Wolas!

Casi se me pasó actualizar, con eso de los exámenes casi no sé en que día vivo.

El capi a continuación, los comentarios al final.



Prue estaba intentando recogerse el pelo corto en una coleta. Se recriminaba mentalmente a si misma por haberse cortado el pelo tan corto.

Ahora era una versión de James en femenino, al menos su pelo, que, pese a llegarle por los hombros era increíblemente indomable.

- Dame – Sirius acudió a su rescate, como otras veces que estaba peleándose con su pelo había pasado

- Sirius no…

- Ya estoy acostumbrado a eso – Prue miró a Sirius a través del espejo

- He dicho que no, Sirius – Prue se deshizo de las manos de Sirius en su pelo – Puedo hacerlo yo sola

- ¿Qué…

- No me preguntes que me pasa Sirius – negó ella mientras se recogía el pelo como podía y con un par de orquillas acomodaba su flequillo

- ¡Claro que te lo pregunto! ¡Estás rara des de que… ¿Es por Susan?

- ¡No es por Susan! ¡Por dios! Realmente me da igual lo que haga esa peliteñida – los ojos castaños de Prue esquivaron, a través del espejo, los ojos grises de Sirius

- Claro

- Pues claro que si – Prue dio la vuelta a su silla, una de esas muggles modernas que tenían el asiento móvil. Sirius alzó una ceja, incrédulo – Pero me preocupo por ti – Los ojos de los dos se encontraron. Sirius estaba esperando algo, algún gesto porque realmente esa respuesta no se la esperaba. Prue vio como un mechón de su flequillo caía delante de sus ojos y cortaba las recriminaciones que hacia su mente por haber dicho eso – Claro – ahora veía que Sirius levantaba una mano para cogerle ese mechón y colocarlo en su sitio. Dios, iba a besarla. – Piensa que esa…chica…puede pasarte cualquier enfermedad de transmisión sexual, o tu a ella – la mano de Sirius se paró ante el ácido comentario de su compañera – No creas que ahora va a ser tan fácil. Confié una vez en ti, nunca más voy a volver a hacerlo – Sirius abrió la boca para replicar pero alguien los interrumpió.

- Chicos – el director del cuerpo de aurores entró apresuradamente en el despacho que compartían la pareja – Ha habido un ataque en el Callejón Diagón

- Espero que Lily no vuelva a estar ahí – dijo Prue al aire, y es que la pelirroja tenía un imán por estar en el lugar menos apropiado en el momento menos pensado.


Lily corría hacia el parque recién inaugurado que había en medio del Callejón Diagón. Se paró junto a un árbol mientras respiraba con rapidez, intentando recuperar el aire.

Se había besado con James, otra vez. Y por Merlín, sus piernas temblaban.

¿Cuántas veces lo había dicho? Nunca confíes en Potter, nunca.

Y había caído una vez en séptimo curso, cuando se había dado que no podía confiar en él, que solo era un trofeo, lo mismo que le había dicho su instinto y ella…se pasó su instinto por un sitio.

- Soy una idiota

- ¿Lily? – la mirada verde esmeralda de ella se levantó.

- ¿Kelly?

- Vaya, cuanto tiempo – la mujer que minutos antes había estado espiando junto a Severus estaba delante de ella - ¿Me ayudas…a sentarme? – preguntó medio avergonzada

- Claro – sonrió la pelirroja llevándola al banco más cercano - ¿Cómo estás?

- De nueve meses y sin marido

- ¿Qué?

- Lo acabo de pillar con una marca muy sospechosa en el cuello

- ¿Y no puede ser…

- ¿Mía? Hace días que no tengo apetito sexual, Lily – dijo indicando su barriga – Debo estar pendiente del niño, cuando menos quiera decidirá salir

- Lo siento – los ojos marrones de la embarazada la miraron con comprensión

- No debes disculparte. Él nos hizo daño a las dos – Lily la miró sorprendida

- Lo siento Kelly, tu siempre me has tratado bien y…yo…no lo sabía, si lo hubiera sabido no…

- Lily – la mujer levantó una mano pidiendo silencio – Tu no eres la culpable. Quien tenía el compromiso y quien debería haberte rechazado – Kelly suspiró sonoramente – Aunque eso no quita que esté enfadada contigo

- Lo entiendo

- Pero se me pasará.

- ¿Qué harás con Steve?

- De momento he solicitado el divorcio y la custodia completa de mi hijo

- No es nada fácil

- Lo sé pero no pienso dejar que mi hijo tenga un padre como Steve además… - pero la frase se quedó a medias porqué una explosión hizo que temblará todo el parque - ¿Qué… - preguntó Kelly al aire

- Mortífagos – dijo la pelirroja sacando la varita

- ¿Cómo? Merlín, por favor, no dejes que pase – Kelly estaba agarrada al brazo de Lily con quien se había ayudado a levantarse

- Kelly. ¿Sabes desaparecerte?

- Si pero… - Lily cogió a la mujer de las mejillas al mismo tiempo que le pasaba un escalofrío, Lord Voldemort la había encontrado.

- Concéntrate Kelly. Desaparécete. Yo estaré aquí por si algo sale mal

- Lily…tu también…

- Te lo debo – la mujer asintió – Ahora, relájate

- Steve no te merecía

- Ni a ti tampoco – sonrió la pelirroja antes de que la mujer desapareciera delante de sus narices – Lo siento mucho Kelly

Lily se quedó quieta en el parque. Debía moverse, debía desaparecer…debía encontrar a James.

- ¡Lily! – James apareció entre la gente que iba huyendo y Lily suspiró de alivio al verlo delante de ella.

- ¡James! – los dos se abrazaron. Lily sentía los empujones de la gente y como James los aguantaba estoicamente mientras ella estaba entre sus brazos

- Debemos esperar a Sirius y Prue

- ¿Estás loco? – Lily se deshizo de sus brazos - ¿Cómo vamos a esperar a Prue y Sirius? ¡Van a destrozarnos antes! ¡Lord Voldemort está aquí! – James la miró a los ojos y entonces él también sintió ese terrible escalofrío.

Los mortífagos entraron en el parque disparando hechizo al primero que veían, alguien chocó contra la pareja y Lily cayó al suelo, James tuvo que dejar pasar a una familia con niños y cuando se giró para buscar a la pelirroja ya no la vio.

- ¡LILY!


Arashi se había quedado aburrida a casa. Después del primer atentado de mortífagos, a la mínima alarma, ella era enviada directamente a casa. Y eso había pasado, cuando todos los oficiales del ministerio, o casi todos, habían sido enviados al Callejón Diagón, ella había sido enviada a casa por el mismísimo Amos. Y que un amigo la tratará de inválida le cabreaba, y muchísimo. Además, que ahora tenía un guardaespaldas personal.

Arashi miró de mala gana el chico de facciones orientales que estaba delante de la puerta de salida de su piso.

Ese hombre. Yamato Shinomori le parecía que se decía. Había estado con ella des de que no levantaba un palmo del suelo siempre que había alguna amenaza, pero nunca, nunca se habían dirigido la palabra

- Que simpático ¿no? – dijo Remus en plan irónico sentándose al lado de Arashi. Las clases también se habían suspendido

- Muy simpático.

- Nunca lo había visto

- Pero siempre esta cuando mi padre lo ordena.

- No podemos olvidar quien eres tu

- Pero ni tan solo Malfoy lleva guardaespaldas

- A Malfoy le gustaría tener tu dinastía – Arashi se hundió en el sofá mientras comía palomitas

Remus miró a la chica que estaba sentada a su lado. No había cambiado mucho des de hace tiempo. Conservaba esas facciones finas, sus ojos rasgados y un cuerpo sin curvas y delgado, pero con unas piernas largas que volverían loco a cualquiera.

Su pelo largo, liso y negro noche recogido, hoy, en una cola alta dejando su flequillo sobre su frente.

Algo empezó a moverse dentro de él al ver como las expresiones faciales de Arashi cambiaban al escuchar la televisión.


- ¡Que me sueltes maldito desgraciado! – Lily estaba pataleando en el aire mientras el mismo Lord Voldemort la tenía levitando en el aire

- Eres una mal hablada, Potter no ha logrado domesticarte

- ¿Pero quién te crees que soy? ¿¡Un animal!? – Lily estaba furiosa, pero furiosa, furiosa, ni James en sus mejores tiempos había conseguido enfadarla así.

- ¡Suéltala! – James había conseguido burlar a los mortífagos que rodeaban a Lord Voldemort y había lanzado un hechizo directo al Lord para soltar a Lily.

- Auch – Lily había caído como un saco de patatas al suelo

- ¿Estás bien?

- Creo que me he roto el tobillo – James miró a Lily quien estaba blanca – Eres tan poco caballeroso – James sonrió, al menos no había perdido el humor, sin bajar la varita y sin apartar la vista se acercó a la pelirroja a quien tendió una mano para ayudarla a levantarse

- Mi varita – susurró ella cuando se apoyó a pata coja al cuerpo de James

- Accio varita – la varita de Lily, olvidada en el suelo, fue directa a las manos de la chica

- Estoy bien – susurró ella al notar que James no pensaba soltarla

- Cuando te saqué de aquí – Lily asintió mientras se hacia embenaje el tobillo, el dolor disminuyó un poco, aunque sus ganas de gritar no pasaron para nada - ¿Qué diablos quieres?

- Potter, de ti solo quiero tu muerte – el Lord lanzó un par de hechizos que Lily paró con gran habilidad – No te entrometas Lilianne, no te perdonaré la vida si intentas frustrar mis planes

- No quiero que me la perdones si con frustrar tus planes es salvar a alguien que me importa

- A ver si podéis parar esto – el Lord movió la varita y James vio con horror como pronunciaba el hechizo más temido de todos, sin pensarlo cubrió a Lily con todo su cuerpo pero al parecer la pelirroja no estaba dispuesta a dejarse salvar porqué empujó a James con todas sus fuerzas al suelo, pero la pelirroja no contó que James la arrestaría con él y cayeron los dos con fuerza al suelo

- ¡Alto! – y fue en ese momento cuando Frank Longbottom, encabezando un grupo de aurores, entre los que había su esposa, empezaron a luchar contra los mortífagos

- Nos vamos – fue lo único que sintió Lily decir antes de desaparecer en brazos de James


- Estate quieta – ordenó Prue a Lily.

- Me duele – se quejó la pelirroja, había bebido una poción para soldar el hueso que estaba roto, pero eso dolía.

- Eres una imprudente. ¿Por qué no marchaste como Kelly Tayler?

- Porqué… - no podía decirle que lo que la había impulsado a quedarse, le gustará o no, era saber que James estaba bien.

- Da igual. Pero no dejaré de repetirte durante lo que me queda de vida que eres una irresponsable cabezota. – después negó con la cabeza – Por suerte la herida se curará en una hora – dijo mientras tapaba un rasguñó de la frente con una poción – Por la noche te lo volveré a aplicar antes de que cicatrices y estará todo perfecto

- ¿Me quedaran cicatrices? – dijo señalando los pocos rasguños que se había hecho al caer al suelo en la cara

- No creo pero no soy médico. Aunque estoy segura que hay algún tipo de poción que hará desaparecer las cicatrices en tal caso

- ¿Cómo está Kelly? – preguntó recordando a la ex señora Davies con su embarazado avanzado de nueve meses

- De parto – sonrió ella. Lily parpadeó varias veces – Al parecer se puso tan nerviosa que le vinieron contracciones una vez puso los pies en San Mungo

- ¿Apareció el San Mungo?

- Así es, es una chica previsiva

- ¿Y Nikki?

- Camino a casa

- Dos meses antes Nicole había arrastrado a Amos al hospital, él fue pensando que era una de las tantas faltas alarmas hasta que el fuego de la red Fluu se apagó cuando Nikki rompió aguas. Amos casi se desmaya de la impresión, finalmente llegaron al hospital y fueron atendidos enseguida.

Nació un niño guapísimo, muy parecido a su padre aunque con ojos claros que, tiempo después, se volverían grises. El niño fue llamado Cedric Amos Diggory.

Solo Arashi había podido verlos a los tres.

- ¿Y…

- Arashi está con Remus – se adelantó Prue a la siguiente pregunta de Lily

- Eso me preocupa. Un día de estos debemos quedar las cuatro y poner sobre la mesa todas las cartas. Que pasa contigo y con Sirius, con Remus y Arashi y…

- Y contigo y con James

- No pasa nada – contestó negando con la cabeza. Prue la miró con una ceja levantada - ¿Y tú y Remus?

- El otro día hablamos y quedamos como amigos, como debió ser en un principio

- Siempre te dije que con Remus te veía como amiga, pero nunca me hiciste caso. ¿Y Sirius?

- Prue – el nombrado entró en la pequeña habitación del hospital transportable que habían montado los aurores. Lily esbozó una sonrisa – James se encuentra bien, podría haber sido mucho peor – Sirius miró a la pelirroja, al parecer ya sabía que habían aparecido juntos

- Gracias a Merlín – sonrió Lily, pensaba que algún que otro hechizo le había llegado a dar

- ¿James? – preguntó Prue que, evidentemente, no sabía que su primo y su amiga habían tenido otra "aventura"

- Estaba en el Callejón Diagón. Lily, vete a casa, por favor

- Pero…

- Yo iré enseguida ¿vale? – Lily asintió a regañadientes – Además, piensa que ha sido un sitio original para hablar como hacia tiempo que no hacíamos

- No ha sido agradable hablar mientras tengo la pierna tuerta

- Exagerada– y antes que Lily pudiera contestar Prue salió acompañada por Sirius


James estaba siendo curado por una enfermera que no paraba de guiñarle el ojo. Al parecer lo había reconocido y su hubiera sido el James de antes ya hubiera tenido cita para esa misma noche pero ahora su mente estaba muy ocupada pensando donde estaba esa cabeza de chorlito rojo fuego.

- ¡James! – Prue entró como un torbellino tirándose al cuello de su primo

- ¡Prue me haces daño! – se había roto el brazo al aparecer con Lily, no había calculado bien y cuando apareció cayó en mala postura

- Lo siento – la chica se separó rápidamente del chico

- ¿Qué tiene? – preguntó Sirius haciendo que la enfermera, totalmente alucinada de tener a dos chicos tan guapos en su habitación, se sonrojará.

- Un brazo roto. Que tome esta poción dos veces al día y estará – dijo alargándola a unos de los tres pero mirando con recelo a Prue, sabía que era prima de James Potter pero eso no justificaba que fuera con Sirius Black

- Vale – Prue cogió la poción de las manos de la enfermera

- ¿Y Lily? – preguntó inmediatamente James haciendo que tanto Sirius y la enfermera arrugaran la frente, pero por motivos muy diferentes

- Ella está bien solo un par de rasguños que no dejaran cica… - Prue miró a su primo y después a Sirius - ¿Lily? ¿Estabas con ella? – preguntó Prue.

- No pero conociéndola seguro que estaba ahí en medio

- James no me mientas

- Vale, vale, si estaba con ella

- ¿Y…

- Nos volvimos a encontrar con Voldemort – dijo negando con la cabeza - ¿Dónde está? Debo hablar con ella

- Ha ido a casa – contestó Prue de mala gana – Pero no creo que la encuentres, ya sabes como es, si le dices una cosa hace totalmente la contraria solo para picarte

- Vamos Cornamenta, vete a casa. Estarás mejor – después dijo con mirada pícara – Y será mejor que no veas a Lily porqué eso incluye ejercicio y eso ahora no lo necesitas, y ella tampoco

- ¡Cállate Sirius! – lo regañó Prue


- ¡Arashi! – Nikki entró rápidamente al piso de sus amigas - ¡Eh! ¿Qué hace? – preguntó violentamente Nikki cuando vio que el guardaespaldas la cogía del brazo

- Señorita Adams, lo siento

- Es señora Diggory – respondió con dureza Amos que iba detrás suyo mientras apartaba a Nikki y su hijo de las manos del guardaespaldas

- ¡Nikki, Amos! – Arashi se levantó del sillón – Cedric – sonrió al pequeño

- Estamos bien, tranquila – dijo Amos mientras abrazaba a su compañera de trabajo – Remus

- Prue dice que Lily y James vienen de camino – Arashi se abrazó a su mejor amiga – Que miedo que he pasado por vosotros

- Estamos bien cielo


Prue se paró en medio de la escalera que llevaba a su piso mientras intentaba controlar su corazón. Siempre la ponían tan nerviosa las batallas contra mortífagos pero aún más cuando no sabía donde se encontraban ni Arashi, ni Nikki ni Lily.

Se dejó caer al suelo, resbalando lentamente por la pared.

Y había otra cosa que la había preocupado de sobremanera, no preocupado, sino…asustado.

Sirius.

Se dio un manotazo en la cabeza. Era idiota, ya había pasado por eso antes y Sirius no era un hombre de una sola mujer, lo sabía.

Sí, era verdad, la trataba mucho mejor de cómo trataba a las otras chicas, con ella el afecto era siempre el mismo, no cambiaba. Si ella estaba triste él la animaba, si ella lloraba él secaba sus lágrimas pero si ella se enamoraba él no la correspondía.

- Idiota – se susurró a si misma

- ¿Por qué?

- ¡Sirius! – Prue se levantó rápidamente secando con un acto veloz el par de lágrimas que había derramado

- Te conozco demasiado bien y que tengas la punta de la nariz roja significa que, o tienes frío o has llorado

- Tengo frío

- No es verdad – Sirius subió las escaleras para quedar a la par con la chica - ¿Qué te pasa?

- No me pasa nada

- ¿Es por Susan?

- ¡Dios Sirius! Eres un egocéntrico, ¿por qué? ¿por qué todo tiene que girar alrededor de ti? Deja de ser tan…egoísta – Prue hizo un ademán para ir hacia su piso pero la mano de Sirius cogiéndola del brazo y arrinconándola contra la pared se lo impidió.

- Sabes que lo que has dicho no es cierto

- ¿El qué? – preguntó Prue medio asustada, pensando que su secreto respecto a la inmensa ira que sentía en ese momento contra Susan había sido descubierta

- No todo el mundo gira alrededor de mi – Prue rodó los ojos – Para mi todo gira alrededor de ti – Prue se quedó tensa, sintiendo como esos ojos grises intentaban establecer contacto con los suyos. ¡Dios! Ya lo habían conseguido y sabía que pasaría, ya había pasado otras veces. Una mano en la cintura, otra en la mejilla pero… ¿no había aprendido la lección? ¿No era mejor y más fuerte que la Prue de Hogwarts?

- Pues no lo parece – cortó mordaz. Sirius se paró a medio centímetro de tocar sus labios – Y quizás deberías llamar a Susan o a tu chica de la semana e informarle que esta noche estás libre – se deshizo de Sirius y entró rápidamente a su piso.

El ex Gryffindor se quedó ahí parado, intentando analizar lo que había pasado.

Prue lo había rechazado

Prue lo había rechazado por enésima vez.


Remus se sentía incómodo, Arashi le había dicho que hiciera compañía a Amos mientras ella y Nikki acostaban al pequeño Cedric.

Una sonrisa tierna se esbozó en el rostro del licántropo, a él le gustaría que un día Arashi fuera feliz con sus hijos.

¿Sus hijos?

¿Hijos?

Ya no había parado atención a la fantasía de imaginarse una vida al lado de la oriental, hacia bastantes días que esa idea descabellada se había posado en su cabeza y aparecía cada vez que la veía sonreír o pelear con sus amigos. Ahora a lo que paraba atención era en que él jamás, JAMÁS, podría tener hijos.

Arashi quería hijos, le encantaban los niños, los adoraba.

Así que quería un hombre que pudiera darlos.

Y él era licántropo, él no podía tener hijos por peligro a…

- Es una buena chica

- ¿Qué? – Remus vio interrumpidos sus pensamientos por la voz de Amos

- Arashi, es una buena chica

- ¿Qué tiene que ver ahora Arashi?

- Me he fijado que no le has quitado el ojo de encima. – los ojos de Amos se giraron hacia Remus – Arashi es como mi hermana pequeña, Lupin

- ¿Por qué me estás diciendo esto?

- Quizá deberías hablar con ella sobre tu miedo de la licantropía

- Diggory, realmente no sé porqué me dices esto, pero si es por lo que me imagino, como sabes ¿qué Arashi me corresponde?

- Así que hay algo – Remus abrió la boca pero volvió a cerrarla al haber caído en un trampa que él mismo se había parado, pero por suerte fue salvado por la entrada fugaz de Prue

- Prue

- No quiero hablar Remus – la chica pasó tapándose la boca con la mano

- Prue… - Arashi también había salido pero la heredera Potter pasó por delante sin prestar atención

- Yo no he hecho nada – dijo Remus levantando las manos, Arashi entrecerró los ojos

- Vosotros seguid hablando de los vuestro que lo hacéis muy bien

- Como siempre hablamos de ti – picó Amos provocando cierto sonrojo en la oriental, sonrojó que no pasó desapercibido por ninguno de los dos

- Ya y yo estoy embarazada – dijo haciendo alusión a su muy sabida virginidad a los 21 años.


James subía las escaleras con mala gana y despacio. Se había encontrado a Sirius cuando salía, el cual solo dijo algo como "Me voy a dar una vuelta. Odio a las mujeres"

Si, él también las odiaba, bueno, en especial odiaba a una que la quería tanto como la odiaba.

Sí, esa pelirroja que vivía con su prima, la pelirroja intocable.

- Hola – la pelirroja que estaba esperándolo delante de su puerta

- Lily… ¿qué… - pero antes de que llegará cualquier explicación Lily se tiró a los brazos de James colgándose del cuello del chico y uniendo sus labios con los de él.


¡Ya está!

Lo sé, os estoy acostumbrando a finales impactantes entre James y Lily, cuando alguna vez no pase esto a lo mejor me matáis.

Lamento el retraso, es que con los exámenes ni me acordaba que era este fin de semana el que me tocaba actualizar.

Pese a todo, aquí estoy. Sé que el capítulo queda algo colgado, no sabemos que pasó anteriormente así que hay muchas cosas que no entendemos, os digo que poco a poco lo descubriremos, y sabremos porqué de muchas actitudes.

Quiero hacer un comentario más largo pero realmente no tengo tiempo.

Como siempre, gracias a mariiana, luz, Diluz, Amparito_black89 y Armelle Potterpor encontrar un mini tiempo para dejarme un review.

Las personas que no están registradas en la página encontraran un review mío en mi este mismo fic contestando su review y sus opiniones.

Si alguien tiene alguna duda, sugerencia, crítica constructiva y/o felicitación (que siempre van bien) por favor mandarme un review para que yo pueda saber lo que pensáis.

El próximo capítulo, como siempre, dentro de 15 días si no pasa nada extraordinario.

Se despide con un fuete abrazo.

Aya-Mery