Buenas!

Como están? Adelanto la publicación porque sí. (?) Probablemente hasta sábado o domingo no haya otra. Tal vez lunes.

Respecto al capítulo anterior, sé que a algunas personas no les gustó algunas de las cosas y aclaro, generalmente voy más adelantada que las publicaciones en el momento de escribir la historia, los cambios me la arruinarían toda. No hago esto de ir adelantada porque quiero, sino porque no tengo mucho tiempo en si y suelo escribir en los ratos libres. Voy a tener en cuenta, eso si, sus palabras para algún capítulo y ver de meterlo en la historia :)

Así que lamento que no les guste algunas de las cosas que están sucediendo en la historia.

Otra cosa de la historia. No puedo decirles si Noah se casa o no con Rachel, pero aunque no se resuelve en este capítulo, al final es como casi que lo da a entender. (Probablemente se entenderá)

Muchas gracias por las reviews, favorites y alerts

Saludos!

Lore

Espero que este les guste! R&R


La decisión

Se despertó en mitad de la noche, tenía los ojos hichados y no fue hasta que llevó una mano a su cara que sintió la humedad de las lágrimas. Se preguntó que había soñado para haber llorado y se movió, tratando de llevar a Rachel hacia si, pero la diva no estaba.

Escuchó la respiración agitada y la voz de ella provenir desde el baño. No, no creía que la estuviera engañando, se dijo mientras se levantaba despacio de la cama. Pero ya no creía en muchas cosas.


"Creo que tienes que tener en cuenta también lo que quiere ella" dijo Quinn mientras escuchaba de fondo como se movía de un lado al otro.

"Tiene 18 años. Es mi bebé" dijo Santana

"Tiene sueños. Grandes sueños" dijo Quinn


Y no, Rachel no la estaba engañando. Estaba sentada en la bañera, llorando mientras hablaba consigo misma y tal vez, con el bebé. Santana sintió como su pecho comenzaba a quebrarse por la visión de su novia, indefensa dentro de esa enorme bañera.

Se acercó sin hacer ruido e intentó meterse detrás de ella, lo que logró asustarla. Pero inmediatamente, la diva intentó componer su rostro y parecer que no hubiera estado llorando.

"Sigue llorando." dijo Santana mientras la abrazaba "Sigue llorando y cuéntame lo que sucede, porque no puedo verte así, Rachel."

"Estoy embarazada, San" dijo la diva entre sollozos antes de largarse a llorar de nuevo.

La latina no entendía muy bien cual era el problema, ella en realidad estaba feliz por saber que iba a ser mamá de un hijo con Rachel. No entendía porque a la diva le costaba tanto descubrir el milagro que estaban comenzando a vivir juntas.

"No entiendo" dijo Santana "Pensé que un hijo te haría feliz"

"Tengo 18 años, San" dijo la diva.

"Lo sé, pero...igual. Creo que tendría que hacerte feliz. A mi me hace feliz. Por eso no quiero que Puckerman se haga cargo de él. Es mío." dijo la latina abrazando con más fuerza a la diva en el momento en que recordó la idea de Puckerman.

"Quiero cumplir mis sueños, San." dijo Rachel logrando zafarse del abrazo y moviéndose lo necesario para quedar frente a frente con la latina. "Quiero...quiero seguir soñando que algún día voy a poder estar en un escenario de Broadway, cantando y bailando"

"¿Quién dice que no vas a poder hacerlo si tienes a este bebé?" preguntó la latina

"¿Quién dice que quiero deshacerme de este bebé, San?"

"No sé" dijo Santana

"Quiero tenerlo, por supuesto que quiero tenerlo, pero no quiero tenerlo en Lima y no quiero terminar la escuela después de tenerlo"

"¿Qué quieres hacer entonces, Rachel?"

"San, ¿pensaste siquiera en lo que Noah propuso?"

"No quiero que te cases con él, Rachel. No quiero que mi hijo lleve su nombre. Es mío. Es nuestro. Lo hicimos juntas."

"Pero ¿entiendes por qué lo está haciendo?"


"Eres la más grande de las dos, la que es profesora, la que se supone que es más madura. No puedes solamente, quedarte con las ganas de ser madre, aunque ésta sea tu única oportunidad. Escucha lo que ella tenga que decir y escucha lo que los demás, que saben de su relación, tengan que decir" dijo Quinn enojada al teléfono, a veces, tratarla mal era la única formad e hacer entrar en razón a la latina. O por lo menos, que piense las cosas.

"¿Quién eres tú para decirme esas cosas?"

"Santana, ¿recuerdas como conociste a Rachel? Si no lo haces, te refresco la memoria, porque fuimos a conocer a la niña que tuve en mi vientre durante 9 meses a los 16 años." dijo la rubia antes de colgar el teléfono.


"No, no lo entiendo Rachel" dijo Santana sinceramente. Las palabras de Quinn daba vueltas por su mente.

"Lo está haciendo por mi." dijo la diva volviendo a llorar.

"Rachel..." dijo Santana levantando la barbilla de la diva

"No estás pensando en mi" dijo la pequeña morena llorando de nuevo. "No pensaste en mi ni un solo momento desde que te enteraste que estoy embarazada."

Rachel hizo un ademán de levantarse de la bañera, pero la latina fue más rápida y la pegó a su cuerpo. Esta vez, lloró con ella hasta que las dos comenzaron a calmarse.

Se durmieron abrazadas en la bañera, hasta que la latina comenzó a sentir pinchazos en su espalda y decidió levantarla.

"Tenemos que hablar" le dijo a la diva mientras volvían a la habitación y Rachel solo asintió. "Pero después de dormir" aclaró levantando las colchas para que las dos entraran y volvieran a dormirse. Juntas.


"Estoy segura de que no lo hiciste a propósito, Santana" dijo Shelby "Pero tienes que pensar en ella también"

"Lo sé" dijo la latina

"¿Lo sabes o crees saberlo, Santana? Porque no es la misma cosa"


"¿Donde está Noah?" preguntó Leroy Berry. Ya era casi el mediodía, y del único que no sabían era del muchacho. Rachel y Santana anunciaron que iban a hablar en la habitación.

"Dijo que tenía que ir a hablar con alguien y explicarle ciertas cosas" respondió Shelby

"Me gustaría saber que está pasando en la habitación de mi hijita" dijo Hiram con lágrimas en los ojos.

"A mi también." dijo Leroy


"¿Eres feliz?" preguntó Santana. Esa pregunta había aparecido en su mente en el mismo momento en que se despertaron. Estaban en la cama, sentadas contra el respaldar, con una mano unidas y la cabeza de Rachel en su hombro.

"Cuando estoy contigo lo soy. Si es que lo que siento es felicidad." dijo la diva

"Yo también, por si te lo preguntas." dijo Santana "¿Qué vamos a hacer, Rach?"

"¿No se supone que eres la mayor en esta relación?"

"Se supone. Pero se ve que mis decisiones no son del todo correctas"

"¿Por qué? Dejaste todo en New York por mi"

"Por ti y por un puesto de trabajo"

"Que te puede llegar a abrir otras puertas"

"¿Qué?"

"¿Quieres dar clases el resto de tu vida en Lima?"

"No, por supuesto que no. Ni siquiera sabía que existía Lima hasta que te conocí"

"¿Cuál era tu sueño antes de conocerme?"

"¿Qué tiene que ver esto con lo que nos está sucediendo?"

"Por favor..."

"Está bien. Mi sueño era entrar a una gran escuela de New York. De esas privadas. Mientras terminaba mis clases de literatura. Y así no sé, escribir alguna columna en el diario o algún libro"

"¿En serio?" preguntó Rachel con una cara que demostraba claramente que no se esperaba esa respuesta

"Si" dijo la latina poniéndose colorada.

"¿Algo más?" preguntó la diva.

"Volver a mi casa en donde una mujer estuviera esperándome, todos los días."

"¿Por qué dejaste eso por mi?"

"Rachel"

"No, en serio. Por una vez, seamos sinceras."

"Porque te amo. Desde el primer momento en que te vi. Y sé que suena cursi, pero es así. Y mientras pensaba en que podías estar lejos mío durante un año, me volvía loca y sabía que podía atrasar mi sueño un poco más, pero que eventualmente íbamos a terminar en New York. Además, de que la experiencia en Lima me iba a servir. ¿Qué tiene que ver todo esto con lo que está sucediendo ahora?"

"Siempre soñé con estar en Broadway. Y ser mamá. Alguna vez. No tan temprano. Pero no puedo ni siquiera tener en cuenta la idea de deshacerme de este bebé, porque sos la otra parte con la que fue creado. Pero el sueño de Broadway sigue estando ahí. Y, puede sonar egoísta de mi parte, pero ahora que voy a ser mamá, quiero tener las dos cosas. Quiero Broadway y quiero a mi bebé. Pero también el sueño había cambiado el día que te conocí. Ahora podía vislumbrar a alguien a mi lado, apoyándome en cada paso. Y fue cuando descubrí que te amaba que me di cuenta de que esa persona eras vos, Santana. Y soy más egoísta todavía al querer tener las 3 cosas"

"No lo eres"

"Ahora, siendo sinceras, San. ¿Crees que si me quedo en McKinley este bebé tiene futuro?"

"Después de todo lo que escuchamos no."

"¿Crees...?"

"No sigas, Rachel. Sé hacia donde quieres ir y sé que la idea de Noah no es disparatada. No entiendo porque no puedo ir yo, y no lo entiendo hasta recordar que ese es mi hijo y la forma en que fue concebido. No me gusta la idea de que lleve el apellido de alguien más, pero entiendo que él también busque un sueño en esto."

"¿Qué quieres decir, San?"

"Si quieres ir a esa escuela, casada con Puckerman, voy a apoyarte en cada paso y voy a estar esperando el momento en que me llames por teléfono para decirme que estás por dar a luz. Si quieres ir a NY y estudiar lejos de esa escuela y no casarte con Puckerman, voy a trabajar en todo lo que pueda para ayudar a mantenerte. Aunque también voy a ayudar a pagar esa escuela para los dos. Si quieres dejarme, voy a aceptar la decisión siempre y cuando sea razonable pero voy a querer estar cerca de mi hijo. Y si me dices ven, Rachel, lo dejo todo."


"Me llamaste para decirme que Berry está embarazada y que es tuyo. No entiendo por qué vine, Puck" dijo Jessie en el Lima Bean.

"Porque te debo una explicación" dijo Noah mirando hacia afuera

"Sé como se hacen los bebés, no tienes porque explcarme eso"

"Te amé. ¿Sabías?" dijo él clavando sus ojos en la muchacha

"Y yo a ti"

"Me iba a hacer cargo de ese bebé"

"Lo sé"

"Me voy a ir con Rachel, si ella así lo decide. Me voy a casar con Rachel, si ella así lo decide. Pero, ese hijo que tuve contigo y los momentos que pasamos juntos no voy a olvidarlos."

"¿La amas?"

"No como te amo a ti. La amo de una forma distinta. Como se puede amar a una hermana."

"Dijiste que me amaste, no que me amabas"

"Creo que es la misma cosa"

"Noah..." dijo Jessie estirando la mano para agarrar la de él "cuando dejes de ser un perdedor, estaré esperando"

"¿Cómo estarás esperando a un perdedor?"

"Sabes que para mi nunca lo fuiste"


"¿Qué va a pasar con nosotras?" preguntó Santana. Del silencio después de sus palabras, habían continuado las lágrimas de Rachel y ahora se encontraba una encima de la otra, mirándose a los ojos.

"Eres la madre/padre de mi hijo/a así que no esperes desaparecer de la tierra, porque publico tu foto en todos los periódicos" dijo Rachel

"Jamás. Además, quiero ver como va a ser Rachel Berry cargada con hormonas y como va a sufrir Noah"

"¿Por qué va a sufrir Noah?"

"Antojos a las dos de la mañana, del llanto a la risa en segundos, ese chico no va a saber como manejarte"

"¿No vas a ir a verme?¿No voy a verte cuando venga?"

"No vas a venir, mira si te sucede algo. Y si, por supuesto que voy a ir. Cada fin de semana, salvo que tenga alguna competencia con el coro"

"Me van a matar ellos antes de dejarme ir"

"Van a entenderlo, Rachel"

"No te vas a enamorar de ninguna de las otras alumnas, ¿verdad?"

Santana ante la pregunta observó a Rachle unos segundos, la besó y se levantó a buscar algo en su cartera. Volvió y se sentó sobre la diva, mientras esta la miraba

"Toma" le dijo entregándole una pequeña llave plateada.

"¿Qué es?" preguntó Rachel mirando el objeto

"Me gustaría pensar que es la llave de mi corazón aunque en realidad es la llave del casillero del correo que tenemos en el edificio en New York."

"Tenías que arruinarlo"

"Pero, siguiendo con que es la llave de mi corazón...la tendrías que tener desde el día en que nos vimos por primera vez. Eres la única que pudo entrar sin necesidad de golpear, porque el camino ya estaba armado para que pudiers cruzarlo volando."

"Santana"

"Es cierto. Te amo, Rachel. Este embarazo es inesperado, pero en cierta forma, quiero creer que es deseado. Porque por alguna razón, solo fue un contratiempo en nuestra historia de amor. No puedo pedirte que no te enamores de nadie más, porque va a llegar un día en el que el corazón va a querer algo más que lo que sientes por mi, pero eventualmente, este hijo o hija va a demostrarnos que puede existir un amor puro. Aunque dure poco. Pero quiero creer que no va a durar poco"

"Oh, San" dijo Rachel llorando (porque parecía que últimamente lo único que hacía era llorar) y besando a la latina.


"Aposté toda mi vida en la felicidad de esa chica y la puse en espera hasta que cumpliera los 18 años, tienes que prometerme que la vas a hacer feliz. Sea cual sea la decisión que tomen, tienes que hacerla feliz" dijo Shelby

"¿Qué decisión?¿Esa escuela con Puckerman?¿Un casamiento arreglado a las apuradas para que ellos dos puedan ingresar ahí? Ella tiene que decirme que quiere" respondió Santana comenzando a enojarse. Había dejado a Rachel durmiendo sola en la habitación porque sabía que alguna vez tenía que enfrentar a Shelby

"Piensa que ella quiere demasiado las cosas."

"¿También me quiere demasiado a mi?"

"Por favor, si piensas eso eres más idiota de lo que pensaba. A ti te ama, Santana. Pero tendrían que haber sido más precavidas"

"Sé que tendría que haberle hecho recordar lo de las pastillas" dijo Santana bajando la mirada

"Creo que en realidad, tendríamos que habernos dado cuenta, todos, de que lo que hay entre uds. es mucho más grande de lo que pensábamos"

"¿Ahora vamos a engendrar al niño que salvará al mundo en el futuro?"

"¿De donde sacas esas cosas?No te hagas la graciosa, me estás convirtiendo en una abuela demasiado joven. Santana, la decisión la tienen que tomar entre las dos. Confío en que van a decidir lo que mejor sea para las dos, pero, tienen que hablarlo."


Bajaron casi a la hora de la cena, donde todos las estaban esperando. Vieron los ojos hinchados y rojos, pero no dijeron nada.

"Aceptamos la idea de Noah" dijo Rachel agarrando una mano de la latina.

Shelby suspiró y miró a Santana a los ojos para ver si era cierto y esta segura.

Noah miró a Rachel y pudo ver el dolor y ya sabía la respuesta.


Cuando Sue Sylvester, recibió un extenso mensaje de texto de Santana explicándole lo que iba a suceder, se dio cuenta de que se había olvidado de decir algo cuando le dio los papeles a Puckerman.

Se golpeó, entonces, la cabeza contra la mesa y agarró la mano de su novia para ir a la casa de los Berry

"¿A dónde vamos?" preguntó Emma cuando ya estaban en el auto, recorriendo las calles del barrio de la casa de Sue

"A lo de los Berry" respondió la entrenadora

"¿Sabes donde queda?" preguntó Emma

"¡Maldición! Me olvidé de preguntarle a Santana" dijo la entrenadora clavando los frenos.