XI. BLACK TRUTH
Noche de domingo, la primera de noviembre y de regreso en Hogwarts, Draco cierra las puertas tras dejar la urna de cristal donde la taza de Hufflepuff descansa, sobre el centro de una de las puntas de la estrella nuevamente aparecida en la Sala de Rituales, donde reposa también el viejo diario de Riddle y dónde pronto estarán el resto de horcruxes.
Poder, eso es lo que representan estos objetos. El poder de engañar a la muerte para Tom Riddle; el poder de vencer al mayor mal del mundo wizarding para Harry Potter y compañía; el poder de manejar el curso de los acontecimientos para el Ministerio de Magia; y para él, el poder de hacer lo correcto para todos. Pero, ¿qué es lo correcto? y ¿cuál es el significado verdadero del poder?
Voltea y ve cómo Wiz salta de un lado a otro sobre la superficie de la mesa emocionado por el cambio de look que Pansy está llevando a cabo a la fuerza sobre un reticente Sparks que se ha visto imposibilitado de escapar; mientras Hades les ignora al lamerse sus patas para acicalar su hermoso y oscuro pelaje; por otro lado Theodore intercambia opiniones con Blaise sobre algún tema que ha captado el interés de ambos; y por su parte Crabbe y Goyle comen algunos bocadillos, haciéndose uno al otro algún comentario aislado de vez en cuando, mientras Crema y Cocoa se dan cabezazos entre sí ¿algún tipo de cortejo de erizos arcoiris?, aunque la presencia de Mushu como árbitro dice otra cosa.
Agita su cabeza al ver la peculiar escena frente a él y sonríe antes de caminar hacia su asiento, donde su guardián parece muy a gusto.
Tal vez no necesite pensar mucho en eso, puede que ya haya hallado la respuesta a sus dudas…
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Sirius resopla molesto, agitando algunos mechones rebeldes de su flequillo, ignora las sonrisas alentadoras de Ron y Hermione antes de salir del aula con el resto de la clase y sólo se mantiene sentado en su lugar, observando fijamente a Snape, quién simplemente se mantiene de brazos cruzados recargado contra el borde de su escritorio. Verlo así, tan despreocupado y satisfecho, es tan frustrante, seguramente Remus tiene que ver con esto, con eso que desde ese domingo siguiente de Halloween al parecer ya habían comenzado a entenderse…
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»» La puerta de las habitaciones personales de Severus Snape se abrió y Remus Lupin salió despreocupadamente por ella, acomodándose con calma su ropa, obviando el hecho de cómo el pocionista vestía una elegante camisa y pantalón negros, en vez de las varias capas de ropa de las que siempre se ha caracterizado, y quién se cercioraba de que nadie cerca les estuviera observando.
— Aún no entiendo por qué quieres mantener esto en secreto, Severus
Severus le miró fijamente por toda respuesta y el castaño terminó asintiendo algo divertido antes de acomodarle distraídamente un mechón de cabello oscuro que había caído sobre la faz del otro.
— Que descanses bien y hasta mañana, Severus
Una última sonrisa y se alejó, tarareando tenuemente una melodía mientras realizaba su camino hacia sus propias habitaciones que le habían asignado el día anterior en la torre oriental.
Severus le observó fijamente mientras se iba, vigilándole a él y a quien pudiera aparecer imprevistamente; cuando lo vio doblar al final del largo corredor se giró y cerró la puerta, sin percatarse entonces cómo al otro final de ese mismo corredor una sombra emergió de la pesada oscuridad del camino cerrado y dio por terminado un encantamiento desilusionador para comenzar a vislumbrarse la silueta de Sirius Black. ««
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— ¿Y bien?
— Y bien ¿qué? Snivelly
Severus frunce el ceño y se recuerda mentalmente que ambos son dos hombres adultos y no los púberes arrebatados de hace ya tantos años, así que deben tratar las cosas lo más civilizadamente posible a pesar de que también está consciente que Black está atascado mentalmente en su época de merodeador y que ese mismo Black siempre ha logrado sacarlo de sus casillas sin importar la edad que tengan.
— ¿Qué es lo que sucede, Black?
— No se de qué hablas
Responde indiferentemente y ve como el pocionista aprieta los labios, por los minutos en silencio que siguen supone que por alguna razón parece que quiere contener los impulsos de su lengua viperina y eso le enfurece aún más que si simplemente comenzara a atacarle como es su costumbre. Para cuando comienza a hablar, simplemente no le escucha y sólo mira fijamente sus labios rosa pálido moverse, para comenzar a divagar en sus recuerdos.
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»» Desde el primer segundo en que sus ojos se posaron en la figura de Snape sintió una fuerte atracción atándolo al susodicho. Verlo solo en medio del mar de gente en el andén 9 ¾ aquel primero de septiembre de hace ya muchos años fue sólo absorbente, no entendía bien que podía tener de especial aquel chico enclenque y pequeño pero cuando tuvo sobre sí su mirada oscura entendió un poco más del por qué ese niño no le parecía común.
Lo vio entrar a cierto compartimento pero su nuevo amigo, aquél que hizo en el verano durante una fiesta aburrida en la mansión solariega de esos desagradables Malfoys, lo jaló hacia otro, no puso mucho atención durante gran parte del viaje hasta que casi al final de éste logró escabullirse y tras cerciorarse de que ese niño desconocido estaba solo entró muy despreocupado al compartimiento e hizo caso omiso de su mirada recelosa. Así sólo ellos dos estuvieron ahí, logró sacarle sólo palabras escuetas y comentarios lacónicos; descubrió que se llamaba Severus Snape pero no tuvo tiempo de saber más de él ya que James abrió la puerta de pronto e ignorando por completo al otro niño sólo lo jaló a él para que regresara.
— Vamos, vamos Sirius. Casi llegamos y tengo que enseñarte algo…
Así que al llegar a la estación de Hogsmeade tuvo que resignarse a acompañar a un entusiasmado James Potter que quería enseñarle una curiosa brujita de cabellos rojos que sorprendentemente le ignoraba de manera olímpica, al parecer enfadada por que le había pegado goma de mascar cambia colores en el pelo y arrojado zumo de calabaza sobre su ropa en un desafortunado accidente, el cual tuvo como resultado a una niña de ojos verdes furiosa y un confundido James por recibir un puntapié en la espinilla.
Lo que no había esperado es que tras ser elegido para Gryffindor, Severus lo fuera para Slytherin, mostrándose cómodo con la cercanía de aquellas serpientes molestas como sus primas y ese pedante de Lucius Malfoy. Detestaba todas esas exigencias de pertenecer a aquella casa aburrida y oscura y el que el niño de ojos hechiceros fuera a parar ahí le hizo fruncir profundamente el ceño.
La cena transcurrió de manera divertida y terminó adoptando al pálido chico de aspecto enfermizo, cabellos castaños y curiosos ojos dorados que se había sentado a su lado como su protegido y amigo. Pero al finalizar todo, vio que el destino lo haría elegir, por un lado estaba su amigo James que empujó contra una pared a Severus por haber chocado con la niña pelirroja y por el otro estaba Severus que miraba a James de manera fría mientras se sobaba el hombro con el que había chocado contra el muro.
Todo comenzó a transcurrir lentamente, la chica ojiverde ignoró el intento de ayuda de James y se levantó sola del suelo, al mismo tiempo que cierto grupo de slytherins se acercaba.
— Cada día esto se vuelve peor, más sangres sucias contaminando con su presencia esta escuela
Comentario venenoso de Bellatrix que recibió la mirada indiferente de su hermana menor, la sonrisa sarcástica de Malfoy y las risitas burlonas de otros.
— Consíguete una vida, Bellatrix y deja de meterte en la de los demás
Detestaba a su prima, siempre había sido así y el sentimiento era mutuo; así que no tardó en mostrarse el desprecio mutuo que ambos se profesaban.
— ¿Estás herido?
Al escuchar la pregunta hecha prácticamente de manera aburrida por parte de su otra prima a Severus, recordó que el niño se veía demasiado débil a comparación de James que era ligeramente más alto y robusto. Pero en vez de escuchar una respuesta, sucedió lo que no se esperaba, un maleficio brotó de repente de la varita de aquél y fue a chocar directamente contra su amigo, quién de inmediato fue a dar fuertemente contra una pared mientras una pus verdosa y apestosa brotaba abundantemente de sus fosas nasales.
— Vuelve a golpearme y date por muerto
El tono frío de voz y la mirada gélida provocaron el enfado de James y fue en aquel momento en que los slytherins no tuvieron objeción de ayudar a uno de los suyos a deshacerse de una hija de muggles y un traidor a la sangre que tuvo que tomar partido para apoyar a su amigo ante la situación injusta de número.
Fue entonces, que dejó de ver a ese chico como el interesante niño de los ojos de ónix y comenzó a tratarlo como el enemigo jurado de él y de James; yendo cada vez más lejos en sus bromas, en sus disputas y en sus inconscientes esfuerzos por tener sobre sí la completa atención de Severus Snape. ««
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»» No soportaba verlo cerca de Malfoy, le enfermaba ver sus ojos oscuros casi brillando de admiración por el rubio pelmazo, para cuando ése se graduó sintió cierto triunfo aunque se decía que era sólo por que significaba un aliado menos para Snivellus. Pero luego estaba Narcissa, era quién se había convertido en su protectora dentro de la casa de las serpientes, aunque ella no significaba el mismo inconveniente que Malfoy, y los otros nuevos 'amigos' de Snape eran estorbos ocasionales que no metían sus narices en sus asuntos.
Broma tras broma, malicia pura que lo hizo olvidar aquel chiquillo escuálido que conoció en su primer día rumbo a Hogwarts y sólo entendió hasta su sexto año qué lo que le empujaba a esa enfermiza obsesión de incordiar lo mayor posible la existencia de Snivellus era ni más ni menos que un profundo e inexplicable tipo de amor. Como se dio de cabezazos contra la pared como si fuera un sucio elfo doméstico castigándose por un error o alguna torpeza; simplemente le repugnaba la idea de sentirse atraído por el desagradable slytherin y renegaba de ese amor; pasó por toda las etapas existentes hasta llegar a la aceptación y fue cuando comenzó a espiar secretamente a Snape para al menos disfrutar de alguna manera tranquila de su presencia.
Cómo sufrió por culpa de Lucius, Narcissa, Lily y… James… sobre todo por James…««
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Frunce el ceño al recordar a su extinto amigo y muerde su labio inferior hasta sangrar. Severus se inclina de pronto y golpea fuertemente la superficie de su escritorio con su puño cerrado, harto ya de la falta de atención del exconvicto.
Dos semanas de ver a Remus escabullirse para encontrarse a escondidas donde Snape y simplemente esta noche Sirius no puede soportarlo más, siente su sangre arder por toda la cólera y dolor que lo carcome desde las entrañas; hace años que no se sentía precisamente como ahora, haciendo a un lado por supuesto sus contados encuentros con Peter, en los que siempre han sido odio y sed de venganza los que lo consumen.
Severus queda por primera vez en muchos años completamente estático y confundido al tener de un segundo a otro a 'Potter' sobre él, contra el piso; se recuerda que es Black y fricciona los dientes, hace un ademán de apartarlo pero sus manos se quedan quietas al comenzar el susurro venenoso de Black en voz del chiquillo de lentes cerca de su oído.
— ¿Qué es? Dime, acaso es que sólo la tienes contra Harry por que se te pone dura de verlo… ¿Lo castigas siempre sólo para tenerlo cerca?… ¿Imaginas que es James?… Lo deseas ¿no?, lo deseas tanto como deseabas a su padre y eso te frustra… Por que sabes que nunca podrás tenerlo, nunca sentirás su suave piel desnuda contra la tuya, nunca escucharás sus gemidos de placer ni experimentarás sus caricias de deseo…
Severus hace una ligera mueca asqueada y aparta con un fuerte empujó al Merodeador, confundido por su comportamiento pero principalmente por sus palabras. Aprecia perfectamente como el 'chico' sólo decide no permitirle escaparse y renueva su avance hacia él, con esa expresión depredadora y sonrisa lasciva que simplemente no le parecen encajar con los rasgos del Niño-Que-Vivió. Se incorpora de un salto y se aleja un par de metros del desquiciado animago, mostrando claramente su desprecio por la situación.
— Azkaban te dejó más demente de lo que llegué a pensar. Sólo tú podrías ser tan degenerado y perturbado para intentar estos jueguitos…
— ¿Qué más da si soy yo en realidad? ¿Quieres a Harry? Puedes tenerlo conmigo… ¿Por qué tener que buscar con Remus lo que te estoy ofreciendo aquí y ahora?
Severus oculta su sorpresa y observa el estado casi derrotado del animago, no entiende algunas cosas que pasan por la mente del otro pero varias otras le dan cierta idea de lo que está pasando. Una mueca se forma en sus labios y sujeta de la parte superior de la túnica a Black, camina rápidamente a la puerta del aula, la abre, arroja al animago fuera del salón y con un movimiento de su varita le lanza sus cosas encima sin consideración.
— Deja de ser tal pervertido sexual y hazte una paja si andas con tantas ganas
Sisea el exprofesor de Pociones antes de cerrar de golpe la puerta y asegurarla con varios encantamientos. Sirius mira aturdido la puerta y al recordar el último comentario de Snape sólo sonríe amargamente, hubiera sido la oportunidad perfecta para Severus de hacerle un verdadero daño, burlarse de él o al menos utilizarle pero había decidido acabar con su patético estado emocional con tal comentario sardónico y hasta divertido.
Se acomoda en el piso, recarga su espalda contra la pared y cierra un momento sus ojos. Le gustaría saber que estará pensando Snape de él, primero su arranque agresivo, luego su intento torpe de seducción y finalmente su miserable estado de ánimo al casi rogarle que se acostara con él; pero también le gustaría saber por qué decidió sólo comportarse así con él en vez de destrozarle aprovechando su precario estado anímico.
— ¡Lárgate ya, Potter!
Se levanta con una amplia sonrisa y recoge sus cosas con un mejor ánimo, pero antes de irse hacia su siguiente clase se pega a la puerta.
— Bye, bye sweetie
Y sale disparado del lugar antes que el espía infiltrado salga y lo fría a maldiciones.
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Finales de noviembre…
— ¿Qué haces por aquí un viernes en la noche?
Draco levanta su faz y le regala una mirada asesina a Blaise, quien acaba de entrar a la sala común con una expresión satisfecha regada por toda su faz. El ojiverde amplia su sonrisa y se deja caer sobre el loveseat de piel cerca del sillón en donde Draco está sentado, notando que al parecer el Príncipe anda con un humor de perros de nuevo.
— ¿Acaso estás perdiendo tu encanto?
El rubio frunce el ceño ante la sucesiva perorata burlona de su amigo pero lo deja pasar, bueno, hasta que poco a poco comienzan a llegar los demás y él y su vida socio-sexual o mejor dicho, la falta de ésta, se han convertido en el centro de la conversación.
— O tal vez sea que Hades esté en un tipo de temporada de celo que tienen los chatailérs; digo, en algún momento tienen que aparearse – Blaise
— Y a falta de, tiene que compensar con algo y por eso es tan posesivo con Draco – complementa divertida Pansy
Harto de las burlas y especulaciones el rubio se levanta de su sillón, deja su libro y sale con la frente en alto de la sala, bajo las miradas y risitas burlonas de sus amigos.
— Condenada mi suerte…
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Harry se sumerge completamente sobre el agua con sales y burbujas en la bañera del baño de prefectos, para salir un momento después a tomar aire.
Siente como parte de la tensión desaparece y esboza una sonrisa perezosa; se está malacostumbrado a la vida que Draco le proporciona, esa vida lujosa y vacía de la que él y sus amigos criticaban tanto, pero en realidad ¿el rubio se merece tantas críticas por haber nacido en una familia acaudalada?, ¿uno podría decir que tiene la culpa de ser un Malfoy? Oh sí, es un pijo malcriado pero un pijo malcriado con los pies en la tierra en los asuntos importantes que verdaderamente cuentan.
Un escalofrío recorre su espina dorsal al darse cuenta de que sea el tema que se trate el impulso de defender a Draco a cualquier costo es imperante. Suelta un ligero suspiro y se pregunta si esto será un efecto del vínculo guardián-protegido o por ese sentimiento cálido que ha embargado su corazón; a veces es tan difícil discernir entre uno y el otro.
Se da cuenta que entre sus cavilaciones ha pasado ya mucho tiempo y comienza a lavar su cuerpo, tarareando una canción muggle pegajosa que escuchó en la radio los últimos días que pasó en Privet Drive. Sonríe ligeramente al recordar a Draco haciendo su pedido especial en aquel nuevo establecimiento en el Callejón Diagon, una orden de convertir a unos pequeños discos de vinilo una serie de álbumes de música muggle del momento para escuchar en su gramófono personal.
(NDS: Bueno, ignoro si hay quienes no lo sepan, pero además de los discos de vinilo enormes hay unos pequeños poco más grandes que un CD.)
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Draco frunce el ceño al darse cuenta de la ligera desconexión entre él y Hades, quisiera dejar de ser tan receloso con relación al chatailér conforme a la sugerencia insinuada de su padrino pero simplemente no puede. Esos breves lapsos en que siente el vínculo estirarse para amoldarse a un nuevo estado sólo no dejan de intrigarle; cierto que el lazo no se deforma de su calidad de "protección" al que está obligado Hades pero ese ligero cambio que sucede no es cualquier cosa. Además…
Muerde su labio al tener que admitir esto, aunque sea a sí mismo.
Siente como si otros hilos de magia se entrelazaran débilmente al vínculo ya existente, de manera tímida y dubitativa. Todo de parte de Hades y presiente que el felino no sabe de esto, pero si lo supiera entonces también sabría que esos hilos no avanzan más debido a su incertidumbre de lo que sucede, simplemente es desconfianza instintiva y no ve por qué deba suceder lo contrario.
Suelta un profundo suspiro y dobla a la derecha en el pasillo antes de subir por las escaleras al quinto piso. Frunce el ceño nuevamente al darse cuenta que se dirige al Baño de los Prefectos, pero sonríe al pasarle por la cabeza la idea de sorprender algún prefecto o prefecta en actividades indecorosas para tales figuras de autoridad y ejemplo de la escuela. Pasa la estatua de Boris el Desconcertado y su sonrisa no vacila sino que se acentúa más ante la idea de encontrarse por suerte ahí a la misma Su Li y con la que podría intercambiar algo más que un par de frases cordiales.
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Harry seca tranquilamente su cuerpo con una toalla blanca grande y esponjosa, pasando a tararear una nueva melodía. Pero de pronto la toalla cae al suelo y él se doblega de dolor, llevándose ambas manos a la cabeza, más precisamente a su cicatriz que sangra profusamente mientras siente su cabeza casi estallar. Sus piernas se doblan e inevitablemente cae al duro piso sobre la toalla arremolinada; es casi como si tuviera de nuevo a Voldemort poseyéndolo.
Dumbledore le había dicho que Voldemort no intentaría acceder a sus pensamientos y en cambio al parecer había comenzado a utilizar oclumancia contra el mismo Harry, reconociendo lo peligroso de invadir su mente principalmente por el poder de daño que sus sentimientos pudieran provocarle al mago oscuro. Así que había dejado de preocuparse por sus barreras mentales, pero fue con su logro de transformarse en un chatailér que Voldemort perdió toda oportunidad de usar la conexión que les une, un arma de doble filo al parecer ya que el que éste se diera cuenta del muro infranqueable rodeando su mente ha despertado su curiosidad y es así cómo ahora lo tiene tratando de hurgar en sus pensamientos, averiguando que es lo que esconde y sólo un velo está logrando protegerlo, el vínculo que lo une a Draco.
— Potter… no te escondas…
Aprieta los dientes con fuerza para ahogar todos esos gritos que pugnan por escapar de su garganta y se coloca a gatas, enfocándose lo más posible para transformarse; cierra los ojos sin darse cuenta de la puerta que se abre al mismo tiempo que está a punto de comenzar su transformación. De inmediato siente su piel estirarse, sus huesos moldearse, el fino pelaje apareciendo y su magia reorganizándose.
La transformación termina y el dolor ha desaparecido, pero al abrir sus ojos siente un terror mayor al dolor que acaba de experimentar, pues frente a él con expresión ilegible no está otro que Draco Malfoy.
— Harry James Potter…
Draco pronuncia de manera fría y lenta, casi lánguidamente, y Hades siente como si su corazón se detuviera y la sangre y el aire abandonaran su cuerpo. El rubio le mira por unos segundos más y posteriormente sólo da media vuelta y sale tranquilamente del lugar, ni una palabra más o una reacción física que denote lo que sea que esté sintiendo y pase por su cabeza.
Hades sólo se queda ahí, paralizado y sintiendo que el frágil mundo que había construido cae en pedazos frente a él.
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Blaise cae fuera de la cama ante el repentino chasquido a su lado, ignora el chillido de Pammy y sólo se soba el trasero mientras con un ojo entreabierto trata de fijarse que demonios fue lo que interrumpió lo que parecía ser una prometedora noche de sexo con la rubia hufflepuff más virginal de la escuela.
— Y.y.yo tengo que. Irme
Y ve como Pammy se coloca rápidamente como puede la ropa en su lugar y sale completamente avergonzada de la habitación; suelta un resoplido de fastidio y voltea a ver malhumorado al elfo doméstico que lo interrumpió en tal inoportuno momento. Por su parte Twinky se jala nerviosamente la punta de su oreja derecha mientras su mano izquierda tiembla sin soltar un pequeño trozo de pergamino sellado con cera de manera descuidada. El mago se pone de pie y levanta su camisa de seda blanca del suelo para ponérsela encima y ver que demonios trae para él uno de los elfos de Draco.
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Theodore levanta su mirada de un informe al escuchar el sonido de una aparición y se topa con Paski, uno de los dos elfos domésticos de Draco en Hogwarts. La criatura con mano firme deja frente a él un pergamino pequeño y desaparece inmediatamente tras hacer una reverencia.
Cierra el cartapacio lleno de papeles y estira su mano para tomar el pergamino, observando fijamente con sus ojos azul profundo el lacrado rápido y descuidado con cierto disgusto.
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Crabbe y Goyle observan al elfo que acaba de aparecer frente a ellos, éste deja sobre la cama de Goyle un trozo de pergamino y desaparece enseguida tras una rápida y nerviosa reverencia respetuosa. Crabbe muerde de panquecillo y con un movimiento de cabeza le da a entender al otro que vea de qué se trata el papel; Goyle se encoge de hombros y se mete una galleta en la boca antes de tomar el pergamino y romper el sello.
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Pansy bebe de un golpe su trago de chili-tequila reposado especial que ha estado bebiendo con varias otras chicas de Slytherin en su fiesta nocturna de viernes para solteras. Se disculpa con una sonrisa y un movimiento de mano de las chicas y se pone su bata rosa sobre el pijama antes de salir por la puerta entreabierta de la habitación y ver que quiere con ella Paski.
El elfo le extiende un pequeño pergamino sin decirle palabra alguna y cuando ella lo toma le da una inclinación respetuosa antes de desaparecer con un suave chasquido. Observa con sus ojos cafés avinados el trozo de papel y rompe sin grandes preámbulos el lacre de cera para saber de que va el asunto.
Reunión urgente en la CG ahora…
Caminos disponibles, llegadas aleatorias…
Dispone el Príncipe…
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Draco se mantiene sentado en su lugar, con sus codos sobre la mesa, su barbilla apoyada sobre sus manos entrecruzadas y con la mirada fija en la puerta e ignorando a los que ya han llegado, sólo falta Theodore para comenzar la reunión. Su mirada se estrecha aún más y sólo un par de líneas grisáceas pueden vislumbrarse de sus ojos.
Ha cerrado completamente su vínculo con Ha-Potter… Aún no se acostumbra a referirse al chatailér como Potter, mejor dicho, aún le parece increíble que su declarado guardián sea en verdad un animago y peor aún, que sea ese animago. Todo es solamente alucinante por decir lo menos. Espera que al menos pueda lograr un control eficaz de los daños y que ese vínculo que lo une a Él pueda ser deshecho o algo así; ya decía que todo era bastante raro a pesar de lo que dijera Severus.
La puerta se abre y presta atención a cómo pasa el último miembro del Consejo. Theodore baja la capucha de su capa antes de desprenderse de ésta y camina desenvueltamente hacia su lugar en la mesa.
— Me encontré a Had…
Theodore no termina de hablar para cuando Draco se ha ya levantado y camina con el cuerpo totalmente en tensión y con la varita fuertemente sujetada en su mano derecha, dirigiéndose hacia quién se oculta tras el castaño.
El rubio levanta la varita y todos en la mesa se levantan estupefactos. Un hechizo es lanzado y se aprecia claramente como la mayoría contiene el aliento mientras un gemido de Pansy resuena por el lugar. El maleficio no ha dado en el blanco pero Draco termina contra la pared, sujetado firmemente por el cuerpo de Theodore mientras el resto sigue paralizado en sus lugares.
— Su.él.ta.me – sisea con furia contenida
— No hasta que digas que se te ha metido para hacer tal cosa a tu guardián
Dice con reprensión Theodore y en un tono lo suficientemente alto para que los otros escuchen pero queda igual de impactado que ellos al escuchar como el rubio comienza a reírse casi histéricamente, destilando ironía y desprecio en su risa. Cuando la risa de Draco comienza a aminorar, ambos sostienen sus miradas, el rubio exige nuevamente que le suelte pero el otro sólo niega con un ligero movimiento de su cabeza,
— ¿Por qué?…
— ¿Quieres saber por qué? – Con una media sonrisa ladeada – Por qué ese hijo de puta nos engañó a todos
Theodore frunce el ceño y abre la boca para preguntar sobre a qué se refiere pero voltea para ver hacia atrás cuando los ojos de Draco se llenan de repulsión y escucha los pequeños gemidos de sorpresa de todos. Abre sus ojos como platos y afloja sin darse cuenta su agarre a Draco. Tras él está el mismísimo Niño-Que-Vivió, Harry Potter.
— Maldito bastardo…
Draco intenta abalanzarse hacia él pero Theodore reacciona a tiempo y de nueva cuenta le sujeta firmemente contra la pared.
— Déjame Theo, voy a matar a este desgraciado hijo de perra con mis propias manos… ¡Te digo que me sueltes!
Blaise se sienta de golpe en su silla y observa incrédulo a Harry Potter, ¿cómo demonios es que pasó todo esto?; Pansy sólo puede tantear confundida en busca de su silla hasta que se sienta y parpadea repetidamente, tragando saliva y dándose cuenta de los problemas en que están. Crabbe y Goyle miran de Draco a Potter y viceversa, sin saber que hacer, sólo escuchando la sarta de palabrotas que su amigo y jefe suelta contra el gryffindor mientras intenta que Nott lo suelte.
Theodore toma aire profundamente y se recarga contra el cuerpo de Draco, prácticamente rozando ambas caderas, recargando pecho contra pecho, moviendo sus manos a modo de mantener entrampado al rubio y acercando su faz al cuello del otro.
— Cálmate…
Susurra suavemente el castaño y su tibio aliento rozando la pálida piel del rubio hace a Draco cerrar sus ojos y concentrarse en lo que Theo está haciendo. Roces delicados de su aliento y Theodore saca la punta de su lengua para tocar ese punto tan sensible que sabe bien que Draco tiene cerca de su oreja derecha, le da un pequeño mordisco y sonríe ligeramente cuando escucha un casi imperceptible gemido del rubio. Aparta un momento su cara para enseguida inclinarse y darle un suave y lento beso a Draco.
Harry enseguida frunce el ceño y su cuerpo se pone en tensión antes de dar un par de pasos y separar a ambos slytherins, hasta que se topa con la pared de músculos que forman Crabbe y Goyle.
— Gracias, Theo… Vince, Greg, háganse a un lado
El par de moles sueltan un gruñido pero se hacen a un lado y regresan a sus lugares, sin apartar en ningún momento sus miradas del espía gryffindor.
Harry frunce ligeramente su ceño al regresarles la mirada pero cuando voltea para intentar hablar con Draco, su cara recibe un fuerte un puñetazo y termina en el piso, con un fuerte dolor en la mandíbula y un hilillo de sangre escapando de su boca.
— Más te vale explicar a que demonios estás jugando, Potter
Draco da media vuelta y camina hacia su lugar en la mesa, toma asiento pero siente nuevamente su sangre abandonar su cuerpo al ver a Potter sentarse en la silla vacía frente a la suya.
— No… no puede ser… – murmura casi sin aire
— Creo que es un comportamiento poco digno del Príncipe de Slytherin
Draco abre completamente sus ojos escuchar la voz y voltea hacia la pintura del fundador de su casa, quedando sin palabras al ver moverse la figura de Salazar Slytherin a través de su cuadro, inclinándose al frente y observándole burlonamente.
— Bien. Ahora pueden decir "Hola" a mi revoltoso heredero
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INICIADO: 20 de julio de 2007 --- FINALIZADO: 17 de noviembre de 2007
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COMENTARIOS: Bien, reconozco que me he tardado y pido disculpas por ello, pero entre olvidar en mi casa lo escrito en papel y luego no saber cómo demonios plasmar los recuerdos de Sirius, pues me retrasé y al final mejor me decidí por reciclar parte de un cap de AK. Se supone que el título pretendía ser un juego de palabras referente a la negra verdad (de Harry) y la verdad de Black y tuve que dejarlo así :P
Aviso que he editado todos los caps hasta ahora, más que nada errores gramaticales y ortográficos que fui notando hace un tiempo, pero también algunas otras fe de erratas como en el cap 7 que puse el apellido de la primer seleccionada empezando con W o el tipo con el que salió Harry que puse Fawcett (ahora lo he dejado como Cornfoot) ya que me dicen que es una chica, o el origen del giratiempos que usa Blaise (ruso) ya que estos aparatos fueron destruidos en el libro 5; así también he dejado aclaraciones en el cap 1 para no repetirlas más en el resto. Pero en general, puedo decirles que la historia sigue intacta.
En cuanto al libro 7, puedo decir que tengo conocimiento de pocos spoilers aunque con relación al epílogo, sólo eso y otro par de datos que no vendrán a cuento. Quiero llevar esta historia lo más íntegramente posible a cómo la tengo planeada en mis notas e influenciarme por el nuevo canon podría ser dañino; además por supuesto, de que según sus comentarios de la vez anterior nadie quiere tener spoilers. Pero eso sí, seguiré un par de teorías que se discutían desde hace tiempo, por lo que tengo que decir Cualquier parecido con HP-DH es mera coincidencia. Así que ya saben.
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Próximo apartado: "Líneas de sangre"
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Gracias por vuestro apoyo e interés, espero seguir contando con vuestros reviews… Así que no lo olviden…
Matta ne…
