Nota de la autora: Martes, 23 de Octubre de 2007.
¡Buenas!. Que sepáis que hoy me he examinado del teórico del coche y creo que me ha salido muy bien pero hasta mañana no sabré la nota, así que en el próximo cap que suba os diré si lo aprobé o no.
Rompiendo un poco la dinámica, no empezaré este cap relatando cosas del infierno o de la vida de Ron y Harry sino de la novia del pelirrojo. Preparaos para seguir conociendo a una chica que representa el estereotipo de "rubia tonta" que tanto nos han mostrado las películas americanas. Aunque en los caps pasados en los que ya ha intervenido haciendo hipótesis y otros razonamientos, habéis comprobado que "Treys" de tonta no tiene nada. Un beso. RAkAoMi.
"Cap 11. Tracy."
- Johnson…¡Señorita Johnson!.- Pronunció la profesora de Psicología Clínica dando un golpe fuerte en su mesa.- ¡Despierte de una vez!
La rubia platino dejó salir un bostezo y cuando vio la cara airada de la profesora, sólo pudo musitar un tímido "Lo siento" antes de escuchar la bronca que estaba segura le caería por haberse dormido sobre su pupitre de la primera fila.
- ¿Quiere decirme por qué está tan cansada. Demasiadas compras tal vez?.- Dijo la adulta con sarcasmo.
- No, es que me quedé hasta tarde en casa de un amigo.
- ¿Aconsejándole sobre la moda?
- No, señora. Él vive con una chica que tiene un problema grave de transtorno del comportamiento y me pidió ayuda pensando que yo podría echarle una mano.
- ¿Ah sí, tan experta la cree en sólo segundo año de carrera o ésa es la imagen que usted le ha dado de sí misma como estudiante?
- No, profesora Sheedy. Soy consciente de que todavía me falta mucho por aprender pero sí creo que igualmente puedo hacer algo por ella.
- Pues ya puede irse de clase. Hoy no tengo más ganas de verla, Tracy.
- Siento mucho haberme dormido pero a cualquiera le habría ocurrido si se hubiese acostado como yo, a las cuatro de la mañana.
- Lárguese y no nos de más detalles de su vida, no se lo hemos pedido.
La rubia platino obedeció la orden, cerrando la puerta con suavidad cuando en realidad tenía ganas de dar un portazo enorme para que la profesora que más detestaban todos los estudiantes, pudiera quejarse con razón.
Tracy reconocía que no estaba bien dormirse en clase, pero había sido sincera al explicar su falta de sueño.
Ella había llegado a su piso a las tres y media de la madrugada. A las siete se había levantado y a las ocho había empezado su primera clase.
Suerte que la habían echado al poco de empezar la última hora. Podría regresar antes a su piso, ducharse, comer y luego presentarse en la casa de Harry, Hermione y Ron, a la hora que la esperaban tanto el moreno como la castaña.
Pensando en eso, y no en el carácter horrible y poco paciente de la profesora Sheedy, Tracy se montó en su coche y puso rumbo a su destino.
Una vez almorzada y arreglada, la rubia platino de ojos miel se dirigió a la casa de su ex novio.
- Pasa, Tracy.- Dijo el moreno después de abrirle la puerta.- Ron no está. Se ha ido a dar una vuelta.
- ¿Qué tal Hermione?
- Bien si no está conmigo.
- ¿A qué te refieres?
- Ve a verla y lo entenderás, pero te aviso, que no te va a gustar.
La rubia obedeció, entrando en la habitación de la castaña y saliendo hecha una furia tras verla encadenada de pies y manos.
- ¡EXPLÍCAME POR QUÉ ESTÁ ASÍ!
- Por su propia seguridad y la mía.
- ¿QUÉ?
- Esta mañana, quise llevarle el desayuno. Llamé a su puerta para avisarla de que entraría. Nada más pasar, se me tiró encima y puso sus manos en mi garganta.
Intenté apartarla pero ella es mucho más fuerte que yo. Así que no tuve otra opción que usar la magia para aplicarle un "Inmóvilus" y luego hacer aparecer las cadenas y grilletes que tú has visto. No es que me guste lo que he hecho pero era eso o dejar que me matase.
- Puedo entenderlo, pero tenerla en esas condiciones no va a propiciar que deje de odiarte.
- ¿Y qué quieres que haga, soltarla para que se le ocurra salir de su habitación y que intente acabar conmigo en cuanto me vea?
- No. Pero tenerla encadenada es simplemente inhumano…
- Eso mismo pensé yo cuando me atacó esta mañana, que su fuerza no era humana. Créeme Tracy, me duele más que a ti tenerla encadenada. Pero de mi mejor amiga, sólo queda el aspecto físico. Esa mujer no es la Hermione Granger que yo siempre he conocido. Ahora es más parecida a un animal salvaje que a una mujer de verdad…
- Comprendo lo que has hecho, Harry, y también lo que sientes por lo que ha intentado hacerte, pero si quieres recuperar a tu mejor amiga, debes ganarte su confianza.
Una manera muy buena sería liberándola. No creo que ella salga de su habitación para intentar asesinarte, tú mismo has dicho que lo hizo cuando tú entraste en su cuarto.
Si está en fase animal, te atacaría porque verte en su espacio lo consideró una invasión a su territorio.
- ¿Y por qué tú sí puedes entrar y yo no?
- Porque soy una mujer igual que ella aunque yo no esté asalvajada. No creo que ella sea animal al cien por cien pero puede que sí tenga un lado animal en su cerebro y/o comportamiento. Si no estoy equivocada, a mí me tolera porque soy una hembra y los animales siempre toleran más a los de su mismo sexo que los del contrario.
Por lo tanto, tú eres una amenaza para ella simplemente porque eres un macho.
- Joder…
- Sé que es duro y difícil de entender, pero debes intentarlo, Harry. Tal y como tú has dicho, la mujer que está en esa habitación no es nada parecida al recuerdo que tú tenías de tu amiga de toda la vida. Aunque eso no debe desanimarte porque anoche, yo estuve con ella mucho rato.
Recuerda que la ayudé a bañarse, la peiné, le llevé la cena que tú preparaste sin ella saberlo… e incluso me tumbé con ella en su cama para que se durmiera tranquila.
Yo no creo que esté totalmente perdida como persona humana. Simplemente tiene un trastorno de comportamiento múltiple.
- Y eso significa…
- Que Hermione no es que tenga doble personalidad, sino más de tres. Varias, para ser exacta. Una es la muda voluntaria que no quiere pronunciar palabra vete tú a saber por qué. Otra es la asesina que tú has nombrado. La siguiente…esa mezcla de salvaje con animal capaz de devorar con ansia la comida o incluso de atacar con furia inhumana.
Quizás tenga otros aspectos que desconozco, pero estoy segura que podré tratárselos una vez los haya visto. Lo único que no puedo asegurarte es el tiempo que me llevará conseguirlo, pero te prometo que cumpliré mi palabra y ayudaré a esa mujer de mi misma edad, todo lo que me sea posible.
- Gracias, Tracy. ¿Te apetece un té o café?
- No. Voy a regresar a la habitación de Hermione y a interaccionar con ella durante un rato. Luego te diré qué partes de sus personalidades o comportamientos anormales, me ha mostrado.
- Vale. Yo mientras tanto veré la tele.
- A propósito…¿Qué pasa con tu trabajo?
- Ya no lo tengo. Ron me ha dicho que me han despedido. Supongo que tirarme días sin aparecer ni dar noticias del supuesto progreso de mi enfermedad, es lo que ha hecho que nuestro jefe se de cuenta que yo fingía.
- ¿Y no será que Ron te ha delatado?
- ¿Por qué haría eso?. Fue suya la idea de mentirle al jefe y hacerle creer que yo estaba enfermo…
- Eso no importa ahora que él está furioso contigo y Hermione.
- ¿De qué estás hablando?
- Él se siente molesto de que hayas rescatado a Hermione. Porque…bueno, si te cuento todo lo que sé, ella no será la única que termine dolida con Ron. Tú también.
- Cuéntamelo, luego ya veré cómo me lo tomo.
Tracy le relató todo lo que leyó del texto que Hermione le escribió la noche anterior, cuando antes por medio de gestos, le hizo comprender que el pelirrojo le había dicho un montón de cosas que le hicieron daño.
Al terminar, lo único que salió de la boca de Harry fue un claro…
- Hijo de puta.
Que le demostraron a Tracy que el moreno estaba más que simplemente molesto.
- Siento haber sido yo la que te lo contase, pero no creo que Hermione lo haga y mucho menos Ron. Ahora, sólo te queda pensar por qué él pudo actuar así con vuestra mejor amiga. Aunque tengo una ligera idea del motivo.
- Dímela.
- Ron está pasando por un gran conflicto emocional. Por un lado, sigue muy enamorado de Hermione aunque no lo quiera admitir. Por otro, se siente atraído por mí y por último estás tú. Un chico que siempre ha sido su mejor amigo pero también la persona que admira y envidia al mismo tiempo.
Eso, unido al hecho de que Hermione se enamorase de ti y no de él, es lo que ha provocado que se moleste contigo. Bueno, contigo no exactamente sino con el hecho de que fueses tú quien consiguiese rescatar a Hermione del infierno.
- ¡Pero si él siempre me decía que yo era el único que podía conseguirlo debido al hechizo de sangre que unía mi destino al de ella!
- Eso no quita que le fastidie el que Hermione te eligiese a ti por encima de él. ¿No lo entiendes, Harry?.
Lo único que le pasa a Ron es que te envidia muchísimo. Envidia tu fama, envidia tu poder como mago y sobre todo envidia que Hermione se enamorase de ti tanto como para hacer un poderoso hechizo que te salvase no sólo la vida sino te facilitase el que la magia oscura nunca pudiese dañarte.
- ¿Él te habló alguna vez de esas cosas o las has deducido tú por todo lo que nosotros te contamos de nuestras vidas o de lo que has convivido con él y conmigo mientras Hermione estaba en el infierno?
- La verdad es que ha sido una mezcla de todo lo que tú has nombrado. Pero sí, en ocasiones él me hablaba de la vida en Hogwarts, vuestras aventuras…y también me dijo que cuando se asomó al espejo ése del deseo más fuerte de tu corazón, se vio como alguien súper popular mientras que tú sólo viste a tus padres muertos.
Al oír de su propia boca lo de la fama, me di cuenta que él siempre se ha sentido inferior de alguna manera y que las ansias de ganar gloria y reconocimiento han estado presentes desde que te conoció y se hizo tu amigo.
- ¡Pero yo no tengo la culpa de que tenga esos deseos de grandeza!. ¿Qué tengo que hacer exactamente, escribir al Profeta para que le dediquen un artículo en exclusiva o quizás levantarle una estatua parlante que le recuerde que su ayuda también fue importante?
- Como amigo suyo, lo único que puedes hacer es aceptar el hecho de que Ron, sólo superará sus inseguridades o ansias de fama cuando él quiera. Igual que Hermione volverá a ser ella misma cuando se sienta preparada.
- ¡Genial. Ahora no sólo tendré que preocuparme de convivir con una desquiciada sino también con un mejor amigo que está lleno de complejos!. Y yo que creí que él estaba a gusto con su vida…
- Él no va a decirte todo lo malo que pueda sentir por dentro. Eso le haría parecer inseguro y no querrá que le veas así. Sólo tienes dos opciones, aceptarle tal y como está ahora o echarle de casa. Pero no creo que eso último te apetezca. ¿Verdad?
- No, aunque admito que si hace algo horrible o imperdonable, no me costará ningún trabajo poner sus maletas en la puerta.
- Ponme un ejemplo de lo que tú consideras horrible o imperdonable.
- Dañar a sus dos mejores amigos. Y no me refiero a que discuta con Hermione porque eso lo ha hecho desde que éramos niños. Yo hablo de algo gordo de verdad. Que la pegara sin defensa propia o incluso que hiciera eso conmigo… En fin…ese tipo de cosas. ¿Si él te hiciera algo como eso, tú qué harías Tracy?
- Lo mismo que tú pero regalándole además dos o tres bofetadas. Puede que yo no tenga la furia salvaje de Hermione, pero soy capaz de pegar si me enfadan lo bastante.
- Y yo.
- En fin. Iré a ver a Hermione. Ya te contaré lo que haya notado en ella.
- ¿Hermione?.- Pronunció con cautela después de llamar a la puerta.- Soy Tracy. He venido a verte como prometí. Voy a pasar. ¿De acuerdo?
Tras abrir la puerta y cerrarla, la rubia platino de ojos miel se acercó hasta la castaña. Que estaba encadenada de pies y manos a una de las paredes de su habitación.
Tracy comprobó que las cadenas eran lo suficientemente largas como para que Hermione pudiese moverse hasta el filo de la cama. El resto de la estancia estaba fuera de su alcance.
Sin dejar de mirar los ojos marrones de Hermione, la rubia se acercó hasta ella. La castaña retrocedió al verla aproximarse, gruñéndole a modo de advertencia. Tracy no quiso dejarse impresionar por eso. Así que siguió acercándose hasta que Hermione no pudo avanzar más. Quedando su espalda contra la pared.
Con cautela, Tracy alargó una mano hacia la cara de Hermione, intentando acariciarle una mejilla. En cuanto la tuvo a su alcance, Hermione la mordió. La rubia gritó, apartando la mano antes de que le diese otro bocado.
- ¿Por qué lo has hecho?.- Preguntó mirándola a los ojos marrones.- ¿No recuerdas lo de anoche?. Te ayudé a lavarte y también te peiné. Incluso te llevé la cena a tu habitación. Luego tú me tumbaste en tu cama y te refugiaste en mí. Te quedaste dormida en mis brazos mientras yo te tocaba el pelo. ¿Todo eso ya no cuenta para ti?
La respuesta de Hermione fue rugir con furia. Tracy tragó saliva. Retrocediendo unos pasos hasta quedar fuera del alcance de la castaña.
- Entiendo que estés furiosa porque Harry te haya encadenado. A mí tampoco me gusta verte así, pero comprendo que no había otra opción. No deberías haber intentado matarle, Hermione, por muy grande que sea tu odio hacia él, eso no te da derecho a querer acabar con su vida. Es por Harry que has vuelto a tu mundo y a tu verdadera vida. No lo olvides.
La castaña emitió otro rugido más alto que el anterior.
- ¡Deja de comportarte así. Tú no eres un animal salvaje. Eres humana. Si tantas ganas tienes de protestar, hazlo con palabras. Yo sé que puedes hablar. Vamos Hermione, di algo!
En vez de obedecer, optó por saltar hacia delante y derribar a Tracy. Haciendo que cayese bocarriba sobre el suelo. La rubia se puso las manos en la cara intentando protegerla de los mordiscos y arañazos que ya estaba recibiendo.
Lo único que podía hacer, era aguantar el dolor de aquella tortura mientras rogaba interiormente porque parase pronto. Pero Hermione no estaba dispuesta a detenerse así como así.
Su lado animal le decía que debía castigar a la mujer que la había dejado sola toda la mañana, con la única compañía del hombre moreno que tanto odiaba.
- ¡Basta Hermione!.- Pronunció Tracy llorando.- ¡Por favor, déjalo ya!
Ella volvió a rugir con furia, regalándole otra sarta de arañazos que dejaron los brazos cruzados de Tracy, en carne viva.
El lado del cerebro correspondiente a la parte animal de Hermione, le decía a la castaña el motivo del castigo hacia la rubia.
"Tú dejarme sola con Harry. Anoche tú también abandonarme en habitación. Por eso Ron entrar y decirme cosas malas que hacerme llorar fuerte. Tú deber pagar por eso. Hermione pensó en ti como compañera nueva. Compañeros nunca dejan solos a otros compañeros. Tú hacerlo y ahora asumir consecuencias."
Después de rasgar la falda de Tracy y arañar con ganas sus piernas, la rubia gritó más alto. Haciendo lo único que se le ocurrió para librarse de ella. Llamar a Harry.
La puerta se abrió de golpe. Lo único que escuchó Tracy antes de ser levantada por el moreno, fue un potente y claro "¡Inmóvilus!" que dejaron a Hermione totalmente quieta sobre el cuerpo de la rubia platino. Quien aún estaba derramando lágrimas por la tortura recibida.
- ¿Estás bien?.- Preguntó Harry una vez que hubo incorporado un poco a Hermione para que Tracy pudiera salir.
- No.- Contestó la rubia mirando cómo el moreno volvía a dejar el cuerpo de su mejor amiga, en el suelo.- Pero al menos estoy viva. Por un instante pensé que iba a matarme. Menos mal que viniste rápido.
- ¿Entiendes ahora por qué tuve que encadenarla?
- Antes también lo hacía, pero después de su ataque…creo que puedo decirte con seguridad que tú tienes razón. La mujer que está ahí no es normal. De su comportamiento de anoche conmigo ya no queda nada. Ahora sólo es una fiera salvaje con ganas de hacer daño. Lo único que no entiendo es por qué me ha torturado, si yo no le he hecho nada malo…
- Sí lo hiciste. La dejaste sola. Y por lo que sé de los sueños que he tenido con ella antes de rescatarla, a Hermione no le gusta estar sola. Mucho menos cuando alguien a quien ella aprecia o con el que se siente a gusto, se marcha de forma voluntaria.
- ¡Pero yo la dejé para ir a la cocina. Ella sabe perfectamente que luego volví y que no me moví de su lado hasta que se durmió!
- Eso da igual, Tracy. Lo único que cuenta para que Hermione te castigue, fue el hecho de que la abandonaras aunque fuese por un corto período de tiempo. Si recuerda lo delicada que fuiste con ella anoche durante el baño y todo lo que hiciste más tarde, es normal que ahora esté furiosa por tú haberla dejado sola. Tanto en lo de la cena, como en la universidad.
- ¡Yo le dije que vendría al mediodía porque antes me era imposible!
- Tú sabes que podrías haberte quedado con ella si hubieras querido. Tus clases no son razones de peso para no hacerle compañía. Yo entiendo que no quieras faltar para no tener problemas con los profesores o con tus padres en el caso de que tus maestros les informen de tus ausencias. Pero para Hermione, todo eso no tiene importancia. Que te marchases sí.
- Entonces llamaré a mis padres y les diré lo que ocurre. Seguro que lo entenderán. Les pediré que digan en la universidad que estoy enferma y que faltaré durante un tiempo. No creo que me pongan problemas ya que no soy de las chicas que falta a clase a menudo.
Tú tienes razón en una cosa, Harry, mis estudios no son una excusa para dejar sola a Hermione. Más todavía cuando soy la única persona a la que había permitido relacionarse con ella lo bastante como para dejar que la tocara.
Comprendo por qué me ha hecho daño. Igualmente pienso que no tenía derecho a maltratarme de esa manera pero estando en fase animal es normal que haya reaccionado así. Yo soy parte de su manada y la manada nunca abandona a ninguno de sus miembros.
Debí tenerlo presente antes de ir a clase pero…no lo pensé porque anoche no demostró ningún comportamiento animal mientras estuvo conmigo.
- Pues conmigo sí, y más de una vez que soñé con ella antes de rescatarla por tercera vez. Lo mejor será que salgamos de aquí. Deberías ducharte y desinfectarte las heridas. Están sangrando mucho.
- Aquí no tengo ropa de repuesto.
- Entonces usaré la magia.
- ¿Se puede utilizar para hacer aparecer ropa?- Preguntó con mucho asombro.
- Y para cualquier otra cosa que quieras. ¿Qué te gustaría ponerte?
- Unos vaqueros largos y una camiseta de manga larga. Está claro que con falda ella puede arañarme sin dificultad. A lo mejor con pantalones le cuesta más trabajo y los jeans son muy resistentes. Ah sí, también necesitaré ropa interior.
- Eso lo di por hecho. ¿Alguna otra cosa?
- Un pijama. Pienso quedarme a dormir esta noche. Si a ti no te importa, claro…
- Para nada. Así podrás seguir contándome más cosas de lo que crees que le ocurre a Hermione o incluso cómo va evolucionando en el caso de que te permita volver a acercarte y tratarla.
- No creo que eso se cumpla pronto.
- ¿Convoco ya tus ropas?
- Sí por favor. El cuerpo me escuece horrores.
- ¡Accio prendas de Tracy!
Antes de lo que la rubia pensó, aparecieron. Entrando por una de las ventanas abiertas de la habitación de Hermione.
-¡Jo qué pasada!- Dijo la ojos miel en cuanto las tuvo en sus manos.- ¡Cómo mola la magia!
- Sí.- Añadió Harry.- Para muchas cosas es utilísima. Para otras…demasiado peligrosa, pero igualmente no me arrepiento de ser mago.
- ¿Me harías otro favor?
- Por supuesto, Tracy. Tú dirás lo que necesitas ahora.
- Un café y un buen trozo de ese bizcocho de chocolate que me pusiste el otro día. Si es que todavía queda…
- No, aunque puedo hacerte uno mientras te duchas y curas.
- Eres un sol, Harry.
- Gracias.
El moreno le dedicó una sonrisa amigable, la rubia platino de ojos miel le devolvió otra igual.
Antes de salir de la habitación, Tracy echó una última mirada a Hermione, quien seguía inmóvil encima del suelo.
La ojos miel meneó la cara mostrando su descontento por el hecho de que estuviera hechizada, pero sabía que no había habido otra opción dadas las circunstancias.
Después de que Harry saliera, Tracy cerró la puerta con suavidad, dirigiéndose a uno de los dos cuartos de baños, para asearse y desinfectar las heridas mientras el moreno se dirigía a la cocina para hacerle un rico bizcocho de chocolate que no sólo le devolvería las fuerzas sino la oportunidad de seguir charlando con él y conocerle mejor. Ya que Hermione no era la única persona a la que ella encontraba fascinante.
Harry y Tracy pasaron la tarde tomando bizcocho y charlando de todo un poco.
Él le contó cosas de Hogwarts que tenían relación con su vida de estudiante y también con ciertos hechos en los que siempre había intervenido Hermione para sacarle de más de un apuro mágico o relacionado con el tema de las chicas. También le relató anécdotas donde Ron y él habían corrido más de una aventura. Pero la que más llamó la atención a Tracy fue la de la prueba de las sirenas en el torneo de los tres magos.
- ¿Él era tu posesión más preciada?.- Preguntó la rubia platino con asombro.- Yo pensé que se llevarían a Hermione.
- No, ella era la de Krum. Además, yo conocí a Ron antes que a ella y por eso me siento más unido a él. De todas maneras, las sirenas sólo podían llevarse una cosa, así que nunca podrían haber secuestrados a los dos para ponérmelos.
Intenté rescatarla junto con Gabrielle, la hermana pequeña de Fleur de la Cour, pero al final apareció Víctor y se llevó a Hermione. Yo me quedé con Ron y Gabrielle. Me costó mucho trabajo sacarlos a la superficie, por poco me ahogo, pero tuve suerte y lo conseguí.
No soy tan buen mago como muchos creen. Puede que mi poder sí sea muy alto pero siempre necesito la ayuda de alguien para encontrar la solución. Normalmente era Hermione quien daba con la clave. Yo me limitaba a seguir sus consejos o indicaciones y la verdad es que nunca se equivocaba.
- De la misma manera que cuando usó el hechizo de sangre. ¿Verdad?. Ella sabía que sería efectivo y por eso no dudó en utilizarlo.
- Así es. Yo no sé por qué se empeña tanto en cuidar de mí y protegerme pero tengo que reconocer que no ha habido otra persona ajena a ella, que se haya ocupado de estar siempre tan pendiente de todo lo que yo pueda necesitar.
- ¿Cómo la ves exactamente, Harry, como una especie de madre o hermana?
- No, en realidad la veo de muchas maneras diferentes. Esas que tú has nombrado sólo son dos de ellas, pero…ahora mismo…contando con todo lo que ha ocurrido… La veo más como una loca que como una mujer normal.
- Es lógico que pienses así. Pero tienes que tener en cuenta que ella ha perdido el juicio por todo lo que ha sufrido en el infierno y aunque tú no la mandaste allí directamente, sí terminó en ese lugar por haberte salvado.
- Entonces soy el culpable de que ahora esté como está.
- No, Harry. Aunque deberías hacer todo lo posible por ayudarla. Yo creo que por mucho que me esfuerce en devolverle la normalidad, quien realmente puede hacerlo eres tú porque eres la persona que más unido está a Hermione. Además de que ella confía en ti muchísimo.
- ¿Cómo sabes eso?
- Porque vi el segundo rescate gracias al giratiempo y creo que por muy asalvajada que esté, si ella no confiase en ti no te habría permitido acercarte o que la abrazaras.
- Igualmente no evita que quiera matarme cada vez que me tiene delante.
- Con el tiempo cambiaremos eso. Sólo necesitamos mucha paciencia y tacto al tratarla. Estoy segura que llegará el día en que nos hablará y dará las gracias.
- Me gustaría tener tu optimismo. Pero yo pienso que necesitaremos algo más que paciencia y tacto. Más bien un milagro.
- ¿Y por qué no llamas a sus padres?. A lo mejor pueden echarnos una mano. Quizás Hermione los reconozca y se vuelva más dócil con ellos.
- Pero tú dijiste que se la llevarían y no quiero. Además, antes de llegar a casa gracias al traslador le prometí que siempre estaría con ella. Le dije que se cansaría tanto de verme que al final me hablaría para pedirme que me largase.
- Ahora mismo no tenemos otra opción, Harry. Si no quieres hablar con ellos déjame hacerlo en tu lugar.
- De acuerdo. Te daré el teléfono.
Un poco después, la rubia colgó, diciéndole al moreno que ellos vendrían pronto.
Cuando Gregory y Kimberly Granger llegaron al piso, Harry les ofreció un té con la intención de ponerles al día de todo lo relacionado con Hermione, pero ellos no quisieron escucharle. En lugar de eso se dirigieron con paso decidido a la habitación de su hija. Al oír el grito de la madre de su mejor amiga, Harry supo que no le había gustado verla encadenada.
- Quédate aquí.- Dijo Tracy.- Iré a ver qué ha ocurrido. Si por lo que sea ella les ha hecho daño, te llamaré.
No pasó mucho tiempo hasta que la rubia platino y los padres de Hermione aparecieron en la salita de estar. Al ver los temblores de la señora Granger, Harry usó la varita para hacer aparecer una taza de tila. La madre de su mejor amiga se la bebió de inmediato mientras se sentaba en el sillón más próximo.
- ¿Por qué está mi niña así?.- Preguntó el señor Granger.- ¿Y por qué ha querido hacernos daño?. Me resulta increíble que mi propia hija nos atacase.
- Es por culpa de la fase animal agresiva que está pasando.- Comentó Tracy en tono comprensivo.- No se planteen el por qué, simplemente acéptenlo como lo hemos hecho tanto Harry como yo.
- Siento mucho que Hermione les haya asustado.- Intervino Harry mirándoles con seriedad.- Intenté advertirles pero ustedes no quisieron escucharme. ¿Lo harán ahora?
- Sí.- Añadió Kimberly.- Dinos todo lo que sepas sin callarte nada, Harry. Cuanto más detalles tengamos antes podrán tratarla.
- ¿Quiénes, los psiquiatras de alguna clínica mental?
- Y a quién más podríamos recurrir sino. Ellos son los únicos especialistas en transtornos mentales graves.
- Yo puedo ayudar.- Apuntó Tracy.- Seguramente no igual que un profesional pero estudio segundo de Psicología y eso puede sernos útil. Además, Hermione acepta mi compañía.
- Si eso es cierto…- Dijo el señor Granger.- ¿Por qué rugió al verte?
- Es que está furiosa conmigo porque la he dejado sola toda la mañana con Harry. Ayer le dije que debía asistir a mis clases en la universidad pero igualmente le ha sentado fatal que me marchase. Lo único que puedo hacer por ella es insistir en acompañarla aunque eso conlleve el riesgo de que vuelva a dañarme.
- ¿Y tú Harry?.- Preguntó la señora Granger.- ¿Qué vas a hacer por mi hija?
- Lo que ha hecho ella siempre conmigo. Estaré a su lado ocurra lo que ocurra.
Hermione siempre ha sido un gran apoyo para mí, jamás le ha importado lo que pudiese suceder, ahora yo quiero devolverle la misma atención. Al igual que ha dicho Tracy, me importa muy poco el daño que pueda hacerme hasta aceptar mi presencia.
Lo que no voy a aceptar de ninguna manera es volver a perderla. Con dos veces he tenido suficiente.
Si ustedes la ingresan en un Psiquiátrico, la sacaré aunque sea secuestrándola. Créanme porque lo digo muy en serio.
- Di lo que quieras.- Intervino de nuevo el padre de Hermione.- Igualmente no impedirás que hagamos por nuestra hija lo que sea necesario. Por mucho que tú quieras a Hermione o que te preocupes por ella, no tienes ningún derecho a amenazarnos con secuestrarla. Si la metemos en una clínica mental, tú lo aceptarás y te mantendrás al margen. Ya has hecho bastante.
- ¿A qué se refieren?.- Cuestionó Tracy.
- Él tiene la culpa de que ella no sea normal ahora. Si mi niña no se hubiese sacrificado por Harry, no habría acabado en el infierno y con ello perdido la cordura. En mi sincera opinión diré que quiero a Harry Potter bien lejos de mi hija.
- ¿No cree que se está pasando, señor Granger?
- No, Tracy.- Entonces miró al moreno.- Mi decisión es firme, Harry. Nos llevaremos a Hermione para que puedan tratarla adecuadamente. Si quieres despedirte de ella, hazlo ahora. Porque te aseguro que pasarás un tiempo largo sin verla o saber de ella.
El moreno no dijo nada, pero miró al padre de Hermione de tal manera que incluso Tracy tragó saliva. Seguidamente se levantó del sofá que ocupaba junto a la rubia platino y se dirigió a la habitación de su mejor amiga, cerrando la puerta con un golpe seco.
La ex novia de Ron miró a los padres de la castaña con sincero reproche en sus ojos miel. Dejando salir su opinión en cuanto ellos la miraron.
- Entiendo que estén molestos además de preocupados por haber visto a su hija encadenada de pies y manos. Pero comprendan una cosa. Ustedes no estarían aquí sino fuese porque Harry quiso. Yo les llamé porque él no quería hacerlo. Supuso que ustedes se molestarían con él y ahora veo que tenía razón al pensar así.
Puede que haya sido por culpa de haber salvado la vida de Harry que Hermione terminase en el infierno y ahora sea de todo menos una mujer normal. Pero han olvidado algo importante…
- ¿El qué?.- Quiso saber la madre de Hermione.
- Si Harry no hubiese insistido en rescatarla incluso después de ver cómo ella lo maltrataba las veces en que estuvieron juntos, ahora no tendrían ninguna hija a la que ingresar en algún Psiquiátrico.
Quizás Harry Potter no sea bueno a los ojos de ustedes en estos momentos, pero estoy segura que no existe otra persona además de él, en quien su hija confíe plenamente. Porque en alguna parte de su mente trastornada, existe otra que aún ama a ese chico moreno que tanto desprecian. ¿Y saben otra cosa?. Apartándola de él lo único que van a conseguir es que ella se pierda más así misma.
- ¿Cómo puedes asegurar algo así?.- Preguntó el padre de Hermione.
- Porque yo también estoy enamorada. Aunque no de Harry. Puede que ahora mismo Ron no sea grato a mis ojos, pero una parte de mí quiere estar con él y a pesar de que yo rompiese nuestra relación anoche, les aseguro que no lo he hecho porque haya dejado de quererle sino todo lo contrario.
A diferencia de Harry, Ron sí está muy enamorado de Hermione. Ustedes no son las únicas personas que ven con malos ojos a Harry Potter porque Ron también lo hace. Lo que más le molesta es que Hermione ame a su mejor amigo.
¿Y quieren saber algo muy curioso?.
Ayer, cuando dejé la habitación de Hermione para ir a buscarle la cena, Ron entró en la estancia y le dijo un montón de cosas desagradables. La peor fue preguntarle a ella por qué había tenido que regresar ahora cuando todo le iba tan bien a él. ¿Entienden?.
Se supone que él es uno de los mejores amigos de su hija y por eso debería pensar en su bien o hacer lo posible porque ella se recuperase cuanto antes. Pero en vez de eso, prefirió echarle en cara a ella que hubiera salvado a Harry con el hechizo de sangre además de decirle que todo era culpa de ella. ¿Quieren saber mi sincera opinión?.
La única persona que se ha portado mal con Hermione ha sido él y me importa muy poco que le dijera esas cosas por el motivo que fuese. Un verdadero amigo nunca echaría en cara a otro lo que hizo por el bien de otro amigo. Si quieren enfadarse con Harry no es cosa mía, pero sí decirles que le están juzgando mal.
Ese chico moreno con pelos a lo loco, quiere a Hermione mucho más de lo que él piensa. Y creo, que cuando ella vuelva a ser la que era, lo primero que hará será preguntar por Harry. Más todavía si se encuentra en un psiquiátrico en vez de en esta casa. Que es donde ha vivido desde que los tres terminaron el colegio.
Si quieren hacer algo bueno por su hija, señores Granger, no la aparten de este lugar. Pero sobre todo, no la alejen de Harry porque estoy totalmente convencida que sólo podrá curarse si está con él.
- Comprendemos todo lo que nos has dicho, Tracy.- Apuntó la señora Granger.- Pero mi marido tiene razón. Sólo los médicos cualificados pueden ayudarnos ahora con Hermione. Estoy de acuerdo con él en que eso es lo mejor para nuestra hija. Y respecto a lo que nos has dicho de Harry y Ron...pienso que cada uno ha contribuido en distintas maneras a que ahora ella no sea normal.
Desde luego, no podemos negar que Harry ha hecho todo lo posible por rescatarla del infierno mientras que Ron ha optado por apartarse del asunto. Yo tampoco creo que Ron se ha portado como se esperaría de un buen amigo pero sabemos por qué no quería participar. Él la ama y sabe que ella no le corresponde.
Mi marido y yo sabemos también que Harry era la única persona capaz de traer a Hermione de vuelta a su verdadero mundo. Igualmente, le quiero lejos de mi hija.
Quizás una parte de ella le ame como tú has dicho, pero creo que existe otra que le odia bastante y pensando en esa parte, queremos alejarla de él para que ella no sufra más de lo que ya lo ha hecho. ¿Puedes entendernos mejor ahora?
- Sí, Kimmy. Pero sigo creyendo que están siendo injustos con Harry. Él ha hecho lo imposible porque Hermione se sintiese bien. Tanto en las veces en que la vio en algunos de sus sueños como desde que la trajo de vuelta al mundo humano.
Por favor, no le impidan que esté con ella. Harry no se merece eso después de todo lo que ha hecho por Hermione.
- Sabemos que dices todo esto porque le aprecias, pero no evitará que cambiemos de opinión. Hermione vendrá con nosotros porque somos sus padres. Y si ella, con el tiempo, nos pide ver a Harry, mi marido y yo decidiremos si se lo concedemos o no.
- ¿Cómo que si se lo conceden o no?. Por supuesto que lo harán. Ustedes no serían capaces de ser tan crueles para no permitírselo, sabiendo como saben lo muy enamorada que está de Harry.
No hay nada peor que te alejen de la persona que amas. Incluso cuando tú misma lo decides, el dolor que sientes dentro es simplemente insoportable. ¿Creen de verdad que podrían soportar lo que sufrirían ustedes al saber que le están quitando a su hija lo único que le ha dado fuerzas para no perder del todo la cordura?
- ¿Tú crees de verdad que Hermione no se ha vuelto loca del todo porque ama a Harry?
- No, señora Granger. Lo que yo creo es que Hermione no ha enloquecido al cien por cien porque en su interior, conservaba la esperanza de reunirse con Harry Potter. Ya fuese para vengarse de él o simplemente porque le echaba de menos… El hecho es que ella deseaba con todas sus fuerzas volver a verle. Por eso insisto en que no la aparten de él.
Eso le hará más mal que bien. Si no quieren creerme no lo hagan pero tarde o temprano, se darán cuenta que tengo razón y cuando eso suceda, ustedes mismos comprobarán que le han hecho mucho daño a su hija y puede, que incluso ella sienta odio hacia sus propios padres. Si ocurre…prepárense para que Hermione no sólo les rechace sino que no quiera saber nada de ustedes.
- Nuestra hija nunca podría odiarnos.- Dijo el señor Granger.- Sabemos perfectamente que nos quiere tanto como nosotros a ella.
- Eso no impedirá que su querida hija reniegue de ustedes.
- Gregory…- Intervino su esposa.- Dile a esta jovencita que se calle. Ya nos ha dicho suficiente.
- Por mucho que descargue su malestar conmigo.- Añadió la rubia platino.- Sé que en el fondo usted no me odia realmente. Si no quiere escucharme más, cumpliré su deseo, igualmente le digo que está muy equivocada en despreciarme.
Eso sí, Kimberly Granger, cuando Hermione la odie y se lo haga saber, no espere que yo esté ahí para intentar hacerla cambiar de opinión. En lo que a mí respecta…usted sola se lo habrá ganado.
- Ya basta, Tracy.- Intervino el señor Granger.- Si de verdad quieres hacer algo por nosotros ve a la habitación de Hermione y dile a Harry que salga. Creo que ha pasado el tiempo suficiente con ella. Dile de mi parte, que si no sale contigo en cinco minutos, seré yo quien le saque a la fuerza.
- De acuerdo, Gregory. Le daré su recado. No se preocupe, yo misma me encargaré de evitarle a usted el tener que ponerle las manos encima a Harry Potter. En mi sincera opinión diré…que usted no se merece ni tocarle.
- ¡Te estás pasando niña!.- Dijo la madre de Hermione poniéndose en pie con ímpetu. La rubia platino ni se inmutó.
- Tómese otra tila, señora Granger. Antes de que le de un colapso por culpa de la mala leche. Tanto usted como su marido deberían hacer lo posible por calmarse, no quiero tener que llamar a una ambulancia si por casualidad se desmayan debido a la ansiedad.
- ¡Gregory, dile algo!
- Cállate Kimberly. No lo empeores más. Tracy está molesta con nosotros y yo lo entiendo. La hemos despreciado y ahora ella sólo nos está devolviendo el trato que le hemos dado.
Perdónanos Tracy, no tenemos nada en contra tuya, pero igualmente estamos molestos con todo lo ocurrido y sobre todo por haber visto a nuestra única hija encadenada con grilletes y cadenas por los tobillos y las muñecas. También lo estamos con Harry y Ron, pero mayormente con Potter.
Te agradecería que le dijeras al chico que salga de la habitación de nuestra hija. Queremos llevárnosla lo antes posible para que reciba ayuda deprisa.
- Está bien, señor Granger. Cumpliré su deseo. Ah sí…también acepto sus disculpas. Le ofrezco las mías, no he sido demasiado amable en todo lo que les he dicho pero quiero que sepan que he sido muy sincera en cada palabra pronunciada.
- Nosotros también. Ve a por Harry.
Cuando la rubia de ojos miel entró en la habitación de Hermione, se dio cuenta que estaba a oscuras. Intentó encender la luz pero el interruptor no respondió. Sólo pudo suponer que Harry lo había estropeado adrede pues en el resto de la casa sí había luz.
- ¿Harry?.- Pronunció ella con cautela.- ¿Estás bien?
- Shhh...
Escuchó claramente.
- Habla bajo.- Dijo el moreno algo alejado de donde estaba ella.- Me ha costado mucho tranquilizar a Hermione.
- ¿Dónde estáis exactamente?. No veo nada.
- Es que he echado las cortinas para que ella se sintiese más a gusto. Cuando llegué, estaba llena de sangre por las muñecas y tobillos. Creo que ha intentado quitarse los grilletes a la fuerza. Debió asustarse mucho al ver su propia sangre y por eso la encontré agachada de rodillas en el suelo. Intentaba alejarse de su reflejo en la ventana, no quería verse herida. Por eso oscurecí más la estancia.
- Los padres de Hermione quieren que salgas ya. Dicen que has pasado demasiado tiempo con ella. Pero yo creo que tienes todo el derecho a tardar lo que te de la gana. Si entran, juro que les moleré a palos.
- Gracias, Tracy.
- De nada. Dime dónde estás, Harry.
- A unos diez pasos de la puerta. Procura caminar con suavidad. Hermione sigue nerviosa aunque ya no tiembla tanto como cuando la encontré.
Cuando la rubia llegó hasta el moreno, él agarró una de las manos de ella y la hizo agacharse a su lado. Tracy escuchó claramente cómo Harry le decía a Hermione con suavidad…
- Tracy ha venido a verte. La tengo a mi lado. ¿Quieres tocarla?
La ex novia de Ron no podía ver nada, ni a Harry. Pero escuchó perfectamente el suave rugido que salió de la garganta de Hermione.
La castaña alargó una mano hacia delante hasta tocar el cuello de Tracy. Entonces hizo presión haciendo que el cuerpo de la rubia se inclinara hacia el de ella.
La rubia platino se encontró bajo el cuello de Hermione, quien aún rugía además de olisquearla. Tracy tragó saliva rogando interiormente porque no la atacara o mordiera en ese momento. Aunque estaba segura que Harry la ayudaría en el caso de que ocurriese.
- Ho…Hola Hermione.- Dijo la ojos miel intentando no transmitir el miedo que sentía.- ¿Te encuentras mejor?
- Grrrrr…
- Tus padres están fuera. Quieren llevarte con ellos.
- GRRRRR…
- Es por tu propio bien, seguro que su compañía te hará mejorar.- Añadió Tracy sabiendo que ni ella misma creía lo que decía.- Dentro de un tiempo…cuando te encuentres mejor, Harry y yo iremos a verte. Si todo va como él y yo esperamos les pediremos a tus padres que nos permitan traerte a esta casa.
- GGGRRRRRRRRRR
- De verdad lo haremos. Por favor, no te enfades. A Harry y a mí no nos gusta notarte alterada. Nosotros te queremos mucho…
Al decir lo último, Tracy no escuchó otro rugido, sino un suave sollozo. Ella sabía que provenía de la garganta de Hermione.
- Harry.- Dijo la rubia bajando un poco la voz.- Si ves que puedes soltar sus cadenas usando la magia, hazlo ahora. Si está más preocupada en llorar que en su liberación, podremos sacarla más fácilmente.
- Yo no quiero que se la lleven, Tracy.
- Ni yo. Pero no podemos rebelarnos a sus padres. Podrían denunciarnos por tenerla encadenada y entonces la policía vendría y nos la quitarían sin ninguna amabilidad.
- Los padres de Hermione tampoco han sido amables.
- Todo su malestar se debe a una sincera preocupación por su hija. Compréndelo.
- Lo hago, aunque eso no evita que tenga ganas de estrangularles. Creí que Hermione era la única persona que me despreciaba. Pero esta noche he comprobado que sus padres también lo hacen. Lo irónico de todo es que aún siento aprecio por ellos.
- Pues no dejes que se convierta en odio. Estoy segura que cuando la tengan atendida por los médicos que ellos quieren, recapacitarán en cómo se han portado contigo y se disculparán. Yo no creo que ellos te odien de verdad. Simplemente han descargado su frustración en ti.
- Ya podrían habérsela guardado. Después de todo lo que he hecho por rescatar a Hermione, que me traten tan mal…es que… de verdad Tracy, no creo merecérmelo.
- Claro que no. Pero ahora ellos no pueden verlo. Sólo lo poco adecuado que eres en su opinión, para su hija. Saben que una parte de ella te odia y por eso quieren alejarla de ti. No desean que ella sufra más si tiene que verte a diario.
- Me da igual. Haré lo que esté en mi mano para que no se la lleven. Aunque eso me obligue a hechizarles.
- Si haces eso cuando se pase el efecto de la magia sí que te odiarán de verdad y entonces ya no querrán entrar en razones. Así que escúchame atentamente, Harry.
- Siempre lo hago, Tracy.
- No hagas nada en contra de los deseos de los padres de Hermione. Limítate a cumplir lo que te han pedido. Devuélveles a su hija para que hagan por ella lo que crean oportuno. Después de todo tienen derecho al ser sus padres. Además, tal y como te he dicho antes, si ellos ven que colaboras, no pensarán tan mal de ti como sí lo hacen ahora.
- Está bien, Tracy. Te haré caso. Tanto en eso como en lo de los grilletes.
Voy a lanzarle a Hermione un "Petrificus Totalus" para que se quede más quieta que una estatua. Emplearé también un Wingardium Leviosa para izarla en el aire y poder sacarla de la habitación con facilidad. Cuando te avise, échate hacia atrás todo lo que puedas. ¿De acuerdo?
- Sí.
- Ahora, Tracy.- Dijo Harry un poco más lejos de donde estaba la rubia. Ella obedeció, apartándose de Hermione todo lo que pudo.
Entonces pudo ver algo de luz salida de la varita del moreno y en menos de tres segundos, el cuerpo de la castaña cayó hacia delante. No llegó a tocar el suelo, porque la luz del Wingardium Leviosa volvió a iluminar la estancia por un leve segundo.
-¡Lumus!.- Pronunció el moreno de nuevo.
La rubia de ojos miel contempló con asombro cómo la punta de la varita de Harry iluminaba la habitación de Hermione. Entonces Tracy pudo ver que él había sido sincero cuando dijo que las muñecas y los tobillos de Hermione tenían heridas sangrantes.
Tracy rompió parte del filo bajo que tenía la camiseta que ella llevaba. Quiso usarla para limpiar la sangre, pero Harry se lo impidió, agarrando una de las muñecas de ella.
- Ni se te ocurra hacer eso. Quiero que los padres de Hermione vean lo que ha hecho su hija intentando liberarse. Si la ayudamos a que deje de sangrar y con ello tenga un mejor aspecto, ellos no se impresionarán tanto y yo creo que es mejor que la dejemos tal y como está.
- Pero eso es cruel…
- Más lo es que ellos me la quiten.
- ¿Sabes lo que yo creo?. Que la quieres mucho más de lo que tú mismo piensas.
- Yo no pienso en eso ahora. Sólo quiero entregársela y que se la lleven cuanto antes. Así será menos duro para mí.
- Por curiosidad, Harry… ¿Qué fue lo que le dijiste a Hermione para que se calmara si tan asustada estaba cuando tú la encontraste?
- Nada del otro mundo. Sólo le pedí que se tranquilizase y que confiase en mí. Entonces hice aparecer un botiquín e intenté curarla pero ella no me dejó.
Mordió mi mano cuando la vio acercarse a una de sus muñecas, así que yo la aparté pero seguí delante de ella sin hacer nada salvo mirarla. Supongo que eso sirvió para que aceptase mi compañía. Se daría cuenta que no iba a hacerle daño y por eso desistió en atacarme más.
- Te creo en todo lo que me has dicho. Pero cuando entré, escuché susurros y sé perfectamente que no venían de la garganta de Hermione. Dímelo Harry, es importante que lo sepa. Cuéntame qué le estabas diciendo por lo bajo.
- Prométeme que no se lo dirás a nadie, ni a los padres de ella o incluso a Ron.
- Tienes mi palabra que guardaré el secreto.
- Le dije… He venido a despedirme. Tus padres están aquí y quieren llevarte con ellos, pero no pienses que no volverás a verme. Te prometo que averiguaré dónde van a meterte y te visitaré aunque sea a escondidas o aunque tú no quieras verme.
Por mucho que ahora nos separemos, no será para siempre. No pienses en un adiós, Hermione, sino más bien un hasta luego. Tal y como te dije cuando el demonio te atrapó…Juntos hasta el final pase lo que pase como siempre has hecho tú conmigo. Tenlo presente porque pienso cumplirlo.
- ¿Y con eso permitió que te acercases a ella?
- No, sólo dejó que me quedara, pero no podía tocarla. Cada vez que lo intentaba me gruñía fuerte.
Sin embargo, a ti te puso bajo su cuello. Y si soy sincero me jodió bastante. Por mucho que le guste tu compañía, sigues siendo una perfecta desconocida para ella pero yo…llevo a su lado siete años y medio de mi vida. No es justo que ahora me impida acompañarla.
- No te lo ha impedido, Harry. Tú continúas a su lado por mucho que ella se empeñe en mostrarte que no te quiere cerca. De todas maneras estando encadenada como estaba antes no podía evitar que la visitaras. Ella no llegaba a la puerta.
- Ahí es donde estamos ahora. Ábrela, Tracy. No quiero seguir en esta habitación por más tiempo.
Cuando les vieron, los señores Granger le dijeron a Harry que los acompañase hasta el coche, ya que ellos no eran magos y no podían quitarle los hechizos a Hermione. El moreno obedeció, desechizando a su mejor amiga pero aplicándole también un desmaius que se aseguraría el tenerla inconsciente el tiempo suficiente para que los padres de ella pudieran llegar al hospital más próximo e ingresar a su hija lo antes posible.
- Gracias por tu ayuda, Harry.- Dijo la madre de Hermione.- Seguimos molestos contigo pero eso no nos impide agradecerte sinceramente que hayas respetado nuestros deseos.
- Supongo que no querrán informarme del hospital donde meterán a Hermione o de los progresos que hagan con ella.
Aún sabiendo que usteden me odien o desprecien ahora, quiero que sepan que he hecho todo lo que ha estado en mi mano, para ayudar a su hija en los sueños que antes teníamos y también en el tiempo que ella ha pasado en nuestra casa.
No lo olviden, señores Granger.
- Arranca, Greg.
Soltando una palabrota, Harry vio alejarse el coche. Cuando ya no estuvo a su vista, regresó al piso que compartía con Ron.
Al verle con la cabeza baja, Tracy sólo tuvo una reacción posible. Abrir sus brazos. Harry se refugió en ellos, encogiéndose en el cuerpo de la rubia platino mientras rompía a llorar liberando así toda la tensión que había estado guardando desde que el padre de Hermione le ordenó despedirse de ella.
- No te preocupes.- Dijo la rubia con suavidad.- Haré lo que pueda por averiguar dónde la han metido y que tanto tú como yo podamos verla. Seguro que cuando Hermione nos vea, se sentirá mejor.
- También querrá despellejarnos. Hemos consentido que se la lleven.
- Pero no estará sola, Harry. Tendrá compañía en los médicos y las enfermeras que estén a su cargo.
- No hay nada más solitario que un hospital, Tracy, yo lo sé bien. He estado dos veces ingresado en uno.
Por mucho que Ron y tú vinieseis a verme, no podíais estar conmigo todo el tiempo. El resto de las horas se hacían interminables para mí. Por eso procuraba dormir la mayor parte. Y ni siquiera en esos sueños me sentía acompañado por mis padres o Hermione porque las medicinas que me daban me hacían tener el sueño plano.
- Bueno, si a ella le sucede lo mismo en cierta manera será bueno porque entonces no tendrá pesadillas ni con el infierno. Y si las tiene cuando pueda volver con nosotros, ahí estaremos tú y yo para intentar calmarla todo lo posible.
Quizás yo no conozca en profundidad a Hermione pero te digo sinceramente que el tiempo que he pasado con ella, ha hecho que le coja un verdadero cariño. Ella me preocupa mucho, Harry. Y te prometo que no dejaré de ayudarla hasta que tú mismo me digas que ha vuelto a ser la Hermione de siempre.
- Gracias, Tracy. Eres una buena amiga.
- Tú también eres un buen amigo. Tanto con Hermione, como con Ron o incluso conmigo.
- Ron…está tardando mucho en volver. ¿Le habrá pasado algo?
- No creo. Él conoce Londres muy bien. A lo mejor se ha ido con sus padres. Le dijo a Hermione que tendría que marcharse de casa porque no soportaba verla contigo sabiendo que tarde o temprano ella y tú volveríais a estar unidos.
- También le dijo cosas peores. A veces me planteo cómo podemos considerarle nuestro mejor amigo.
- Es que es humano, y los humanos podemos ser muy crueles en los comentarios que hacemos, sobre todo cuando estamos molestos.
- ¿Dónde quieres dormir?.- Le preguntó el moreno para cambiar de tema.- ¿En la habitación de Hermione?
- No, para ella es sagrada y yo lo respeto. Prefiero el sofá marrón, parece muy cómodo.
- Nos lo regalaron los señores Granger cuando nos mudamos.
- Pues es muy bonito. Me recuerda al tono que tiene Hermione en los ojos.
- Son preciosos, pero ella es mucho más hermosa como persona.
- Me reafirmo en mi opinión, Harry. La quieres más de lo que tú crees.
- Lo que yo creo ahora es que necesito acostarme, Tracy.
- Entonces hasta mañana, que duermas bien.
- Lo dudo, pero gracias de todas maneras.
- Buenas noches, Harry.
- Buenas noches.
Continuará.
Nota de la autora:
El meter a Hermione en un psiquiátrico o clínica mental es algo que haría cualquier persona que no es bruja o mago. Los padres de ella no lo son por lo tanto tienen que recurrir a los medios muggles que consideran más oportunos.
Gregory y Kimberly Granger han actuado igual que cualquier otra pareja de padres que están preocupados por su hija. Saben que la niña está así por haber salvado a Harry y es lógico que no le quieran ver cerca de ella.
Harry siendo Harry, buscará la manera de estar con su mejor amiga aunque tenga al mundo en su contra.
Tracy siendo Tracy, encontrará no sólo la forma de que Harry esté con Hermione sino además analizarlo todo para ofrecerle a él alternativas buenas que le sirvan a Hermione para ir mejorando.
Ron siendo Ron…la cagará metiendo la pata hasta el fondo y haciendo algo egoísta, cruel o irracional (porque el Ron de los libros tiene esos defectos aunque muchas personas no lo quieran ver o admitir debido a la "adoración" que sienten por su personaje), provocando así que luego estalle la monumental (tal y como se ha visto en los libros más de una vez tanto con él y Harry como con él y Hermione). ¿Tendrá Ron la culpa de una nueva infelicidad en el hogar donde vive el trío?. Por supuesto.
¿Luego lo arreglará?. Claro, si no no sería Ron. Pero al igual que vemos en los libros, él tardará algún tiempo en bajarse del burro, reconocer que ha actuado mal y posteriormente disculparse. ¿Cuándo veremos todo eso, RAkAoMi?. En los próximos capítulos. Un beso fuerte. Nos vemos en el doce. ¡Y que sepáis que ya llevo escrito la mitad del capítulo 16 y último!. Espero terminarlo entre hoy y mañana. Sed felices y cuidaros mucho. RAkAoMi. ;-)
