Hola a todos! Volvíííi, lamento nuevamente la tardanza, pero con la Uni se me ha dificultado un poco, así que espero que entiendan y me disculpen, las actualizaciones serán tardadas pero de que actualizo, actualizo, no les fallaré.

¡Muchísimas gracias por todos los reviews!, a quienes toman el tiempo de dejar esas bellas palabras, ahorita no les puedo contestar como siempre por el escaso tiempo que tengo en estos momentos, pero siempre me sacan una mega sonrisa :D. Gracias a todos los nuevos follows y favs, espero que les guste este capítulo, que tomó mucho tiempo y me costó uno y el otro xD.

¡Besooooos!


HEREDEROS

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Pero cuando sientas que pierdes fuerzas para volver a levantarte, detrás de ti hallarás lo que despreciaste, lo que negaste, dándote la mano y la vida propia.

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Capítulo 11

Temores

I

El palpitar exagerado de su corazón no servía ni siquiera para distraerlo mientras esperaba; la sensación de impotencia era tan abrumadora que no podía lidiar con ella. La mano de su melliza entrelazada junto con la suya era lo único que en ese momento le daba algo de consuelo.

Apenas estaba en medio entrenamiento con Gohan cuando el padre de este último había ido a avisarle, muy exaltado y con notable preocupación en la voz que la Reina había sufrido un accidente demasiado grave y que estaba en peligro inminente de muerte. No perdió más tiempo y voló a las salas médicas en donde su hermana se encontraba allí toda herida, se preocupó por ella pero Bula le contestó que eso no importaba, que debían ver a su madre.

Sin embargo los trabajadores médicos no dejaron pasar ni a los mellizos, ni al Rey que había llegado inmediatamente y con una mirada llena de angustia, pues trataban de estabilizar el estado de Bulma.

Kakarotto había sido crudo pero realista al decirles que no le daban más de cuarenta y ocho horas de vida a la mujer, la princesa adolescente inmediatamente había entrado en una crisis de llanto y Trunks quedó atónito, pero no lloró, debía consolar a su hermanita y demostrar que él podría ser un buen soporte en el caso de que su madre no se salvase. Aunque sinceramente, no quería ni imaginar eso.

Vegeta por otro lago estaba hecho un manojo de nervios y furia conjunta, ya había mandado a varios escuadrones a revisar el área donde ocurrió el atentado, ahora se maldecía por no haber puesto cámaras de seguridad en el área de vivienda de los de tercera clase más baja, pues con eso podría encontrar fácilmente al bastardo que se había atrevido a lastimar a su mujer. No, no quería que ella muriera, aún tenía muchas cosas que decirle, que explicarle y sobre todo, tenía que pedirle disculpas por lo que había hecho. Deseó más que nunca regresar el tiempo quince años atrás y haber actuado con la cabeza fría en vez de con la presión de una amenaza encima de él. A final de cuentas sus esfuerzos por protegerla habían sido en vano, habían terminado el propósito que comenzaron hace quince años; el atacante, quien fuese, había cumplido con su cometido: matar a la Reina y de paso una gran parte de él. Pero debía de existir alguna manera de salvarla, si tan sólo… no hubiese actuado con el orgullo dominándolo como siempre. Era un verdadero estúpido y se repudiaba por ello.

―Majestades ―la voz del encargado del área médica rompió el tan pesado silencio de la sala de espera en donde se encontraban solamente los dos mellizos y el Rey.

― ¿Cómo sigue? ¿Verdad que podrán salvarla? ¿La podemos ver? ―las preguntas realizadas por la adolescente fueron tan rápidas que apenas y se le entendió. ―No puedo creer que le hayan hecho esto sólo por no querer tener una Reina humana.

El médico tragó con dificultad, era una carga enorme ser dador de tan pésimas noticias ―Lo lamento princesa, pero el gas tóxico que inhaló la Reina colapsó una pequeña pero importante parte de sus pulmones, apenas y puede respirar por ella misma, además toda su sangre ha sido envenenada por el mismo gas, avanza lento, pero llegará inevitablemente al corazón.

Bula no pudo hacer otra cosa más que lanzarse a los brazos de su hermano a llorar, el príncipe la abrazó fuertemente y observó al médico alienígena ― ¿No hay nada que se pueda hacer?

―Por el momento no, estamos investigando alguna solución lo más rápido que podemos alteza. Pero… en caso de que no funcione nada, en este momento pueden pasar a verla una última vez, apenas puede hablar así que no hagan que se esfuerce.

Entonces fue que se escuchó el mandato del Rey en la sala ―Si no salvan a su Reina, los aniquilaré a todos ustedes ―sus palabras fueron frías, crudas y llenas de odio.

El hombrecillo tembló ante esta amenaza y asintió. Pidió permiso para retirarse al laboratorio de ciencias médicas y huyó de ahí.

Trunks inhaló y exhaló aire tratando de calmarse, tomó con fuerza la mano femenina y miró a su hermana ―Si no quieres entrar…

―Quiero verla ―dijo con voz quebrada y sus ojos llenos de lágrimas.

El chico asintió; ambos caminaron hacia la habitación donde estaba su madre bajo la atenta mirada de su padre quien los seguía por detrás, ¿pretendía entrar junto con ellos? Trunks pensó en protestarle que él no tenía nada que hacer ahí, pero no tenía ni las fuerzas ni los ánimos para discutir con su padre.

Vegeta observó cómo ambos se apretaban fuertemente de las manos antes de abrir la puerta de la habitación, como si eso los llenase de valor, no los juzgaba, no en ese momento, porque él también estaba sintiendo exactamente lo mismo, temor a perderla.

La vista que los tres saiyajin vieron no les agradó para nada, equipos, sondas, y un respirador artificial invadían el cuerpo de la peliturquesa, se veía tan pálida y débil.

Trunks fue el primero en acercarse del lado derecho y tomó la mano de su madre notando lo helada que estaba, vio en ese momento que algunas venas se le tornaron muy pronunciadas y casi de un color negro, seguro era por el efecto del veneno, juró que mataría a quien se haya atrevido a hacer eso, no le importaba quién, lo aniquilaría con sus propias manos. Sus pensamientos de ira se fueron cuando un casi imperceptible apretón lo distrajo, era Bulma que lo veía con ojos vacíos y una sonrisa débil.

Se quitó sin fuerzas el respirador artificial del rostro para poder hablar ―Lo lamento ―fue lo primero que atinó a decir y las lágrimas comenzaron a rodar por sus blancas mejillas. ―Fui descuidada.

― ¡Mamá! ―el llanto de una Bula, que se había lanzado hacia ella hincándose en el piso a la altura del vientre de la mujer, se desató. ―No te mueras.

El sollozo de Bulma acompañó al de su hija, y aunque quería ir y abrazarla para decirle que todo estaría bien como solía hacerlo cuando ella era una pequeña no podía. Apenas tenía fuerzas para abrir los ojos.

Sus ojos viajaron de sus hijos al hombre que la veía con ese semblante serio y brazos cruzados, recargado en la puerta ―Quiero pedirte un favor.

Vegeta inmediatamente se acercó hacia ella del otro extremo en donde no había nadie y, sin importarle que sus hijos estuviesen allí, se sacó ambos guantes para colocar sus manos ásperas sobre las de la Reina al momento en que se sentó en un espacio que tenía la cama en donde Bulma yacía ―Dime.

Ella tragó duramente ―Cuídalos.

―Mamá ―Bula trató de calmar su llanto para poder hablar. ―No, tú vas a seguir con nosotros, mañana es tu cumpleaños, mamá…

Y aunque Trunks quería seguir haciéndose el duro no pudo más y se desmoronó al lado de su hermana, cayendo sobre sus rodillas, apretó la mano de su madre y lloró desconsoladamente.

―Ustedes dos me han hecho vivir… la aventura más… hermosa de mi vida ―dijo entrecortadamente mientras un aparato chillaba anunciando que la mujer necesitaba oxígeno, Trunks inmediatamente tomó la mascarilla que su madre se había quitado cuando comenzó a hablar e intentó ponérsela, pero ella sujetó su mano para decir algo más antes de volver a usarla, sentía que su vida se estaba acabando y no quería perder tiempo. ―Los amo ―pronunció mientras su vista se posaba en sus hijos y posteriormente en el saiyajin mayor. ―A los tres ―dejó que su hijo le colocase la mascarilla de oxígeno y el monitor dejó de sonar, inmediatamente Bulma se quedó dormida.

Bula le dirigió una mirada a su padre, esperando ver una expresión de altanería al saber que su madre seguía teniendo sentimientos hacia él, sin embargo sólo pudo encontrar rastros de dolor en toda su cara. Entonces se dio cuenta, su padre quizá sí quería a su madre.

―Dejemos que descanse ―dijo Vegeta mirando a ambos hermanos; ellos se levantaron y caminaron hacia la salida siendo seguidos por él.

― ¿Qué haremos ahora Trunks? ¿Qué les diremos a los abuelos? ―pregunta tras pregunta hacían que el corazón de la adolescente se apretujara y doliera. ―Quiero ir a casa.

El Rey que había estado atento a lo que decía su hija se acercó a ella y con voz firme le dijo ―Esta es su casa, ustedes pertenecen aquí. ¿Qué harán? Se quedarán, ¿qué le dirán a los padres de Bulma? La verdad. Es todo ―se dio la media vuelta pretendiendo salir de allí pero la mano suave de su hija lo detuvo, giró su rostro un poco para verla, con esos ojos cristalinos, la cara maltratada a causa de la batalla con Cumber y una expresión de reproche y dolor marcada.

― ¿Cómo es posible que incluso en esta situación te sigas comportando como un bastardo sin sentimientos? ¡Nuestra madre está muriendo y quieres que hagamos nada! ¡¿Es que no te importa?! ¿Tanto es tu odio por nosotros?

Él se giró totalmente a ella y se acercó mirándola severamente ― ¡¿Y qué mierda quieres hacer?! ¿Cómo pretendes salvarla, mocosa? ¡Habla! ―Bula no dijo nada, sólo siguió peleando contra sus ojos negros como la noche.

―Los Namek ―la voz casi inaudible de Trunks se hizo presente, padre e hija voltearon a ver al mayor de los mellizos mientras él fijaba la vista en un punto perdido tratando de recordar aquella cosa importante.

― ¿Namek? ¿Ellos qué tienen que ver? ¿Fueron los que hicieron esto? ―preguntó desesperadamente la princesa. ― ¡Te estoy hablando!

El chico soltó un bufido ― ¡Cállate ya maldita sea! ―le regresó el grito a su hermana en un regaño, cuando ella se alteraba no había poder humano que la calmase, lo sabía, pero debía intentarlo y después del grito de él ella ya no habló. Vegeta lo miraba ansioso por saber en qué pensaba y decidió compartirlo. ―Cuando fue la ceremonia yo estuve hablando con unos habitantes del planeta Namek, básicamente de su historia, y ellos me dijeron de una leyenda… siete esferas que cumplen cualquier tipo de deseo.

―Las Siete Esferas del Dragón ―la voz de Vegeta abuelo se hizo presente al entrar en el aula médica. ―Nadie ha encontrado jamás esas esferas, puede que sólo sea una mentira de los habitantes de Namek para conseguir popularidad, además hace mucho que ellos abandonaron su planeta.

Trunks tragó saliva lentamente ante las palabras de su abuelo ―Puede que sean falsas, así como puede que sí existan, de cualquier manera no me quedaré en este lugar cruzado de brazos ―pasó de largo a su abuelo más decidido que nunca.

― ¿Irás a Namek? Debes saber muchacho, que ese planeta ya no es tan pacífico como antes, podrías morir ―advirtió el ex Rey, sin embargo sabía que eso no le sería de impedimento a su nieto con tal de salvar a su querida madre. Admiraba esa fuerza que poseía.

El actual Rey le puso una mano en el hombro del más joven llamando su atención ―Ven conmigo ―miró a su hija y le ordenó lo mismo. Posteriormente miró a su padre ― ¿Y los soldados?

―Están instalados afuera, son cincuenta guerreros élite, tal como lo pediste. Bulma no correrá más peligro del que tiene ahora.

Vegeta hijo no dijo nada y se encaminó a la salida siendo acompañado de sus hijos, necesitaba hablar con ellos en privado, caminaron por un rato hasta los aposentos reales, donde él y Bulma recientemente empezaban a compartir habitación. Abrió la puerta y dejó que los adolescentes fuesen los primeros en entrar, una vez que estaba seguro de que nadie escucharía fue que habló ―Esto va más allá del simple hecho de querer o no una Reina humana, Bula ―la aludida prestó atención a lo que decía su padre no ignorando el hecho de que esta vez no la había llamado mocosa o algún apelativo degradante.

―Lo sabemos, lo vimos… hace quince años tú, Tarble y Raditz sabían algo que prefirieron ocultar de todos, querían ocultar que había alguien dentro del palacio que quería matar a mamá y de paso a nosotros ―reveló Trunks con seriedad.

Vegeta frunció el ceño ― ¿Cómo que lo vieron?

―Kaio-shin y Kibito-shin nos hicieron un regalo el día de la ceremonia, es una piedra que te permite viajar por el tiempo, no te permite cambiarlo, pero sí observarlo… vimos todo ―respondió Bula.

El Rey sólo atinó a mirar a un punto vacío de la habitación, caminó hacia el ventanal que contenía la misma y miró hacia afuera dándoles la espalda a sus dos hijos ―Lo saben, pero debo suponer que no lo entienden del todo.

―Tú deber era protegernos, no desecharnos sólo por miedo ―alegó con voz apagada la adolescente.

Vegeta frunció el ceño, ¿acaso había sido por miedo su actuar? ―Ahora eso ya no importa, lo hecho, hecho está.

El adolescente resopló ― ¿Para qué nos trajiste aquí?

―Piensas viajar a Namek ―más que pregunta fue afirmación lo que Vegeta hizo suspicazmente. ―Te lo prohíbo.

El peliblanco se pasó una mano por su cabella de una manera exasperada ― ¡Mientras nosotros estamos discutiendo esta mierda mi madre está muriendo! ¡¿Es que acaso no lo entiendes?!

― ¡No permitiré que tú también mueras! ―exclamó el Rey mirándolo de una forma que los mellizos jamás habían visto. ―No… no lo soportaría ―susurró volteando al gran ventanal nuevamente. ―Perder a Bulma y luego, a ustedes.

El silencio reinó en la habitación por varios minutos, minutos que le parecieron eternos a la familia de saiyajines.

―Tú nos perdiste desde hace mucho tiempo ―una fuerte punzada en el pecho del mayor de los tres se instaló inmediatamente después de que esa frase fue pronunciada por la hija. Era cierto, y no podía reclamar nada, sin embargo creía que era un poco injusto el hecho de que no entendieran la posición en la que estuvo hace varios años y el motivo por el cual tuvo que tomar aquella difícil decisión, porque sí, había sido lo más complicado de hacer en toda su vida. Pero creía que así se salvarían.

―Ustedes nunca debieron regresar ―la voz de Vegeta no era enojada, furiosa o molesta, todo lo contrario: fue neutra y casi hasta suave.

Trunks dio un paso hacia su padre ―No, pero estamos aquí.

―Padre ―era la primera vez que Bula lo llamaba de tal manera y fue una sorpresa para el saiyajin más fuerte de Vegetasei, sin embargo no quiso demostrarlo. ―Si alguna vez llegaste apreciar a nuestra madre, por favor, déjanos ir y tratar de salvarla ―rogó. La súplica en sus ojos era difícil de ignorar porque a final de cuentas él también quería salvarla.

Los labios del hombre se iban a abrir pero la puerta sonó primero; Vegeta se acercó inmediatamente a la puerta abriéndola y dejando ver a un preocupado y algo agitado Raditz ― ¿Qué ocurre? ―preguntó temiendo alguna respuesta fatídica.

―Escuché lo que decían acerca de aquellas esferas ―en ese momento los tres integrantes de la familia real se percataron de lo que el guardián llevaba en su mano, un objeto pequeño parecido a una brújula. Se lo mostró a Trunks y se lo entregó. ―Bulma creía… cree en la existencia de aquellas esferas, así que cuando ella aún estaba aquí diseñó esto como un regalo para Vegeta. Me dijo que podía percibir la energía que emanaba de ellas, si piensan ir a Namek es mejor que vayan con esto.

Bula se abalanzó al enorme saiyajin en un efusivo abrazo ― ¡Gracias!

Raditz no se movió de su lugar pues la mirada inquisidora de Vegeta no se lo permitía, así que el sólo se dejó abrazar por la chica, la sensación era parecida a cuando Bulma lo llegó a abrazar de igual manera. La chica se separó cuando su hermano la llamó.

―Tiene batería y al parecer funciona ―le dijo con voz esperanzadora.

―Iremos a Namek ―sentenció la chica y miró a su padre. ―Aún sin tu permiso o tu ayuda.

Vegeta suspiró y meditó por escasos segundos ―Su ropa está sucia, vayan a cambiarse inmediatamente, en la sala de despegue abordarán la nave 1KR47 ―los mellizos lo vieron confundidos por un momento. ― ¡Muévanse!

Ambos asintieron, Trunks fue el primero en salir rápidamente hacia su habitación seguido por su hermana quien se detuvo en el umbral de la puerta y de una manera dubitativa se giró hacia su padre y tomando valor se acercó a él para darle un fugaz abrazo. Después de eso voló para ponerse ropas limpias. No debía perder tiempo.

II

La noticia de que la Reina había sido víctima de un atentado había corrido más rápido de lo que se imaginaba, a pesar de que trataron de mantenerlo oculto fue inevitable que los saiyajines presentes en el ataque hablasen y expandieran la noticia, con el principal objetivo de hacer hincapié a que se debía de encontrar al responsable de eso, pues la Reina corría un grave peligro.

El hecho de que probablemente a Bulma sólo le quedaban unas horas de vida todavía se desconocía públicamente, no conocían a ciencia exacta qué afectaciones había tenido la terrícola y nadie quería dar información de la situación.

El Consejo había ido inmediatamente al palacio para averiguar lo que había ocurrido, fueron recibidos por el príncipe Tarble, quien les dijo que Bulma estaba en un estado delicado pero que harían todo lo posible por tratar de salvarla, varios tomaron la noticia sin ninguna emoción pues para ellos no era importante si la mujer vivía o no, ella era una alienígena a sus ojos y sólo una figura respetable porque así el Rey se los hizo ver, pero no porque en verdad le tuvieran dicha consideración.

La otra parte del Consejo sí se vio afectada ante esta noticia, Bulma era buena gobernante y era una persona sumamente inteligente, pero además de eso era noble y sólo pocos saiyajines podían notar una cualidad tan indispensable como esa. Selypar tomó cartas en el asunto junto con Tôma para ayudar a encontrar al responsable de aquella atrocidad; Paragus, con un poco de conocimiento en sustancias tóxicas fue al laboratorio en donde se intentaba clasificar el tipo de veneno y buscar algo que revirtiera su efecto. Gine se ofreció para cuidar a Bulma desde dentro de la habitación donde se encontraba, quizá ella no era muy buena peleando, pero estaba segura de que podría defenderla por si alguien intentaba atacarla.

Los demás miembros del consejo prefirieron no inmiscuirse en aquel asunto y retirarse.

―Es una verdadera pena todo lo que le está ocurriendo a nuestra Reina ―expresó Turles al hermano menor del Rey antes de irse. ―Dale mis condolencias al Rey.

―Aún no muere ―le retó Tarble con voz firme.

Turles resopló ― ¿Crees que en su estado logrará sobrevivir? Es sólo una simple humana.

El príncipe Tarble frunció el ceño y se puso a la defensiva ―Turles, si tú tuviste algo que ver en todo esto…

El miembro del Consejo miró con desprecio al hijo menor del ex monarca de Vegetasei ― ¿Por qué querría yo asesinar a la Reina?

―Porque siempre quisiste a Bulma para ti, no lo conseguiste porque ella prefirió estar con mi hermano y rechazó tu propuesta ―le enlistó con enojo en cada palabra, él quería tanto a Bulma como si fuese su propia hermana y el hecho de pensar que aquel saiyajin que tenía frente a él fuera el culpable de aquella desgracia le ponía furioso. ―Porque sabes muy bien que preferirías verla muerta que estando con Vegeta.

Turles lanzó una risa burlona y socarrona ―Mis intereses ya no son para la Reina, majestad, verá… yo siempre busco lo de mejor calidad, y usted disculpará pero Bulma ya no está en su mejor momento.

―Voy a seguirte de cerca, Turles.

―Haga lo que quiera.

III

El antiguo Rey de Vegetasei entró a la zona de despegue pues su primogénito había solicitado su presencia allí. Lo vio junto a una nave acompañado de su fiel soldado y de otro saiyajin, el hijo de uno de los miembros del consejo, Broly, quien también era parte de la fuerza élite del lugar.

― ¿Saldrás? ―cuestionó el saiyajin de barba a su hijo que ajustaba sus guantes.

Él asintió sin mirarlo ―Necesito que tú y Tarble se encarguen de todo mientras no estoy. Le ordené a Raditz y a Nappa que no dejasen ni por un momento sola a Bulma.

―Acabas de llegar y te vas nuevamente ―se quejó disimuladamente el antiguo monarca. ― ¿Se puede saber a dónde?

―Namek. Bulma construyó un aparato para encontrar las dichosas esferas, si realmente existen el aparato lo dirá, sino regresaremos inmediatamente.

Su padre soltó un bufido ―Ni quince años ni cien putas lograron que dejaras de tener sentimientos por esa humana… bueno, es lógico, admito que no es cualquier humana.

Vegeta alzó la mirada para enfrentarlo ―Ni diez mil años funcionarían para dejarla. Trunks y Bula vendrán también; infórmame de toda la situación de ella ―el hombre que solía gobernar el planeta asintió ante la exigente petición de su hijo.

Las puertas del lugar se abrieron rebelando a los dos hermanos que estaban aseados y listos para partir a su destino, estaban ansiosos, querían llegar prontamente al planeta deseado y sobre todo esperaban que las esferas del dragón realmente existieran pues eran su única esperanza para salvar a su querida madre ―Estamos listos ―informó la adolescente al llegar con su padre y compañía.

― ¿Qué harán en caso de que no existan las dichosas esferas? ―preguntó seriamente abuelo Vegeta.

Trunks le dio una mirada llena de valor ―Cuando comprobemos que no existen entonces te diré la respuesta.

―Vamos ―ordenó el Rey dirigiéndose a la nave que cumpliría el objetivo de llevarlos a Namek.

Ambos mellizos se miraron un tanto confundidos y caminaron hacia su padre; el chico fue quien decidió preguntar ― ¿Irás con nosotros?

―Ustedes aún son muy torpes e inexpertos en el campo de batalla, si se dejan vencer por unos simples guerreros élites entonces no estarán a la altura de combatir con lo que nos encontremos allá ―explicó rápidamente y se adentró en la nave; cuando ambos hermanos entraron se encontraron con ambos hijos del guardia de confianza del Rey, quien también estaba abordando la nave y finalmente un saiyajin completamente desconocido para ambos príncipes.

Ante las miradas de cuestionamiento, el saiyajin desconocido por los herederos a la corona se reverenció ante ellos presentándose ―Mi nombre es Broly, majestades, hijo de Paragus. Estaré ayudando en esta misión tan importante para el reino.

Bula asintió y le sonrió tratando de ser empática ―Muchas gracias por estar aquí, Broly.

―La Reina fue grande en el tiempo que estuvo aquí, cualquier forma en la que pueda ser útil, yo estaré.

Trunks le colocó una mano en su hombro ―Significa mucho para nosotros, así que te lo agradecemos.

Broly asintió y se dirigió a la parte de control de la nave, se acomodó en su asiento y las puertas de la nave se cerraron para que se pusieran en marcha inmediatamente, no tenían mucho tiempo y literalmente cada minuto valía vida para Bulma.

Al principio el viaje fue muy silencioso, nadie se atrevía a decir nada. Vegeta se mantenía parado en medio de la nave con brazos cruzados, mientras Broly y Kakarotto se mantenían a la cabeza piloteando el transporte, los hijos de este último se mantenían detrás de los saiyas pilotos, y finalmente los príncipes estaban en un rincón sentados, ella recargaba su cabeza en el hombro de su hermano y respiraba tranquilamente. Había comprendido, después del pequeño regaño de Trunks, que estar alterada y lloriqueando por lo ocurrido no solucionaría nada.

― ¿Crees que lo consigamos? ―murmuró la chica quedamente. Su mellizo la miró sin saber qué decirle, no quería darle una falsa esperanza cuando él tampoco sabía muy bien a ciencia cierta lo que les esperaba. Ella inmediatamente interpretó su silencio y suspiró. ―Cuando pase, deberíamos llevarla a la Tierra, es su hogar a final de cuentas.

El príncipe sólo asintió en silencio y fijo su vista en ella, fue cuando frunció el ceño ― ¿Qué te pasó en la cara? ―por primera vez Trunks observó detenidamente la situación de su melliza, ¿en qué demonios se había metido esa niña para acabar así? Y lo más importante, ¿quién? ― ¿Quién se atrevió a tocarte? ¿Acaso Goten no te estaba cuidando? ―dijo con un tono de voz más fuerte que llamó la atención de los demás que viraron su vista discretamente a los hermanos.

―Yo… sólo tuve una pequeña pelea de práctica con Cumber.

El peliblanco alzó una ceja ― ¿Quién?

―Es la saiyajin con la que nuestro padre estuvo engañando a mamá todo este tiempo ―contó con tranquilidad aparente, aunque ciertamente cada que hablaba de esa mujer un malestar increíble se formaba en su ser.

El chico rodó los ojos con fastidio ―Y supongo que fuiste a desafiarla estúpidamente por esa razón, ¿no? No te metas en tonterías, a mamá no le gustará eso, si él quiere meterse en cualquier hoyo que lo haga, no es nuestro problema.

Vegeta gruñó al instante ―Cuando todo esto acabe te daré una paliza que no olvidarás, Trunks. Ella no volverá a entrometerse en nada relacionado a nosotros.

― ¿Ya la despediste de ser tu prostituta? ―preguntó Bula con desdén.

El Rey de Vegetasei rugió de una forma intimidante que atemorizó a todos menos a sus dos hijos ― ¿Qué demonios quieren para callarse de una jodida vez?

El silencio se hizo presente hasta ese momento, el comando de la nave les anunció que en unas dos horas llegarían a su destino y Vegeta suspiró, antes, llegar a Namek les hubiese llevado al menos un mes completo pero con las nuevas mejoras que le había hecho Bulma a las naves todo fue mucho más rápido y estaba muy agradecido por eso.

No sabía exactamente si el mito de las esferas era real, pero debía intentarlo como lo había dicho Trunks, no podían sentarse y esperar el fatídico momento en el que la vida de la Reina se esfumase.

La voz de Kakarotto y su hijo menor se escuchaba en pequeños murmullos acerca de la leyenda de las esferas, ellos estaban muy incrédulos de que su existencia y eso le molestó bastante a Vegeta, eran su única esperanza para salvarla. Debía salvarla.

―Pero Bulma siempre estuvo firme en su creencia por la leyenda de las esferas ―se unió a la conversación el hijo mayor, Gohan, con su hermano menor y su padre. ―Ella me contó que junto con su padre estuvieron estudiándolas por mucho tiempo.

― ¿Mi abuelo sabe de esto? ―prestó atención la princesa mientras se levantaba de su asiento y caminaba hacia donde la conversación había emergido. Trunks aguardó en su lugar sin moverse y escuchando totalmente a los saiyajines.

Gohan asintió ―Al parecer el Dr. Briefs estuvo siempre estudiándolas desde antes, y después le enseñó a Bulma todo acerca de ellas, incluso ella me dio un papiro que habla de ellas ―buscó entre sus bolsillos y sacó un papel viejo de ellos. Lo desdobló y se lo entregó a Bula. ―Fue lo único que me quedó de recuerdo antes de que se marchara ―comentó con total nostalgia al recordar aquellos tiempos pasados con la Reina.

La princesa vio a Gohan y luego al papel, observó y se percató de que era la letra de su abuelo al comienzo del escrito y más abajo era la letra de su madre detallando más cosas acerca de tales esferas del dragón ―Trunks, esto tiene absolutamente todo sobre lo que buscamos ―dijo feliz la chica y su hermano hasta ese momento se levantó y caminó para quedar junto a su hermana. ―Incluso tiene escrito el hechizo que se debe de recitar al momento de pedir el deseo.

Bula le pasó el papiro al adolescente y este comenzó a leer en voz alta algo que llamó su atención ―El gran dragón aparecerá de entre la luz resplandeciente de las siete esferas de estrellas doradas, su gran poder envolverá a los presentes y será capaz de concederte un deseo.

―Perdón que les diga esto majestades ―la voz del soldado del Rey habló. ―Pero muchos han intentado encontrarlas durante décadas y nadie lo ha conseguido.

Trunks sacó el radar que llevaba entre sus ropas y se lo mostró a los saiyajines que estaban delante de él ―Eso es porque ellos no tenían esto, mi madre lo construyó y estoy seguro de que funcionará. Tengo fe en ella.

―Yo también confío en Bulma, lo lograremos, príncipe ―apoyó Gohan colocando su mano encima del hombro del adolescente en forma de camarería.

Kakarotto suspiró y asintió con la cabeza, entendía los sentimientos de su hijo mayor, pues fue quién, además de Vegeta, pasó más tiempo con la terrícola y la quería tanto como si fuese una segunda madre para él. De repente una idea surcó por su cabeza y pudo evitar expresarla ― ¿Por qué Bulma querría encontrar las esferas?

Su hijo mayor contestó su pregunta sabiendo los motivos a detalle ―No las quería para ella, las quería para el Rey ―cuando Vegeta escuchó su referencia prestó más atención sin descruzar sus brazos y fijando su vista hacia enfrente, evitando voltear a toda costa a donde el círculo de cuchicheos estaba. ―Su alteza siempre ha estado entrenando duro para lograr superar a Freezer, constantemente se metía en batallas peligrosas para lograr subir su nivel de pelea y a veces llegaba muy mal herido al palacio, una vez duró tres días en un tanque de recuperación ―el gruñido del monarca de Vegetasei fue audible únicamente para él mismo, aún recordaba esa vez y lo mucho que la peliturquesa había llorado cuando salió del tanque. ―Bulma estaba muy preocupada y fue cuando se le ocurrió en reunir las esferas y pedir el deseo de que el Rey fuese el más poderoso de todo el Universo, pero…

― ¿Pero? ―alentó Bula a que prosiguiera.

Gohan se aclaró la garganta y continuó ―Ella fue devuelta a la Tierra en los días siguientes y ya no pudo completar aquello.

Trunks bufó molesto, todavía que su querida madre iba a hacer una misión peligrosa de buscar las esferas del dragón en su estado de embarazo, porque si para los siguientes días ella había sido exiliada entonces ya tendría que haber cumplido varias semanas de embarazo.

―Tonterías ―farfulló el gran soberano de todos los saiyajin. ―Yo no necesito de deseos absurdos para ser el ser más poderoso.

―Ella sólo quería ayudarte ―defendió la adolescente a su madre ausente. ―Y como siempre, la despreciaste.

Vegeta frunció el ceño aún más molesto, estaba a punto de replicar cuando su hijo tomó la palabra antes que él ―Como sea, lo único que importa es encontrarlas y salvar a mamá, ¿sí Bula? ―la chica miró a su hermano y suspiró asintiendo para él.

IV

Gine entró a la habitación donde Bulma yacía dormida, no parecía la mujer vivaz de siempre, derribando a todos y mostrando su superioridad a pesar de ser una simple terrícola, aquella fuerza que poseía era algo que realmente admiraba de ella y tenía la firme convicción de que Vegetasei podría ser aún más espléndido con su guía.

Le había agarrado también afecto y empatía cuando la empezó a tratar, como saiyajin de tercera clase nunca tuvo el mejor trato y sólo se tomaban la molestia de observarla por ser la esposa del soldado de confianza del ex monarca, por eso, cuando Bulma recién había llegado a Vegetasei fue la primer persona que al hablarle la miró de frente y sin aires de supremacía hacia su persona; cada que la veía con el aquel entonces príncipe Vegeta sabía que ambos terminarían juntos y serían la mejor promesa para todos.

Y de repente ella desapareció y dieron una excusa que al menos ella no se tragó, al preguntarle a Bardock él simplemente le dijo que Vegeta hijo se había cansado de ella y la mandó de vuelta, era una completa lástima, porque además de todo Bulma ya tenía en su vientre al futuro heredero, un ser que, según algunos profetas saiyajines, tendría la fuerza de diez guerreros y superaría al emperador Freezer. Ella sospechó que fue por esa razón que Vegeta los había mandado a la Tierra, con aquel ser tan despiadado nunca se sabía y aunque seguramente Freezer no creía en palabrerías de predicciones él nunca escatimaba en dudas y actuaba para evitar que algo no saliera conforme a sus planes.

El Rey había preferido no arriesgar la vida de Bulma y de sus hijos.

―Madre ―la mujer saiyajin se giró a la entrada de la habitación para observar a su hijo mayor.

Ella le sonrió maternalmente, siempre le decían que no parecía ser parte de la raza guerrera por sus suaves gestos y facciones ―Es una lástima, aún es muy joven ―dijo acomodándole unos mechones de cabello peliturquesa a la terrícola. ― ¿Y sus hijos?

―Ellos junto con el Rey, Kakarotto, sus hijos y Broly partieron a Namek para buscar las esferas del dragón ―informó.

Gine abrió un poco la boca en reacción de sorpresa ― ¿Las esferas del dragón? Pero, eso es un mito.

―Tal vez, pero los príncipes son obstinados, no pararán hasta encontrar la forma de salvar a Bulma ―explicó sintiendo orgullo de que sus futuros. A pesar de ser unos niños criados en la Tierra eran más valientes y astutos que cualquier saiyajin, sólo necesitaban un poco de empujones más para sacar su máximo potencial.

La mujer saiyajin tomó asiente en los pies de la cama y estiró su mano para tocar la de Bulma, la cual estaba más fría que nunca, lo podía sentir, su vida se estaba terminando y dudaba que los príncipes encontraran tales esferas ―Siempre me he preguntado cómo hubiese sido todo si ella jamás se hubiera ido.

―Probablemente ella estaría muerta. No lleva ni un mes que regresó y mírala, está batallando con las pocas fuerzas que tiene para salvar su vida… ya que yo no pude hacerlo.

Gine giró hacia donde su hijo se encontraba de brazos cruzados ―No te culpes Raditz, la trajiste al palacio, ese es tu deber, tú no puedes predecir las cosas ni ella tampoco ―la voz suave de la mujer hizo que la culpa en su hijo mayor se disipara un poco pero no logró desaparecer. ―Todo ha sido tan absurdo.

― ¿Qué todo?

―Si ella estaba en peligro desde hace quince años, ¿por qué no encargarse de quien la cazaba?

Raditz soltó un gruñido ―Nunca supimos quién era en realidad, todo apuntaba a Turles, pero él siempre tenía cuartadas totalmente verídicas.

―Ese fue su error, tratar de inculpar sólo a uno y enfrascarse en él pero, ¿y los demás?

―Los demás miembros del Consejo no tenían razones suficientes para deshacerse de Bulma ―respondió firme, él, al igual que la mayoría de los que estaban involucrados creía firmemente en la culpabilidad de Turles, pues era el único con motivos para querer asesinar a la terrícola.

La máquina que monitoreaba a Bulma empezó a pitar ―Razones no, pero miedo sí y sabes muy bien de quién Raditz ―el saiyajin descruzó sus brazos ante las palabras de su madre. ―No te cuestionaré, pero… esto se pudo haber evitado si no se hubieran dejado cegar por los celos del Rey hacia Turles. Brocco no sólo está informado del armamento planetario, también sabe la elaboración de gases tóxicos, cuando aún éramos un patrullaje nos enseñó a hacer unos cuantos.

Y Raditz no perdió más el tiempo, tomó su scouter y ordenó a los guardias a rastrear a ese miserable por todo el palacio.

V

El clima se sentía muy seco y el ambiente sumamente hostil, cualquier clase de vegetación que algún día hubo en los buenos días de Namek habían desaparecido con los constantes ataques de piratas espaciales y tipos en busca del poder inmenso que otorgaban las esferas del dragón.

La nave fue aterrizando poco a poco bajo el comando de Broly y Gohan, una vez que tocó tierra los saiyajines bajaron, preparados para lo que sea que estuviese en ese lugar, sin embargo no encontraron clase alguna de vida, seguramente estaban en otros puntos del planeta.

Bula caminó rodeando la nave viendo todo el panorama árido ―Qué deprimente es este lugar.

―Esto es totalmente diferente a lo que vi alguna vez ―murmuró el hijo mayor de Kakarotto acercándose al príncipe de la raza guerrera. La cara de confusión de Trunks lo hizo proseguir. ―Bulma me había enseñado imágenes que su padre había hecho en base a sus investigaciones y supuestamente todo debía ser verde por la vegetación.

―Namek solía ser un planeta pacífico ―habló el Rey. ―Y por ello los habitantes jamás se encargaron de entrenar adecuadamente, fueron débiles y finalmente destruyeron a la mayoría de su raza. Es por eso que los saiyajin somos mejores.

Kakarotto se acercó hacia el líder de los saiya ― ¿Cuál es el plan?

Trunks en ese momento sacó el radar del dragón y lo encendió, su hermana melliza se acercó a él atenta a lo que ocurría con el aparato, el radar al parecer estaba acomodándose a su entorno tratando de detectar algo hasta que un punto brillante apareció en pantalla ― ¿Será una esfera?

― ¡Vamos! ―gritó la princesa y su hermano asintió despegando vuelo junto con ella ignorando los llamados de su padre y de los demás soldados, no debían perder tiempo en estrategias ridículas. Siguieron volando lo más rápido que pudieron hasta llegar a una base que al parecer solía ser un lago. ―Pero aquí no hay nada.

―Debe estar dentro de la tierra, ten ―el chico le pasó el radar y creó una bola de energía que fue lanzada contra el suelo e hizo salir enorme hilera de tierra con el ataque. ― ¡Ahí!

Una esfera brillante llamó la atención de los dos e inmediatamente el mellizo mayor fue para tomarla, cuando la tuvo en manos observó que la esfera contenía tres estrellas en su interior, la leyenda era totalmente cierta. Miró a su hermana con las esperanzas totalmente renovadas y ésta loa abrazó efusivamente ― ¡Son reales Trunks! Salvaremos a mamá ―decía mientras estrujaba más y más a su hermano.

De repente un chillido de su scouter los alertó y antes de que pudieran separarse un rayo ya iba directo a ellos, por instinto el adolescente cubrió a su hermana con su cuerpo para recibir el impacto, sin embargo este nunca llegó pues fue desviado por otro ataque.

― ¡Imprudentes! ¿Quién demonios les dio autorización de irse tan de repente? ―reprendió su padre quien llegó para salvarlos de los seres que habían lanzado aquel ataque.

―Vegeta, son alrededor de treinta soldados armados ―informó Kakarotto llegando a su lado.

Bula tragó saliva pesadamente, estaba nerviosa, jamás había estado bajo un ataque de verdad, miró a Trunks quien le dio la esfera y el radar ― ¡Goten! ―el aludido dejó su pose defensiva en contra de los oponentes y voló hacia donde el príncipe lo había llamado. ―Llévatela y busquen las demás esferas.

―Ven conmigo Trunks ―Pidió su hermana.

El chico iba a responder pero su padre se adelantó ―Ve con tu hermana, aquí solamente estorbarás.

El príncipe frunció el ceño ―Pero…

―Haz lo que te dice tu padre, Trunks ―pidió Kakarotto alistándose para pelear. ―Será más rápido si ustedes buscan las esferas, además al parecer ellos son los únicos en el planeta, no siento algún otro Ki.

Los mellizos asintieron y junto con Goten se dirigieron a donde el radar marcaba la presencia de otra esfera, un grupo de soldados los intentó seguir también volando pero un ataque de Vegeta los detuvo ―Ustedes pelearán con nosotros.