Viene el siguiente capitulo¡ :D
Anna observo al grupo irse cabalgando hacia las montañas, solamente quedaron ella y la reina Eleonor mirando hacia la distancia a la mitad de la noche.
- Bueno- comenzó a decir la reina – supongo que es mejor que intentemos dormir un poco
- Pero…- se quejo Anna - ¿Qué le vamos a decir a toda la gente? No creo que regresen para la reunión de mañana-
- Pues puedo excusar a Mérida con mucha facilidad – pensó la reina – la ausencia que en verdad me preocupa es la de tu hermana,-
Ambas intentaron buscar una solución
- Podriamos solo decir que se siente enferma y ya – sugirió Anna
- Creo que es lo único que nos queda– se lamentó Eleonor, las dos se miraron con angustia
- Aunque tambien tenemos otro problema – añadió la princesa de Arendelle volteando hacia atrás, donde el príncipe Hans pepermanencia atado y amordazado
- No se preocupe alteza, yo me encargare de el – sonrío la reina
- Me haría un gran favor- respondió Anna
- Por supuesto, usted no se preocupe intente dormir tranquila - dijo cariñosamente, la princesa le agradeció una vez mas y subió a su habitación.
Eleonor se acerco al principe y le quito el pañuelo de boca
- ¿Qué demonios le sucede? – se empezó a quejarse - ¿acaso ya olvido nuestro trato?
La reina arrugo los labios y entrecerró los ojos molesta, se arrodillo junto a el y saco un pequeño cuchillo de su tobillo, con un enojo evidente empezó a cortar las cuerdas que lo ataban
- Por supuesto que no, pero a quien crees que mantengan vigilado ¿a los que se portan de manera decente? ¿o a un estúpido principe engreído que no puede mantener la boca cerrada? – lo apresurado de la situación obligaba a la mujer a improvisar, lo que la sacaba de sus casillas.
Hans reacciono mal ante el horrible humor de la reina
- Me vas a decir que eres tan estúpido como para atacar a las hermanas de Arendelle de frente, ¡controla tu temperamento¡ si no pasaras el resto de tus días en un calabozo y por lo que he oído ninguno de tus 20 hermanos se interesara en sacarte-
- Doce- la corrigió – tengo doce hermanos mayores - mientras se tallaba las muñecas lastimadas por la soga
- Y por el amor de dios¡ deja en paz a mi hija… ¡no esta interesada¡ - miro de un lado a otro con suspicacia – levántate¡ camina conmigo –
El principe la siguió mientras salían de los establos.
- ¿Te llevas bien con tus hermanos?- pregunto la reina
- ¿Por qué? – respondio el con suspicacia
- No parecen muy cercanos, perdona que lo diga pero tu hermano Michael no parece tener pensamientos demasiado profundos y sin embargo ustedes acceden a todo lo que el dice-
- Mi padre tuvo una política de crianza muy básica: el hermano mayor siempre tiene la primera palabra- contesto Hans con amargura
- Permiteme arriesgarme un poco…- la reina bajo la voz - ¿en qué te beneficia a ti matar a la reina? –
Hans se quedo pensativo, no entendia exactamente que estaba pasando
- dejame aclarártelo, si es que conseguimos matar a la reina ¿a quien crees que culpen por ello? - el joven no respondio – tu serias el principal sospechoso claro esta – dijo señalándolo con sus manos- y por supuesto que el resto de los involucrados no tendríamos ningún problema en señalarte- continuo con una sonrisa
- Mis hermanos nunca – pero se quedo callado, no fue capaz de terminar la frase-¿Qué quiere?-
- Te dire que no quiero: una guerra- explico mientas se detenia frente a las puertas de palacio – no le cuentes a nadie que la reina se ha ido-
- ¿Por qué?-
- Porque eso ara que tengas aunque sea un poco de credibilidad, si lo haces bien quizás puedas lograr que la princesa vuelva a confiar en ti- Hans rio entre dientes
- Anna no es tan estúpida como para…- pero de nuevo no pudo completar la frase -¿y entonces que? –
- Entonces le contamos a la reina lo que traman tus hermanos – sonrio Eleonor
El principe la miro sorprendido
- Ganas el favor de Arendelle y te deshaces de tres competidores al trono… no es que alguien lleve la cuenta pero el decimo principe suena un poco mejor que el treceavo ¿no crees? -
Mas que nunca se notaba la tosca improvisación de la reina, su corazón latia demasiado rápido , se estaba arriesgando; si el principe tenia al menos una pizca de decencia se negaría al trato, le contaría a sus hermanos de la traición de Eleonor y estaría muerta antes de que saliera el sol, sin mencionar de que también matarían a Anna y Arendelle podría ser tomada fácilmente. El segundo en que el principe tardo en responder le parecio una eternidad.
La reina Eleonor lo miro de reojo y el sonrió.
-Tiene talento para la diplomacia majestad- la alago
- El tiempo te da experiencia - contesto ella aliviada –
- Pero, si yo no fui encarcelado por intentar matar a la reina ¿Qué le hace pensar que mis hermanos lo serán? –
- Yo me encargare de eso, asi tenga que llevarlos a mis propias mazmorras- contesto Eleonor con un poco mas de confianza
- Un placer hablar con usted majestad – el principe se agacho caballerosamente y beso la mano de reina lo cual la hizo suspirar con letargo y retiro su mano con brusquedad.
- ¿en serio?- exclamo ella con desagrado
- Solo es cortesía- se defendió
- ¡vete a dormir niño¡ - le grito mientras entraba al castillo.
El asunto del palacio estaba arreglado, ahora solo había que cubrir la ausencia de la reina, se le ocurrio un plan pero al igual que el anterior parecía demasiado descabellado, tan solo esperaba que Mérida pudiera regresar a salvo… no sabía a que clase de peligros se enfrentaría su hija.
Viento en su rostro y el bosque a su alrededor, por primera vez desde que llegó a Arendelle Mérida se sentía bienvenida, iba despacio, de tras del caballo blanco en el que iban Eugene y Rapunzel, no quería apresurarse demasiado, no conocía esos camino y el muchacho que los guiaba acaba de resultar herido, si algo le pasaba debía ser capaz de regresar al castillo; le agradecía a su padre la capa de piel que le había obligado a guardar, el frío era implacable. Llevaban poco mas de una hora cabalgando y la princesa de Dunbrogh comenzó a preocuparse, el fuego de sus linternas no soportaría mucho mas, la luna se alzaba en lo alto pero no sería suficiente si se quedaban sin luz, estaba intentando pensar en una solución cuando Kristoff se detuvo.
- Fue cerca de aquí…- reflexiono el muchacho- en el lago a unos metros- su rostro se veía cansado, aun palido por la pérdida de sangre y se movia con lentitud.
Todos se detuvieron a su alrededor
- Ves algo Max? – pregunto Eugene a su caballo mientres este miraba alrededor con astucia
- ¡Por alla¡ - señalo Mérida hacia arriba de una pequeña montaña que se distinguía cerca de ellos
- ¿alcanzas a ver algo? – le pregunto Rapunzel
- No – contesto ella mientras se bajaba del caballo en un movimiento - pero si observas un poco se nota el rasto – Mérida señalo unos cuantos arboles con las ramas arrancadas y el hielo roto sobre el lago – pelearon sobre la superficie del lago, corrió detrás de Kristoff hacia el sur, pero al perder el rastro se dirigio nuevamente hacia el norte, se nota claramente… pero, ¿de que tamaño es esta cosa? – dijo intentando alcanzar una de las ramas dañada en un pino
- Como tres metros- respondió Kristoff sorprendido, y no era el único, los demás miraban a Mérida con una mezcla de asombro y temor, por la oscuridad era difícil distinguir sus rostros.
- ¿entonces? – preguntó Rapunzel, quien hasta entonces había guardao silecio.
- Habrá que escalar un poco, solo unos cuantos metros - se agacho ligeramente para rebuscar en su maleta- Muy bien – comenzó a explicar – creo que traemos suficientes cuerdas, hay que amarrarse bien y… ¿ que haces?- se sorprendio
- No necesito cuerdas para trepar¡- gritó Mérida mientras empezaba a escalar el muro– solo estorban¡-
- ¿me prestas una?- pregunto Rapunzel y con una sonrisa en los labios comenzó a amarrase con firmeza
- Bien , una vez que haces el nudo tienes que lanzarla y esperar que se enganche en…- pero tampoco pudo terminar esa frase, con una habilidad experta la princesa de ojos verdes logro atar uno de los pinos de la cima y comenzó a trepar con agilidad, inclusive con entusiasmo.
- Creo que yo si ocupare un poco de guía- dijo Eugene intentando animarlo un poco
- No pierdan el tiempo- los interrumpió Elsa bajando de su caballo con una elegancia envidiable, los miro con una sonrisa y despues volteo hacia las chicas que trepaban la congelada pared de piedra mientras negaba con la cabeza, levanto los brazos y agitó las manos, la briza helada se manifestó de pronto y el hielo tomó la forma de unas refinadas escaleras de caracol que subían sobre la montaña.
Elsa empezó a subir la escalinata con calma, Eugene y Kristoff la siguieron.
- ¡quedate abajo Max¡ - le grito Eugene al caballo que le respondio con mala cara – Rapunzel amor¡ ¿estas bien? – llamó a la princesa que seguía trepando con la soga
- Si – respondio ella – te veo arriba¡ - el le devolvió la sonrisa y siguió escalando por las majestuosas escaleras, iba justo detrás de Elsa pero se detuvo un poco al notar que Kristoff se quedaba atrás.
- Oye..- le dijo con preocupación - ¿estas bien amigo?-
- Si – respondio mientras respiraba con dificultad – solo… - su pie resbalo en el escalon y Eugene se apresuro a ayudarle
- Todavía estas débil, no debiste haber venido-
- ¿esta todo bien? - grito Elsa ya casi llegando a la cima
- Si, pero creo que Kristoff todavía se siente un poco mal…-
- ¡debió quedarse en el castillo perdió mucha sangre¡- grito Rapunzel aun sujeta a la cuerda intentando no perder el aire por la altura y el esfuerzo físico
- No se si deberimos gritar…- empezó Mérida- podríamos causar algún derrumbe…- su pie resbalo de pronto en la fría roca pero logro sujetarse, maldijo por lo bajo y continuo subiendo, miro a su izquierda y observo la escalera, podría bajar y subir por ella pero era demasiado terca para tal cosa, el frío alcanzaba a transpasar sus guantes y le calaba las manos, ni hablar de la visibilidad nula y los huesos entumecidos.
- ¿te paso una soga?- le grito Rapunzel viéndola en dificultades
- ¡estoy bien¡ - mintió ella mientras se sujetaba con fuerza de la roca, le costaba pedir ayuda aun cuando era evidente que la necesitaba.
- Como quieras -respondió la princesa de ojos verdes mientras continuaba escalando
Mérida se esforzó por llegar a la cima, el sudor practimente se congelaba con lo helado del aire, apenas alcanzo a asomarse sobre la superficie vio a Elsa de pie frente a un criatura de nieve, levantando ambas manos en el aire apuntando directamente al extraño ser que gruñía molesto; el rostro de la criatura parecía desfigurarse y sus manos y pies se agitaban extraños, era como si empezara a derretirse y se volviera a congelar al instante, la reina parecía estar usando toda su concentración para hacerle frente provocando al mismo tiempo una ráfaga de viento helado a su alrededor, en un arrebato de furia el monstruo levanto sus brazos y los agito en dirección a la chica. La princesa de Dunbrogh salto sobre la nieve y retiro a la reina de lo que habría sido un golpe certero.
- ¡¿Estan bien?¡- el grito de Rapunzel llamo la atención del monstruo que empezó a caminar directamente hacia ella.
- ¡cuidado¡ - grito Elsa aun tumbada sobre la nieve y le arrojo unos picos de hielo que se hundieron en la espalda de la criatura sin hacerle ningún daño.
- Eso no parece funcionar – dijo Mérida imprudentemente ganándose una mirada furiosa de parte de la reina -¿Qué?- pero ambas voltearon al escuchar el grito de Rapunzel, había podido esquivar al mounstro pero este había golpeado la escalinata haciendo que se fuera desquebrajando con rapidez.
- ¡Eugene¡ - llamo Rapunzel pero no obtuvo respuesta alguna de los chicos.
- ¡baja con ellos¡ - grito Mérida - ¡te necesitaran si están heridos¡- la castaña parecio debatirse un segundo entre un lugar y otro pero asintio rápidamente y salto hacia el borde aun sujeta de la cuerda que la había ayudado a subir.
Elsa y Mérida se vieron la una a la otra al mismo tiempo que la brisa helada se hacia mas fuerte.
-¡Tranquilizate¡ - le grito la pelirroja - ¡ o no¡ - exclamo de pronto, el viento frío había apagado su linterna, ahora lo único que las iluminaba era la luz de la luna –debes distraerlo¡ -
- ¿Qué? – respondio Elsa
- Necesito que lo distraigas¡ tengo un plan¡- ambas se gritaban la una a la otra pues la tormenta era tal que no alcanzaban a escucharse - ¡debes detener la tormenta¡ -
- Si – la reina cerro con fuerza los ojos e intento calmarse, debía parar su nerviosismo , detener la tormenta , detener la tormenta, recordó los muelles cálidos de Arendelle, los paseos en trineo con su hermana, los ojos de su madre.
La tormenta se detuvo
- Ahora distraelo¡ - gritó Mérida mientras se apresuraba hacia los arboles
Elsa la miro sin saber que pensar, no le quedaba otra opción, comenzó a formar bolas de nieves y arrojarlas con fuerza hacia la criatura que se aproximaba hacia ellas, pero estas solo se quedaban adheridas a su cuerpo haciéndola mas grande y deforme.
- ¡Eso no funciona¡ ¡trata otra cosa¡ - la princesa cortaba algunas ramas de los arboles mientras gritaba
- ¡¿Qué¡? – le respondio Elsa molesta
- No lo se¡ lo que sea¡ tu eres la experta con la nieve¡ - contesto la pelirroja al mismo tiempo que arrojaba la madera al suelo y se arrodillaba junto a el.
La reina abrió ambos brazos en el aire y los replegó hacia el piso, la nieve en la que malvavisco estaba parado se movio como si estuviera temblando haciéndolo caer, Elsa alzo nuevamente sus manos sacando picos de hielo que atravesaron a la criatura.
- ¡fantastico¡ - la exclamación de Mérida no duro mucho, el moustro comenzó a moverse entre los picos, uno le arranco un brazo pero siguió arrastrándose sin el.
- Si tienes un plan este es el momento- dijo Elsa con un pequeño toque de sarcasmo
- ¡listo¡- contesto ella feliz frente a una pequeña fogata, abrió la mochila que cargaba en su espalda y dejo ver una serie de no mas de diez flechas, cada una de ellas tenia la punta rodeada por una pequeña bolsita de pana.
- Si vas a hacer algo hazlo ahora¡- ordeno la reina, Mérida respondio con una sonrisa, se armo de su arco y tomo una de las flechas, acerco la punta al fuego y despues la disparo hacia el monstruo pero la flecha entro en el cuerpo al igual que lo habían hecho los picos de hielo.
- ¿y en que se supone que eso…?- Elsa no pudo terminar, una explosión se disparo en el cuerpo de la criatura - ¿Qué diablos? –
-Polvora – contesto Mérida sonriendo de satisfacción, Elsa la miro extrañada mientras la princesa sacudia una de las flechas en su rostro
- Polvora- repitió Elsa ahora también sonriendo, pero ambas reaccionaron cuando su adversario se puso de pie y emitio por primera un grito de dolor.
- Haz piso¡- grito Mérida mientras acercaba otras tres flechas al fuego
- ¿Qué?- se sorpendio Elsa
- ¡rapido¡ si no las lanzo explotaran en mi cara¡ - contesto la pelirroja con urgencia mientras saltaba sobre la nieve - ¡hay que rodearlo¡-
Elsa entendió a que se referia y creó un camino de hielo en el punto exacto en el que la princesa de Dunbrogh aterrizó, Mérida se deslizo por este alrededor del mounstrou mientras lanzaba, una, dos y tres, un brazo , la espalda, otro brazo, zaz¡ zaz¡ zaz¡ BANG¡ BANG¡ BANG¡ las tres detonaron dentro del cuerpo.
La princesa regreso al lugar donde había partido y tomo otro monto mas de flechas pero no tuvo tiempo de prenderlas, el ruido de las explosiones retumbo detrás de ellas, el sol que recién salía les permitio obsevar claramente como se formaba la avalancha.
- ¡o no¡ no¡ no¡ no¡- repitió Mérida mientras tomaba a Elza del brazo y corrian hacia la ladera para huir del inminente derrumbe, saltaron por el borde justo cuando la nieve enterro a Malvavisco, con rapidez la reina creo un tobogán de hielo por el que llegaron a salvo al suelo, cayendo justo encima de sus amigos.
-¿Qué es lo que esta pasando? – exclamo Kristoff.
- Avalancha – contesto Mérida atropelladamente
- ¿¡que¡? – gritaron Eugene y Rapunzel al unisono
- ¡AVALANCHA¡ Corran¡- Mérida corrió hasta su caballo, al igual que los demás, Maximus adelanto por mas de una cabeza al grupo mientras huian, parecía que estaban a punto de ser aplastados cuando Elsa reacciono y paro su corcel, todos se quedaron estupefactos, pero la joven se dio la vuelta y empezó a cabalgar directo hacia la avalancha, se paro sobre la nieve y emitio un grito mientras extendia sus manos no, cada parte de su cuerpo hacia aquello que los aplastaría, la nieve se quedo suspendida como si el tiempo se hubiera detenido.
El resto emitieron gritos de asombro mientras Elsa iba poco a poco aplacando la tormenta.
Mérida rio y se acerco a ella
- ¡wow¡ No te llaman la reina de las nieves por nada e?- dijo mientras golpeaba toscamente el hombro de la rubia.
- Gracias – contesto esta extrañada- supongo- y rio incomodo mientras por primera vez desde que dejaba el castillo respiraba con tranquilidad.
