Capítulo XI.- El efecto negativo.

El calor era sofocante. Y más tratando de moler las raíces de asfódelo hasta convertirlas en un polvo finísimo. Harry dejaba caer la mano del mortero con desgano ¿Qué importaba lo fino que picara los ingredientes si al final de cuentas la poción no iba a resultar? Ron hacía lo mismo. Con la mirada perdida. Tal vez, después de todo, sí se sentía mal. Harry nunca lo había visto enfermo, pero quizás ahora lo estuviera. Después de que se había ido corriendo a la pensión, Harry ya no había sabido de él, hasta el mediodía. Hora en que se encontraron afuera del granero.

-¡Ron!... ¡shht!... ¡Ron! – le habló en voz baja, este volteó despistadamente a verlo, saliendo de su ensoñación - ¿te sientes bien? – Harry lo observaba preocupado.

-Sí... ¿porqué lo preguntas?

-Es que... no sé... te veo raro.

-Potter y Weasley ¿quieren dejar su interesante charla para más tarde y ponerse a trabajar? – Snape se había levantado y con paso firme se acercó a ellos mirando con ojo crítico todo lo que llevaban hecho – Potter ¿cuándo ha sabido que la centinodia se parta de esa forma? Y Weasley ¿cómo puede detener una bludger en un partido de quidditch si ni siquiera es capaz de pulverizar las larvas de hormiga como se debe?

No hubo respuesta. Ron y Harry continuaron su labor como si nada hubiese pasado. Snape se agachó un poco, susurrando – Señor Potter, espero de verdad ver una buena poción... debería aplicarse más en sus estudios en lugar de meterse siempre en problemas... usted cree que todos tenemos que celebrar sus actos, pero se equivoca... no a todos nos cae en gracia – se incorporó y volvió a su sitio. Harry estuvo a punto de lanzarle el mortero en la cabeza. Sus negras intenciones fueron interrumpidas, porque en ese instante, Ron se levantó de improviso yéndose hacia donde estaban los estantes con los frascos vacíos. "Él sí que le va a hacer caso a Snape", pensó con ironía. Iba a volver sus raíces, cuando un pequeño detalle llamó su atención: Hermione y Malfoy también se encontraban al final del granero, junto a los estantes, charlando animadamente en voz baja. Ron se acercó un poco como buscando algún frasco en especial, sin que ellos le hicieran caso. Harry volteó temeroso a ver a Snape, al parecer no se había dado cuenta de nada, porque leía muy atento una hoja de pergamino. Guardándola en un bolsillo de su túnica se levantó y dijo "Enseguida regreso", antes de salir se volvió para agregar – No quiero saber que dejaron de trabajar ni un instante... ¿entendido? – el silencio aplastante hizo comprender que todos obedecerían. De todas formas ahí se quedaría Malfoy para vigilarlos. Snape salió sin reparar en lo extraño que era ver a Draco hablar con Hermione. Cosa, que los otros alumnos, si parecieron notar, pues los miraban con disimulo y luego cuchicheaban entre sí. Harry, tratando de evitar que las cosas llegaran más lejos, también se levantó y fue hacia ellos.

- Hermione – dijo bajando la voz lo más que pudo - ¿qué se supone qué estás haciendo?... ¿no te has dado cuenta que todo el mundo los mira? – Hermione echó una ojeada a través de su hombro y luego dijo a modo de disculpa – Es que tenemos que encontrar alguna solución alterna y si alguien sabe mucho de pociones, ese es Malfoy.

-¿Pero no pueden hablar en otro sitio? – le riñó Harry en voz más baja todavía.

-O no hablar nunca – Dejó caer Ron sin mirarlos. Hermione cerró los ojos por segundos y jaló aire con impaciencia. Realmente estaba decidida a no dirigirle la palabra a Ron. Éste volvió a los frascos decidiéndose por uno en la parte más alta. Harry, al ver eso, optó por volver a su trabajo. Era lo mejor. Sólo que antes de dar media vuelta, un sobresalto de su amigo lo detuvo. Una araña que se encontraba seguramente en el frasco que Ron había tomado, fue a caerle inoportunamente encima. Ron la miraba con ojos desencajados, mientras la araña iba subiendo despacito por su túnica. Daba la impresión de que en cualquier momento, Ron iba echar a correr.

- Ha... Harry – Tartamudeó llamándolo. Pero no fue Harry quien acudió en su rescate. Hermione, con gesto de "nunca cambiará" se acercó y con delicadeza tomó a la araña, para después llevarla lejos de Ron. El alivio llenó el rostro del pelirrojo.

- Gra... gracias – susurró tímidamente.

- ¿Le tienes miedo a las arañas Weasley? – Malfoy no había perdido detalle de la situación y lo miraba con malévola alegría – Eso sí que es patético.

-¿A ti que te importa Malfoy? –respondió Ron recuperando su agresividad.

-Por supuesto que me importa- dijo acercándose con petulancia – puede serme de mucha utilidad.

- No intentes nada Malfoy o te juro que...

Ron no pudo terminar su amenaza. Snape acababa de entrar en esos momentos, así que junto con Harry volvieron a sus ingredientes. Ron tenía la expresión de quien quiere asesinar a alguien y Malfoy una sonrisa de maldad.

-¿Quién se cree que es?- Ron todavía seguía irritado. Cada vez soportaba menos la presencia de Malfoy. Que ahora se encontraba al otro lado de la mesa muy cerca de Hermione.

- Que bueno que decidimos venir a comer después de que todos se fueron... si no ¿cómo explicaríamos porque Malfoy está tan contento con Hermione? – dijo Dean sin hacer caso de Ron y jugando con su sopa.

- Tarde o temprano vamos a tener que explicarlo – Harry suspiró con pesadumbre – Malfoy está cada vez peor y no creo que sigan pensando que simplemente nos vigila.

- Oye Ron ¿esa no es tu lechuza?

Todos voltearon a ver al animal que señalaba Finnigan. Era Errol, que volando torpemente se acercaba a la mesa. De pronto ¡BOOM! Fue a dar de cabeza contra el plato de Malfoy salpicándolo todo de comida.

-¡Estúpido animal!... ¡ahora tendré que cambiarme de túnica! – Y el Slytherin se alejó con rumbo a su cuarto limpiándose la ropa infructuosamente. Los labios de Ron se plegaron en una gran sonrisa.

- Errol, nunca volveré a decir que eres una amenaza – le dijo alegremente al tiempo que le quitaba la carta que llevaba consigo. - Es de mamá... seguramente querrá saber como estamos – la sacudió quitándole los restos de comida y de inmediato la comenzó a abrir.

- O tal vez te cuente lo de la fuga de mortífagos de Azkaban.

Neville pareció intimidarse cuando todos lo miraron con sorpresa. En especial Harry ¿Mortífagos escapando de Azkaban? Ron se había quedado con la carta en las manos a medio abrir.

- ¿Cómo lo sabes?... si no hemos recibido el Profeta en todo este tiempo – Hermione tenía ese gesto de cuando empezaba a analizar algo.

- Es que no se los dije... se me olvidó por completo... con todo esto de Malfoy... mi abuela me escribió contándomelo todo, para que tomáramos nuestras precauciones, según ella... aunque dijo que confiaba en que estando con Snape, nada malo nos pasaría... eh... dijo que varios mortífagos escaparon la semana pasada de la forma más extraña, y asegura que los dementores no tardarán en declararse abiertamente a favor de Ya-saben-quién – un escalofrío recorrió a todos al escuchar esto último – bueno, el caso es que Lucius Malfoy fue uno de los que escapó de Azkaban... mi abuela cree que gracias a que su hijo está aquí, no se atreverán a atacar la Colina, de todas formas deben permanecer escondidos porque el Ministerio los está buscando…

- ¿Se te olvidó decirnos eso? – Ron tenía los ojos muy abiertos – vaya que tienes mala memoria Neville.

- ¿Tu abuela confía en Snape? – Thomas lo miraba boquiabierto – sí que tiene un sexto sentido.

Harry se había quedado muy serio. Preocupado. Todo eso no era más que el prólogo de la guerra que se aproximaba. Hermione, dándose cuenta de ello, trató de tranquilizarlo.

- Harry, estaremos bien… no te preocupes.

Harry intentó una sonrisa, que aunque fallida, alejó la tensión del lugar - ¿No vas a leer la carta Ron? – el aludido pareció recordar el pergamino que traía entre las manos y lo abrió. Comenzó a leerlo y la tranquilidad se reflejó en su cara.

- No me dice nada sobre la fuga de mortífagos – explicó – lógico en mamá… más bien me dice que ella y papá van a Rumania a ver a Charlie y que Bill los acompañará...si como no, han de andar en algún asunto de la Orden – dijo con ironía –dice que lamentan no acompañarnos cuando partamos a Hogwarts, pero que todo lo que necesitaremos durante el año ya está en la casa- luego, con un gesto de sorpresa e incredulidad terminó de leer- ¡dice que Ginny, Hermione, tú y yo estaremos a cargo de los gemelos!... ¡¿es qué mamá ha perdido el juicio! – Explotó - ¿a quién se le ocurre dejarnos bajo el cuidado de Fred y George?... más sensato sería que Ginny nos cuidara a todos.

Harry no dudaba de ello. Ginny parecía ser la Weasley con más sentido común. Aunque era extraño ¿porqué con las actuales circunstancias decidían los señores Weasley dejar a los más jóvenes solos? Era demasiada confianza en ellos. Confianza que no parecía ser normal.

- Sus razones tendrán- comentó Hermione, adivinando el pensamiento de Harry, aunque el tono de su voz delató que tampoco estaba muy convencida. Sólo que no quiso decir más, pues eso significaría hablar con Ron y era algo que se negaba por completo a hacer.

- ¡¡Hermione! – el grito entusiasmado de Malfoy rompió el silencio que comenzaba a reinar en el lugar. Se acercó corriendo y tomando la mano de Hermione la levantó del lugar arrastrándola hacia el otro lado del comedor – ¡encontré entre mis cosas un libro que había olvidado por completo! Me lo regaló mi padre, y en el vienen pociones como las que te interesan... podemos verlo cuando quieras.

-¿De verdad? – Hermione lo miraba interesada mientras Ron hacía un mohín de disgusto - ¿qué esperamos? – Y ambos subieron corriendo las escaleras.

- Ese idiota... si tanto le gustan las pociones ¿por qué no se ahoga en su caldero? – Ron movía su sopa incesantemente sin comérsela.

- Está ayudando a Hermione a buscar una poción contra los efectos del Corazón Nub, claro que eso él no lo sabe... – Neville miró de soslayo a Ron y agregó con lentitud – Y ojalá encontremos una solución pronto... ¿saben lo que me dijo Malfoy? Que si tenía alguna duda con la poción de Selenosis le dijera, que él con mucho gusto me ayudaría.

- Eso lo dijo por Hermione, como ella está trabajando contigo, es lógico que se preocupe por que hagan una buena poción – dijo Harry distraídamente.

- Lo sé... pero me da náuseas que se porte tan amable conmigo.

- Oye Ron ¿y dónde te metiste en la mañana? – Preguntó de pronto Thomas cambiando de tema – Seamus y yo fuimos a buscarte a tu cuarto por si te sentías mal, pero no estabas.

- Si, yo también fui y tampoco te encontré – reconoció Harry - ¿qué fue lo que te pasó?

Las orejas de Ron enrojecieron violentamente mientras tartamudeaba una respuesta – Pu.. pues fui... fui con el Sr. Dungs para ver si... si tenía... algo contra... contra el dolor de estómago – dijo evitando mirarlos.

-¿Te dolía el estómago?... ¿por eso te fuiste corriendo? – Neville dejó a un lado la cuchara para prestarle más atención- yo pensé que tenías otra vez prisa por buscar otro Corazón- terminó con ingenuidad. Los ojos de Ron brillaron con enojo y le lanzó una mirada que parecía decir "¿quieres callarte?".

- ¿Has estado buscando otro corazón por tu cuenta Ron? – preguntó Harry confuso - ¿Es por eso que te has estado desapareciendo?... Pero ¿por qué no le dijiste nada a Hermione cuando te reclamó el que no te preocuparas por lo que le pasaba?

- No... yo no...– balbuceó Ron.

-¿Te reclamó por eso? – Neville parecía asombrado – pero si yo mismo te acompañé varias veces... si dudaba de ti, yo podría atestiguar en tu favor.

- Vaya Ron, tú si que tienes prisa por deshacerte de Malfoy – dijo Finnigan volviendo a su sopa.

Ron estaba tan abochornado que no atinaba ni a contestar. Si el suelo se lo hubiera tragado en ese momento le hubiera echo un gran favor.

- Oye ¿y el diamante? – la serie de preguntas no parecía terminar - ¿vas a probarlo por fin? – preguntó nuevamente Thomas.

- ¿Ya pensaste en alguna candidata? – inquirió maliciosamente Finnigan – a la Colina vinieron chicas guapas... ¿qué me dices de la compañera de habitación de Hermione? La Ravenclaw...

- Yo no estaría muy seguro- Harry no parecía muy de acuerdo – podría ser peligroso, no sabemos que efecto tenga el Diamante en la persona que no es la indicada.

-¡Oh, vamos Harry!... no debe ser tan peligroso – insistió Seamus – y si tienen tanto miedo por eso, pues Ron puede dárselo al amor de su vida y así no pasará nada – concluyó entre risitas.

- Jaja – Ron cambió su expresión a una más adusta - ¿Qué tal que te lo doy a ti? Así veremos que pasa si no lo eres.

-Francamente, me preocuparía más serlo.

Para alivio de Ron, las preguntas cesaron gracias a que Draco Malfoy llegó en ese instante buscando algo y distrayendo la atención de los demás.

- ¡Sabía que la había dejado aquí! – dijo tomando un pequeño objeto de la mesa y volviendo sobre sus pasos. Al verlo, el rostro de Ron tomó un tinte maquiavélico.

- Ya sé con quien voy a probar el Diamante – Y al decir esto se levantó y fue a donde Malfoy. Los demás lo miraban divertidos, con excepción de Harry, que lo miró dudoso – Oye Malfoy... – llamó.

- ¿Qué quieres? – respondió altanero el Slytherin.

- Me preguntaba si podrías hacerme un favor...

- ¿Qué te hace pensar que yo podría hacerte un favor a ti Weasley?

- Bueno, no a mí específicamente – dijo Ron molesto – Yo tampoco te pediría nunca nada... pero en fin, sólo quiero que le lleves esto a Hermione – Ron sacó del bolsillo el Diamante extendiéndolo hacia Malfoy - ¿sabes? Quiere analizarlo y me lo pidió prestado- inventó.

Una mirada de astucia apareció en los ojos de Draco - ¿Piensas que soy tan tonto como para tocar esa cosa?... ¿qué es lo que pretendes?

- No pretendo nada... y si pienso que eres tonto porque crees en tontas historias ¿de verdad piensas que este Diamante tiene poderes adivinos? ¡Por favor! No me dirás que le crees a Trewlaney ¿verdad? Creo que Hermione estaría encantada de escuchar eso... ya sabes el concepto que ella tiene sobre la adivinación... – Ron había dejado escapar todo su discurso sin tomar aire. Malfoy lo miró dubitativo – Bien, entonces se lo llevaré yo.

- No te hará caso, ella está enojada contigo – repuso Malfoy rápidamente.

- No es la primera vez y te aseguro que no es nada serio... y si le llevó el Diamante, seguramente se contentará conmigo...

- ¡No! – dijo deteniéndolo por el brazo – Yo se lo llevaré.

- Bueno – Harry se asombró de la seriedad de Ron al decir eso – Tómalo entonces – Y alargando el brazo dejó caer el Diamante. Nadie sabría a ciencia cierta que fue lo que pasó. Lo único que pudieron ver fue un cegador destello de luz y a Malfoy salir disparado, seguido de dos gritos a la vez...

-Aaaaaaagggg!

-¡¡RON NO!

Hermione había llegado corriendo tratando de evitar que Ron le diera el Diamante a Malfoy, pero obviamente no lo consiguió. Ya Draco se hallaba en el suelo quejándose amargamente, después de dejar escapar la piedra. "¡Me...me quemó!"Fue lo único que pudo articular. Ron atrapó el Diamante en el aire riendo como loco.

- ­ ¡Eres un inconsciente Ron!... ¿No ves que puede ser peligroso? – Hermione ayudó de inmediato a Malfoy a levantarse. Los demás se acercaron corriendo para ver lo que pasaba.

-¡Vaya!... ¡Así que eso es lo que hace el Diamante!... ¡Wow! – Dean Thomas estaba encantado.

- Sí, es un tipo de descarga eléctrica, aunque en menor grado... y parece ser que la magnitud de ella dependerá del grado de simpatía que tenga el dueño del Diamante con la persona que lo toque... no está eso muy claro aún – Hermione había revisado las manos de Draco sin encontrar ninguna herida – Estas bien, no te pasó nada... al parecer no causa ningún daño – dijo muy segura.

- ¿Cómo sabes todo eso? – preguntó Harry intrigado, aunque ya sabía la respuesta.

- Porque estuve investigando y documentándome... – De verdad que Hermione era asombrosa, pensó Harry por un momento.

- Esto será divertido – se oyó de pronto. Ron miraba feliz su Diamante.

- Ya lo creo que lo será – Hermione enarcó una ceja con burla – Me gustará ver la cara de cualquier chica que intente tocar el Diamante... ya la imagino volando por los aires.

- ¿De qué hablas?... ¿es que acaso piensas que nadie podrá tocarlo nunca?... por si no lo sabes existe alguien por ahí que bien podría hacerlo...

- ¿El amor de tu vida? – la voz de Hermione sonaba despectiva – Lo dudo... falta ver si todo ese cuento es realmente cierto. Tal vez el efecto sea igual con todas las personas, a excepción claro, de aquella que lo encontró... además, dudo mucho que tú realmente puedas enamorarte, te interesas demasiado en el físico de las personas y eso no es amor...

- ¿Y qué me dices de ti, eh?... ¡Tienes tan espléndidos gustos! ¿No te gustaba Lockhart aunque tuviera cabeza de chorlito?... claro, por eso has de pensar que para enamorarme tendría que llenar mi horario con corazoncitos – Hermione enrojeció, mientras Ron seguía con su letanía - ¿Y que me dices de Krum?... ¡Ni siquiera sabe pronunciar tu nombre!... ¿Y este... este gusano con el que ahora tanto platicas?... como si amor fuera tener que mantener la cabeza dentro de un caldero.

Malfoy iba a replicar, pero Hermione se le adelantó muy airada - ¡Por favor Ron! ¡No digas tonterías!... ¡para tu información, el conocimiento de Malfoy sobre pociones, ha sido de mucha utilidad para tratar de resolver un problema que tú comenzaste! Y como no veo que nadie este haciendo algo útil – todos fingieron no entender de lo que hablaba – pues entonces yo tengo que tratar de encontrar una solución.

- Yo no comencé nada ¿quién manda a Malfoy a meterse en donde no le importa?

- Cuidado Weasley – Malfoy dirigió su mano hacia su varita pero Hermione con un gesto autoritario lo detuvo.

- Y si quieres saber más… - siguió - platico mucho con Draco...

- ¿Draco?... ¿desde cuando es Draco? – las orejas de Ron estaban más rojas que nunca.

- Desde que lo bautizaron – contestó mordaz Hermione – Y si platico con él – continuó – es porque el hechizo del Corazón saca a flote lo más escondido en él: sus sentimientos... algo que tú Ronald Weasley también tienes muy, pero muy oculto...

La discusión iba a alargarse si alguien no hacia algo para detenerla. Las miradas de todos iban de uno a otro y nadie se atrevía a ponerle punto final a la disputa. Ron ya se disponía a contraatacar, cuando Harry, completamente harto, estalló - ¿Pueden callarse los dos?... –dijo poniéndose enfrente de ellos - ¡No han dejado de pelear desde que llegamos!... un momento, no, me corrijo... desde que nos conocemos... ¿Cuánto tiempo piensan seguir así?... por cualquier cosa de nada ustedes comienzan a pelear... Vámonos – Se dirigió a los demás – mejor empleemos nuestro tiempo en buscar otro Corazón para que esto se acabe – Dio la vuelta y antes de salir, alcanzó a ver que Ron y Hermione se lanzaban miradas gélidas. "¿Es que nunca cambiarán?" se dijo aún muy molesto. Ron lo alcanzó y apuró el paso a su lado, sin decir nada más. Hermione, sin embargo, volvió con Draco a la mesa. Neville se les acercó también y dijo con voz insegura a Ron "Al menos volvió a hablarte"

- ¿Qué?- preguntó Ron sin comprender, pero Neville tan sólo lo miró fijamente y después se adelantó.

-¿Porqué me mira tan raro?- Ron volvió su rostro a Harry en absoluto desconcierto.

Harry no contestó. Pensaba. Raro. Esa era la palabra exacta para definirlos a todos. Se dijo Harry mientras caminaba aún más aprisa, pensando en el curso. Raros eran en Hogwarts por haber organizado un curso sin utilidad alguna. Raro era Snape por no darse cuenta de que algo extraño pasaba y por haberlos puesto a buscar ingredientes en una colina donde se podían hallar objetos extraños con poderes tan estúpidos. Raro era Neville que le había dado por mirar a Ron de una forma indefinida. Raros eran Dean y Seamus que a la menor provocación estallaban en carcajadas y no tomaban nada en serio. Rara era Hermione que ahora se la pasaba hablando con Draco. Raro era Malfoy que por idiota se había comido un Corazón Nub, yéndose a enamorar de la persona que más detestaba en la vida. Raro era Ron que estallaba por maldita sea la cosa. Y raro era él, por encontrarse en compañía de semejantes rarezas.

Siguió caminando sin hacer caso de Ron. Una serie de preguntas rondaba en su cabeza ¿conseguirían otro Corazón? ¿Realmente habría alguna poción que pudiera ayudarlos? ¿Qué otros problemas traería el Diamante? ¿Tendría razón Hermione y todo no sería más que un absurdo cuento? ¿Por qué los Weasley los dejarían bajo el cuidado de Fred y George? ¿Cuándo demonios volvería Malfoy a la normalidad? ¿Se daría cuenta Snape de lo que pasaba? Esperaba que las respuestas fueran satisfactorias... por el bien de todos.