Sam y Paul salieron de la casa y yo me apresuré a entrar. Y lo vi, a él, a mi sol, en ese estado, queria volver atrás y no permitir que nada de esto pasara, amarrarlo a una cama para evitar que saliera de su casa, permanecer a su lado para que me mordiera a mi ese maldito vampiro y no a él, por que al fin y al cabo el objetivo de Victoria era yo y no Jake, por que al fin y al cabo la culpable de todo eso era yo.

Él estaba tendido en su cama, con un tono algo amarillento en en la piel y el sudor perlando sus perfectas facciones. Tenia los ojos entreabiertos, intentando mantener la consciencia, pero lo coseguia muy a duras penas. Me acerqué a él lentamente, estábamos solos, en su habitación, circumstancia que en otro momento nos hubiera entusiasmado a ambos, pero odiaba esa ansiedad que sentia en el pecho, esa culpabilidad que me amargabaa.

- No es culpa tuya - susuró Jake en un hilo de voz.

- ¿Que? - pregunte atonita - ¿Desde cuando puedes leer la mente? - pregunté intentando bromear, aun que mas ensrio de lo que parecia, me habia calado

- Te conozco bien, se ve lo que piensas reflejao en tu cara- dijo mientras intentaba incorporarse, yo me apresuré a su lado para ayudale. Se sentó en la cama con la espalda apoyada en la pared y yo a su lado.

Acarició mi mejilla con la llema de sus dedos, su cálidos dedos, mas cálidos aun, si es que eso podia ser. Le sonrei y el me devolvió la sonrisa.

- ¿Como puede gustarme tanto tu sonrisa? - pregunté mas para mi misma que para que el me respondiera.

- Yo podria hacete la misma pregunta - la respuesta perfecta.

- ¿Como estas? - pregunté con miedo.

- No lo se - admitió. - a ratos me siento bien y de pronto, plaff, el dolor llega mas fuerte que nunca, como antes.

- Lo siento - dije en un susurro

- ¿Por que te disculpas Bella? - preguntó enfadado acercandose a mi - no tienes que disculparte por nada, solamente por hacme feliz.

- Oh Jake . dije lanzándome a sus brazos.

Me perdi en su abrazo, mientras mis lágrimas desfilaban silenciosas, no queria perderle, no queria separarme de él nunca, nunca ,nunca...

- Nunca - susurré.

- ¿Nunca que, mi amor? - preguntó con su cabeza hundida en mi cabello.

- No quiero separarme de ti nunca - dije aun sin separarme de el

Me apartó un poco de él, solo para poder mirarnos a los ojos. Me predi en su mirada, en sus ojos, esos ojos que amaba con locura, que deseaba observar para siempre.

- No voy a marcharme nunca de tu lado - dijo agarrando mi barbilla y acercandose a mis labios. - No vas a deshacerte de mi, jamás.

- ¿Sabes algo, Jake? - dije rozando sus labios - Te amo.

Nos besamos, los labios de Jake ardian bajo los mios, ta cálidos que quemaban mi piel, pero no me importaba, queria que ese beso no acabara jamás, que él supiera que era suya y solo suya, de nadie mas. Senti su lengua jugando con la mia, su cálido aliento inundar todo mi cuerpo. Poco a poco me empujó y quedó tumbado sobre mi, me deshice un poco de su beso, muy a mi pesar, y le mire a los ojos.

- Jake, no creo que te convenga... - me sonroje al pensar en ello

- Me encantas así - dijo acariciando mi rostro ardiendo por la vergüenza.

- Te encanta hacerme sonrojar - dije soriendo

- Me encantas, en general - volví a besarle, de verdad que me volvia loca.

- Tienes que descansar - dije contra sus labios.

- De acuerdo - dijo mientras se levantaba de encima mia. Se tumbó en la cama y dio unos golpecitos en esta para que me tumbara a su lado - descansa conmigo.

Me tumbé a su lado mientras el envolvia con sus brazos mi cuerpo desapareciendo entre el suyo. Estábamos a pocos centimetros el uno del otro.

- Tenia miedo - admitió Jake dejándome algo traspuesta, no estaba segura de que era lo que queria decirme.

- ¿Miedo? - dije algo atolondrada - no te va a pasar nada...- me calló

- No tengo miedo de lo que pueda pasarme, Bella - dijo acercandose aun mas a mi y hablando con sus labios contra los mios - Él ha vuelto, yo pense que aun le querias y ... - esta vez fui yo quien le interrumpió.

- Le quiero - admiti y su rostro se transformó, dolido... - pero a ti te amo, te necesito, muero sin ti... - y me besó, en ese beso mostrábamos ambos la necesidad que sentiamos el uno del otro, la necesidad de saber que estariamos siempre a si, el uno para el otro, juntos, siempre.

Al rato se durmió, aun podia verse en su rostro que estaba mal, enfermo, tal vez muriendo, y volví a llorar.

Sali de la habitación sigilosamente, intentando no despertarle. En el salon estaban todos, Sam, Paul, Billy, Edward, Alice y Carlisle. La estancia se veia reamente pequeña, no cabia nadie mas.

- ¿Como está? - preguntó Billy.

- Durmiendo - contesté. - parece que no le duele nada, está... - dudé unos instantes - bien.

Mire por la ventana y vi como la noche habia engullido el dia.

- Charlie - dije, seguramente ya habia llegado de trabajar y no le habia preparado la cena ni nada.

- LLamé a Charlie - me dijo Sam.

- ¿Y que le dijiste?

- Que Jake estaba enfermo y que si te retrasabas era por que te quedabas con el un rato, no le di demasiadas explicaciones.

- Gracias.

Sali de la casa, necesitaba que el aire despejara mi mente, mis pensamientos, mis ideas y mis miedos, sobretododo estos últimos, esos miedos que me llenaban y me dejaban el corazón sin latir. Carlisle salió detras de mi, acompañado de Alice y Edward.

Los encaré a los tres, era hora de saber algunas verdades.

- ¿Como esta Jake, Carlisle?. ¿De verdad? - pregunté levantando las cejas, no queria mas verdades edulcoradas, queria la verdad, esa que a pesar de que doliera me diria como debia llevar mi vida de ahora en adelante.

- Está inestable - dijo clavando sus dorados ojos en los mios.

- ¿Inestable? - pregunté confusa.

- El sudor que esta expulsando Jake, es la ponzoña. Jake no va a morir, pero tampoco sabemos como va a ser de ahora en adelante. Es decir puede que no cambie nada y en un par de dias se encuentre como nuevo. Puede que cuando se recupere alguna de las facultades de los vampiros hayan aflorado en él, incluso la dependencia de la sangre y puede que siga normal pero que los dolores no cesen, sean permanetes.

Busqué con la mirada los ojos de Edward, para que me dijera que todo era una broma, que me estaban haciendo eso como una especie de venganza por haberme negado a seguir con él. Pero no, en sus ojos también habia dolor y culpa.

Carlisle y Alice entraron de nuevo a la pequeña casa y Edward se acercó a mi.

- Lo siento.- dijo muy preocupado.

- ¿Por que? - pregunté extrañada.

- Me marche pensando que conmigo se marcharian tus problemas y te dejé aqui con una vampisa psicópata que creó un ejercito de neófitos, ademas uno de ellos ha mordido a tu novio ¿Me he olvidado de algo? - dijo bromeando.

- No es culpa tuya - dije acariciando su fria mejilla - nadie sabia que algo como esto podria pasar.

Entramos los dos a la casa y me depedi de todos, era hora de ir a casa. LLegué lo mas lentamente que pude, me gustaba pensar mientras conducia, me despejaba la mente. LLegué y Charlie ya estaba durmiendo, habia dejado un plato de pizza en la mesa de la cocina, pero yo no tenia hambre, nada de hambre, tenia un nudo en el estomago que me oprimia.

Me dormi pensando en él, en mi sol. Bien entrada la noche alguien me despertó sonriendo desde el otro lado de mi ventana.