UNA PROMESA:
Era su segunda misión después de haberse recuperado, había pasado más de un mes desde la última, cuando tuvieron que acompañar a un comerciante y a su hija a la Arena y desde aquella vez, Sakura no había vuelto a salir de la Hoja, fue el mismo día que su relación con su sensei terminó.
La médico se había cansado de buscarlo en repetidas ocasiones, aún lo quería, lo seguía extrañando e imaginaba que él terminaría por ceder una vez más, aceptar que debían estar juntos para poder ser felices. Pero no, el ninja seguía tan firme en su decisión y sus palabras que Sakura comenzaba a creer que tenía razón. En el último mes, Sakura lo había buscado en su casa, en el campo de entrenamiento, en la Torre Hokage, en cualquier lugar donde el pudiera estar, pero no lo había visto más que tres veces, y sólo en una ocasión en privado, donde después de reiterarle lo mismo, se esfumó como de costumbre. Se le acababan las opciones, ya no tenía ni idea de cómo demostrarle a ese hombre que su amor no lo dañaría, que no se acabaría y que mucho menos lo abandonaría.
-Últimamente estas muy callada, Sakura-chan – observó su compañero mientras caminaban. Era una misión para el equipo siete, así que más incómoda no podía estar, en especial porque su sensei seguía fingiendo total indiferencia, no cedía ni un poco.
-Quiero una misión con un poco más de emoción – suspiró un poco aburrida – La última fue igual de tediosa que esta, además, ya recuperé mi nivel...
-Ten paciencia, Sakura-chan – su compañero tomó su mano, por algunos segundos su vista se oscureció, debía estar recordando su accidente, pero se recompuso de inmediato – Además, en la Arena les alegró verte, Gaara se sorprendió de verte tan recuperada, habló mucho de ti, está tan convencido como yo de que tienes un futuro brillante.
-¿Eso dijo el Kazakage?
-Sí, lo tienes muy impresionado.
-No lo sabía... - involuntariamente se sonrojó, no estaba acostumbrada a ser el tema de conversación entre dos hombres.
-Deberías confiar un poco más en ti, Sakura-chan, ¿no lo cree, sensei? – el ninja se detuvo y la observó de reojo, sus mejillas se encendieron aún más.
-Por supuesto.
Fue todo lo que dijo, pero la joven pudo escuchar una emoción contenida en su voz, su mirada que la rehuía temiendo delatar lo que verdaderamente sentía. Esos pequeños momentos eran los que le impedían rendirse, lo quería a su lado más de lo que nunca quiso a ningún otro hombre y como jamás volvería a hacerlo, estaba más que convencida.
-Cuando regresemos a la Hoja, hablaré con la Abuela – refunfuñó Naruto estirando los brazos y colocándolos en la nuca – Tienes razón, necesitamos un poco de acción. Estamos en un nivel superior, somos el mejor equipo de la Aldea, no es posible que nos encarguen este tipo de misiones a nosotros...
Naruto continuó quejándose como un niño pequeño, pero a Sakura no le molestó, ya estaba acostumbrada a su carácter, además había aprendido a disfrutar esos pequeños berrinches de su compañero, después de tantos años, era algo que no cambiaba, y que nunca terminaría por hacerlo. La joven lo escuchó paciente y así se mantuvo entretenida durante el resto del viaje.
Kakashi raramente intervenía en la conversación, estaba inusualmente callado, por suerte Naruto era lo bastante despistado como para pasar por alto sus prolongados silencios. Estaba tan ocupado relatando sus propias anécdotas y preparando sus reclamos para con la Godaime que apenas y se daba cuenta. Por su parte, Sakura no le quitaba los ojos de encima, el ninja iba unos pasos más adelante, así que no tenía más opción que ver su espalda, pero con eso le bastaba.
Si la médico hubiera tenido un deseo, hubiera pedido entrar en la cabeza de ese hombre y saber de una vez por todas qué era lo que estaba pensando.
La misión no podía ser más sencilla, entregar un pergamino a una Aldea que estaba a tan solo un día de distancia. Tsunade les había pedido que se lo tomaran en calma, que no había prisa por regresar, por lo que caminaron durante todo el trayecto, llegarían por la noche y descansarían un día completo, después volverían y sería su segunda misión completa.
Todo el camino fue tan tranquilo como se esperaba y media hora después de que los últimos rayos del sol desaparecieran, llegaron a su destino. Una pintoresca Aldea lo bastante pequeña para poder contar todas las casas que estaban esparcidas en un hermoso valle. Las calles estaban perfectamente iluminadas, había algunos puestos de comida abiertos y con gente cenando y compartiendo alegremente. La pequeña torre donde debían presentarse estaba en el centro de la Aldea por lo que allí se dirigieron entre miradas curiosas. Eran un grupo de ninja con la banda de la Hoja, seguramente había pasado mucho tiempo desde los últimos que vieron, era claro que esa Aldea no era ninguna potencia y que nunca lo sería, su gente era tranquila y se dedicaba al cultivo de semillas y arroz, una vida cómoda y predecible. El equipo siete era la sensación.
Fueron recibidos por un Abuelo, un señor de cabellos blancos, pero con juventud en cada uno de sus pasos. Tenía una gran sonrisa y los recibió con efusividad, parecía ser el gobernante indicado para esa Aldea.
-Me alegra que no tuvieran inconvenientes – recibió el pergamino y lo abrió – Tenemos una cena preparada para todos, además de un cuarto listo...
-¡Gracias Abuelo!, me moría de hambre.
-¡Naruto! – lo regañó Sakura por su ligereza antes de darle una palmada en la cabeza que casi lo manda de bruces – Muestra un poco de respeto.
-Pero Sakura-chan...
-Dije que mostraras un poco de respeto – lo amenazó de nuevo y fue suficiente para que su compañero guardara silencio mientras se sobaba la cabeza.
-Un equipo muy interesante – observó el Abuelo complacido – No estamos acostumbrados a recibir ninjas, ya deben saberlo, y cuando vienen parecen tan callados y reservados... y entonces aparece esta adorable pareja.
Antes de que Sakura pudiera negarlo, o Naruto hacer alarde de su gran atractivo para conseguir chicas, antes de que ambos pudieran abrir la boca, Kakashi respondió por ambos:
-No, ellos de ninguna manera son pareja – sus alumnos lo observaron con la boca abierta, su tono no había dejado lugar a la duda.
-¿Ah no?, bueno pues disculpen la confusión – se disculpó el Abuelo con una gran sonrisa, como si no lamentara la confusión – Es mejor que vayan a comer y luego a descansar. Mañana es un día importante y me gustaría que nos acompañaran.
-¿Un día importante?, Tsunade-sama no mencionó nada... - Kakashi ya lleva más palabras ahora que en todo el trayecto.
-Sí, mi único hijo se casará, me gustaría que se unieran a la celebración.
-¡Claro que sí, Abuelo! – Naruto responde por todos y entonces queda decidido.
La comida que les espera es abundante, platillos especialmente preparados para ellos y todo a su disposición.
-Me alegra que Hokage-sama nos enviara a esta misión – comenta su compañero comiendo de todos los platos – Y mañana tendremos más comida...
-Lo sé, tenía tanta hambre – Sakura se une a su compañero y comienza a comer – Me pregunto cómo será la boda de mañana...
-¿No comerá, Kakashi-sensei?
-No tengo hambre – es todo lo que dice antes de marcharse. De todos modos, él nunca come frente a ellos, ni siquiera cuando sólo estaba con Sakura, la joven no era capaz de convencerlo de bajarse la máscara por más de una hora. Sin embargo, el tono tan neutral e insípido que usó, le quitó completamente el apetito a la médico. Comenzaba a creer que ella no era buena para el ninja, ni su presencia ni ausencia parecía tener un efecto positivo en él.
-Últimamente parece algo distraído – observó Naruto - ¿Tú también lo has notado, Sakura-chan?
-Sí.
-Creo saber por qué – se acerca a ella y le susurra: – Extraña a alguien, estoy seguro de que es así. Y debe ser a esa enfermera que vino con nosotros, desde que se fue, Kakashi-sensei se comporta más extraño de lo normal.
-Debe ser eso...
Sakura no dijo nada más sobre el tema, se esforzó en comer y mostrar un apetito que ya no tenía, se concentró en responder cada pregunta de su compañero y mantener una conversación de los más animada. Pero su cabeza estaba llena del hombre que había abandonado la habitación, quería seguirlo y llevarle un plato de comida, no había probado bocado en todo el día...
Tsunade se había compadecido de ella y no había separado al equipo siete, pero quizá eso habría sido lo mejor porque era mucho más castigo verlo tan distanciado.
Cuando terminaron de cenar se retiraron a la habitación que les tenían preparada, era amplia y espaciosa, más que suficiente para tres personas. Todo preparado para que pudieran descansar.
-Mira, Sakura-chan, nos dejaron un plato de comida extra.
Pero la médico lo único que podía notar era que su sensei no estaba allí, estaba su pequeña mochila, pero ni rastro de él, y estaba convencida de que no volvería pronto. Y no se equivocó, se quedó dormida esperando su regreso.
El día siguiente fue demasiado ajetreado como para seguir preocupándose por los pasos de su sensei, desde primera hora de la mañana se ofreció para ayudar con los preparativos de la boda, toda la tarde colocando flores y adornos para la ceremonia. Naruto también se ofreció como voluntario y juntos ayudaron a que todo estuviera listo a tiempo.
Sakura se dio el tiempo de observar a la pareja de novios, un joven de hermosos ojos azules, como los de su compañero, de piel blanca y cabellera profundamente negra, la mujer era esbelta y de hermosa sonrisa, de cabello rubio y ojos negros, reflejaban tanta felicidad que opacaban al resto. La ceremonia fue preciosa, tal como todos lo esperaban, después hubo una pequeña fiesta en la que estuvo invitado el equipo siete, y aunque la vestimenta de Sakura y Naruto desentonaba fuertemente, eso no les impidió disfrutar de la comida.
La ceremonia se prolongó hasta la noche, pero ellos debían partir mañana temprano así que lo más prudente fue retirarse para poder descansar un poco.
-Todavía no quiero dormir, Sakura-chan – se quejó su compañero – Es muy temprano.
-Recuerda que mañana debemos salir a primera hora...
-Lo sé, pero de veras que me estoy divirtiendo, además no podré dormir sabiendo de todo lo que me estoy perdiendo.
-De acuerdo, pero trata de dormir un par de horas.
-Te lo prometo, Sakura-chan.
La médico dejó que su compañero siguiera divirtiéndose y se marchó hasta la habitación que les tenían preparada. Las calles estaban vacías, y no era para menos, toda la Aldea se encontraba celebrando una importante unión, y parecía que iba para largo. Sólo esperaba que Naruto pudiera levantarse al día siguiente.
-Sakura... - la joven dio un respingo al escuchar su nombre.
-¿Todo está bien, sensei?
-No, en realidad no – el ninja estaba a su espalda, pero en un abrir y cerrar de ojos estaban frente a frente, a escasos centímetros – ¿Qué se supone que debo hacer?, no puedo estar sin ti... Lo intenté, cada maldito día, pero no puedo ¿Qué hiciste conmigo, cómo te clavaste tan adentro? – parecía desesperado, realmente no entendía lo que sucedía con él.
Sakura negó con la cabeza, seguía sin aceparlo, sin aceptar que estaba enamorado de ella.
Kakashi se acercó a pasos decididos hacia su alumna, bajó su máscara, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, la tomó de la cintura y la besó. Una de sus manos subió hasta la nuca de la joven y la presionó más contra sus labios, necesitaba obtener más de ella, saciar la sed en sus labios. Un mes de abstinencia, días enteros sin verla y semanas sin ponerle un solo dedo encima, noches en vela extrañándola, ansiando sentir su piel contra la suya, castigándose de la peor forma imaginando que ella lo había superado...
La besó con más ímpetu, mordió su labio inferior con fuerza para sentir que todo era real, que no era otra fantasía. Más que estarla besando, parecía estarla devorando. Naturalmente que su alumna era mucho más pequeña y a pesar de que él se había inclinado, ella estaba de puntillas para alcanzar sus labios, para responder a su beso con esa entrega tan peculiar.
-Dime que no es tarde aún – tomó su delicado rostro entre las manos y buscó su mirada jade – Que sigues siendo mía y que siempre lo serás...
-Sensei...
-Sakura, no hay otra mujer para mí – unió sus frentes y suspiró contra sus labios – Si no eres tú, no será nadie.
La joven no pronunció otra palabra, en lugar de hacerlo, se refugió en sus brazos y dejó que él la abrazara con fuerza. Una parte de ella sentía una gran compasión por ese hombre, estaba asustado de sus propios sentimientos, lo había admitido, era la primera vez que se enamoraba... un ninja con muchos años más de experiencia y de vida se estaba enamorando de su joven alumna, claro que entendía sus dudas. Pero eso no borraba su deseo de ser amada por un hombre como él, lo poco que había obtenido, lo poco que había podido saborear le había fascinado. Kakashi era en extremo apasionado, dedicado y entregado hasta el final, conocía una pequeña parte de su pasado, y era sorprendente que después de tanta tragedia pudiera amar con tanta fuerza, y eso la maravillaba. Quería esa clase de amor en su vida, así de intenso, estaba segura de que una vez que comenzara, que el ninja lo dejara fluir y lo desatara, entonces duraría toda la vida. Lo intentaría siempre con tal de terminar en sus brazos.
-¿Qué debo hacer para que lo entienda? – le preguntó Sakura con una vocecita que derritió su corazón – No iré a ningún lado.
-No quiero que te alejes – levantó su rostro y la tomó de la barbilla – Debes estar siempre conmigo, ya nunca debes apartarte de mí.
Era una demanda, una orden hacia su alumna. Pero es que él era así, no era tierno, no mucho, no era tranquilo ni reservado, ese era el ninja, y Sakura le estaba exigiendo algo más, entonces conocería esa parte demandante, terriblemente celosa y un poco posesiva, así era con lo suyo. Egoísta.
-¿Prometes nunca irte? – se arriesgó a preguntar.
Sí – la respuesta tan segura de ella, sus ojos jade sin mostrar duda o inseguridad fue lo que le llevó a tomar esa precipitada decisión.
-Entonces ven conmigo.
La tomó de la mano y se escabulleron por toda la desconocida Aldea. No hacía falta tener mucha precaución, todos estaban en la fiesta, pero aún así vigilaron sus pasos. Sakura no entendía a dónde iban, el ninja la sujetaba con fuerza, era más que evidente que estaba ansioso. Caminaba, casi corría y la arrastraba con él, su mano no dejaba de sujetarla ni un solo instante y su semblante, lejos de lucir más tranquilo ahora que parecía habían solucionado los problemas, parecía más tenso que nunca.
-¿A dónde vamos, sensei?
No respondió, pero su agarre se volvió un poco más suave. No tardó mucho en darse cuenta, estaban en el lugar de la ceremonia, muy apartado de la fiesta, de un extremo a otro de la Aldea. Aún estaba todo en su lugar, el camino de flores, un hermoso arco también de flores blancas donde los novios se juraron amor eterno, y para su sorpresa también estaba el Abuelo, el padre del novio, lo más extraño fue que parecía esperarlos.
Kakashi se detuvo en seco y tomó a la joven de las manos, pero la soltó de inmediato, y ante su mirada atónita, se bajó la máscara, después entrelazó sus manos, de nuevo.
-¿Qué hacemos aquí?
-Hacer una promesa – su voz tan profunda que la joven se estremeció – Si es lo que quieres...
Sakura observó al Abuelo que los esperaba pacientemente y con una sonrisa tranquila, de repente comprendió toda la situación.
-Es lo que quiero.
-Entonces ven conmigo.
Caminaron por el mismo lugar por donde la pareja había dado sus pasos hacia una vida juntos, pisaron los mismos pétalos y los esperaba la misma persona. La jovencita sintió una emoción totalmente desconocida, una mezcla de profundo miedo con irradiante felicidad. Era aterrador y embriagante al mismo tiempo. Sus ropas no eran las mejores, el ninja vestía como un jounin, y ella con su acostumbrada falda negra y blusa rosa, con su banda ninja atada a su cabeza y la de él cubriéndole el Sharingan, vestían como lo que eran, ninjas en una misión.
Sus pasos no vacilaron ni una sola fracción de segundo, caminaron tomados de la mano hasta llegar al arco y estar bajo las flores que aún despedían un aroma exquisito. Entonces se detuvieron y Kakashi tomó su otra mano, por primera vez en meses, el hombre lucía totalmente sereno, con su rostro al descubierto dejaba ver una discreta sonrisa, una llena de satisfacción.
-El amor en todas sus formas es válido, en todas sus expresiones – comenzó el Abuelo con una voz tranquila y armoniosa, la misma que había utilizado en la ceremonia oficial – El amor nace en los lugares más extraños, y quizá entre las personas menos indicadas, pero jamás se equivoca y los ha elegido a ustedes, a un sensei y a su alumna.
Kakashi tomó con un poco más de fuerza las manos de su alumna, su intención al inicio del día no había sido esa. Sin embargo, cuando comenzó la ceremonia y después durante toda la fiesta no hizo otra cosa más que observar a la jovencita, la seguía con la vista a cada paso que ella daba. Se mantuvo completamente al margen, pero no la perdió de vista ni un solo instante, no pasó mucho hasta que alguien lo notó. Y fue precisamente el Abuelo quien lo hizo, quien se percató de ese detalle, claro que lo habría notado cualquier persona que pusiera un poco de atención, su mirada lo delataba. Había amores que no se podía esconder, y ese era uno de ellos.
Bastó una corta charla con el Abuelo para que entrara en razón.
-Sakura... - comenzó a sentir cómo una emoción intensa se extendía por todo su pecho, su alumna estaba bajo un arco de flores, con las mejillas teñidas de rojo – No recuerdas cómo fue que me conquistaste, y para ser sinceros, yo tampoco me di cuenta, fue tan sutil que cuando logré reaccionar estaba sumergido por completo en tu amor... Pasé gran parte de mi vida creyendo que tener el control de todo era lo más sensato, la única opción para estar a salvo y evitar más pérdidas, y ese plan me funcionaba a la perfección, pero entonces me enamoré de ti y todo mi sistema se vino abajo, no funcionó contigo porque tú no eres una misión y no quiero que lo seas. Creí que estaba preparado para enfrentarlo todo, y entonces tu ausencia me golpeó... y no quiero volver a sentirla.
-. Esta no es una unión oficial, no tengo el poder para hacerlo, sólo estoy aquí para presenciar una promesa que Kakashi tiene para ti, Sakura, para ser testigo de su amor por ti...
-Al principio no tenía nada de ti, y estaba bien, así se supone que debía ser; luego tuve un poco y creí que sería suficiente, pero no lo fue, y entonces quiero todo y ya no me importa lo que es correcto y lo que no. Tengo una promesa que hacerte, y a cambio no te pido nada más que la aceptes: Te prometo que me entregaré a ti por completo, sin reservas como debe ser, porque no quiero mi vida antigua de vuelta, te cedo el control sobre mí.
-Sensei...- Sakura se refugió en el pecho del ninja y él la abrazó con tanta ternura que se sorprendió el mismo – Usted conoce mejor que ningún otro hombre mis errores, los conoce todos y cada uno de ellos, me instruyó y me vio crecer, convertirme en lo que ahora soy... Sabe que mi corazón y mis ojos durante años veían en otra dirección y resultó que el hombre indicado siempre estuvo frente a mí.
-Estoy seguro de que podrán superar cualquier obstáculo que pueda separarlos – confirmó el Abuelo – Vuelvan aquí cada de deseen, cada necesiten recordar y fortalecer su amor, cada que duden o simplemente cada que quieran disfrutar de esta unión, porque, aunque no es oficial en la Hoja, aquí lo será.
El ninja siguió abrazando a su alumna, después de más de un mes por fin se sentía satisfecho. El miedo seguía ahí, aún temía el día que Sakura volviera a ver a Sasuke, pero tenía tiempo para enamorarla por completo, para adueñarse de su corazón e intentar ser el hombre de su vida.
-Tendrás que tenerme mucha paciencia, Sakura – besó su cabellera rosa – Soy un hombre enamorado por primera vez.
Se separó ligeramente, buscó sus labios y la besó. Ese debió ser el beso más dulce de toda su vida.
-Todo saldrá bien – esa pequeña frase de su alumna lo reconfortó, parecía tan segura sobre ellos. Una jovencita completamente, con la edad adecuada para enamorarse perdidamente, para experimentar y disfrutar de su juventud se estaba entregando a él.
-Pero todavía no termina – la médico lo observó con curiosidad – Aún debo hablar con alguien más, pedir permiso para poder hacer esto – dijo antes de besarla con tanta pasión que Sakura casi se derrite en sus labios – No volveré a tocarte hasta obtener esa autorización.
-Pero...
-No – dijo repasando sus labios con el pulgar y resistiendo la enorme tentación de volver a besarla, aunque claro, no se negaba el privilegio de seguirla estrechando entre sus brazos, no creía poder vivir un día sin tocarla, sin sentir su piel suave y perfumada – Esta vez haré las cosas bien, nena, desde hoy y siempre haré las cosas bien.
-¿No puedes empezar mañana? – el puchero de Sakura le arrancó una verdadera carcajada – El Abuelo dijo que...
-Créeme, es más difícil para mí que para ti. No te imaginas la necesidad que tengo por besar cada centímetro de tu piel de nuevo, basta verte para desearte, para fantasear con tenerte entre las sábanas desnuda...
El rostro de su alumna se tiñó completamente de rojo, sus ojos se abrieron por la sorpresa y soltó una pequeña exclamación. Por supuesto, ella no recordaba que eso ya había sucedido. Su expresión fue casi tan tentadora como tenerla tan cerca... Pero no, Sakura merecía que lo intentara.
...
Sakura tenía la mirada fija en el suelo, era una táctica para ocultar el permanente sonrojo en todo su rostro que terminaba hasta las orejas. Ambas manos sudaban, pero una de ellas lo hacía particularmente al estar entrelazada con otra. La jovencita observó esa mano cubierta por una especie de guante ninja, una que cubría su palma por completo pero no sus dedos, además de tener un pequeño rectángulo de metal con el fin de ser utilizado durante batallas, para defensa.
El corazón de la chica latía tan rápido que parecí irreal, estaba segura de que todos en esa habitación podía oír su desbocado latir, eso enrojecía aún más su rostro.
No hacía otra cosa que quedarse quieta y escuchar cómo un ninja declaraba un profundo amor hacia ella, y cómo suplicaba una oportunidad para demostrarlo.
-Sakura no estará en mejores manos que en las mías, Tsunade-sama, ni siquiera en las suyas, con todo respeto – la voz de Kakashi era segura y firme, la misma joven se sorprendía de su seriedad.
-Sakura me contó lo que sucedía entre ustedes, aunque honestamente debo reconocer que no creí que terminaríamos aquí, contigo Kakashi, tomando la mano de nuestra alumna – la Godaime suspiró con fuerza y volvió a observar a la pareja – Eres un adulto, ambos lo son y no tengo autoridad para ordenar sobre sus deseos... pero quiero escuchar lo que Sakura tiene qué decir.
-Tsunade-sama, sabe que yo jamás haría nada para decepcionarla, pero no pienso separarme de mi sensei, aun si lo ordenara – la joven levantó la vista y sus ojos se posaron en los de su maestra – Creo que hay reglas que vale la pena romper para ser feliz, y yo quiero serlo.
Los ojos de la Hokage se volvieron más brillosos y parpadeó un par de veces, se tomó unos segundos para volver a hablar:
-Si esa es la situación...Lo más correcto sería separarlos, seguramente su relación interferirá en más de una misión, Kakashi, tú no podrás hacer otra cosa más que preocuparte por Sakura, pondrás su seguridad por encima del sentido común y de tu propia vida, y Sakura hará lo mismo – el ninja se aferró con más fuerza a su mano – Pero estoy convencida de que su rendimiento disminuiría aun más si los separo, así que no lo haré.
-Gracias, Tsunade-sama.
-Sin embargo, es mejor que por el momento lo mantengan en secreto. Desgraciadamente no creo que sea tan fácil que los Abuelos de la Hoja lo acepten, mucho menos lo permitan, y mi poder sobre ellos en casi nulo...
-Lo haremos – aseguró la jovencita con una sonrisa - ¿Eso significa que tenemos su permiso?
-¿Eso es lo que quieren, mi permiso? – se tomó de las manos y se dio la vuelta en la silla para ver la vista de toda la Aldea – Son la pareja más extraña y poco compatible que hay en toda la Hoja, un sensei y su alumna enamorados... podría preguntarle al más anciano y me diría que eso nunca pasó y que nunca pasara. Cuando el Tercero formó el equipo siete, lo hizo pensando en Naruto y Sasuke, ambos necesitaban un ninja de élite para formarlos y guiarlos, no creo que en sus planes estuviera formar una pareja con ustedes dos... Pero sí, tienen mi permiso.
Sakura no creía lo que acababa de escuchar, después de escuchar lo que parecía ser un completa negación, resultó que no, que ella otorgaba su permiso. Antes de que pudiera preguntarle por qué, la Godaime volvió a hablar:
-Sakura, puedes irte. Kakashi tú quédate, quiero hablar contigo a solas.
La joven observó al ninja que asintió tranquilamente, le dio un último apretón en la mano y se marchó de la habitación. El ex ANBU se quedó en su lugar y esperó, pero como la Godaime parecía tan inmersa en sus pensamientos, tanto que pensó que se había olvidado de su presencia en la habitación, dio el primer paso.
-¿Por qué, Tsunade-sama?, ¿Por qué nos ha concedido su permiso?, usted misma reconoce la irracional que parece todo.
-El amor no nació para ser reprimido – la Sanin seguía dándole la espalda, fingiendo ver hacia el exterior pero por el cristal Kakashi podía ver su reflejo, su mirada perdida en sus recuerdos – El amor es tan largo como el tiempo, y cuando este se acaba, también lo hace el otro... No, no seré yo quien los separe, ya tendrán ustedes muchos obstáculos a superar – suspiró largamente antes de continuar – No puedo evitar preguntarme qué hubiera pasado si Sakura no hubiera perdido la memoria, ¿Crees que habría seguido tan enamorada de Sasuke, y habrían terminado casados y con un hijo?, supongo que eso ya no importa, pero yo estoy convencida de que no, creo que el resultado sería el mismo, aunque con muchos años de retraso...
-¿Tsunade-sama? – Kakashi estaba intrigado por la conversación y quería seguir oyéndola así que se apresuró a interrumpir su silencio.
-Me gusta pensar que estamos destinados a una persona, para bien o para mal. Sólo una persona es capaz de complementarnos, y no es que seamos seres incompletos, es que a su lado somos más... Así que realmente creo que Sakura y tú terminarían juntos, aunque ella no perdiera la memoria, el destino terminaría por unirlos tarde o temprano y en esta vida fue antes.
-También lo creo.
-Ella es una chica especial, me recuerda un poco a mí... Cuídala mucho, y por su bien, cuídate tú también, no te atrevas a dejarla sola ni a faltarle; los dos son ninjas y saben a lo que se enfrentan en cada misión, y ahora también tendrás que luchar por mantenerte vivo para ella – una solitaria lágrima resbaló por la mejilla de la Hokage – Ahora vete.
Kakashi salió de la Torre Hokage, la Sanin le había dado mucho en qué pensar, nada que lo hiciera dudar o vacilar sobre su alumna, pero sí sobre distintos escenarios que no le habían pasado por la cabeza. Sí, desde ese momento las misiones serían distintas, su principal prioridad sería cuidar de esa mujer. Observó a Sakura a la distancia, charlaba con Naruto que se encargaba de hacerla reír, esa jovencita había logrado lo que parecía imposible.
-¿Qué te hizo cambiar de opinión? – le preguntó Sakura, estaban en el departamento de Kakashi, la había invitado al final del día, así que ella esperaba sentada en la cama mientras el ninja terminaba de darse una ducha – Parecías tan seguro de alejarte de mí...
-Una idea muy egoísta – le confesó saliendo de la ducha cubierto sólo por una toalla alrededor de su cadera; le médico ladeó la cabeza confundida y él procedió a explicarse: - No soporto la idea de que alguien más te toque, me enfurece imaginarte en brazos de alguien más, besando otros labios o tocando otra piel, no quiero que haya otro hombre en tu vida que no sea yo, deseo tus mejores sonrisas, todas tus noches, cada pensamiento de tu cabecita, te deseo a ti completa y totalmente para mí.
Se acercó, levantó la barbilla de la joven y le besó con ímpetu.
-Sí que fue una idea muy egoísta.
-¿Te molesta?
-En absoluto.
Sakura lo besó de nuevo, sus delicadas y suaves manos se enredaron en la cabellera gris y mojada del ninja y lo atrajeron más a sus labios. El ninja disfrutó de cada segundo antes de separarse.
-No tiene que pasar nada, nena, este día no podía ser más perfecto.
-Lo sé, pero yo quiero que pase.
Kakashi suspiró con fuerza y dejó escapar todo el deseo que tenía acumulado. Deseaba ese momento, la deseaba con cada pizca de su ser. Sin embargo, y como la primera vez, debía ser cuidadoso, ella no recordaba que ya había sucedido, no recordaba ni cómo, así que sería como una segunda primera vez, mejor dicho, una tercera primera vez, así que debía ser memorable. Se aseguraría de que Sakura no lo olvidara el resto de su vida.
La besó de nuevo, sus manos llegaron hasta su cintura y la puso de pie. De repente parecía tan pequeña que le dio miedo tocarla, temía romperla con su tempestuoso amor. Acarició sus mejillas y también tomó unos mechones de cabello rosado, tantos años junto a ella... Besó su frente, tomó el borde de su blusa y la sacó con extremo cuidado; luego fue el turno de su falda, la desabrochó y la bajó hasta los tobillos, lo mismo con su pequeño short. Al final quedó semidesnuda frente a él, exhibiendo su perfecto cuerpo, su piel que parecía de marfil.
Saboreó sus labios con lentitud, con tranquilidad y sin prisas. Mientras sus manos bajaron hasta la toalla que lo envolvía y terminó por dejarla caer. La tomó de la cintura y de apoco la recostó en la cama, entre las cálidas mantas y bajo la luz de una vela que ofrecía un ambiente aún más romántico. Se colocó sobre ella y la escuchó jadear al sentir su piel desnuda tocar la suya. Lo primero fue besarla, intentar calmar sus nervios porque podía sentir su timidez. Después comenzó a bajar, delineó su cuello con la punta de la lengua, pero no se detuvo, siguió bajando hasta su pecho cubierto por el sostén, pasó una mano por la espalda y lo desabrochó en segundos, lo quitó completamente segundos después. Dejó caer un poco de su peso presionando contra su cuerpo casi desnudo, la escuchó gemir y la sintió elevar su cadera tentadoramente, repitiendo ese toque erótico. Estaba totalmente desnudo, así que ese golpeteo era especialmente placentero para él, pero no perdió la cabeza, estaba decidido a ofrecerle a Sakura la mejor noche de su vida y nada podría distraerlo.
Besó su pecho desnudo, esa piel especialmente sensible y suave, su alumna gimió de inmediato y se removió inquieta. Kakashi repasó con la lengua cada centímetro, lo saboreó con detenimiento y se deleitó con sus senos que enseguida se endurecieron. Una de sus manos se cerró en torno a uno de sus senos y lo apretó con un poco de fuerza, su pulgar la acariciaba en pequeños círculos mientras su boca mordisqueaba a placer y antojo. La cadera de Sakura subía y bajaba inquieta, repetía un balanceo que terminaba por chocar con su miembro que ya latía dolorosamente, pero no cedía. Las caricias en su pecho no se detenían, se volvían más intensas hasta el punto en el que Sakura se vio obligada a suplicar:
-Sensei, por favor...
-Lo sé, bonita, sé lo que quieres.
Pero sus labios siguieron en el mismo lugar, devorando el pecho de la joven que no le quedaba más remedio que enterrar la uñas en su espalda, sucumbiendo ante cada beso y caricia. Kakashi había memorizado cada punto que hacía vibrar a la joven y claro que lo estaba aprovechando. Pero él también necesitaba y ansiaba más, por fin sus labios comenzaron a bajar, dejó una línea de besos mientras descendía. Entonces se topó con la línea de las bragas, Sakura seguía jadeando intentando recuperar el aliento, pero él no se lo permitió, una de sus manos se metió entre su ropa interior y acarició su intimidad húmeda y tibia. La reacción de su alumna fue inmediata, comenzó a moverse al ritmo de las caricias. Kakashi detuvo sus caricias sólo lo necesario para bajar sus bragas y dejarla completamente desnuda. Entonces introdujo un dedo dentro de ella, lo hizo lentamente para tortura de la joven, repitió la acción unos segundos después, pero todo con una velocidad desesperante para ella que ansiaba más. El ex ANBU no detuvo sus caricias, siguió tocando su cuerpo con delicadeza, besó su vientre, su ombligo con desesperación, como si fueran sus labios, recorrió sus muslos y depositó húmedos besos allí. Entonces sin previo aviso aumentó la velocidad y la fuerza de su toque, sus dedos se hundieron profundamente arrancando un gemido lleno de sorpresa y placer, siguió imprimiendo un ritmo impetuoso hasta que la sintió cerca de llegar al final, entonces se detuvo por completo.
Lo único que se escuchaba por toda la habitación eran los constantes jadeos de ambos, Kakashi se recostó de nuevo sobre ella y pudo ver cómo algunas perlas de sudor aparecían en la frente de su amante, el mismo sentía la piel húmeda por el esfuerzo, además de que su garganta comenzaba a secarse por los constantes jadeos. Su alumna comenzaba a recuperar el ritmo cuando la embistió por completo. Entrelazó su mano entre la suya y se quedó unos segundos completamente quieto, intentando superar la necesidad de imprimir un ritmo que podría lastimarla.
Pasados unos segundos comenzó a moverse, buscó sus labios y la besó mientras se hundía en ella, mientras sus cuerpos creaban una fricción embriagante. El ninja sintió las largas piernas de su alumna enredarse en su cadera, acercarlo más, provocar un roce más íntimo. Su cuerpo pequeño y tierno era una adicción peligrosa, el sabor de su piel, su aroma perfumado y delicado que emanaba naturalmente de ella, la forma tan especial en la que ella entregaba hasta la última pisca de su esencia y le arrebataba el control.
Kakashi podía sentir sus senos desnudos chochar contra su firme pecho, seducirlo sin descanso, sus jadeos entrecortados que respondían al placer que experimentaba. Ella era tremendamente sensual.
Lo disfrutó tanto o más que la primera vez, esta vez Sakura sabía perfectamente quién era él y disfrutaba de entregarse a su sensei. Su cuerpo que se deslizaba contra el suyo, aceptaba tenerlo dentro de ella, embistiéndola con fuerza y sacudiendo cada uno de sus sentidos. El ninja siguió deslizándose en su interior, gastando cada gota de energía en sus movimientos, negándose a sucumbir con tal de durar un poco más, de sentirla tan expuesta ante él, con tal de sentir un segundo más su humedad rodeándolo e incitándolo a continuar, a durar toda la noche si él lo quisiera así. No se detuvo cuando la sintió llegar al final, por el contrario, aumentó aun más el ritmo y dejó que de apoco el cuerpo de Sakura comenzara a despertar de nuevo. La besó, la acarició, la tomó de nuevo y por fin la jovencita comenzó a corresponder a su ritmo, su cadera se estrellaba contra la suya, se movía inquiera y mordía su hombro con fuerza.
El cuerpo de la médico estaba demasiado sensible y no pasó mucho hasta que sucumbió por segunda vez, pero esta vez lo llevó con ella. Dejó que él la invadiera, la llenara de su esencia y la marcara como su mujer.
Kakashi se esforzó por recuperar el aliento y un poco de fuerza, sentía algunas gotas de sudor corriendo por su espalda y la boca seca, estaba exhausto y podría dormir toda la noche sino fuera porque pensaba aprovecharla de una maneta mucho más placentera.
Se separó un poco para ver a su mujer a los ojos, esos ojos jade brillosos, esa perfecta sonrisa llena de satisfacción.
-¿Estás bien? – le preguntó retirando un mechón rosa de su frente. La jovencita asintió y lo besó delicadamente.
-Espero que Tsunade-sama no fuera muy dura contigo...
-No, en absoluto. Me hizo entender una cosa muy importante.
-¿Qué cosa?
-Que realmente estaba destinado a amarte – descansó sobre el pecho desnudo de su alumna – No sé cómo, ni cuándo, pero habríamos terminado de esta forma.
-Creo que era cuestión de tiempo para enamorarme de ti...
Kakashi besó su piel con delicadeza. Estaba satisfecho con lo que sucedía, con su propia vida. Él era un hombre formado de errores, de muerte y de soledad, siempre se había sentido de esa forma, no sabía si estaba mal o bien, sólo sabía que así era, y entonces se encontró con que Sakura lo quería justamente de esa forma. Y entonces no había duda, amarlo a él era amar su pasado, y ella lo hacía, era la indicada. Ahora era una mujer consciente de los brazos en los que se encontraba, ya no había incertidumbre de qué pasaría con Sasuke cuando lo recordara porque ya lo hacía, no se aprovechaba de su inocencia, no era un extraño para ella, era su sensei y ambos lo aceptaban.
-La primera vez que intentaste seducirme, me desarmaste por completo – admitió – He estado en muchas misiones, en más de una creí que realmente no volvería, he estado sin una sola arma frente a enemigo que no perdonan ese tipo de detalles, pero nunca tuve miedo, sabía que tenía mis habilidades, el Sharingan... pero contigo, cuando me besaste por primera vez, me sentí en peligro, vulnerable y terriblemente humano, y era porque sabía que nada podría protegerme de ti, ni mi talento, ni habilidades, ni el Sharingan, nada... contra ti no tengo defensas y me enteré de eso años después de conocerte.
-Lamento haber olvidado esos días.
-No pasa nada, no lo recuerdas, pero sí lo sientes y es lo más importante. Habría sido completamente miserable si recordaras todo, cada detalle, pero no lo que sentías por mí, eso sí habría sido un desastre.
-Te conquistaré siempre que haga falta.
-¿Lo prometes?
-Por supuesto. Además, me encargaré de alejar a cualquiera que parezca ligeramente interesada en ti – el ninja rió con ganas. Ahí estaba esa combinación de Sakura que le fascinaba, esa mezcla de inocencia con una pizca de celos, una mujer llena de matices que cambiarían su vida para siempre.
-Te conté mi pasado... - le confesó sintiendo las palabras atorarse en la garganta – Una noche te lo conté todo, y me escuchaste hasta el final. Así que quiero hacerlo de nuevo.
-De acuerdo...
Sakura lo abrazó con fuerza y trató de ignorar la profunda tristeza que ya la invadía. De nuevo ese presentimiento de que su corazón se rompería cuando lo escuchara, pero debía hacerlo, estaba lista para escucharlo. Ansiaba conocer hasta la última pizca de ese hombre, despojarlo de un poco de misterio y de esa intensa melancolía que en ocasiones lo invadía, borrar ese miedo irracional al abandono.
Había tomado la decisión correcta al intentar conquistarlo. No, jamás recordaría que la llevó a tomar esa decisión, qué sintió la primera vez que lo vio como un hombre y no como su sensei, eran sensaciones que jamás experimentaría de nuevo, su primera vez perdida en su memoria, pero eso no le importaba, el hombre era el mismo, y él conocía hasta el último detalle así que sus recuerdos estaban a salvo, en la memoria del indicado.
-Estás a salvo conmigo – le aseguró al ex ANBU que titubeaba para comenzar a hablar.
Sakura sabía que el ninja estaba enamorado de ella, podía sentir su amor correr por las venas, en cada toque y en cada palabra, pero ella le llevaba mucha ventaja. El amor que sentía por su sensei iba en tantas direcciones que nadie sería capaz de alcanzarlo o saber dónde terminaba.
Por un instante recordó a Sasuke, recordó el dolor al despedirse de él, pero después de todo siguió viva y su corazón latiendo, en cambio, ahora que lo tenía a él entre sus brazos, las diferencias entre uno y otro se hicieron inmensas. Del ex ANBU jamás podría despedirse.
-Me equivoqué mucho, ¿Sabes?... pero primero te contaré sobre mi padre...
Kakashi comenzó con su historia y Sakura se preparó para oírla. Una lágrima salió de sus ojos jade pero se quedó atrapada en su mejilla, deseaba poder entregarle su corazón para que él no siguiera lastimando el suyo y quería despojarlo de ese antiguo dolor. Y lo haría, con el paso del tiempo, y no por ella, sino por él, porque el hombre merecía un poco de paz.
Sakura escuchó una historia llena de humildad, sin tintes de autocompasión. Cualquier mujer se enamoraría del ninja, era un hombre que había aprendido su lección y que se encargaba de ser un digno alumno de Minato-sama, un digno compañero de Obito y Rin, defender la lección más valiosa de su padre... Así era como se enfrentaba el pasado, la soledad y el dolor, Sasuke había tenido la opción de ser como ese ninja, pero se rindió, y Kakashi después de tanto no lo hacía, seguía de pie. Sin duda que cualquier chica se enamoraría, pero ninguna podría amarlo como ella. Había cosas que no se borraban aunque la memoria no pudiera recordarlas.
Kakashi ya había tenido pérdidas suficientes, pero ahora Sakura le enseñaría una nueva forma de perder, una que no dolía; le enseñaría que perder la cabeza y el corazón por ella era tan dulce como el aroma de la flor que le había dado el nombre.
FIN
