Lugar: Piso 77 – (Ciudad Central) – Día no especificado - Hora: 12:13pm...


Luego de mi aventura con Argo, me la pasé todo el día de ayer, huyendo de jugadores fanáticos que me querían en su lista de amigos.

Al parecer, cierta jugadora con bigotes, acabó haciendo ganancia con el video después de todo...

Hoy, lo peor ya había pasado y me encontraba con Kirito y los demás descansando en una de las plazas dentro del pueblo central del piso 77. Asuna había sugerido que hiciésemos un picnic... aunque, tengo mis sospechas de que ella planeaba algo romántico con cierto espadachín monocromático y terminamos colándonos a la fiesta, pero bueno, al final lo estábamos pasando bien. Ignorando, claro, que algunos jugadores aún solían detenerse a saludarme de vez en cuando...

- Hey, Hiro-kun- tomó la palabra la sub-comandante.

- ¿Hmm?

- Has estado ocultándote todo el día de ayer y las personas no dejan de saludarte, ¿sucedió algo que debamos saber?

- Pregúntale a Argo... respondí secamente.

- ¿Argo? ¿Qué tiene ella que ver? ¿Acaso esparció algún rumor sobre ti?

Suspiré profundamente.

- No. De hecho fue todo lo contrario... - contesté.

- ¿Huh? Dijeron los presentes arqueando sus cabezas

- Verán, hace dos días vine hasta aquí buscando explorar los alrededores. Como tuve problemas con el transportador *cof* nopodíabajar *cof* me topé con Argo. Conversamos y creo que en cierta forma terminé insultando su persona, así que me obligó a realizar varias misiones a modo de castigo y la última fue cantar karaoke para una multitud de jugadores en un extraño bar.

- ¿Y estuviste de acuerdo con eso? – preguntó Klein interesado.

- Pues, era eso o ser linchado del lugar. Al parecer Argo esperaba humillarme frente al público, pero no contaba con que yo supiera cantar en la vida real. Así que subí al escenario, interpreté una canción que miembros de mi familia solían forzarme a cantar de niño y resulté el vencedor de la noche.

- ¿O sea que Argo te guardó rencor? – preguntó Lizbeth.

- Mmm, lo dudo mucho. Luego del espectáculo, charlamos un rato fuera del establecimiento, decidí regalarle el objeto que obtuve como premio y me añadió a su grupo de contactos. Podría decirse que la pasamos bien.

Todos quedaron en silencio por unos segundos procesando lo que acababa de decir.

- No es justo, hasta Hiro-chi consigue citas antes que yo- protestó Klein.

- ¿Eh? E-Eso no pudo haber sido una cita, se sintió como una tortura la mayor parte del tiempo.

- Conociendo a Argo, no me sorprende – agregó Kirito y colocó su mano en mi hombro. Tienen mi bendición.

- ¿Ehhhh? – exclamé, a lo que múltiples carcajadas envolvían el ambiente.

Denme un respiro...

- A propósito, Hiro-san – interrumpió Silica.

- Dime...

- Sería posible que... ¿ca-cantaras algo para nosotros? – dijo algo nerviosa.

- ¿Eh?

- Por favor, Hiro-kun, nos encantaría oírte – agregó Asuna.

- Si, canta algo, Hiro – exclamó Liz.

- ¡HIRO HIRO HIRO HIRO!

Al ver que alentarme sólo lo hacía más vergonzoso, acabé aceptando... de mala gana.

- Está bien está bien, lo haré solo por favor no sigan aclamando...

- ¡Yay! - exclamaron las chicas chocando palmas.

Desvié la mirada hacia los hermanos Kirigaya que me dedicaron una nerviosa sonrisa, en plan: "no hay de otra, amigo, debes hacerlo"

Me levanté, fui hasta mi menú y materialicé algo que había querido probar desde que lo había comprado el otro día.

- ¿Una mandolina? – escuché a los presentes murmurar.

Teniendo la canción en mi mente, comencé a recitar...


Voz de Hiro: Ono Kensho – Nombre de la canción: - GOING HOME –


Cuando terminé mi canción, me sorprendí al notar que una multitud se había formado alrededor de nuestro picnic.

Sonreí algo nervioso y miré a mis compañeros.

- Y bien, ¿qué dicen?

Lizbeth y Silica estaban levemente sonrojadas, Kirito me dedicó un pulgar en alto, Asuna junto sus palmas y alabó mi talento, Klein quería que le enseñara cómo cantar así para atraer chicas y Leafa tenía la quijada por los suelos.

Incluso la multitud había comenzado a corear mi nombre.

Me sentí en las nubes por unos momentos hasta que algo se acercó volando a gran velocidad y golpeó la mandolina que portaba, provocando que se fragmentara en mil pedazos.

Mis ojos sólo quedaron abiertos por el suceso.

- ¿Estás bien, Hiro-kun? – preguntó Liz preocupada

- Eh... sí, no fue nada grave –contesté.

- Hey, ¿quién lo hizo? –gritó Kirito mirando hacia los jugadores reunidos.

- Si, da la cara, no seas cobarde – aportó Klein.

En ese instante, el grupo de espectadores se abrió al medio, revelando a un joven de cabello castaño claro portando una armadura blanca con motivos rojos similares a los de la ropa de Asuna. No sabía por qué, pero algo en ese jugador se me hacía muy familiar...

- No eres digno de portar eso... dijo con odio en sus palabras. No dejaré que alguien como tú la reemplace...

Reemplazarla... ¿A quién se refiere?

- ¡Nautilus! – grito la subcomandante. ¿Por qué lo hiciste? Hiro-kun no te ha hecho nada, sólo cantó porque se lo pedimos y, además, su música sirvió para alegrarnos a todos.

El jugador, cuyo nombre al parecer era Nautilus, sólo me dedicó una mirada de enojo.

- Ese es precisamente mi problema... Asuna-san... afirmó sin perder la expresión. Eso es algo que sólo ella podía lograr y prefiero que siga siendo así...

Sin esperar a recibir una respuesta de nuestra parte, el sujeto se dio la vuelta y se alejó de la plazoleta.

- Hey, regresa aquí, tú...

- No, Klein, déjalo, después de todo no hubo daño alguno – contesté.

- Pero, tu instrumento fue...

- Tal vez... pero ahora estoy mucho más interesado en conocer que esconde ese tal Nautilus- dije en tono serio. Asuna-san, por favor, tú debes saber algo más de él...

- Esta bien...- contestó. Pero primero, regresemos a la posada, esto lo discutiremos en privado.


Lugar: Piso 76 – Arc Sophia (Habitación de Asuna en la posada) – Día no especificado - Hora: 13:22pm...


- Nautilus, era un miembro del gremio de Caballeros del Juramento De Sangre, supongo que te habrás dado cuenta por la armadura que llevaba- narró Asuna.

- Si, se me había hecho muy familiar al verla... contesté.

- Pues, se unió a nosotros en el tiempo que el gremio estaba decidido a conquistar el cuadragésimo piso. Nuestro comandante, Heathcliff, lo había asignado a mi escuadrón, debido a que era capaz de utilizar poderosas Habilidades con la Espada que podrían ser de gran ayuda contra el jefe. Pero, durante el combate, Nautilus fue incapaz de seguir mis órdenes...

- ¿Acaso se negó a obedecerte? – preguntó Liz.

- No – dijo la subcomandante. Al principio pensé que era simple temor, pero más tarde nos enteramos que el poseía una rara condición que provocaba que sus reflejos en el juego, fueran más lentos que los de un jugador normal. Esto casi le provocó la muerte a su compañero.

- Debió sentirse horrible... agregué bajando la cabeza.

- Si, lo fue, para todos, pero mucho más para él. Cuando Heathcliff volvió a citarnos para enfrentar a otro jefe de piso, tuve que negarle su participación, ya que en su estado actual podría poner en peligro no sólo a sí mismo sino también a sus compañeros de equipo. Días después, apareció en los cuarteles presentando su renuncia, diciendo que ya no tenía motivos para seguir en el gremio. Luego de eso, jamás volvimos a verlo...

El humor en la habitación decayó abruptamente luego del relato de Asuna.

- Aun así, no entiendo por qué tuvo que romper el instrumento de Hiro- exclamó Klein.

- Sí, no tenía por qué hacerlo – agregó Lizbeth.

En ese instante, recordé un detalle importante.

- Luego de romperla...-interrumpí. Mencionó algo sobre que no quería que reemplazara a alguien... ¿alguna idea sobre de quién podría tratarse?

Todos se miraron entre sí.

- También pareció muy molesto cuando Asuna trató de defender que mi canto sólo intentaba animar a todos...

Afirmó que y cito: "Eso es algo que sólo ella era capaz de hacer y prefiero que siga siendo así..."

- ¿Cómo recordaste todo eso? – preguntó Klein.

- Klein, pasó hace sólo 30 minutos- dije con un suspiro. En fin, ¿alguien?

- Eso... era algo... (Asuna)

- Que sólo ella... (Kirito)

- ¡Era capaz de hacer! – exclamaron Kirito y Asuna al unísono.

- ¿Hmm? – dije viéndolos a ambos.

- Kirito-kun -dijo la sub-comandante viendo al espadachín.

- Entiendo- contestó él y procedió con su explicación.

Tal vez algunos aquí no lo sepan, pero mi capacidad para blandir 2 espadas al mismo tiempo es conocida dentro del juego como una "Habilidad Extra" es un tipo de habilidad que sólo 1 jugador puede obtener dentro del juego, si cumple con el requisito indicado.

- Entonces... cuando dijo que era algo que sólo esa persona podía lograr... debió tratarse de una habilidad única- agregó Lizbeth.

Sí, pero, ¿existe algún tipo de habilidad que pueda influir en los jugadores con sólo utilizar un instrumento? –pensé no muy seguro. Después de todo en este juego, los jugadores no tienen permitido utilizar magia, ya que nunca fue programada. Kayaba intentaba hacerlo lo más real posible.

A menos que...

Ante las miradas de todos, me levanté sin hacer contacto visual y me dirigí hacia la puerta.

- Hiro-kun, ¿A dónde vas?

- A obtener una pista- dije sin ampliar demasiado.

Salí del cuarto de Asuna y entré al mío. Una vez allí, cerré la puerta, abrí el menú, luego mi lista de contactos y me enfoqué en el último nombre que aparecía.

Era tiempo... de pedirle ayuda a C.

- Lo tengo- dije ingresando de golpe en el cuarto de Asuna

- Lo tengo- dije ingresando de golpe en el cuarto de Asuna.

- ¿Qué tienes? – preguntó Leafa.

- El nombre de esa habilidad – Exclamé. Alguien me debía un favor así que le pedí que investigara por mí- dije ocultando la existencia de C. Se llama "Cántico", una habilidad que permite subir o bajar stats durante una batalla, como a la vez, alterar el ánimo de otros jugadores fuera de ella.

- Sorprendente- dijo Kirito. No sabía que existieran de ese tipo.

- Ahora todo lo que tenemos que hacer es averiguar que jugador tenía esta Skill y, si nos guiamos por lo que Nautilus dijo, ese jugador probablemente haya sido una chica.

- ¿Quieres encontrar a una chica? Déjaselo todo a Klein- dijo el samurái inflando el pecho. Pondré a todo mi gremio a trabajar.

Todos reímos con nerviosismo.

- Aprecio el apoyo, Klein, pero creo tener a la persona indicada para el trabajo...

- Hablas de...

- Ajam, quien mejor para obtener información de los jugadores...

- Que la mejor informante de todo Aincrad... - completó Kirito.

- ¡ARGO-SAN! – exclamaron las damas presentes.

Bingo...


Luego de instruir a los demás para que rastrearan el paradero de Nautilus, decidí encontrarme con Argo a las afueras de Arc-Sophia. esperando que pudiera arrojarnos alguna pista o clave...

- Hey, Hero- dijo con su característica voz nasal.

- Hey Argo, me alegra que hayas decidido venir.

- ¿Qué puedes estar buscando de moi esta vez? ¿Acaso quieres invitarme a otra cita? - preguntó quitándose la capucha.

- Lo siento, madam, no soy de los que apresura una relación- bromeé. En fin, necesito un favor.

- ¿Oh? Soy toda oídos...

- Necesito que me digas todo lo que sepas sobre una jugadora que tuviese una extraña habilidad relacionada con el canto.

- ¿Con el canto? – repitió la informante.

- Sí, buscamos a una joven que tenía el poder de influir en los jugadores con su canto.

- Mmm... no lo sé, es difícil recordar cuando se piensa en las deudas que uno debe pagar...

- Argo, por favor es importante...

- Bien, bien, no te enojes. Así que... canto ¿eh? - dijo llevándose la mano a la barbilla. Ahora que lo mencionas, creo haber oído algo sobre una jugadora, que solía cantar seguido en el piso 39. Llevaba un gran sombrero y traje blancos y siempre portaba una mandolina con ella.

- ¿Una... mandolina?

"No eres digno de portar eso..."

- Sí, nunca la conocí en persona, pero, muchos afirmaban que sus melodías los tranquilizaban, cómo si sintiera que todos sus problemas se desvanecían al escucharlas.

"Sólo ella tenía la capacidad de hacer eso..."

- Cuando oí los rumores quise darme un tiempo para oír alguno de sus conciertos, pero me enteré que había perecido en combate. Asesinada por los esbirros de un jefe de nivel medio en el piso 40. Ella fue la única de su equipo que no regresó ese día.

Tiene que ser ella...

- Argo, de casualidad, ¿recuerdas su nombre?

- Por desgracia no, fue hace mucho tiempo...

Maldición...

- Pero... puedo decirte que 2 de sus compañeros de party pertenecían a un gremio bastante conocido...

- ¿Cuál? – contesté algo ansioso.

- El nombre de ese gremio era...