Palabra: Mascota.
Jamás tan solo
24 de diciembre de 1995
El bullicio de la gente llegaba desde los pisos inferiores, pero Sirius prefería estar solo en ese momento. Pronto Harry volvería a irse a Hogwarts y la casa estaría vacía de nuevo. Le gustaba que estuviese llena de gente, que estuviesen Harry y Remus, y el resto de los chicos.
Soltó un suspiro y metió los dedos entre las plumas de Buckbeak. Su mascota se acercó más a él, indicando que le gustaba.
La puerta de abrió y Sirius sintió un gran alivio al ver que era solo Remus, sosteniendo dos copas en una mano. El licántropo le dirigió una sonrisa.
―Creí que te gustaría rememorar viejos tiempos―comentó, cerrando la puerta tras él y sentándose en el suelo junto a su amigo.
Sirius tomó una de las copas.
―¿Hace cuánto no brindas con agua?
―Hace dos años… solo―aclaró, sonriendo con tristeza―. Pero antes de eso… unos doce años, diría yo. ¿Tú?
Sirius contempló su copa en silencio durante unos segundos antes de contestar.
―Lo hago cada año. Y cada año, brindo por lo mismo.
Remus se quedó a la espera de que continuara.
―Brindo por Lily, por Harry, por ti, Lunático, y por James. Y, cada año, siento que él está brindado conmigo―murmuró Sirius, como si aquello lo avergonzara un poco.
Su amigo le dirigió una sonrisa triste, pero honesta.
―Seguramente lo está. Y esta vez, también estoy yo―alzó su copa―. Por Lily―dijo.
―Por Harry y todos sus amigos, porque él ganará esta guerra―aseguró Sirius.
―También por nosotros.
―Y por James.
―¿Qué dije, Canuto? James entra en "nosotros"―Remus rodó los ojos y Sirius soltó una carcajada canina.
―De acuerdo, Lunático. Por nosotros, entonces.
Después de quince años brindando en silencio, al fin escucharon de nuevo el ruido de las copas al chocar entre ellas.
N/A:
Palabras: 299.
