¡Hola de nuevo!
Sufrí mucho en este capítulo, ya que odio que en los fics las cosas vayan mal, pero se tiene que hacer... En este capítulo tienen que pensar que Blaine está totalmente perdido y no sabe lo que siente, sólo quería remarcar este punto. Por cierto en este capítulo es el último antes de que Rachel, Santana y Kurt regresen a Nueva York, así que tienen que decidir que pasara con sus respectivas "parejas".
Recuerdo por último que como siempre los personajes y escenarios de Glee no me pertenecen si no que pertenecen a Ryan Murphy, Fox y colaboradores.
¡Dejen reviews, favoritos y follows y si puedo intentaré actualizar antes!
Capitulo 11: Cuando todo va bien aparece un avión y se lo lleva todo
Los aplausos estallaron y antes de que se diera cuenta Blaine tenía los labios de Kurt encima de los suyo. Le costó un par de segundos reaccionar, pero por alguna razón al hacerlo no quiso apartarse y al contrario de eso abrazó a Kurt por la cintura haciendo que éste se pegara más a él. No supieron cuanto tiempo estuvieron besándose; sólo que cuando sus labios se encontraron, todo el mundo desapareció, que cuando sus bocas se entreabrieron y sus lenguas empezaron a descubrir los territorios olvidados, dejaron de oír. Y que cuando el beso acabó, sólo estaban ellos dos, solos en un mar de felicidad y amor. Pero como siempre dicen, lo bueno nunca dura ya que únicamente necesitaron un nombre pronunciado por una persona para que toda esa felicidad acabara.
-¿Blaine? –susurró Sebastian. El llamado se separó rápidamente de Kurt para encontrarse fijamente con su novio, con un ramo de flores, mirándolo fijamente.
-¡Seb! –exclamó Blaine, nerviosamente. Su mirada pasó rápidamente de Kurt a Seb y otra vez de Seb a Kurt quien este tenía una cara inexpresiva y que Blaine no tenía tiempo de averiguar.
-No es necesario que digas nada Blaine, yo había venido a traerte estas flores y felicitarte por otra de tus maravillosas actuaciones –dijo Sebastian mientras le tiraba las flores a Blaine y salía casi corriendo del escenario. En unos segundos tenía a Blaine detrás de él, consiguió pararlo cuando ya estaban en el interior de los camerinos de los Warbler, ahora vacío ya que todos estaban todavía en el escenario.
-Seb, por favor mírame -suplicó Blaine intentando coger la mano del chico, que bruscamente la apartó, para girarse y mirar con odio y tristeza a Blaine.
-¿Sabes? –Empezó Sebastian –en verdad lo sabía. Lo sabía des de el día en que Kurt te cantó la canción en el instituto. –Sebastian fue a sentarse en uno de los sofás blancos que disponía el camerino. Blaine le siguió, atónito porque su "¿novio?" si se podía decir así no hubiera llamado princesita a Kurt. Pero al ver que Sebastian estaba con la cara tapada todo pensamiento dirigido a Kurt se esfumó. Nunca había visto llorar a Sebastian, él siempre era el fuerte, el que según él no tenía sentimientos o eso pensaba hasta que lo vio sufrir por su culpa, por culpa de su relación romántica. Blaine se agachó, quedando cara a cara con Seb.
-Lo siento tanto Seb –se disculpó Blaine.
-¿Por qué lo sientes Blaine?, ¿por no quererme como yo lo hago?, ¿por sencillamente no quererme?, o ¿por querer a Kurt? Dime… -exclamó Sebastian, mirando fijamente a los ojos miel de Blaine, como si en ellos encontrara respuestas y consuelo, pero en cambio encontraba confusión.
-Yo… -intentó empezar Blaine, pero demasiado confundido como para poder decir algo. –Lo siento por todo –finalizó.
-¡Por todo!, bien, Blaine esa es una maravillosa respuesta que soluciona todas mis dudas y mis preocupaciones que me ha provocado el beso que te estabas dando con Kurt.
-¿Y qué quieres que te diga Seb? –gritó ahora Blaine, dejándose caer en el sofá de delante de Sebastian y hundiendo su cara entre sus manos. – Cómo quieres que te diga las respuestas, si yo no las sé. Estoy totalmente perdido.
-Pues esta vez Blaine, tendrás que encontrar la salida por ti solo. Porque no puedes huir, ya no más.
Blaine se quedo mirando a Sebastian, éste mirándolo igualmente. De repente un fuerte portazo se escuchó y entró un enfadado Jesse, que al ver a Blaine se quedó parado.
-¡Fuera de mi camerino! –Gritó enfurecido Jesse, mirando con odio a Blaine, -éste es para los perdedores que no saben actuar –siguió gritando y señalando a los miembros del coro que iban llegando.
-¡Perdona! –Explotó Blaine, con toda su ira –puede ser que no hayan ganado, pero son uno de los mejores coros de Ohio, y si han perdido es por tu culpa –defendió.
-¡Cómo te atreves marica! –insultó Jesse. Los gays en la sala, ahogaron un grito sordo, fue Jeff, que todavía dando la mano a Nick, se acercó donde estaba Sebastian y mirando con odio a Jesse le dijo: -Quedas expulsado inmediatamente como director del coro de la Academia Dalton –empezó –Y ten por seguro, que te vamos a denunciar por acoso psicológico.
Jesse ante esas palabras gritó enfurecido -¡Saben que si me echan no podrán ni competir, ni menos ganar!
-Preferimos eso a que tener que aguantarte un segundo más. Y creo que hablo en nombre de todos –dijo Nick.
-Nosotros, alumnados del consejo estudiantil, por votación mayoritaria, expulsamos a ahora nuestro ex director Jesse St. James. Y le informamos que en tres días llegará la denuncia de acoso a su casa –dijo Wes, seguido de Thad y Hunter.
-¡Ustedes no pueden hacerme esto! –gritó.
-Oh, ya lo hemos hecho. Adiós. –se despidieron The Warblers.
Cuando todo se hubo relajado. Blaine se acercó a Los Warblers.
-Gracias chicos.
-Nadie insulta a un Warbler –dijo Thad.
-Exacto Blaine, todavía sigues siendo nuestro amigo, y uno de nosotros. Y por cierto Felicidades, lo hicieron muy bien –dijo Jeff.
-Gracias, ustedes también merecían ganar, lo hicieron muy bien. –Felicitó Blaine –me tendría que ir … -reconoció mientras miraba a Sebastian que seguía sentado en el sofá.
-De acuerdo, pero recuerda llamarnos alguna vez, aunque sea para jugar a los video juegos.
-De acuerdo chico. ¡Adiós! –se despidió Blaine, pero en cambio de irse hacia la salida se acercó a Sebastian. –Me tengo que ir Seb.
-De acuerdo. –contestó seco.
-¿Entonces…?
-Entonces tienes que encontrarte. Según me he enterado, Young Barbra Streisand, Satanas y Princesita se van mañana por la tarde así que digamos que tienes hasta mañana al mediodía para aclararte.
-¿Me estás haciendo elegir?
-Te estoy haciendo encontrar la solución que llevas buscando desde que lo dejaste con Kurt en New York. –Dijo Sebastian –Será mejor que te vayas. Hay un largo viaje hasta Lima y Westerville.
Blaine no quiso insistir más y salió de los camerinos, deambuló por los pasillos del teatro por lo que para él le parecieron horas, y hubiera seguido así si no hubiera sido por Kurt, que lo buscaba.
-¡Blaine! –Exclamó Kurt cuando vio al chico –te estábamos buscando, el autobús se tiene que ir.
Blaine miro a Kurt, detenidamente. Primero con tristeza, después con amor, pero a causa de esos dos sentimientos, le provocarnos tercero y más fuerte. Odio. Odio por haber sufrido tanto a causa de ese chico. Odio hacía el mismo por haberle engañado. Odio por haber conseguido ser feliz y que después le arrebataran esa felicidad. Odio a la vez. Por no saber si de verdad sentía felicidad. No pudo más y cayó de rodillas al suelo, mientras que grandes lágrimas empezaban a caer de sus ojos.
Kurt se quedó paralizado sin saber qué hacer. Era él el que normalmente lloraba y Blaine él que lo consolaba. Porque aunque Kurt era el mayor, Blaine siempre había sido de pocas lágrimas. Y ahora, delante de él se desmoronaba el amor de su vida, al cual hacía pocos minutos había besado y había sido correspondido. Pero entonces ¿Por qué lloraba?" pensó Kurt. Se arrodilló en frente de Blaine y acarició su mojada mejilla con la yema de su dedo pulgar. Éste se apartó ante tal contacto dejando en un shock molesto a Kurt.
-Blaine... ¿te encuentras bien? –preguntó intentando fijar contacto visual con su amigo, pero fallando inútilmente.
-Perfectamente –respondió con irónicamente pero lleno de amargura.
-No lo pareces… -susurró Kurt.
-Entonces, ¡será por qué no lo estoy!
-No tienes por qué ser tan malo conmigo –se quejó Kurt ante el tono lleno de odio que utilizaba Blaine.
-Eres tú el malo Kurt, no yo. Ahora me doy cuenta de que tú eres el malo de esta historia. Yo nunca lo fui pero no pude darme cuenta igualmente que todos me lo decían, me tenias demasiado cegado –explicó gritando.
-No te entiendo –dijo Kurt, sorprendido por lo que Blaine gritaba.
-Tú siempre tuviste la culpa de que cortáramos…
-¿De esto va todo? –gritó ahora enfurecido Kurt, ahora entendiendo las palabras de Blaine – Cortamos porqué eres un adolescente hormonal y tuviste que revolcarte con el primero que te prestaba un poco de atención.
-¡Adolescente hormonal! Solo tienes dos años más que yo.
-Digamos que intelectualmente la diferencia de años sube… -se rió Kurt.
-¿Me estás diciendo inmaduro? –preguntó estupefacto Blaine.
-No lo he dicho, pero te puedo asegurar que lo pienso.
-Deje Dalton por ti. ¿Lo recuerdas? –Preguntó –deje a mis amigos, a mi coro, lo dejé todo por ti. Para que después te fueras a Nueva York dejándome solo.
-Lo hiciste por que querías.
-¡Lo hice porqué te quería!
Se quedaron ahí en silencio, intentando que sus respiraciones se estabilizaran ya que la pelea había sido demasiado intensa, pero no acabó aquí ya que Kurt volvió a hablar:
-Sabías que Nueva York era mi sueño, mi vida –empezó, volviendo a conseguir la atención de Blaine –Tú fuiste el primero que me dijo que me fuera a cumplir mi sueño.
-Como te he dicho te quería.
-¿Si me querías por qué me engañaste? –Preguntó, pero al ver que Blaine suspiraba y se sentaba en el suelo apoyando su espalda en la pared, prosiguió –dímelo por favor porqué después de tanto tiempo sigo sin entenderlo. ¿Qué hice mal para que me engañaras?
Blaine le observó para después contestar con vergüenza gravada en su voz –Te echaba de menos y tú no me hacías caso.
-Eso ya me lo has dicho millones de veces, pero quiero que me digas la verdad –pidió Kurt.
-Esa es la verdad Kurt. –respondió Blaine con tanta sinceridad que Kurt se lo acabó creyendo finalmente. -Y pensé que todo había quedado solucionado. Que habíamos pasado página, por lo menos tú con Adam.
-Adam no fue nada.
-Eso no es lo que me dijiste cuando fui a New York.
-Estaba enfadado contigo y pensaba que saliendo con Adam te olvidaría.
-¿Lo hiciste? –preguntó Blaine mirando fijamente a Kurt.
-Estoy aquí ¿no? –respondió con una leve sonrisa.
-Ese es problema… -suspiró Blaine.
-¿Problema? –preguntó Kurt extrañado.
-¡¿Sabes cuánto me costó olvidarte?! –Dijo con lágrimas en los ojos Blaine –yo te quería tanto Kurt…y por eso me castigué mucho, por haberte engañado y cuando conseguí olvidarte de una vez, de una maldita vez e intentar a volver a ser feliz y todo eso con alguien que sentía algo por mí. Entonces vuelves. Vuelves y me hacer querer volver a amarte, me haces dudar. Y consigues que vuelva a sentirme culpable por lo que hice….
-Blaine, yo te perdoné hace tiempo –dijo Kurt acariciando la mejilla de Blaine esta vez sin que el chico se apartara y disfrutara del contacto –te quiero Blaine, por eso te perdoné. Por eso siempre te perdonaré.
-Igualmente que yo no pueda salir contigo –dijo Blaine hundiéndose en los azules ojos de Kurt.
-Igualmente –suspiró -¿pero por qué no saldrías conmigo?
-Sebastian me ha dado hasta que os vayáis para decidir con cual me quedó.
-¿Cómo si fuéramos objetos? Blaine, ¡no te puede hacer elegir! –explotó Kurt. Como se atrevía ese suricato hacer elegir a Blaine.
-Ese no es el punto Kurt, el punto es que no sé a quién elegir… -dijo con desesperación. –estoy totalmente perdido.
-No tienes que elegir –le propuso Kurt.
-Estas insinuando a… -empezó Blaine pero detenido por a mano de Kurt tapándole la boca.
-¡Ni lo digas!, ¡Nunca! –exclamó Kurt haciendo reír a Blaine.
-Tienes que elegir Blaine, pero no como si fuéramos objetos, si no elegir por lo que sientes.
-No sé lo que siento. –admitió Blaine.
-Entonces tendrás que dejar que tu corazón elija por sí solo. –Le aconsejó Kurt –es el mejor consejo que te puedo dar. Una vez escuché a mi corazón y éste me llevó aquí para recuperarte. Igualmente que no lo consiga, hice caso a mi corazón.
-¿Y eso como se hace? –preguntó Blaine mientras se levantaba junto a Kurt para dirigirse hacia el autobús.
-Eso lo tendrás que averiguar por ti mismo, Blaine.
-No ayudas ¿sabes?
-No tengo que hacerlo esa es la gracia. Dijo con una sonrisa mientras le daba un beso en la mejilla y se subía en el autobús. Blaine tardó unos segundos en subir detrás de el, para sentarse con Sam que estaba esperándole ya que Brittany se había ido a sentar con Santana quien por alguna razón sollozaba en los brazos de la rubia.
-¿Qué le pasa a Santana? –le preguntó a Sam.
-Ni idea, ahora nos enteraremos –dijo mientras Brittany se acercaba a ellos sentándose en el asiento libre de delante de los chicos, mientras que Rachel y Kurt que sonrió mientras pasaba por delante de Blaine, se sentaban al lado de Tana abrazándola.
-Amor, ¿qué le pasa a Santana? –preguntó Sam, cuando Brittany se sentó y los miró por el agujero que había entre los dos sillones.
-Se enamoró de Lucy.
-¿Y que hay de malo en eso? –preguntó ahora Blaine.
-Tana se va otra vez a New York. –dijo con tristeza.
-Lo sé. Pero entonces, ¿Qué pasará con lo suyo con Lucy?
-Por eso esta triste Santana. Ella no quiere dejar New York. Y Lucy esta en Columbia, así que no sabe qué hacer.
-¿No llevan muy poco tiempo? –preguntó Blaine intentando pensar en una solución.
-Sí, pero se gustaron en el primer segundo… -dijo empezando a llorar.
-Amor ¿por qué lloras? –le preguntó Sam mientras besaba las lágrimas que surcaban sus mejillas.
-No quiero que esté triste. –dijo con una tristeza que hubiera hecho derretir a cualquiera.
-Tranquila Britt –dijo Blaine –todo se arreglara.
-¿Me lo prometes unicornio dos? –preguntó Britt, haciendo reír a Blaine por el mote.
-Te lo prometo –dijo haciendo sacar una sonrisa a Brittany.
Mientras los tres amigos volvían a hablar animadamente sobre temas sin importancia las camisetas de Kurt y Rachel se iban llenando de lágrimas provocadas por la tristeza de Santana.
-San, tienes que relajarte para que te podamos entender e ayudar –le dijo Rachel, haciendo circulitos en la espalda de la morena.
-¿P..por qué la la la vida es tan inj..justa? –sollozó mientras intentaba calmarse.
-La vida es un saco de sufrimiento, mentiras y idioteces –dijo Kurt cabreado.
-No me digas que a ti también te pasa algo –dijo Rachel desesperadamente –ya no tengo más hombros para que lloren.
-Yo no voy a llorar, solo he dicho una realidad –aclaró Kurt.
-¿Y de donde has sacado esa realidad? –preguntó Santana secándose las lagrimas de los ojos y intentando regular su respiración.
-Sebastian ha hecho elegir a Blaine entre él y yo… -explicó.
-¿Y el que piensa? –preguntó Santana que la curiosidad por otro problema parecía haberla entretenido.
-Eso es lo mejor –dijo sarcásticamente –él no piensa nada porque según él esta hecho un lío.
-Puede que de verdad este hecho un lío –sugirió Rachel.
-Eso no lo dudo, pero tiene que elegir, nos vamos mañana…
-¿No nos podemos quedar? –preguntó Santana desesperadamente.
-¡NO!, no se si recuerdan pero tenemos trabajo, una escuela a la cual asistir y un piso el cual nos pertenece –recordó Rachel enumerando las obligaciones que tenían con los dedos.
-Lo sabemos –dijeron ambos amigos a la vez, pero antes de que Rachel pudiera sonreir satisfecha, Santana la miró preocupada.
-¿Qué? –preguntó Rachel refiriéndose a tal mirada.
-Nos vamos mañana… -dijo más hacia si misma que hacia Rachel.
-¿Y? –preguntó Kurt.
-Nos vamos mañana, eso quiere decir que dejamos aquí a Lucy, a Blaine y… -explicó mientras Kurt empezaba a entenderla
–¡Y a Finn! –exclamó Kurt –no has hecho un drama en ningún momento.
-Por que no tengo por que hacerlo. –dijo Rachel muy segura de si mismo.
-Vas a dejar a tu novio, con el cual te acabas de reconciliar ¿y no estás preocupada porqué te vas y lo dejas aquí? –preguntó Santana.
-¿Quién ha dicho que lo voy a dejar aquí? –preguntó Rachel con una gran sonrisa gravada en el rostro.
-¿Finn se viene a New York? –preguntaron Kurt y Santana.
-Claro que se viene, lo dejé una vez y no volví a saber nada de él durante meses. No lo voy a dejar otra vez –aclaró.
-¿Y Finn va querer dejar todo esto? –dijo Kurt señalando a los alumnos del Glee club.
-¡Claro! –exclamó mirando a Finn que hablaba animadamente con Artie –lo va a hacer por mí –dijo ahora no tan decidida.
-Eso ha sido más una pregunta que no una afirmación –aclaró Santana.
-Eso ha sido una afirmación, ya lo dejamos una vez cuando me despidió en esa estación no lo va a volver a hacer otra vez en un aeropuerto.
-¿No crees que él tiene mucho que dejar aquí? –preguntó Kurt un poco dudoso de lo que pasaría con la relación de su hermano.
-¿Y lo que tengo que dejar yo en Nueva York? –preguntó Rachel enfadada –mi vida esta allí, mi escuela, mi trabajo, mi apartamento. ¡Todo!
-Relájate Rach –interrumpió Santana –Sólo piensa que él también tiene mucho que dejar aquí.
-Rachel se quedó mirando a sus amigos para levantarse y encaminarse hacia el asiento al lado de Finn.
-Eso no va a acabar bien, ¿lo sabes? –dijo Santana refiriéndose a Rachel y a Finn que ahora empezaban a hablar.
-Lo sé… solo espero que por lo menos uno de nosotros se vaya de Ohio con una sonrisa –respondió Kurt apoyando la cabeza en el hombro de Santana –La vida apesta San.
-Lo sé Kurtie, lo sé…
Se quedaron allí viendo como Rachel y Finn empezarían la pela definitiva.
-¡Hey Rach! –saludó Finn.
-Hola amor –dijo Rachel besando los labios de Finn –estoy tan emocionada de volver a New York.
Finn al oir ese comentario se quedó paralizado.
-¿Volver? –preguntó con un hilo temeroso de voz.
-Claro, ya estoy pensando en todo lo que podemos hacer cuando lleguemos. ¡Tienes que visitar tantas cosas! –exclamó entusiasmada.
-¿Tengo? –preguntó –Rachel, yo no voy a ir a New York.
-¿Cómo que no vas a ir a nEw York? –preguntó Rachel.
-Mi vida esta aquí en el Glee club, este es mi trabajo, mi pasión.
-Pensaba que tu vida estaba conmigo… -dijo Rachel bajando la mirada.
-Y lo está –dijo Finn cogiendo las manos de Rachel y apretándolas fuertemente. –te quiero Rachel
-No… no lo haces. Si me quisiera te irías conmigo sin dudarlo. –dijo enfadada.
-Eso no lo puedes decir, si aplicáramos esa regla tu tampoco me quieres. –se defendió Finn.
-Finn ¡yo estudió en NYADA, vivo en New York, Trabajó allí!, tu estas aquí sin hacer o nada, perdiendo el tiempo sin hacer nada útil.
-¿Eso es lo que piensas? –preguntó Finn herido por el comentario de Rachel.
-Esa es la verdad.
-Lo que hago tiene mérito, enseño, eso es lo que me gusta. Tú estas haciendo lo que te gusta. ¡Yo tengo el mismo derecho!.
-Son ellos o yo -gritó Rachel, haciendo elegir, alzó tanto la voz que todos los del autocar la escucharon y miraron fijamente a Rachel y a Finn.
-No me puedes hacer elegir… -se quejó Finn.
-YA lo he hecho.
-¿Te das cuenta de lo egoísta que estas siendo? –preguntó Finn, al ver que Rachel no se movía siguió –Hace dos años renuncié a ti para que tú cumplieras tu sueño, te hice que me abandonaras, no fui egoísta y te dejé ir.
-Lo hiciste por que querías –valió Rachel.
-Lo hice porqué ¡te quería! –marcó Finn –porqué aunque sabiendo las consecuencias te dejé ir a New York para que cumplieras tu sueño.
Rachel no dijo nada, se quedó observando como Finn la miraba con una mirada de defraudación.
-Siempre fui
ste egoísta Rachel, y te quería por encima de todo. Pero esto, esto es lo peor que me podías haber dicho.
-Tendrás que elegir… -continuó Rachel.
Finn se calló, se giró y se cambió de sitió dejando a Rachel sola.
Bueno... se que odiaran a Rachel, peor no lo hagan en cierta parte tiene un poco de razón pero bueno... por eso recuerden dejarme sus opiniones en las reviews.
Por cierto gracias por Vuleooro1998 i MSLeaMichele51 por marcar esta historia como favorita y a todas las que lo hicieron tiempo atrás y por las que siempre dejan sus reviews me hacen el día mejor.
¡Besos y abrazos!
