Gracias por todas las reviews…. Me hubiera gustado actualizar antes, el viernes, pero me vi que tenía que hacer muchas cosas y tenía poco tiempo. De todas formas aquí dejo el siguiente capítulo. Disfrutadlo y seguid comentando.
Bss a tods
Lady
Capítulo 11 - El alquiler de coches.
Tras irse Hodgins los dos hombres se habían quedado en silencio. Max miraba fijamente a Booth, completamente mudo y sorprendido. Finalmente rompió el silencio, y su voz sonó ronca:
-
Mi hija está... ¿Temperance...está
embarazada?
- Si - suspiró Booth vencido.
- ¿Qué
otras cosas me has ocultado?
- Nada. No te dije lo del embarazo
porque no es relevante para encontrar a Temperance. Y porque era algo
que te debía decir ella. – era verdad, en parte.
- ¿Con
quien está saliendo mi hija?
- Con nadie...que yo sepa -
se apresuró a añadir - No me ha dicho nada.
-
Mientes
-¿Y por qué iba a hacerlo?
- Porque tú
eres el padre.
Booth se quedó congelado. No era una pregunta, Max había hecho una afirmación en toda regla, pero esperaba la contestación de Booth. ¿Cómo demonios se había dado cuenta? Con la mandíbula tensa, pudo al fin decir:
- ¿De dónde sacas eso?
-
No soy imbécil. Si mi hija estuviera saliendo con alguien te
lo hubiera dicho, y si no tu te hubieras enterado de todas formas y
lo hubieras investigado todo sobre él. Para asegurarte de que
Tempe no corría peligro. Sé que ella te importa mucho,
y sé de lo que eres capaz para protegerla ¿Desde hace
cuanto sales con ella?
-No salimos - confesó finalmente
Booth - fue solo una noche... No quiero decir que para mí
Temperance sea para un anoche...Simplemente ocurrió...ella
no quería una relación...nos distanciamos...yo no
sabía nada del embarazo...
- Booth, tranquilo. Te
entiendo. Temperance es una mujer difícil. No confía
fácilmente, y creo que de eso la culpa es mía. Pero
créeme cuado te digo que ella te quiere.
No sabía muy bien que sentir tras esas palabras de Max. Booth no estaba seguro de que lo que le había fuera verdad, aunque en su interior así lo deseaba. Pero ante ese diálogo él sólo pudo preguntar una cosa:
- Entonces... ¿lo del embarazo no
te molesta?
- No me sorprende, que es diferente. Pero permíteme
un consejo: no le hagas daño a mi hija. Temperance puede
parecer fuerte, pero si alguien la rompe el corazón se
desmoronará. Especialmente si ese alguien eres tú. Y
créeme, aunque esté en la cárcel haré lo
posible para vengar a mi niña.
- ¿Es eso un amenaza?
- ¡No! Claro que no – Max sonrió – Sé perfectamente que es ilegal amenazar a un agente federal…
Se volvieron a quedar en silencio. En la mente de Booth seguían sonando las palabras de Max. ¿Hacerle daño a Temperance? No, jamás. La quería demasiado como para verla destrozada por su culpa. Finalmente habló, cambiando de tema:
- Será mejor que vayamos al despacho de Cam. Puede que ya tengan algo.
En el despacho, Cam hablaba por teléfono mientras Hodgins tecleaba algo con el ordenador.
- Bien... - decía ella - Si... Ya le estamos enviando las fotos. Vale, esperamos la llamada. - y colgó - Es la empresa RentCar. Tienen varios centros en la ciudad. Hemos llamado a las oficinas centrales, y nos han dicho que si les enviábamos las fotos se pondrían en contacto con el resto de centros para tener la información sobre la furgoneta. Ahora toca esperar.
Booth no tenía ganas de esperar ahí sentado, rodeado por un silencio incómodo. Decidió pasearse por el Jeffersonian. Sin darse cuenta sus pasos le llevaron hasta el despacho de Brennan, cerrado y a oscuras. ¿Qué hubiera pasado si no se hubieran distanciado? ¿Si Brennan hubiera aceptado una relación? Puede que eso ya no importara. Lo único que quería en ese momento era rescatarla y ya se vería lo demás. Ni siquiera sabía si podrían empezar una relación tras eso. No quería que se repitiera lo de Rebeca, no con Temperance. Ella era demasiado importante, no quería perderla. Ella era única, nunca había sentido por otra mujer lo que sentía por Temperance. Bella, inteligente, divertida a su manera, fuerte, cabezota, valiente, descuidada…. No había nada en esa mujer que no le gustara ni que no le enamorara de ella.
Unos pasos detrás de él le devolvieron al mundo. Max le habló cuando estuvo a su lado:
- Los del alquiler acaban de llamar.
