Hola chicos, sé que dije que tal vez no podría subir capitulo hoy, pero como ven, no fue así, y no me podía contener las ganas de escribir. El motivo por lo que dije eso es que esta mañana hice un corto viaje fuera de mi ciudad y no tuve la posibilidad de escribir, por eso, en cuanto regrese, tome la computadora y comencé este capítulo. En todo el viaje no deje de pensar en la historia, en los sucesos y en las sorpresas. Disfrútenlo.
Este capítulo se inició a las 7:20 de la tarde del domingo 14 de mayo de 2017, hora del centro de México.
Cap. 11 – Uno de diez… ¿de diez?
¡Vámonos! El partido que daba inicio a una nueva competencia para Lynn y su equipo había comenzado, y las hostilidades pos parte de los dos equipos salieron a relucir inmediatamente, cuando el equipo contrario saco tremendo disparo de fuera del área en cuanto se acercaron un poco a esta. Sin embargo, el disparo solo fue potente y termino en manos de Michael, quien ahuecaba el pecho para que no se le escapara el balón, luciendo su uniforme, que consistía de suéter blanco de franjas, guantes y unas rodilleras, con el número uno en la espalda, se mostraba listo para cubrir la retaguardia.
Rápidamente hizo un largo despeje, tenía en claro lo que quería, pues el destino de ese despeje era aquella castaña con cola de caballo quien bajaba ese balón de una manera magistral e inmediatamente se enfilaba hacia la meta rival. Comenzó a correr, se quitaba a uno y a dos, y a antes de entrar al área, disparó de manera precisa, un disparo magistral que terminaba en manos del portero rival. En menos de un minuto el balón ya había sido tocado por ambos porteros y solo dos jugadores de Los Salvajes.
-¡Lynn, no te precipites! –Se escuchó desde su propia área-.
Los fantasmas de aquel juego se aparecían para Lynn, quien miró a sus pies durante un segundo, pero esta vez, estaba segura que sería diferente, ese día estaba dispuesta a marcar más de una vez, aunque o fuera a aquel chico que la había "deshonrado".
Se inició el ataque del enemigo nuevamente, Lynn era la primera línea defensiva, y como tal, fue por busca de la pelota…
-¡No te desgastes! –Se escuchó desde la banca de suplentes-. ¡Habrá más oportunidades!
Escuchando esas palabras decidió bajar la intensidad con la que había iniciado, bajo la presión y se acomodó en la mitad del campo, ahí tenía pensado comenzar la presión.
El equipo contrario también comenzaba a bajar el nivel de intensidad. Ellos planeaban ponerse arriba en el marcador desde muy temprano y tratar de desbalancear anímicamente a Lynn y compañía, y cuando no funcionó su plan, asumieron una formación defensiva. Al notar esto, Michael y Alex, los líderes del equipo, pensaron que lo mejor sería aumentar la presión y no irse al medio tiempo con "donas para el café".
La indicación llego luego de 5 minutos de juego, los cuales, el rival se había encerrado, provocando el menor peligro posible en la meta que resguardaba Michael, y también reduciendo las posibilidades de gol en contra. Lynn, luego de recibir esta indicación volvió al nivel de juego con el que había comenzado el encuentro, pero sus ataques fueron inútiles, si no eran detenidos en defensa, lo hacia el arquero, o erraba los tiros. Ella se encontró casi siempre sola en el ataque, más de una vez había demostrado que podía ella sola con la defensa rival, conformada por dos chicos y una chica. Aunque el nivel de ella era suficiente para superarlos a todos por individual, hacerlo en colectividad le era imposible. Aquellos embates que lograba terminar, ya sea en manos del arquero o desviado del arco, ella superaba como máximo a dos de ellos, y esos momentos ocurrían en contra ataque, a pase de Michael, Alex, o algún otro jugador que defendía el arco en los ataques rivales.
A lo largo de esos ataques, los disparos que lograban sobrepasar la defensa eran detenidos por asombrosas atajadas de parte de Michael, el nivel que mostraba no era el demostrado aquellas dos ocasiones en que Lynn se enfrentó a él, había alcanzado un nuevo nivel… pero ella también. A cada atajada impresionante de Michael, las hermanas de Lynn que estaban en la grada, sospechaban cada vez más y más del chico, pues no sabían cómo era posible su cambio de apariencia tan radical en menos de dos semanas.
Faltando 2 minutos para el medio tiempo, Lynn se desesperaba, sabía que en sus manos, o mejor dicho, en sus piernas, estaba el irse o no a la mitad del partido con ceros en ambos marcadores. La pelota la tenía el rival en territorio propio, y en compulsivo acto, decidió bajar por el balón, se posiciono frente a quien controlaba este. Ahí estaba, frente a Lynn, un chico de más o menos su edad y estatura, complexión delgada y una mirada que demostraba confianza en sí mismo. Él chico procedió a avanzar, Lynn sabía que debía robar el balón, pero el acto fue tan rápido para ella, no alcanzó a reaccionar a tiempo…
-¡Ah, mi tobillo! –Gritaba el chico en el suelo. Lynn había cometido una falta con tal de obtener el balón, o de detener el ataque rival previniendo un gol en contra-.
-¡Fuiii! –Se escuchó el silbato del árbitro indicando la falta cometida por aquella niña castaña, nadie lo podía creer, ni su equipo, ni su familia. Sabían que Lynn era agresiva pero que nunca jugaba sucio-.
-Usted señorita, ya se encuentra amonestada –dijo el árbitro mostrando el tarjetón amarillo tan característico, era la primera vez en su vida que recibía un castigo así, y no pudo contener su enojo-.
-¡¿Qué rayos le pasa?! ¡Si ni siquiera lo toqué! –Exclamó irritada-.
El árbitro levanto la mirada, y nuevamente llevando su mano al bolsillo, se preparaba para…
-No le haga caso, está loca esta niña –aparecía Michael, en un intento acertado por evitar que Lynn recibiera otro color de tarjeta, y al parecer, funcionaba, pues el juez alejaba su brazo del bolsillo, con una mirada acusadora a la pequeña-.
-Ni una más, señores, va para los dos equipos –dicho esto, procedió con el protocolo de marcar el lugar de donde se cobraría el disparo de castigo-.
-Lynn, ¿qué fue eso? Por poco te expulsan en tu primer juego.
-Yo, yo… -titubeaba-.
-Déjanos la defensa a nosotros –agregó Alex-, tú preocúpate de superar a su portero.
Lynn asintió avergonzada esa indicación.
-Ve a posición de contra ataque –le ordeno Michael, orden que atendió sin replicarla y sin decir palabra, asintiendo nuevamente con la cabeza-.
El equipo rival posiciono el balón donde les había indicado el árbitro, mientras Michael colocaba la barrera a la distancia ordenada por el central, colocando tres hombres, y uno más de los rivales, intentando estorbar su visibilidad. El árbitro indico que se reanudara el juego haciendo valer ese disparo, el cual sobrepasó la barrera con cuatro hombres. Se dirigía hacia la esquina superior derecha del arquero, todos observaban expectantes como no le sería posible alcanzar ese balón, mientras Lynn ya se imaginaba el gol en contra y la consecuencia de su suprema estupidez, pero nadie vio venir lo que siguiente. Michael había dado dos pasos a su derecha, y con un potente salto se impulsó para alcanzar esa pelota que ya tenía el sello de gol marcado con tinta, pero Michael tenía la sustancia que borraría esa tinta, el gol no había llegado, Michael había desviado el balón de su trayectoria, proyectando hacia córner. Todos se habían quedado atónitos un segundo, hasta que la tribuna comenzó a gritar de emoción y coreaba su nombre, todos menos un sector de esta. Las niñas Loud ya estaban seguras de sus suposiciones, y terminando ese partido alejarían a Lynn de ese peligroso sujeto.
Mientras tanto, al ver el vuelo de su arquero y capitán, Lynn recordó esa música que sonó aquel lunes, mientras caminaba a casa por los campos de fútbol, y una frase en específico:
"… y volaba de palo a palo, algunos le decían El Gato, por sus reflejos bajo el arco, hasta que un día hubo un ángel, que lo vio volar, y le llamo: Superman".
Lynn trotaba hacia su arco, con esa frase en mente, se disponía a felicitarlo por su vuelo, pero en cuanto Michael se recuperó de ese lanzamiento:
-¡Te dije que en la contra! –No lo dijo con enojo, pero si sonó como un regaño. Lynn quedaría pasmada un segundo hasta reaccionar con convicción y regresar a la posición que le indicaron-.
Los rivales procedieron a cobrar el saque de esquina, el cual terminaría en las manos de Michael y marcaría el fin del primer tiempo. El marcador reflejaba un insípido cero x cero, nada para nadie en veinte minutos.
-¡Venga equipo! Esto no se ha terminado –decía Michael para animar a su equipo-.
Todos se dirigieron al banquillo, entre ellos Lynn, quien, avergonzada, espera recibir un regaño generalizado de su equipo en base a su actuar-.
-Bien chicos –comenzó Michael-, hay que presionar más, Lynn...
Lynn cerró sus ojos esperando recibir palabras y cuestionamientos acerca de lo sucedido…
-…estás jugando genial, sigue así.
Aquellas palabras dejaron más que sorprendida a Lynn, ella esperaba todo, menos palabras de ánimo, las cuales hicieron que dibujara una sonrisa en su rostro, mostrando convicción y seguridad de nuevo.
-Solo… -oh, ahí estaba lo que esperaba- evita los contactos, ya posees una amarilla.
Ella solo asintió a la indicación de su capitán, quien después de ella, se dirigió a cada uno de los jugadores que habían disputado en ese tiempo.
Se reinició el partido, ahora era el turno del equipo de Lynn para mover el balón desde el principio. En el círculo central se encontraban Lynn y Gus. Este último sería el encargado de marcar el pase a Lynn para comenzar a jugar, pero en un nuevo acto impulsivo, Lynn disparó a la portería, nadie se esperaba eso, y pensó que mediante eso podrían abrir el marcador. El balón se acercaba al arco rápidamente, dejando sin reacción al portero, que tuvo mucha suerte, el balón impactó en el poste y salió de la cancha. Un silencio rotundo volvía a inundar el terreno de juego, para volverse un descontrol total de parte de la grada, quien ahora coreaba el nombre de Lynn, del mismo modo que lo había hecho con Michael. Hasta sus hermanas habían olvidado un segundo el odio que comenzaban a sentir hacia Michael.
-¡Eso fue impresionante Lynn! –Gritó Lincoln desde el banco, pues seguía grabando el partido a petición del capitán-.
Esas palabras hicieron que Lynn se entusiasmara aún más, dejando de lado el hecho de que había errado un disparo espectacular, y haciendo que se sintiera más suelta durante el resto del juego.
El desarrollo de aquellos últimos 20 minutos fue superior al de los primeros, ambos equipos realizaban llegadas a portería con peligro de gol. Las jugadas terminaban con el relucir de los arqueros y las líneas defensivas, haciendo cada vez más difícil hacer una anotación con el paso de los minutos. Una y otra llegada, lado a lado, los dos equipos corrían con todos sus integrantes intentando alcanzar a Su Majestad", pero esta no se dignaba a hacerse presente, era como si el destino tuviera pactado aquel soso marcador de 0´s después de 39 minutos de intenso juego, y a Lynn, eso le estaba pasando factura. Ella no sabía porque, pero se sentía sumamente agotada con respecto del tiempo que había jugado. ¿El hecho de ser la única delantera le estaba afectando?
Ese último minuto de juego, se había quedado en el medio campo, en la posición indicada para contragolpe, aprovechando esos segundos para tomar aliento, sabía que todo era posible faltando aun 60 segundos en el reloj.
Un disparo inesperado de los contrarios era desviado por Michael a saque de córner, y Lynn estaba lista para iniciar el último intento, estaba empecinada en que ese último tenía que ser el decisivo, tenía que marcar el gol del gane. El córner fue cobrado, pero con un nuevo impresionante salto de Michael, descolgó el balón, y, sin caer al suelo, mandó de una mano el balón hacia Lynn, a quien se llamó para iniciar la contra, pero en cuanto toco el suelo con sus pies, sonó la ocarina que decretaba el final del encuentro con un 0 para la cuenta de ambos equipos.
Michael cayó de rodillas, esperaba más de ese encuentro, pero no se encontraba decepcionado, pensaba que solo sería una razón más para seguir luchando y para superarse de parte de él y de Lynn. Sus pensamientos de optimismo se desvanecieron inmediatamente al escuchar un fuerte sonido, alguien había caído. Al levantar la cabeza para ver lo sucedido, se quedó congelado, él junto con el resto del equipo, solo veían a Lynn ahí tirada, en uno de los costados de la cancha a altura de la mitad, donde tenía indicada la posición del contrataque. Lynn se había desmayado.
Que fuerte, ¿no? Oh, solo esperen, se pone mejor.
