Gitana
Por: Lizzig
Capítulo 10
Aún era muy temprano, ni siquiera había salido bien el sol y nosotros estábamos listos para salir de viaje. El chofer había llevado nuestras maletas al auto y Albert y yo bajábamos las escaleras de prisa, Jayah ya nos esperaba afuera.
Aún no había hablado con ella. El día anterior la esquive y aunque ella quiso abordarme más de una vez. Termino por dejarme descansar en la soledad de mi habitación.
Los tres subimos al auto y dejamos que el chofer nos llevara hasta la estación. No hablamos mucho, creo que tanto Albert como yo estábamos tensos, Jayah era la única que parecía feliz y llena de vida, como si fuera al encuentro de su felicidad completa.
Era como si se estuviera divirtiendo con lo que esperaba en Nueva York.
Por un momento, Albert y el chofer se nos desaparecieron, fueron a registrar las maletas y al fin la cabeza de los Andley dio un sinfín de detalladas órdenes. Mientras Jayah y yo esperábamos en el andén.
-aun no me has contado como te fue en Lakewood. – Me dijo de repente Jayah, con sus ojos chispeantes de emoción –¿funciono el hechizo para repeler a ese par?
-… sí, creo que si – respondí dubitativa, mientras dejaba que sus ojos me hipnotizaran.
-¿por qué lo dudas? ¿Acaso no era lo que esperabas? Puedo hacer algo más fuerte si quieres.
-no así estuvo bien… por el contrario sucedieron cosas extrañas.
-¿qué quieres decir con cosas extrañas?
-no sé exactamente qué sucedió, pero los dos estuvieron actuando de forma inusual después de que puse las prendas entre sus cosas.
-pero no te molestaron más.
-no, de hecho ayer que nos despedimos, los vi que me rehuían, como si me tuvieran miedo o repulsión, no pude distinguir.
-no entiendo un efecto tan profundo. Yo simplemente quería que los repeliera de tu lado.
-tal vez fue solo una casualidad y ellos se sintieron enfermos. – respondí tratando de encontrar una respuesta razonable.
-seguramente, no te preocupes por ellos. Sea lo que sea que les suceda, lo merecen por haberte hecho tanto mal en el pasado.
-no digas eso, yo no le deseo nada malo a nadie, aunque ellos se hayan portado mal conmigo, yo deseo que siempre les vaya bien.
-hay Candy, cuando aprenderás. Tienes que ser más maliciosa.
La mire asombrada, era raro que alguien me diera consejos de venganza y malicia. De igual forma sonreí, sabía que Jayah se había propuesto " protegerme " y en su opinión , todos los que me habían hecho mal, merecían un castigo. Idea con la que yo no comulgaba.
-bien chicas, estamos listos, será mejor que subamos al tren - nos dijo Albert sorprendiendo nuestra conversación.
-subamos entonces – respondí con una sonrisa amplia para él.
Sé que mis ojos brillaban cuando lo miraban, pero también sé que mi sonrisa y mi alegría fueron cortadas, cuando vi que tras ofrecerme su brazo, ofreció el otro a Jayah, que no dudo en colgarse de él.
Esquive mi mirada y fue entonces que vi a Archie que venía corriendo con Annie a su lado.
-es Archie.! – grite de emoción.
Albert se detuvo y yo me solté de su brazo, para correr hasta ellos que no detuvieron su marcha. En su carrera, Archie me encontró levantándome en brazos para abrazarme.
-pensé que no te alcanzaba – me susurro al oído
-no me iré para siempre – le respondí en el mismo susurro
-pensé que seguías dormido - dijo Albert detrás de nosotros con la voz seca.
-no, me levante muy temprano, partí antes que ustedes, porque fui por Annie - respondió Archie soltándome suavemente, para dejarme en los brazos de Annie.
-chicos no nos iremos para siempre, solo serán unos días – dije apenada por el efusivo abrazo de Archie.
-no quería que te fueras sin que te viera antes. – me dijo Annie, con la mirada cristalizada por el llanto.
-Annie, no te pongas así. – le dije mientras la abrazaba nuevamente con más fuerza. – nos veremos en un par de días. Prometo que te buscare apenas regrese.
-será mejor que subamos al tren, está a punto de partir. - me llamo Albert.
-si – respondí, abrazando una vez más a Annie y después me dirigí a Archie, para despedirme.
Finalmente solté a Archie, que me había abrazado con fuerza, logrando un gesto de seriedad en Albert y algo que me negué a ver en ese momento, que fue la desconfianza de Annie.
-que tengan buen viaje.
-gracias Archie, nos veremos en unos días.
Respondió Albert, que se había puesto entre ellos y yo, creo que por primera vez vi un asomo de celos por la cercanía de Archie. Qué tontería, Archie era como mi hermano.
Con precisión Albert nos movió hasta el carro del tren que nos esperaba y nos acomodó en un camarote enorme.
-aquí estaremos cómodos - nos dijo Albert más sereno.
-nunca había estado en un camarote así – respondió Jayah, mirando el lugar con la boca abierta.
-es el mejor del tren. Quería que estuvieran cómodas.
Yo guarde silencio y los mire detenidamente, al parecer habían caminado un trecho en su cercanía, en el par de días que yo me había alejado.
-¿estás bien Candy? – me pregunto Albert, al ver que me mantenía en silencio.
-si muy bien.
-estas muy callada.
-aun es de madrugada, no es fácil despertar tan temprano. –respondió Jayah, sonriéndome cómplice.
-entonces iré a conseguirles un poco de café, ¿quieren? – nos preguntó Albert, enfocando su mirada en mí, logrando que mi estómago liberara cientos de mariposas.
-si me encantaría.- respondí cautivada por su mirada.
-volveré enseguida.
Salió no sin antes detenerse un segundo extra para guiñarme un ojo. Yo solo le sonreí, para después verlo perderse tras la puerta del camarote.
-¿estas nerviosa?- me pregunto Jayah de repente.
-no, ¿Por qué habría de estarlo? - Le respondí inquisidora
-he escuchado y he….. Sabido que te rencontraras con alguien importante.
-¿quién te dijo eso?
-nadie me lo ha dicho, yo escuche el nombre de un hombre y lo demás.. lo deduzco.
-haz hecho uso de su magia para saber más de mí…..
-no es magia, pero si se muchas cosas de ti, tan solo de verte a los ojos.
-y ¿ que es lo que sabes.? – pregunte curiosa.
-sé que ese hombre al que veras ha sido el dueño de tu vida y que quizá lo siga siendo.
-no ya no lo es.
-podrás tratar de engañarte incluso a ti misma, pero la verdad saldrá a relucir y esa mujer que se interpone entre ustedes, es alguien de quien podemos deshacernos con facilidad.
Me quede perpleja por sus palabras, de ante mano sabía que nadie en la mansión Andley se atrevería a decir ni media palabra de Terry, así que solo me quedaba entender que sabía todo, gracias a su don de adivinación y aun así lo negué.
-te equivocas, Terry para mi es solo un amigo y su prometida es una buena chica con quien será feliz.
Jayah solo sonrió, sabía que le mentía, pero no rebatiría mis palabras.
-yo solo quiero que seas feliz, haremos lo necesario para lograrlo.
-no te preocupes Jayah, hare lo que crea es mejor para mí.
-y con un poco de ayuda llegaras más rápido a donde deseas.
-no te preocupes Jayah, no hará falta ninguna ayuda.- volvi a repelerla
No me dijo más, solo me sonrió y tomo mi mano con calidez. Sentí nuevamente confianza en ella, a pesar que su presencia me había tomado de sorpresa en el viaje y más aún su cercanía con Albert.
-deberías de confiar un poco más en mí. – me dijo de repente, como si leyera mi mente.
-lo hago.
-pero dudas, y no te culpo. Pero yo solo quiero verte feliz, así podre sentirme tranquila de haberte pagado, el salvarme la vida.
-te he dicho que no me debes nada, no te preocupes más.
-y tú sabes que me agradecimiento es infinito.
-mejor dime, que hiciste estos días que yo me ausente.
-no tenía nada que hacer, así que William me dejo asistirlo con algunos asuntos de la oficina.
-ya veo, tú y él se han acercado mucho, se han hecho amigos.
-es un hombre con un corazón de oro y se ha tomado la molestia de preocuparse por mí, eso es todo.
-no creo que sea todo, el protocolo en la familia Andley es muy tirante y tú lo has roto, llamándolo por su nombre y no por su apellido como todos los demás lo hacen.
-el mismo me lo pidió, creo que siente compasión por mí y eso lo hace sentirse con más confianza.
La puerta del compartimento se abrió, mostrando el dulce rostro de Albert nuevamente.
-bien chicas, les traje galletas y café.
-gracias. –respondió Jayah, dejando que una sonrisa enorme asomara por su rostro.
Albert se sentó a mi lado y como era su costumbre comenzó una charla amena. Nos contó de uno de sus múltiples viajes de cuando era trotamundos.
Jayah escucho animada, para después ser ella misma quien nos contara sus propias historias, de antes de dejar su familia.
Nos habló de los días en los que vivían en carretas y por las noches prendían fogatas para calentarse e iluminar la noche. Los múltiples y coloridos bailes, al son de las palmas de las manos y el enérgico taconeo.
Nos contó de aquella leyenda que se cuenta entre los suyos. Y lo más enigmático fue escuchar algunas de sus costumbres, como la unión de las familias, que es la fuerza de los gitanos. La importancia de los pañuelos en sus vidas diarias, como símbolo de protección, el metal como símbolo de buen augurio y de prosperidad.
El tiempo paso mucho más rápido de lo que yo misma imagine, la noche cayo rápidamente y los tres dormimos unas horas, al amanecer ya estábamos en las inmediaciones de Nueva York.
Comenzaba a sentirme ansiosa, aunque luche con todas mis fuerzas para no demostrarlo. Estaba por regresar a esa ciudad de la que había salido huyendo años atrás. Y para ver a la misma persona que deje aquella noche nevada.
-será mejor que bajemos hasta el final, así encontraremos menos tráfico en el andén.
-de igual forma nadie nos espera. – añadí yo, tratando de tranquilizarme con la idea de que esta vez, nadie estaba afuera esperando mi llegada.
-si nos espera el chofer.
-¿chofer? – pregunte curiosa.
-si el chofer de las oficinas Andley en Nueva York.
-no sabía que las oficinas de aquí fueran tan importantes.
-mucho más pequeñas que las de Chicago, pero también tenemos negocios relevantes aquí, de hecho si tengo un par de reuniones que atender en estos días. Quizá tengamos una oportunidad de expandirnos.
-que interesante, me alegra que los negocios vayan tan bien.
-creo que ya podemos ir bajando. – sugirió Albert más animado.
Los tres bajamos del tren, yo cada segundo sentí el latir de mi corazón más aprisa. En cuanto estuvimos fuera de la estación, reconocí la calle y recordé el día que "el " me recogió y me llevo hasta su auto.
El clima nos favoreció ese día, el sol brillaba radiante y el calor veraniego nos acogió enseguida.
-señor Andley, un placer saludarle - saludo un hombre de apariencia distinguida y trato amable. – soy Joseph Smith, he venido por usted y sus distinguidas compañías.
-un gusto conocerte Joseph.
-los llevare a la mansión Andley si así lo desea o a otro lugar si prefiere ir algún otro lado,
-la mansión Andley estará perfecto. Gracias Joseph.
Albert nos abrió la puerta, y Jayah y yo entramos al auto. Una vez que Joseph se puso en marcha, escuche que Albert hablaba con el conductor, yo me perdí en el panorama que me daba la ventana. Sentí como se me encogió el corazón al reconocer las calles. Por casualidad, supongo, pasamos por el teatro donde se había presentado "Romeo y Julieta" años atrás.
Cerré los ojos por unos segundos, deje que mi alma descargara el dolor que aun sentía. Al abrir nuevamente los ojos me encontré con la mirada azul de Albert, que al parecer esperaba una respuesta.
-¿….estas bien?- me pregunto, entornando una ceja.
-si solo fue un mareo, por el viaje, me imagino – mentí tratando de sonar creíble.
-¿ya paso?
-si ya estoy mejor.
-hace mucho calor, seguramente te hace falta un poco de líquidos - añadió Jayah tratando de apoyarme - yo también me siento un poco mareada.
-podríamos ir a comer antes de ir a casa si quieren.
-si así lo desean aquí cerca hay un restaurante que seguramente disfrutaran mucho - repuso Joseph, con una sonrisa en los labios.
-me parece perfecto, llevanos ahí por favor Joseph - respondió Albert.
Yo sumida en mi asiento, sentía el alma consumirse por tantos sentimientos, pero trataba de lucir normal, respiraba acompasadamente, para no mostrar mi nerviosismo. Por ningún motivo quería que Albert lo notara y pudiera pensar que estaba así por una razón equivocada.
-comí ligero a la plática amena de Albert, creo que solo Jayah le ponía atención, al menos fue la única que respondió a su conversación, yo me mantuve callada y sonriente.
Ya casi al atardecer, finalmente llegamos a la mansión Andley. Era una casona antigua, decorada con elegante gusto. Aunque no tan grande como la de Chicago.
Sin embargo tenía habitaciones de sobra para albergarnos a los tres en las alcobas principales. Me sentí un poco celosa al ver que Albert trataba a Jayah con tanta familiaridad, sin dudarlo la había instalado en la habitación junto a mí. No la trataba como a una empleada al menos no una de servicio doméstico.
Decidí ignorar todo eso y concentrarme en lo que a mí me importaba y eso era ocuparme de Albert y nuestra naciente relación, que ya se había enfriado bastante.
En un momento en el que nos quedamos solos, aprovechó para abordar el tema que nos había llevado hasta ahí.
-¿Cómo te sientes?- me pregunto en tono sereno, casi melodioso.
-un poco cansado por el viaje.
-me lo imagino, yo también siento la espalda partida por la incomodidad, pero no me refiero a eso, me refiero a cómo te sientes de regresar aquí.
-un poco extraña, creo que no había pensado en la incomodidad que me ocasionaría recoger los recuerdos que deje aquí el día que me fui. – le respondi sincera.
-¿crees que aun quieres ese encuentro con nuestro amigo? - note como evadió pronunciar el nombre de Terry, al parecer también era incómodo para él.
-ya te lo había dicho antes, no tengo ningún problema con encontrarme con él, mi incomodidad es más que nada por el amargo recuerdo que encontré aquí. – Respondí segura de mi misma - Terry ya no me ocasiona ningún sentimiento ahora, pero no puedo negar que el pasado fue amargo.
-lo siento querida, no pensé en esto, he sido muy egoísta al confrontarte con un recuerdo triste de tu historia, si quieres podemos cancelar nuestro encuentro con el.- Sus largos dedos, alcanzaron mi barbilla y dirigió mi rostro justo frente al suyo.
-es importante para ti – respondí sincera, no quería que hubiera secretos entre nosotros - yo no tengo ningún problema.
-de igual forma, creo que ya tengo la respuesta que necesitaba
Me dijo eso acercándose peligrosamente a mis labios, sabía que me iba a besar y no pude evitar sentir esa ansiedad por arrojarme a sus brazos y perderme en las caricias de sus labios, pero mi deseo y la intensión de Albert se vieron interrumpidas por la llegada de Jayah.
-he traído tú te, William.
-gracias Jayah, no era necesario que te molestaras.
-sé que este te, ha ayudado a que duermas mejor. Y la cocina, está completamente equipada con todo lo necesario.
-por cierto mañana por la mañana llegaran dos chicas del servicio.
-no era necesario Albert, podemos arreglárnosla.
-podemos, pero aun así no debemos olvidar que somos unos Andley. –su sonrisa, provoco un revuelo en mi estómago.
-yo hubiera podido haberles servido, no era necesaria más ayuda.
-no Jayah tu vienes de compañía de Candy y también quiero que comiences a involucrarte en los asuntos de la oficina, ya te dije que quiero que seas mi asistente.
Mis ojos se abrieron como platos y mi boca cayo hasta el suelo, no puedo creer que yo no sabía nada de esto. ¿Cómo es que Jayah ha llegado tan cerca de Albert , sin que yo me haya dado cuenta?
-lo se William, pero también podría ayudar en el servicio cuando sea necesario.
-en esta ocasión no será necesario, ya te dije que vienes como acompañante de Candy.
-entonces me siento distinguida ante tal cometido – Jayah me sonrió, mientras yo aun permanecía seria.
-serás de mucha ayuda Jayah. - respondió Albert amable.
-¿quieres que te sirva también un te Candy?
-no Jayah gracias, ya escuchaste a Albert, tú no eres del servicio. – respondí con un poco de resentimiento.
-aun si yo no fuera del servicio, siempre podre hacer lo que sea por ti. Solo tienes que dejarme hacerlo.
-gracias Jayah, no deseo nada, quizá deberías irte a dormir.
-sí, los dejare que atiendan sus asuntos, yo me retiro. Que pasen una buena noche.
-gracias Jayah, has sido muy amable. – respondió Albert, tomando del té que ella le había traído.
Los dos la vimos irse, había algo en ella que despertaba curiosidad y deseo de estar cerca. Aun a pesar de los sentimientos de celos que me provocaba al verla tan cerca de Albert.
-es una buena chica. – comento de repente Albert.
-si veo que le has tomado mucho cariño, ni siquiera yo sabía que la habías hecho tu asistente.
-es solo que creo que es una chica inteligente que no debería simplemente servir en la cocina o en la casa, por el contrario creo que sería de mucha ayuda en la oficina.
-me sorprende la fe que tienes en ella, a pesar del poco tiempo que llevan de conocerse.
-no quisiera hacerme la ilusión, pero me parece que estas celosa. - me dijo soltando una sonrisa que me desarmo.
-es que me parece que has estrechado lazos con ella muy pronto.
-no tienes nada de qué preocuparte, a ella como a todas las demás chicas a mi alrededor las veo como una parte del mundo, tu eres la única que es parte de mi mundo.
-me alegra escucharlo – sonreí como boba, la verdad era que sus palabras me ilusionaban.
-a mi también me alegrara mucho escuchar los mismo mañana, cuando veamos a Terry.
-... así que lo veremos mañana - dije tranquila, quería demostrarle cuán importante era para mí.
-nos consiguieron los boletos para la función de mañana.
-me alegra saber que será pronto, porque ya quiero terminar con esto...
-yo también quiero que podamos oficializar nuestra relación lo antes posible.
Nos miramos intensamente por un par de minutos, hasta que Albert tomo mi mano y la beso delicadamente.
-será mejor que nos vayamos a dormir, el viaje fue largo y debes estar tan cansada como yo – dijo disimulando un bostezo.
-si es lo mejor, creo que ese te de Jayah ya te ha hecho efecto.
-es mágico, apenas le doy un par de tragos y me tumba.
-mágico he! - dije, pensando en lo que tendría ese te.
Subimos a dormir y creo que no tarde ni un par de minutos antes que cayera en un plácido sueño. Dormí toda la noche, soñando con Terry. Cuando desperté, me quede paralizada recordando los detalles de lo que había visto en esos sueños.
Estábamos en el colegio San pablo, paseábamos por la segunda colina de pony y éramos felices. Planeábamos nuestra vida juntos y sonreíamos, mientras el aire hacia volar nuestro cabello y la brisa se estrellaba contra nuestros rostros.
Nunca me había sentido tan feliz y llena de vida como en ese sueño, había acariciado la esperanza y la plenitud al lado de mi rebelde.
Suspire profundo y cerré los ojos. Había sido solo un sueño. Había soñado eso, por el rencuentro que sucedería esa noche. Había sido simplemente el preámbulo a la despedida de una época que terminaba. Lo que en realidad me ilusionaba era la etapa que comenzaría a vivir al lado de Albert. Yo estaba segura de los sentimientos que habían nacido para él.
Me puse de pie y me sacudí las sensaciones que esos sueños me habían dejado. Fui hasta la ducha y me refresque, estuve lista en poco tiempo. Baje para ir al comedor, las risas de Albert y Jayah frenaron mi andar, me sentí incomoda, aunque recordé las palabras de Albert la noche anterior y sonreí.
-buenos días – salude al llegar al comedor.
-buen día Candy - me respondieron al unísono, provocando nuevamente su risa.
-veo que se han levantado de muy buen humor.
-Jayah me ha contado una historia muy graciosa.
-pediré que nos sirvan el desayuno, prefieres te o café Candy – me pregunto Jayah servicial como siempre.
-lo que tomen ustedes estará bien.
-entonces pediré que hagan más te, el que yo hice nos lo terminamos, vuelvo en seguida.
La mi retirarse con movimientos cadenciosos, los ojos de Albert la siguieron por un par de segundos y después me miro cariñosamente como era su costumbre.
-¿Qué tal dormiste?
-dormí toda la noche, descanse como hacía tiempo no lo hacía.
-y dime ¿soñaste conmigo?
-….-sonreí , para no denotar mi nerviosismo – toda la noche…. – respondí titubeante, pero él lo tradujo como timides.
Jayah regreso con una bandeja llena de fruta, mientras esperábamos algo caliente de la cocina. No puedo negar que el tiempo pasó entretenido y ligero.
Después de desayunar, caminamos por el pequeño jardín de la mansión, planeamos los detalles de nuestra salida al teatro, lucia como un gran evento.
-tendré que dejarlas un par de horas solas, tengo que atender unos asuntos en la oficina. Estaré a tiempo para la función de esta noche. –sonreí sutilmente, queriendo esconder la explosión de mi estómago al recordar que esa noche vería a Terry - porque no salen ustedes a comprar vestidos para esta noche y … todo lo que deseen, les dejare al chofer y nos veremos aquí antes de las cinco, ¿les parece?
-no hace falta ir de compras – respondí automáticamente, pero recordé la cantidad de veces que me dije a mis misma que tendría que ir de compras.
-insisto, quiero que mis acompañantes, sean las más elegantes de la noche, porque hermosas ya son.
-acepto, solo porque insistes. – dije tomándole la palabra.
-te dejare suficiente dinero, también quiero que tú te compres algo lindo Jayha.
-muchas gracias, no sé cómo retribuirle tanta bondad.
-solo aceptalo. Bien chicas no quisiera dejarlas, pero tengo que justificar el viaje de "negocios" – sonrió alegre y salió del salón.
Antes de partir, me dejo un fajo de billetes y la encomienda de lucir radiante para nuestra salida nocturna, como el la llamo.
Me quede ahí de pie, viéndolo partir, he imaginado el rencuentro de esa noche. Mi cabeza, mi estómago y mi corazón estaban hechos nudo, por tanta confusión.
Gracias por continuar conmigo. He de confesar que esta historia esta representando ser todo un desafio. Tenia escrito hasta el capitulo 13 y me di cuenta que llegue a un callejón sin salida, por lo que me regrese 2 capitulos y comencé de nuevo dándole otra dirección, totalmente diferente.
Solo espero que este capitulo les haya complacido y aun mantenga su atención.
Gracias por sus reviews, los he leído una y otra vez, para que me inspiren y me encausen nuevamente.
Iris Adriana, gracias hermosa. Me alegra que sigas intrigada, eso quiere decir que tengo esperanza.. = )
Scarlet Nothman. Gracias nuevamente por aparecer, no te preocupes yo me encargo de esa Susana, bueno yo no Jayah… ; )
Josie, gracias hermosa, me encantan tus reviews….. me haces sonreir cada vez que los leo…. No se si me lees el pensamiento o la historia esta tan marcada…=D . para serte sincera Jayah es un personaje bien extraño, yo no alcanzo a ver que es lo que se propone, me llevo por un pasillo bien oscuro…del que me regrese y ahora ando a paso muy ligero, pero aun no la entiendo, a ver que pasa. =)
Fridita, gracias amiga por tu review. Creeme que le tengo planeado un poco mas a los Legan, espero que la historia se preste para ello….. NO, no me digas que ves a Albert inseguro (X ) tache nunca. El es el hombre mas seguro y centrado de todos los animes. Creo que solo quise proyectar el hecho que el la consolo y de que sabe lo importante que fue para ella, quiere cerrar esa etapa mas para ella que para el, tratare de corregir ese mal sabor =). Terry? Que le hace Terry a Albert?.
Mfloresmayes. Amiga gracias por visitarme nuevamente… Jayah esta cerca de todos, no se que se propone… pero seguro y tiene mas de esa medicina para los Legan ; )
Leihej, amiga hermosa, gracias por tu review…. De donde salen tantas maldades? Tengo mente maquiavélica…y he escuchado docenas de historias familiares y de amigos y de enemigos, además la atmósfera del trabajo me inspira…tu no te preocupes, la lluvia siempre es buena para que crezca la cosecha, Un final feliz?...mmm no se, feliz para quien?….
Bertgirl.. gracias nena, los Legan seguro dejaron hasta las cortinas empapadas =), no los culpo. Albert yo creo que de alguna manera tambien esta recibiendo un poco de infliencia de Jayah, después de todo no sabemos de lo que hablan cuando están solos… ups… mejor me callo. =)
Elluz, gracias amiga, me alegra que te haya gustado el capitulo. Albert esta raro… creo que después de este capitulo lo ven aun mas raro….y Jayah que hara ante Terry y Susana? Aun no lo se. =)
A mis queridos lectores silenciosos, gracias por continuar, espero continuar con su presencia.
Los dejo por esta semana, cuídense mucho. Yo regreso apenas esta gitana me permita avanzar con los capítulos. Saludos Liz
