Karamatsu mantenía la vista sobre Tougou, atento a cada uno de sus movimientos mientras Choromatsu intentaba mirar con discreción a su alrededor para saber cuántos les rodeaban. El tercer hermano conto al menos a diez personas.
- Vaya… - la voz de Tougou parecía resonar en el bar - ¿Y en dónde se encuentra el Matsuno faltante? ¿El jefe de la familia no tiene el coraje de venir? – la risa del hombre inundo el lugar, haciendo reír a unos cuantos e incomodando a muchos más. Los hermanos se mantuvieron en silencio – Vamos, ¿En dónde están los modales? ¿Por qué no se sientan a tomar algo? – afianzo su agarre sobre Ichimatsu, acción que provoco al segundo Matsuno rechinar los dientes por la ira – Vaya, vaya, el chico parece molesto – se jacto el hombre mientras Choromatsu colocaba una mano en el hombro de su hermano para intentar calmarlo – saben, hoy estoy de buen humor, así que les ofreceré un trato – dejando su vaso en la mesa tomo con suavidad a Ichimatsu por la barbilla – te lo regreso a cambio de tu hermano mayor ¿Qué dices? Es un buen trato, dame a Osomatsu y ustedes podrán irse –
- ¡Que estupidez! – Exclamo iracundo Choromatsu – nunca traicionaríamos a Osomatsu niisan –
Karamatsu oprimió con fuerza los puños y observo fijamente a Ichimatsu – Yo me quedo, déjalo y me tendrás en su lugar – el mensajero le dedicó una expresión entre la sorpresa y el miedo por aquella palabras.
La estruendosa risa de Tougou altero a todos los presentes, inclusive a sus subordinados – no te creas tan importante mocoso – escupió con desdén – ni siquiera los dos juntos llegan a la mitad del valor que tiene la cabeza de la familia Matsuno – refirió al par de hermanos mientras se colocaba de pie; su semblante de burla cambio a uno de total enojo – entréguenme a Osomatsu y quizá les perdone la vida –
Las armas se mantenían en dirección a los Matsuno. Ichimatsu, Totty y Atsushi se abstenían de mover un solo musculo, temerosos de recibir por error una bala.
La puerta se abrió repentinamente dando paso a Jyushimatsu que mantenía un firme agarre en un arma, algunos de los hombres apuntaron al recién llegado mientras los hermanos no evitaron sonreír.
- Los refuerzos llegaron – Choromatsu pronuncio victorioso.
- Ya era hora – Tougou alzo la voz manteniendo una sonrisa burlona.
Choromatsu y Karamatsu intercambiaron miradas de confusión, el mayor no dudo en dirigirse al mensajero – Jyushimatsu, ¿En dónde está el resto? – la risa de Tougou parecía tornarse en una costumbre ante cada comentario de los hermanos.
- Lo siento – Jyushimatsu pronuncio con pesar mientras mantenía el arma apuntado a Karamatsu.
- ¡Jyushimatsu, ¿Qué haces?! – Ichi le grito temeroso.
- Lo siento Ichimatsu, yo no, yo… yo tengo que hacerlo – la sonrisa característica del chico se había desvanecido por completo y algunas lágrimas comenzaban a formarse. Su cuerpo estaba totalmente rígido.
- Hazlo de una maldita vez – ordeno Tougou ante lo que Jyushimatsu comenzó a temblar ligeramente pero sin dejar de apuntar a Karamatsu.
Choromatsu dirigió su vista hacia Tougou - ¡Tú, maldito infeliz, tenías cerca un espía después de todo! –
- ¡No! - Intervino Todomatsu - ¡Jyushimatsu es un buen chico! – defendió al otro mientras seguía siendo resguardado por Atsushi.
- Jyushimatsu, ¿Por qué haces esto? – Ichi pregunto con el dolor de saberse traicionado por su mejor amigo.
- Lo hago por ella… - murmuro el otro intentando contener las lágrimas.
Ichimatsu ante aquella respuesta no dudo en levantarse y dirigirse al hombre junto a él - ¡¿Qué le has hecho?! – Tougou simplemente sonrió ampliamente, un escalofrió recorrió al mensajero al relacionar aquella mueca con la de un demonio.
- ¿Ichi? – Karamatsu le llamo sin girarse a verlo, manteniendo su vista en quien no dejaba de apuntarle.
- Dijo ella, este maldito debió hacerle algo a su novia, a Homura, ¿No es así Jyushimatsu? –
Las manos del mencionado temblaron aún más, dando así una respuesta afirmativa a la reciente conjetura.
- No sé qué te habrá dicho ese tipo – Choromatsu opto por tratar directamente con Jyushimatsu – pero es mejor que bajes el arma –
La tensión continuaba creciendo. Choromatsu dirigía discretamente la diestra en dirección a su arma, listo para hacer lo necesario con tal de mantener a su hermano a salvo.
- Vaya~ esto se ve muy mal – se escuchó una voz al fondo del bar – ¿Te importo si intervengo? –
Tougou no se inmuto cuando vio al nuevo sujeto en escena; Osomatsu retiro la capucha de aquella sudadera negra que portaba, con su pistola en alto le estaba apuntando.
- Osomatsu niisan… - murmuro sorprendido Choromatsu, Karamatsu se giró un poco para confirmar lo que había escuchado, sin moverse mucho, aún cuidándose de Jyushimatsu.
- Osomatsu kun, que alegría que te unas a la fiesta – el hombre mantenía una postura calmada – Dime, ¿Cuánto tiempo llevas aquí? –
- Desde mucho antes de que tú mostraras tu horrible cara – sonrió ampliamente – Ichi, ven conmigo – le llamo al chico que, temeroso, vio unos segundos a Tougou para después obedecer y correr hacia él. Osomatsu resguardo al mensajero de inmediato – buen chico – felicito la obediencia del menor.
- Pareces muy seguro – Tougou hablo confiado – pero olvidas que estas en desventaja por números –
Esta vez fue Osomatsu quien provoco eco al reír. Con una simple seña de su mano libre algunos subordinados de Tougou dejaron a la vista su muñeca derecha en la cual portaban una pulsera roja; de inmediato cambiaron posiciones y apuntaron hacia el hombre de traje a cuadros. Atsushi se sumó y desenfundo para apuntar a uno de los subordinados que tenía más cerca. La confusión se hizo presa de la mayoría cambiando constantemente su objetivo a disparar.
Al final, gracias a las pulseras rojas se contabilizaban más hombres del lado de los Matsuno.
- ¡Malditos traidores, tendrán su castigo! – vociferó Tougou con rabia.
- No es traición, ellos jamás te tuvieron lealtad – se burló Osomatsu - ¿Qué clase de líder eres? Necesitas mantener amenazadas a sus familias para que te obedezcan, patético, yo en cambio les ofrezco protección y la oportunidad de ganarse mi confianza y formar parte de nuestro carismático grupo – Tougou no respondió – ¡Hey chico! Olvide tu nombre – dirigió su vista hacia Jyushimatsu – sé que este bastardo amenazó con lastimar a tu chica, pero puedo asegurarte que él no puede dañarla –
Jyushimatsu observo fijamente a quien le hablaba – P-pero… la tiene –
- Corrección, tenía. Debo decir que tienes una novia muy linda y que seguramente está ansiosa de verte, pero si no dejas de apuntarle a mi hermano no puedo asegurar tu bienestar ¿Entiendes? –
Jyushimatsu trago pesado y bajo lentamente el arma, sólo le bastó una mirada a Ichimatsu para decidir desobedecer a Tougou. No estaba seguro de que aquel llamado Osomatsu tuviese en realidad a Homura, pero consideraba injusto amenazar al novio de su amigo.
- Todos son unos inútiles, debí acabar contigo antes – Tougou se dirigió a Osomatsu, ahora le costaba sonreír ante la situación – pero algo puedo asegurarte, hoy no sales vivo de aquí –
- Que curioso, estaba por decirte lo mismo –
Solo basto un rápido movimiento de Tougou para alertar a todos los presentes, el hombre no dudo en sacar su arma y disparar, fallando al momento que Osomatsu sujeto a Ichimatsu para llevarlo a resguardarse tras la mesa de billar que se hallaba al fondo. Con tal acción se desencadeno una serie de tiros en todas las direcciones. Atsushi se arrojó sobre Todomatsu, manteniéndose encima para protegerlo mientras el menor le abrazaba con fuerza. Jyushimatsu corrió a resguardarse bajo una mesa, aun sosteniendo el arma se concentraba en intentar ocultarse lo mejor posible. Choromatsu y Karamatsu saltaron tras la barra, asomándose ocasionalmente para disparar. Del resto de involucrados, algunos ya habían caído muertos mientras el resto intentaba dar con un buen punto para cubrirse y continuar apuntando. Tougou alcanzo a esconderse tras una columna cercana a la mesa de billar.
- Demonios, esto no terminara bien – gruñó Karamatsu, observo a Atsushi y Todomatsu que se mantenían en el suelo, se asomó a la par que disparaba para intentar visualizar a Osomatsu e Ichimatsu, pero no tuvo éxito en ello – Choromatsu, ¿Se te ocurre algo? – Preguntó al volver a ocultarse - ¿Choromatsu? – volvió a llamar al no haber obtenido una pronta respuesta. Se giró de inmediato y pudo sentir su respiración cortarse.
- Karamatsu niisan… - murmuro el menor mientras retiraba lentamente la mano de su vientre, el color carmín comenzaba a expandirse en la camisa verde.
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Sé que tengo una pésima costumbre de cortar los cap tan abruptamente, pero el lado bueno es que ya no pasara porque estoy a punto de finalizar esta historia XD
Muchas gracias por leer n_n
