HISTORIA DEL PRIMER AMOR

By Sonia-chan

Los personajes utilizados en esta historia le pertenecer a:

CLAMP


CAPITULO 10: ADIOS

–Llego en cuatro horas a casa.

¡¿Tan pronto?! Pero si el campamento todavía termina en una semana. ¿Qué ha pasado?

Sakura soltó un suspiro, mientras que Kei la abrazaba por la espalda, feliz.

–Nada.

No entiendo, Sakura – susurró Tomoyo al otro lado de la línea – Tú jamás vuelves antes de la fecha, es más, siempre demorabas por que querías dejar todo en orden ¿Estas enferma, acaso?

–No, Tomoyo, no estoy enferma. Si, Kei esta a mi lado.

Tomoyo comprendió perfectamente.

Te entiendo. No me lo quieres decir porque él también escuchara. Luego me lo contaras. Te esperaré entonces.

–Gracias Tomoyo – siguió Sakura, tratando de que Kei no sospechara nada. Tenía que hablar con Tomoyo, necesitaba a su amiga en esos momentos – Salúdame a papá y mamá y diles que llame, por favor.

No te preocupes – Sakura sintió como el hombre empezaba a besar su cuello, sintiéndose incomoda – Yo les diré que llamaste y que estas pronto a llegar a casa.

–G-gracias – intentó decir la esmeralda.

Nos vem…

Kei tomó el móvil de las manos de su novia y cortó la comunicación. Sakura frunció en ceño, mirándolo enojada, mientras que el joven sonrió con inocencia y se aventuró a besar sus labios. La esmeralda cerró los ojos instintivamente mientas que su novio la besaba, pero algo estaba mal, no se sentía como antes, algo había cambiado en su relación y ese algo, era un alguien. Era por eso que quería irse del campamento. No quería pensar más en Shaoran y el irse de allí, para jamás volver a verlo, era la mejor opción si quería tener una vida feliz con Kei. Sintió como su novio movía los labios, para profundizar el beso y ella se lo permitió, no se podía negar a él. Ellos tenían un compromiso y ella tenía que cumplirle, era su obligación.

Kei abrazó a su novia con frenesí. Se sentía tan bien al tener a Sakura entre sus brazos, al sentirla suya. La amaba más que a nada en el mundo y trataría de hacer todo lo posible por brindarle felicidad. Era su sueño y podría todo de su parte para cumplirlo. Estaba completamente enamorado de la castaña. Que feliz le había hecho la noticia de regresarse a Tomoeda, allí la tendría solo para él y nada los separaría, estaba totalmente seguro. Y más, ahora que había conseguido al fin comprar aquella casa en Estados Unidos. Sabía que ella estaría un poco triste de abandonar a su familia pero él le ofrecería esa felicidad que le hacía falta. Todo ya estaba completamente listo y solo esperaba con ilusiones el mes de Septiembre para casarse con ella ¡Al fin!

Dejó de besarla y la tomo de las mejillas. Ella abrió los ojos, lentamente. Kei la miró muy serio al divisar una chispa de angustia en su mirada. Sakura trató de sonreír para disipar la preocupación de Kei, por que estaba segura que él se había dado cuenta de lo que estaba sintiendo.

– ¿Qué tienes, Sakura?

–Nada ¿Que me podría pasar a tu lado, amor? – la muchacha lo abrazó con fuerza, enterrando la cara en el pecho masculino. No pretendía que Kei se preocupara de ella, es por eso que no quería que la mirara a los ojos.

Y así en silencio, mientras Sakura sentía un vació en el corazón, Kei la abrazaba emocionado y dichoso de tener a tan preciosa joya entre sus brazos.

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Kaho Tomikawa se retorcía las manos, muy nerviosa. Mientras trataba de no llorar más. Ya eran las 4 de la tarde y su esposo no había llegado a casa. Hace tres días que esta situación se repetía y solo la llamaba para decirle que estaba bien y que llegaba a almorzar a casa. Nunca había pasado. No llegaba y ella se desvelaba esperándolo. Y solo de él, aquellos chismes que llegaban por mensajes a su móvil, que la hacía sentirse muy deprimida. Lo amaba muchísimo y era por eso que le entristecía aquellos comentarios de Souchiro. No había querido creer nada de eso. Confiaba plenamente en él. Hasta que llegaron a su casa aquellas fotos. Imágenes donde se apreciaba a su esposo, llevando en su auto a otra mujer, esperándola en algunos lugares mientras ambos reían alegremente.

Escuchó el timbre de la casa y se secó las lágrimas rápidamente. Se dirigió al tocador y con un maquillaje rápido trató de disimular las ojeras. Si era él, no quería que la viera llorando. Bajó las escaleras con cuidado, mientras que escuchaba el timbre nuevamente.

– ¡Ya voy!

Abrió la puerta y detrás de ella se mostró la arrogante figura de Eriol Hiragizawa que llevaba a su lado una maleta azul. Con aquellos ojos azules, detrás de sus anteojos de lujosa montura, su buen porte y su atractivo rostro. El joven tenía una gran sonrisa en su rostro que fue desapareciendo al notar los ojos hinchados de su amiga. Ella podía engañar a quien sea, pero no a Eriol. ¡Ya la pagaría ese maldito por hacerla sufrir tanto!

– ¡Eriol!

Kaho soltó un gritillo de alegría, para abrazar a su buen amigo. ¡Como lo había extrañado!

– ¿Cómo estas? – susurraba el ingles acariciando sus mejillas. Kaho era mas baja que él, lo alcanzaba por los hombros. Había mostrado una mueca, para luego sonreír como una niña chiquita.

–Mas o menos. Es mejor que entremos – se soltó de él y observó su maleta – ¿Te vas a quedar mucho tiempo?

– ¿Ya me estas botando? – replicó en broma.

– ¡No! ¡Para nada! – Dijo con rapidez – Solo que me preguntaba si preferirías quedarte en un hotel. Porque a mi me gustaría que te quedes en casa. Total, Souchiro no piensa llegar.

– ¿Souchiro? – pregunto desconcertado Eriol.

– ¡Verdad! Tú lo conoces como Zorthy – dijo tocándose la frente – A veces no entiendo esa manía suya de que la gente lo llame así. Pero bueno… ¿entramos?

Hiragizawa sonrió siguiendo a su amiga, llegando hasta la salita.

–Siéntate y ponte cómodo mientras subo la maleta – dijo Kaho tratando de llevarla.

– ¡Oh no! ¡Por favor! – Replicó Eriol, quitándole el equipaje de sus manos – No quiero que te canses llevándola hasta arriba. Mejor dime donde y yo la llevo.

–Pero Eriol, eres mi invitado.

–Lo soy, pero no quiero que te esfuerces demasiado. Además… solo es una maleta.

Kaho soltó un suspiro, antes de empezar a andar.

–Sígueme.

Llevaron la maleta al cuarto y regresaron a la cocina donde Kaho sirvió té con unas botanas.

–Y dime ¿Cómo has estado todo este tiempo?

Eriol bebió un sorbo antes de contestar.

–Nada importante. Viajando de un país a otro, nada trascendental.

– ¡Ah! Y Nakuru… ¿Sigue viviendo acá?

–No ella esta en Tokyo. Estudiando según sé.

– Algo realmente extraño si me permites decirlo.

–Si – dijo el joven después de una sonrisa – ¿Sabes que estoy pronto a comprarme una casa acá en Tomoeda? Para estar más en contacto ¿no te parece? Ella me ha ayudado con los trámites y espero que el otro mes ya tenga un lugar donde quedarme.

–Me parece una excelente idea, Eriol – dijo Kaho tomándolo de las manos – Ya es tiempo que te enamores de una buena muchacha y te cases, para que así tengas una familia feliz.

– ¿Así como tu?

Kaho quedo en silencio, bajando la mirada.

–Mírame Kaho – ella así lo hizo – Ya dejemos las trivialidades a un lado y dime lo que en verdad esta pasando con tu esposo.

–Eriol – dijo la mujer tratando de no llorar – Tu sabes lo nuestro. Fuiste nuestro padrino de bodas y testigo de nuestro compromiso, pero… ya no puedo soportar más esta situación. El…

Hiragizawa espero a que su amiga continuara.

–No te quedes callada Kaho. Hemos sido los mejores amigos desde la primaria y espero que me tengas la suficiente confianza para decirme lo que en verdad esta pasando. Porque yo se que no solo es eso.

–Yo… – la pelirroja no podía pronunciar palabra.

–No me ocultes nada, porque yo siempre he estado con ustedes. Sé… –pronunció con pesar – cuanto se amaron en el pasado y aun lo hacen. ¿O me equivoco?

–Por mi parte no Eriol, yo aun lo amo como la primera vez que lo vi. El es el amor de mi vida. No puedo imaginarme lejos de su lado, pero últimamente…

– ¿Qué ha pasado?

El joven ingles pudo apreciar dolor en su mirada y una profunda agonía.

–Hace una semana, que me enteré que estaba embarazada.

Eriol sintió un gran vació en el pecho, pero lo disimulo completamente mostrando una falsa alegría y una sonrisa radiante. Sabía que había perdido completamente a Kaho, pero no estaba preparado para una noticia de esa magnitud. Le dolía mucho.

– Si comprendieras lo feliz que me sentí en ese instante. ¡Un pequeño ser nacido del amor entre Souchiro y yo! Estaba tan ilusionada y tan feliz. Pero, el llegó borracho esa noche y…– paró otra vez – en verdad es muy vergonzoso para mi decirte esto.

–No te detengas, por favor.

– El… intento violarme, Eriol.

– ¡QUE!

–Estaba demasiado tomado y lo comprendo. Me pidió acostarse conmigo. Yo no tenía ganas porque temía hacerle daño a mi bebé y luego me abofeteó. Yo… intenté detenerlo, gritarle el porque de mi actitud... pero no me escuchó y…

– ¡COMO SE PUDO ATREVER ESE MAL NACIDO! – Gritó Eriol, golpeando la mesa con las dos manos y parándosele su sitio – ¡YA SE LAS VERA CONMIGO!

–Cálmate Eriol.

– ¡NO ME PIDAS QUE ME CALME, PORQUE NO LO VOY A HACER! ¡DONDE ESTA! ¡DIME DONDE ESTA!

–No se de él, desde hace dos días. Es por eso que te llamé en la mañana – sollozó la mujer – ya no tengo a nadie y ni siquiera a mi hijo.

Lloró desconsoladamente, mientras que el ingles la miraba aterrado.

– ¡No me digas que…!

– ¡Así es Eriol! ¡Perdí a mi bebe! – levantó las manos, tapándose el rostro – El me trató con tal fuerza y tal brutalidad que no pude amantar. No pude hacerlo y eso ocasionó y abortara.

Terminó en sollozos más fuertes, mientras que Eriol se acercaba a ella y la abrazaba a su cuerpo.

–Desperté al siguiente día y el ya no estaba en casa. Me levanté de la cama… – Kaho lloraba en el pecho masculino – …y s-sentí un profun-fundo do-lor y luego la sangre que se llevaba a mi hi-hijo.

Eriol acariciaba su cabellos, mientras que se sentía impotente al ver la mujer que amaba en tal estado. Quería matar a ese hombre. A ese maldito ser que solo le había traído dolor y discordia en un vida. El había renunciado a ella porque creía que el la cuidaría, la había dejado a su cargo para que la cuidara como él lo había hecho por todos esos años. Pero ahora…

–Pero aun después de todo, no puedo dejar de amarlo.

Eriol al separó de su pecho y la miro directamente a los ojos.

–No voy a permitir que esto siga así Kaho.

–Yo ya lo perdone Eriol.

–Pero yo no… – la observó con decisión – No puedo dejarte más tiempo con él. No lo puedo hacer.

–No me puedo ir de esta casa –replicó la mujer, entendiendo a lo que se refería – Es mi hogar…

–Vamos Kaho, te lo pido. Vente a vivir conmigo.

–No lo puedo hacer – dijo la esposa de Souchiro Tomikawa, parándose y caminando unos pasos, dándole la espalda y alejándose de él.

Eriol soltó un suspiró, antes de decir...

–No puedo dejarte con él, porque… Te amo Kaho.

La mujer volteó, sorprendida.

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Tomoyo, dejó el teléfono en su sitio, antes de dirigirse hacía el despacho del señor Fujitaka, donde la estaría esperando su suegra. Tomó la puerta con delicadeza y escuchó un 'adelante' desde adentro de la habitación.

–Buenos días, señora Nadeshiko.

–Buen día, Tomoyo – la mujer, ya mayor, estaba sentada detrás del escritorio y sonreía a la muchacha.

–Hace unos momentos conversé con Sakura. Le manda sus saludos y me mandó decirle que regresará esta misma noche.

– ¿Tan pronto?

–Eso mismo le pregunte. No me dio más explicaciones, solo dijo eso.

–Bueno – la mujer soltó un suspiro – Te estarás preguntando, porque te mande llamar.

–Dígame, señora. La escucho.

–Es muy difícil para mí decirte esto, Tomoyo. Pues eres como una hija para mí, y en verdad que es necesario. Fujitaka no ha querido decírtelo aún por tu reacción, y porque seas peligrosa, al contrario has demostrado ser una excelente hija, esposa y amiga, pero…

–No la entiendo señora Nadeshiko.

Mientras que Tomoyo la miraba expectante, Nadeshiko soltó un suspiro.

–Quiero que dejes esta casa.

– ¡¿QUE?!

Tomoyo la miró incrédula y muy sorprendida. ¿Por qué?

–Sé que es muy sorpresivo para ti. Y créeme para mí también lo es, pero ha surgido serios problemas económicos. La empresa esta en banca rota, es cuestión de días para que la hipoteca de la casa ya no nos mantenga – a la mujer se le notaba muy nerviosa, por la forma en la que se retorcía las manos – Y todo por culpa de nuestro contador. Ese maldito mal nacido ha jugado con nosotros, con nuestra confianza y a vaciado todas nuestras cuentas, Tomoyo. Absolutamente todas. En estos momentos nos encontramos en la calle. Y Fujitaka, ¡oh mi pobre esposo! Ha soportado todo. Y solo lo mantiene la esperanza de que Sakura se case con Kei. De que al menos ella no pase por toda la desgracia que nos ha tocado bien. Perdónanos Tomoyo. En verdad, perdónanos.

La mujer terminó en sollozos mientras se tapaba el rostro y Tomoyo había corrido a su lado, mientras la abrazaba brindándole apoyo.

Y ahora ella… ¿donde se quedaría?

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Ya de de noche y Kei había ido a buscar el automóvil en donde había llegado, mientras Sakura aún continuaba despidiéndose de las demás personas que trabajan con ella en el campamento.

–Adiós y gracias.

–Gracias a ti Sakura. Lastima que te vayas tan pronto – respondió la joven quien tomaba sus manos para abrazarla fraternalmente – Espero que nos mantengamos en contacto.

–Así será, no te preocupes.

La soltó. La castaña busco por los alrededores, sin poder siquiera encontrarlos. Encontrarlo. Sacudió la cabeza para desaparecer ese pensamiento. No quería tener ningún recuerdo de Shaoran, no lo había visto en todo el día y esperaba que así sucediera hasta que se marchara del lugar, pero lo que más tristeza le daba era no poder despedirse siquiera de la pequeña Sakura. La niña no había querido hablar con ella durante toda la tarde, la había buscado por todo el lugar, pero menos en su cabaña, por el temor de encontrarse con su padre. Soltó un suspiro y escuchó el claxon del auto de Kei, que ya le esperaba en la entrada del lugar.

–Bueno, creo que llego momento de irme.

Observó y sonrió a todos los niños ahí reunidos, por última vez. Algunos con caritas tristes, otros a punto de llorar y a un lado del grupo se encontraba la señora Li con la pequeña niña a su lado. Se acercó a ellas y con sorpresa recibió el abrazo de la madre de su ex- mejor amigo. La muchacha la abrazó también.

–Espero que seas muy feliz, Sakura.

Ella no pudo contestarle, no sabía por que pero las palabras no salían de sus labios. Se soltó de ella y se acercó a la pequeña Li.

La niña tenía la cabeza agachada por que no quería que Sakura la viera sollozar. Había estado muy triste y había llorado toda la tarde, su abuela la había ido a buscar porque la esmeralda preguntaba por ella, pero la pequeña había preferido estar en silencio hecha una bolita sobre su cama y abrazando el retrato de su madre.

La novia de Kei se agachó un poco y la tomó del mentón. Levantó su carita y le secó las lagrimitas que aun salían de sus ojos chocolates, tan parecidos a su padre, y tratando se hacer entender a la niña que no llorase, negó con la cabeza.

La niña hipó un poco. Estaba aguantando las lágrimas, pero no pudo hacerlo y con rapidez se abrazó de la joven, a quien tomó por sorpresa.

–Por-favor. No se valla. No se va-lla, se lo pido.

–No llores, Sakura – decía la hija de Fujitaka, quien trataba de no llorar también, aunque sus ojos ya estaban llorosos.

–Por favor. Por fa-vor.

La esmeralda había querido abrazar a la niña, pero quedó quieta al percibir la silueta de Shaoran detrás de la niña. El hombre la tomó de los bracitos, pero la pequeña dio lucha la no quererse soltar de la mujer, y con dificultad la libero de su agarre. La niña seguía hipando y ahora se aferraba a su abuela, que le daba palmaditas en su espalda, tratando de consolarla. Jamás había visto a su nieta tan abatida.

Shaoran miraba a los ojos a Sakura que se había quedado mirándolo con sorpresa e inmóvil. La pobre no sabía que hacer, ni que decir, verlo nuevamente había hecho que su poco control se esfumara y solo recordara aquel beso fugaz que compartieron.

Y a Shaoran le pasaba lo mismo, había estado muy pensativo toda la tarde, mientras que había visto a su pequeña hija aun recostada en la cama, se quiso acercar a ella, cuando se levantó de golpe y lo encaró, gritándole que todo había sido por su culpa, él no pudo hacer nada, por una extraña razón sentía que era eso.

Ya en la realidad, ambos jóvenes aun seguían mirándole, sin decir palabra alguna. Hasta que Shaoran soltando un suspiro, rompió ese silencio.

–Sakura – Li tomó su mano y llevándose la otra mano al bolsillo, sacó de este un chal azul. La hija de Nadeshiko miraba el objeto con sorpresa. Era mismo chal que Sakura arrogara a Megumi el día que salió completamente de sus vidas.

–Le habías dado esto a Megumi, cuando comenzaba una nueva vida, deseándole felicidad – hablaba el hombre mirando el pedazo de tela, mientras que Sakura sentía sus ojos llorosos – Hoy vas a comenzar una nueva vida y… – se detuvo, bajando la mirada –estoy seguro que tu y Shaoran serán muy felices juntos…

– Kei – pronunciaba Sakura, corrigiendo a Li. Shaoran levantó su rostro, comprendiendo su error. Había pronunciado su propio nombre, sin pensarlo – Es Kei.

La muchacha soltó la mano de Shaoran y se alejó de él. Ya en el auto Kei la esperaba con la puerta abierta y con una gran sonrisa. La muchacha sonrió con tristeza y subiendo al vehículo, emprendió el viaje de regreso a Tomoeda.

Kei conducía con normalidad, mientras que Sakura lloraba en silencio, sintiendo una tormenta en su corazón.

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Cuatro horas después, Sakura ingresaba abrazada de Kei, dirigiéndose a la sala principal para saludar a sus padres. Fujitaka y Nadeshiko estaban sentados en los muebles, mientras tomaban té. Ya habían cenado y solo esperaban a que su hija, llegase. La muchacha se acercó a ellos, que la miraban felices. Kei saludó a sus suegros y se sentó al lado de su novia.

–Hay algo que debo decirles – pronunciaba la muchacha.

–Nosotros también, Sakura – le respondió su madre, mirando a Fujitaka.

Luego de un largo silencio, en que ninguno de los presentes quería hablar, Sakura soltó un suspiro.

–Hija, veras…

–Mamá, papá – decía mirándolos seriamente – Comencemos con los preparativos de la boda. No puedo esperar más.

– ¡¿QUEEE?!


Sonia: Lo mismo me digo ¿¿¿QQQUUUEEEE????? Acaso esta loca ¿Como se va a casar con Kei si ama a Shaoran? aaaaaa!!! Pues claro, aun no se da cuenta!! Logico!! Jajaja XD!

Bueno querido amigos perdon por el retraso muchas cosas se dijeron hoy... y perdon si soy corta en mis palabras pero ya son las 2 de la madrugada y mi cuerpo esta pidiendo descanso. Me encuentro haciendo un extenuante trabajo de la Universidad y no pude aguantar las ganas de terminar este capitulo... pero es que las ideas se me vinieron de repente y dije... lo hago ahoraaa!! jajaja

Bueno ya sabes se les agardece a todos. Bye!

Se me cuidan!