Ella sólo se quedó ahí. El momento fue congelado en el tiempo. El aire era rancio y su hacha calló de sus manos. La multitud estaba aplaudiendo, pero ella no lo escuchó. Ella estaba tan enfocada sobre la sangre que había salpicado sobre ella. Sus ojos remacharon por el rojo que escurría sobre el suelo, y el cuerpo que nunca se movería de nuevo.

Parte de ella estaba exaltada.

El resto estaba mortificado.

Ella había matado a un hombre. A pesar de su corazón odioso y manos sucias, él era un humano, y él estaba muerto por ella. Ella había sido entrenada para luchar, para matar. Pero para matar dragones, antes de que cualquiera supiera que ellos tenían un alma. Nada pudo haberla preparado para esto. Ella tropezó unos pocos pasos hacia atrás y vomito sobre el suelo. Su cabeza estaba dando vueltas, tal vez era por la herida en su lado. Abandonando el cuerpo y el hacha de su familia, ella se precipitó fuera de la arena.

Justo afuera del portón, la gente estaba agrupándose alrededor, esperando para abrazarla, felicitarla, pero ella pasó a través de ellos como un fantasma. Ella asintió a sus alabanzas. Unos pocos 'gracias' salieron de sus labios, pero eso era todo, ella sólo quería alejarse.

Un firme agarre sobre su brazo la tiró en el momento, ella estaba encarando a Patán. "¡Eso fue asombroso!" Él alabó.

Ella tiró de su brazo y el la liberó, pero siguió como ella empujó a través de la multitud. "Nunca tuve la oportunidad de disculparme por… bueno, tú sabes…ser un idiota."

"Está bien." Ella dijo rápidamente.

"No, no lo estuvo. Soy tu amigo Astrid, y yo debería haber estado ahí para ti. Debería haberte dado un hombre para llorar." Hubo un toque de coqueteo en su tono.

"Está bien." Ella empezó de nuevo, esperando posponer la conversación.

"Pero la cuestión es que yo estaba enojado por toda esta situación. No estaba enojado contigo, yo estaba enojado con el hecho de que se suponía que no hablara contigo por la tradición, y estaba enojado con Fragonard por- bueno, sí. Suficiente charla."

Ella se detuvo, y lo miró. "¿Enserio?"

"Sí, y- Lo siento. ¿Amigos?"

Una sonrisa cubrió su rostro como ella se liberó momentáneamente de su profunda contemplación. Patán orgulloso, y viéndolo disculparse era un signo de gran humildad. "Amigos." Ella empezó.

Ella le permitió un rápido abrazo antes de que todo callera sobre ella de nuevo.

"¡Que pelea, muchacha! ¡Pura poesía!" Una voz llamó.

"Bocón," Ella se enfocó sobre él. "Dile a Hipo que lo siento, y que estaré en casa más tarde."

"¿Qué? ¡Espera!"

Ella no escuchó como empujó pasando la celebración. A ella no le importaba. Astrid llamó por su Nader y tan pronto como el dragón tocó suelo, la rubia saltó sobre su espalda y voló, dejando a la confusa y exaltada multitud en el polvo.

Ella sólo necesitaba estar sola.

Astrid condujo a Tormenta a la ensenada. Desde las paredes altas, la luz de sol que había no penetró el área y estaba frio. Ella estaba agradecida por eso, como ella aún sudaba exhausta. Buscando en la canasta de Tormenta, ella encontró un trapo limpio y algo de jabón. Aunque sin vendajes, ella había usado todos. Despojándose de su armadura y ropas manchadas de sangre, ella se hundió en le frio lago donde la inmundicia se evaporaba de su piel.

La noche era aún tranquila, sólo perturbada por sus salpicaduras sutiles y los ocasionales ruidos de Tormenta. La rubia se dejó a sí misma flotar. Sí, sus heridas picaban en el agua, e indudable sangre estaba filtrándose de ella como humo en el cielo, pero ella necesitaba esto.

Ella necesitaba calmar su corazón. Ella fregó a sí misma para limpiar la sangre de Fragonard, lo cual cubría sus manos e incluso cubría su cabello. Incluso aunque ella aunque ella se revolcó en la piscina, ella aún sintió el agarre de la suciedad sobre ella.

Ella se hundió debajo, el silencio del agua no calmó la ola de tumultos a través de su mente. Eso sólo sirvió para ejemplificar su soledad. Ella se hundió profundo y profundo en la oscuridad, como su mente desaparecía. Su cabello salía de su trenza como sus manos se soltaban. Burbujas escapaban de sus labios y desaparecían como subían.

El único sonido fue su corazón atormentando en sus oídos.

Astrid rompió a la superficie con un jadeo. Su pecho elevado, buscando oxígeno. Ella trazó el agua, rogando por un sentido de limpieza que pudiera darle.

Pero eso no vino.

Rindiéndose, ella salió afuera y se secó con el trapo. Finalmente, ella aseguró la herida con una cadena, sólo para aguantarla antes de que ella la vendara apropiadamente. Ella obtuvo sus ropas sucias, pero colocó el resto de su armadura en la canasta. Ella ni siquiera quería mirarla.

"Ok chica," Ella le dijo a su dragón. "Vamos."

El Nader una vez más fue hacia el cielo. Sin embargo, en vez de ir a casa, el dúo voló a la casa en el punto más alto de la isla. El hogar de su nueva querida amiga.

Tan pronto como sus pies tocaron el pórtico, ella estaba corriendo a la puerta. "¡Goti!"

El Elder estaba en calma como la rubia disparó hacia la casa. Sus cejas se levantaron levemente en la humedad de su apariencia, pero ella la mandó a sentarse, no obstante.

Astrid calló duro en la silla y sollozó en voz alta.

Goti vio la pelea. Ella observó los eventos que jugaron con quietud en el corazón y alma. Ella quería tanto que la chica tuviera éxito, pero estaba aterrorizada por ella al mismo tiempo. Ella era afortunada de salir tan ilesa como pudo. La anciana se sentó cerca y levantó lo desordenado que cubría la herida del lado de la chica.

Astrid se apartó para permitirle al Elder tratar el corte.

"Es bastante profundo." La mujer suspiró. "Pero sobrevivirás." Ella se levantó para recoger suministros.

Honestamente, el dolor en su lado era la última cosa que la molestaba.

Seda fue extendida por su piel para mantenerla junta y detener el flujo. Eso picó, cada paso de la aguja sacaba susurros desde sus labios. Pero Astrid simplemente mantenía su cabeza en sus manos. Ella era fuerte, y este dolor psíquico no era nada. Al menos, eso era lo que ella se decía.

Ella simpió sus lágrimas como Goti aplicaba ungüento para ayudar a la herida y la infección de la pelea. "Gracias," Ella dijo suavemente.

"Hay algo más," ella habló, "Algo más está mal."

Astrid miró fijamente al piso y suspiró con desaliento.

"Tú tienes que decirme estas cosas. A pesar de lo que esos idiotas de abajo piensan, no puedo leer mentes."

Astrid permitió una sonrisa fantasmal antes de encontrar sus ojos. Ella tragó duro. "Yo…me siento enferma. Yo pensé-¿No debería sentir satisfacción? ¿No debería estar orgullosa de lo que hice? Pero…Yo- ¡tolo lo que siento es asco! ¡Me siento sucia y grave-…oh Goti, ¡es justo lo mismo como hace unas pocas noches!"

Goti acunó el rostro de la chica y corrió su manto a través de su cabello. "Eso es normal. Nadie debería incluso estar feliz por matar a alguien, sin importar cuanto se lo merecía." Ella se paró y fue hacia el lugar del fuego donde un té estaba hirviendo. "La muerte es fea, pero una parte de la vida. No hay forma de evitarlo, y tan pronto te des cuenta, más fácil será manejarlo." Ella tomó una taza y la pasó a la rubia. "Yo sé de lo que estoy hablando."

Ella tomó la taza y bebió. El líquido calentaba desde su interior. "Así que…¿qué se supone que haga sobre eso?"

"Bueno, hay dos formas en las que la gente lidia con eso. Ellos meditan sobre eso y se revuelcan en ello, dejando que sus acciones los definan, o lo ponen detrás de ellos.

Astrid apretó sus labios en eso.

"Oh claro, sólo dejarlo ir es más fácil decirlo que hacerlo. Pero tú tienes mucha tente que puede ayudarte." Ella tomó la mano de la chica de nuevo. "Lo que hiciste fue bueno y honorable."

"Pero-…" Ella sacudió sus ojos duro antes de mirar a Goti a los ojos. "¿Quién soy yo para juzgar si él merecía eso? Estaba tan segura, pero ahora…"

La anciana se sentó pacientemente mientras ella formaba sus pensamientos.

"Justo antes de que dejara caer mi hacha, le pregunté si yo merecía ser violada y él dijo no. Pero él lo hizo de todos modos. Y si- y si él no merecía morir, pero mi ira…y yo sólo…"

"Astrid." Ella tocó su rodilla. "No depende de nosotros decidir si una persona debería morir. Pero el corazón de Fragonard estaba tan eclipsado por odio y venganza, no había otra manera de detenerlo. Cualquier otro castigo, y alguien hubiera terminad muerto; alguien que no hizo nada malo."

Astrid asintió en entendimiento y limpió sus ojos de nuevo.

"Su castigo fue la muerte. Estoico lo hubiera sentenciado a eso, sin duda. Pero como tú lo detuviste, tú salvaste a la tribu de la ira de los Costas Temblorosas. Y tú restauraste tu honor. No fue fácil, pero está bien ahora."

Ella asintió, dejando que la respuesta de Goti profundice. "Entonces…¿qué hago ahora?"

Goti le dio una sonrisa afectuosa. "Ve a casa. Cuida de Hipo. Deja todo esto detrás de ti." Ella tocó su mejilla. "El proceso de sanación finalmente puede comenzar."

Astrid sonrió al gesto de amabilidad.

"Déjame darte algo de salvia y té para él, para ayudarlo con el dolor."

"Está bien."

"Esto es para ti también, sólo para que lo sepas."

"Estaré bien."

"Ahora mi querida, tú necesitas cuidar de ti misma también. Los dos están heridos, no lo ignores."

Astrid suspiró en derrota. "Muy bien."

Cargando con té y frascos de salvia, la joven hizo el vuelo hacia casa. Mientras que ella hizo que Tormenta estuviera cómoda para la noche, su mente comenzó a cuestionarse. El drama había acabado. No había presión sobre qué preocuparse. Era hora de que ella corrigiera algunos errores, confesara cosas que deberían haber sido dichas ahora. Él merecía mucho eso de ella.

Dando pasos hacia la casa, ella encontró a Estoico, Spitelout, Bocón, y su padre sentados en la mesa en una profunda discusión. Cuando ella entró, todos ellos voltearon para mirarla.

Ella tragó presadamente, asumiendo lo peor, pero tres de llos sonrieron.

"Ven muchacha, nosotros estábamos hablando sobre ti." Estoico dijo.

Ella se acercó, y colocó la salvia sobre un colgador en la pared. "Espero que nada malo." Ella dijo, un poco desesperanzada.

Estoico se paró y vino hacia ella, sosteniendo una mano sobre su espalda. "Yo pienso que alguien tiene algo que quiere decirte."

Spitelout, mientras obstinado y algo estúpido, podía, en ocasión, entender cuando él estaba equivocado. "Yo-…" Él vaciló. "Yo fui quién dijo a los otros sobre lo que te pasó a ti, después de la primera junta. Eso es por qué el rumor se esparció tan rápidamente. Hice mal y lo siento. Tú has probado ser un activo valioso para esta tribu, y yo espero que tú no tengas nada contra mí o mi familia."

Ella realmente no podía, hasta entonces, su problema había sido con los chicos de los Costas Temblorosas. Patán ya había pedido perdón. Ella se encogió de hombros, "Los vikingos son obstinados, eso pasa."

Los tres que ya habían hecho las paces estallaron en risas antes de que Spitelout se les uniera. Sin duda los regalos de los miembros de clanes culpables empezarían a venir en cualquier momento.

"Él está arriaba, muchacha." Bocón apuntó un pulgar hacia las escaleras.

Ella asintió en agradecimiento antes de dar unos pocos pasos.

"¿La boda aún sigue en marcha?" Su padre preguntó, ansioso.

Inmediatamente, su rostro se coloreó de rojo. "Uh…"

"No hasta que él sane, por supuesto. Tal vez en un mes." Estoico asintió.

"Deberíamos tener las preparaciones en camino. Empezar a enviar invitaciones."

"Excepto los Costas Temblorosas. Ellos no están invitados."

Los hombres rieron por la broma como Astrid se paró aún nerviosa.

"Así que," Estoico preguntó. "¿Qué será muchacha? Eso depende de ti."

Él le había dado a ella una elección. Permitirle a ella decidir. Eso era algo de lo que ella había sido denegada desde el comienzo, ahora su vida estaba realmente en sus manos de nuevo. Y como prometieron, ella llegó a estar bien.

Su cuerpo estaba actuando sin consentimiento como ella arrojó sus brazos alrededor del jefe.

"Me casaré con él." Ella susurró.

"Obviamente." Bocón dio un codazo a su padre, en broma.

La rubia soltó con una sonrisa radiante y subió las escaleras. Ella estaba bien consiente de que todos estaban observando, pero ella descaradamente cerró la cortina.

Hipo se reclinó en su cama, ligeramente apoyado, sin duda esperando por ella. Pero sus ojos estaban cerrados en sueño. Ella había venido muy tarde, como no tuvo el corazón para despertarlo cuando finalmente había llegado a dormir. Chimuelo estaba acurrucado a su lado, con su nariz bajo la mano de su jinete. Era una imagen de serenidad.

Con un suspiro suave, ella se volteó y buscó ropas limpias, cambiando las manchadas de sangre que ella usaba. Como estuvo de espaldas a él, ella lo escuchó hablar.

"A-Así que, la h-heroína conquistadora regresa."

Ella miró hacia atrás, espantada a lo primero, pero sus ojos aún estaban cerrados. Ella sonrío mientras continuaba vistiéndose. "Sí…perdón por tardar…yo sólo necesitaba hablar con Goti."

"¿To-todo está bien?"

Ahora vestida, ella tomó asiento sobre la cama y él abrió sus ojos. "Obtuve una genial cicatriz de batalla." Ella se encogió de hombros, levantando la orilla de su blusa.

Su mano buena rozó ligeramente el borde de la puntada. "Yo-yo t-t-tengo una como esa, j-j-justo…" Él miró abajo en sus vendajes. "A-algún lado." Él se encogió de hombros. "Somos compatibles."

Ella sonrió. "¿Qué hay de ti? Pareces estar mejor."

"Yo-yo-yo tuve un episodio durante la p-pelea."

"Lo sé."

"P-pero después, mi habla ha continuado mejorando."

Ella exhaló duramente. "Que alivio."

Se sentaron en silencio por un rato antes de que ella levantó una pierna arriba para que pudiera descansar sobre la cama. Ella estaba exhausta, pero quería pasar tiempo con él en su lugar.

"G-Gracias, por cierto."

"¿Hmm?"

"Por salvarme, y c-cuidar de mí. Yo hubiera m-m-m-muerto ahí afuera."

Ella sacudió su cabeza. "Es lo menos que pude hacer."

"T-tú no me debes nada, Astrid."

"Y tú tampoco." Su mano fue al lado de su rostro, donde sus dedos danzaron en su cabello, trazando la punta de su oreja, y su pulgar suavizado sobre sus cejas. "Soy tan afortunada de tener a alguien como tú en mi vida."

"B-bueno, soy bien f-f-fantástico." Además del tartamudeo, él se arregló para lucir presumido.

"Sí, supongo que lo eres." Ella arrugó su nariz como sonrió.

La mirada sobre su cara precedió su pregunta. Una mirada de gestación y miedo, pero de adoración y esperanza. Era como si él había puesto todo sobre la línea por preguntar está simple cosa. "¿T-Tú me amas?"

Ella estaba segura de que se sonrojaría y se pondría nerviosa.

Pero ella no lo hizo.

En su lugar, sus labios rizaron agradablemente como ella se inclinó hacia adelante y bañó su cara en besos fugases.

Sus narices se tocaron. "Pregúntame de nuevo." Ella susurró.

Sus mejillas estaban teñidas de rosa, pero él estaba bastante exaltado. "T-t-t-t-tú m-me a-a-a-…" De hecho, él estaba tan exaltado, que él estaba atorándose sobres sus palabras.

"Sí." Astrid contestó, antes de que él se lastime a sí mismo. "Te amo."

Todos sus toques previos y besos habían sido hechos para este. Pequeños besos que decían, 'Me gustas' y abrazos que hablaban volúmenes que serían meros recuerdos queridos. Ella imaginó una explosión de estasis, chispas volando y tacto ardiente.

Pero cuando su mano estuvo en su cuello y sus labios buscaron los suyos, había sólo alivio. Pura alegría en entendimiento mutuo, y el privilegio de estar enamorados y regresar el favor. Ella lo amaba. Verdadera y enteramente, ella lo sabía. Ella estaba segura de eso ahora. Incluso cuando ella profundizó el beso y dejó que su sabor se filtre en sus labios, sabía que ella pertenecía a él. Ella debería haber sido más gentil con él, pero ella no pudo evitar arrojar sus brazos alrededor de su frágil forma y traerlo cerca de ella.

Ellos se apartaron, ella instantáneamente lo extrañó. Así que ella chocó sus labios contra los suyos de nuevo. Un beso que había curado su alma abollada. Un abrazo que alivió el dolor en su corazón. Un toque que había calmado la punzada de su cuerpo arruinado.

Él la amaba.

"Lo siento." Ella susurró, sus labios rozaron los suyos como ella habló. "Perdón que tomó tanto confesar…Yo tenía que estar segura, saber con certeza cómo me sentía. Tú merecías escuchar la absoluta verdad. No sólo yo regresando el favor."

Ella se apoyó sobre sus codos y miró hacia abajo a él. Sus ojos estaban vidriosos, pero su boca se curvó en una sonrisa contenta. "Yo-Yo-Yo esperaría por siempre." El susurró de vuelta.

Su pulgar trazó la suave textura de sus labios. "Yo nunca pensé que amar era una emoción que yo sería capaz de tener. Quiero decir…yo amo a mis padres, pero es algo de obligación. Yo te amo a ti porque…tú me salvaste."

Una suave confusión nubló sus ojos.

"No podía amar a nadie, porque yo no me amaba a mí misma. Pero tú me hiciste voltear de la forma en la que me veía a mí misma, y amarme a pesar de todas mis cargas y defectos. Yo no fui el hipo que tú fuiste, yo fui respetada desde una joven edad… pero tú tenías más voluntad de vivir que yo."

Sus cejas se levantaron en desconcierto. "Astrid…"

"Pero tu amistad y bondad…eso tiró algo fuera de mí que yo no pensé que tenía. Yo quería que tengas éxito, quería apoyarte en todos tus esfuerzos. Sólo me tomó un momento para darme cuenta de por qué." Ella se inclinó para presionar cariñosas caricias en su mejilla, mandíbula, y luego en su cuello. "Yo te amo, Hipo."

"Yo-Yo-Yo también, te amo, Astrid." Hipo dijo radiante.

Largos momentos pasaron en silencio. Besos delicados fueron intercambiados, y largas miradas tiernas hablaron por ellos.

"E-Él cortó tu cabello." Hipo señaló, pasando sus dedos por eso.

"Crecerá de nuevo." Ella replicó, teniendo temblores bajo su espina como él masajeó su cabeza.

"Tú aún eres h-h-hermosa, n-no te preocupes." El aseguró.

"Eres parcial." Ella jugó.

"Tal vez, p-pero también tengo rrRRrrRRrrazon." Él tropezó.

"Te creeré." Manteniendo sus brazos sobre él, ella colapsó a su lado y se acurrucó cerca. "Así que, ¿Cuándo es la boda?"

"¿Q-Q-Qué tal mañana?"

"Yo pienso que es un poco pronto, bebé. Tal vez deberías sanar un poco primero."

"Me c-c-casaré contigo incluso si tengo que s-ser empujado por el p-pasillo."

"Hipo, con boda o sin boda, yo aún estaré justo aquí a tu lado."

"¿Si?"

"Sí." Ella se acurrucó a su lado.

Este toque no quemaba o lastimaba. Esto era puro, limpio, y simple. Esto era lo que ella quería, por el resto de su vida.

Fragonard, ella atreverse a pensar en ese horrible nombre, había sido un conquistador. El vino a robar, saquear, violar…tomar. Él era codicioso y tomaba todo lo que él podía, sin mirar atrás.

Pero Hipo era un explorador, un guardián de la paz, un dador. Lo que ellos tenían por el otro era nuevo y un poco extraño, lejos de perfecto, pero hermoso. Y eso estaba basado en dar, sin si quiera esperar retorno. Dando besos, dando cumplidos, dando bondad. Ellos constantemente trataban de ir cada uno en generosidad. Y a través de eso, ellos aprendieron algo muy importante.

Que tomar deja las manos vacías, mientras que dar deja que la unión fluya.

Un mes. Eso es el tiempo que estuvo recostado. Hipo trató y trató de levantarse, pero siempre era empujado de vuelta abajo por Astrid o su padre. Una noche, él se escabulló sobre Chimuelo por algo de vuelo nocturno.

Él pronto se dio cuenta de por qué ellos lo habían retenido. Su pecho dolía y su cuerpo estaba tan exhausto para aferrarse a través de las piruetas de vuelos. Chimuelo era listo, al primer signo de problemas, él se equilibró para un suave planeo. Hipo estaba agradecido por eso.

Pero como las semanas iban, él se volvía más fuerte. Sus palabras se atoraban en ocasiones, pero realmente, eso pasó de todas formas. Sus heridas sanaban muy bien, y Astrid estaba ahí para besar aquellas que eran persistentes. A pesar de todo, mientras eso fue trágico, sus heridas los acercaron mucho más de lo que él pensó posible.

Cuando él finalmente se paró con sus propias dos piernas, sin necesidad de muletas, sin apoyo de alguien más, él tomó tres fuertes pasos y declaró orgullosamente,

"La boda está en marcha."

Desde que Hipo era el hijo del jefe, la idea de una boda, pequeña e íntima estaba completamente fuera de cuestión. Iba a ser grande, astronómica, todos y sus madres asistirían. Eso significaba que invitaciones irían a tribus vecinas.

Invitados empezaron a venir a Berk en la semana. Había mucha delegación que hacer, especialmente desde que algunas de las tribus aún eran reacios de los dragones. Todas las lecciones y discursos tomaron cualquier energía que Hipo había almacenado, y cada noche él dormiría sólidamente, con los brazos de Astrid envueltos alrededor de él.

Cuando los Bogs arribaron, fue cuando la pareja estaba más que sorprendida. No por la tribu, los Hooligans y los Bogs estaban en una unida alianza, pero, había alguien con ellos.

Una joven chica rubia, un año menor que Hipo y Astrid. Como la pareja se paró en los muelles saludando a la mujer, la joven pasó por ellos casualmente, con un bebe sobre su hombro.

"Vaya, vaya, finalmente te las arreglaste para encontrar una pareja, ¿eh?" Ella colocó una mano sobre su cadera.

"¡Cami!" Hipo saludó entusiasmadamente, "¡Me alegra que pudieras venir!"

"Oh, ¡Yo no me perdería esto!" Ella agitó su mano en exageración.

"Parece que tú sentaste cabeza también, ¿huh?" Él hizo un gesto al bebe que ella cargaba.

Su rostro se volvió agrio. "No, en realidad."

Hipo se enrojeció.

Astrid, siempre la delegada, dio un paso. "Hipo, ¿no vas a introducirme a mí?"

"O-O-Oh, Astrid, esta es C-Camicazi. Ella es una vieja amiga de los Bogs."

"Es muy bueno conocerte, Cami." La novia saludó agradablemente.

"Tú eres la gran Astrid Hofferson, ¿huh?" Cami replicó, su rostro en una completa y profunda contemplación.

"¿Gran? Hahaha, ¿de dónde vino eso?"

"Eres quien mató a Fragonard de los Costas Temblorosas, ¿verdad?"

En ese horrible nombre, la rubia se tensó. Ella apretó sus labios, pero asintió silenciosamente.

Hipo pudo ver el reproche en sus ojos. "Vamos a hablar sobre algo más-…"

"Porque yo quería matarlo también. Pero entonces, la gente lo hubiera sabido. No fue sino hasta que él se fue que yo lo supe…" Ella apretó a bebe cerca de ella. "Y para entonces era muy tarde."

El corazón de Astrid fue hacia la joven. "¿Él…él también te atrapó?"

"Él 'sólo estaba teniendo diversión'." La joven mujer burló.

Astrid asintió oscuramente. "La peor escusa que he oído nunca."

"Así que, ¿qué hay de ti?"

"No quedé embarazada…afortunadamente. Pero fue un enredo. Te diré más sobre eso durante tu estadía aquí, si te gustaría."

Cami sonrío sombríamente. "Parece que él tenía algo por las rubias."

Astrid se las arregló para poner una pequeña sonrisa antes de que la joven la chocara con un abrazo. "Gracias. Muchas gracias. No sabes cuanta paz siento desde su muerte. Él no puede lastimar a nadie…nunca más."

Astrid regresó el abrazo estrechamente. "Todo estará bien." Entonces ella sea apartó y le dio una sonrisa. "Hay alguien que quiero que conozcas, su nombre es Goti."

Era un momento atesorado. Nuevo y emocionante y calmado, todo al mismo tiempo. Su corazón golpeó en su pecho, pero no hubo ninguna pelea, no había necesidad de escapar. En lugar de eso, una necesidad de correr, alcanzar, estrechar, suplicar, empaparse en el calor de su cuerpo. Para tirarlo a él duro contra ella en ferviente pasión. Extremidades se entrelazaban entre otras. Calor contra labios y fuego dentro del pecho de ella. Ella quería sentir, conocer a este hombre. El hombre quien atrapó su atención y la salvó. La sonrisa de él era verdadera y bondadosa y eso tiró sobre corazón. Los dedos de ella bailaban y enviaban emociones a sus huesos. Un momento de estasis, euforia, piel rugiente sobre piel.

Esto es correcto.

Ella calló en un fuerte abrazo, en el cual ella podía fácilmente perder su mente. Muy buenas palabras eran ausentes desde su lengua como él le susurraba a ella alabanzas. Ella fue envuelta alrededor de su dedo y él ni siquiera los sabía. Ella no tenía miedo de los besos volviéndose sórdidos, como la dulzura permanecía sobre los caparazones.

Esto es puro.

Así que esto es como el amor se sentía, no trajo vergüenza o desconcierto. Él murmuró su nombre contra los sus labios, revelando su perfección. Esencia, gusto, tacto, vista, sonido, ella estaba consumida con él.

Esto es amor.

Sí. Sus brazos se sujetaron alrededor de él como una línea de vida. Las respiraciones de ella revoloteaban a través de la piel de él y dejaban escalofríos en su estela. Le entero mundo exterior se congeló como cristal. Él llegó a conocer cada pliegue de su anatomía, y él sabía que ella conocía la suya.

Esto es verdad.

Completamente desnudo estaba su cuerpo, alma, corazón, y mente. Todo sobre la línea. Él pudo ver sus defectos, su terror, sus memorias, y todo lo que él pudo hacer fue acercarla a su pecho, besarla y decirle cuan maravillosa y buena era ella. Ella no está arruinada, ella no está sucia. Todo realmente estaría bien.

Él era su todo, su esperanza, su alegría, su vida. Pero él también era su más grande caída, su debilidad. El rostro de él era un faro en su desesperación. Sus dedos se entrelazaban como un rompecabezas, cuerpos moldeados para venir juntos. Seda sobre satén, una necesidad para nunca parar de besarlo. Su sonrisa era todo lo que ella necesitaba para sentirse mejor.

"Astrid…" Él susurró, sus labios presionando contra su piel.

"¿Hmm?"

"Yo-…" Él acarició su cara contra su cuello antes de cantar suavemente. "Hoy un lirio te he traído… pues las rosas eran frágiles, y los pétalos se han ido. La niebla temprana ha besado tu rostro…descansa ahora y duerme, nuestro secreto estará siempre, hasta que hablemos de nuevo, mañana…"


Personalmente, no me imagino a Patán diciendo algo como lo que dijo en este capítulo, ni actuando de esa forma, creo que lo que más haría sería decir lo siento y actuar presumido XD, pero bueno, esta no es mi historia, yo sólo la traduje. Ahí la tienen, nuevamente, agradezco a P-Artsypants por permitirme traducir su historia y felicitarla por la gran historia que se le ocurrió. Muy bien desarrollada la personalidad de los personajes y bien dados los hechos para que se comportaran de esa forma. Creo que es una historia con la que mucha gente puede identificarse, ya que el asunto de la violación es algo muy delicado y trágico que realmente sucede en el mundo, ojalá cada persona que haya vivido una experiencia así tenga a alguien como Hipo que le ayude a sanar. Gracias a los que comentaron y siguieron la historia.

NOTA: Ahora estoy pensando en mi propia historia, una que se va cruzando mucho por mi cabeza, es un crossover entre Como Entrenar A Tu Dragón y Las Tortugas Ninja de Nickelodeon, ya que pienso que Hipo tal vez no puede pelear como un vikingo, pero seguro podría aprender ninjitsu y artes marciales, sobre todo porque con los vikingos prefieren armas pesadas y la fuerza bruta, pero los ninjas prefieren más armas livianas, sigilosas y confía más en la astucia que la fuerza, en eso creo que Hipo podría adaptarse mejor que cualquiera, además quisiera saber quién será más tonto, ¿Brutacio o Mickey? XD. Saludos.