Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son de un japo loco llamado Masashi Kishimoto xD (si fuera mía la hago hentai y romántica).


Pues me cansé de hacer edit porque... bueno, es cansado y realmente quiero avanzar con el fic. Para los que no sabían... este fic es una re-edición, pero como el foro en el que estaba colapsó (DIE) yo simplemente renuncié a seguir subiendo episodios allí. En fin, decidí re-subirlos acá. Es un fic que fue escrito desde hace mucho tiempo... y aún se encontraba actualizandose.

En fin. Espero no les moleste que no vaya a editar episodios desde aquí, pero la cantidad a editar es casi monumental y no quiero seguir perjudicando a los que han seguido la historia desde hace un par de años. Por ello... a seguir sin mirar atrás. Luego quizá... quizá (tal vez no) decida hacerle un edit a estos episodios, que fueron redactados antes de que cambiase de estilo.

Suerte a todos, gracias por la comprensión, pero a partir de ahora... voy a ir subiendo episodios seguidos, me vuelve loca no poder editar esto como se debe, pero no tengo tiempo, tengo otras actividades, estudio, trabajo, etc. No quiero que suene egoista ni nada.

Cualquier duda, comentario, ánimo, acoso xD, pueden hacerlo en el review. No olviden pasar por el blog (el link está en mi perfil), el mismo contiene material (bastante) de esta historia y los futuros episodios, xD quizá se spoilereen.

Hasta otra ocasión.


Nota: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


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De la Teoría a la Práctica
Las aventuras de Sai

Por Clarisce

Capítulo 11: " El placer de la Primera vez "


Episodio anterior: Sai intentó una vez más expresar las emociones impropias que tenía dentro pero al hacerlo sufrió un encuentro con la susodicha kunoihi, la cual no pudo imaginar cosas buenas y arremetió contra su compañero, y todo esto concluyó en el "enojo" justificado de alguien que estaba harto de recibir golpes.

El cielo azul de Konoha se cubrió de nubes que opacaron un poco el manto de estrellas; la mayoría del tiempo podría pensarse que sería un buen día pero en ese momento ya no era posible, para algunos habitantes de Konoha.

Shikamaru llegaba a la casa de los Yamanaka, iba a visitar a su querida novia, a la cual dejó esperando por tener algunos problemas de comestibles con Chouji, cosas sin importancia. Al entrar se encontró en la floristería con la madre de Ino, la cual lo saludó alegremente, luego entrando más allá, en la sala vio al padre de su novia, al cual también saludó y luego finalmente subió hasta la habitación de Ino.

Shikamaru: -golpeando la puerta con suavidad- ¿Ino?

Ino: llegas tarde –le regañó al momento que el muchacho del clan Nara entraba- pero qué más podía esperar de ti, inconsciente, te pedí que vinieras a las 5 y mira qué hora es –frunció el ceño-

Shikamaru: ya, tranquila, me retrasé un poco porque cuando encontré las patatas fritas que se te antojaron Chouji me las quitó todas y lo tuve que perseguir.

Ino: ¡baka! Cuantas veces te he dicho que no le muestres mis pedidos a Chouji, no entiendes nada, ¿pero sabes algo? Jamás vuelvo a pedirte un favor –de los ojos llenos de enojo pasó a unos ojos llorosos- eres un tonto...

Shikamaru: ¿ah? No, Ino, por dios, que te calmes. Al final he llegado y te traje todo lo que me pediste, aunque la botella de sake deberías de dársela a tu padre.

Ino: ¿Por qué? Si yo quiero tomar lo haré y si no te gusta puedes irte.

Shikamaru: eh... en verdad piensas tomarte toda la botella.

Ino: claro, sino para que te mandé a que la compraras? Para levantarle un altar, prenderle velas y adorarla? –dijo en tono de burla mientras tomaba la misma botella entre sus manos y la abría- como amo el aroma a sake.

Shikamaru: eres una ebria -.- e inconsciente.

Ino: ¿inconsciente? –Lo miró extrañada- ¡bah!

Shikamaru: no dejaré que lo hagas –exclamó enojado mientras le quitaba la botella de sus manos- además en tu estado no es lo más recomendable.

Ino: ¿mi estado? –Preguntó muy ansiosa- ¿Cómo que en mi estado? ¿Qué quieres decir con eso?

Shikamaru: yo... eh... pues... "si le digo que se que está embarazada se va a enojar y mucho, además va a pensar que fue solo por eso que ahora somos novios y no me conviene" nada, déjalo así –intentó cambiar de tema-

Ino: Shikamaru... voy a contar hasta 3, si no me das una buena explicación te aseguro que esta noche y las próximas vas a dormir pero bajo el agua con una roca atada a tu cuello y si ruegas un poco, sobrevivirás para contarlo –lo amenazó extendiendo su dedo y apuntándole-

El shinobi no dijo nada más mientras se sentaba sobre la cama de su novia, ella seguía esperando una respuesta exacta, pero él resignado dio un suspiro y cruzando los brazos pensó que no había más solución, tendría que decirle lo que sucedía, desde que inició su relación con Ino se había prometido no mentirle más.

Ino: habla –ordenó-

Shikamaru: es... que... mira Ino yo no tuve la culpa, fue Chouji quien me dijo y yo no podía dejar que siguieras con esta decisión, sola, por mi culpa. Como ya te dije te quiero y al enterarme de que estabas embarazada no podía ignorarte.

Ino: Shikamaru... –agregó con enojo mientras bajaba la mirada- ¿¡¿Cómo demonios dices que estoy embarazada?... así que por eso era que me buscaste, ¡infeliz! –Le dio un coscorrón muy fuerte con su mano hecha puño- ¡baka! –Le dio una cachetada a lo que Shikamaru intentó escapar- ¿Cómo pudiste hacerme eso? Solo viniste a mí porque pensaste que estaba embarazada... ¡te mato! –le gritó y Shikamaru huyó a una esquina de su cuarto poniendo sus manos contra el cuerpo de Ino para que no se acercara más-

Shikamaru: por favor... Ino, no te pongas así, sabes que te quiero y que por eso estoy ahora contigo.

Ino: pues te informo que no, no estoy embarazada; por dios, pensar que yo era como esas tipas que se embarazan para amarrar a un hombre a su lado, te informo que no soy de esas, jamás lo he sido, ahora sé porque las chicas de la aldea murmuran a mis espaldas... ¡gracias a ti todos piensan que soy una aprovechada! –le gritó-

Jamás había sentido tanto miedo, Shikamaru cerraba sus ojos pensando lo peor, era posible que a Ino le importara mucho lo que dijeran los demás, pero hacer que media aldea supiera que ella estaba embarazada de Shikamaru, y que con esa treta haya hecho que se quedara, era como para temblar.

Shikamaru: ¿te dije que lo siento?

Ino: si la razón por la que estás conmigo es porque piensas que estoy embarazada pues puedes hacerte a la idea de que ya no tienes porque seguir aquí, no me embaracé y... la prueba es que...

Fue con rapidez hacia la botella de sake semi-derramada en el piso y tomó un gran sorbo de la misma, probándole así a Shikamaru que ella no tenía nada por qué preocuparse, Shikamaru la observó aún atemorizado.

Ino: -limpiando con su manga su boca- vete Shikamaru.

Shikamaru: no es por eso que estoy contigo.
Ino: si, como no. seguro el solo imaginar que podrías tener un heredero al clan Nara de una manera ilegitima te hizo meter el rabo entre las piernas y venir a pedirme perdón como un idiota, y yo pensé que lo hacías... por mí –dijo algo llorosa pero sin derramar lágrimas- así que... vete, antes de que te haga algo que vaya a dolerte...

Shikamaru: Ino yo te amo, de verdad, si vine en ese momento fue porque sentí la necesidad de tenerte de nuevo pero... el saber que ibas a tener un hijo mío... en el fondo nunca quise irme a esa misión, antes de saber que estabas embarazada tenía la idea atravesada, pero no encontré el valor hasta que Chouji me dijo que debía hacer lo correcto, si no te hubiera querido, sin importar que fueras a tener un hijo mío, no hubiera vuelto... lo sabes –dijo intentando justificarse-

Ino: no puedes estar con una mujer solo porque piensas que va a tener un hijo tuyo, no quiero eso para mí... vete, ¿si? –dijo sentándose en el borde de su cama-

El shinobi dejó de cubrirse y salió por la ventana de Ino, no sin antes dedicarle una mirada de tristeza, al sentir que él se marchó Ino se echó a llorar, pero luego corrió hacia su baño para vomitar. Quizás lo que le dijo Shikamaru no estaba equivocado,...quizás ella si tenía un secreto guardado.

Aquella sombra que cubría el cielo y las estrellas se aproximaba hasta la luna, Sai le tomaba mucha atención a ello, desde la terraza, en el edificio en el que vivía era el único lugar en el que tenía la paz que tanto había anhelado, leía un pequeño libro, de tapa dura, lo había sacado unos días antes de la biblioteca, claro que eso fue gracias a la señora que atendía allí.

Mientras le daba la vuelta a una página, encontró una lectura que le llamó la atención, parecía tan solo con palabras una persona podía hacer sentir emociones universales, tales como el amor, la decepción o simplemente el odio, ese poder especial residía en ese autor, era un poeta.

Dicen que el lenguaje del amor a veces es practicado por los poetas de la vida, más que nada, los poetas que relatan los caminos del amor. Sai estaba emocionado, por fin, una lectura que movía algo en él, que intensificaba y abría su corazón, repentinamente sus ojos dejaron de ver el libro, lo cerró y vio con atención una figura conocida caminando por la calle, iba justo a su edificio, era Sakura. La kunoichi tenía la intención de arreglar algunos asuntos con él, aunque no sentía el valor suficiente, tenía las ganas, elevó su mirada y vio que alguien la observaba, era Sai.

Sai: -saltando de tejado en tejado para bajar hasta donde se encontraba la pelirosada- hola.
Sakura: ¿podemos hablar? –dijo seriamente-
Sai: sólo si estas calmada.

Sakura: -suspirando- por supuesto –asintió-
Sai: aquí afuera hace demasiado frío, ¿quieres entrar? Tengo calefacción y te prometo que no haré ninguna "perversión" como tú le llamas.

Sakura: discúlpame –le hizo una leve reverencia- no quise ofenderte así, te lo aseguro. Ni si quiera sabía de quien hablabas, simplemente me enojé porque... –un sonrojo fue hasta sus mejillas- estaba celosa –confesó con mucha pena-
Sai: -sonriendo- es bueno saberlo, y... no hablaba de otra persona, cuando dije todo eso, me refería a ti, de alguna manera hay cosas que provocas, emociones obviamente naturales y para que mentirte, tu cuerpo tiene una forma deseable.

La kunoichi no sabía si sentirse halagada o ofendida, de cierta manera las cosas que dijo era sumamente agradables, pensar que alguien le decía frente a frente que ella era el objeto de su deseo, más bien lo que le incomodaba era saber que jamás tuvo un acercamiento con nadie más de esa manera. Ella sonrió avergonzada y puso sus manos hacia atrás.

Sai: si digo algo malo, dímelo antes de golpearme –le dijo en tono de burla-

Sakura: jejeje... –sonrió a lo que Sai con sorpresa respondió con otra sonrisa también- perdóname, no he sabido comprenderte y me lamento por mandarte al hospital. Quizá las cosas que dijiste no fueron las mejores pero... yo no te detuve de la manera adecuada. Tsunade sama me advirtió también de estas actitudes.

Sai: qué bueno que lo comprendiste.

Aún parados fuera del edificio en el que vivía Sai, siguieron viéndose el uno al otro, por primera vez Sai tuvo una extraña sensación, un calor suave que recorría sus mejillas y hacía sentir que palpitaba como un corazón, y hablando de su corazón... latía aceleradamente como una locomotora.

Ella suspiró y volteó a ver a otro lado, mientras que él sonreía y posaba sus manos lentamente sobre sus hombros, la tenía frente a él, ella pensando en lo que sucedería cerró sus ojos aterrada. Mientras que él solo la estrechó entre sus brazos y puso su mentón sobre el hombro de ella, él no esperaba hacer nada más, nada hasta que ella misma se lo pidiera.

Sai: hay gestos admirables, que no olvido cuando vienen de ti.

Sakura: no volveré a exigirte nada más, Sai, y... solo espero poder ayudarte, para que... puedas decir algún día lo que piensas o sientes de mí.

Sai: "vamos a intentarlo... eso que aprendí" –pensó recordando un poema de cierta página que le había hecho pensar mucho en la kunoichi-

Ya no hay remedio: mi labio rompe el temor que le aqueja,
Rompe el silencio, bien mío, que a veces guardó diversas.
Quien ama cual yo, no puede más tiempo tener la lengua,
Que amores y amor pronuncia si una vez a hablar acierta.
Vente, mis ojos, y al punto un fuego al alma penetra,
Que trémula y oprimida se exalta y palpita inquieta.
A hablar voy, a decirte el corazón ansias tiernas,
Y cobarde el labio calla cuanto publicar quisiera.
Mas hoy que atrevido amante un dulce valor me alienta
Juro, mi bien, que te adoro, que tu amor mi pecho llena.
¡Ah!, si tú me oyeras fácil, si a mi amor correspondieras,
Mi fortuna no trocara por una real diadema[*]

Al finalizar el poema que había aprendido, ella no hizo más que abrazarlo con fuerza. Al momento la kunoichi soltó en llanto, no pensaba que Sai, de alguna manera le expresara algo de lo que quisiera de ella de la manera más amable y tierna posible.

Nada en el mundo era comparado con una dulce declaración de amor, como la que le hizo su compañero, a pesar del frío un calor los recorrió a ambos, ella sintió ardor en sus dulces labios rosas y sin pensarlo más, de su boca y de sus pensamientos salieron las palabras que nunca pensó que diría.

Sakura: acepto.

Sai: -abrió sus ojos impresionado- ¿mi propuesta? No te importa que dejes de ser virgen, quieres hacer el amor conmigo, ¿ahora?

Sakura: no me importa, seré parte de tu investigación. Ahora mismo no sé cómo explicarte... lo que siento pero... –acercó sus labios a los de él sin tocarlo- ¡tómame! –Le pidió-

Abrazados y con muchas ansias de probar todo aquello que Sakura le ofreció Sai aceptó, más no la besó, subieron totalmente acalorados, abrazados y presas de esa pasión y deseo que sentía, pero aunque la pelirosada lo buscara, él no dejaba que lo besara, sus miradas entre-buscadas y sus labios tan cercanos provocaban la locura en ella.

No sabía por qué él resistía las ganas de hacer lo que había deseado, llegaron hasta la puerta de Sai, él no la había soltado, la tenía contra la puerta, temblorosa y anhelante, esa la figura más bella que pudo desear tener.

La puerta se abrió tras ellos, antes de salir Sai la había dejado semi-abierta, pronto desde la semi-oscura habitación de Sai, la cama los invitaba a acostarse en ella o a hacer lo que desearan. Aquellos ojos color esmeralda se posaron sobre los ojos de Sai, no lo dejaba de ver ni un momento, nuevamente se desataba la situación, ambos abrazados, esta vez cerca de una cama, Sai cayó sobre Sakura presionaba sus pechos con su cuerpo, ella respondía respirando agitadamente no solo por no poder respirar por el peso de su compañero sobre ella sino porque la ansiedad y la excitación que se prolongaba entre ellos era terrible.

Sakura: yo...
Sai: hoy más que nunca me siento afortunado –concluyó-

Sakura: ¿Por qué no me has besado? –preguntó-
Sai: -una leve sonrisa se mostró- no tengo que besarte para que sientas lo que yo siento contigo.

Sakura: ¿no querías esto?

Sai: -se levantó de inmediato y se sentó en la cama- yo te he visto, cada día, cada minuto, desde que te conocí, te he visto con los ojos de un amigo, pero... ahora mismo lo que experimento no es lo que desearía. Te he manipulado de una manera inteligente para que acabaras pidiéndome que te tome, con tan solo escucharlo ya te he ganado.

Sakura: -levantándose de la cama con una expresión en el rostro de sorpresa- ¿Qué?
Sai: ¡hump! ¿Crees que el objetivo de mi vida es acostarme con una mujer como tú? Es justo hacerte saber que no quiero tomarte de esta manera, todo lo anterior que hice estuvo totalmente planeado.

Sakura: esto estuvo calculado fríamente para que yo... para que yo... –dijo entre llantos- me acostara contigo?

Sai: justamente eso es lo que dije.

Ella le dio la espalda mientras lloraba con rabia, se había parado frente a la ventana de Sai, estaba abierta, la luna seguía cubierta por las nubes, ella no pudo decir nada más. El sabor a victoria que seguramente saboreaba Sai, era asfixiante. Apretó los puños y pensar que ella... le creyó por un momento las intenciones "amables" que tenía Sai con ella.

Sakura: entonces solo me ves como un amigo, ¿verdad?

Sai: ...puedes marcharte si lo deseas –tomó una de sus almohadas y la puso sobre sus piernas- te has contenido demasiado tiempo, en este momento quieres matarme.

Sakura: -gimoteando- me siento una estúpida.

Sai: -cerrando sus ojos con fuerza- ¿quieres que te diga lo contrario para sentirte mejor?

Sakura: ya no hagas nada por mí, que vergüenza... –dijo tristemente- dije todas esas cosas y tú me mirabas como una enferma de amor, una urgida de sexo y atención. Cuando yo comenzaba a... desear...desearte.

Sai: -abrió sus ojos sorprendido- ¿lo dices en verdad?

Sakura: me siento tan mal –volvió a soltar en llanto cubriendo su rostro con sus manos-

El shinobi de ojos oscuros se levantó de la cama decidido, acercaba sus manos para posarlas sobre los brazos desnudos de Sakura, pero no tenía el valor, dudaba y se retraía. Se quedó tras ella por algunos minutos, entre más la escuchaba llorar más sentía ganas de tomarla entre sus brazos.

Finalmente tomó sus brazos, los acarició con cuidado, hasta llegar a su cuello, lo masajeaba con cuidado, Sakura se sorprendió pero dejó que todo transcurriera, no emitió ni una sola palabra. Sai se acercaba más y más, apegaba su cuerpo contra el de la kunoichi, él metió su mano sobre la blusa que ella traía, la abría con delicadeza, contando con la ayuda de Sakura que abrió los botones de abajo. En todo Sakura colaboraba y algo la hizo sobresaltarse, no solo sentía el cuerpo de Sai tras ella sino que un extraño bulto presionaba su trasero, vaya que Sai se había emocionado. La erección que apareció de inmediato y sin que Sai pudiera hacer nada hizo que se sonrojara.

Él pensó que ella al sentirlo de esa manera se haría a un lado y se negaría a que la siguiera tocando, pero ella no hizo nada se mantuvo quieta, la misma hasta había comenzado a mover sus caderas de un lado a otro, como si quisiera provocarlo aún más. Sus ojos oscuros se posaron sobre los senos de Sakura, esta vez lo intentaría, era un gran salto para él, metió su mano bajo su blusa y encontró su brasier, jugueteó un momento con su delicada ropa interior, pero al final lo hizo... tenía su mano completa dentro del brasier, recorrió con delicadeza el abultado seno de Sakura... y con las yemas de sus dedos frotó sus pezones.

Ella emitió un leve gemido y Sai sonrió aún más victorioso que momentos antes. La pelirosada hizo para atrás sus manos, buscó el punto de cierre del pantalón que traía su compañero y al encontrarlo de una manera casi experta lo abrió y lo bajó.

Sakura: mmh... no puedes... seguir...
Sai: tú querías esto.

Él dejó de acariciarla y la volteó para hacer de ella más cosas. La puso contra la pared cercana a esa ventana, ella alzó las manos y esperó que él procediera con sus encantos. Sai no sabía ni cómo ni por donde comenzar, pero al ver el rostro tenue de Sakura y sus lágrimas no evitó elevar su mano para limpiarlas. Fue cuando acercó su rostro al de ella y la besó, tan apasionadamente que el aliento expirado en ese momento no fue suficiente para continuar, se separaron de inmediato. Ella agitada solo podía pensar en que él la tomara...

Entre beso y beso, él le quitaba cualquier cosa que trajera encima, al igual que ella a él. Cuando estuvieron desnudos, uno frente al otro ambos supieron lo que sucedería después, la pelirosada se agarró de donde pudo, el marco de la ventana estaba ahí, ella presionaba muy fuerte, mientras que Sai metía sus manos en su entrepierna, la frotaba con deseo, rozaba su clítoris y ella enloquecía aún más, arqueaba su espalda frenética de excitación, no soportaba más.

Sai no supo en qué momento debía consumar y unir su cuerpo al de Sakura, pero ella sonrojada y sudada por el jugueteo continuo entre ellos le susurró al oído de una manera sensual... "ya... hazlo".

Su miembro estaba listo, él lo acercó a la entrada de la vagina de Sakura, lo rozó contra todos sus puntos débiles a lo que ella respondía con un gemido que parecía más un grito ahogado, al escuchar todo aquello Sai supo que iba por el lugar correcto.

Sai: ... –respirando agitado- ¿lista?
Sakura: mmmmh... –Gimió cerrando sus ojos-
Sai: ¿Sakura?... –llamó su atención-

Sakura: ¿¡¿Qué? ¿¡¿Qué? ¿¡¿Qué? ¿¡¿Qué? ¿¡¿Qué? –gritó con enojo mientras lo miraba-

Tras aquella pequeña distracción, Sai entró de golpe en ella, ella temía el dolor que fuera a sufrir debido a su virginidad así que el shinobi de pelo oscuro tomó sus precauciones, si estas distraído... lo sientes menos. Ella gritó llena de delirio, un líquido de color rojo bajó por las piernas de Sakura manchando el pene de su compañero, mientras él seguía entrando y saliendo, el constante roce era adictivo, la misma kunoichi no resistió más la excitación y le vino su primer orgasmo, seguido de otro y otro y otro, eso era música para los oídos de su compañero, pero él no se quedó atrás, a pesar de desear mantener la postura seria, él también explotó en un orgasmo junto a ella, era una experiencia inolvidable.

Sakura: sigue... sigue... sigue... –le ordenaba estrechando su cuerpo contra el de ella, lo había tomado por la cintura y no dejaba que él parara-

Sai: "nooo... diablos" –dijo mientras sentía como se venía- Sakura... me vengo...

Sakura: sigue... sigue... ¡ no te detengas! –le ordenó-

Sai: ¡que me vengo! –Le gritó, aún así ella no hizo caso-

Entonces sin más ni más, lo esperado llegó... Sai eyaculaba en Sakura, estando dentro, para Sakura fue lo mejor experiencia que pudo pasarle, abrazó a su compañero y no lo dejó alejarse ni cuando comenzaba a eyacular ni cuando terminaba. Al terminar el roce constante entre sus órganos, ambos cayeron cansados sobre la cama.

Sai: tonta... –murmuró-

Sakura: jajajajaja... jajaja... –se separó de él-

La kunoichi se había echado a reír como loca, mientras miraba a su compañero quien estaba avergonzado, el mismo se cubrió con una sábana de su cama y observó a la pelirosada.

Sai: ¿no te importan las consecuencias?

Sakura: he sido tan feliz... no te preocupes por ello ahora, cálmate, ¿si?

Sai: decirlo es fácil.

Sakura: no entiendes –se puso encima de él y le sonrió de manera tierna, así como solamente Sakura podía hacer- ha sido la experiencia más maravillosa que he tenido el placer de vivir, yo se que lo que sientes por mí... es algo muy profundo, Sai...

Sai: dime.

Sakura: eres un tipo muy vergonzoso, te das cuenta... puedes saber que a esto se le llama hacer el amor.

Sai: harás que me sonroje –dijo intentando estar a la par de su compañera- si sucede algo, ten por seguro que estaré contigo hasta el final –rodeó su cuerpo y la besó- ¿Qué es lo que se dice en una situación como esta?

Sakura: te amo.

Sai: una palabra muy fuerte, adecuada para aplicarse en un momento así –dijo e hizo una pausa- yo también te amo.

Ni la sequedad en que esas palabras salieron de sus labios, ni nada parecido hizo que el sentimiento con el que lo decía quedara fuera del corazón de Sakura. Ella enternecida por lo que escuchó, bajo la mirada y apoyó su cabeza sobre el pecho de Sai, mientras que el sueño les ganaba a ambos.


Fin de Episodio 11