Hola a todos, he vuelto. Lo siento mucho por el largo retraso. Una semana complicada, mucho trabajo lo cual es bueno porque eso me permite realizar mis proyectos personales que también me tuvieron ocupada, pero obviamente consume mucho de mi tiempo, y encima una tesis monumental y problemática que me tiene estresada; lo problemático fue que, soy súper alérgica y mis alergias se pusieron de acuerdo para volverme loca, quizá es la suma de todo más el cambio de clima, pero en fin, sé que debo recompensarlos y es por eso que aquí está el nuevo capítulo un poquito más largo de lo habitual.
Por cierto, son unos lectores muy buenos y consentidores, ¡15 reviews! Hay que celebrarlo yéndonos de Karaoke. Ha sido bueno que el capítulo pasado animara a muchos fantasmitas a escribir, son todos adorables y por eso les dedico este nuevo capítulo a: BeckettMills , erpmeis, paola-enigma, Paolacch, Blue-Red moon, venus1485, ThityLoveSwnQeen, notantocomoayer, marymontomed, ReginaLove, IsabellaMartins, y todos los Guest.
He quedado matada de la dicha con el capítulo de Once, fue una grata y adorable sorpresa todo lo sucedido entre Regina y Henry, y la puerta mágica para morirse de la risa, Lana se luce en su papel.
No los entretengo más. Y en serio lo siento por la agónica y larga espera, y aunque sé que este capítulo los hará odiarme un poquito les recuerdo que es necesario.
CAPÍTULO 11
HENRY
Salimos del Hospital por la parte trasera y nos sentamos en una banca del pequeño jardín que había allí, había algunos pacientes tomando sol y algunas otras personas conversando y bebiendo café, pero nadie lo suficientemente cerca de nosotros para que pudiese escucharnos.
Mientras les contaba todo lo que había sucedido durante nuestro viaje, de vez en cuando la abuela abría mucho los ojos, mientras que el abuelo solo se quedó todo el tiempo cruzado de brazos con el ceño fruncido; ninguno de los dos dijo nada para interrumpirme, supongo que querían estar muy atentos, aunque por sus caras creo que estaban impactados o a punto de vomitar, o quizá la abuela solo quería desmayarse.
—Creo que ella está haciendo esto porque quiere echarlo todo a perder. No le gusta la magia y tampoco le gusta ser el salvador. Ella no nos toma en serio.
Esperé un momento pero ninguno de los dos me contradijo o estuvo de acuerdo conmigo, a veces la abuela quería hablar pero en cuanto abría la boca volvía a cerrarla.
—Tengo razón ¿cierto?
—Creo que… —La abuela habló por fin, un poco insegura y aún sorprendida por todo lo que se acaba de enterar—, Emma solo está pasando por una fase de adaptación es… normal. No hay nada de lo que debamos preocuparnos ¿cierto David?
—Ajá, —dijo el abuelo asintiendo—, nada para preocuparse.
—Pero no van a culpar mamá ¿verdad? Ella no tiene la culpa, ni siquiera es gay.
—No te preocupes por eso Henry, no habrán más guerras en nuestra familia, haremos lo posible por manejar esta situación de la mejor manera.
—Debemos esperar a hablar con Emma, seguro que todo se va a arreglar muy pronto. Las cosas de los adultos son complicadas. —Dijo el abuelo alborotando mi cabello.
—Exacto. Los adultos también podemos equivocarnos y sentir medio. Emma ha pasado por mucho, hay que darle tiempo para que pueda adaptarse, quizá lo mejor será no ocasionarle más preocupaciones. —Dijo la abuela sin dejar de sonreír, era aterrador.
—Sí. Hemos puesto muchas responsabilidades en ella. Hay que ayudarla un poco.
—Y lo mejor será mantener todo esto en familia — La abuela se levantó y comenzó a caminar de una lado a otro mientras hablaba, a veces parecía como si estuviera hablando con ella misma en lugar de con nosotros—, nadie tiene por qué enterarse de nuestros problemas, no es que esto sea un problema, no, no, no… pero si alguien de afuera se entera puede no comprender, aunque ahora vivamos en este mundo no quiere decir que hemos olvidado nuestras costumbres, pero eso es algo con lo que tampoco debemos preocupar a Emma.
A pesar de los intentos de ellos, nada de lo que decían terminaba por convencerme. Nunca me ha gustado ninguna niña, mamá dice que cuando tenía cinco le daba mis galletas a Amy, una compañera de mi clase, porque me gustaba, pero yo no lo creo, y si un día me va a gustar una niña será porque es mi verdadero amor; la cuestión es que no creo que el que a Emma le gusten las mujeres sea solo una fase, ya ha tenido otras novias. Tampoco quiero que rompa el corazón de mamá. Todo esto es demasiado complicado, y lo peor es que ahora ellas están solas ¿qué pasaría si Emma vuelve a besar a mamá y a mamá le gusta? Aunque no creo que a mamá le guste que la besen, es asqueroso y mamá se preocupa mucho por su higiene bucal.
XXXSQXXX
EMMA
Tuve que esperar un momento afuera mientras el médico revisaba a Regina, lo aproveché para realizar mi pequeño baile triunfal. Regina era mía, le gusto, y me besó; quizá tengo el gen encantador del príncipe azul, lo que por cierto me recuerda que mis famosos padres están planeando mi muerte con mi pequeño hijo, pero no me importa, Henry tendrá que aceptar que sus mamás están juntas ahora, toda esa madurez con la que lidió lo de la maldición debe servirle de algo; y ni Mary Margaret ni David tienen nada que decir al respecto, me enviaron con un muñeco de madera por un árbol y no es que sean el mejor ejemplo de moralidad después de su lío amoroso, no importa si no tenían sus recuerdos, hicieron lo que hicieron; y no es como si yo tuviera que rendir cuentas de mi sexualidad; y si no quieren que sea parte de sus vidas por mí está bien, no es la primera vez que he sido rechazada.
Mi única preocupación en estos momentos debe ser Regina. El médico me dijo que el resultado de todos los exámenes había sido inconcluso, la verdad no pude entender lo que eso significaba, yo solo quería que me dijeran que estaba perfecta, mi mayor consuelo es que los medicamentos estaban cumpliendo su función y ella estaba mucho mejor, lo suficiente para llevarla a casa y poder consultar con fuentes mágicas que me digan con exactitud lo que estaba pasando. El médico me dio unas cuantas referencias de otros doctores a los que podía consultar en caso de que el tratamiento que le recetó no funcione.
Firmé todos los papeles de la salida de Regina y luego fui a su habitación. Ella estaba de espaldas, ya vestida con la ropa que le había llevado y estaba terminando de cerrar el pequeño bolso. Me paré detrás de ella, y aunque mi primer impulso fue abrazarla no lo hice, necesitaba definir primero en que punto de nuestra relación estábamos.
—¿Estás lista?
Ella se sobresaltó un poco, pero al voltear y verme, sonrió y asintió.
—Sí. ¿Has visto a Henry?
—Está fuera con David y Mary Margaret. Seguro aún está contándole que soy un caso perdido.
—No lo creo. Y no eres nada de eso.
—¿Qué soy? Quiero decir, ¿qué somos?
—No entiendo.
—¿Quieres ser mi novia? Puedo decir que eres mi chica.
—No soy una mascota —Dijo sonrojándose y esquivando mi mirada.
—¿Puedo besarte otra vez o debo llevarte primero en una cita?
—Me llevaste en una cita sin decírmelo y no pediste mi permiso para besarme —Dijo desafiante y orgullosa.
—Me gusta besarte sin permiso, es una forma de vengarme por todas las veces que invadiste mi espacio personal provocándome.
—¡Pero yo no sabía que te gustaban las mujeres.!—Dijo ridículamente ofendida, a veces es demasiado adorable.
—Yo tampoco sabía que te gustaban las mujeres, de lo contrario creo que te habría besado mucho antes.
—No me gustan las mujeres —Dijo cruzándose de brazos—. ¿Y por qué me besaste ayer?
—Te besé porque no quería correr el riesgo de perderte sin siquiera haberlo intentado, y aunque me hubieses rechazado ese único beso hubiese valido la pena.
Ella se relajó visiblemente, mientras bajaba sus brazos pude ver como su paredes se desvanecían y fue mi señal para acercarme, rodear su cintura con mis brazos y besarla. No hubo resistencia alguna, era como si ella me estuviera dejando la puerta abierta para que entre en su vida.
—¿Estás segura que no te gustan las mujeres? —Dije susurrando contra sus labios.
—No me gustan —dijo un poco agitada—, solo me gustas tú Emma.
Se soltó de mis brazos y yo no pude mover un músculo porque su confesión me había paralizado por completo y el único órgano funcional era mi corazón latiendo a toda máquina. Cuando tienes a una mujer como ella entonces puedes entender por qué Mario Bros supera todos los obstáculos para siempre rescatar a su princesa.
—Ven aquí. —La ayudé a ponerse mi abrigo y cuando volví a mirarla me di cuenta que ella tenía las mejillas rojas y estaba un poco nerviosa—. ¿Qué sucede?
—Nada.
—No puedes mentirme. Dime.
—Nada es solo que… —Suspiró y miró hacia el suelo—, se siente raro… todo esto es… no sé, diferente.
—¿Te hago sentir incómoda? —Pregunté temerosa de escuchar su respuesta.
—No —Dijo levantando la cabeza y mirándome a los ojos—. No se trata de ti…
—¿Es porque soy mujer? —Pregunté dando un paso atrás, lejos de ella, y guardé mis manos en los bolsillos de mi pantalón.
—No —Dijo indecisa—, un poco, pero no es eso…
No te enamoras de una chica heterosexual, es una regla básica que debes seguir si no quieres terminar echa pedazos, ¿pero cuando he seguido yo las reglas?
—Si no quieres estar conmigo solo tienes que decirlo, yo no voy a obligarte ni nada…
Ella me interrumpió invadiendo mi espacio personal, tomó mi mano, sacándola de mi bolsillo, y entrelazó sus dedos con los míos.
—No me he arrepentido, es sólo que no sé qué hacer en una relación, no sé cómo ser la novia de nadie… mi única vez fue a escondidas entre clases de equitación y la hora del té, y ya sabes cómo terminó.
Me acerqué yo esta vez, y besé sus dulces labios, sin ningún afán, suavemente tratando de indicarle sin palabras que entendía. No dejaba de sorprenderme que ella no me apartara y se fundiera en mí de la manera en que lo hace. Separó sus labios de los míos y se arrimó a mi pecho.
—No quiero echarlo a perder. —Susurró débilmente y no pude hacer más que besar su frente y rodearla con mis brazos.
—No voy a ir a ninguna parte e iremos tan lento como necesites —dije, acariciando su sedoso cabello—, y en cada paso voy a estar ahí para guiarte. Lo prometo.
Ella levantó la cabeza y está vez fue quien inició el beso, siempre suave y delicada, tan en contraste con la mujer que aparenta ser. Cada vez que la beso es como si quitara una capa más de su exterior, y siento que estoy más cerca de ver por completo su interior.
XXXSQXXX
REGINA
¿Es esto lo que es tener alguien que te quiera?
Daniel siempre me cuidó, era amble y escuchaba todo lo que yo tenía que decir, era muy comprensivo conmigo, pero nunca pudimos pasar demasiado tiempo juntos y a pesar de lo feliz que me hacía, todos nuestros momentos eran opacados por la incertidumbre y el peligro de ser descubiertos.
Con Emma todo es diferente, ella es un mundo desconocido para mí, me hace sentir como nunca antes me había sentido, hace que me olvide que soy una mujer adulta y vuelvo a comportarme como si fuera una adolescente enamorada por primera vez. Ella hace que mis mejillas estén siempre rojas, que mis dedos se vuelvan inquietos y que me den unas terribles ganas de estar muy cerca de ella. Pero no quiero volver a ser la Regina de antes, quiero mantener esa parte de mí guardada para siempre, porque el ser ingenua y creer en el amor me destruyó la primera vez. Si hubiese sido un poco menos confiada y necesitada talvez mi vida no habría sido tan dolorosa.
Hay un conflicto creciendo en mi interior, porque Emma se merece todo lo mejor, ha pasado por tantas cosas malas sin siquiera merecerlo, y todo por mi causa, es por eso que debo ser la mejor versión de mí misma y esforzarme por no ser tan destructiva como siempre he sido.
Mientras la miro recoger todas mis cosas y rodear un brazo alrededor de mí, molesta porque me he negado a usar la silla de ruedas como dicta la política del hospital, no puedo dejar de pensar lo afortunada que soy, ella podría tener a quién quisiera y sin embargo me ha elegido a mí.
Sé que el asunto con Henry y sus padres aquí enterándose de todo debe ser difícil para ella, pero la verdad, me hace sentir aliviada que a pesar de todo ella no me ha hecho a un lado, más bien todo lo contrario; es tan bueno tener la oportunidad de estar con alguien sin tener que esconderme, es tan importante para mí esta nueva oportunidad. De la misma manera en que ella se está esforzando por estar conmigo debo yo también hacerlo, es por eso que me incliné más hacia ella y apoyé un poco mi cabeza sobre su hombro. Quiero demostrarle que yo también estoy dispuesta a entregarme cien por ciento en esto que está naciendo entre nosotras.
Me dejó sentada en el asiento de su auto, y no pude sentirme más cómoda, creo que el amarillo se ha vuelto uno de mis colores favoritos, después del rojo claro está, porque este carro y esa chaqueta roja son las cosas que me hacen sonreír al pensar en Emma, o quizá estuve demasiado tiempo privada de oxígeno y eso afectó a mi cerebro, es una buena explicación para la forma en que me estoy comportando últimamente, es tan impropio de mi parte.
Vi mi reflejo en el espejo y no tenía idea de cómo Emma había podido ser capaz de besarme, estoy tan pálida y ojerosa, creo que nunca me he visto tan mal en toda mi existencia, y lo peor era que no podía hacer nada en ese momento por mejorar mi aspecto.
Me senté recta y traté de verme lo mejor que pude dadas las circunstancias. Estaba por bajarme del carro pero Emma me dijo que no lo hiciera, movió su asiento e hizo que sus padres y Henry se sentaran atrás. El único ruido que rompió el silencio fue el de Emma dejándose caer en su asiento y cerrando con fuerza la puerta del carro. Apretó el volante y sus nudillos se pusieron blancos.
—No me importa lo que tengan que decir, hace mucho tiempo atrás que acepté mi sexualidad y lo supieran si no me hubiesen abandonado.
—Tú me abandonaste a mí. —Y aunque sabía que eso debió dolerle a Emma no podía decir nada al respecto, necesitaba saber lo que estaba pasando con Henry pero ese no era el mejor momento.
—Aún así eres mi hijo, y eres un niño, y aunque tu opinión es importante no puedes hacer nada al respecto, quiero a tu mamá —Dijo tomando mi mano y mirándolos a ellos por el espejo retrovisor—. Regina y yo estamos juntas y al que no le guste puede ahorrarse los comentarios porque no me interesa. No soy una princesa ni un héroe de cuento de hadas, soy una persona como cualquier otra y tengo el derecho de querer a quien me plazca.
Sentí mi corazón crecer con sus palabras y por suerte estaba tan embobada con lo que dijo que no fui capaz de voltearme y besarla. Ella estaba defendiéndome, estaba poniéndome por encima de todo y gritando al mundo que me quería, aunque ella jamás lo supiera, para mí esa fue la mejor segunda cita que pude haber tenido.
El trayecto hacia el hotel fue en completo silencio. Y cuando nos bajamos del carro, David se encargó de llevar las pocas cosas que teníamos mientras Emma se ocupaba de mí como si yo no fuera capaz de mantenerme en pie por mí misma. Era dulce de su parte y no pude hacer más que dejarla.
Íbamos a partir el mismo día, pero primero almorzaríamos, así que mientras esperábamos que diera el medio día, decidí que era momento de hablar con Henry. Emma fue con sus padres fuera de la habitación, talvez ellos también iban a aprovechar para hablar, seguro que Mary Margaret tenía toda una conferencia de moralidad preparada.
Caminé hasta la cama en donde estaba Henry y me senté a su lado.
—Lamento no haber hablado primero contigo. Realmente lo siento. —Dije acomodando un poco su cabello desordenado y por fortuna él no me rechazó—. Es solo que todo ha sido tan inesperado.
—Ella no quiere casarse contigo.
—Henry.
—Tú no te das cuenta porque ella ha logrado engañarte.
—Es Emma, la misma Emma que te ayudó a romper mi maldición ¿recuerdas?
—¿Qué pasa si se pelean y ella me lleva lejos y no me deja verte nunca más?
—Eso no va a pasar.
—¿Cómo lo sabes?
—Lo sé porque ella es una buena persona.
—Y tú dijiste que incluso las buenas personas hacen cosas malas. Así como la abuela mató a la abuela Cora.
—Pero ella es diferente.
—Ella iba a llevarme, antes de que la maldición se rompiera, me llevó a escondidas pero yo no quise irme. Cuando las cosas se ponen mal ella siempre corre.
Ella iba a llevarlo lejos de mí, a pesar de que fue mucho antes y eran otras circunstancias, no pude evitar sentirme afectada por eso, necesité recordarme a mí misma que todo había cambiado.
—Ella… es diferente ahora… tiene muchas razones para quedarse.
Él solo negó con la cabeza, su frustración era evidente y eso solo me confundía más.
—¿Qué sucede Henry? Tú eras su fan número uno. Habla conmigo por favor.
—Ya no hay más maldiciones, no hay más operaciones cobra. Ahora ella tiene que ser una mamá de verdad.
Lo escuché atentamente y esperé a que se abriera conmigo.
—¿Qué pasa si ella no me quiere más?
—Henry ella nunca…
—Ella no me quiso una vez.
—Emma quería darte tu mejor oportunidad, quería que tuvieras todo lo que ella no podía darte.
—Pudo haberlo intentado, papá me dijo que le dejó el carro y algo de dinero. Ella no me quería, ella nunca me buscó. Yo no le importaba.
—Oh Henry. —Limpié las lágrimas que resbalaron por sus mejillas y lo estreché entre mis brazos con todas mis fuerzas.
—¿Qué hubiese pasado si tú no me adoptabas, si tú no me querías? Pude haber terminado con una mamá que no me quería. ¿Y si ella no quiere estar más aquí y te convence de dejarme?
—Escúchame bien Henry —Tomé sus mejillas entre mis manos y lo hice mirarme a los ojos—, tú eres lo más importante en mi vida y nada ni nadie va a separarme de ti, nunca, porque yo te amo con todo mi corazón mi pequeño príncipe.
—Yo también te amo mami.
Los sostuve y lo mecí un poco, como cuando era más pequeño, y lo dejé llorar todos sus temores en mi pecho. Seguía siendo mi bebé, mi pequeño príncipe y me partía el corazón saber lo mucho que él estaba sufriendo. Ahora entendía todo mejor. Las cosas que Peter Pan había dicho tenían mucho más sentido, era quizá algo que simplemente habíamos estado ignorando. Fue precisamente esto lo que me quitaba el sueño por las noches a medida que Henry crecía, porque yo sé lo que es tener la duda de ser amado o no por tus padres.
XXXSQXXX
EMMA
Nos sentamos en el Lobby del hotel, había una gran brecha entre ellos y yo, no importaba lo cerca que estuviéramos sentados.
—¿Cómo pudiste ocultarnos algo así? —Sabía que ella sería la primera en hablar—. ¿Es que no confías en nosotros?
—¿Cómo puedo confiar en alguien que no conozco?
—Pero confías en ella.
—Es diferente.
—Siento que no sé quién eres. Creí que estábamos consiguiendo ser una familia pero lo cierto es que solo estás alejándote cada vez más.
—Tú solo ves lo que quieres ver. Y no eres quién para juzgarme, cuando estábamos en Neverland ibas a quedarte allí con David, a pesar de que acabábamos de reunirnos estabas dispuesta a dejarme una vez más porque él es lo único que te importa.
—¿De eso se trata todo esto?
No quería detenerme a entenderla ni a ella ni nadie, no me importaba.
—Emma yo…
—Regina no tiene nada que ver con esto, me gusta desde la primera que vez la vi.
—¿La quieres? ¿Quieres estar con ella? Si ella es lo que deseas pues bien, lo acepto. —Dijo en un tono cortante Mary Margaret, la miré a los ojos por que sentí que ella estaba desafiándome y no iba aceptar eso de una madre que nunca antes estuvo para mí—. Solo asegúrate de estar haciendo lo correcto porque son muchas las personas que pueden salir heridas. Si la amas de verdad entonces yo voy a ser feliz por ti pero si estás tomando una decisión equivocada solo para herirnos vas a ser la primera en sufrir Emma.
—Sé exactamente lo que estoy haciendo.
—Ella intentó conquistarme. —Dijo David de repente.
—¿Qué? ¿De qué demonios estás hablando?
—Antes de que la maldición se rompiera, intentó besarme.
—Estoy segura que la única razón por la cual lo hizo es porque estaba intentado mantener su maldición intacta.
—¿Y es eso lo que quieres para ti?
—Tú no la conoces. Y el que me estés diciendo esto me hace darme cuenta que tampoco te conozco, a ninguno de ustedes dos.
Salí de allí apretando mis puños para contener la rabia que sentía. No iba a dejar que me llenaran la cabeza de estupideces, sabía que Regina no era una santa, hay un montón de mierda de la cual no tengo idea, pero si ella me acepta con mis pecados entonces cómo puedo no aceptarla con los suyos.
Abrí la puerta de la habitación y ella estaba sentada en la cama sobando la espalda de Henry, él estaba dormido en la cama.
—Tenemos que hablar —Dijo ella, y sí, era mucho lo que necesitábamos hablar.
Salimos al pasillo. Ella cerró la puerta con cuidado para no hacer ruido, me recordó que ella a veces se comporta alrededor de Henry como si él fuera un bebé aún.
—¿Ibas a llevártelo? —Sacudió las manos y luego las apretó en puños, algo que suele hacer cuando está buscando las palabras correctas a decir—. Antes de que la maldición se rompiera; él me dijo que estuviste a punto de llevártelo.
—Oh, claro que te lo dijo ahora. —Sentí como la frustración se apoderaba de mí cada vez más—. No puedes ser tan ingenua para no darte cuenta que te está manipulando.
—¡Por supuesto que no! —El fuego en sus ojos me indicó que había dicho lo incorrecto—. Es mi hijo y me importan sus sentimientos.
—¿Y crees que a mí no me importa? Es a mí a quien quiere crucificar ahora.
—Pero tú no lo entiendes, no estuviste allí a medida que crecía, cuando tuve que explicarle que era adoptado y tuve que consolarlo porque sentía que había sido rechazado por la mujer que le dio la vida.
—Hice lo que era mejor para él y fue a mí quién buscó cuando creía que eras la maldita Reina Malvada. —Dije enfurecida, sus palabras dolieron pero sé que las mías también la lastimaron.
—El no podía creer que nadie lo amaba porque tú lo diste por vencido. —Se acercó a mí y clavó su dedo índice en mi pecho haciéndome retroceder—. Él sigue creyendo que vas a abandonarlo, que al primer problema vas a huir o vas a intentar alejarlo de mí para vengarte.
—No soy tan experta como tú en venganzas Regina. Y no voy a irme a la cama con alguien solo para lograr que las cosas salgan como yo quiero.
—¿De qué demonios estás hablando?
—De ti intentando conquistar a David. ¿Vas a negar que lo hiciste?
Retrocedió, alejándose de mí, apretó las manos en puños y levantó la quijada como si estuviera dispuesta a recibir el siguiente golpe, porque era eso exactamente lo que mis palabras hicieron: golpearla.
—Lo hice. Y maté a Graham. Maté a mi propio para poder darme una oportunidad de ser feliz, y mi felicidad es Henry, él es todo lo que me importa. Así que puedes recoger todas tus promesas y tus falsos sentimientos y olvidarte de mí, porque está más que claro que no soy la mujer que quieres en tu vida.
¿Cómo pude ser tan tonta y dejar que la ira y la frustración me dominara? Sus ojos al borde de las lágrimas me dijeron que había hecho exactamente lo que ella y Henry temían, pero no quería correr más, no cuando sentía que había encontrado mi verdadero hogar, las dos razones para quedarme y dejar que mis raíces crecieran por primera vez. En cuanto dio la vuelta corrí hacia ella y la sujeté entre mis brazos.
—Lo siento.
—Suéltame. —Me exigió intentando zafarse de mí.
—Lo siento Regina. Hablé sin pensar.
—¡Suéltame! No quiero que me toques. —Forcejeó con más fuerza pero yo no estaba dispuesta a dejarla ir, la levanté un poco para que sus pies a penas rozaran el piso.
—No voy a soltarte, no voy a dejarte ir. Escúchame por favor. —Respiré un poco más aliviada al sentirla dejar de querer escapar de mí, seguía tensa pero al menos tenía la oportunidad de hacerla escucharme—. Estoy enojada con mi padres, incluso con Henry, porque no es justo que en lugar de apoyarnos se pongan en nuestra contra.
Arrimé mi rostro a su cabello, y la asenté en el piso pero solo para poder abrazarla aún más.
—Sé por qué intentaste acercarte a David, y sé que esa no eres tú, que estabas desesperada, al igual que cuando pasó lo de Graham y lo de tu padre. Sé todas esas cosas y las he aceptado, pero no me pidas que acepte que me alejes.
Ella continuó en silencio pero su cuerpo se relajó contra el mío y pude plantar un beso en su sien y dejé que mi nariz sintiera la suavidad de su rostro.
—No voy a dejarte, y mucho menos a Henry, voy a hacer lo necesario para demostrarles que he terminado de correr, que estoy lista para ir a casa.
—Lo siento Emma… por todo lo que dije y por todo lo que te he hecho. —Se giró en mis brazos y buscó mis ojos, siempre lo hace para asegurarse que estoy siendo sincera, y me partió el alma ver sus mejillas mojadas de lágrimas y sus ojos tristes—. Pero quiero que me prometas que pase lo que pase entre nosotras Henry no se verá afectado.
—Claro que lo prometo Regina, él también es importante para mí.
—Lo sé.
—Lo que yo quiero que me prometas es que no vas a alejarme ni te vas a apartar de mí. Tendremos cientos de peleas y puedes lanzarme todas las bolas de fuego que quieras, porque sin importar lo mucho que te provoque para querer matarme siempre voy a quererte, siempre voy a estar para ti.
—Lo prometo.
Deje que las lágrimas rodaran por sus mejillas y me concentré en besarla como si fuera la primera vez y como si mañana no la fuera a volver a ver.
