Disclaimer: Nada de Harry Potter me pertenece.

Gracias por sus comentarios a sirone aphrody, Connie1, y LucyThe Marauder. Con ustedes el noveno capítulo de esta historia.


Palabras

- Estoy embarazada.

James se quedó unos minutos en shock.

- ¿Estás segura?

- Hoy fui a ver a Mary (ya sabes que ella se hizo sanadora) y le pedí que me hiciera una prueba de embarazo. Lo sospechaba pero no estaba segura. Mary me hizo la prueba y salió "positivo".

Lily estaba embarazada…

Su Lily…

Padres…

Un hijo…

La información llegó lentamente al cerebro… ¡Lily estaba embarazada! ¡Iban a ser padres! Al merodeador le faltó tiempo para tomar a Lily entre sus brazos y darle vueltas.

- ¡James, bájame! ¡Bájame, James! - protestó Lily, pero estaba feliz. Y nada, ni el comportamiento infantil de su esposo, podía cambiar eso.

- No quiero - replicó James.

Lily se rió. James reía emocionado, feliz, contento.

¡Iban a ser padres!

Si en ese momento le salieran al paso miles de dementores, él los haría correr en estampida con un patronus inmenso. Así de feliz y realizado se sentía.

- ¿No te lo dije, Lily? ¿No te dije que seríamos padres de una prole de niños hermosos?

Ambos recordaron esos momentos en la escuela, cuando James iba tras Lily y esta lo rechazaba con replicas cada vez más agudas.

- ¿Una prole? - lo pinchó Lily -. Creí que habías dicho que tendríamos nuestro propio equipo de quiddicth.

- ¡Bah! Da lo mismo.

Lily frunció el ceño.

- ¿Qué sucede? - preguntó James preocupado.

- ¿En serio…? ¿En serio quieres tener siete hijos? ¿Con todo… con todo lo que está pasando?

- ¿Qué está pasando?

- Voldemort, James. Voldemort y… lo que quiere hacer con nuestro mundo. Voldemort y…

Lily se echó a llorar. Prácticamente nunca lloraba. Era muy fuerte. Pero a veces la situación la sobrepasaba. Eso, y ligado a los nervios del embarazo…

James la abrazó. La rodeó con su cuerpo, con su calor, con su aroma. James olía a madera y a frutos del bosque, y algo picante que encendía los sentidos de Lily. Pero en ese momento no había excitación. Sólo una mujer que quería creer que su cuento de hadas podía realizarse. Sólo una mujer que quería poner a su hijo a salvo de los problemas del mundo. Sólo una mujer que se así a lo único tangible que había en su mundo.

- Te prometo - le susurró James al oído -. Te prometo que haré lo que sea que esté en mi mano para mantenerlos a ti y a ese bebé a salvo. ¿Está bien?

- Pero…

- Este niño fue creado por amor, Lily. El inmenso amor, el gran amor que tú me tienes… ¿Lo hemos comprobado, verdad? Hemos comprobado que el amor es mucho más fuerte que la guerra, los problemas, el odio, la supremacía de la sangre, y todas esas estupideces - James respiró hondo -. Te prometo que nuestro hijo, que el fruto de nuestro amor, estará a salvo. ¿Está bien?

Lily asintió. James tenía la virtud de que sus palabras (sean las que sean) sonaran ciertas. Sus palabras tranquilizaron a Lily, y le hicieron creer que había un futuro para su pequeña familia.

Hasta que viniera Dumbledore y les informara que su hijo estaba señalado por una profecía que lo designaba como la única posibilidad que tenían para destruir a Voldemort.


Notas de la autora:

- Bueno, a veces los momentos dulces tienen más de agridulce que de dulce, ¿no?

- James y Lily en todo su esplendor, y ambos convenciendo al otro que superarían todo.