Y otro capítulo más!! Debería trabajar algo, pero paso...esto es más divertido, jajajajaja

Aclaración: creo que en el summary puse que no habría lemmon, pero definitivamente si que va a haber algo. No se como me saldrá por que es la primera vez que escribo algo así, pero ahí estais vosotros para corregirme, no? Además, donde se ha visto una hsitoria sobre harry y Draco sin sexo?

Los personajes no son míos ni saco nada de ellos.

Joder...lo que me faltaba

Ginny debía de haberse vuelto loca. Quizás se había dado un golpe o algo así.

- Pero te estás oyendo? Estás diciendo tan tranquila que soy gay?

Ginny estaba muy serena e intentó razonar con él.

- Vamos a ver Harry, no pasa nada por que seas gay. No vas a ser el primero ni el último

- Pero es que no lo soy!!

- Estás seguro Harry? Ahora no podemos seguir hablando o llegaremos tarde a Transformaciones. Pero piensa en lo que te he dicho, por que está es solo la primera parte. Si esto no te ha gustado, la segunda parte te va gustar aun menos.

Y dejándole sumido en un mar de confusión, se fue. Mientras veía como la chica salía por el hueco de la pared se quedó pensando sus palabras. Por Merlín, vaya un inicio de curso!! Harry nunca se había planteado su sexualidad, más que nada por que nunca había tenido dudas. El se había enamorado de Cho y de Ginny. Punto y final. Ahí no había nada donde rascar. Nunca se había fijado en ningún otro chico ni en los vestuarios o en las duchas, ni siquiera un vistazo rápido para "comparar" en los primeros años de su adolescencia. Pero algo de lo que dijo Ginny daba vueltas en su cabeza. Aunque no quería, tenía que reconocer que no había puesto mucho empeño en arreglar las cosas con Cho, si no que se dedicó a esperar y ver lo que hacía ella. Y cuando vio que no hacía nada, simplemente se olvidó de ella.

En cuanto a Ginny...bien, era cierto que nunca habían estado a solas ni habían tenido una cita en la que predominase la pasión, pero Harry se decía que lo hacía por educación, por que la respetaba a ella y a Ron, y sus manos nunca iban más debajo de su cintura. Y claro que la deseaba!! Cuando estaban juntos la deseaba muchísimo y...y se dio cuenta de que no era cierto, de que se estaba mintiendo a sí mismo. La verdad era muy simple, nunca se había sentido atraído sexualmente por Ginny. Cuando los dos se besaban y Ginny intensificaba sus caricias y sus besos se volvían mas apremiantes, a Harry todo eso le daba vergüenza y sin saber por qué se sentía mal, muy incómodo, así que siempre buscaba excusas para cortarlo. Y nunca había sentido curiosidad por lo que escondía debajo de su falda, pero todas esas cosas le parecían normales.

A principios de verano se dio cuenta de que no estaba enamorado de Ginny y ahora se daba cuenta de que nunca había sentido deseo sexual por ella. Genial. Pero eso no significaba que fuese gay, si no que Ginny no le atraía. Ni Cho tampoco. Bueno, tenía que reconocer que era un poco extraño, pero a lo mejor era que no había encontrado a la mujer de su vida. "Vamos Potter –dijo una voz en su cabeza -. Para echar un buen polvo no necesitas estar enamorado. Solo tienes que tener ganas de follar" Exacto, eso era la único que se necesitaba: ni amor, ni promesas de boda ni nada, solo ganas de follar. Y él nunca las había experimentado con Ginny. Ni con Cho. Ni con ninguna chica. Oh, sí, había mirado a muchas chicas guapas, incluso pensado en besarlas y pedirles una cita. Pero la verdad era que nunca se lo había pedido a ninguna, con excepción de Cho. Pero claro, la invitó al baile por que no se le ocurría otra. Y cuando la invitó a Hogsmeade fue por que ella se lo puso en bandeja.

Resumiendo: nunca había tenido impulsos sexuales con ninguna chica, pero el campo de los chicos era algo totalmente inexplorado para él. Así que Ginny podía estar en lo cierto. En ese momento le hacía más falta que nunca Hermione y se fue a clase de Transformaciones, rezando por que su amiga no tardase en volver.

Cuando llegó al aula ya estaba allí casi todo el mundo y le sorprendió ver lo concurrida que estaba la clase. Allí estaban todos sus compañeros de Gryffindor, menos Neville, todos los de Slytherin (Harry sintió como el corazón le dio un pequeño vuelco a ver a Malfoy) y numerosos estudiantes de las dos casas de la promoción inferior, que sin duda habían aprobado en septiembre. Vio a Ginny con algunas amigas y le hizo un leve gesto de saludo con la cabeza, pero no se acercó. Como tampoco vio a Hermione se sentó solo detrás de Dean y Seamus, que parecían muy animados.

- Eh chicos de que habláis?

- Nada importante Harry –Seamus se puso rojo pero Dean se empezó a reír por lo bajo.

- De nada? Seguro?

Seamus parecía querer que se lo tragase la tierra y más cuando escucho a Dean.

- Es Seamus, me estaba contando que este verano por fin se había "estrenado"

- Como? Estrenado? –Harry no entendía a que se refería -. A que te refieres?

- Por dios Harry!! –Seamus estaba exasperado ante la reacción -. Te voy a tener que dar detalles? "Estrenado"...ya sabes...con una chica...

En ese momento entró en el aula la profesora Polignac cortando la conversación, lo que fue un alivio para Harry, por que no quería tener que responder a preguntas capciosas, ni mucho menos tener que mentirles.

- Buenos días, soy la profesora Ysobelle Polignac y espero que todos me llaméis Ysobelle. Pienso que soy demasiado joven para que me tratéis de usted –sonrío con suficiencia -. Nunca me han gustado los formalismos.

"Seré vuestra profesora de Transformaciones y espero que prestéis atención a todo cuanto diga en clase. Ya estaréis hartos de oír que a final de curso os examinaréis de vuestros EXTASIS y espero de todos vosotros la máxima calificación en mi asignatura. Como ya os habrán dicho, Transformaciones de séptimo se centra en la transfiguración humana, desde cambiar el color de pelo o de los ojos, hasta el cambio completo de la apariencia. Es algo muy difícil, pero no es peligroso: lo peor que os puede pasar es que os quedéis calvos durante unos días. Y si nos da tiempo, a lo mejor vemos un poco el tema de los animagos, aunque eso no se suele estudiar hasta la carrera de transformaciones por que si se realiza mal, esto sí que puede tener resultados devastadores"

- Pero eso tiene remedio, no? –preguntó Pansy Parkinson mientras se pasaba la mano por su melena.

- Claro que lo tiene...tu nombre, perdona?

- Pansy Parkinson.

- Pansy, claro que tiene arreglo. Yo misma me quede sin un solo pelo en séptimo durante unos días –y sacudió su larga melena morena mientras decía -. Y ahora mira que pelo tan maravilloso tengo. Pero bueno, ya esta bien de charla y vamos a empezar a trabajar. Como os he dicho antes lo más fácil es cambiar el color del pelo. Atended.

Mientras les explicaba como cambiar el color de su cabello con un complicado movimiento de varita, Harry pensó que en esa clase Hermione se hubiese aburrido un poco, ya que ella era capaz de hacer todos esos hechizos desde hacía tiempo; el año pasado cambio el aspecto de Ron tan bien, que no le hubiese reconocido ni la señora Weasley. Empezaron cambiando el color del pelo al azar, ya que cambiarlo a un color determinado llevaba más tiempo y la profesora Ysobelle (le estaba costando mucho llamarla solo por su nombre de pila) no quería cansarles demasiado en su primera clase. Harry pudo ver como muchos de sus compañeros tenían el pelo de los colores más inverosímiles. Dean lo tenía marrón claro. Seamus de un bonito color verde, parecido a los tréboles que caracterizaban a su querida Irlanda, y a Parvati se le había puesto de un color rosa exacto al de la túnica que llevaba en el baile de cuarto.

Sin penarlo más, mientras toda la clase se moría de risa por los resultados obtenidos, Harry se apunto a la cabeza y movió la varita, preguntándose de que color se le pondría a el. Momentos después vio que Ginny, que tenía el pelo azul celeste, le miraba mientras se partía de risa. Sin entender por qué, ya que todos tenían colores en su cabeza bastante llamativos, cogió un espejo y lo que vio le dejó sin palabras. Su pelo, lejos de volverse de algún color llamativo, se había vuelto de un tono rubio que casi parecía blanco. El mismo tono que el cabello de Malfoy, exactamente el mismo. Preocupado, miró hacia donde estaba Malfoy que aun no había hecho nada.

Vio cómo con bastante miedo agarraba su varita y se apuntaba también a la cabeza y momentos después su cabello se volvía de color negro, negro azabache. Como el de Harry. Similitud que se acrecentaba debido a su nuevo corte de pelo, que parecía totalmente despeinado. Eso pareció ser demasiado para Ginny, que al ver el nuevo aspecto de Malfoy se retorcía de risa en su silla, incapaz de aguantarse las lagrimas. Malfoy se dio cuenta de que Harry no le quitaba ojo, y le dijo:

- Que pasa Potter? Tanto me envidias que quieres tener el pelo como yo? Pues que sepas que no te queda nada bien.

Harry se avergonzó un poco al saberse descubierto, pero una rápida respuesta las palabras de Malfoy acudieron a sus labios.

- Lo mismo te digo Malfoy. Pero a mi me queda mucho mejor el rubio que a ti el moreno.

Draco miró uno de los mechones de su cabello que caían sobre su ojo izquierdo y vio que, efectivamente, tenía el mismo color que el pelo de Potter. Rápidamente se volvió a apuntar con la varita y recuperó el color rubio. "La verdad es que le queda mejor rubio" pensó Harry. Al instante tuvo ganas de pegarse a sí mismo. Por los gayumbos del gran Tamarit!! Qué le pasaba últimamente con el pelo de Malfoy?? Entonces se volvió a acordar de su conversación con Ginny y decidió hacer un pequeño experimento en el dormitorio a la hora de la comida.

Cuando acabó la clase, recogió a toda prisa y sin decir nada a nadie se fue a la torre de Gryffindor. Una vez en su dormitorio apuntó a la puerta y dijo:

Fermaportus!!

Al instante ésta quedó sellada, haciendo un pequeño ruido de succión. Necesitaba toda la intimidad posible y se moriría si alguno de sus compañeros le sorprendía. Una vez que hubo tomado toda clase de precauciones se acercó hasta el baúl de Dean y empezó a buscar algo, sin que se notase demasiado que alguien lo había abierto. Por fin encontró lo que estaba buscando y lo sacó con manos temblorosas, no muy seguro de lo que pasaría a continuación.

Se trataba de una revista muggle llamada "A por todas". En la portada aparecía una chica rubia completamente desnuda, y las letras impresas prometían mucho más en el interior. Harry la cogió y se sentó en su cama, ojeando la revista. En todas las fotografías aparecían mujeres desnudas en poses más que insinuantes, completamente explícitas. Lejos de sentirse excitado, se sintió vagamente incómodo ante lo que estaba viendo. No es que le pareciese asqueroso, pero su cuerpo no reaccionaba y eso le hizo pensar que quizás Ginny tuviese razón, que no le excitasen las mujeres. Pero se dijo que eso no sifnificaba que fuese gay. A lo mejor es que le era difícil excitarse bajo presión, o que no le gustaba ver a las mujeres sobre el papel, si no que necesitaba sentirlas entre sus brazos.

De pronto pasó una página y se le cortó la respiración por lo que vio.

Como en todas las fotografías, había una chica desnuda, pero en esta ocasión no estaba sola. Junto a ella y de pie había esta vez un chico de unos veinticinco años, también completamente desnudo y con el miembro erecto cerca de la cara de la chica. Harry primero se fijó en la cara del chico, que parecía de tremendo placer. Se fijó en sus ojos entrecerrados y en la punta de la lengua que asomaba por unos carnosos labios. Bajó la mirada y sus ojos chocaron con unos potentes pectorales y unos fuertes brazos dotados de unos biceps increibles. Siguió bajando y se fijó en el plano abdomen y en la estrecha cintura, en la mano que sujetaba el pene mientras lo acercaba a la cara de la chica. Se fijó con curiosidad en el pene de ese chico y vio que era enorme, con grandes venas y un glande rosado que brillaba, como si estuviese húmedo. Y las piernas...bueno, que se podía decir de esas piernas, salvo que Harry nunca había visto cosa igual (o por lo menos no se había fijado), tenía unas piernas fuertes, con músculos marcados y muy poco vello. Harry se quedó mirando a ese chico durante bastantes minutos, consciente de que estaba a punto de que su mente cruzase una línea, de la que tal vez no habría retorno.

Mientras contemplaba al chico de la fotografía Harry notó como un extraño cosquilleo recorría su cuerpo por completo, para después centrarse en su estómago y poco a poco ir bajando hasta sus testículos. Una vez instalado allí, subió como el rayo por su pene y a los pocos segundos tuvo una de las erecciones más dolorosas que recordaba. Apartó la revista furioso, se tumbó en la cama y se masturbó con fuerza mientras que hombres desnudos y sin rostro definido entraban y salían de su mente. Cuando por fin eyaculó al cabo de unos pocos minutos (pensó que con esos disparos podía haber sacado un ojo a alguien), se sintió un poco culpable por lo que acababa de hacer, pero tuvo que reconocer que le había venido bien. Y que Ginny llevaba razón.

Al reconocer que su amiga llevaba razón, un abanico de posibilidades se abrió ante sus ojos, y esas mismas posibilidades le dejaron anonadado, por que no sabía que hacer, no sabía si tenía que cambiar su forma de ser, su forma de comportarse o de relacionarse con los demás. Por el gran Carrol, estaba en un buen lío. Al final llegó a la conclusión de que era mejor no hacer nada por el momento y esperar a poder hablar con Hermione sobre el tema, ver otro punto de vista. A lo mejor ella le sabía dar alguna explicación lógica a lo que le había pasado. Quizás se había dejado llevar por las palabras de Ginny y esta sugestionado por ellas. Pero algo dentro de él le decía que no, que defiitivamente se sentía atraido por los chicos y las chicas le dejaban frío, indiferente.

Cogió la varita e hizo un hechizo de limpieza sobre su propio cuerpo, se levantó y guardó la revista de Dean con sumo cuidado, para que no notase que alguien había hurgado en su baúl. Se lavó las manos y bajó a comer algo, ya que de repente se sintió terriblemente hambriento. Mientras bajaba las escaleras del vestíbulo se le pasó por la cabeza que tendría que acabar con esa incertidumbre cuanto antes, pero el problema era que no sabía como: solo se le ocurría una forma de averiguar si era gay en realidad, pero no podía acercarse al primer chico que viese y plantarle un beso en todos los morros. En ese momento Malfoy cruzó por delante y una idea pasó por la cabeza de Harry: besaría a Malfoy

Definitivamente era una mala idea, pero si conseguía llevarla a cabo mataría dos pájaros de un tiro. Por un lado conseguiría molestar a Malfoy, eso por descontado, ya que aun se acordaba de las dos veces que se había interesado por su estado y él le había insultado. Y por otro lado podría besar a un chico y ver si le gustaba o si le parecía repulsivo. En circunstancias normales, habría pensado que besar a Malfoy siempre era asqueroso, pero por lo que acababa de hacer en el dormitorio no quería dar nada por sentado, ya que había resultado ser una caja de sorpresas y no se conocía a si mismo tanto coo creía. Además, pensó casi a regañadientes, había que reconocer que Malfoy era bastante guapo (sobre todo cuando no tenía cara de asco) y le pareció tan bueno como cualquier otro. Y siendo sinceros, no se atrevía a besar por sorpresa a Dean o a Seamus, ya que eran sus amigos y si no se lo tomaban Harry lo pasaría bastante mal.

En el fondo sabía que era una locura. Besar a Malfoy!! Pero en ese momento no se le ocurrió nada mejor, así que se dijo que lo tendría que planear muy bien y buscar algo, una especie de chantaje para que Malfoy no se fuese de la lengua. Pero estaba decidido.

En una semana tendría que haber dado un beso a Malfoy. Lo que pasase después, ya se vería.


Bueno, no se que tal, no estoy demasiado satisfecho...a lo mejor he acelerado las cosas más de lo normal, pero bueno, por eso es ficcion ,no? ;)

Chauuuu