? –Saludé felizmente, sin sospechar a mi receptor.
-¿Granger… qué? –Weasley me miraba asombrado por mi recibimiento. Tenía su cabello rojizo levemente mojado por el camino recorrido entre su automovil y la puerta de mi casa.
-¡Pasa, te estás empapando! –Lo tironeé de uno de sus brazos para que entrara a mi casa.
-¿Quién es, Hermione, un compañero de colegio? –Preguntó mi madre, aún con el uslero en la mano.
-Sí –No se por qué mi voz salió chillona. La lluvia seguía haciendo de sus estragos en la calle.
Era el único sonido que nos acompañaba en nuestras miradas.
-Jajaja, pero que lesa soy –Se sintió el golpe que dio el uslero con el piso-, Soy Jane Granger, la mamá de Hermione. Tú debes ser Harry, ¿cierto? Me habló tan bien de ti, tan caballeroso, atento, y dijo que tenías una novia igual de agradable…-
-¡Mamá!-
Ron seguía sin habla.
-Debo agradecerte por haber traído a mi hija sana y salva, ¿fuiste tu Harry? –Mi madre le tomaba las manos en agradecimiento-, ¿Por qué no suben a ti habitación Herms? Yo les prepararé unos panes.
-Sígueme, por favor –Le expresé casi en un susurro. Él, seguía sin habla.
Una vez dentro de mi desordenado dormitorio, cerré la puerta.
-Disculpa a mi madre, es un poco efusiva-
-¿No le dijiste quien soy? –Reclamó.
-Justo le iba a hablar de ti, y llamaste a la puerta –Me excusaba-, a todo esto ¿Qué haces aquí?
-¡Ah! Se quedó tu uniforme en mi casa, me han pedido que te lo trajera –Se sacó la mochila y colocó en mis manos una bolsa, la cual traía mi ropa, ni siquiera me había acordado de ella-. Está húmedo porque mi madre lo ha lavado y centrifugado, solo tienes que tenderlo.
-Muchas gracias, nuevamente has tenido que venir a mi casa, discúlpame –Saqué mi atuendo y lo fui a tender en la barandilla de la ducha. Cuando salí, él seguía de pié, revisando a su alrededor-. Siéntate, por favor. –Acomodé mi silla del escritorio a su paso, yo me tendí en el colchón.
Permanecimos en silencio nuevamente. ¿A caso no podríamos tener algún tema de conversación, que no fueran las disputas?
Un truenazo hizo acto de presencia, mi miedo que ya abandonaba mi cuerpo, volvió a mí, renacido en un enorme grito.
-Tranquila, fue solo un trueno –En menos de dos segundos, él estaba tirado al frente de mí, agarrándome de los hombros para tranquilizarme. Yo le miraba con nervios, pero de lo que mi mente estaba clara, era que no solo los truenos me provocaban algo, la mirada de Ron, también estaba haciendo efecto en mí de otra extraña forma-
Observó que mi mente maquinaba algo, lentamente me soltó y terminó por sentarse en el suelo, algo sonrojado.
-Me siento en desventaja ahora contigo –Articulé. Su mirada me escrutaba expectante-. Sabes una debilidad mía, y hoy en la mañana nos declaramos prácticamente la guerra, Weasley.
-No te quejes, hoy también has descubierto una debilidad mía-
-¿Cuál? –Necesitaba saber cual era la debilidad de Weasley.
-No te la puedo decir-
-¡Eso es injusticia!-
-Tómalo como favor, por rescatarte de la lluvia-
-Nadie te lo pidió-
-Por traerte a tu casa-
-Iba a tomar un taxi y tú no me dejaste-
-Te traje tu uniforme, que tú olvidaste-
-No te lo pedí-
-¡Por qué tienes que ganar siempre, Granger!-
-Porque soy mejor que tú, asúmelo, Weasley –Me puse a reír, adoro ver su cara de ofuscado, ¿puede que sea otra debilidad, el querer ser su amiga, como lo soy de Ginny y los demás? ¿El querer ser más cercana a su compañía?-
-…Oye Granger… -Me habló dudoso-, ¿Qué tal si nos llamamos por nuestros nombres de pila, cómo en un principio? -Me sorprendió que me solicitara aquello, mi corazón comenzó a palpitar como nunca lo había echo antes ¿qué me sucede?- … ¿Estás… bien?
-Sí, estoy, y no hay problemas, podemos llamarnos con nuestros nombres de pila, como lo hacen todos los demás, es normal –Él sonrió, yo también hice lo mismo-. Pero esto no significa que olvide lo que te dije cuando te conocí. A mi me encanta competir, y mi objetivo a donde valla, ser la mejor-
-A mí también me gusta competir, y siempre he sido el mejor aquí, no creo que una chica como tú pueda ganarme en algo –Y aquí vamos de nuevo…
Ya ni recuerdo por qué peleábamos, pasó muy rápido, un trueno cayó en uno de los alumbrados ubicados al frente de mi casa, haciendo un estruendoso ruido, cortando la electricidad inmediatamente.
-¡¡AH!! –Ambos gritamos, e inconscientemente, nos abrazamos.
No veía nada, visiblemente la luna nos proporcionaba su escasa luz al ser menguante, a eso, sumarle las nubes que derramaban agua furiosas en la acera.
Fue ahí que constaté a mi debilidad, a escasos centímetros de mi rostro. Podía sentir la respiración agitada de Ron. Ambos respirábamos del mismo aire, podía rozar mi nariz con la suya… un exquisito aroma a menta comenzó a inundar mis entrañas, mi corazón empezó a latir frenéticamente, pero no era el único. Esta vez, volví a escuchar aquel tambor resonar en el pecho de quien me mantenía estrechada en su cuerpo.
Solo unos centímetros más y…
-¿Chicos están bien? –Mi madre abría la puerta de mi pieza, con una linterna en mano. Gracias a la antigua oscuridad, no notó el brusco movimiento de nuestra separación.
-Sí… -Respondí agitadamente.
-Una de las cosas que odiaré de esta ciudad, será lo que acaba de suceder –Se lamentaba mi madre-, Harry, ¿cómo volverás a casa? El camino es visiblemente oscuro, y puede ser peligroso, ya es tarde-
-Mamá, el no se llama Harry, se llama Ron Weasley, es hermano de Ginny, y ambos fueron los que me trajeron hoy a casa, él me ha regalado su paraguas, y fue el más amable de todos, me cubrió de la lluvia, y vino hasta la casa para traer mi uniforme que se había quedado en la suya –Necesité de una bocanada de aire, luego de haber soltado tanta palabrería junta, no podía ver la expresión de Ron.
-No se preocupe señora Granger, puedo conducir tranquilamente hasta mi casa-
-¿Estás loco? ¿Si te sucede algo en el camino? No me lo perdonaría, más si fue por mi culpa-
-Si te tranquiliza, Her… Hermione, llamaré a mi padre, que de seguro ya está en casa, él podría venir a buscarme, eso sí, tendrías que cuidar mi vehículo-
-Dame el número de tu padre, Ron, yo misma le llamaré y explicaré lo acontecido –Se ofreció mi madre.
Los tres bajamos a la primera planta. Ahí mi madre llamó a los padres de Ron, primero agradeciéndole la hospitalidad al haberme ayudado horas anteriores, disculpándose por lo acontecido y por las molestias causantes. Nos dijo que el padre de Ron vendría por él, llegaría en una media hora más.
Increíblemente, la lluvia había cesado.
Desperté cinco minutos antes que el ruido del despertador. Los pájaros cantando en el árbol posado afuera de mi ventana entonaban con extrema necesidad.
Quise ver cómo estaría la calle producto de la intensa lluvia de anoche. Me acerqué al vidrio, y vi todo el pavimento mojado, aquel árbol con unos seis o siete pájaros ruidosos –era obvio que me despertarían- y el automóvil de Ron. Claramente él no estaba ahí, pero me hizo gracia aquel medio de transporte.
Bebí de la humeante taza de café servida por mi madre, sin olvidar el paraguas alojado a la entrada de la puerta. Me despedí con un beso en la mejilla, diciéndole que hoy fácilmente podría ir y regresar del colegio sola. Tan salo tenía que bajar una cuadra al paradero de locomociones, varias líneas me servían para ir al sector de Hogwarts, las mismas, me servían de vuelta. Ya conocía mejor el camino. Hoy aprendería a ubicarme de mejor manera en el colegio… y estaría completamente lista.
El camino se hace eterno, agradezco a quién creó los mp3, de lo contrario, estos cincuenta minutos que necesito permanecer sentada –o de pié, según sea la cantidad de personas que vallan en dicha locomoción- serían completamente aburridos. Me encantaría poder leer alguno de mis libros, o mis apuntes de las clases anteriores, pero el solo echo de abrir un cuaderno o texto, un punzante dolor de cabeza se me viene encima. Esto además, es nuevo para mí. Estaba acostumbrada a irme caminando a mi antiguo colegio, escasamente viaja una hora u hora y media en algún bus, en caso que viajase con mi madre a otra ciudad a comprar cosas o a visitar parientes. Por suerte, la universidad a la que quiero postular, está a unos veinte minutos en locomoción, y puede que a esa fecha, ya tenga mi licencia de conducir.
Llegué quince minutos antes de la entrada a clases, quería ver si encontraba mi celular en medio de la explanada del colegio ¿dónde se me habrá caído?
Recordé entonces que la última vez que lo tuve entre mis manos fue bajo el árbol donde se juntan los chicos. Aquel lugar estaba a unos dos minutos del salón de clases, por lo que alcanzaba a echarle un vistazo al lugar.
El pasto seguía húmedo, y una brisa fría recorría el lugar, humo de mi boca comenzó a evaporarse con el respirar de mi cuerpo.
-¡Ahí estás! –Grité a mi celular, obviamente él no me contestaría, pero se me hacía la ilusión de que no lo encontraría.
Una cosa es encontrarlo, la otra, que funcione. Estaba lleno de barro, algunas partes mojado, y si lo batía, podía sentir agua dentro de su batería.
¿Prenderlo? Claro que iba a prender. El celular era una completa basura.
-¡Mierda! –Maldije al aire.
-¿Tan temprano y con un vocabulario no apto para señorita? –Me rebatió un pelirrojo.
-Encontré mi celular, pero no funciona –Me lamentaba-. Buenos días, Ron.
El sonrió. –Buenos días, Hermione-
-¡Hermione buenos días! –Ginny me saludaba, al igual que Harry, los tres habían llegado juntos al colegio.
El timbre anunciando las clases nos sacó de nuestros saludos matutinos, los cuatro caminamos hacia nuestras aulas.
Una vez pisado el segundo piso, donde se encontraba el salón de Ginny, ésta me consultó.
-¿Compartirás el descanso con nosotros hoy, verdad Hermione?-
-Claro que sí, ¿cierto Hermione? –Consultaba Harry.
-Yo… creo que sí… -Afirmé algo tímida, de reojo, busqué la mirada de Ron, el inmutó una pequeña sonrisa con sus labios.
-¡Genial! Luna se pondrá muy contenta, nos vemos amor –Ginny terminó de despedirse de Harry, luego, subimos al tercer piso donde estaba Neville.
-Hola Hermione, Harry, Ron –Nos saludó caballerosamente-, Hermione ¿compartes banco conmigo nuevamente? Y sabes que Draco no vendrá esta semana.
Le respondí con una sonrisa.
Creo que cambiaré la perspectiva que mi madre me dio siempre con respecto a tener compañeros. Estas personas, que tan solo he conocido ayer, me han demostrado que no pueden ser sencillamente compañeros de clases, hay una calidez en sus expresiones, en las palabras y modos de decirte las osas, las situaciones. Lo hermoso es que cada uno de ellos tiene una forma distinta de entrar a mi corazón. Por lo mismo, hay uno que me preocupa. Uno de cabello rojizo, con pecas y de un azul mar que tomó sus ojos como suyos.
-¿En qué piensas, Hermione? –Preguntó Harry.
-Que realmente, seremos muy grandes amigos-
Nota de la autora: Aquí un punto de vista de Hermione, no pensé nunca hacer este capítulo, pero a medida que voy escribiendo van saliendo ideas y bueno, aquí está. Espero que halla sido de su agrado ^^
Vendrán mas POV de distintos personajes, y pronto, la tan famosa, revolución pingüino. Espero hacerles reír con las peripecias que tendrán que pasar los personajes xD.
Ya sabe, el botoncito verde no muerde si usted le da uso ^^ y pacense por Rescatada, si les gustan los R/Hr ... ese fic tiene una redacción completamente distinta a esta historia, que la hago bieeeen coloquial XD
