*CAP.9: "VUELTA A LAS ANDADAS: PARTE I"*
PEPA
Me revolví en la cama con una mueca del disgusto al escuchar el sonido del despertador.
Pepa- Aaarg…
Me llevé una mano a la cabeza. Por qué me dolía tantísimo? Sin abrir los ojos, pensé que aquella noche había sido una de las peores de mi vida. No sólo había dormido fatal y me dolía la cabeza, sino que me había pasado la noche soñando con cosas extrañas.
El sueño estaba lleno de tequila, cosas mexicanas, gritos, mariachis… y también salían Silvia y Paula. Fruncí el ceño, tenía que cenar menos por las noches, luego soñaba unas cosas rarísimas. Aplacé el despertador a quince minutos más tarde, y me giré sobre mí misma para abrazar la almohada.
Intenté volverme a dormir… cuando caí en la cuenta de que lo que estaba abrazando era más mullido que una almohada. Abrí los ojos lentamente y…
Pepa- Hostias!
Me sobresalté. La sobresalté. Subí la sábana para comprobarlo… estábamos las dos en ropa interior. Vale que no estábamos desnudas, pero viniendo de mí, aquella situación era bastante sospechosa. La miré.
Pepa- Qué haces en mi cama casi en pelotas? ( Asustada )
Con los ojos aún casi cerrados, Paula hizo un amago de contestarme. La interrumpí llevándome las manos a la cabeza, balanceándome hacia delante y atrás.
Pepa- Ay Dios, ay Dios… que ya la he liao otra vez…
Paula- Pepa…
Pepa- Soy lo peor, soy una enferma, una adicta..!
Paula- Oye! ( Tirando de mi brazo )
Miré hacia el techo para hablar con el infinito.
Pepa- Amigas, Pepa, amigas! No puedes tener amigas?
Paula- Pero te quieres callar?
Pepa- Nada, me tiro a esta, a media población femenina, le miro las tetas a Betty la Fea… es que no perdono, no perdono!
Paula- Pepa!
Pepa- Solo me falta la niña! Igual un día también me da por ahí,… o por Lola! me van a tener que poner un bozal y…!
Paula se incorporó asestándome una señora colleja que casi me hizo doblarme sobre mí misma. Me llevé la mano al cogote.
Pepa- Qué haces, bestia!
Paula- Pues callarte, que tú cuando coges carrerilla te pones de una forma…
La miré asustada, tomándome esa frase por el sentido sexual.
Pepa- Como que carrerilla? Como me pongo? ( Me llevé las manos a la cara ) Ay Dios, que no solo la he estrenao sino que la habré hecho de todo…!
Paula rió socarrona.
Pepa- Qué pasa? De qué te ríes? Estuve mal? Qué pasa, un día tonto lo tiene cualquiera y…!
Rió más alto. Empecé a ofenderme.
Pepa- Tampoco es para reírse eh! Eres la única que se me ha quejao hasta la fecha!
Negaba sin dejar de reírse. Volví a taparme la cara.
Paula- Pepa, ojalá pudiera decir lo contrario pero… no pasó nada.
Me destapé la cara.
Pepa- No?
Paula- No
Pepa- Segura?
Paula- Hazme caso, que de eso me acordaría…
Dijo dándome un repaso visual. Me tapé con lo primero que cogí, sin fijarme en lo que era.
Pepa- Tú me has drogao o algo
Paula- Yo? Pero que morro tienes!
Pepa- Sí, tú! No me acuerdo de nada de lo que ha pasao, ni si quiera se por qué estás en mi cama, y me he pasao la noche soñando con rancheras, y mariachis y…
Paula me hizo un gesto con la cabeza para que me mirara hacia abajo. Extrañada, lo hice y… al ver que me estaba cubriendo con un gran sombrero mexicano, caí en la cuenta. Levanté la cabeza despacio, mientras Paula se reía por lo bajo, mirándome.
Pepa- No…
Paula- Sí ( Divertida )
Pepa- Dime que no… dime que no ha pasao de verdad…
Paula- Eso me temo!
Fue a gatas hasta el borde de la cama, para hurgar en su bolso y coger la cámara. Volvió a mi lado.
Paula- Mira, por si no te lo creías
Le dio al play… y pude observar una de las imágenes más bochornosas de mi vida. Nunca sentía vergüenza ante nada… pero es que aquel video… aquella imagen de mí misma era para verla.
Un poco después de empezar la canción, cuando me oí a mí misma chillar " Caperucita, aquí está tu loba ", paré el vídeo.
Paula- Qué haces? Si queda lo mejor!
Pepa- No, déjalo, me hago a una idea… Pfff… ( Manos a la cara )
Paula- De verdad que deberías de ver el momento en el que Don Lorenzo sale disparao por la puerta de su casa insultando a todo quisqui
Paula no dejó de reírse de mí durante todo el desayuno, cantándome " Estas son las mañanitas que cantaba el rey David ". Ari nos miraba divertida… por suerte, Lola no estaba para presenciar aquello… a ver cómo le explicaba el resacón que llevaba un día de diario.
Salimos de casa las tres juntas en dirección al instituto… el dolor de cabeza era impresionante, pero… disimuladamente, sonreí. Aún me tocaba ver el probable enfado de Silvia después de montar lo que monté, pero… todo aquello mereció la pena por ver a Paula reír de nuevo… aunque fuera de mí.
… …
Cuando llegamos a clase, Silvia aún no estaba. Me paré frente a mi sitio, de pie, con Paula al lado.
Pepa- Y ésta todavía no está… verás cuando llegue…
Paula- Bueno, esa suerte tienes, yo no puedo decir lo mismo ( Seria )
Me giré a ver a qué venía esa seriedad de pronto, cuando vi que Aitor se levantaba de su sitio para ir hacia nosotras. Aunque con las gafas de sol puestas, le dirigí una mirada de advertencia para que no se acercara. No había tenido la decencia de intentar hablar con ella en una semana viéndola mal, y ahora que volvía a sonreír un poco, se acercaba?
El chico pasó de las advertencias y llegó hasta nosotras.
Aitor- Hola…
Paula le miró con una cara de asesina que nunca había visto desde que la conocía.
Paula- Adiós
Pasó por su lado, y Aitor intentó retenerla, pero ella se zafó.
Paula- Que no me toques, niño!
Y se fue hasta su sitio, juntándose con Sara y Lucas, ante las miradas de toda la clase y el gesto cabizbajo de Aitor. Aquella imagen nos impresionó a todos. Paula, siempre feliz, alegre, incluso algo trastornada… de aquella manera… era una de esas personas a las que cuesta un mundo cabrear o hacer daño, pero si se lo hacías… difícilmente había vuelta atrás.
Unos segundos después, Aitor me miró. Le miré inexpresiva, esperando que no tuviera los huevos de ir a pedirme comprensión o ayuda. Vale que yo había jugado con muchas chicas solo por el sexo, pero nunca tenía compromiso con ninguna… yo habría sido una cerda en ocasiones, pero Aitor fue un auténtico hijo de puta.
Aitor- Pepa…
Pepa- Te lo mereces.
Me giré.
Aitor- No podemos hablar…?
Pepa- Ahora no estoy de humor, ya hablaré contigo.
Tras darle la espalda de nuevo, me senté en mi sitio. Dejé la mochila en el suelo, y medio recostándome en la silla apoyé la cabeza en las manos como si me pesara 200 kilos… así me sentía. El dolor no cesaba.
Pepa- No vuelvo a beber en mi vida… ( Murmuré )
Tras la típica promesa que todo el mundo hacía, pero nadie cumplía…. Llegó el momento. Silvia entró por la puerta de clase, y lo primero que hizo antes de acercarse al sitio, fue mirarme fijamente.
Su cara era totalmente inexpresiva. Pensé que la había cagado, que me iba a montar un pollo del quince, que esta vez me había pasado tres pueblos… hasta que de pronto se echó a reír, llegando a ponerse roja.
La miré entre avergonzada, divertida y descolocada. Mientras seguía mofándose de mí, avanzó hasta su sitio, a mi lado, y se sentó. Colocó sus cosas, y después se giró de lado, mirándome fijamente sin perder la risa.
Silvia- Buenos días por la mañana!
Me llevé una mano a la sien y chisté.
Pepa- Por Dios, no grites…
Rió más alto.
Silvia- Yo ayer te pedí lo mismo y no me hiciste ni caso, eh?
Se puso seria, se hizo un silencio y…
Silvia- Loba…
… se echó a reír otra vez. Me quité las gafas pesadamente, para mirarla con una ceja levantada.
Pepa- Te vas a estar riendo de mí toda la mañana?
Silvia- No me rio de ti ( Divertida ) Me rio contigo!
Pepa- Sí, ya
Silvia- No sé si es lo más estúpido, lo más vergonzoso, o lo más bonito que han hecho por mí en mi vida ( Riéndose )
Pasé de responder. Se acercó un poco a mí y enganchó su brazo al mío… aquello me sorprendió bastante.
Silvia- Joe, Pepa… a quien se le ocurre? ( divertida )
Pepa- Pues a mí, que soy gilipollas
Silvia- Todavía no me lo puedo creer ( Entre risotadas )
Pepa- Bueno, pues si no te lo crees pídele el vídeo a Paula, que de aquí a dos días seguro que es un super éxito. Con todo el material que tiene sobre mí va a poder hacer un especial de Pepa Miranda
Más risas… al menos, también había servido para hacerle sonreír a ella. Hubiera mostrado una gran sonrisa… si no fuera porque el dolor me estaba taladrando las sienes. Me llevé ambas manos hasta ellas, masajeándolas.
Silvia- Estás bien?
La tía no perdía la mofa, ni siquiera se esforzó en fingir preocupación.
Pepa- No… me va a estallar la cabeza…
Silvia- Normal, conociéndote te beberías hasta el agua de las macetas
Pepa- Pff… calla…
No quería recordarlo. Volvió a reírse, la miré de reojo, molesta.
Silvia- Jo, no me mires así… es que a quien se le ocurre! ( Repitió )
Pepa- Por más que repitas esa pregunta la respuesta va a ser siempre la misma…
Por un momento pareció bajar la guardia. Llevaba una semana sin apenas mirarme, y sin tocarme para nada. Me atrajo suavemente por el cuello para hacer que recostara mi cabeza en uno de sus brazos, sobre la mesa. Después, se inclinó un poco y besó mi cabeza. Sonreí cuando no me veía.
Silvia- Mejor? ( Acariciando mi cabeza )
Pepa- Mucho mejor…
Uno de sus dedos bajó por mi frente, recorriendo el tabique de mi nariz a modo caricia. Unos segundos después, pareció despertar del trance a la realidad, y apartó su mano, aunque me dejó seguir recostada en su brazo.
Silvia- Te parecerá bonito pillarte esa melopea para venir a clase…
Lo dulce que era su voz volvió a sorprenderme… pero decidí no reaccionar, ahora que estaba más o menos bien conmigo no podía forzarlo.
Pepa- Que no sé que me ha pasao… yo creo que me han echao algo en el vaso o yo qué sé…
Silvia- Ya, excusas ( Riendo )
" Ofendida " porque no me creyera, me levanté súbitamente volviendo a quedar en mi sitio. Sólo lo hice para darle fuerza a mi argumento, pero ella aprovechó para quitar su brazo rápidamente de donde estaba, impidiéndome volver a él.
Aquello tampoco me pasó desapercibido, pero intenté disimular el gesto de disgusto. Pensé que era mejor volver a hacer aparecer su preciosa sonrisa.
Pepa- Que te lo juro pelirroja!
Silvia- Pepa… ( ceja levantada )
Pepa- No me crees?
Silvia- Pues no
Pepa- Pues no es la primera vez que me pasa! El año pasado fui a una fiesta, y estuve bebiendo y tal, na más que me metí alcohol pa el cuerpo, y me empecé a sentir de pronto como en una nube y…
Silvia no dejó de levantar la ceja durante toda la historia.
Pepa-… y algún cabrón me habría echao algo en el vaso, porque empecé a tener unas alucinaciones del quince… de hecho, me quedé a dormir en casa de Sara y cuando llegué, me senté en su cama y me quedé empanada mirando su estantería, a esto que estaba mirando una colección de dvds de Hospital Central, que salían las caras de los protas y…
Silvia- Vale Pepa, ya he oído suficiente
Pepa- Que no, espera! A eso que las estoy mirando y las caras se empezaron a mover y a hablarme… si el Doctor Vilches me miró y me dijo…
Mantuve la vista perdida para rememorar ese recuerdo, y forcé la voz.
Pepa- " Deja de drogarte, Pepa… te vas a morir, Pepa "
Silvia no pudo aguantar más con su semblante serio y empezó a carcajearse como no la había escuchado nunca. La miré ilusionada por haber conseguido aquello. Negó mientras seguía partiéndose el pecho y se giró para quedar de frente a la pizarra.
Silvia- Estás fatal…
Pues sí, lo estaba… pero a quien le importaba? Con tal de verla sonreír de aquella manera, era capaz de contarle todas las historias absurdas de mi vida del tirón. Me " daba igual " que no me perdonara… pero necesitaba verla feliz, sólo con eso yo también lo era.
Sonreí disimuladamente, nunca había pensado algo como aquello de ninguna otra chica… es que ella no era otra chica cualquiera, era mi chica.
… …..
Natalia- Venga chicos, corremos con un poco más de garbo!
Resoplé. Moría… iba a morir, y si no lo hacía, Natalia ( La profesora de gimnasia ) acabaría conmigo antes.
Paula- Yo no puedo más eh? Es que no puedo!
Paula frenó y se encogió sobre sí misma intentando recuperar el aire. Yo intenté aguantar unos metros más, pero fue en vano… adopté la misma postura. Sara, Lucas y Silvia pasaron por mi lado mientras canturreaban la dichosa canción de la noche pasada.
Fui a seguirles y ellos huyeron de mí, pero no llegué muy lejos antes de volverme a rendir.
Natalia- Venga, Pepa! Corre!
Pepa- No, yo no corro más…
Natalia- Y eso por qué?
Pepa- Porque correr es de cobardes! ( jadeando )
Casi media hora después, por fin nos dejó parar. Paula y yo nos apoyábamos la una en la otra, jadeantes, medio muertas, después de haber arrastrado los pies por el cemento a modo zombi.
Natalia- Bueno, por hoy ya vale de correr
Las dos nos estiramos triunfalmente.
Natalia- Ahora abdominales
… y nos miramos con espanto.
Paula- Qué?!
Natalia- Venga, poneros por parejas, no seáis flojas!
Tiré de la mano de Paula para ir hacia las colchonetas, pero tras negar enérgicamente con la cabeza, empezó a alejarse del grupo disimuladamente.
Pepa- Donde vas?
Paula- A esconderme, yo ya no puedo más… hasta aquí he llegado, sálvate tú!
Se alejó sin ser vista…para cuando quise hacer lo mismo, Silvia pasó por mi lado tirando de mi mano.
… …
20 Minutos después…
Me dejé caer de espaldas sobre la colchoneta. Reventada era la palabra. Silvia, sujetando mis tobillos, me miraba divertida.
Silvia- Si es que ya estás mayor para tanta fiesta
Pepa- No tiene ni puta gracia!
Aquello no hizo más que aumentar su risa. Nos cambiamos las posiciones, bastante más tarde que los demás. Para cuando Silvia iba a empezar, el resto de la gente ya empezaba a retirarse a los vestuarios, incluso la profesora.
Miré hacia los lados y solté los tobillos de Silvia.
Silvia- Qué haces?
Pepa- Vámonos, no? Si ya no mira nadie
Silvia- Y qué?
Pepa- Cómo que y qué? Que yo ya no puedo más!
Silvia- Ah no, yo todavía no he acabado.
La miré alucinada.
Pepa- Eres pelota y repelente hasta límites insospechados, eh? Que ya no hay profesora!
Silvia- Que me da igual! Sujeta!
Chisté y lo hice. Aquello era increíble, que éramos la noche y el día estaba clarísimo… pero quien seguía haciendo ejercicios cuando ya nadie miraba? Pues ella.
Silvia- No me estás sujetando bien!
Pepa- Mimimi… que te calles
Subió y bajó unas cuantas veces más… hasta que dio un alarido.
Pepa- Qué pasa?
Silvia- Que me ha dado un calambre! ( Tocándose la pierna )
Pepa- Castigo de Dios por ser tan pelota!
Silvia- Pero ayúdame!
Pepa- A ver… estáte quieta!
Cogí por la rodilla la pierna que le dolía y la estiré, después, hice que la flexionara pegándola a su estómago… y más oportuna imposible. Estaba prácticamente situada entre sus piernas, pegada a su cuerpo.
Al principio estaba tan centrada en ayudarla que ni me di cuenta de lo que estaba haciendo, pero cuando noté la tensión en su cuerpo, caí. Subí mi cabeza para mirarla… estuvimos unos cuantos segundos sin decir nada.
Pepa- Te sigue doliendo…?
Silvia- No…
Unos segundo más de miradas… y fue ella la que rompió el momento empujando levente mis hombros para que me apartara… pero no lo hice. Me subí aún más sobre su cuerpo y me quedé mirando sus ojos. Ella intentaba apartar la mirada.
Clavé mi vista en sus labios.. y volvió a intentar quitarse. Acerqué mi cara a la suya y le di un fugaz beso en la mejilla, se quedó quieta, y volví a hacerlo. Entonces volvió a apoyar su cabeza en la colchoneta.
No pensé en que me estaba precipitando, o que nos podía ver cualquiera… pensaba en que la echaba de menos y la quería conmigo ya. Insistí, repartiendo besos por su mejilla… entonces noté como ella me los devolvía justo en la mejilla contraria. Una de mis manos se enredó en su pelo, las suyas no me tocaban.
Beso a beso, cada una se iba acercando a la boca de la otra. Bajé mi mano, recorriendo su cuello con mis dedos, pasando por el centro de su pecho… ladeé la cabeza para besar su boca y…
Paula- Chsss! Chss! Hay alguien?
…me apartó bruscamente y miró hacia atrás.
Silvia- Esa no es…?
Pepa- Si hija sí, es ( Enfadada )
Silvia- Paula?!
Poco a poco salió de su escondite improvisado, tras unos arbustos, y vino hacia nosotras. La mirada que le eché no tenía nombre. Silvia me quitó del todo, y se quedó sentada sobre la colchoneta a bastante distancia de mí.
Paula- Interrumpo algo? Lo siento…
Silvia- No, no te preocupes, no interrumpes nada
Esta vez miré a Silvia, decepcionada. Ella ni reparó en mí…
Cuando entrábamos a los vestuarios, con Paula por delante, tiré del brazo de Silvia.
Pepa- Espera
Me miró
Silvia- Qué pasa?
Pepa- No, nada… ( decepcionada ) Que… he pensado que igual podríamos volver juntas a casa
Sonrió levemente.
Silvia- Mejor que no, vale?
Pepa- Por qué?
Silvia- Ya sabes por qué, Pepa… además que he quedado
Mi gesto se endureció.
Silvia- Ya nos vemos mañana, vale?
Se acercó a mí y dejó un más que casto beso en mi mejilla, para luego desaparecer. Me apoyé contra la pared y resoplé… con lo bien que había empezado la mañana… empecé a sentirme bastante mal, ya había pasado un tiempo… vale que lo que hice la noche anterior no era la solución a todo, pero joder, llevaba todo el día pendiente de ella… de hecho, llevaba así toda la semana, y en lugar de sentir que las cosas iban a mejor, empezaba a sentir que me trataba como a una amiga, como a una conocida…
Empecé a cabrearme por momentos cuando pensé en lo que había dicho. Había quedado… con quien? No pude evitarlo, era una de las razones por las que Silvia me había pedido el tiempo, pero es que no le podía hacer nada… estaba celosa. Cabreada, y celosa.
