¡No te acerques! (Narrado por Alec Volturi) [CANCION RECOMENDADA: Dance with the devil- Breaking Benajamin]
Mi mirada regreso a la normalidad. No podía creer que alguien a estas horas de la madrugada se viera tan hermosa sin algún solo esfuerzo.
-¡Hola!- Dijo sonriendo muy entusiasmada.
Yo le devolví la sonrisa y la examine nuevamente con mi mirada, aún me sorprendía tanta belleza que podría haber en una sola persona.
-¿Qué tal?- Le respondí dando un ligero paso hacia su dirección.
El único sentido que faltaba por conectarse completamente –que era el olfato- escogió un mal momento para volver a activarse. Esta vez el aroma de Adabella había cambiado, era aun más delicioso…
-¿Y qué haces tan temprano por aquí?- Me cuestiono.
Al finalizar de enunciar su pregunta, se acomodo su fleco, entonces me llego aquel aroma increíblemente más fuerte que antes. Note que era de un rasguño que se había hecho, su sangre escurría no tan abundante, era difícil contenerse a eso.
-Amm, nada importante- Conteste retrocediendo un paso más largo para evitar algún ataque.
Adabella me vio algo extrañada y se acerco. Yo me alejaba tan rápido como podía, aquel olor era tan parecido a sangre humana y no tenía la hediondez de lobo que ella poseía en su ADN. Aquel olor fue tan penetrantemente suculento en mí ser que aun me acuerdo de lo placentero que era cautivar la extremadamente agradable esencia.
-¡No te acerques!- Le grite sin saber las consecuencias que ocasionaría.
Sus radiantes ojos marrones comenzaron a borrar aquel brillo de emoción que se genero al verme y su mirada descendió al suelo lleno de hojas.
Capte la idea de por qué se había puesto así, no debí gritarle. Fue algo así como negarle mis verdaderos sentimientos a ella aún sin haberle confesado todo.
Comenzó a dar parpadeos a una velocidad algo rápida y dio pasos en reversa, al estar lo suficientemente lejos me vio directamente a mi rostro y se alejo corriendo. Adabella resistía un impulso de llorar muy notorio.
-¡Tabitha!- Grite mientras ella corría a velocidad vampírica.
No iba a hacer un esfuerzo para que ella me fuera a acusar con su familia así que decidí quedarme en donde estaba.
-¡TONTO!- Me repetía- Ella ha de estar llorando, todo por tu estúpida culpa…
Camine en lo que me seguía maldiciendo y sin querer llegue a una parte desconocida de la ciudad. La larga noche de Forks teñía un vecindario con casas descuidadas de ladrillo, basura en la acera, grafitis en las bardas de madera que se encontraban y distintos negocios de dudosa proveniencia y calidad, como tatuajes y bares. Se veía algo peligrosa la pequeña vecindad: Motociclistas drogadictos, chicas ofreciendo sus servicios, bandoleros en riñas, etc. Ya tenía hambre –casi dos días sin probar ni una pisca de sangre- y pues 2 brutos grandulones se acercaron a mí, con el fin de despojarme de mis pocas pertenencias que llevaba en ese momento, acabe con ellos en menos de 2 minutos. Seguí el mismo orden con toda persona que me encontraba ahí.
Tal vez eso fue lo que me hizo reaccionar así ante mi Adabella, era más de un día de dejar de estar alimentado.
Tan solo acababa con un alma en ese lugar y buscaba otra, repetí eso millones de veces. A pesar de mi loca y desesperada sed, paso algo que no sé como ocurrió. Un niño de aproximadamente 2 años y tantos meses caminaba con su hermano mayor mientras yo estaba dentro de mi frenesí. El niño tenía unos grandes ojos marrones –idénticos a los de Adabella-, piel blanca como la nieve –igual a la de mi hermana- y unos rizos color madera que aproximadamente le llegaban a las orejas con un perfecto peinado con flequillo en forma de huevo –parecido al peinado de mi madre biológica-. Acabe de beber al grandulón de su hermano y ese niñito me vio con unos ojos idénticos a los de Adabella cuando contenía sus lágrimas unas horas antes. No podía hacerlo… Sus ojos eran los de Tabitha -por raro que suene eso.
-Vete- dije en lo que hacía un movimiento de cabeza hacia mi izquierda.
Más tarde en acabar la palabra, que el niñito salió corriendo a una velocidad no tan elevada, pero adorable hacia donde yo había llegado.
No entendí porque lo había hecho. Había 2 aspectos vampíricos que no se habían cumplido en mi parte: el respeto a la vida humana y el no haber bebido la sangre de aquel infante…
El no tan notorio sol comenzó a salir de su escondite, por lo que decidí regresar a la casa. Ya estaba satisfecho. Corrí hacia mi pequeña vivienda y me prepare para el día que comenzaba. Jane había regresado, pues se escuchaba música proveniente de su habitación, mas no la quería molestar. Entre al baño y me comencé a darme un duchazo, solo pensaba en lo que estuviera haciendo Tabitha.
-¿Qué hago ahora para que ella me perdone?- Me decía en lo que me tallaba mi nuca.
Alguna forma significativa de ofrecerle una disculpa… De pronto mi cerebro conecto. Había encontrado la forma perfecta de pedirle perdón. Su pasión era la música, así que le demostrare mi cariño con una canción.
Cambio de look (Narrado por Tabitha Black) [CANCIÓN RECOMENDADA: Dynamite- Taio Cruz]
Me aleje lo más rápido que pude. Escuche a Alec gritando mi nombre, pero eso no haría que regresara, si me sentía devastada por esas tres palabras.
"¡No te acerques!" fue mucho para mí y más si el chico que me hacía sentir diferente lo había exclamado. ¿Qué hice para que dijera eso? ¿Me veía mal? ¿Olía raro? ¡No se! Lo único que sabía, era que no quería que volviera a ocurrir. Saque mi teléfono celular como a medio camino de donde se encontraba Alec a mi casa. Busque un número telefónico entre mi no tan amplia agenda… De hecho era el primero –hablando por orden alfabético.
Presione el botón verde, entonces se comenzó a escuchar el tono de espera, esa personita lo había personalizado para que sonara con una musiquita de elevador… muy desesperante.
-¿Hola?- Dijo la sutil voz de esa persona.
-¿Alice? Quiero ver si me podrías hacer un favor- Respondí. Ya comenzaba a arrepentirme de lo que había hecho- Necesito que me ayudes a arreglarme para la escuela.
-¡CLARO!- Contesto con un pequeño chillido al acabar su palabra –Te veo en tu cuarto en aproximadamente 5 minutos.
La llamada la termino ella, yo solo gire los ojos. Supongo que alguien se había dado cuenta que salí de la casa –mas espero que no sepan con quien estaba.
Esos 5 minutos los gaste en una débil caminata a mi casa. Y de pronto vi a Cole y Jasper sentados en el porche de la casa conversando amenamente. Nuevamente el recién llegado a la familia se me quedo viendo con la misma cara de preocupación. Nuevamente no quería gastar mi energía en el morbo de leer su mente, así que fui directo a mi habitación.
De pronto me acorde de que Alice necesitaba un conejillo de indias a la perfección, así que entre al baño para darme una ligera lavada.
-¿Puedo pasar?- Le pregunte después de salir del baño envuelta en una bata azul.
No pude dejar de observar el extraño panorama fashonista que tenía mi habitación. Había un sillón giratorio justo al centro, un espejo que casi abarcaba una pared completa, rizadores, planchas para el cabello, infinidad de cosméticos y principalmente el toque Alice: una pequeña grabadora rosa con música electrónica.
-¡Obvio!- Exclamo la pequeña voz que tenía mi tía -¿Y ahora por qué tan interesada en verte bien para la escuela?- Dijo en lo que escogía la ropa que me pondría.
-¿No puedes tener una visión de eso?- inquirí bromeando.
-Tú sabes que no, señorita mitad lobo- Me respondió y luego me saco la lengua seguida de un gesto gracioso.
Ya sabía que dado a ser "mitad" lobo ella no podía tener visiones mías y tampoco de Tyler, pero me gustaba hacerla desatinar.
Saco de mi armario un vestido muy casual color morado que estaba cubierto de polvo, ya que nunca me lo ponía. Comenzó a limpiarlo de una manera tan sutil y al mismo tiempo saco unos zapatos plateados. La combinación era estupenda solamente que no me veía usando eso… No era mi estilo.
-Vete a poner esto rápido- Enunció mi tía.
Me dio la ropa y en menos de 2 minutos ya me lo había puesto. Salí del baño de mi habitación con el vestido puesto y solo sentí el deslumbrante flash de una cámara que se encontraba en las pequeñas manos de Alice.
-Me siento algo rara- Dije tallándome los ojos y caminando hacia la silla
-Tranquila, luego se te hará costumbre.
Esperaba que no lo fuera.
Me senté en esa divertida silla giratoria y comenzó a maquillarme. Lo más que yo lograba maquillarme, era únicamente la parte inferior de los ojos con delineador: esta vez sentí la base de maquillaje, rímel, sombra, delineador, etc.
-Oye, no contestaste mi pregunta- Dijo Alice en lo que marcaba mis rizos con un cepillo.
-Amm ¿Si te la contesto prometes tu responderme una?- Aquella pregunta la había tenido en mente desde ayer.
Alice asintió.
-Es por un chico.
Desgraciadamente no pude apartar mi mente de los pensamientos de mi tía: ¿Cómo se llama? ¿Qué edad tiene? ¿En qué grado va? ¡¿Cómo se viste? Lo último fue algo confuso.
-¡Muy bien! ¿Tu papá no lo sabe verdad? ¿Nessie sabe de esto? ¿Soy la primera en enterarme?- Contesto mi tía emocionada.
-¡ALICE!
- Lo siento, te toca preguntar.
Tenía mis esperanzas de que su reacción con la pregunta que iba a hacer no causara ningún daño…
-¿Quiénes son los Volturi?
