CAPITULO 11 ¿POR QUÉ SE HA IDO ISABELLA?
Eran las ocho de la mañana de un puñetero lunes. Estaba esperando en el aparcamiento del instituto y a esas horas estaba pasmado de frío. Pero me daba igual, me sentía como el puto amo.
Bueno, ahora me sentía como el puto amo. He de reconocer que no esperaba ese tremendo bajón de moral que sentí cuando dejé a Isabella en ese pasillo a merced de todos. Joder, su cara de pena hizo que me sintiera con el mayor hijo de puta de todo Forks.
De hecho al principio no estaba seguro de llevar a cabo la bromita; no me parecía bien jugar con los sentimientos de una persona, por muy rarita que fuera Swan. Ese no era mi estilo. Nunca, en los años que llevaba en el instituto, me había metido o reído de alguien. Hasta la noche del sábado.
Mi conciencia se aliviaba un poco al recordar que la gran mayoria de alumnos se metía con ella. Nunca antes lo había hecho y ahora yo sólo era uno de muchos...o no. Swan normalmente aguantaba bromas tras broma y humillaciones casi a diario. Pero nunca se había roto como lo había hecho esa noche.
¿Y qué le habría pasado? Según la loca de mi hermana Rose la habían tenido que llevar a la enfermería...¿Qué coño le habría pasado? Mi conciencia se volvió a calmar en el momento en que recordé la torpeza natural de Isabella.
De todos modos ni nada ni nadie jodería mi momento. Primero, y gracias a Alec, ahora era el nuevo capitán del equipo de fútbol. Era de vital importancia para mi. Nadie sabía realmente por lo que quería entrar en el equipo, ni lo sabrían.
Y segundo...después de todo aquello había pasado la noche con Tanya Denali. Y fue increíble.
- ¿Y esa cara de felicidad? - dijo Emmet mientras me daba uno de sus puñetazos "cariñosos" - ¿Soñando con alguna de tus novias?
- Yo no tengo novias – dije sobándome el hombro donde me había golpeado – Y no estaba soñando, estaba recordando.
- ¿Recordando? ¿El qué...? - me miró el cuello y abrió mucho los ojos - ¿Eso es un chupetón o es que han intentado ahogarte?
- Es un chupetón – sonreí con suficiencia – Aunque mi cuello no fue lo único que se chupó, no se si me entiendes – Emmet sonrió con picardía.
- Oh, venga...¡no me digas que al fin te has estrenado! - chilló.
- Schhhh, baja la puñetera voz, tío. Tengo una reputación que mantener...
- Oh, usted perdone – dijo de forma irónica - ¿A quién te tiraste?
- A Tanya – Emmet puso cara de asco - ¿Qué?
- Ugh...Que te la podías haber buscado menos hueca, tío – dijo como si fuera obvio.
- Para tu información, no está hueca en los lugares más interesantes, ¿sabes? – me defendí.
- ¿Te acostaste con ella la noche del baile? - dijo repentinamente serio.
- Sí.
- Así que me mientras que nosotros estábamos en la enfermería con Isabella tu te estabas follando a la rubia idiota – ahí empezamos de nuevo.
- Tu también no, Emmet. Joder, creo que es suficiente con el acoso y derribo que me está haciendo Rose...¿Crees que me sentí bien con lo de la bromita?
- Pobre Edward, si hasta tiene remordimientos – dijo con sarcasmo – Ahora va a resultar que te pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo...Si la conciencia te está jodiendo te aguantas. Te lo mereces por capullo – me pasé la mano por el pelo, claro síntoma de mi nerviosismo.
- ¿Se puede saber de qué parte estás, Emmet? Se supone que eres mi amigo, tío. Venía contento pero ahora mismo estás haciendome sentir como la mierda.
- Sólo tienes lo que te mereces – joder con Emmet. Cuando quería se ponía serio de cojones.
- Mira, no quiero seguir hablando de esto...¿y mis hermanos?
Mejor cambiar de tema. No me apetecía nada que me jodieran el resto de buen rollo que me quedaba.
- Están de camino, Rose se ha dormido y yo me he adelantado.
Justo delante de nosotros apareció Tanya. Joder. Traía puestos unos pantalones blancos tan estrechos que me preguntaba como se los había podido poner y ese sueter...ese sueter era incompatible con el clima de Forks, pero me daba igual. Yo lo estaba disfrutando y más ahora que sabía lo que había debajo.
- Hola, Eddie – dijo contoneando las caderas mientras me besaba en la comisura de los labios.
- Pffff – murmuró Emmet.
- Hola, Tanya – la saludé revelando mi sonrisa deslumbrante e ignorando a Emmet - ¿Qué tal estás?
- Estoy bien y después de lo de la otra noche mejor...no sabes la de cosas que puedo enseñarte – ronroneó en mi oído.
- Os aviso, he desayunado fuerte, así que parad con las guarradas si no quereis que vomite ante vosotros – dijo Emmet haciendo que Tanya pusiera cara de asco.
- ¿Preparado para volver a ver a tu cita del sábado? - bromeó Tanya - ¿Se habrá quitado ya ese vestido de dama de honor de los años sesenta ? - rió a carcajadas - ¡Qué patetica! Me muero de ganas por ver su cara.
- Aparte de mortificar a la gente, ¿no tienes otros hobbies, Tanya? - preguntó Emmet batiendo las pestañas. Claramente le estaba haciendo burla.
- Vamos, solo quiero comprobar si todavía sigue haciendo pucheros...oh – puso morritos – pobre niña – dijo con falso tono de pena.
- Emmet tiene razón, Tanya...dejalo ya, ¿quieres? No hace falta machacarla...
- Si, lo que tu digas...- dijo poniendo cara de fastidio - de todos modos aún no ha llegado la friki y...
- No ha venido ni vendrá.
Los tres nos giramos hacia la voz que oimos a nuestras espaldas. Era Alec, el dueño del cotarro. Joder, de verdad que parecía un mafioso. Iba casi siempre vestido con prendas oscuras y era casi tan grande como Emmet. Todos le tenían respeto y le temían a partes iguales; tenía ojos y oídos en todos lados.
- ¿Cómo que no vendrá? - preguntó Ememt entrecerrando los ojos.
- En estos momentos – miró el reloj – está tomando un avión hacia algún lugar de Arizona. Nuestra pequeña se marcha con mamá. Y he de decir que no había billete de vuelta. Asi que...Arrivederchi...Bon voyage – dijo con sonrisa falsa.
- ¿Cómo que no hay billete de vuelta? - pregunté sorprendido - ¿Cómo...cómo te has enterado?
- No hay billete de vuelta, Edd – repitió Alec - Eso ocurre cuando no tienes cerrada la fecha de vuelta...o cuando estás avergonzado hasta el cuello...no se cual de los dos motivos será – dijo con sarcasmo – Y me he enterado gracias a mis fuentes. Ya sabes – me guiñó un ojo.
- Genial – dijo Tanya - ¿Y ahora se puede saber de quien nos vamos a reir? - dijo con el ceño fruncido.
- Joder – exclamó Emmet – Yo que tu – señaló a Tanya – estaría mucho más preocupado por la reacción de Rose que por tu próxima victima, Tanya – dejó de sonreir enfadada.
- Mierda – susurré.
- Y tu hazte el favor de no cagarla más – dijo mirándome - así que no te hagas el listo delante de tu hermana. Ah, y procura no enfadarmela mucho...no imaginas lo que me cuesta quitarle el cabreo...
Emmet abandonó el aparcamiento tan serio como si estuviera en misa. Era consciente de que Alec y Tanya hablaban entre ellos y se reían, pero no les estaba escuchando.
- Edd...¿hola? - me llamó Tanya – Vamos a contarles a todos la noticia...¿vienes con nosotros? - dijo con una fría sonrisa.
- Eh...no...no. Voy a esperar a mis hermanos – mentí – Prefiero soportar la furia de Rose en privado – aunque eso no era del todo mentira.
Ambos se marcharon aún riéndose por la marcha de Isabella. ¿Acaso era gracioso? Porque yo a esa noticia no le veía la puta gracia por ningún lado. Mierda...ahora era bien consciente de que la había cagado.
Me recosté de nuevo contra mi coche y cerré los ojos en un patético intento por calmar un poco mi conciencia, aunque fracasé estrepitosamente.
- - ¡Cullen!
Me giré al oir la desconocida voz. Quien quiera que fuese, por el tono de voz estaba muy enfadado. Se trataba de un chico que venía montado en una moto negra y cuyo casco no me dejaba ver su cara. He de reconocer que cuando se bajó tragué en seco; el tipo era tan alto como yo, pero me doblaba en masa muscular y eso que hacía meses que me entrenaba a diario. Ese tío era enorme. Cuando se quitó el casco y dejó caer su melena lisa comprobé que su cara me resultaba vagamente familiar, aunque no sabía de qué. Por su tono de piel era evidente que era nativo, probablemente de la Push. Y en ese momento me miraba con un cabreo de la hostia.
¡Tú! - vino hacia mi rápidamente y me cogió del cuello de la camiseta – Sanguijuela de mierda – me empotró contra la puerta de uno de los coches aparcados – Te mereces que te parta las piernas.
- ¿Quién...quién coño eres? - dije entre acojonado y enfadado.
- Ahora mismo soy tu peor pesadilla y te puedo asegurar que no estoy en mi momento más feliz – volvió a empujarme contra el coche haciendome gemir de dolor – Joder, te partiría la boca si no fuera porque le prometí a Bella no hacerlo.
- ¿Bella? - pregunté confundido.
- Sí, Bella Swan...aunque tu igual la conoces por la friki, la fea...- me empujó de nuevo – Se ha ido por tu puta culpa...– me miró furioso y me subió dos palmos del suelo – No va a volver a llorar por ti porque está lejos...porque si volviera a derramar una sola lágrima más por ti te juro que ibas a agradecer tener un padre cirujano – me dejó en el suelo de golpe haciendome perder el equilibrio por un segundo – Y dile a la rubia de tu amiguita que mire a su alrededor antes de reirse otra vez de Bella...si se que vuelve a faltarla el respeto aunque ella ya no esté en Forks no me va a importar que sea una chica – me clavó el dedo en el pecho - ¿Entendido?
Asentí a duras penas. Mierda, definitivamente mi buen rollo se había ido de vacaciones. Primero viene Emmet a joderme la mañana y ahora este tío...No respiré hasta que no le vi subirse a la moto.
Con toda la dignidad que pude reunir miré hacia los lados y me estiré la camiseta para alisar las arrugas que las manazas de ese chico habían provocado. Al menos no había habido testigos.
Me froté los ojos con las manos. Ahora solo tenía ganas de recoger mis notas y marcharme a mi casa. Me di la vuelta para entrar al instituto. Bien, vale. Pues si que había tenido espectadores de mi patética bronca. Rose y Jasper estaban en la puerta de la entrada. Sus caras hablaban por si solas. Jooooderrrr de nuevo. Estaba claro que mi mañana podía ser aún peor. La puta ley de Murphy se había cebado conmigo.
Cerré los ojos y esperé algún grito por la parte de Rose, en cualquier momento su furia se desataría y...y nada. Abrí un ojo con miedo. Rose estaba frente a mi y me miraba casi con tristeza.
- ¿Por qué se ha ido Isabella, Edward? - pfff, como si no fuera obvio. ¿Acaso no era evidente?
- Por mi culpa, Rose. Isabella se ha ido por mi culpa – dije cansado.
- Bien – asintió con la cabeza – Me alegra de que seas consciente de que una persona ha abandonado su lugar, su casa, sus amigos...y que todo sea por tu culpa.
- Joder, Rose – murmuré – La idea fue de mis amigos y...
- Y nada – me cortó Jasper – Ellos tuvieron la idea y tu la llevaste a cabo...Podías haberte negado.
- ¿Sabes qué? - me dijo Rosalie – Te hubieras merecido que Jacob Black te partiera la cara.
Dicho esto mis hermanos se metieron en el edificio. Sí, bien. Era oficial; me sentía como el culo y como la peor persona del mundo. Y he de reconocer que por una vez en muchisimo tiempo estaba de acuerdo en algo con mi hermana. Era cierto que me habría merecido dos buenas hostias por parte del amigo de Isabella...
Tengo que decir que Emmet me encanta ;) ¿Qué os ha parecido el primer encuentro entre Jacob y Edward? ¿A que seguimos con ganas de pegar a Tanya?
Muchas gracias por los comentarios, como siempre los agradezco de corazón
VaNeSaErk: Edward se ha ganado nuestra antipatía...tendrá que currarselo para que le perdonemos lo que le ha hecho a Bella. Gracias por comentar!
FlorVillu: Bella ya es linda, aunque ella no se sepa valorar...sólo necesitará un poquito de ayuda ;) Muchas gracias por tu comentario!
MaraGaunt: Nadie se merece esas humillaciones, pero como dice el refrán...quien ríe último ríe mejor...estoy deseando de que Bella le de su merecido a Edward (que mala soy, jejeje) Gracias por comentar!
CullzMonster - JocelynN'Annie: este Edward creo que cae mal a todo el mundo, a ver como se porta en los próximos capitulos jejeje. Muchas gracias por comentar!
Gracias también por las alertas y los favoritos. Actualizaré en un par de días. Nos leemos prontito! Besitos!
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Me dirigí a la oficina de dirección y la secretaria me dio los partes de asistencia y un plano del instituto, junto a mis horarios. Estaba intentando leer el mapa cuando la oí.
- ¡Hey!¡Hey! - no me molesté en mirar, seguramente no fuera a mi – Hey, tú, la de la camiseta azul.
Mierda, yo iba de azul. ¿Se habrán dado cuenta de que soy nueva o es que ya van a empezar a meterse con mi aspecto?
