*ALBUS*

Me desperté temprano, bueno al menos eso supuse antes de revisar mi reloj de bolsillo y confirmar que apenas eran las tres de la mañana, pero todo estaba raro, ya no habían estrella en el cielo, ni siquiera estaba oscuro el cielo sino que parecía que ya era de mañana, todo estaba claro y el bosque parecía ser el mismo sin embargo. Sentía que algo me faltaba, o mejor dicho alguien...Un minuto ¿Dónde estaba Melina? Genial, alguien más a quien buscar, aunque sinceramente a Lily no la había intentado buscar ni un segundo en toda la noche.

Todo era muy raro, primero el cielo claro y sin estrellas, a pesar de ser muy temprano, luego Melina desaparecía de repente, la busque un rato más hasta que decidí volver adormir y esperar a que vuelva, seguramente había ido a explorar el bosque.

Susurros, susurros, eso era lo que no dejaba dormir una vez que cerré los ojos. ¿Quién estaba susurrando? ¡Esperen! Melina seguramente volvió, y por la cantidad de susurros había traído compañía.

-Te digo que no deberías estar aquí, mama se enojara contigo y conmigo mas por no a verte llevado a casa.-Decía la voz de un hombre, forcejeando con alguien.

-Maidan, es solo por divercion, nada malo pasara, el cree que es solo un sueño, -Dijo una chica-papá dijo que en esta parte de su vida se enamoro de una chica, déjame conocer a la maldita que pudo robarle el puesto a mamá.

-Madeline ¡No!

-Maidan, cállate que se esta despertando-Susurro la chica.

Abrí apenas un ojo para saber quienes eran los nuevos. Y al ver, no reconocía a nadie, no era Melina la que estaba ahí y me observaba con sus ojos verdes muy parecidos a los míos. Estaba recostada en la nieve como yo, y me miraba con unos hermosos ojos verdes, al igual que el chico que estaba detrás de ella a lo lejos.

Ambos se parecían mucho, eran castaños claros con los ojos verdes, altos y pálidos aunque tal vez sea por la nieve a su alrededor, y el hecho de que ellos no tenían abrigos o guantes, o al menos el chico no los traía puestos.

Ambos parecían de la misma edad, algo de los diesiseis. La chica me recordaba mucho a alguien, pero no podía saber a quien.

-¡Albus!-dijo la tal Madeline(madelein) emocionada, al parecer estaba feliz de verme.

-¡Mady!-Grito el chico atrás de ella. Yo me levante de poquitos, primero me senté en le piso con la nieve, viendo a los dos muy detenidamente.

El chico por alguna extraña razón era mi vivo retrato, y la chica al parecer, su gemela.

-Es solo un saludo Itahn.

-¿Un solo salu...Espera ¿Como me dijiste?

-Ithan.

-Mady ya te e dicho que no me llames como tu noviesito ese.

-Haci te digo yo, y tu me llamas "Mady"

-Tregua ¿Quieres? ¡Vamonos!

-Umh...Esta bien-Se levanto y fue con el hacia el bosque.

-No podemos dejarlo ahí

-Es verdad, aguarda un minuto.

-¡Mady!-Una chica mayor de edad, ya adulta salio del bosque, llamando a la castaña. La señora era castaña al igual que los dos gemelos pero ella no tenia los ojos verdes como ellos sino que la contrario los tenia azules.

-¡Mama! Estem...¿Que haces aquí?

-Maidan me dijo lo que tramabas. Ademas es fácil saber cuando hacen o no travesuras al igual que su tío.

-A mi no me metas en esto

-Siempre te metes en esto- dijo Madeline.

-Hija, estebas apunto de...-Dijo la señora señalándome.

-Ahh, Si...-Madeline se acerco a mi, tomo un poco de nieve y la soplo así a mi rostro, lo ultimo que escuche fue una voz gruesa gritando el nombre de un a mujer, una voz inaudible.

Me desperté, estaba de nuevo en el bosque y Melina estaba a mi costado, recostada en otro árbol mirando el cielo aun estrellado, todo volví a la normalidad, tan solo era un sueño. Un sueño muy extraño, los chicos se parecían mucho ami pero con los rasgos de otra persona, y la señora ahí...Yo la conocía de laguna parte, y esa voz...Esa voz yo la había escuchado.

A ,lo lejano, se podía escuchar un susurro, a lo lejos, en lo mas profundo del bosque, un hombre mayor de edad, gritaba desesperado el nombre de su esposa, perdida en el bosque. Un pelinegro que yo conocía muy bien...Un pelinegro de ojos verdes muy parecido a mi, que susurraba a lo lejos el nombre esposa.

-¡Mia!