XI
Si hubiese sido posible encontrarla debajo de una piedra, ahí mismo la hubiera buscado, pero después de buscar a su amada en toda Lima, entendió que se había ido. Finn Hudson regresó a su casa, el mejor día del mundo se había convertido en el peor: había peleado con su hijo y había perdido de nuevo a su Rach, se dio un tiempo para aclarar su mente, estaba a punto de salir cuando alguien llamó a la puerta
- Queen…
- ¡Hola!, Puck me contó que fuiste a la casa a buscarla, yo estaba en casa de mi mamá pero no, definitivamente no está conmigo
-lo sé, se fue…
- Lo siento, quiero que vengas a la casa, creo que no tienes que estar solo…
-No, no lo sientas, según sé tienes el número telefónico de Santana y lo necesito ¡ya! …
Rachel Berry respiró profundamente antes de tocar el timbre de su propio hogar, no quería estar ahí, lo más probable era que Santana y Santi estuvieran adentro ya que la oficina desde donde se maneja su carrera está dentro del lugar, la verdad es que se moría de ganas por recibir un abrazo de su niño pero a ella no la quería ver porque sabía que la masacraría con preguntas tontas y no tendría respuestas inteligentes. Agradeció que la puerta fuera abierta por Eli, la señora que le ayuda en los quehaceres de la casa quien se extrañó al verla pues Santana le había dicho que pasaría todo el fin de semana fuera, le contó que su amiga trabajó un rato, pero que después se fue para pasar la tarde con el niño y que incluso a ella también le había dado la tarde libre. Rachel animó a Eli para que siguiera con sus planes, la verdad es que necesitaba estar sola…
- ¿bueno?
- hola Santana, habla Finn
-¡Hola tonto! ¿Rachel está bien? No llegó anoche lo cual habla muy bien de ti, pero he esperado todo el día su llamada neurótica por haberla abandonado y nada... ¡ah ya sé!, la tienes tan entretenidita que ni se ha acordado de mi
- Santana, escucha necesito pedirte un favor…
Rachel entró directamente a su recámara, lo primero que vio fue su celular apagado en una de sus mesitas de luz, lo prendió y decidió darse un baño, en cuanto se quitó la ropa prestada de Queen se sintió mal por no haber podido despedirse de ella, se prometió en silencio conseguir su número telefónico y un día, sin tanto conflicto emocional tendría el ánimo para llamarla e invitarla a esa cena que había quedado pendiente. Se vistió con uno de sus tantos camisones de seda, se recostó en su cama y se regañó por querer llorar, no se podía arrepentir, había tomado la decisión correcta, le gustaba su mundo perfecto y no podía irrumpir en el mundo perfecto de otros si no estaba dispuesta a abandonar el suyo…
- Finn, ¿de verdad quieres hacer las cosas así?
-Santana… ¿Se te ocurre otra forma? Porque creo que en estos momentos me aventaría del puente de Brooklyn si fuera necesario
-No, es sólo que… la quiero ok, la considero mi hermana, es un pilar en la vida de mi hijo…no quiero que la lastimes
-la amo… ¿eso responde tus dudas?
- ¡está bien! tonto, pero no hagas que me arrepienta…
Distrajo sus pensamientos con la vista de su balcón que daba al Central Park, a Rachel a veces le gustaba imaginar las historias de vida de la gente que paseaba por el lugar. La noche recién había caído cuando oyó el ruido de la puerta abriéndose, pensó que era Santana o Eli y las llamó, pero no obtuvo respuesta, tomó su celular, se aferró a una estatua de plata maciza que tenía como decoración en su cuarto y decidió investigar, encendió la luz del pasillo entró a las tres recámaras adicionales y al cuarto que había acondicionado con los juguetes de Santiago y no encontraba nada ni a nadie, empezaba a creer que había alucinado cuando oyó que algo cayó en el recibidor, bajó cautelosamente los escalones, encendió la luz y nada, pasó por la cocina, por su oficina, por el cuarto de lavado y el pequeño patio, aliviada soltó la estatua que llevaba como arma, borró el 911 de la pantalla de su teléfono y mientras regresaba a su recámara se auto juzgó como una loca total. Miró la puerta de su enorme armario, estaba abierta, ella no la había dejado abierta ¿o sí?, entró con un poco de miedo, se sobresaltó al oír el ruido del agua cayendo del lavabo de su baño, observó su cama, el vestido rojo escarlata tendido en ella…
-¿Finn? –llamó con el corazón palpitando sin ritmo
-¿Finn? –dijo Santana saliendo del armario
-¡Madrina!-gritó Santiago saliendo del baño
-¡Hola mi amor! ¿Cómo estás? Te extrañé- dijo envolviéndolo en sus brazos, llenándolo de besos - ¿qué hacías en el armario Santana? ¡Me asustaron! llamé y nadie contestaba
- No te oí, tenía los audífonos… ¿en tu armario?... Buscando espacio para acomodar tu "vestidito" pero si quieres lo dejo en tu cama por siempre… algún buen recuerdito te debe de traer ¿no?
-¡No vuelvas a hacer eso!, de verdad estaba temblando…
- Pues no parecías asustada cuando llamaste toda ilusionada a Finn
- Co… ¿Cómo es que el vestido llegó aquí?
- Pues no tiene patitas, de seguro caminando solo no llegó
-¿En serio? ¿Quieres que juguemos señora abandona-amigas?….
- Creí, que estaba haciendo algo bien, pero me encanta como me desilusionan Finn y tú, así que en todas las formas que lo imagines, ¡yo soy la única ofendida!
-¿Cómo llegó el vestido?
- Él lo trajo
- ¿Dónde está?-dijo con lágrimas traicioneras empezando a salir
- no llores Madrina…-se oyó la vocecita de Santi
- No, no estoy llorando mi amor-se secó las lágrimas
-¡Se fue!
-¿Así nada más?
- Así nada más lo dejaste tú ¿o me equivoco?, Por lo menos te dejó una carta y no una nota con un simple adiós
-¿la carta?-preguntó Rachel como un sollozo
-Ten-contestó Santana sacándola de su bolso- Santiago vámonos, fue un día de paseo pero tienes tarea en casa…
- mamá Rach está llorando, no la quiero dejar- susurró el niño
- Ya es tarde, quédense-dijo Rachel
- Necesitas estar sola, créeme. Nos vemos el lunes- respondió Santana dándole un pequeño abrazo y tomando de la mano a su hijo.
- adiós mi amor –dijo Rachel abrazando nuevamente a su niño-No te preocupes, estoy bien mira, ya no lloro…
-Adiós madrina ¡te quiero!
Tomó la carta entre sus manos respiró y comenzó a leer:
Mi amor:
Podría nombrarte de mil maneras, pero mi amor, mi primer, único, verdadero y último amor es lo que más se acerca a lo que eres. Entiendo y lamento profundamente lo que oíste de boca de Chris, pero si nos hubieras regalado tiempo, hubieras podido escuchar cuando yo le contaba nuestra versión de los hechos, esa en la que yo te obligo a alejarte para que encuentres tus sueños y en la que prometí buscarte y jamás lo hice. Esa fue mi elección y viví con la culpa durante muchos años, lamento la parte que te tocó, tú habías elegido quedarte a mi lado, casarte conmigo, esperar, pero nadie respetó tu decisión y fuiste arrastrada por las decisiones de alguien más… Chris me preguntó entonces por qué no te busqué y la respuesta es tan simple como tonta, nunca me creí suficiente para ti, ¿qué haría un joven fracasado al lado una mujer rica y famosa? Probablemente sentirse más fracasado.
Hoy te busqué, ¡el chico pueblerino se atrevió a salir y llegar hasta New York!, no quería quedarme nuevamente con el corazón roto por no seguirte, llegué a NYADA para esperar a Santana y me trajera a tu casa, pero estando ahí la culpa por haberte dejado ir se fue de mi mente, visité la sala de premios de la universidad y de seguro, lo habrás notado, está llena de tus triunfos y premios, no te empujé al infierno, te empujé a tus sueños si te hubieras quedado conmigo tus alas se hubieran roto, eso ya lo sabía, pero en ese momento lo entendí. Llegué con mis maletas dispuesto a olvidar todo y quedarme para siempre contigo ¿Por qué no llegué hasta tu puerta? Porque tú ya tienes todo lo que habías soñado, yo estoy empezando a vivir mis sueños, y así como un día te obligué a irte, hoy me obligué regresar porque no puedo permitir que mis propias alas se rompan, si lo hiciera entonces sí sería un verdadero fracasado sin el derecho a siquiera mirarte a los ojos, el juego de los dos niños ha terminado Rach, el resultado: Hice mi vida, hiciste la tuya ambos movimos nuestras partidas por separado: ganamos y perdimos.
Nena, nos equivocamos al querer continuar con lo que habíamos dejado, es tiempo de empezar otro juego, uno en el que yo no me siento culpable y en el que tú no te sientes traicionada. Sé que al escuchar la parte nada agradable de la conversación con mi hijo, te dolió el creer no poder formar parte de su vida porque dedujiste erróneamente que al no pertenecer a él, tampoco me pertenecías, pero te equivocaste, como ya te conté él ya sabe nuestra versión, la entendió, se disculpó quería conocerte pero entonces ya no estabas…
Estrellita, sé que me esperabas pero ahora yo te espero a ti para empezar de nuevo, sigues teniendo las mismas dos opciones, es tu tiempo para elegir quédate con tu rutina diaria o regresa a mi… No tienes que regresar hoy o mañana… toma tu tiempo estaré ahí siempre para ti.
La misma distancia hay de New York a Lima que de Lima a New York.
Te amo
Finn
