¿¡Que dijeron!?, esta malvada ya abandono el fic y solo nos dejo picados T-T, ¡PUES NO! y prueba de ello, ¡Aquí esta la actualización! Siiiiiii (se escuchan fanfarrias de fondo y por todo el estudio caen papelitos y globos de colores) ^u^ ¡que felicidad! TuT de verdad, ¡que feliz me siento!
Lamento la demora para subir este capítulo pero los imprevistos llegan cuando uno menos se lo espera, así que dejemos de hablar de cosas tristes y vayamos a lo que nos interesa
Así que los invito a leer y perdónenme si se me fueron algunos horrores ortográficos.Y sin más
Pokemon no me pertenece y hago esto sin fines de lucro. Y ¡ah!, nos leemos más abajo ya que por primera vez, (si, si, lo sé, debí hacerlo antes), voy a responder a sus reviews
...
CAPITULO 11: Donde los problemas Comienzan
Respiro hondo un par de veces tratando de contener una muy prominente carcajada que sin duda pugnaba por salir y romper con aquel silencio, y es que desde que había regresado y una vez más tranquila, pudo encontrarle la comicidad a ese asunto en el que Ash, Daisy y los demás se habían enredado y que sin duda, había dejado un herido a su paso. Por Arceus, debía admitir que si hubiera llegado dos minutos más temprano seguramente no estaría pasando un buen rato imaginando con creces como sucedieron las cosas y que sin proponérselo, terminaba por cerrar con broche de oro su día
-Auch, ten más cuidado si Misty – escucho la queja del entrenador, que removiéndose incomodo desde su silla, le llamo la atención por haber lastimado su mejilla con el paño húmedo con el que lo limpiaba
-Lo siento Ash – rió suavemente ya sin poder contenerse – pero en serio, no puedo creer como es que Daisy pudo causarte tanto daño si se nota que nunca ha usado la fuerza física
-¿¡Has visto sus uñas últimamente!? – el sarcasmo se dejo escuchar en su voz mientras veía un poco más allá a la culpable hablando con Serena – Enserio podría matar a alguien con esas cosas
-No seas llorón fue solo un golpe, además, quien te manda entrar a una casa completamente a hurtadillas y sin encender la luz – siguió limpiando, intentando no dar demasiada importancia a la mirada asesina de Ash sobre ella – Creo que debiste llamar antes de venir
-Pues perdóname por querer darte una sorpresa – cruzo sus brazos ofendido – además, no es como si fuera un desconocido en esta casa… Auch – se volvió a quejar – ¡te dije que con cuidado!
-¡Eso intento! – levanto la voz – pero no es tan fácil cuando no dejas de moverte
-Así, pues yo creo que lo haces a propósito y además, ¿¡quien se está moviendo!? – el morocho volvió a echarse hacia atrás
-¡Ash!, vas a decir que no lo acabas de hacer, ahora - grito exasperada, y de no ser por la oportuna presencia de la peli-miel de nuevo junto a ellos, seguramente lo hubiera dejado knock-out con su muy amado mazo el cual, pensaba, era buena idea sacar de su retiro. Si lo de Daisy le había dolido, seguro que con ella imploraba piedad
-Ash, ¿Cómo te sientes? – con cuidado, la oji-azul rozo la mejilla del morocho con la yema de sus dedos - ¿Te duele mucho? – era bien sabido la preocupación que la chica tenía cada vez que algo le pasaba al entrenador
-Estoy bien Serena gracias y, ¡ay! eso duele – le dijo con suavidad, no quería preocuparla de más
-Ash no sabes lo avergonzada que estoy por este incidente, por favor acepta mis más sinceras disculpas y profundo arrepentimiento por esta actitud tan inadecuada para una dama
-Descuida Daisy, no… – se aclaro la garganta cuando la vio venir hacia él – no hay cuidado – pues inevitablemente se encontró recordando el puñetazo y el escozor que aun tenía sobre la mejilla que seguro sería suficiente para sentirlo durante varios días
De pronto, pareció percatarse de que algo en aquella habitación hacía falta, o más bien alguien. Paseo su mirada de un lado a otro tratando de encontrar lo que para él era fundamental y que en esos momentos, brillaba por su ausencia, pikachu
-Esperen… ¿Y pikachu? – cuestiono continuando con su búsqueda
Irremediablemente todas las miradas cayeron sobre él para luego otear de un sitio a otro, cierto, pikachu se había marchado y nadie lo había notado luego de que fuera el pequeño roedor, uno de los más interesados por la integridad física de su entrenador
-Seguramente está jugando con Azurrill cerca de la alberca – siseo enseguida la pelirroja – tampoco la veo por aquí
-Pff, el muy traidor – murmuro por lo bajo
-Oye, no estabas en peligro de muerte así que déjalo divertirse
-Sigo estando herido – contraataco con ironía
-Créeme… sobrevivirás
Y dicho esto, volvió a acomodar el paño frío sobre su mejilla
...
-Segura de que podemos quedarnos aquí Misty – se escucho la tímida voz de la estrella – quizá sea mejor ir al centro Pokemon
-Tranquila, en esta casa sobran dos habitaciones – animo la líder – estarán más cómodos aquí que en el centro Pokemon créeme – enseguida giro la perilla y la puerta, se abrió – Bien, esta será tuya Serena… siéntete tranquila de usarla – termino por entrar a la habitación solo para cerrar las cortinas y abrir un poco la ventana para que se ventilara
-Gracias Misty eres muy amable – sonrió con gratitud mientras se sentaba sobre la cama y veía por todos lados – Vaya, se ve muy acogedora
-Te lo dije – termino sonriendo también – ahora descansa… ha sido un día muy agitado
-Está bien… hasta mañana
-Hasta mañana Serena que descanses – se despidió el morocho que al igual que Misty, salió cerrando la puerta tras de si
Una vez fuera solo tuvieron que seguir por el corredor. La siguiente sería la de él
-Bueno Ash, tu estarás en… – y calló, poco se había dado cuenta que el cuarto que le iba a asignar a Ash, era el que normalmente usaba Tracey cuando se quedaba con ellas en el gimnasio. No tenía importancia claro, pero estando las cosas como estaban, cosas tan simples como aquella, terminaban recordándole su tormento
-¿Y…? ¿Cuál será mi habitación Misty?
-¿Eh…? ¿Qué? – tartamudeo y parpadeo un par de veces no captando del todo las palabras del entrenador
-¿Qué en donde voy a dormir?
-En esa que esta allá – señalo hacia el fondo – Es… bastante amplia – apenas murmuro
-Pues bien que esperamos, vamos a verla – la tomo de la mano y se la llevo casi a arrastras
Cuando Ash abrió la puerta un aroma muy familiar golpeo a Misty a la cara, que si hubiera cerrado los ojos, casi podría jurar que estaba junto a Tracey. Era increíble todo lo que una habitación podía adaptarse al estilo de quien la ocupaba. Abrió los labios sin la intención de que algún sonido saliera de ellos y a regañadientes tuvo que seguir al morocho que ya había entrado. Se sintió derrotada. Cuando se sentó sobre la cama, una de sus manos recorrió con delicadeza el edredón en el cual reposaba. Pensó en él, mucho, e irremediablemente sintió un hueco en el estomago. No quería estar triste, de verdad que no quería, pero en ocasiones como esa, le era casi inevitable por no decir imposible no sentirse así, porque si de algo era consciente, era que Tracey no solo era un buen amigo, si no alguien realmente… especial
-Vaya… si que es espaciosa – pronuncio de pronto el entrenador sacándola de su ensimismamiento. Según veía, parecía no haber perdido de vista ningún detalle – ¿Alguien duerme aquí Misty? – tanteo curioso cuando sobre la cómoda, vio algunos artículos personales
-A veces Tracey se queda aquí cuando viene a ayudarme… o cuando el profesor Oak lo envía por o con algún encargo, o simplemente cuando Daisy, Lily o Violet lo necesitan
-Y… ¿Se queda mucho? – sin darse cuenta, su cejo se frunció cuando abrió el armario. Una camisa, una playera y un par de pantalones fue lo que encontró por no decir también un par de tenis – por lo que veo, creo que así es… - suspiro, mientras su mirada achocolatada se dirigía hacia la líder. No quería admitirlo, pero se sentía ligeramente amenazado por la presencia del observado siempre junto a Misty – Misty… - se atrevió a hablar – dime, tu y él… tu y él son muy unidos ¿no?
-¿A qué viene esa pregunta Ketchum? – con sutileza, Misty volvió el rostro hacia un lado, no quería que Ash advirtiera el leve rubor que había coloreado sus mejillas
-Bueno, no sabría decirte muy bien por qué – encogió los hombros restándole la mayor importancia, o al menos la que pretendía – solo es algo que he observado desde que regrese… ustedes dos siempre están juntos – asombrada, la pelirroja levanto la vista hacia él. No entendía como Ash se había dado cuenta. ¡La pubertad por fin lo había alcanzado!
-¿En serio te has dado cuenta, de eso?
Lo más probable es que la respuesta fuera afirmativa, y que quizá dentro de lo que le decía, debía atribuírselo a esas dos semanas que estuvo en Paleta con Tracey convaleciente
-Bueno, y quien no lo haría… parece que Tracey se esfuerza mucho por, cuidar de ti… además pasaste mucho tiempo a su lado cuando cayó por el despeñadero – y al no obtener respuesta luego de que la mirara por algunos segundos, se dejo caer de espaldas sobre el mullido colchón quedando sus ojos clavados al techo
Lo cierto era, que por más incomodo que se sintiera, debía entender que alguien más había ocupado su lugar, y lo triste, ahora, era sentirse a años luz lejos de Misty, aquella pelirroja que en un principio le pareció demasiado insoportable y difícil de sobrellevar
Entonces recordó, a todos aquellos que en algún momento de su vida había decidido llamar amigos, a aquellos que se habían cruzado en su camino y que por obra del destino estaban ahí cuando él más los necesitaba. Que injusto había sido, no recordaba la última vez que llamo a May, Max o Iris, ¿que era de Dawn?, ¿hasta dónde alcanzaron sus sueños Cilian, Todd?... y Brock, apenas si hablaba con él después de que lo acompañara casi por toda su travesía. Se sentía avergonzado, no tenía cara para seguir pregonando ante todo el mundo lo buen amigo que era y cuantos camaradas había hecho durante sus viajes… hasta Serena, que lo había mantenido en su memoria durante tantos años con agrado, se había llevado su parte cuando él ni por error, la recordaba
Suspiro, derrotado, cansado de darle más vueltas a eso que sin duda, lo hacia sentir más y más culpable, pues en su interior, sabía que había pasado todos esos años abriéndose paso hacia su sueño sin importar, a quien dejaba atrás en el completo olvido. Suspiro una vez más y con su mente vuelta a la realidad, volvió a posar sus ojos en la pelirroja que le daba la espalda. Quizá debía dejar los remordimientos atrás y tratar de enmendar sus errores que para su buena suerte, podían ser solucionados con un poco de esfuerzo y dedicación siempre y cuando no fuera demasiado tarde
- ¿Misty?
-Si Ash – lo miro sobre su hombro
-Me alegra que Tracey haya estado todo este tiempo contigo – inesperadamente se encontró sonriendo, al menos Misty no se había quedado sola – Ha sido una buena compañía y lo digo muy enserio
La líder se removió y acomodo mejor en la cama para poder ver al morocho de frente, aquello había sonado raro aun viniendo de él
-Lo extraño es que, creo que he estado un poco celoso de él desde que llegue – finalmente se sincero, con todos los sentimientos y emociones que ello conllevaba - supongo que me da un poco de envidia saber que ha pasado mucho tiempo contigo
- Ash
-He estado tan ocupado en mis entrenamientos que ni siquiera me he dado tiempo para mis amigos… incluida tu
-Vaya, gracias – inquirió con sarcasmo
-No me refería a eso Misty – increpo con fastidio. Sus ojos se clavaron profundamente en los de ella – es solo que he perdido la conexión con el mundo, y eso sin duda es algo que debo reprocharme
-¿Te sientes tan mal por eso? – cuestiono con cauta tranquilidad
-Me siento mal por el pésimo amigo que he sido… si sabes a lo que me refiero
-Se a lo que te refieres – contesto enseguida ganándose una mirada asesina por parte de Ash
-Eres tan irrespetuosa
Sin pensarlo, la pelirroja le sonrió con divertida comprensión, cierto era, que lo que decía Ash tenía mucho sentido, y que en su descuido quizá había terminado por alejarlo de grandes personas. Definitivamente no colorearía su gris error, más no por eso era necesaria la tortura psicológica autoimpuesta pues, sabía muy bien, lo duro que era luchar por un sueño, una meta, y que a veces, dentro de ese sueño no había tiempo o espacio suficiente para mirar a tu alrededor, sin embargo no lo culpaba, o al menos no en gran medida, porque si bien había estado dolida con él durante años, también reconocía la grandiosa persona que era y que por mucho que pasara, seguiría contando con la maravillosa personalidad amable y altruista con la que lo había conocido hace más de siete años. Una sonrisa más ilumino sus labios cuando desde abajo, una de las cejas del entrenador se alzo con curiosidad o bien con impaciencia, seguramente había estado demasiado tiempo callada y lo más probable, es que su silencio no fuera bien recibido por el morocho. Arqueo su espalda hacia delante y estiro los brazos hacia arriba lo más que pudo, seguro le serviría para quitarle hierro al asunto y de paso relajaría sus músculos que por la hora, ya clamaban por un buen descanso
-Bueno Ash, será mejor que me vaya… ya es un poco tarde y ambos necesitamos descansar
-No, espera – se incorporo de golpe tomando entre su mano, una de las de ella antes de que se levantara – Sabes Misty, hay algo que he querido preguntarte desde hace algunos días
-¿Preguntarme? – parpadeo un par de veces confundida - ¿Qué es lo que quieres pregúntame?
-¿Eres feliz? – vio como la pelirroja arqueo una ceja – bueno, tu sabes, me refiero a que si ¿eres feliz… aquí, en el gimnasio, como líder?
-Y por qué no había de estarlo, es bueno estar en casa
Inevitablemente el morocho se encontró suspirando con cansancio, ya se esperaba algo así
-Soy feliz Ash, en serio – sonrió – aunque debo confesar que no siempre fue así – aclaro mirando al techo y dejando al chico un tanto intrigado – sabes, si me hubieras pedido seguir viajando contigo… seguramente lo hubiera hecho sin importar dejar a un lado mi responsabilidad
-Misty – susurro con pesadez mientras sus ojos entrecerraban con aflicción
-¡Oye!, no me veas así, me haces sentir… culpable – volvió a sonreír con más soltura – la verdad es Ash, que en ese momento no estaba preparada para asumir un cargo tan importante como ser líder de gimnasio, además, aun quería continuar, seguir con mi entrenamiento lejos de aquí, deseaba ser independiente y explorar nuevos horizontes para que llegado el momento, regresara con la frente en alto lista para tomar cualquier reto que se me presentara, ¿entiendes?
-Creo que si – agacho la mirada
-¿Qué pasa Ash… - pregunto después de mirarlo por varios segundos - ¿hay algún motivo por el que me hayas preguntado una cosa así?
-Lo siento – se disculpo – es solo que pensaba que tanto habías tenido que adaptarte a tu nueva vida aun cuando la decisión de volver no había sido precisamente tuya… se bien que no deseabas venir – dejo escapar el aire por la boca y nuevamente se dejo caer de espaldas a la cama con los brazos cruzados a la nuca – nunca pensé, realmente en tus sentimientos ni en cómo te sentías en ese momento
-Bueno… eso es porque eras solo un niño
- Pff… – resoplo con fastidio – estoy hablando en serio Misty
- Y yo también Ash
Inevitablemente, el silencio se instauro entre ellos, todo rastro de burla o indignación había desaparecido de sus rostros y donde sus ojos, se negaban a apartarse de los del otro. Ambos sabían hacia donde iba la conversación, y que en todo caso, parecía señalar culpas en donde no las había.
-Pero tienes que darme la razón cuando te digo que ambos aun éramos muy jóvenes como para manejarlo, no te culpo por no detenerme si es lo que piensas, tampoco me culpo por no tener el valor suficiente de decir no y luchar por lo que yo quería
-¿Eso es lo que piensas?
-Eso es lo que creo
En comprensión, el morocho sonrió, iluminando la habitación con su cándida sonrisa, debía admitir que lo que Misty decía era verdad y que tal vez su regreso a Cerúlean era inevitable, la vida no esperaba a quien no quisiera ser parte de ella. Ya no recordaba todas esas veces que tuvo que decir adiós sin embargo, ahí estaban, en ese instante, en ese momento, de nuevo juntos, porque así tenía que ser y no dudaba, que en algún otro momento, sus pasos lo llevaran a reencontrarse con alguien más
-Supongo que tienes razón – acoto al fin el moreno comenzando a chocar suave y repetidamente su palma contra la de la líder a modo de juego – Así que – le sonrió con picardía - ¿qué te parece si celebramos nuestra completa falta de inmadurez?
-Celebremos entonces
...
-¿Y bien? ¿Cuál es el problema ahora?
Le había dicho el profesor cuando desde el librero que tenía de frente, en su despacho, y en donde buscaba afanosamente un tomo, volvió para mirarlo por sobre su hombro. Sin lugar a dudas todas las excusas que le estaba poniendo eran fácilmente solucionadas por Oak, y eso, para ser sinceros, a él no lo ayudaba en nada
-No veo ningún impedimento en que vayas con Sakura hasta Cerúlean – siguió, echando a bajo todas sus esperanzas de salir airoso de aquella situación – seguramente Misty se pondrá muy contenta de ver de nuevo a su amiga
Y como no, eso era un hecho, Misty quería mucho a Sakura y Sakura a Misty, eran por así decirlo… mejores amigas, muy parecidas en personalidad como para no agradarse, eran fuertes, valientes, capaces, y no se rendían ante nada, sin embargo, él, que en conclusión había dejado de lado ese papel, no se sentía del todo convencido ni cómodo para aventurarse hasta Cerúlean como guía personal de la peli-morada, no cuando aun tenía pendientes en la reserva, muchos.
Arceus, a quien quería engañar, lo que no quería, lo que no deseaba, era encontrarse con la pelirroja culpable de su tormento, no quería verla, ni que sus ojos lo delataran cuando estuviera frente a ella y le mostraran aquel amor que aun le tenía, porque si de algo estaba seguro, era de que no había dejado de quererla ni un ápice, y como tal, lo mejor era seguir con la distancia. Verla nuevamente era lo único que le faltaba para sellar su sentencia
Una vida alejado de la chica de sus sueños
-Oh vamos Tracey, de verdad piensas dejar que Sakura viaje sola… eso no va bien contigo – La voz rasposa del profesor lo trajo a la realidad. Desde donde estaba podía ver, como sus ojos cansados se dirigían expectantes hacia su persona pues instantes atrás, Oak había encontrado y tomado el libro que tanto buscaba y ahora solo parecía esperar por su respuesta
Definitivamente tenía razón en lo que le decía, siempre se hubo caracterizado por ser servicial, por ayudar, la condescendencia iba bien con su personalidad, era, y seguiría siendo de esa manera, sin embargo, y por más que su conciencia se impusiera, era la primera vez que hacer lo contrario sonaba tan bien. Chasqueo la lengua y miro hacia un lado sabiéndose casi derrotado, más valía seguir la corriente antes de que su renuencia lo llevara a desencadenar una serie de preguntas que estaba seguro no quería, ni podía contestar. Suspiro por fin dándole la razón
-De acuerdo Profesor, iré – se rindió
De todas formas, algún día tendría que pasar
...
Desde que había despertado, se había esforzado por darles a sus invitados una agradable estadía en su gimnasio, pues tan rápido como pudo y antes de que Ash y Serena se levantaran, había hecho sus deberes de limpieza y alimentado a sus Pokemon que seguramente, se alegrarían de ver nuevamente al morocho y a su pequeño roedor amarillo. Así que, cuando hubo terminado, subió casi corriendo hasta su alcoba buscando refrescarse con un baño y arreglarse para bajar y hacer el desayuno, o bueno, al menos lo que después de tantos años había aprendido a hacer. Jugo de naranja y pan francés
Llevaba varios minutos lista cuando desde su habitación pudo distinguir las voces de Ash y pikachu, se apresuro a calzar sus tenis tipo bota para alcanzarlos aunque fuera en el pasillo, sin embargo, cuando abrió la puerta no los vio por ningún lado y solo hasta llegar a las escaleras fue que pudo encontrarlos
-Buenos días Ash, pikachu – su jovial voz a sus espaldas enseguida los hizo voltear, Misty tras ellos lucia más que fresca y hermosa ese día, con unos shorts cafés como a ella tanto le gustaban, sweater cerrado color hueso y su cabello anaranjado cayendo leve y perfectamente ondulado a ambos lados de su rostro
Simplemente no había imagen que se le comparara
-Ho-hola Misty
-Pika – secundo la ratita en el mismo tono pasmo que el de su entrenador
Inmediatamente y cuando la pelirroja les dio alcance y rebaso a graciosos y diminutos saltitos por las escaleras, decidieron seguirla con una sonrisa boba en sus labios como si estuvieran siguiendo a una estrella de cine, la única diferencia era, que no lo era, y que nunca podría llegar a ser tan glamorosa como una de ellas, después de todo, su belleza siempre se caracterizo por ser totalmente natural
...
Paso saliva de forma dificultosa mientras sus ojos seguían clavados en lo que fuera su desayuno, arrugo el cejo sin darse cuenta y titubeante, tomo el tenedor que estaba a un costado. Comenzó a sudar frío. Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Corto un trozo de pan y… ya no pudo seguir, no importaba lo bien que oliera ni el hambre que tuviera, y es que como atreverse a envenenarse él mismo después de haber pasado por tanto… no, no podía, todavía tenía metas, sueños, porque si bien recordaba como cocinaba Misty, irremediablemente ese era su final. Volteo a ver a su amigo pikachu que sin duda tenía una cara muy parecida a la suya, luego, levanto la vista para enfocar a su pelirroja amiga justo al lado de Serena preparando aun, cantidades sin iguales de tostadas francesas, y un poco más allá, Daisy sentada en la barra tomando un café y ojeando una magazine. Todo parecía tan normal
Así que volvió a pasar saliva pues ahí, sentado, en la mesa, en el desayunador, en medio de la pequeña cocina dentro de esa gran casa seguía debatiéndose en comer o no. Tenía que admitir que olían endemoniadamente bien sin embargo, todavía era incapaz de llevarse un bocado a la boca
-¿Qué pasa Ash? deseas poner algo de sabor sobre tus tostadas – irreconociblemente linda, Misty se acerco hacia él con su desayuno en las manos. Sonriendo. Tan dulce. Tan simpática que casi no podía reconocerla – ¿qué tal un poco de miel? – y antes de que pudiera abrir la boca, la chica ya se había dado vuelta para buscar el tarro de miel
Suspiro entonces, con derrota, no podía hacerle eso a Misty, no probar su comida seguramente sería una ofensa hacia su persona, y es que se veía tan feliz. De cualquier forma su seguro medico estaba al corriente ¿no?. Así que para no retrasar lo inevitable, pico el trozo de pan que antes había cortado y como si al paredón lo llevasen, lo dirigió muy lentamente hacia su boca, sin embargo, su rostro se deformo cuando con cándida ignorancia, Serena engullo un pequeño trozo de su plato
-No Serena – soltó enseguida levantándose veloz de su asiento – Noooo… - y su brazo izquierdo quedo al aire. Como no se había dado cuenta que él no era el único que iba a sufrir, eso sin contar que su reacción exagerada había hecho voltear a las tres chicas
-¿Ash, que pasa? – pregunto la líder sin comprender
-¿Estás bien Ash? – siguió Serena igual de desconcertada
-Misty – comenzó - ¿Cómo pudiste? – menciono con voz entrecortada – ¿A caso no era suficiente con envenenarme a mí? ¿Por qué tenias que irte contra Serena si ella no te ha hecho nada?
-¿De qué…? ¿De qué rayos estás hablando Ketchum?
Ambas rubias compartieron una rápida mirada para después centrarla en Misty. Daisy no pudo si no negar sutilmente con la cabeza mientras tranquilamente volvía a su magazine. Seguramente su ex -cuñadito pagaría caro su osadía
-Serena - dijo Ash con pequeñas lagrimitas asomándose por sus ojos, sobreactuaba lo sabía, pero eso a él no le importaba - ella, la envenenaste, y ahora morirá, estoy seguro
-En… en…venenar? – levanto ambas cejas con incredulidad
-¿Envenenada? – siguió la mencionada que al igual que Misty, tenía la cara de póker
Tres segundos después, el cerebro de la líder hizo Clic. Esa era una grave ofensa que no le perdonaría
-¡ASH KETCHUM DE PUEBLO PALETA! – grito iracunda – ¡se puede saber porque rayos sigues insultando mi comida!
-No la estoy insultando, solo digo la verdad
-¡Eres un insensible!, y yo que me esmere toda la mañana para darles la bienvenida ¡y es así como me pagas!
-Pues lamento si no es exactamente lo que querías escuchar Misty, pero alguien tenía que ser sincero contigo, y más aun cuando hay vidas en peligro – señalo a la estrella
-A si – se cruzo de brazos – entonces déjame decirte señor maestro Pokemon, que las tostadas que hice son mi especialidad, y que todo el mundo las ama – informo con sarcasmo remarcado en su bella voz
-Pues entonces quisiera saber, "quiénes" son todo el mundo – contraataco
-Pues…
Estaba a punto de responder cuando el timbre de la puerta sonó dejándola con las palabras en la boca. No hubo tiempo para alargar aquella discusión que sin duda clamaba por ser terminada. Ya después se encargaría de ponerle fin porque si algo no soportaba, era perder una contienda contra el entrenador
-Misty tienes visita – la voz de Daisy se escucho desde la puerta, poco después la rubia se mostraba por la cocina trayendo consigo, la figura de Giorgio a sus espaldas y que como siempre, mostraba su radiante y casual sonrisa
-¡Hey Misty! – saludo el castaño levantando una mano – Espero que no sea muy temprano para venir a verte
-Ay tranquilo Gio, de hecho hemos tenido una mañana bastante activa ¿Cierto Misty?
- ¡Margarita!
-Yo… lo lamento, estoy interrumpiendo algo – se disculpo apenado volteando hacia el morocho y la castaña
-Descuida, no estás interrumpiendo nada… - se apresuro a contestar - Giorgio, quiero presentarte a Serena, ella viene desde Kalos – la señalo educadamente mientras la mencionada, se inclinaba y sonreía a manera de saludo – y él es Ash, el desconsiderado, insensible y maleducado entrenador Pokemon que hace poco participo en aquella liga – por su parte, Ash la fulmino con la mirada
-Mucho gusto – Giorgio se acerco hasta Ash con una gotita en su cien, la naturalidad y despreocupación con la que Misty hablaba en ocasiones, eran únicas. Le tendió la mano – Como ya escuchaste mi nombre es Giorgio, y déjame decirte que por esta región eres algo famoso
-G-gracias amigo – respondió el saludo un tanto apenado
-Ten cuidado Giorgio – la pelirroja intervino – Será mejor que no infles tanto el ego del señor entrenador aquí presente, o puede salir volando en cualquier momento – Ash la miro irritado – pero dime ¿Qué estás haciendo aquí tan temprano?
-No… exactamente – sin proponérselo, las mejillas del castaño se colorearon de rosa – ¿Recuerdas la carta que te envié desde ciudad Carmín cuando fui a ver a los Electabuzz?, pues bueno, vengo a entregarte tu obsequió
-¿Mi obsequió? – inquirió con incredulidad mientras de cerca, Ash en completo silencio los seguía en cada uno de sus movimientos – Giorgio no tenias que… - lo vio sacar una cajita de su pantalón
-¡Oh si!, si tenía recuerdas, fue una promesa de mi parte y Delcatty me ayudo a escogerlo así que no puedes rechazarlo – cuando abrió la cajita, se acerco hasta ella tomando entre su mano libre, una de las de Misty, con la otra, deposito el collar con el colgante en forma de gota que consiguió en puerto Carmín
-Giorgio… es… bellísimo – exclamo con sorpresa e igual ilusión
-Te dije que te traería el objeto más lindo que encontrara ¿cierto?
-Gracias – si previo aviso, Misty se abalanzo sobre él para abrazarlo. El castaño ni siquiera alcanzo a responder porque cuando reacciono, ella ya se había apartado – Serena, Daisy miren esto, es lindísimo ¿no?
Sin embargo, lo que su reacción provoco, no fue la mejor en el entrenador quien con hastío después de salir de su sorpresa inicial, observaba con el cejo fruncido a la pelirroja quien embobada con Serena y Daisy, miraban fascinadas la joya color aqua que Giorgio le había regalado
Genial, ahora no solo era Tracey, si no que hasta un extraño había llegado a la vida de Misty para quitarle lo que a él tanto le había costado construir.
Su amistad con la pelirroja
...
El camino parecía una tortura, sus pies pesaban como el plomo, le costaba tanto levantarlos que hasta dudaba en algún momento volver a hacerlo. Todo lo que quería era dar marcha atrás, no importaba que ya casi llegaran a su destino, además era tarde, demasiado como para hacer una visita puesto que el reloj marcaba las cuatro en punto, rayos las cuatro, no era tan tarde como pensó
Al menos la chica a su lado le había aligerado el trayecto con su armoniosa presencia y cálida voz que solo Arceus había escuchado. Suspiro con cansancio y se sobo la frente con la palma pensando en que hacer, analizando todas sus posibilidades, tomando valor para seguir adelante pues frente a él, estaba la entrada a ciudad Cerúlean
-Estas bien Tracey, has estado muy callado desde que salimos… ¿Te sientes bien? – la voz de la peli-morada lo hizo voltear hacia ella sin embargo, ningún sonido salió de sus labios. Le sonrió, con agrado, no podía decirle nada sin que la chica se interesara o preguntara, además, no quería amargarle su visita
Lo que no noto, es que con ese simple gesto, Sakura se había sonrojado y volteado sonriente hacia un lado. Siguieron avanzando con el silencio de por medio hasta que al fin, al final de la calle, los saludo el enorme Dew-Gong del gimnasio celeste, cielos, cuanto había extrañado sentirse así, sentirse… en casa
...
Misty bostezo dejando que una pequeña lagrimita se asomara por sus bellos ojos, el sueño la estaba venciendo no importaba que la película que veía junto a Ash y Serena fuera buena, quizá porque ya la había visto, o tal vez fuera el calor que para esas horas era extrañamente insoportable, además, las cortinas semitransparentes de la sala hacían que los rayos del sol se filtraran entre ellas haciendo más calurosa la estancia. Hasta pikachu, quien recostado sobre sus piernas, había caído rendido luego de que comenzara a acariciarle las orejas. Volvió a bostezar mientras buscaba una mejor posición en el mullido sofá de dos piezas, estiro sus piernas que hasta ese entonces habían estado flexionadas más, con el ligero movimiento, logro despertar a la ratita. Se disculpo, haciendo que nuevamente pikachu se recostara, entonces miro a los chicos comiendo palomitas en el sillón que daba de frente al televisor, parecían muy entretenidos con la última película que Daisy había filmado y no los podía culpar, su hermana era una gran actriz, tenía mucho talento, eso sin mencionar que el film era de acción pura sin embargo, a ella poco le importaba, solo quería dormir. Observo el reloj en la pared, faltaban cinco para las cinco. Resoplo con fastidio
Cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás, solo necesitaba de unos segundos para descansar y quitarse esa pereza que tan poca productividad le traía más, los segundos se hicieron minutos y para cuando estaba a punto de caer en los brazos de Morfeo, el grito agudo de Daisy desde la estancia la hizo pegar un brinco
-¿Qué… que pasa? – se incorporo soñolienta tallándose un ojo mirando hacia donde estaba el entrenador y la estrella como si en ellos pudiera encontrar la respuesta
-Pues parece que alguien llego – dijo el morocho levantándose del suelo en donde había permanecido cómodamente sentado
-¿Quién crees que sea Misty? – inquirió enseguida la peli-miel luego que dejara el tazón de rosetas sobre la mesita que estaba a su lado
-No lo sé… pero será mejor que valla ver, no es muy común que Daisy grite de esa manera – sonrió
Apenas sus pies tocaron el suelo dejo a Pikachu con cuidado en el sillón, cuando se levantó, no pudo dar más de tres pasos por que para ese entonces, Daisy entraba sonriente y feliz colgada del cuello del observador quien amistosamente e igual de sonriente, la tomaba por la cintura para evitar que cayera.
Y su corazón se desboco, simplemente se desboco
...
No estaba segura de cuanto tiempo transcurrió desde que Tracey entrara por la puerta cargando a su rubia hermana a cuestas, ni cuanto desde que este saludara a todos armoniosamente, es más, ni siquiera recordaba el haber contestado a aquel buenas tardes a todosque tan jovialmente había pronunciado, y es que quien estaba parado casi frente a ella, no le había dado la posibilidad siquiera a reaccionar porque simplemente seguía de piedra
Sintió el corazón enloquecido dentro de su pecho y por instinto, se llevo una mano a este como si con esto pudiera calmar todo el torbellino de emociones desbordadas para ese entonces. Se sentía feliz, sus ojos brillaron como nunca sin embargo, debía recordar cuál era la realidad, y aunque quisiera correr, abrazarlo, recriminarle su falta de atención y señalar el hecho de que no la había llamado ni una sola vez durante todo ese tiempo, no podía, porque ya todo era muy distinto. Seguían siendo amigos sí, pero que clase de amigos eran cuando ambos se rehuían. Entonces reacciono, de una forma que ni ella misma esperaba cuando por fin sus ojos se encontraron con los de Tracey. Sonrió, con amargura, poniendo un pie delante del otro mientras sus orbes aquamarinos seguían fijos en los de él, y quiso llorar
-Hola Misty – lo escucho decir en cuanto se detuvo frente a él
-Tracey – susurro, antes de que un nudo se apretara en su garganta
-¿Y… cómo has estado?
-Bien… gracias… ¿y tú?... ¿Cómo sigues de tu lesión?
-Completamente bien… gracias
-No sabes, cómo me alegra
...
Apenas tuvo un tiempo a solas salió despedido hacia los embarques sin que nadie lo notara, la tarde se había vuelto noche y el viento salado que soplaba sobre su rostro era verdaderamente refrescante para él quien en esos momentos, necesitaba despejar sus pensamientos
Encontrarse con Misty había sido más difícil de lo que en un principio imagino, sentirla tan ajena lo lastimaba porque aunque su encuentro había sido de lo más casual, había notado la enorme brecha que los separaba y que él como único culpable, había abierto. Miro curioso su mano por la palma y luego por el dorso tratando de sentir, aquella necesidad de tocar la piel de Misty tal, y como lo había sentido desde que la viera. Gracias al cielo que Sakura llego para salvarlo de si mismo porque si no, quien sabe de lo que hubiera sido capaz de hacer en los cortos instantes en los que hablo con la pelirroja
Suspiro al viento y se recargo sobre la barandilla, debía aparentar normalidad y sobre todo necesitaba actuar con naturalidad, y es que en realidad no sabía cómo sobreviviría esos días
Durante mucho tiempo tuvo una ilusión, Misty se había convertido en alguien verdaderamente importante en su vida, en ese tiempo había sabido manejar muy bien sus emociones, era feliz con verla feliz, entonces, ¿por qué ahora era tan difícil?
En realidad la respuesta era muy sencilla. Había decidido exteriorizar sus sentimientos y ser sincero consigo mismo, por eso, y por todo lo que había pasado entre ellos, se negaba a creer que ese era el final
...
-No pensé que te vería tan pronto Sakura, esperaba tu regreso hasta después de fin de año – hablo la pelirroja mientras sus manos se daban a la tarea de acomodar la habitación que por esa noche, compartiría con Sakura
-Bueno – la peli-morada se sonrojo y pronto agacho la mirada – la verdad es que quise venir un poco antes, espero que no te moleste – le respondió en tanto acomodaba sobre el suelo, su saco de dormir
-Como dices eso – le aventó uno de los cojines a la cara
-Oye, espera – rió divertida apartando, y regresando de vuelta la almohadilla
-¡Hey! – se quejo poniendo ambos brazos en forma de barrera y riendo de igual manera
-La verdad es que… – se mostro apenada en medio del juego. Tomo el cojín con el que jugaban estrujándolo contra su pecho y escondiendo parte de su rostro entre este – Misty… ¿Puedo contarte un secreto?
-¿Un secreto? – la líder se mostro intrigada – ¿Qué clase de secreto?... espera, ¿No me digas que te volviste chica mala Sakura? – bromeo
-Eres una boba Misty – y a toda respuesta la entrenadora volvió a aventarle la almohadilla que la pelirroja alcanzo a esquivar
-De acuerdo lo siento – rió una última vez antes de ponerse seria – Sabes que puedes decirme lo que quieras
La peli-morada suspiro y enseguida se levanto y avanzo hasta la ventana colocando ambas manos cerca de su corazón, desde donde estaba, la pelirroja no podía verle la cara
-Misty, ¿Alguna vez te has enamorado?
-¿Qué? – la pregunta la había sacado de balance, en pocas palabras la había tomado desprevenida
-Si volví aquí antes fue porque deseaba verlo a él, quería estar a su lado
-¿Él?... ¿de quién estamos hablando Sakura? – la chica sonrió sin que este gesto fuera captado por Misty
-De Tracey… Misty – se dio vuelta para verla – Estoy enamorada de Tracey
El rostro de Misty palideció, su rostro quedo impávido ante aquella revelación. No, no podía ser… no creía lo que estaba escuchando. Sakura no podía estar enamorada de Tracey. Simplemente no podía
...
Como les dije, responderé sus comentarios que desde que inicie este proyecto, me han ayudado cantidad, créanme les tengo mucho cariño y por eso…
Kame 218. Pues para ti que eres nueva, he aquí un nuevo capitulo. Qué bueno que te este agradando mi historia, yo también me identifico con ella. Me duele ver sufrir a mis queridos personajes pero todo es para bien créeme así que sigo con esto hasta el final
netokastillo. Creo saber por dónde va el rumbo de tus pensamientos. Si, las cosas se están complicando, pero no te preocupes, estoy cuidando al máximo la personalidad de mis personajes y su formación en este fic, porque aunque sea Orange, todos tienen una participación muy importante tanto para el romance como para la amistad que es así como está catalogada esta historia. No desesperes que pronto entenderás
LadyKyao. Pues si, Giorgio y Sakura aparecieron, quiero hacer esta historia lo más apegada a lo que vimos en Crónicas Pokemon ya que ahí (y de ahí) es de donde se me ocurrió hacer este Orange ya que Misty y Tracey pasaban mucho tiempo juntos. Que alegría que ya te hayas hecho a la idea de que es un Tracey/Misty, estoy segura que seguirá gustándote porque vienen grandes cosas para nuestros protagonistas, y este capitulo es la pauta para que eso pase. Mil gracias por seguir leyéndome y dándome ánimos que créeme a veces necesito
Alice-Chan. Pues que te puedo decir, ¡Bienvenida!, que bueno que cada vez mas sean más los que entran a este sitio y mejor aun que te este gustando, espero verte seguido por aquí ya que esto va para largo
Ok, hasta aquí por ahora y gracias otra vez, sigan enviándome sus reviews que con todo gusto y aunque a veces no los responda (de hecho es la primera vez que lo hago ¬¬) los leo siempre.
Y recuerden que un fic sin reviews, es como un palito, sin paleta - -
Recomendadme y haced de este fic algo muy grande
