(Sam)

29 de mayo

Los últimos diez días han pasado tan rápido que casi no me he dado cuenta. Hasta hoy no he tenido tiempo de reflexionar acerca de los últimos acontecimientos en mi vida.

Beau se ha comportado como un verdadero amigo, casi como un hermano. Me ha acompañado, me ha ayudado a restablecerme. Ya me siento muchísimo mejor. Por ahora le estoy ayudando a realizar refacciones en su casa, los días transcurren entre trabajo duro, calor, muchísimo calor y cuando acaba el día nos sentamos en el porche a compartir una merecida cerveza luego de un día de labor. Beau me ha contado acerca de su familia. Él es el menor de dos hermanos. Y aunque su padre los abandonó siendo ellos muy pequeños, él siempre obedeció a su hermano mayor, a la sombra de quien creció. Siempre hizo lo que se esperaba de él, dejó que su hermano mayor tomara las mejores oportunidades en el negocio familiar, relegó voluntariamente todas sus aspiraciones en pos de lograr las de su hermano. ¿Y todo para qué? Cuando llegó el momento y el mayor se hizo cargo de la empresa familiar, lo dejó fuera sin ninguna clase de consideración. Olvidó todos los sacrificios que él hizo y le cerró las puertas en las narices. Pero ahora, el hermano mayor de Beau está en la cárcel. Un mal manejo de los negocios familiares hizo que acabara encarcelado, así que la empresa familiar está acéfala y mi amigo está esperando el momento oportuno para presentarse y asumir el cargo que por derecho le corresponde. Creo que me ha sentado bien este cambio, no sólo el hecho de haber podido superar mi adicción a la sangre demoníaca, sino también el haber dejado el mundo de la caza. No se si para siempre, pero al menos por ahora no voy a volver a cazar. Esa etapa de mi vida se ha acabado para siempre. Tal vez aún tenga una oportunidad de llevar una vida normal como cualquier mortal. Lo único que lamento de mi nueva vida es que Dean no pueda estar conmigo… aunque pensándolo bien, comienzo a pensar que mi hermano se ha adaptado demasiado rápido a su nueva vida color de rosa, tal vez yo era una carga para él, era la espina clavada en su piel que no le permitía ser feliz, tal vez tenga razón Beau cuando me dice que todos los sacrificios que hagas por un hermano mayor son inútiles, apenas puedan ellos te darán la espalda y se olvidarán de todos los sacrificios que has hecho por ellos. A fin de cuentas ellos son los primeros, primeros en nacer, primeros en ocuparse del negocio familiar. ¿Será posible que Dean me haya olvidado? Parece haberse adaptado perfectamente a su nueva familia, yo sólo he sido un estorbo en su vida, me soporta desde que tenía cuatro años, pero... podría ser un poco más agradecido, no se, tal vez podría demostrar más dolor. Después de todo se supone que sacrifiqué mi vida por él y por toda la humanidad. No creí que se fuera a quedar a vivir con Lisa como un manso cordero. Dean me ha desilusionado.

Beau me suministra todos los días esa asquerosa infusión que él mismo inventó y que –aunque repugnante- debo reconocer ha funcionado y me ha ayudado a superar el deseo de consumir y a la vez me ha dado fuerza y energía a raudales. Sigo sintiéndome eufórico y físicamente jamás me sentí mejor.

Empiezo a sentirme cansado de esta soledad en la que mi amigo parece moverse tan bien. Esta tarde iré al pueblo, necesito cambiar de aire. Necesito interactuar con otros seres humanos…

… 20 hs.

Tal como dije, esta tarde fui al pueblo. Entré en una librería con la intención de adquirir varios periódicos de distintos estados –supongo que es la fuerza de la costumbre- para enterarme de las últimas actividades de los seres sobrenaturales. La calma en la que he estado viviendo no es real. El caos reina por doquier. Estoy triangulando los datos que he obtenido para tratar de obtener información más precisa.

Pero lo extraño sucedió mientras estaba dentro del negocio, me había concentrado tanto en la lectura de un viejo ejemplar que no advertí los comentarios de la gente. Cuando alcé los ojos noté que todos miraban las luces, que titilaban incesantemente. Mis sentidos se pusieron en alerta: eso era signo de presencia demoníaca; con disimulo salí del negocio para buscar al culpable. Pero grande fue mi sorpresa cuando las luces volvieron a la normalidad apenas me alejé yo. Aún dudando, me acerqué a un escaparate en donde provoqué el mismo efecto. Al borde de un ataque de pánico, me metí a mi automóvil y encendí la radio: tal como sospechaba, no se podía oír a causa de la estática que hacía interferencia. ¿Qué es lo que sucede? ¿Es que no he superado aún la adicción? ¿O es que acaso esta vez me he transformado en algo peor? Algo que tal vez la desintoxicación no logró quitar de mi sistema... comienzo a desesperarme, tal vez lo adecuado sea ir a ver a Bobby. Él seguro sabrá qué hacer y podrá ayudarme.

Al regresar a la casa de Beau, éste me esperaba de bastante mal humor. Me increpó acerca de mi escapada, mencionando que aún no estaba lo suficientemente fuerte como para semejante aventura, además de que psicológicamente –según mi amigo- mis defensas se encuentran aún bajas. Bebimos juntos una infusión a la que agregó más hierbas para posibilitar mi rápido restablecimiento. A él no puedo decirle lo que he descubierto hoy. No lo comprendería. Pensaría que deliro o que estoy loco.

…...

23.30 hs.

He finalizado de analizar los datos de los periódicos que compré hoy en el pueblo. Los resultados son sorprendentes. La actividad demoníaca es fuerte e intensa en casi todas partes, pero lo es más aún en los estados que rodean a Indiana y allí, donde se encuentra Dean, reina una extraña calma, casi como el ojo de un huracán. Algo grande está por suceder y mi hermano corre peligro. Debo hallar el modo de advertirle, porque a pesar de todo sigue siendo mi hermano; y aunque Beau cree que todos los hermanos mayores son unos cabrones, yo aún pienso que Dean no es así. Me niego a pensar que no le importo a mi hermano. Pero mi amigo no va a permitir que me vaya. Así que voy a dejarle una nota y partiré inmediatamente. No puedo demorar un instante más.